Muchas gracias a todas y todos quienes han leído este fic, la verdad es que he disfrutado mucho escribiendo esto. Gracias a la comunidad de Fanficiton por recibirme tan bien, al fandom y en fin ,a todas aquellas maravillosas personas que siguen la historia, se emocionan en cada capítulo y completamente independiente si dejen o no reviews, que han estado apoyándome en esto, esperando con ansias que salga un nuevo capítulo y que cuando ven el update aquí o el link ya sea en mi Facebook o en la página que administro con la baka de la Maggie (Alfrep ), se emocionan. Gracias a las que me presionan por Whatsapp para que avance en esto, y bueno, en general Gracias. No soy nada sin ustedes, y se que me puse gay y fluff, pero de verdad valoro todo esto, todo lo que he hecho, lo he hecho con amor, y de a podo se han ido dando los frutos de todo esto...

!gracias!

Yupi, por fin tengo los medios para seguir actualizando esta cosa. Se supone que me tengo que tomar la foto de mi último año escolar mañana, pero aquí estoy, a las tres de la mañana actualizando para quienes siguen este fic. Y bien, espero que les guste esto, un contenido esperado y muy jugoso, con información muy importante y cosas por el estilo. También, me demoré más tiempo por que las ideas no querían fluir y perdí un tonto borrador con las cosas de los reinos y esas pavadas, así que tuve que reestructurar muchas cosas y bien, me alegra que ese cuaderno esté a salvo entre las cosas de mi hermano, aunque viéndolo de esa manera, estando en sus cosas, no está a salvo.

Ya que Alfred y Arthur están en apuros, y supongo que quieren saber lo que continua, dejo hasta aquí mi charla homosensual y les dejo lo de siempre:

Disclaimer: Hetalia y sus personajes pertenecen a Himaruya.
Advertencias: Solo les advierto que lo lean (?)
Spoiler: Aparecen más personajes, que antes solo habían sido mencionados.

Como ya les dije muchas cosas que tal vez no les importan, ahora viene lo que si les importa!Y a leer!


Cardverse y el Reino De Las Espadas

11.

La situación se ha complicado bastante desde la última vez que estuve en casa, ¿Quién diría que encontraría el amor, seguido de mi muerte? Un fatal momento en el que no he podido defenderme, ni mucho menos defender a quien amo, Alfred. Me siento culpable por la situación, tan solo quise ayudarle a que viera a su padre, pero solo he logrado meterlo en problemas. Nos apuntan a la cabeza con armas como fusiles a1,AK-47S, M16, entre otras armas, obligándonos a arrodillarnos y llevar ambas manos atrás de nuestra cabeza, a la vez que ambos morenos, primos de Alfred se paran frente nuestro, estando a punto de terminar con nuestras vidas.

En este momento, solo quiero darle la mano a Alfred, sentir sus dedos entrelazarse con los mio, tan solo para expresarle mis sentimientos, decirle que lo amo, aunque ya todo se vea perdido desde este punto de vista…

Adiós mamá, papá, Noru, Peter, Iggycat, Antonio, Francis… incluso Scott

ADIOS MI AMADO ALFRED… HASTA SIEMPRE

Cierro los ojos y me concentro en los rostros de aquellos que he nombrado mentalmente, luego los abro para ver por última vez a mi amado Alfred, y veo entre los hombres de las fuerzas especiales y los primos de Alfred, que su hermano Matthew nos ve, y comienza a avanzar entre todas esas personas. Lo más impresionante de todo, es que ni los hombres armados ni los primos de Alfred parecen notar la presencia del joven Williams en el lugar. Alfred sonríe y me mira mientras Matthew se abría paso entre aquellas personas para llegar frente a nosotros.

-Alfred, Arthur ¡Por fin los encuentro!... He contactado al helipuerto de la empresa Jones, vienen a recogerlos en unos minutos, ahora solo sigan el plan. No hablen or que a ustedes los pueden oír. Sé del hechizo para la invisibilidad, así que solo sigan el plan.

Comprendí de inmediato a lo que se refería, y en realidad me alegraba de verlo, aunque al parecer, Alfred aun intenta procesar el plan de Matthew. Los Morenos se quedan mirándonos, mientras el chico se acerca a mí, con la mirada intimidante, penetrando con furia a través de aquellos a amenazadores ojos color carmesí. Se inclinó levemente, tomándome de la nuca y agachándose a mi altura, hasta quedar ambos frente a frente.

