Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, pero la trama es totalmente mía.

Lo que está escrito entre "comitas" son los pensamientos de la gente.

Lo que está escrito en cursiva son conversaciones en la lejanía o telefónicas.

La historia está escrita desde el punto de vista de Renesmee.

.-..-..-..-..-..-..-..-..-..-..-.

11. Complicaciones.

Tras una cosa y otra, llegué a casa cerca de las cuatro de la tarde, tres horas más tarde de lo que debiera. Cuando llegué, encontré a Seth sentado en el sofá. Al verme entrar, se puso en pie.

- Llegas tarde.

- Me entretuve un poco.

- ¿Con quien?

- ¿Como que con quien? - pregunté, nerviosa. Era como si supiera algo de lo que había pasado.

- Con alguien habrás estado.

- Pues mira, he estado en el hospital. - dije, dejando las cosas sobre la mesa. Al momento el rostro de Seth cambió. Ya no estaba enfadado, sino preocupado. - Estoy bien, no me ha pasado nada.

- Gracias a Dios.

- ¿No deberías estar trabajando? - dije, señalando su despacho, donde solía estar siempre a esas horas.

- Al no verte llegar, me preocupé y no he podido concentrarme. - dijo, cogiéndome de las manos. - Perdona. Cuando me preocupo me pongo irritante.

- Ya me he dado cuenta. - murmuré sin molestarme en bajar la voz. - Seth, tranquilo. Todo va bien, vale?

- Vale. - dijo, abrazándome. - No me vuelvas a preocupar así, vale?

- Vale... - le devolví el abrazo, aunque lo único que quería en ese momento era ir a darme un baño e intentar relajarme en el agua caliente. - Lo siento.

- ¿Quieres que nos demos un baño? - dijo, comenzando a besar lentamente mi cuello.

- ¿Un baño? ¿Juntos? - dije, sorprendida. Nunca antes nos habíamos bañado juntos. Ni siquiera se desnudaba delante de mí.

- Si. Me apetece mucho relajarme contigo. - me quitó la chaqueta y siguió besándome.

- ¿Te has golpeado en la cabeza?

Seth se puso a reír, pero continuó quitándome la ropa. Cerré los ojos y me dejé llevar por el momento y también comencé a quitarle la ropa. Eso era lo que siempre había querido, pero llegado el momento, me estaba poniendo de los nervios.

- ¿Estás nerviosa?

- No. - mentí.

- Tranquila, vamos.

Seth me cogió en brazos y fuimos hacia el baño. La bañera estaba llena. Seth me dejó en el suelo y, tras comprobar que el agua estuviera caliente (debía de haber preparado la bañera hacía muy poco) se metió en ella. Después entré yo y me senté delante de él, pegando mi espalda a su pecho. Sus manos rodearon mi cintura y cerré los ojos. Se estaba muy bien, pero sin quererlo, en mi mente apareció lo que había sucedido en el hospital.

Cuando Jacob me besó... bueno, nos besamos, porque en cuanto sentí sus labios sobre los míos, rodeé su cuello con mis brazos y profundicé nuestro beso. Cuanto había añorado sus labios y sus caricias. Me volvía loca.

- No quiero que te vayas. - me dijo Jacob, sin dejar de besarme en ningún momento.

- Tengo que hacerlo. Ahora vivo con Seth.

- No quiero dejar de verte.

- Estudiamos en la misma universidad. Nos veremos a menudo.

- Sabes que no hablo de eso.

- No me hagas esto, por favor. - puse la mano en su pecho y le presioné para que se apartara. - Ahora no.

- ¿Cuando?

- Hace tres años...

- ¿En qué estás pensando?

- En que se está muy a gustito aquí. - dije, sintiendo como las manos de Seth comenzaban a recorrer mi cuerpo. - Gracias por preparar este baño. Lo necesitaba.

- Mientras te esperaba, he estado pensando en que pasamos muy poco tiempo juntos. - comenzó a besar mi nunca, mi cuello... - Creo que eso debe cambiar.

- ¿Como?

- Para empezar, quiero hacer el amor contigo.

Noté como me ponía a temblar y Seth lo notó, porque dejó de acariciarme, simplemente me abrazó con su barbilla sobre mi hombro. Lo que me gustaba de Seth es que siempre sabía cuando era el momento. Y sabía que ese no era el momento de llevarme a la cama.

- Cuando estés preparada, por supuesto.

- Gracias. - dije, cogiendo sus manos, que estaban sobre mi tripa, y besé el dorso de ambas. - Pero estoy de acuerdo en que debemos pasar más tiempo juntos. Podríamos ir al cine, a pasear, a cenar...

- Esta noche te llevo a cenar. - dijo, haciéndome sonreír. - A un lugar elegante.

- Con una hamburguesa me conformo.

- Lo sé, pero me apetece hacer algo distinto y especial para ti.

... ... ...

Ring ring.

Aun con los ojos cerrados, busqué a tientas por la cama mi móvil. El baño me había dejado muy relajada y apenas podía abrir los ojos. Al fin lo encontré, debajo de la almohada.

- ¿Diga?

- Renesmee, estás bien?

- ¿Rosalie?

- ¿Qué ha pasado? Te fuiste y ya no hemos sabido nada de ti.

- ¿Jacob no os ha dicho nada?

- Vino con la nariz vendada, pero ni siquiera nos ha dicho lo que le ha pasado.

- No pasa nada. Estoy en casa. Todo va bien.

- Me alegro, la verdad.- suspiró.- Estábamos preocupados.

- ¿Como has coseguido mi móvil?

- Tienes el mismo número de siempre. Simplemente probamos suerte. - dijo Emmett a lo lejos. Debían de tener puesto el manos libres. - ¿De verdad que va todo bien?

- Todo va perfecto. No os preocupéis.

- ¿Nos veremos mañana en clase?

- Desde luego, Coco. - dije, haciendo reír a mi hermano.

"Dios. Cuanto he echado de menos su risa."

.-..-..-..-..-..-..-..-..-..-..-.

Hello! De nuevo por aquí!