¡Aquí traigo un nuevo capítulo después de un tiempo! Gracias por los comentarios y las opiniones :3 No dejéis de escribir reviews, aunque sea para decir "Hola" XDD ¡Empecemos! *-*
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Capítulo 11
Yao no estaba sorprendido de que a la primera persona que viera cuando salió de la cafetería fuera a su acosador. Iván todavía estaba allí con su expresión de soñar despierto, sin embargo, rápidamente sonrió con su típica sonrisa cuando cruzó miradas con el asiático.
"¡Ah, todavía estás aquí, aru!" Dijo el chino con cierto alivio, tan pronto como salió y cerró la cafetería.
"¿Hm?" Iván estaba sorprendido e interesado de que su enamorado tuviera una expresión tan aliviada al verlo.
¿Tal vez en secreto Yao quería regresar a casa con él? ¿O tal vez confiaba en él para que le protegiera?
Por desgracia, Iván se dio cuenta rápidamente de que ese no era el caso...
"¡Aquí tienes, tómalo, aru!" Ordenó el otro con voz severa y dando al alto rubio un billete de veinte dólares.
"...¿Qué?" Dijo el ruso confundido por el dinero. ¿Por qué Yao le ofrecía eso?
"No necesito que me des más de la propina adecuada, aru. ¡No sé lo que estás planeando, pero no esperes que te ofrezca nada a cambio!" Añadió Yao, todavía con voz áspera.
El chino no sabía si Iván le ofrecía tal cantidad de dinero por compasión y generosidad, o si simplemente era un sistema que su acosador estaba planeando, pero no podía aceptar ese dineto todo el tiempo. Iván era un estudiante como él, pero, a diferencia de él, el ruso no tenía trabajo. Yao no podía creer que el otro pudiera darse el lujo de darle una propina cada vez. De hecho, ¿cómo podía tener tanto dinero? ¿Estaba robando bancos?...En realidad, Yao prefería no pensarlo, incluso...
"Yao, esto es para ti. Es porque has hecho un buen trabajo. Tómalo." Respondió el ruso con una sonrisa, dando el dinero al chino.
"No, no lo es. ¡Es demasiado! Por no hablar de que las cosas en el café se han sobrevalorado, aru. ¿Cómo puedes pagar tantas cosas todo los días?" Dijo Yao.
"Ese es mi secreto, ¿da?"
Yao valía más que cualquier dinero para él, pero tenía que admitir que pensaba que era muy gracioso ver al asiático regañarle por ofrecerle dinero. Para Iván, era una razón bastante inusual por la que ser regañado.
"Cógelo, Yao. Creo que te lo mereces más que nadie."
"Aiyaa...Regalar dinero es un desperdicio, aru, eres tonto." Respondió el otro, al ver que Iván, obviamente, no quería quedarse con el dinero.
"Me estás regañando por dártelo, creo Yao-Yao que esa también es una pequeña tontería, ¿da?" Comentó Iván en un tono juguetón. El chino respondió rápidamente con un pequeño mohín, que solo hizo reír a Iván.
"Vamos a casa, ¿da?" Propuso finalmente Iván, dándose cuenta que Yao no parecía estar de acuerdo con ese último comentario.
"Supongo que no me dirás por qué gastas tanto presupuesto por venir a aquí, aru." Preguntó Yao después de Iván.
"Bueno, eso es porque merece la pena, ¿da?"
"¿P-Por qué?" Preguntó el asiático en tono sorprendido. Claro, había buenos manjares, pero la manera menos costosa era comprando en un mercado. Él no era capaz de entender por qué Iván estaría tan interesado en ir a la cafetería...a menos que...
"Espera, ¿sólo lo haces porque estoy con un vestido, aru?" Preguntó Yao.
Oh, sí...Respondió Iván en su cabeza con expresión nostálgica de nuevo.
Sin embargo, echó un vistazo al más pequeño, para ver que Yao no parecía tan feliz con aquel pensamiento...
"No solo lo hago por eso." Admitió rápidamente Iván.
"¿No sólo por eso...?" Repitió con amargura el chino. Eso significaba que el hecho de que llevara vestido era una de las razones.