-¡No le hagas daño!... Tómame a mí, pero no lo lastimes- gritaba el príncipe con lágrimas en sus ojos, me sonrojé e intenté bajar la mirada, pero el primo de Alfred me jaló del cabello para que le mire a los ojos.

-¡Silencio!, quiero oír sus últimas palabras.

El plan marchaba a la perfección. Acerqué un poco al primo de Alfred, conservando mi distancia por miedo a ser herido, mire a Alfred y este asintió con la cabeza, al parecer Matthew le explicó el plan, por lo que pude proseguir y responderle al tenebroso chico de ojos rojos. Intenté dirigirle la voz, pero se oía entrecortada. Estaba inconscientemente nervioso, pero intenté que mis palabras salieran claras, o de lo contrario, el plan se arruinaría y podría morir o peor, pasar una vida completa sin volver a ver a Alfred. Odio admitirlo, pero creo que a estas alturas, no podría vivir sin este idiota. Subo la vista y posiciono mis verdes ojos frente a aquellos orbes carmesí.

Estiré mi mano por lo bajo, tomando un mechón de cabello de Matthew que el mismo me estaba entregando. El chico de ojos violetas se paró detrás de Alfred, esperando la señal, que era el conjuro para que Alfred y yo fuésemos invisibles. Según las instrucciones del hechizo, si alguien que pasa desapercibido con facilidad te da un mechón o parte de su esencia, al recitar el hechizo completo el efecto de invisibilidad durará mucho más, y esta persona que pasa desapercibida y que es propietaria de dicha esencia, será la única capaz de poderte ver. En el caso que el hechizo sea compartido, ambas personas que estén hechizadas solo serán vistas por el dueño del mechón o esencia de invisibilidad y anonimato. El primo de Alfred me mira feo, esperando que hable, a lo que finalmente respondo con el hechizo.

-No importa si los demás me vean, mientras mi cuerpo sea tangible probablemente sea invencible.

Rápidamente giré mi cuello al mismo tiempo que Alfred. Ambos unimos nuestros labios en un largo beso. A la vez que Jones lamía mi labio inferior y yo gemía levemente, para dar paso a su lengua dentro de mi boca, en mi mente recité "Te comparto este poder contigo, ahora ambos seremos…" Estoy seguro que Alfred dijo en su mente "Invisibles" ya que abrí levemente los ojos, y pude ver el brillo celeste rodeando su cuerpo y mis manos. Nos separamos y me abracé al tronco de Alfred, mientras él abrazaba mi cabeza y besaba dulcemente mi cabello. Se sentía tan bien, incluso podía sentir el ardor de mis mejillas al sonrojarse.

-Chicos, no tenemos todo el día.- Matthew, quien podía vernos ya que era el dueño del mechoncito de cabello, nos presionó para que dejemos de abrazarnos y lo sigamos hasta el helipuerto.

Alfred me ayudó a levantarme del piso, y ambos esquivamos a los hombres, que nos vieron desaparecer muy desconcertados y comenzaron a disparar una vez que sacaron al rey de aquella habitación. Por suerte, ya estábamos lo suficientemente lejos de aquel lugar cuando oímos los disparos. El lugar estaba lleno de guardias, armados hasta los dientes, incluso al abandonar la clínica anexa a las dependencias reales, vimos como todos estaban listos para atacar y dispuestos a disparar. Una vez que salimos del enorme palacio, por la entrada antigua, corrimos dos cuadras abajo hasta llagar a la zona de civiles. Con cuidado de estrellarnos con alguien, ya que no éramos visibles al resto. Ya estoy aburrido, me gusta Alfred, pero detesto quedar como damisela en peligro, y aunque he ayudado mucho más a Alfred en todo este asunto, tan solo quiero ir a un lugar tranquilo, en que no intenten matarnos sin una razón establecida y en el que jamás se les ocurriría buscar, un lugar como… ¡mi pueblito natal!

-Matthew… ¿Dónde se supone que vamos?

-Al helipuerto que queda en la azotea del edificio principal de la empresa de mi hermano, luego que lleguen al helicóptero veremos el destino más seguro.

-Es que yo conozco un lugar…

Llegamos, rápidamente corrimos hasta el ascensor. Matthew presionó los botones y subimos hasta el último piso, donde corrimos por el largo y ancho pasillo, lugar donde conocí a Alfred la vez que traje los documentos de Noru. Aún recuerdo cuando me caí en este piso. Llegamos a la puerta pequeña junto a una palmeara azul y la ventana que daba a la parte poniente de la cuidad. Subimos por las escaleras que estaban tras la puerta, hasta llegar a la azotea, donde había un helipuerto con un helicóptero estacionado. A pesar que Alfred me mencionó en nuestra "cita" que sabe pilotear, dejamos que Matthew tome el control del medio de transporte aéreo, mientras nosotros nos subimos en los asientos posteriores.

