Estoy encantada de estar de vuelta!, me siento revitalizada y...hay alguien siquiera por aquí?.

probablemente le este hablando a la nada por que este lugar fue abandonado tan atroz mente, y la responsable viene muy quitada de la pena con un capitulo corto.

Emmm, puedo explicarlo?. Fue una situación fuera de mi control, y lo lamento mucho. Mas aun porque no podre actualizar rápidamente Marceline in wonderland.

pero en compensación vienen un par de fics Marcelee calientitos.

sin mas, dejo de molestarlos y los dejo para que vean este pequeño capitulo que les traje con todo mi cariño.


De pronto ya no estoy tan seguro, de que las intenciones puedan ser puras.

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-A ver, según mi libro se supone que en caso de inconsciencia se ponga al cuerpo boca arriba- Aparto de un manotazo a Fiona que solo estorbaba mientras le respiraba en el hombro y le preguntaba constantemente "¿que estas asiendo?". Era un encanto, pero justo ahora solo era un estorbo. - Las piernas se levanten y se verifique que las vías respiratorias no estén obstruidas...¿o era en caso de desmayo?- Dejo entonces las piernas del hombre que ahora descansaban sobre una maceta que encontró en la esquina, y que hacían que medio cuerpo estuviera alzado. Le había quitado los zapatos, el cuerpo necesitaba respirar después de todo. - ¿Hay acaso una diferencia entre un desmayo y un ataque de asfixia?- Estaba mortificada y se volteo en busca de ayuda con el tema y solo se topo con su hermana que se picaba la nariz.

Bien, supone que esta sola en esto.

Lo cual, no es nada bueno. ¿Que tal si el hombre muere?, ¿Y si se despierta y tiene amnesia?, ¿O si se queda en coma?...¿Que tal y...

-Ponle hielo, porque esa es su fuente de poder- La voz infantil intentaba entonarse para ser "adulta". Caitlin no tuvo tiempo de decir algo al respecto cuando Fi arrojo sobre el hombre unos cuantos cubitos de hielo- Y algo de fruta, para que crezca grande y fuerte - De su otro puño arrojo unas cuantas fresas, moras y guisantes verdes.

-Fi...-

-Y unas cuantas flores para hacerlo feliz- De su bolsillo saco unas floresillas silvestres y lirios secos de la decoración en la iglesia. En este punto no tenia un motivo real para detenerla, estaba tan desconcertada como enternecida por su lógica.

-Y algo de plata contra los vampiros-

-!Fiona!-En un movimiento veloz detuvo a tiempo la pequeña y tierna mano de su hermana que sostenía los cubiertos de plata. Cubiertos que solo estaban conformados por tenedores y cuchillos, filosos y relucientes.- Y-y ¿que tal si es un vampiro?- Quitando en movimientos lentos para no alterarla mientras también la apartaba del castaño que ahora se veía sepultado entre azúcar, flores y...muchos colores. - Tienes que ser mas considerada-

Habia veces en la que su tierna hermana podía ser algo aterradora.

Por otro lado, la pequeña rubia abrió muy grande los ojos, viendo al hombre en el suelo como si fuera la primera vez que lo hacia.

No dijo ni una sola palabra y la mayor tomo eso como señal de que pararía.

-Bien, bien...necesito agua, pañuelos y un celular- Apartando su fleco después de respirar profundamente, empezó a palpar el suelo a su alrededor como un mero tic nervioso. No esperaba que en realidad un celular perdido se encontrara en el suelo, pero justo en ese momento no era ama y señora de los movimientos motoros de su cuerpo, así que una pequeña búsqueda de pánico a su alrededor empezó.

Necesitaba ayuda, y por ahora no habia nadie que pudiera brindarla. El inútil de Ash de había ido por fin después de haberlo pateado, y que fiona le diera su propio puntapié en la espinilla. Ningun adulto paresia apto o cuerdo, y la única vez que sujeto a uno del brazo para pedir asistencia con el hombre, la extraña mujer pintada en colores fosforescentes, la aparto de un manotazo diciendo que si no podía con la fiesta, se fuera de ella.

En resumen, solo eran ella, el hombre inconsciente y Fiona con una estaca de madera...

Espera, ¡¿que?!.

-!Vuelve a la forma humilde que mereces!- La pequeña figura de esponjoso vestido azul se hallaba a un lado del cuerpo caído sosteniendo un pedazo grande y grueso de madera, cuya punta denotaba que en algún momento fue parte de un mueble, porque estaba astillada e irregular.

-!Fiona no!-

Se volvería loca, necesitaba ayuda y pronto.


Era curioso.

Era muy curioso.

Un momento se encontraba haciéndose de un camino entre la destrucción, y al siguiente la muñeca de caramelo lo seguía como si fuera su sombra.

