Golpe bajo

No podía mantenerse calmado, ni siquiera siendo un adolescente había cometido semejante barbaridad. ¿Cómo era posible que hubiera actuado de una manera tan inmadura? Se sentó enfrente de la mesa de examinación de su consultorio, recargó los codos sobre esta y jaló con fuerza sus cabellos, ¿en qué momento Sasori lo había vuelto un maldito idiota celoso? , y además de todo patético.

Levantó con rapidez la mirada cuando creyó escuchar que alguien entraba en su consultorio, casi se detiene su corazón al pensar que había visto a Sasori parado en el marco de la puerta, pero esto no fue cierto, sino simplemente un producto de su imaginación. Pasó una mano por sus ojos, intentando quitar el cansancio de ellos con esa acción.

Su celular comenzó a sonar, antes de ver de quien se trataba, pensó que sería Sasuke, quien seguramente querría que ambos se encontrarán para discutir todos los problemas que tenían. ¡El gato de Sasuke!, pensó, pero todo se borró al ver el nombre de Sasori en la pantalla de su celular. Dudó en contestar por unos segundos, pero al final lo hizo.

-¿Qué quieres?-le respondió con tono tajante y como si estuviera malhumorado.

-Es lo que te iba a preguntar yo, Sasuke me dijo que me llamaste ayer.

-Me equivoqué-dije con rapidez, sin saber que del otro lado de la línea telefónica, Sasori había dibujado una sonrisa en su rostro- quise llamar a un paciente.

-Ya veo.

-¿Acaso es que perturbe tu cita con mi hermano?-preguntó sin sentir vergüenza alguna.

-¿Acaso estas celoso?

-No. Sé que lo que es mío, se queda conmigo-le dijo en tono seductor.

-Deberías dejar de tener ese ego tan grande. Me voy, Sasuke pasará por mí en unos momentos.

Sasori le colgó y eso no fue todo, la sonrisa sínica de su rostro se borró al escuchar el nombre de su hermano. Estaba seguro que Sasori buscaba la manera de darle celos, y aunque se negara a aceptarlo el maldito enano lo estaba logrando y con gran éxito.

Esa bola de pelos roja se moría por él, estaba seguro de ellos, sin embargo, por otro lado estaban las declaraciones de Sasuke y el que este haya contestado el teléfono de Sasori. ¿Sería acaso que ese enano aún no encontraba las palabras para romper con su hermano?, porque era obvio que lo haría. Recargó su cuerpo en la silla hacia atrás, era el peor hermano del mundo, estaba anhelando que Sasori rompiera con Sasuke, sin detenerse a pensar en el sufrimiento que podría acarrearle a sy pequeño hermano, al que alguna vez juro no dañar.

Dejó escapar un gruñido de desesperación al momento en que sus manos se colocaban en sus mejillas y descendían lentamente de estas. No tenía otra opción, debía de hablar con Sasori y aclarar las cosas. ¡Maldita sea!, tenía que haber hablado con Sasori desde la vez que fue a su apartamento de él, pero no, en cambio acabó besándolo y haciéndole un par de cosas más, cosas que ansiaba hacerle en cualquier momento así su familia lo acabara odiando. Se iría al infierno, estaba seguro de eso y lo peor es que no tenía cara para reclamar algo y mucho menos no tenía ningún arrepentimiento.


-¿Has hablado con Sasuke?

Se sobresaltó. Jamás en su vida le había pasado algo como aquello, su conciencia había estado siempre tranquila, hasta que ese enano apareció en su vida. Su corazón latía con fuerza, pero a los poco segundos sabía que esa voz era de su madre, quien había estado sentada en el sofá cerca de las escaleras.

-No he tenido la oportunidad- se excusó.

-¿No has tenido la oportunidad para eso, pero si para otras cosas?-le preguntó su madre, mirándolo con incredulidad y además un poco de burla.

-¿Dónde está papá?-tenía que aceptar que no quería que su padre se llegase de enterar de todas las cosas estúpidas que estaba haciendo desde hace varias semanas.

-Me torcí el tobillo en la mañana, así que lo mandé al supermercado. ¿Cuándo piensas hablar con tu hermano?