Una vez abrochados los cinturones, le dije a Matthew donde quedaba mi pueblito. El chico buscó las coordenadas, y acompañados de un osito llamado Kumajirou, emprendimos el vuelo hasta aquel balneario campestre forestal en el que me crie, el cual por cierto, no es popular y casi nadie en el reino lo conoce. Es un lugar tranquilo, seguro, muy pobre y por supuesto, ni siquiera aparece en los mapas. Es perfecto para ocultarnos por un tiempo, además, de seguro que a mamá le encantará saber que por fin me gusta alguien.

-Extrañaré a mi gato- decía Alfred con tono nostálgico mientras miraba por la ventana.

-¿Tienes un gato?- le pregunté, sin despegar la vista de mis manos.

-Así es. Es blanco, peludo y muy juguetón.

-Qué lindo.

-Sí, de seguro se llevaría muy bien con Iggycat.

-¿Cómo se llama tu minino?

-Americat.

-¡Que nombre tan extraño!

-Es que en una de mis historietas de alienígenas, hay un planeta que tiene muchos países y continentes e islas, no solo cuatro reinos, dos continentes y una isla como el nuestro. Bueno, y en ese planeta hay un continente que se llama américa, y un país que se llama Estados Unidos, pero lo llaman américa. El nombre es muy bonito y le puse así a mi gato.

-Ya veo… ¿Desde cuando lees esas cosas?

-De niño. Creo que aún me gustan, y eso que ya soy un hombre grande.

-Bueno, entonces creo que te llevarás bien con mi hermano menor, a él le encantan esas cosas de historietas y videojuegos.

-¿Y vive en la casa a la que vamos?

-¿Peter? Ah sí. Debe tener unos doce o trece años. No lo veo hace mucho, solo espero que no esté más alto que yo.

Ambos reímos y recordé algo muy extraño. La primera vez que me encontré con Alfred, yo le llegaba a los ojos. Luego, en aquel encuentro casual, donde fuimos a comer a ese restaurant de hamburguesas, éramos prácticamente de la misma estatura, creo que Alfred solo era un par de centímetros más alto que yo. En la boda de Francis, yo le llegaba a los hombros, siendo mucho mayor la diferencia de tamaño entre nosotros, y eso que yo estaba usando tacos. Al parecer, este chico siempre llevaba los mismos zapatos, por lo que me fijé.

-Alfred, ¿Puedo hacerte una pregunta?

-Pues claro, dime.

-¿por qué a veces luces más alto y a veces no?... ya ni se cuánto mides, y casi siempre pareces usar los mismos zapatos.

-Ahahah! Es por que dependiendo la ocasión, utilizo un diferente calzado, es más, cada día uso un zapato diferente, pero Yao, el consejero real, me dice que cada día use un calzado distinto dependiendo la ocasión. A pesar de ser de similar diseño, por gustos personales, son zapatos diferentes, con distinto taco o plataforma dependiendo la importancia y protocolo de la ocasión.

-Entonces… ¿Cuánto mides en realidad?

-Actualmente, mido 1,77 cm. ¿Y tú?

-Casi, mido 1,75 cm.

-Pues bien, Alfred. Al parecer no eres tan alto como pareces.

-¿Y cuánto mides tú?

-Mido 1,74 cm.

-Wow, ¡Tan solo dos centímetros de diferencia!.

-Así es.

-Arthie, cuando lleguemos, ¿Podemos dormir juntos? Es que quiero abrazarte toda la noche, tú sabes.

Me sonrojé y miré el piso del helicóptero. Recordé todas las insinuaciones que Alfred ha hecho acerca de sus "aventuras sexuales", por lo que me asusté demasiado. Alfred no es ml chico y tampoco desconfío de él, pero creo que no es tan inocente palomita o casto infantil como lo pintan en los medios. No es que le tema, ni mucho menos que no quiera estar con Alfred, es solo que considero que es muy pronto. Aunque ya hemos estado juntos, no es lo mismo pasar la noche durmiendo a medias a dormir juntos, ya habiéndonos besado y roto aquella tensión sexual que se había generado entre ambos.