"Q-Quiero decir, hay un montón de razones, ¿da? El servicio es realmente agradable y placentero, y la tarta es realmente deliciosa. Yao-Yao es realmente bueno en la cocina." Explicó el rubio.
"Yo no horneo el pastel. Solo lo sirvo."
". . ."
Era realmente curioso, hablando psicológicamente, como a Iván ya no le parecía tan bueno el pastel...
"¿No lo haces?" Murmuró, con un claro tono de decepción en su voz.
"Por supuesto que no. Yo soy el camarero, no el cocinero, aru."
"KolKolKolKol~...Yao-Yao, tu trabajo realmente es un ladrón de dinero, ¿da?" Murmuró el ruso desconcertado. Por alguna extraña razón, ahora, el pago de tal cantidad por una tarta ya no le parecía tan razonable nunca más.
"¡Aiyaa! ¿Te das cuenta de eso ahora, aru?" Dijo Yao, sorprendido de que Iván hubiera sido tan ingenuo.
"Aww, esto es injusto Yao." Se quejó el ruso infantilmente, mientras hacía un mohín.
"No me mires así, aru. No te puedo ofrecer nada gratis." Confirmó el chino, decidiendo ignorar la mirada tan linda del otro.
Por otro lado, Iván estaba empezando a estar un poco preocupado, porque aquello no parecía bueno para él...
Quería visitar a Yao cada día, por desgracia, no podía entrar a la cafetería sin comprar nada, Yao, incluso se lo dejó bien claro el primer día que fue a allí. Además, también quería seguir dando una gran propia a Yao-Yao para impresionarlo, pero pronto no tendría dinero suficiente para seguir a adelante con eso. Por lo tanto, tenía que encontrar una manera de tener más dinero si quería continua viendo a su enamorado después de la escuela.
"Iván..." sonó la voz suave de Yao que le sacó de sus pensamientos.
"¿Hmm?"
"Debo irme ahora..." dijo Yao, señalando el edificio de apartamentos.
¿Ya llegaron? La ruta de hoy parecía tan corta, Iván no quería apartarse de Yao tan pronto.
"¿Vas a estar bien yendo a casa solo a estar horas?" Preguntó Yao, antes de dirigirse a su edificio.
"Por supuesto. No tienes que preocuparte por mi, Yao-Yao." Dijo Iván con una sonrisa linda, le gustaba ver que su enamorado se preocupaba por él.
"¡No estoy preocupado, aru! ¡Solo me estoy asegurando!" Respondió Yao y le dio la espalda. "Adiós, nos vemos mañana Iván."
"Adiós..." Respondió el ruso lentamente al otro. Absolutamente no quería que Yao se fuera. Él sabía que volvería a verle mañana, que incluso tenían la misma clase juntos, pero parecía que el día de hoy había pasado demasiado rápido.
Y como si el deseo de Iván se hubiera cumplido, Yao dejó de caminar y volvió a mirarlo.
". . ."
Hubo un momento de silencio entre ellos y algún pensamiento de esperanza apareció en la mente de Iván, ¿tal vez Yao tampoco quisiera irse?
"¡Aiyaa! ¿Vas a soltar mi manga, aru?" Preguntó finalmente el chino, ya que el ruso no parecía querer dejarle ir y solo le sostenía la mirada.
Iván bajó lentamente la mirada al darse cuenta de que estaba agarrando la manga de Yao. ¿Es probable que lo hiciera inconscientemente? Si ese fuera el caso, Iván estaba orgulloso de su sub-conciencia.
"Fuu, fuu...tal vez..." Respondió el rubio, decepcionado de que esta fuera la única razón por la que Yao no se alejó. Aunque, todavía no se había decidido de soltar al otro de su manga.
"¿Tal vez, aru?"
"Pensé que tal vez no deberíamos terminar el día así, ¿da?" Sugirió el ruso.
"¿Qué quieres decir?" Preguntó con curiosidad el chino, preguntando lo que el otro esperaba.
"¿Me puedes dar un beso?" Preguntó Iván sin rodeos, con sus mejillas suavemente ruborizadas.