-Pronto.

Se dirigió directo a las escaleras antes de que su madre pudiera decirle algo más y que con eso solo consiguiera que se sintiera una completa basura. Para su mala suerte, no fue tan rápido como esperaba y las palabras de su madre lo alcanzaron en el tercer escalón.

-¿No podrás vivir con la culpa de saber, que Sasuke se alejó de nosotros por tus acciones, verdad?

Desde cuando su madre se había vuelto tan chantajista, tal vez siempre lo había sido, sólo que nunca había tenido la necesidad de usar ese poder contra sus hijos, aunque ahora que lo pensaba su padre tenía un carácter muy fuerte como para que alguien lo mandara al supermercado o lo obligaran a pegar pasta de sopa en la tarea de sus hijos. Todo cobraba sentido.

Tomó su celular y recurrió de nuevo a aquella persona, que no era precisamente alguien que le molestará, más bien le irritaba, pero en esos momentos él tenía algo que podría serle de un poco de ayuda para todo ese embrollo en el que estaba metido. ¡Maldita sea!, el sólo quería llegar a su habitación y dormirse un poco, ahora tendría que volver a la clínica y ver a esa persona obteniendo lo que quería.


Sus ojos se entrecerraban a cada momento. Desde que ese mocoso había ido a su apartamento no había conciliado el sueño, si antes pudo haber sentido un poco de remordimiento por las mentiras que había dicho, ahora ya no podía vivir con el mismo. Se sentía avergonzado por haberse aliado con alguien que parecía sólo estar jugando cosas de adolescentes, pero eso no era lo peor; lo peor es que a veces le gustaba y eso hacía que sintiera que se estaba traicionando a él mismo.

-Si realmente fuéramos pareja, pensaría que me estas engañando.

-¿Con tu hermano?

Ese comentario hizo enojar tanto a Sasuke que vio como lo barrió con la mirada. Eso le hizo un poco de gracia, hasta que recordó que él estaba liado con ese mocoso de cierta manera.

-¿Por qué tenías que mencionarlo?

-Itachi es la razón de que tenga que ver tu rostro todos los días, me parece que es imposible no hablar de él- vio como Sasuke hacía una mueca de desagrado - ¿por qué estás tan empeñado con esto?

-Te dije, que quiero que mi hermano reciba su lección.

Lo miró con detenimiento, sabía que Sasuke le estaba ocultando algo, cada día parecía más molesto, como si todo lo que había planeado no le estuviera saliendo como esperaba y dudaba que eso tuviera que ver con Itachi, porque si de algo estaba seguro Sasori, era del que el Uchiha gigantón se moría de celos.

-Volviendo a mi punto principal, ¿quién es el tipo que no te dejaba salir hoy del trabajo?- cambió el tema rápidamente, no quería que Sasori siguiera cuestionándolo por cosas sin sentido.

-Sólo es un colega, me estaba preguntando cosas.

-No te miraba como tal. A mi hermano le darían celos.

-Ya tiene suficientes con los de ahora.

-¿Cómo lo sabes?, ¿acaso han hablado?

-Le devolví la llamada de ayer, para saber qué era lo que quería- dijo como si no tuviera mayor importancia, aunque podía ver en el brillo de la mirada de Sasuke, como este estaba entusiasmado por saber si su hermano había logrado caer más bajo.

-¿Y qué te dijo?

-Nada, sólo demostró sus celos.

Sasuke sonrió complacido ante ese comentario y tomó un sorbo de su café – de casualidad, ¿tú y mi hermano tuvieron más que un simple agarrón de manos mientras estaba en el hospital?

-Nunca nos agarramos de las manos- de nuevo Sasuke lucía victorioso – acabamos yendo más allá que eso- el rostro de Sasuke demostró su desagrado, se notaba que de nuevo su orgullo hacía sido herido dime ¿por qué me traes a esta cafetería todo los días?

-Ya sabes porque-respondió molestó y se quedó mirando su café.

-Itachi nunca pasa por aquí, de hecho vive lejos, así que ¿cuál es la verdadera razón?

-Ya te la dije hace mucho.