Además, cuando lleguemos, estará mi madre, mi hermano menor y por supuesto, no puedo olvidarme de mi horrible y cruel hermano mayor, por lo que me complica un poco el hecho de dormir con Alfred. No niego que me gustaría mucho perder mi virginidad con este hermoso príncipe, perderme en sus labios, ambos solos, dejándome llevar por aquel hombre que tanto me vuelve loco. Pero regresando a la realidad, aún es muy pronto, y la verdad es que tengo miedo de ir muy rápido. Jamás antes me había enamorado de nadie, ni siquiera me he sentido atraído por nadie, y reconozco que en mi pasado llegué a segunda base con Francis, pero fue por miedo a la soledad, jamás me gustó. Incluso no dejé que me haga nada por miedo a dejar de ser virgen a los 14 años. He dejado pasar a muchas chicas y chicos, pero Alfred, creo que simplemente es diferente.

Aunque de verdad me aterra el tan solo acostarme con alguien en ese sentido, no puedo negar que por un lado muero por experimentar aquella sensación de hacer el amor con alguien, y creo que si ese alguien es Alfred, probablemente mi corazón se salga de su lugar. Si tan solo con ver a este idiota me vuelvo loco, me siento como una adolescente embobada frente a su artista preferido, no quiero ni imaginarme como sería si llegásemos a tener intimidad. El solo pensar en aquello hace que mis mejillas ardan y que toda mi cara esté roja, tanto como aquellos árboles que crecen en el reino de corazones.

-¿Por qué te quedaste callado?, ¿Acaso te molesta dormir conmigo?

Oh no, al parecer Alfred notó que tengo un dilema interno en cuanto al asunto. La noche anterior no me molestó en lo absoluto, pues fue bajo otro contexto. Pero esta vez, esta vez es diferente. La verdad, es que toda mi vida he sido muy inseguro a pesar de mostrarme brusco, sarcástico e incluso muy violento frente al mundo en cuanto a mi forma de ser. Siempre he mantenido mis sentimientos, o intentado mantener, muy en el fondo mio, para evitar ser lastimado como lo fui en el pasado por mis ex compañeros, Por Francis y por mi hermano mayor y sus amigos. Si, sufrí mucho en el pasado, y no quiero que Alfred tenga que cargar con todo esto, no es su culpa, además, bastante tiene ya con el asunto de su padre semi-muerto y su familia en contra.

Todas mis heridas del pasado son causa de lo que soy hoy en día. Me costará mucho mostrar mi verdadero yo, un chico sencillo y muy sensible. Alfred, bueno desde que él llegó a mi vida, es como si siempre hubiese pertenecido a ella. Con él puedo ser yo mismo, a pesar de que he hecho muchas cosas que jamás haría por alguien más, como por ejemplo, vestirme de chica o hacer un hechizo en el mismo palacio real. Creo que Alfred ha sido muy bueno conmigo, y tengo que dejar atrás este estúpido miedo de ser herido nuevamente. Alfred no haría algo así, y a pesar de que sea un mujeriego al igual que Francis, le daré la oportunidad. Me gusta más de lo que pensaba, así que por primera vez en mi vida, dejaré de lado mi cerebro y actuaré escuchando al corazón.

-¿Iggy, cariño?

-Ah, lo siento Alfred, es que me distraje pensando en mi familia.

-Hahaha, me habías preocupado. Te preguntaba si querías que durmiéramos juntos o…

-Me encantaría. Según Matthew ya casi llegamos, así que cuando aterricemos y luego lleguemos al pueblo, te presentaré a mi familia.

-Espero llevarme bien con ellos.

-Te encantarán. Pero no molestes a Scott, ni siquiera le hables. ¡Es Malo!

-¿Qué tan malo?

-Es muy malo, tanto que no lo quieren en el cielo, el infierno ni en el purgatorio.

-¡Iggy! Es tu hermano.

-Pero de verdad. Mi madre es muy amable y mi hermano menor es… bueno, menor.

-¿Y cómo es tu casa?

- Bueno, no es muy grande, solo tiene un piso. A veces se llueve el techo y solo hay tres habitaciones.

-¿Tres?

-Sí. Una es la cocina, donde hay una cama en la que duermen mi madre y mi hermano menor. Está también el living-comedor, donde duerme Scott en un colchón en el piso. Y en un pequeño cuarto, donde guardan cosas y cajas hay un colchón. Ahí duermo cuando me voy a quedar por unos días.

-¿Y qué más?

- También faltan tres vidrios, pero descuida, forraron las ventanas con nylon. Ah y no hay piso, solo cemento y tierra. Tampoco hay cielo en la casa, está forrado con Nylon sucio y tablas para afirmarlo. Y las paredes interiores son paneles viejos que trajo mi padre de su trabajo, cuando tenía.

