Disclaimer… Los personajes pertenecen a JKR. Para gran alegría suya yo solo juego un poco con los personajes :)

tal vez lo mas probable es que tenga orrores de ortografia y de dedaso orrible, pero eso pueden atribuirlo a que está recien salido y ni tiempo de darle una revisada, pero o lo reviso o lo subo, porque ya me están llamando para ir a dormir, y preferí subirlo y creo que todos los que aun siguen un poco esta historia estarán de acuerdo conmigo en que tomé la mejor decisión (:

así que...

Disfruten!


Capítulo 11

—¿En verdad me amas? —Preguntó Rose. Era algo que necesitaba hacer. Verlo a los ojos mientras le contestaba y saber con seguridad que era real, que todo eso en verdad le estaba pasando a ella.

Scorpius se acercó lentamente hasta quedar frente a ella. Sintió sus manos enmarcando su rostro y como antes la besó, aunque esta vez fue diferente, fue maravilloso y fue sumamente mejor.

Sus labios se movían suavemente sobre los de ella y sus manos la apretaban contra él como si no quisiera soltarla. Jamás. Era una sensación increíble. Su corazón palpitaba más fuerte de lo que creería posible y muy dentro de ella sabía lo que Scorpius le quería decir con esa caricia lenta y cálida que empezaba en sus labios, pero se extendía a todo su cuerpo.

Te amo.

Él en verdad la amaba. Y ni siquiera hacía falta que tratara de demostrárselo con ese beso. Toda la travesía que había pasado tan solo para hablar con ella le había dado las primeras pistas y después el hablar con su papá. ¡Dios! Bien podría haber muerto durante el proceso, pero aun así lo hizo. Habló con Ronald Weasley, temido auror y aun mas atemorizante padre.

Tal vez él no había dicho las palabras adecuadas, pero sí que había hecho las acciones precisas.

Sus brazos aprisionaron su cintura y la acercaron más a él. Rose estaba feliz, no podía creer que tanta felicidad pudiera caber dentro de su corazón, pero lo lograría. Enredó sus brazos en el cuello de Scorpius y lo obligó a profundizar el beso y entonces todo se desató.

Una pasión y una furia como la que había sentido en su cuarto volvieron a llenarla. Los labios de Scorpius reclamaban todo y ella no iba a evitarlo. Sus lenguas se entrelazaban y chocaban a un ritmo tan frenético que le estaban quitando el aliento, pero no importaba. De hecho nada importaba más que al fin tener a Scorpius así con ella.

Cuando sus labios se separaron Rose vio tal sinceridad en la mirada de Scorpius que no supo por qué demonios no lo había visto antes. O tal vez era que no había puesto verdadera atención.

Acarició su mejilla suavemente.

—En verdad me amas, ¿no es cierto? —Preguntó sonriendo.

Un brillo malicioso iluminó los ojos de Scorpius.

—Si aun no te ha quedado claro por mí no hay problema de volver a repetirlo —Y volvió a besarla, tan solo fue una ligera caricia en sus labios.

—Por mí no hay problema de que trates de convencerme todas las veces que quieras —Lo abrazó fuertemente escondiendo su cara en su pecho sintiendo la cara de Scorpius en su cabello y sus brazos aferrándose más a su cintura.

Era una sensación maravillosa. Llena de seguridad, de confort, de felicidad. Incluso el aire parecía haber cambiado, toda su vida parecía ser otra. Y ella podría convertirse en una romántica empedernida en ese momento y decir que las aves cantaban y que todo el mundo se veía color de rosa por el simple hecho de que él estaba ahí con ella.

Pero ese no era su estilo. No era de las que iban a empezar a hacer corazones por todas partes con su nombre y el de él y que se quedaría en las nubes pensando cada día en él. No, no era estúpida. Además, para qué conformarse con pensar en él cuando fácilmente podría tenerlo junto a ella.

Y ella lo quería a su lado siempre.

Una sutil risa junto a su oído le hizo estremecerse.

