Drabble 11

El día de su cumpleaños jamás había sido tan feliz, normalmente no lo celebraba, no desde que su familia se disolvió, pero sí desde que había vuelto a Hawái.

Desde que había vuelto su vida había sido tan emocionante. Cuando iba de una misión a otra no podía negar que lo fuera, pero esta vida era emocionante de otra manera.

Antes cuando tenía permisos no tenía donde ir, siempre de aquí para allá con invitaciones de diferentes amigos, como un intruso en celebraciones donde a él no le correspondía estar.

Hasta que comenzó a negarse, no quería sentirse así.

Y luego solo aceptó misiones para dejar pasar el tiempo, quizás algo en su interior esperaba que su vida cambiara y lo hizo cuando tuvo que volver a Hawái. En un principio de una manera no muy buena.

Cegado por la búsqueda de la verdad, de una venganza, se quedó atado a la isla. Donde con la presencia del 5.0 comenzó a sentirse más humano, menos cansado de todo lo que le rodeaba, como si conocer a sus compañeros hubiera sido la salvación a una caída en la cual que él no sabía que se encontraba. Se sentía más completo.

Sin duda todos eran importantes, pero su pequeña familia era la que más. Su Ohana.

Y dentro de ellos dos personas en especial. Danny y Grace.

Aunque ellos jamás se diesen cuenta de lo que habían cambiado a Steve.

En ese momento de su vida lo único que esperaba conservar era aquello que había construido sin saberlo, quedarse al lado de todos sin sentirse un intruso.

Por eso en cuanto un superior llamó a la puerta de su casa ese día todo a su alrededor se derrumbó.

La única persona que lo siguió desde la pequeña playa personal hasta la puerta fue Danny, él fue el único que lo supo.

-Danny.-su amigo negó con una sonrisa en el rostro, una falsa, lo único que podía hacer.

Danny intentó volver, pero Steve lo detuvo.

-Steve, vuelve de una pieza.-y lo abrazó, ambos lo hicieron.

-Lo siento.-al separarse se miraron y no pudieron decir nada más, volvieron con unas cervezas para sus amigos y actuaron como normalmente lo harían, Mintiendo sobre el timbre.

El día que Steve se marchó nadie se lo esperaba, solo Danny.

Ese día se encerró en su oficina durante unos minutos con las persianas cerradas y rezó.

Rezó como nunca, solo para que Steve estuviera a salvo y volviera pronto. Fuera donde fuera que este hubiera ido.