-Oh…¿ Y cómo es por fuera?

-Hay pocas plantas, la madera está podrida, y como la casa está a punto de venirse abajo, la afirmamos con tablas.

-Lo siento Arthur… yo… no tenía idea…

-Descuida, a pesar de todo, es un hogar acogedor.

-Arthur. Si no te molesta, quiero conocer el pueblito.

-Mañana. Ya está oscuro y después del día de hoy, necesitamos descansar.

-Tienes razón. Ya quiero que esta cosa aterrice para desabrocharme el cinturón y besarte.

-A-Alfred…

-Hahaha, te ves hermoso cuando te sonrojas.

-No quiero interrumpirlos- Dijo Matthew- Pero ya vamos a aterrizar. Después son cinco minutos a pie y llegarán. No los puedo acompañar hasta su destino, pero les aviso que se preparen para aterrizar.

Nos quedamos tranquilos en nuestros lugares, mientras Matthew movía sus palancas y hablaba por el radio para obtener la autorización de aterrizaje. Me puse a mirar el bosque que rodeaba la cordillera de la costa previa a la planicie litoral donde se encontraba aquel pequeño pueblito en el que me crie. A pesar que ya era de noche, la luna alumbraba el bosque y la falta de contaminación lumínica citadina dejaba ver el hermoso firmamento que alumbraba la flora de la intemperie. Una vez que el helicóptero tocó tierra en una playa ecológica a las cercanías de la zona urbana, Matthew detuvo el motor y nos desabrochó los cinturones en los que veníamos asegurados. Alfred me besó apenas estuvo desatado. Nos bajamos del helicóptero y luego de que Matthew se despidiera, emprendió el vuelo, dejándonos a los dos solos a unos minutos de mi pueblo natal.

Una vez que quedamos solos, oímos una lechuza. Alfred rápidamente se abrazó de mí, temblando como niño pequeño en un cuarto oscuro. Recordé que Matthew me dijo que Alfred no pasó una buena infancia que digamos, por lo que probablemente, le tenga miedo al bosque por la noche. Por suerte me ubiqué, estamos cerca de un atajo. Atravesando el cementerio que está a las afueras del pueblo, donde enterramos a mi abuelo, llegamos a la carretera y luego solo hay que atravesar el puente azul marino y entramos al pueblito "Villa pequeña cerúlea" el letrero de bienvenida está algo oxidado y deteriorado, pero se distingue desde el otro lado del puente.

La otra opción, es seguir caminando cinco minutos hacia el oeste hasta toparse con el camino pavimentado de la carretera, doblar en el monolito blanco hacia el camino que está a mano derecha y seguir por este, que es el camino que lleva al puente azul marino y que pasa por las afueras del cementerio. Un camino más largo y complicado, ya que corremos el riesgo de perdernos en el bosque, en cambio tomando el atajo, solo hay que seguir caminando en línea recta hasta el final de los pinos azules con picas negras que se logra ver desde aquí hasta el horizonte.

-Arthie… esto me recuerda a un juego llamado Clubslenderman

-¿Y de qué trata?

-De que debes buscar pistas en un bosque del Reino Del Trébol, sin que te atrape un tipo con terno verde y sin rostro de piel blanca y brazos como de dos metros, sin contar los tentáculos que salen de su espalda.

-Debes dejar eso.

-SI… a todo esto, ¿Cuánto falta para llegar? Me dio hambre y quiero llegar a descansar un poco.

-Conozco un atajo.

-¡Vamos! Está empezándome a dar frio.

-¿Ves el final de los pinos de la playa ecológica?

-Sí, se ven en el horizonte

-Ya, ahí hay un cementerio, después de cruzarlo llegamos a la carretera donde hay que atravesar un puente y llegamos.

-¿¡C-CEMENTERIO!?

-Sí, el cementerio del pueblo. Ahí está mi abuelo.

-P-pero… ¿Cementerio, noche, fantasmas?

-Descuida, no pasa nada. Es un lugar muy tranquilo y da mucha paz.

-P-pero… p-pero…

-No Alfred, sin peros. Hay que tenerles más miedo a los vivos que a los muertos.

-Y-yo no tengo miedo, hahaha… El héroe no le teme a un cementerio, además, estoy en compañía de un hermoso chico mágico.

-Bueno, entonces vamos.

-P-pero yo…

-Dije que vamos. No quiero caminar por la carretera.