—¿Qué pasa? —Preguntó separándose de Scorpius para verlo a la cara y comprobar que en verdad estaba riéndose.

—Que me acabo de dar cuenta que esta es la primera vez desde hace ya algunas horas en la que no debo preocuparme de que alguien vaya a saltar y querer matarme.

Sonrió, en verdad que las últimas horas habían sido cardiacas. Mas para él, tenía que admitirlo, aun y con eso se atrevió a ir hasta su casa para enfrentar a la furia Weasley. Si eso no era demostrarle cuánto en realidad la amaba es que era en verdad idiota. Y ella no era para nada eso.

—Tal vez no te van a querer matar, pero si seguimos solos por más tiempo mi padre sí que va a querer despellejarte.

—Pero…

—La privacidad —Cortó Rose— fue concedida por mi madre que sabía la necesitábamos, pero ten por seguro que mi padre está en la sala esperando a ver a qué hora salimos de aquí.

—¿Entonces es hora de salir, no?

Rose soltó una risita por la cara de fastidio de Scorpius.

—Me temo que sí —Enmarcó su cara y lo obligó a bajarla para darle un suave beso en los labios.

Cuando trató de separarse unas manos sobre su cintura se lo impidieron.

—Así que… ¿así será ahora?

—Si a ti no te molesta…

—No, no lo hace —Respondió con su cara tan cerca de la de ella que podía fácilmente sentir su respiración en su mejilla.

En ese momento, supo que su futuro sería muy diferente y que una revolución en sus familias se desataría, pero no le importó, no sabiendo que él estaba ahora junto a ella.

Pensando en las familias…

—Scorpius —Lo llamó suavemente separándose de él tratando de verlo directamente a los ojos—, ¿en verdad hablaste con tu padre sobre lo que ibas a hacer hoy?

Una sutil sonrisa enmarcó sus labios.

—Sí —Fue su suave respuesta.

—¿Qué pasó? —Demandó saber.

—Es una larga e interesante historia —Aseguró— y bastante larga para contártela estando de pie —Entrelazó sus manos y la llevó hasta el sofá.

Fue entonces cuando Rose escuchó la historia mas descabellada que podía ser posible escuchar teniendo como protagonista a Draco Malfoy.

—¿En verdad tu padre no se puso a gritar? —Preguntó Rose totalmente incrédula— ¿estás seguro de que era en verdad tu padre y no una persona haciéndose pasar por él o algo así?

—Te aseguro que era él —Confirmó— y también te aseguro que yo estuve aun más sorprendido que tú.

—Vaya…

Ciertamente no tenía las palabras para poder expresar todo el mar de confusiones que se estaban desarrollando dentro de su cabeza. ¿Draco Malfoy contento por el hecho de que fueran amigos? ¿Incluso feliz? No sonaba para nada a la persona de la que había escuchado a lo largo de los años.

—¿Estas segurísimo que no estaba borracho o algo por el estilo?

—Bastante seguro.

Suspiró y sintió un peso despojarse de su espalda. El primero de sus temores siempre había sido hablar con su padre acerca de Scorpius y su segundo temor había sido por él al hablar con su propio padre. Y en ese momento resultaba que todos sus temores habían sido por completo sin fundamentos.

Sus padres parecían haberlo aceptado. Él día realmente se había vuelto perfecto.

Rose se abalanzó a los brazos de Scorpius y lo abrazó dejando su cabeza descansar en su pecho. Se sentía segura y querida. Maravilloso.

—¿Qué sucede? —Susurró contra su cabello.

—Estoy feliz.

Sintió el resonar de su pecho cuando soltó una ligera risa.

—Sí, yo también.

Un suave golpeteo en la puerta los obligó a separarse.

La cabeza de Hugo se asomó por el resquilo de la puerta con los ojos vehementemente cerrados.

—¿Están decentes?

Rose tomó un cojin de los que había en el sillón y lo aventó con bastante puntería a su hermano.

—¡Por supuesto que sí! —Gritó.