". . ." Yao miró al otro con rostro de vacuidad completa durante un largo rato. ¿Había oído bien? ¿Iván realmente le estaba pidiendo un beso? ¿Así de pronto? ¿De la nada?
"Aiyaa, ¿por qué me estas pidiendo esas cosas, aru? ¡No voy a darte un beso!" Gritó. Pronto, Iván no era único que estaba sonrojado.
"Awww" Fue la única respuesta que Iván pudo decir. En realidad, él lo veía venir, especialmente desde que Yao era muy tímido, pero no podía culparse por intentarlo, ¿verdad?
"¿En serio? ¿En qué piensas, aru? ¡Bebiste demasiado café si piensas que voy a darte un beso!" Respondió el chino nervioso. Si Iván había tenido pensamientos locos como este solo con tomar café, no quería imaginar la clase de pensamientos que tendría si estuviera borracho.
"Era simplemente un pensamiento. Vamos a olvidarlo, ¿da?" Pidió Iván con timidez. Realmente esperaba que aquello no hiciera las cosas difíciles entre ellos.
"Como eres..." Suspiró el asiático. Por alguna razón eso no le sorprendía nada...Solo Iván pediría tal cosa con tanta naturalidad y sin rodeos.
"¿Por qué sonríes Yao?" Preguntó Iván, al notar una suave sonrisa en los labios de Yao.
"Simplemente estoy cansado, aru." Se apresuró a decir el otro mientras trataba de ocultar su sonrisa. "Así que supongo que te veré mañana en clase de matemáticas, aru."
"¡Espera! ¿Puedo tener al menos un abrazo?" Preguntó Iván rápidamente antes de que Yao pudiera irse de nuevo. Una vez más, el asiático no sabía que contestar; Iván sacaba preguntas extrañas de la nada.
"Un abrazo amistoso." Añadió el ruso, viendo que Yao no parecía muy convencido con esto.
"¡Bien, pero solo si no planeas nada más!" Advirtió Yao al otro. Tenía el sentimiento extraño de que Iván no estaba sugiriendo aquello por nada.
"Te lo prometo." Dijo el rubio con una pequeña sonrisa. Un abrazo era mejor que nada, por lo menos.
Una vez que Iván consiguió la aprobación del cino, fue el primero en acercarse y puso sus brazos alrededor del más pequeño. Poco a poco, Yao hizo lo mismo, sin embargo, rápidamente se apartó después de algunos segundos. Obviamente, eso hizo que Iván se pusiera un poco triste, su abrazo no había durado mucho tiempo...
"Y-Yo tengo que irme ahora, aru. ¡Nos vemos mañana!" Anunció Yao alejándose de Iván.
"Ah..." Dijo el rubio, que seguía decepcionado por el pequeño abrazo. "¡Que tengas una buena noche Yao!" Añadió finalmente, más alegre y saludando a su amor platónico, como de costumbre antes de irse. Se preguntaba por qué Yao se apresuró de repente en irse.
Por otro lado, Yao se encontraba realmente feliz por estar en su casa, había esperado todo el día para eso. Sin embargo, en lugar de entrar en el edificio, se encontraba delante de la puerta y vio como Iván se alejaba con el tiempo...
"Mmm, perdón, ¿podría apartarse?" Preguntó una mujer, con un dejo de confusión en su voz. Para Yao no pasó mucho tiempo para darse cuenta de que estaba bloqueando la puerta de entrada al edificio, ya que estaba de pie en medio del camino...
"¡Aiyaa, lo siento, aru!" Se disculpó avergonzado, alejándose de la puerta. Era muy probable de que había parecido un idiota ahí de pie...y todo porque había estado pensando en Iván...
¿Qué era lo que estaba haciendo el ruso a su mente?
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¡Hasta aquí el capítulo 11! Creo que fue algo apenado para el pobre Iván y sin embargo, bonito. Porque comienza a notarse el sentimiento que poco a poco, y con mucho esfuerzo, comienza a aflorar en Yao. ¡Espero dejen sus opiniones y prometo actualizar más pronto! ^^