Ese era el hecho curioso. No las luces de colores que escapaban de la habitación principal y que te segaban si estabas desprevenido, o el ponche que ardía en llamas rompiendo las leyes de la física, tampoco las apuestas para ver cual de los asistentes de los ejecutivos podía llegar mas alto de las cortinas.

Y eso era porque el nunca asocio a Bonnibel con el resto general de niñas. Ella se encontraba en uno de sus apartados, justo aun lado de Gumball con la etiqueta de "gemelos pretenciosos", y eso solo porque ella no lo seguía a sol y asombra, junto conque parecía tener un cerebro pensante y autónomo. En lo general no era de su agrado, pero tampoco era alguien a quien considerara un inferior, mas bien, era un posible problema.

Justo como todo lo que no entraba en sus parámetros.

Así pues, le era extraño que ella lo siguiera e intentara platicar con el tan insistentemente.

No le debía nada, no tenia algún asunto pendiente y claramente no le interesaba algún trato con ella. Era pues, un asunto en segundo plano.

Por eso es que no le a impedido seguirlo, siquiera le había hablado para empezar, pero sentía que de gota en gota el baso pequeñito que era de su paciencia estaría a rebosar pronto. Se había desquitado arrojando de su camino a unos cuantos adultos antes, pero conforme caminaban estos se hacían mas escasos.

-¿Se puede saber que estas buscando?- La baja pero firme voz de la castaña rompió el incomodo silencio. No quería imponerse, después de todo era obvio que el no la estaba tomando mucho en cuenta, algo con lo que no estaba familiarizada. Pensó entonces en ser una ayuda y no solo un peso muerto, un estorbo. Así, que si sabia que buscaba y lo ayudaba a encontrarlo, tal vez podría lograr que volteara a mirarla cuando hablaba.

Por un momento Marshall se planteo no responderle y saltar sobre los restos de vidrio roto en el pasillo como si ella fuera la mujer invisible y el el hombre sordo, pero al ultimo momento lo pensó mejor, después de todo cuatro ojos eran mejor que dos. Era sin dudas mas conveniente y seria bueno para evitar que solo se centrara en el, el único problema con eso era como responder sin que ella hiciera preguntas al respecto, preguntas molestas y probablemente incomodas que no quería responder.

Pensó por un momento hasta que pudo ver como uno de los asientes era regañado por su jefe por resbalar y caer de las cortinas, diciéndole que le descontaría de su salario lo que perdió en las apuestas. Eso no fue una solución a su problema, pero era algo divertido de ver.

Se decidió entonces a improvisar.

-Ahora que lo mencionas, seria de ayuda un par de ojos extra- Afirmo con una sonrisa mas de malicia que amigable, pero eso no evito que las castaña se coloreara en rosa. - ¿Conoces a Mareceline Abadeer?- Cuando Bonnibel asintió con extrañeza en cu cara tomo eso como luz verde- La estoy buscando a ella, es cuestión...de una deuda- Bago, corto y algo que sin duda podría moldear o negar si la situación lo requería.

Era mejor prevenir.

Por otro lado, Bonnibel asintió aun desubicada por eso. Claro que conocía a Marceline, la niña era alguien muy presente en el circulo social en que vivían y claramente a la pareja. Era alguien con quien platicaba de vez en cuando sobre cualquier cosa, era muy social y alegre, quien tenia un repudio abierto contra Marshall. Los había visto juntos varias veces, mas al ser anunciada la boda, y su imprecion de ambos era de quienes simplemente eran incompatibles.

No le venia a la mente porque marshall tendría una deuda con la pequeña...a no ser que fuera ella la que le debía algo.

Si, eso tiene mas sentido.

-No te preocupes, yo te ayudo- Sonrió como comercial de dentifrico mientras juntaba las manos frente a su pecho. Justo como a sus padres les gustaba que se comportara.

-...si- Ugh, era demasiado...dulce. Arrugo el ceño y se dio la media vuelta, encontrándose ligeramente sorprendido de que tan rápido había bajado un escalón en su apreciación general.

¿Quien diría que la castaña fuera igual que el resto?.

Ahora solo tenia un parámetro diferente, y justamente era quien menos debería de tener su apreciación.

Curioso.

Muy curioso.


-!Ugh!, cuidado Jerald, un par de esos duendes gruñones andaba por aquí- La voz distorsionada de un adulto a sus espaldas llamo su atención . Extrañado giro para ver a un hombre desfajado con manchas de dudosa procedencia en su traje , tenia un vaso de vidrio en la mano y le hablaba a una planta decorativa de plástico en la esquina del pasillo - Me a pisado el pie, y ni siquiera pido disculpas- Severamente molesto pateaba con la punta del pie el suelo para enfatizar su punto- Vamos, busquemos compañía mas civilizada, ese cactus de la recepción era muy educado-

Le tomo solo un momento, pero decidió pasar de lo ocurrido.