—¿Entonces por qué me avientas esto? —Preguntó entrando con el cojín en la mano después de haber dado de lleno en su cara.

—Por insolente.

—¿Insolente? ¿Yo? —Se hizo el indignado mientras entrecerraba los ojos y haciendo una mueca con los labios negaba fehacientemente—. Yo que vengo a prevenirlos y a cuidar de la integridad física de Scorpius. Intento salvarlos y ¿es así como me pagan? Nunca jamás en mi vida lo volveré a hacer.

Hugo era bueno, bastante bueno de hecho, en actuación y en ese momento estaba representando uno de sus mejores papeles: el de indignación.

—No empieces con tus payasadas —Pidió Rose bastante divertida. Hugo podía ser fácilmente el maestro del drama.

—Está bien —Se encogió de hombros—, solo por esta vez no te diré mas nada. Estoy realmente bastante cansado —Se dejó caer en el sillón justo en medio de Rose y Scorpius y pasó un brazo por los hombros de cada uno—. ¿Y bien? —Se dirigió a Scorpius— ¿Ya eres mi cuñado?

Rose se puso roja completamente. Después de todo ese día ella suponía que estaban a un paso de oficialmente ser novios, porque realmente ¿después de todo lo que él hizo no era obvio que esa debía ser la culminación? Pero él aun no se lo había propuesto, aun no era algo oficial, ella sabía que lo iban a ser, tan solo faltaba que las palabras fueran dichas. ¿Por qué tenía que llegar su hermano a arruinar todo?

—Yo… —Scorpius carraspeó. Seguramente también sentía todo un dilema en su interior—. Nosotros…

—No me lo puedo creer —Interrumpió Hugo negando fervientemente con la cabeza—, aun no son novios. Después de todo lo que hicimos por ustedes y aun no pueden llegar a unas simples palabras. Ustedes puedes ser todo lo inteligentes que quieran entre las paredes de Hogwarts, pero cuando se trata de hacer algo práctico parecen simples niñitas.

—¡Hugo! —Gritó indignada Rose. ¿Qué se creía su hermano?

—¿Qué tan difícil puede ser? —Se preguntó a él mismo y después buscó a Scorpius con la mirada—. ¿Quieres a mi hermana no es así?

La tierna mirada de Scorpius buscó la de ella mientras contestaba.

—Por supuesto.

Sintió su corazón palpitar de emoción, pero un segundo se acordó que su hermano estaba entre ellos y dirigió una moral mirada sobre él que seguía prestando atención a Scorpius.

—¿Quieres ser su novio?

Era bastante difícil que Scorpius se ruborizara, pero cuando lo hacía se notaba enseguida por el tono tan pálido de su piel, y en ese momento lo hizo ¡Completamente!

—Sí… —Respondió escuetamente.

Fue cuando Rose se preguntó si era posible que alguien muriera de un ataque al corazón por amor.

—Bien —Dijo su hermano ahora prestándole completa atención a ella—. ¿Tú lo quieres?

Ella tenía un nudo atracado en la garganta. Tan solo pudo asentir.

—Y obviamente quieres ser su novia, ¿no es así?

Sintió sus mejillas sonrojarse mientras buscaba la mirada de Scorpius. Estaba fijamente clavada en la de ella y parecía temer su respuesta. ¿Cómo era posible que después de todo ese día temiera por eso? Ella se sentí por completo de él.

—Sí.

—Muy bien —Dijo Hugo poniéndose de pie y parándose frente a ellos hizo de nuevo uso de su histrionismo bastante conocido—. Por el poder Weasley que me ha sido otorgado de nacimiento yo los declaro novio y novia —Se dirigió a Scorpius—. Ahora, puedes besar a tu novia.

Fue justo en ese momento que tanto ella como Scorpius estallaron en carcajadas.

Hugo era el mejor hermano que alguna persona pudiera tener.

Se puso de pie y abrazó a su hermano fuertemente.

—Te quiero —Le susurró al oído.

—Yo también, Rose —Contestó aferrándose a su abrazo.