Estuvieron en esa cafería todavía media hora más y Sasori se maldijo por no tener una celular con internet y siempre haber creído que no necesitaba de esas cosas. Pero él no era muy conversador y Sasuke mucho menos, así que sus únicos contactos eran cuando actuaban para que Itachi los viera, lo cual sólo había sucedido en una ocasión, según Sasuke, quien había estado mirando hacia la ventana del establecimiento desde que habían llegado, estaba interesado en que alguien los viera juntos, pero Sasori comenzaba a pensar que no se trataba de Itachi realmente, parecía que lo de este sólo resultaba un plus para Sasuke.

Se levantó, ya estaba cansando de estar ahí sentado sin hacer nada, deseaba llegar a su casa y descansar un poco.

-¿A dónde vas?-le reclamó Sasuke al verlo de pie.

-A mi casa, ya me cansé de estar aquí.

De nuevo el hermano de Itachi se molestó, pero pareció que estaba de acuerdo con Sasori, pues se puso de pie y se fue con el hacía la puerta, pareciendo que ambos sólo fueran unos completos extraños.

Se percató cuando Sasuke caminó más lento, hasta alejarse un tramo considerable de él, decidió no darle importancia y seguir su camino. Pensar que alguna vez había creído que ese niño inmaduro le gustaba, ahora lo único que quería era no verlo, al menos por unos meses. Aunque parecía que la vida lo odiaba, al poco rato escuchó la voz de Sasuke, pidiéndole que lo esperará y se maldijo para sus adentros por haberse metido en todo ese embrollo.

-Vamos a mi departamento por un rato.

Ni siquiera le pidió alguna opinión, Sasuke detuvo un taxi y lo hizo entrar. Una parte de él no quería hacerlo, aunque la otra se moría de ganas por saber si aquella repentina decisión de Sasuke tenía que ver con Itachi.


Movía con desesperación su pierna derecha, se suponía que el idiota ese debía de haber llegado hace media hora, se notaba que ya iba a llover y aún tenía que hacer un último encargo. Por fin el timbre de la puerta sonó, al principio fue con gran rapidez hacia él, pero una vez que estuvo cerca se calmó, no querían que notarán su impaciencia.

-Llegas tarde-le reclamó.

-Lo siento, no todos vivimos en un lugar con tan poco tráfico.

-¿Trajiste lo que debías?

-¿Qué no ves lo que vengo cargando?-le respondió exasperado.

Itachi lo dejó entrar, pero sabía que debía mirarlo bien de cerca o en cualquier momento podría salirse con la suya.

Ambos hombres subieron las escaleras, hasta llegar al segundo piso, fue cuando sucedió y le rompieron el corazón.

-¡Pumba!

Una bulldog había corrido extasiada a los brazos de Yahiko, quien la cargó como si fuera lo más preciado en su vida, lo cual era cierto.

Itachi no podía negarlo, se sentía completamente deshecho, adoraba a esa perra, como para que esta lo hubiera olvidado tan fácilmente, quien gemía de emoción entre los brazos de Yahiko, como si de verdad fuera alguien digno de querer.

La caja con reja de Silver estaba en el suelo, así que la tomó y la hizo a un lado, antes de que Yahiko se retractará.

-Ese desgraciado te alejó de mí por mucho tiempo-decía en un tono ridículo y abrazando con todo su corazón a su mascota arrebatada.

-¡Se quedó conmigo, porque yo era quien pagaba toda su comida, vacunas y tratamientos!-dijo exasperado, sin obtener un poco de atención de Yahiko y Pumba.

-¡Tú te ofreciste a hacerlo!, además tenías descuentos por ser el dueño.

-Pretextos…

-No importa lo que digas, Pumba se irá conmigo, ¡ahora!

Yahiko abrazo a Pumba y se fue corriendo con ella entre sus brazos, Itachi intentó alcanzarlo pero fue inútil, el maldito había dejado todo planeado para que el escape fuera rápido. Lo que le faltaba, más asuntos que arreglar, y aún ni siquiera podía terminar con uno.

