Estaba en sentado en su oficina, clasificando unos papeles, el olor a café inundaba el lugar, de cierta manera estaba apresurado pues tenia que ir a casa de sus superiores para acabar unos trabajos y de ahí irse a comprar unas cosas que necesitaba. Después de una media hora casi acababa de terminar de clasificar los archivos, miró el reloj y se dio cuenta de que había terminado a buena hora, si apresuraba el paso llegaría antes y obviamente comenzaría el trabajo con cierta ventaja sobre el tiempo. Llamó a su secretaria y le ordenó que guardase los documentos respecto a su clasificación, esta los tomó y guardó en los archiveros, una vez que terminó ella se retiró del lugar cerrando la puerta, la última se volvió a abrir y entró…
- ¡ALFRED! ¡AMIGO!- gritaba de manera alegre Fredie.
- No tengo dinero, si es lo que quieres.-le advirtió Alfred.
- ¿Cómo crees que vengo a pedirte dinero?-
- Normalmente cuando me visitas es para eso, es común de ti.- contestó el rubio con cierta seguridad.
- Pe… pe… ¡Ba! Cambiando de tema me mandaron a avisarte que tal vez iba a venir uno de tus cuates, ya sabes… uno de los hijos de los reyes o algo así, eso era todo, no creas que venía a otra cosa… aunque no estaría nada mal que me dijeras cuando te vas a casar…- le dijo mientras se acercaba al escritorio para sentarse sobre este.
- Eso lo veremos el día de la cena, aunque según Aarón va a ser más o menos en un mes… claro… si es que no nos casan antes.- contestó desganado.
- Disfruta el tiempo que te queda de soltero y solo por esa simple razón iremos a beber unos días antes de tu boda, yo invitaré esta vez.-
- No tienes por qué hacerlo, no tienes tanto dinero después de todo…-
- ¿Acaso me llamaste pobre?- preguntó "ofendido" por la respuesta anterior.
- No es eso, sino… que mejor guarda ese dinero, en vez de ir a un bar compramos cervezas y películas de acción para ver en mi casa ¿Qué te parece?-
- Mmmmm… pienso que es una buena idea… aunque deberían de haber chicas…-
- Tu siempre pensando en chicas.- tomó unos papeles que estaban es su escritorio, los situó debajo de su brazo, se levantó del asiento y comenzó a caminar hacia la salida.- Nos vemos luego, iré a terminar este trabajo.-
- Claro, deja que salga de tu oficina para que la cierres, como tienes un importante trabajo manejas papeles importantes y no podemos permitir que extraños entren a revisarlos.-
- Creo que te daré trabajo extra, de ahora en adelante cuidaras mi oficina.- los ojos de Fred se abrieron por completo y de estos destallaba un gran brillo.
- ¿Es… es enserio?- preguntó el otro como ilusionado.
- No, realmente no, si alguien intentase entrar y tú luchases contra esa persona… ella obtendría lo que busca… así que mejor no…-
- *puchero* Eres malo conmigo…-
- Si, si, si… ¿Cómo no? Ahora si nos vemos.- y cerró la puerta, comenzó a caminar en dirección de la entrada del edificio, en lo que caminaba iba buscando las llaves del auto, cuando de pronto tropezó con otra persona. Los papeles volaron a los alrededores, los trabajadores miraron atónitos aquella escena, los policías presentes corrieron inmediatamente a la escena para auxiliar a uno de los participantes y esposar al otro. Con ayuda de los oficiales ambos hombre se levantaron del suelo y los trabajadores comenzaron a recoger los papeles.
- Maldición.- pensó Alfred.- Justo cuando tengo apurancia me tiene que suceder esto.- una de las secretarias se acercó para entregarle los papeles, el extendió su mano para tomarlos pero en eso un hombre jaló bruscamente sus manos hacia la espalda y le puso unas esposas.- ¡¿Qué sucede?! ¡¿Por qué me esposan?! ¡No soy un criminal!- comenzó a gritar de lo espantado que estaba.
- Esto es por tirar a su majestad.- le contestó con seriedad el policía.
- Por favor, ya no estamos en los tiempos antiguos.- continuó nervioso.
- Su majestad la reina ha dicho que cuidemos al príncipe.-
- Pero… ¡¿ACASO NO SABEN QUIEN SOY YO?!- volvió a preguntar pero esta vez más nervioso de lo que estaba.
- No nos interesa.- Alfred intentó poner resistencia pero uno de los policías le pegó en el estómago ocasionando que este se dejara caer por el dolor y ser llevado por los oficiales, los presentes no decían nada solo miraban la escena, querían ayudar al rubio pero era imposible solo empeorarían la situación.
- ¡ALTO!- se oyó una voz desde el fondo, los oficiales se detuvieron y voltearon a ver a la dueña de la voz, al verla soltaron inmediatamente y con mucho cuidado a Alfred, claro que también le quitaron las esposas, quien se retorcía de dolor. La chica se acercó de manera rápida pero a la vez elegante hasta donde estaba el chico.- ¿Estas bien?- le pregunto angustiada mientras se arrodillaba a un lado de él.
- Si…- le contestó mientras situaba sus manos en el estómago.- Creo…- la chica se levantó de donde estaba y volteó a ver a los trabajadores, quienes seguían observando lo que sucedía con cierto miedo.
- Llamen a una ambulancia por favor.- les dijo, al decir eso la secretaria marcó el numero de un hospital, finalizada la llamada le comentó a la joven que ya venían en camino, ella se volvió a arrodillar ante el rubio quien al parecer ya se encontraba mejor.
- Veo que te preocupas más por el que por mí que soy tu hermano.- comentó un chico con cierta naturalidad y absolutamente sin la intención de culparla.
-¡Hermano!- exclamó ella sorprendida.- Lo… lo siento… no fue mi intención.-
- No te preocupes, después de todo no lo hice con tal de culparte.- se acercó a donde estaba el dúo y le extendió la mano a Alfred.- ¿Estas bien? Perdónalos, solo siguieron órdenes.- el rubio sin pensarlo más tomó su mano y se levantó con un poco de dificultad.
- Me siento un poco mejor, así que no creo que sea necesaria la ambulancia.-
- Pero ya se le llamó, además sería bueno que lo revisaran, después de todo no fue un golpe cualquiera.- comentó la chica.
- Sharon… como siempre… preocupándote por los demás…- dijo su hermano con una sonrisa.
- Ese es nuestro deber como funcionarios estar al pendiente de lo que nuestra población necesite ¿o me equivoco?-
- Para nada, estas en lo correcto y me gusta que tengas esa forma de pensar… ahora para ustedes.- lo último lo dijo dirigiéndose a los policías.- Este hombre es Alfred F. Jones.- todos los oficiales simplemente bajaron la mirada, sabían lo que habían hecho y ellos sabían que no había sido a cualquier persona.- Si estuviéramos en los viejos tiempos, como saben, estarían sentenciados a muerte pero… afortunadamente estamos en el ahora en el cual esos horrosos actos ya no se cometen, ¿tienen algo que decir?-
- Si usted lo permite majestad.- contestó uno de ellos.
- Adelante.-
- Lo sentimos, no debimos de…- pero no pudo terminar de hablar ya que lo interrumpió Alfred.
- No se preocupen, con un "lo siento" es más que suficiente, ahora si me permites Vicent, tengo que ir a tu casa para arreglar unos asuntos.-
- Entonces, si ese es el caso, vamos.-