Cuando se separaron vio que Scorpius estaba a un lado de ella de pie con una sonrisa en el rostro.

—Así que… —Vaciló como muy poquísimas veces antes lo había hecho—. ¿Aceptamos la palabra de Hugo?

Se mordió el labio inferior volviéndose para verlo completamente.

—Sí —Susurró feliz dando un paso para acercarse a él.

—¡Esperen! —Gritó Hugo caminando rápidamente hacia la puerta—. Hagan el favor de besarse hasta que yo haya salido de la habitación.

Ninguno de los dos le prestó atención.

—Y dense prisa —Agregó— porque mamá me envió a decirles que papá está a solo segundos de querer venir y tirar la puerta para hacerlos salir ya.

Esas palabras si que quebraron la unión de miradas que tenían ambos.

—¿A solo segundos? —Repitió— ¿No crees que esa debería haber sido lo primero que debiste decirnos?

Hugo sonrió de medio lado.

—Tal vez —Después de eso desapareció de la habitación cerrando la puerta contundentemente.

—Deberíamos salir de aquí antes de que la puerta vuelva a ser abierta pero por mi padre —Declaró Rose.

Scorpius asintió conforme y tomándose de las manos caminaron a la salida.

Un segundo antes de salir sintió la respiración de Scorpius en su oído y sus palabras suaves recorrieron todo su cuerpo.

—Entonces, ¿en verdad eres mi novia?

Se tomó un segundo para respirar profundamente y que su sonrisa inundara su cara antes de contestar suavemente con la vista al frente.

—Sí.

Escuchó como Scorpius dejaba salir el aire aliviado y eso se ganó el que volteara y le plantara un rápido beso en los labios para después salir y aplacar a la furia Weasley.


Se toparon con el señor Weasley en la sala caminando de un lado a otro como una fiera enjaulada, la señora Weasley estaba sentada cuidándolo y Hugo estaba en la cocina, como siempre, comiendo.

La mirada penetrante de Ron por poco y lo atraviesa en cuanto lo registró en su radar.

—Tardaron demasiado —Gruñó.

—Ron —Advirtió su esposa.

Scorpius agradecía infinitamente que la señora Weasley estuviera ahí para aplacarlo. Argumentar con Ronald Weasley era una experiencia que por una vez en su vida bastaba.

Aferró su mano a la de Rose y respirando profundamente dio los últimos pasos hasta la sala.

—Ron, siéntate, por favor —Pidió la señora Weasley sin levantar la vista del libro que tenía entre sus manos.

Para su gran sorpresa, Ron hizo caso y se sentó aun con la vista clavada sobre ellos.

—Tardaron demasiado —Murmuró entre dientes tomando un extraño cuadro con botones que presionó y de pronto un ruido tremendo se escuchó por detrás de él.

Se sobresaltó mientras daba vuelta y se encontró con una imagen en movimiento de varios hombres vestidos iguales que corrían detrás de un balón.

Era una televisión.

Había escuchado muchas veces de ellas e incluso había visto algunas, pero nunca una tan grande como la que tenían. Era enorme.

—¿Nunca habías visto una televisión, muchacho?

Scorpius buscó la voz y se encontró con la mirada de Harry Potter clavada en él. No tenía idea de que él estuviera ahí.

—¡Tío Harry! —Exclamó Rose mientras se separaba de él y corría a saludar a su tío—. No sabía que estabas aquí.

—Llegué hace un rato.

Nunca había visto a Harry Potter tan de cerca. No era como si alguna vez hubieran coincidido en algo mas que en el andén ¾ cada 1 de Septiembre. El niño que vivió no era tan poderoso como lo creía. Por lo menos de cerca no lo parecía.

—Rose, ¿no me vas a presentar a tu amigo? —Preguntó acercándose a él mientras Ron gruñía insistentemente; Harry se dio cuenta de ello y le lanzó una mirada interrogativa que no fue contestada.

Scorpius estaba nervioso, esperaba no tener que enfrentarse nuevamente a otra furia contra su persona a causa de su familia. No quería tener nuevos problemas después de toda la felicidad que sentía en su interior.