Azotó con fuerza la puerta de la veterinaria y fue por Silver, cuando lo sacó el gato se lanzó al lado contrario de él. Tan malhumorado como siempre ese gato, pero le gustará o no, tendría que irse con él, para volver a su verdadero dueño.

Colocó a Silver en la parte trasera de su auto, para su sorpresa, se portó bastante bien, al menos Sasuke parecía haberle enseñado unos cuantos buenos modales. Durante el camino, le marcó a Sasuke para decirle que iba a verlo, porque necesitaba devolverle algo que era suyo, hubiera pensado que su hermano le respondería mal, pero no lo hizo, al contrario parecía un poco emocionado, esto no le dio buena espina a Itachi, tal vez estaba con Sasori, tal vez por eso su hermano estaba alegre. Esta situación acabaría con él tarde o temprano.


Tocó al apartamento de su hermano, Silver se revolvía entre sus brazos, queriéndose escapar, pero estaba vez no permitiría que sucediera. Sasuke abrió la puerta, al principio se veía serio, pero al ver a Silver una pequeña sonrisa se dibujó en su rostro. Al menos eso le debía dar puntos a Itachi, por primera vez en todo este tiempo, había logrado hacer algo bueno por su hermano.

-Gracias-le dijo con voz cortante y malhumorada a Itachi.

-Sasuke, ¿podemos hablar?-sinceramente no tenía idea de lo que iba a decirle a su hermano, tal vez algo como "tenías razón, me gusta Sasori e incluso lo he besado…"

Sasuke no dijo nada, se hizo a un lado y dejó pasar a su hermano sin que este se diera cuenta de la sonrisa con un toque de malicia que se había dibujado en su rostro. Itachi se sentó en uno de los sillones y esperó a que Sasuke lo siguiera, tenía la opción de inventarse algo y volver a tocar el tema cuando estuviera listo, pero debía ser honesto con él, jamás estaría listo para algo como eso.

-¿De qué quieres hablar?- había colocado a Silver en sus piernas y lo acariciaba, eso lo ayudaba a mantenerse serio, quería reírse, ver a su hermano tan ansioso e incluso con una gota de sudor en la frente no era que podía ver todos los días.

-Sobre nuestra última discusión.

-¿Viniste a aceptar que te gusta?

¿Desde cuándo Sasuke se había vuelto tan directo con él?, no, eso no era la única cosa que no entendía, ¿desde cuando parecía que su hermano menor lo tenía a su merced? Nunca, ni en sus más locas imaginaciones había creído que algo como lo que estaba viviendo pudiera suceder, era inverosímil.

-No me cae mal ese tipo, es cierto- al menos había empezado diciendo la verdad, pero evadiendo la pregunta de su hermano o tal vez la había contestado sin darse cuenta. La mirada de Sasuke seguía sobre él, era tan frívola, su hermano jamás lo había mirado de esa manera y ahora es cuando se daba cuenta de lo mucho que le dolía, tal vez eso era lo que le había hecho falta para dejar de ser un sinvergüenza, lo que le faltaba era ver con sus propios ojos el daño que le estaba haciendo a Sasuke, estaba comenzando a arrepentirse de lo que había hecho.

Un ruido se escuchó proveniente del cuarto de Sasuke, Itachi miró en dirección a este con cierta curiosidad, más porque parecía no haber inmutado ni un poco a su hermano y segundo porque el único culpable de ese ruido podía haber sido Silver pero no lo era.

-¿Hay alguien contigo?-su voz había temblado, porque sabía a la perfección de quien podría tratarse.

Se levantó sin pensarlo, Sasuke no le había dado ninguna respuesta, dio unos cuantos pasos en dirección de donde había provenido el ruido y se maldijo. Sasori apareció en el marco de la puerta del cuarto de su hermano, pero eso no fue todo lo que ocasionó que su corazón se acelerara y sintiera un nudo en su estómago, pues a pesar de la poco luz que había y que le impedía ver a Sasori con claridad, se pudo dar cuenta de que llevaba una camisa de su hermano.

-¡¿Qué hace el aquí?!-reclamó sin pensarlo, el Itachi que siempre pensaba cada una de sus acciones y palabras con claridad había desaparecido.