Comencé a caminar, seguido por Alfred. No se nos fue muy difícil atravesar los pinos, es más, casi me pareció la distancia de dos manzanas de la cuidad. Alfred en un principio refunfuñaba, pero luego se quedó en silencio, siguiéndome y según él, cuidando de que algo o alguien pudiese atacarme por la espalda. Aunque es notorio que el pobre chico está asustado, pero aun así, le toca enfrentar lo que para él sería un gran desafío; Atravesar un cementerio de noche solamente con la luz de la luna como guía. Alfred se da aires de grandeza y heroísmo para encubrir que es un príncipe miedoso, seguramente producto de traumas infantiles o vaya a saber uno.
Una vez que llegamos a la pequeña puerta trasera del cementerio, tomé la mano de Alfred para que juntos lo atravesemos. Conozco el camino, he venido muchas veces de día y de noche a ver a mi abuelo.

Por un momento, mientras caminábamos en silencio entre tumbas y nichos, se me pasó por la cabeza el Rey de Espadas, padre de Alfred. Me produce dolor ajeno el pensar en el grave estado de salud en el que se encuentra, y lo más probable es que Alfred tenga que visitar a su padre en un cementerio o algo por el estilo. Aunque pensándolo mejor, Alfred es un Príncipe, y su padre un Rey. Los reyes no son sepultados con el resto de las personas, aun así, es triste saber que Alfred ha perdido muchas cosas gracias a mí. Me siento culpable y egoísta. Alfred aprieta fuertemente mi mano y me gira, abrazándome de frente y besando mi cabello, luego mi frente. Me mira a los oj9s con dulzura. Sus anteojos y el brillo de aquellos orbes azules se reflejan con la luz de la luna, haciendo que mi corazón se acelere al triple de su ritmo normal.

-Arthur, no te preocupes por nada. Tampoco quiero que te sientas culpable por nada.

-Alfred…

-Tengo el presentimiento de que te sientes así. Incluso ya no siento miedo de estar en este lugar, estando junto a ti, creo que me siento seguro, y al presentir que te sientes inseguro, todo mi miedo de esfuma, debo ser fuerte para darte fortaleza.

-Alfred…

-Descuida, tú me das la fortaleza para fortalecerte. Te protegeré no importa lo que pase ni lo que tenga que hacer, porque yo…

-¡Alfred!

-¿Qué sucede?

-¡Ya pasamos el cementerio y cruzamos el puente, estamos a dos minutos de mi casa!

-¡Qué! ¿Cómo?

-Mientras nos tomábamos las manos y estábamos metidos en nuestros pensamientos, nos olvidamos del entorno y llegamos, ahora solo hay que bajar por el camino de tierra que está a un costado del letrero de bienvenidos.

-¿No hay que seguir el camino y entrar?

-No, mi casa está por este camino a la orilla de la playa, en la zona más pobre del pueblo.

Alfred se quedó en silencio y solté su mano para bajar por el camino de tierra, que se encuentra en una pendiente inclinada. Una vez que ambos llegamos al final de la tierra y comenzamos a caminar por la arena, nos tomamos las manos nuevamente y caminamos a la orilla del lago que está cerca de la playa, y cuya agua pasa por debajo del puente que da la entrada al pueblo. Luego que llegamos al punto que el lago se junta con el mar por los inviernos, nos alejamos un poco de la orilla producto de la subida de la marea nocturna, viendo miles de conchas, caracolas y jaibas cerca de nosotros.

Luego de seis casas desde el comienzo de la playa, subimos hasta encontrarnos con una pequeña calle, la cual atravesamos y llegamos a una pequeña casa de un piso, pintada de color azul claro un poco desteñido, con un hermoso jardín y la reja un tanto destrozada y deteriorada. Algunas ventanas con Nylon en lugar de vidrios, y dos luces prendidas, dando la parte posterior de la vivienda directamente con la playa, pero para acceder a dicha morada, hay que subir a la calle y darse la vuelta del idiota. ¡Al fin! he llegado a mí, literalmente, humilde hogar.

Suelto la mano de Alfred, y me aproximo a la puerta de entrada, de madera y con el barniz degastado. Golpeo levemente con la mano empuñada, y escucho pequeños pero pesados pasos venir desde el interior, con la voz de un niño gritando "Ya voy" desde el interior. La voz de mi pequeño hermano, Peter Kirkland. Aún no ha cambiado su voz, solo espero que no esté más alto que yo, ya que en realidad no lo veo hace tres años. El pequeño abre la puerta y se queda anonadado. Su cabellera rubia y sus ojos azules brillan. El pequeño, vestido con un traje de marinero azul con blanco y dibujos de picas azules, gira medio cuerpo y pega un grito al interior de la casa.