Rose iba sosteniéndose del brazo de su tío mientras caminaban hacia él.

—Tío te presento a Scorpius —Dijo llegando a su lado—, Scorpius te presentó a mi tío Harry Potter.

Scorpius extendió su mano.

—Es un placer, señor.

Harry aceptó el apretón pero no lo dejó soltarse mientras enarcaba una ceja y le había una pregunta.

—¿Scorpius te llamas?

—Sí, señor.

—Es una elección de nombre bastante inusual.

Sonrió de medio lado.

—Digamos que mi familia lo es.

Eso picó la curiosidad del señor Potter de inmediato.

—¿Quién es tu familia?

No podía decir que le sorprendiera la pregunta, dentro de una comunidad de magos como la de ellos eran verdaderamente fácil que todos se conocieran entre sí, o por lo menos conocieran a alguno de cada familia de magos, aun así tuvo que tragar saliva antes de contestar, porque era en ese momento donde empezaba lo realmente preocupante.

Tomando aire respondió:

—Malfoy.

—¿Malfoy? —Repitió.

—Sí, señor.

—¿Algún parentesco con Draco Malfoy?

—Sí, señor. Es mi padre.

De inmediato soltó su mano y volteó buscando a Rose.

—¿Es tu amigo?

Rose se mordió el labio mientras sonreía cohibida.

—Es algo más que mi amigo.

Todos se quedaron pendiente de sus palabras. Incluso él. No era posible que ya quisiera decirlo a los cuatro vientos justamente ahí frente a sus padres y su tío. Justamente las personas que podían poner objeciones inmediatas. Ron Weasley ya había aceptado su presencia en esa casa, no era posible que quisiera atiborrarlo con mas cosas de las que era posible.

Rose suspiró antes de que en un murmullo le salieran las palabras.

—Es mi novio.

Simplemente no le importó. Y tenía que confesar que muy a pesar de tener miedo por la reacción de su suegro también sentía una enorme alegría de que ello lo estuviera reclamando como su novio. Suyo tal como ella era suya.

Pero eso no quitó que tres pares de ojos se clavaron en ellos. Solo uno ni siquiera notó sus palabras mientras se terminaba de preparar su sándwich. Hugo tan solo les sonrió, descaradamente.

Harry Potter palideció aunque no fue tan devastador como la palidez de Ron Weasley, la señora Weasley tan solo dejó su libro a un lado y observándolos suavemente una sonrisa se formó en sus labios.

Ronald simplemente se hundió un poco mas en su sillón mientras que Harry Potter buscó la posición de su amigo.

—¿Por qué Ron está tan tranquilo? —Preguntó a nadie en particular— ¿Qué no es necesario que lo agarremos antes de que intente matar al muchacho?

—Sus instintos asesinos fueron hace varias horas, Harry —Tranquilizó Hermione—. En este momento ya asimiló la idea.

Suspiró aliviado.

—Eso me alegra por ti muchacho, y también me alegra el que yo no haya estado aquí cuando estalló esto, no le hubiera hecho bien a mi espalda el tratar de controlar a Ron. Nada bien.

—¿En verdad son novios? —Repitió el señor Weasley y antes de que él pudiera contestar sintió la pequeña mano de Rose colándose en la suya y aferrándose.

Buscó la mirada de Rose y se encontró con ese fuego azul que le encantaba y mientras la observaba ella dijo una simple y contundente palabra.

—Sí.

Harry se movió justo frente a él. Tal vez por reflejos, por instinto o algo que tuviera que ver con ello. Pero nada pasó. Desde la cocina la risa de Hugo se hizo escuchar. Por su parte, el señor Potter se acomodó los anteojos mientras un sonrojo se formaba en sus mejillas.

—Bien, creo que hay hábitos que son difíciles de dejar atrás.

Antes de que cualquiera pudiera haber dicho algo mas la puerta de la sala se abrió y de ella emergió un sonriente Albus con una aun mas sonriente Malory tomada de la mano.