-Mhe- Sin mas, sujeto fuertemente las bolsas con fruta y bebidas para llevarlas al balcón del jardín. Dejo su puesto momentáneamente y estaba seguro de que Flambo no era la mejor opción para ello, pero en ese momento no había nadie mas.

Le tomo un poco poder llegar, tuvo que esquivar cosas voladoras y otras en el suelo, y siendo que el cargaba todo solo era mas difícil.

Todo esto lo hacia por amor al arte, porque nadie le pagaba ahí, claramente.

Cuando llego, no se sorprendió en encontrar el lugar en llamas. ¿Como lo hizo?, dejo de preocuparse por eso luego de que incendiara de forma aparente el ponche de la mesa central, cuando intento ayudarlo en llevarse el tazón para el jardín.

Así que previniendo eso, dejo las bolsas en el suelo y tomo en manos el extintor que quito de la pared hace cinco pasillos atrás y apago las flamas, mientras apartaba a los hozados que tomaron malvaviscos e intentaban asarlos en el fuego.

Cuando lo apago se sorprendió en ver como la pequeña pelinegra no se había movido de donde la dejo.

Claro que el fuego había llegado a metro y medio de ella, y no tenia ni el mas mínimo daño, pero le sorprendía el poco aprecio que le tenia a su vida.

-¿No eres muy joven como para querer morir?-

-¿No eres muy joven como para contrabandear alcohol con los adultos?-

-Tuche-

Y acabada la corta conversación, dejo en el suelo el extintor y tomando un pañuelo empezó a limpiar todo. Al poco tiempo el resto retomo su lugar en la barra como si nada hubiera pasado, y el problemático pelirrojo salio de debajo de una maceta. En su cara había hollín y en las manos todavía tenia el encendedor con el que probablemente inicio todo.

-En mi defensa, ni yo se como paso- Sin ningún miedo, comenzó a sacudirse la tierra de todo el cuerpo. El solo rodó los ojos, y siguió con lo suyo.

-Noche loca- Se limito a responder la muletilla que definía todo el asunto. Hace bastante dejo de cuestionar las cosas y simplemente se dedico a adaptarse.

-Ni que lo digas- Se quito un poco de tierra del hombro cuando noto a la decaída morena de vestido blanco, que descansaba boca abajo en la barra- ¿Y ella?- Se oía francamente curioso, pero no le sorprendió que con todo no la hubiera notado antes. Por su parte no se molesto en detenerse para responderle, siguió limpiando- No combina con el lugar-

Bien podría faltarle comida o pintura en toda ella, también era la única con una aura deprimente, y sin duda demasiado observadora.

Era un problema esperando ocurrir.

-Oye, ¿como están las cosas adentro?- Dejando de lado a su efímero foco de atención, tomo asiento frente a el. De pronto se detuvo y lo miro de frente.

-Noche. Loca. - Y esta vez, no intentaba ser cortante. Era la respuesta real a esa pregunta. Adentro era una cosa que jamas había visto, empezaba a inquietarse seriamente, pero no lo detenía a la hora de comercializar con lo que pudiera, antes que que todo terminara por explotar.

Una parte de el, realmente quería haber estado en una boda normal.

-!A un lado plebeyos!- De pronto el grito que clama atención se hizo oír. Dejo de limpiar y por primera vez barrio con la mirada todo el lugar. Flambo mismo se encogió en su lugar mientras se negaba a dar la vuelta.

Era un edificio grande, tan grande que muchos de los invitados infantiles aun no habían sido vistos. tan grande como para tener tres jardines, y solo uno de ellos lo suficientemente pequeño para ser rodeado por el salón y los arboles.

Era una fiesta lo suficientemente llamativa como para mantener ocupada a LSP.

-¿Que es esto, una fiesta o que?- Le tomo un micro segundo verla en su vestido morado, a un lado del ventanal principal. Noto que la cortina había sido corrida y la ventana rota. también, que la niña traía un bolso repleto de joyería de plástico. En general, era ella solo que sosteniendo un ramo de flores.

A su mente vinieron los recuerdos de la pelea titanica que se desato cuando ella no fue escogida como niña de las flores, o para los anillos, o los cojines, o...cual quier cosa en general. Esa vez había desatado un berrinche excepcional, uno que no terminaba aparentemente, puesto que cuando podía se la pasaba diciendo como ella seria mil veces mejor que cualquiera que hayan puesto para repartir pétalos de flores.

Y ahora estaba ahí, ese monstruo hambriento de atención estaba ahí.

-Se que soy fabulosa, pero no me miren tanto que me desgasto.- Pisando fuerte se abrió camino entre todos. Empujando incluso a los que no le estorbaban realmente, pero estaban cerca de su rango de alcance.