-"Mamá, es el estúpido de Arthur, y viene a acompañado de un gordo cuatro ojos"

-¡Arthur… mi pequeño Arthur…!

Se oyen los pasos de la mujer corriendo hacia la entrada de la casa, de seguro es mi madre que corre torpemente hasta la entrada, a lo lejos se ve como mi madre, una mujer no muy joven pero que físicamente aparenta unos treinta y dos o tal vez menos, corre atolondradamente hasta la entrada de la casa, despeinando su largo y hermoso cabello rubio. Con una sonrisa de oreja a oreja y unos enormes ojos azules, del mismo tono que los de Peter, radiantes al verme parado en la puerta de la casa. Mi madre pega un salto desde la puerta y se lanza sobre y, abrazándome y quitándome el aire. Al parecer, me ha extrañado un poco, o tal vez demasiado. Aún tiene puesto el delantal de cocina a cuadros, por lo que seguramente llegó hace poco de su trabajo.

-¡Arthur, hijo mio! ¿Cómo estás? ¡Te he extrañado mucho! Es que no te veo de hace tantos años ¡Cuánto me alegra que estés aquí! ¡Y de sorpresa! Tonto, tenías que avisarme ¿Qué no vez que casi le provocas un infarto a tu madre? ¡Ah me alegra tanto que vengas a ver a tu familia! ¿Por cuánto te quedarás? ¡Yo…!

-¡Mamá, no puedo respirar!

-Lo siento, lo siento… ¡Es que me emociono!... wow ¿Y quién es tu acompañante? ¡Es muy guapo!

-hahah, Hola, yo soy…

-Es un amigo de la universidad.

Entramos a la casa, mi madre nos hizo tomar asiento en uno de los sofás de madera antiguos. Están desarmados y se caen alunas tablas, pero por lo menos aun sirven. Mi madre nos llevó una jarra con jugo de manzanas azules y galletitas. Alfred y Peter se comieron todas las galletas, mientras mi madre reía de como ambos devoraban el plato. Cuando mi mamá fue a la cocina por más galletas, y mi hermano Peter fue a alistar sus cosas para ir a la escuela al día siguiente, Alfred se acercó a mí, hablándome por lo bajo, casi susurrando para que ni mi madre ni Peter puedan oír nuestra conversación.

-¿Por qué rayos dijiste que era tu amigo de la universidad?

-¿Qué querías?, ¿Que les digieras que les diga que eres el príncipe y que somos prófugos? Mi hermano es muy pequeño y mi madre a pesar de verse joven ya ha sufrido dos infartos, además está quedando ciega.

-¿Qué edad tiene?

-Tiene 46 años, y aunque físicamente no los aparenta, en realidad se ha esforzado mucho por mis hermanos y por mí, por lo que ha tenido muchas enfermedades. Un golpe como este la mataría.

-¡Pero por qué no le dijiste que éramos novios o algo!

-N-novios…

Mi cara se tiñó por completo de un tono carmesí. Rápidamente tomé un cojín y me cubrí el rostro. Sentí los pasos de mi madre, y me quedé así de todos modos. La mujer se sentó en un sofá, cuidando de no caer sobre las mantas que tenía Scott tiradas a los pies del mueble. Sentí el sonido del plato con galletas ser puesto en la mesa de centro, y la risita bobalicona de Jones junto a mí. Mi madre rió dulcemente y comenzó con su típica plática de vida social que tanto le encanta hacer con los desconocidos.

-¿Son muy buenos amigos?

-En realidad, señorita madre de Arthur, nosotros no somos amigos.

-¿Cómo que no lo son? Arthur me dijo que lo eran.

-Es que… no es eso. Con Arthur nos gustamos.

IDIOTA, ESTE GORDO INUTIL Y MIEDOSO ES TODO UN IDIOTA. AHORA SI QUE LO MATO… ESPERO QUE ESE PERRO INMUNDO COMIENZE A CABAR SU TUMBA POR HABERLE DICHO ESO A MI MADRE.

-¡yay! Mi hijo encontró un muy bonito pretendiente… ¡Estoy orgullosa de ti, Arthur!

-¡Mamá!

-¡Ya estoy ansiosa por los reparativos de su boda!

-¡¿Boda?! –gritamos ambos con Alfred al unísono.

-Así es, boda. Ustedes dos hacen una perfecta y muy bonita pareja.