Justo cuando se dieron cuenta de la presencia de toda la familia en la sala su sonrisa se desvaneció.

Albus repasó con la mirada a todos y cada uno de los presentes que tenían los ojos sobre ellos. Scorpius sonrió. Por primera vez en todo el día las miradas no estaban sobre él.

—¿Quién es tu acompañante, Albus? —Preguntó el señor Potter con una mirada insinuante.

Scorpius volteó a ver a Rose.

—¿Podríamos escapar de esto? Ya fue demasiada furia contra los Malfoy por un día.

—Estoy totalmente de acuerdo.

Mientras se daban la vuelta para buscar la salida escucharon la fuerte y resuelta contestación de Albus.

—Es mi novia. Malorie Malfoy.

Después de eso se desató el caos.

Scorpius y Rose empezaron a reír mientras la risa de Ronald Weasley se escuchaba hasta el siguiente condado y la caída al suelo de Harry Potter resonaba en toda la casa.

Él dejó de prestarle atención a todo lo demás cuando llegaron a la mitad del patio y Rose lo obligó a detenerse. Se puso frente a él y lo abrazó por la cintura.

—¿Y bien? —Preguntó ella.

—¿Y bien qué?

—¿Es este nuestro final feliz?

—¿Final feliz?

Ella asintió.

—Como en un cuento de hadas.

Él no estaba seguro de a qué se refería ella. ¿Cuento de hadas?

Enarcó una ceja.

—Las hadas nunca se entrometieron en esta historia, nunca las hubiera dejado, son unas espantosas criaturas que solo buscan su propia satisfacción, además de que cobran muy caros los favores y…

La pequeña mano de Rose sobre sus labios lo obligaron a callar.

—Debí de explicarme un poco, pero es que a veces olvidó que no sabes mucho del mundo muggle —Sonrió mientras acariciaba su cara muy suavemente—. En mi mundo existe un tipo de cuentos para niñas en los que siempre hay un príncipe haciendo hasta de lo imposible por tener su final feliz con su amada.

—¿Hacer lo imposible?

Ella asintió.

—Matar dragones, luchar contra brujas malvadas, acabar con crueles madrastras —Sonrió suavemente como si quisiera compartir algo solamente con él. Se puso de puntitas hasta que sus caras quedaron de la misma altura. Scorpius paso sus manos por su cintura para acercarla aun mas—. En nuestro caso fue necesario derribar la furia de mi padre.

—Lo que no fue fácil —Tuvo que admitir.

Ella negó suavemente mientras la sonrisa permanecía en sus labios.

—No, no fue fácil, pero eso no te detuvo de intentarlo.

—En este punto nada me hubiera detenido.

—Ni siquiera si hubieras conocido a Ronald Weasley enfurecido.

Frunció las cejas.

—Pensé que había conocido a Ronald Weasley enfurecido.

Ella soltó una risita bastante escalofriante.

—No, ese fue Ronald Weasley previamente amenazado por mi madre de que si hacía algo le haría algo realmente malo.

Enarcó una ceja.

—¿Amenazado?

Se encogió de hombros.

—O algo por el estilo, de eso estoy segura.

—No creí que tu padre le temiera a tu madre.

—No le teme, la ama y esa es una razón aun mas importante para que mi padre no pueda decirle a mi madre nunca que no.

Scorpius sonrió. Tal vez conocía de hacía poco tiempo a Ronald Weasley, pero en ese momento podía decir que lo entendía. Clavó su mirada sobre Rose. Si ella llegara y le dijera que besara a su peor enemigo probablemente lo haría, aunque claro, siempre y cuando que el trato conllevara una gratificación muy agradable. Y él sabía que en cualquier trato que hiciera con ella las gratificaciones estarían a la orden del día. Él era muy feliz con ello.