Al diablo, no estaba para esto.

-Me voy- Tiro de una el trapo y comenzó a caminar rodeando la barra, importándole poco que LSP viniera directo hacia ahí.

Ni los gritos del pelirrojo lo hicieron titubear.

Prefería mil veces estar al servicio de esa snob de Bonnibel, que a los servicios impuestos por la hija del alcalde local.


Sintió como alguien se sentaba a su lado.

Lo dejo ser, era un país libre después de todo.

-Ugh, esos admiradores son tan pesados- La voz a su lado paresia hablarle, pero de nuevo, no le interesaba- Es decir, es como si no tuvieran suficiente de esta chica- A eso ultimo lo acompaño el sonido de un foto. Unos cuanto "ujum", "aja" de apreciación le siguieron, pero al parecer quien quiera que fuera que estaba a su lado pareció creer que la escuchaba por que siguió hablando - ¿Y tu que me cuentas?, pareces ser una chica con clase. Tu vestido esta lindo, pero se me vería mejor a mi, a ti te hace falta carne para llenarlo-

¿Le faltaba carne?, pero si el vestido fue echo a la medida. Por algo había pasado tanto tiempo con Marshall en esa sastrería, opinando tanto de telas como de adornos para que fuera mejor, era algo especialmente echo para ella, le gustaba mucho.

¿Quien era ella para decir que no se veía bien con el?.

Molesta apretó los puños mientras se alzaba un poco, pelearía su dignidad.

-Dudo que esta sea tu talla- Y sin espera una respuesta atizo el otro golpe - De todos modos, no es algo que se venda en tiendas comerciales como para ver si te queda el chico, mediano o grande...muy grande- Termino al notar la contextura de quien se sentaba a su lado.

Su cabello desordenado no la dejaban ver, pero estaba segura de que no conocía a quien estuviera a su lado.

-¿Como te atreves?- Sonaba verdaderamente molesta, y eso la hizo sonreír. Por lo general, las peleas siempre eran divertidas, pero solo si eran cuerpo a cuerpo, eso le daba emoción, ¿Tal vez era eso lo que necesitaba?.

Una pelea de patio de juegos.

-A todo esto, ¿tu quien eres?- Fue una pregunta a conciencia, tal paresia que esa niña le gustaba la atención. Se sentó derecha y pudo ver al morado en todo su esplendor.

La niña frente a ella probablemente tenia su edad, morado era todo lo que usaba y tenia un cabello corto y rizado, su cara estaba roja de indignación y apretaba fuertemente su celular forrado en joyas de fantasía.

-¿Quien soy?, !yo soy el alma de la fiesta!- Vaya, también era muy pretenciosa.

-Esta ni es tu fiesta- Pareció como si hubiera dicho lo peor de lo peor, como si santa no existía o algo así. su cara paso a ser morada también.

-!Toda fiesta es mi fiesta!- Alzo los brazos y pareció dar su grito de guerra, asiendo que todos ahí se encogieran.

-Pfff, en tus sueños- Todos menos ella.

Echando humo por las orejas la niña frente a ella se levanto de su asiento- Todos saben quien soy yo- Señalo al publico en general- !¿O no?¡- Todos asintieron rápidamente, aun sin moverse, igual a conejos asustados- Pero la pregunta real es, ¿quien eres tu?- Pincho su pecho con su dedo indice.

Eso fue todo.

-Soy Marceline Abadeer- Levantándose igual que ella y quito de un manotazo la mano frente a ella- Y soy la niña de las flores-Todo pareció detenerse después de eso.

¿Recuerdan lo que dijo hace un momento sobre la peor de las ofensas?, pues olvidenlo.

La cara que le dio, le dijo que quebró cualquier limite.


Wow, es increíble como fue este inicio de año. Muy loco XD

Pero en fin, espero que la espera haya valido la pena ;) siempre es difícil manejar tantos personajes, pero e decidido mantenerlos apegados a las personalidades de las primeras temporadas.

Espero haberlo echo bien con la princesa grumosa...a quien no se me ocurrió un nombre "normal", lo deje en las siglas de su nombre en ingles. También son las siglas de su nombre...¿algunas sugerencias?, también pude ser a su imaginación si quieren XD jajaja.

Issalovee: Estoy de acuerdo contigo, Fiona apareció e hizo BOM (?) jajaja, ok no. Gracias por seguir por aquí, espero que te haya gustado el capitulo. Feliz inicio de año! :D

Guest: Eres un amor!, gracias por considerar bueno mi trabajo. Por otro lado claro que algo grande se acerca, la recta final ya esta aquí. Lo eh alargado todo lo que pude,pero me temo que ya no mas. Extrañare a todos estos niños :( y espero que te aya gustado el capitulo ;) Feliz inicio de año!