ESTE FANFIC NO ES MÍO. ES UNA TRADUCCIÓN.

La historia original en inglés es obra de Kou (Rietto) y se llama "This Time". Lo tiene publicado en la página "Archive of Our Own". Cuento con su permiso para hacer esta traducción y publicarla en esta página. El link a la página del fanfic original está en mi perfil, porque no me dejaban escribirlo aquí.

oooooooooooooooooooooo

Epílogo:

Ha pasado una semana desde que murió su predecesor, y fue solo entonces cuando Kija fue informado sobre la nueva información relacionada con los otros dragones.

"El señor Hakuryuu necesita tiempo para pasar su duelo," le habían dicho.

Bueno, él ya pasó su duelo. Era muy triste no poder hablar más con su padre. Pero aún así, revolcarse en la tristeza por él no era algo que Kija quisiera hacer. Así que quizás en medio de su rabia lloró un poco.

Estaba todo muy difuso. Y cuando quiso darse cuenta, los informadores ya estaban ante él en posición sumisa.

Kija se sentía mal, pero no podía evitarlo.

Después de todo, lo que esos informantes le dijeron fue algo tan absurdo, y más allá de su imaginación.

La aldea de Seiryuu había sido abandonada, y todos los miembros del clan estaban en paradero desconocido. Cerca de la aldea abandonada, cadáveres de lo que parecían ser soldados de la Tribu de la Tierra llenaban el claro, por lo que ese lugar parecía el infierno. Nadie sabía con certeza lo que podía haber sucedido. Los informadores habían tratado de enviar a algunos de sus nombres a las principales ciudades de la Tribu de la Tierra para averiguar algo sobre las tropas enviadas. Pero iba a tomar tiempo debido a lo inmensa que era la región, y ninguno había vuelto todavía.

Mientras tanto, Ryokuryuu también había desaparecido.

Su aldea estaba en pánico por eso. Su predecesor inesperadamente le había dejado irse a Dios sabe donde después de doce años. Hace ochenta años más o menos, el avistamiento de Ryokuryuu provocó que la aldea fuese atacada, por lo que era normal que entraran en pánico, según le explicaron los informadores. Ahora estaban condenados a vivir bajo el temor de que eso pudiera o no llegar a pasar, haciendo que fueran aún más desconfiados con los extraños, y aparentemente estaban considerando mudarse.

Bajo el supuesto de que efectivamente los aldeanos de la aldea de Seiryuu también se habían mudado, los cielos seguramente les protegerían. Al igual que la aldea de Hakuryuu había sido bendecida y protegida durante más de dos mil años. Pero no podían estar seguros hasta que consiguieran más información.

Ryokuryuu era una cosa, Kija había escuchado las leyendas. Él era aquel que valoraba la libertad por encima de todo, la verdad era que Kija estaba más sorprendido de que hubiesen sido capaces de dominarle durante tanto tiempo, pero que Seiryuu también estuviese perdido era realmente sorprendente. La última vez que se había salido fuera del radar fue hace más de mil años. Que la aldea estuviese abandonada tampoco ayudaba.

"… ¿Y qué hay de Ouryuu?"

"Como siempre, no hay señales de él ni de su aldea."

Kija se preguntaba algunas veces por qué Ryokuryuu era considerado el más esquivo de todos los dragones a pesar de que Ouryuu era el único que no había podido ser encontrado durante milenios. Si no pudiera sentir su presencia, el débil pero constante latido de su corazón, debido a la sangre de dragón que corría por sus venas, en algún lugar lejano más allá de su alcance, Kija podría haber tenido dudas de que realmente existiera.

Si no le hubiese conocido durante aquel amanecer hace dos años, podría habérselo preguntado.

"Perdónenos, señor Hakuryuu. Nos esforzaremos para conseguir más información."

Kija asintió aturdido y dejó que se escabulleran lejos de él.

Cerrando los ojos, aún podía sentirles.

Seiryuu… Ryokuryuu… Ouryuu…

Débil pero constante, muy lejos, en constante movimiento, y haciendo que Kija se sintiese mareado al seguirles. Ryokuryuu se estaba moviendo tan rápido como era de esperar, mientras que Ouryuu y Seiryuu parecían ser considerablemente más lentos, y por alguna razón estaban cerca el uno del otro. Había intentado usar un mapa para predecir su paradero basándose en sus sentidos, pero aparentemente nadie podía entender sus explicaciones y no le dejarían salir para buscarles por sí mismo.

Especialmente a Seiryuu.

Él era su hermano de sangre, ¿no? Se suponía que los hermanos se protegían unos a otros. La descripción de su aldea abandonada era tan grotesca que Kija no podía ni empezar a imaginarse el horror que debería haber pasado, y su desesperación si había tenido que mudarse.

Si se mudaba entonces… ¿cómo le encontraría su maestro?

Ryokuryuu también, e incluso Ouryuu… ¿en qué estaban pensando? ¿Qué sucedió antes de que decidieran desaparecer?

Kija mantuvo los ojos cerrados y suspiró tratando de calmarse.

"Si es nuestro destino, entonces nos volveremos a encontrar. ¡Seguro!"

Le había dicho Ouryuu antes de salir corriendo.

Había sucedido un milagro. Kija había conocido al escurridizo Ouryuu, algo que ni siquiera su padre había creído. Algo que ni siquiera su estimado antecesor había podido experimentar. Pero, realmente lo hizo.

Era el destino, algo que los cielos permitieron. No existían las cosas imposibles. Aquello que estaba destinado a pasar sucederá, sin importar lo bajas que sean las probabilidades de que ocurra.

"Nuestro maestro también… les encontrará… porque sin duda nuestro destino es reunirnos…"

Trató de razonar consigo mismo y resignarse a su destino.

Y así, Hakuryuu Kija continuaría esperando hasta el momento en el que se reuniera con ellos, en un futuro lejano como el destino dictó.

Hasta entonces…

Oooooooooooooooooooooo

Ya solo me queda traducir el extra y el fanfic ya estará finiquitado. También es corto, así que no tardaré mucho en subirlo. Esperadlo con ansias.

Nos vemos.