—¿En qué estábamos? —Preguntó Rose sacándolo de sus pensamientos—. ¡Ah sí! Estábamos en nuestro final feliz…

Final feliz… él entendía el concepto, pero ese momento no se sentía como un final, era algo bastante diferente… era más bien…

—Es nuestro principio —La interrumpió y probablemente a Rose le gustara la idea puesto que sonrió ampliamente y acercó su cara a la de él.

—Nuestro principio —Afirmó mientras unía sus labios a los suyos. Fue mas una caricia que un beso. Uno que disfrutó suave y confortablemente, y que desgraciadamente fue rápidamente interrumpido por las voces de Albus y Malorie.

—¿Por qué nos dejaron solos ahí adentro? —Reprochó Malorie con las manos sobre su cintura y haciendo un puchero que le hizo recordar a la niña de seis años que un día había sido y que era tan fácil de enfadar.

—¿Fue tan malo? —Preguntó Rose.

—No —Contestó Albus sonrojándose—, pero tal vez eso fue porque mi padre aun está un poco en shock y entró en un desesperado intento de contactar con mi madre.

—¿Y logró contactarla?

—¡Sí! —Fue potente contestación de Malorie aun con sus manos sobre la cintura—. ¡Y el señor Potter la puso al teléfono conmigo! —Elevó las manos al cielo mientras gruñía—. No estoy segura de cómo, pero terminé aceptando una invitación para la fiesta familiar del domingo.

La compostura en la que se había mantenido Scorpius durante varios minutos se rompió y empezó a reír burlonamente.

—No te rías Scorpius —Lo reprendió Rose— porque si tu hermana va tu también vas a ir.

—Por supuesto que irá —Acordó al mismo tiempo Malorie. Hizo una pausa y una mueca se formó en su cara—, el señor Weasley lo dijo, aunque aun me preocupa la extraña expresión de su cara cuando lo dijo.

Scorpius tragó saliva. Eso no se escuchaba muy bueno.

Rose, quien se había mantenido entre los brazos de él se volvió suavemente y le acarició la mejilla.

—No te preocupes —Le sonrió cálidamente—, yo te protegeré.

Él le creyó. Además de que siendo sincero consigo mismo, tenía que aferrarse a cualquier creencia que pudiera porque de ninguna manera podría faltar a esa reunión Weasley donde todo el mundo lo odiaría por la simple mención de su apellido. Pero también tenía que aceptar que no le importaba demasiado, no cuando tendría a Rose a su lado y podría aferrarse a su mano o a cualquier parte de ella; al fin y al cabo era su novia, y él la reclamaría como tal cada vez que fuera necesario.

Sonrió.

Nada podría haber sido mejor.

O tal vez sí, pero en ese momento mientras veía en las profundidades de los ojos de Rose, en ese preciso segundo mientras observaba el alma más hermosa del mundo que lo amaba a él tanto o más de cómo él la amaba a ella, todo se sentía perfecto.

—¿Nos vamos Scorpius? —Preguntó su hermana algo menos furiosa, tal vez debería atribuir eso a que la mano de Albus estaba aferrada a la de ella y que habían pasado algunos minutos desde que él olvidara a su hermana y se centrara totalmente en Rose.

Él tuvo que hacer una mueca mientras desenredaba sus manos de la cintura de su novia.

—Si no hay remedio…

Su novia… realmente sonaba bastante bien. Inevitablemente tuvo que sonreír. Rose no pudo pasar por alto esa sonrisa.

—¿Por qué sonríes?

Tuvo que confesarlo mientras atrapaba su cara entre sus manos y la acercaba a él. No quería que nadie más escuchara sus palabras.

—Simplemente porque estoy feliz de poderte decir mi novia —Se acercó mas a ella, hasta que sintió su aliento en los labios—. Mía —Susurró.

La sonrisa de Rose se amplió mientras decía esa palabra que era capaz de remover su corazón.

—Tuya.

La besó suavemente, sin olvidar que tenía un público a solo unos pasos de distancia. Era tan solo la aceptación de un hecho contra el cual los dos lucharon a capa y espada durante años.

Amor.

Tan simple y tan puro como eso.