-Pero mamá, soy muy joven pasa casarme…

-Shh…Hijo, me casé con tu padre cuando era una joven de tan solo dieciséis años.

-Sí, pero estabas esperando un hijo, ¡al horrendo Scott! , Yo no estoy esperando un hijo de este idiota, ¿Por qué ya nos quieres casar?

-No lo sé, me gustan las bodas. A todo esto, ¿cómo se llama el afortunado novio de mi muchachito?

-Me Llamo Alfred.

-¡Alfred! Aww, preo que bonito nombre. Alfred, como el príncipe Alfred Jones. ¡Qué pena lo que le pasó a ese pobre muchacho! Aunque se veía venir lo del Rey Jones, nunca me imaginé que ese muchachito huyera con una chiquilla. Escuché eso en el radio hoy por la tarde. Y pensar que en la televisión se veía una joven tan linda y prometedora. Me hubiese gustado ella de reina antes que la Alfroskaya, pero bueno. Tan solo espero que encuentren al príncipe y a esa niñita.

Con Alfred, ambos nos miramos asustados. Por suerte mi madre no ve muy bien, y desde que se divorció no ha estado bien de la cabeza. Aunque me preocupa que pueda descubrirnos. Luego de un rato de plática de cosas nada puntuales ni cercanas al tema del rey o de nuestra "boda" mi madre fue a prepararnos la habitación de cosas inútiles y cajas apiladas para que nos quedemos a dormir. Le dije a mi madre que estaríamos por tiempo indefinido, por lo que felizmente se fue a ponernos un colchón y a orear la habitación para que podamos dormir.

Sentí un motor estacionarse en la puerta, un montón de jóvenes hablando y una puerta que se abrió, luego se cerró y el motor del auto nuevamente comenzó a andar, marchándose de la casa y dejando a alguien, cuyos pasos se aproximaban a la casa, luego se sentía el sonido de la cerradura siendo abierta por una llave y luego la perilla siendo girada desde la parte de afuera, haciendo la puerta chirrear y dejando ver una cabellera roja, tan roja como las frutas que crecen en el reino de corazones, y unos ojos verdes, de un verde intenso como aquellas plantas que crecen en el reino de Trébol.

Su aura oscura y perversa, combinados con aquellas ojeras negras con una pequeña zona morada producto de la falta de sueño. El olor a tabaco impregnado y aquel característico aro en su oreja izquierda. Si, era él. Finalmente estaba en casa el horrible Scott Kirkland, mi hermano mayor y mayor desgracia. Tan solo espero que no sea tan cruel con Alfred como lo ha sido conmigo. Veo como Alfred se pone de pie animosamente para saludar al recién llegado, quien al parecer no está feliz de vernos, ya que nos mira con cara de pocos amigos y mirada asesina.

¿Qué sucederá en nuestra estadía en mi casa viviendo junto a Scott?


Esto es todo. Por ahora.

Bueno, me se las armas del principio (y muchas más) porque como a los doce o trece años quería ser traficante de armas o buhonera de armas para pandillas y esas cosas. Mi oscuro pasado, lo sé. Pero bueno, sabía que algún día me serviría.

En la descripción del pueblo, me basé en mi pueblito rancio, Pichilemu, sexta región, Chile ( Si lo googlean como capital del surf tal vez les salga algo) Ya que antes de llegar, por la carretera hay un monolito, luego el cementerio y pasándolo está el puente, una vez que uno cruza el puente sobre la laguna que está junto a la playa principal, se llega al pueblo, y la casa de mis padres está a una cuadra de la playa, y si uno camina por el bosque por la parte trasera del cementerio hasta llegar a este, lo atraviesan y luego cruzan el laberinto, también llegan a a carretera, incluso hay un camino interno entre el cementerio y la laguna, pero ese solo sirve si hay marea baja.

Bueno, espero que les haya agradado la madre de Arthur, es un OC que creamos con la linda Maggie (Alfrep Efe Llonz) con nuestro headcanon que Arthur sacó el pelo de su madre y ojos de su padre, Scott los ojos y cabello de su padre, Y Peter ojos y cabello de su madre. Si a alguien se le ocurre algo, tiene sugerencias o cualquier cosa, no tenga miedo de contactarme, incluso les puedo dar mi Whatsapp por interno, ya saben que cualquier cosa, les doy crédito y todo ^w^ me he encariñado mucho con esta cosa, y ya me despido antes de ponerme más gay~

Hasta la próxima mis queridisimas lectoras, que tengan un buen día.