-Cuantas veces debo decirte que somos pareja-le recordó Sasuke quien se había puesto de pie y dirigido hacia Sasori.

-Se me derramó café, Sasuke sólo me prestó una de sus camisas- habló por fin, se suponía que ese no era el diálogo que debía decir, pero ya había soltado muchas mentiras.

-Ya veo, será mejor que vuelva cuando Sasuke este solo.

-Lo que tengas que hablar con Sasuke, puedes hacerlo, yo me iba a tomar un baño.

Estaba seguro que le reclamaría a Sasori por no haber dicho lo acordado, pero con sólo ver el rostro molesto de su hermano, supo que su venganza estaba valiendo la pena, Itachi se estaba descontrolando y esa proeza se la debía a ese tipo.

-No, cómo dije vuelvo más tarde.

Se fue del apartamento de su hermano sin decir una palabra más, de verdad parecía que el karma estaba haciendo de las suyas. Tal vez Sasori sólo estaba jugando con él después de todo y era algo que se merecía, pero de ser cierto haría pagar a ese enano a como diera lugar.

Entró a su auto y giró la llave para encenderlo, pero el carro no lo hizo. Golpeó el volante con fuerza, lo único que quería era salir de allí y borrar de su mente la imagen de Sasori con la ropa de su hermano, obviamente no se le había caído ningún café, no era un idiota para saber lo que esos dos habían estado haciendo. La imagen de Sasuke bajo el cuerpo desnudo de Sasori apareció en mente y lo volvió loco.

Bajó de su auto molesto, abrió la parte delantera de su auto, con la intención de buscar algún indicio de porque estaba fallando, pero no tenía idea de nada, ni siquiera se podía concentrar, debido a que su cerebro sólo lo inundaba con imágenes de ese enano besando a su hermano o viceversa. Azotó el capó con fuerza, para descubrir que alguien lo observaba, era Sasuke que llevaba una sombrilla.

-Pareces necesitar ayuda-le dijo su hermano.

-Mi auto no enciende, pero en unos minutos lo hará-volvió a meterse al auto, pero el maldito no quiso funcionar. Sasuke por su parte sólo lo miraba, esperando a que se diera por vencido.

-Ya es tarde y estás empapado, puedes quedarte conmigo.

-No quiero quedarme con ese enano.

-Hace un momento dijiste que no te molestaba. Vamos, si no te quedas, mamá o papá me reclamaran por no haberte dejado entrar.

-No tienen por qué saberlo.

-Deja de ser tan testarudo, siempre pensé que eras inteligente.

Acabó por aceptar la oferta de su hermano, lo fácil es que hubiera pedido un taxi, pero estaba lloviendo y eran cerca de las once de la noche, ese taxi tardaría horas en llegar, sin mencionar que era viernes de quincena, eso complicaba aún más el tráfico.

Al entrar de nuevo al apartamento de Sasuke, se alivió de no ver a cierto peligroso en los alrededores, tal vez se había ido, eso lo relajaba un poco, pero no porque su presencia lo perturbara, sino porque sabía que no podría estar cerca de Sasuke, besándolo tal vez.

-¿Se ha Sasori?- se atrevió a preguntar.

-No- puedes quedarte en el otro cuarto.

-¿Y tú novio se quedará en el sillón?, no me parece apropiado- se estaba burlando de Sasuke y no podía evitarlo, quiso golpearse a él mismo.

-No seas ridículo, Sasori dormirá conmigo.

Se le cayó la quijada con lo que había escuchado, no, sí eso era cierto significaba que realmente Sasori estaba con su hermano en serio y él había sido una burla. Debía de atreverse a decirle la verdad a Sasuke, al menos sabría que ese engendro pelirrojo era un maldito demonio aprovechado. Las imágenes de hace un momento volvieron a su cerebro, que sucedería si su hermano y esa bola roja les daba por hacer cosas, no podría aguantarlo y eso lo haría cometer otra estupidez.


No sé, como pude atrasarse y abandonar por tanto tiempo este fic, bueno tal vez sí... :(

Una disculpa, espero el capítulo sea de agrado :)