Scorpius tuvo que aceptarlo al fin. Tal vez nunca lo diría frente a nadie, tal vez incluso mucho menos frente a ella, pero era necesario para él aceptarlo. La amaba desde hacía años, tal vez incluso antes de darse cuenta de lo que era el amor, antes incluso de saber que ella existía en su vida, antes incluso de… Bueno, de tantas cosas que no era necesario decirlas todas. Lo más importante para él en ese momento era que la amaba y aun algo mucho más importante era que ella lo amaba.

La volvió a besar una última vez antes de despedirse y desaparecer en medio del jardín de su novia con la plena certeza de que vería esa casa muchas veces durante los próximos años…


Rose seguía con la mano en alto cuando su novio al fin desapareció. Una sonrisa se formó en sus labios. Aun no podía explicar cómo tanta felicidad pudiera caber en el cuerpo de una persona.

—Estoy pensando seriamente en cometer asesinato —Las palabras de Albus la sacaron bruscamente de sus pensamientos.

—¿Disculpa?

—Aun no estoy seguro si utilizar una poción o un hechizo.

—¿A quién quiere matar?

—A tu hermano.

—¿A Hugo?

Albus levantó una ceja, molesto.

—No sabía que tuvieras otro hermano.

Ella tuvo que patearse mentalmente.

—Sí, lo siento —Hizo una pausa tratando de encontrar una explicación a sus palabras. Cuando fue definitivo que no la encontraría tuvo que preguntar—. Por lo menos podrías decirme por qué quieres matarlo.

—Él fue quien le dio la idea a mi padre de que debía llamar a mamá y después él tuvo la genial idea de que Malorie fuera el domingo.

—No pensé que eso te molestara.

—¡Por supuesto que no me molesta!

—¿Entonces?

La cara de Albus se abatió mientras escondía la mirada.

—Me preocupa… —Confesó.

—¿Por qué?

—Rose tu sabes perfectamente cómo es la familia. La mitad de ellos aun piensa que los Malfoy son unas de esas pocas familias que deberían estar tras las rejas por todos los crímenes que cometieron, no les interesa que Malfoy sea mientras lleven el apellido.

Rose entendía sus preocupaciones muy bien, pero al mismo tiempo conocía a su familia aun mejor.

—Todo estará bien —Aferró la mano de su primo con la suya y le sonrió—. Además no estará toda la familia el domingo, tan solo nosotros.

—No estés tan segura de eso, Rose —La voz de Hugo resonó desde la puerta—, puede que alguien hiciera algunas llamadas y que el domingo se haga una verdadera fiesta familiar para darle la bienvenida a los nuevos miembros de la familia…

Por la expresión de Hugo probablemente quiso decir algo más, pero la mirada que le lanzó ella lo desalentó.

—Muchacho inteligente… —Susurró.

—¿Estás segura de que no quieres cometer fratricidio?

Sonrió mientras una idea surgía en su mente.

—¿Qué te parecería mejor preguntarle a Malorie si no tiene una prima con el apellido Malfoy que pudiera llevar a la fiesta?

—¿Para qué querríamos invitar a alguien…? —Se detuvo cuando la idea también se formó en su cabeza. Sonrió—. Eres descabellada Rose Weasley. Recuérdame jamás hacerte enojar.

—Eso depende exclusivamente de ti, primo —Le aseguró sonriendo.

Albus sonrió mientras le daba un beso en la mejilla y regresaba a la casa para tratar de calmar un poco a su padre.

Mientras tanto Rose se quedó viendo al lugar donde Scorpius había desaparecido y mientras sonreía susurró al viento una palabra que se había quedado grabada en el corazón con fuego.

—Mío…

Fin


Digamos que hasta aquí termina la historia que comencé hace tanto tiempo que ya no recuerdo la fecha... (:

empezó siendo un simple fic que debía terminar en poco tiempo, pero ya sabes a veces uno quiere hacer las cosas, y lo desea de todo corazón pero las situaciones se ponen un tanto complicadas :/ pero bueno, no hablemos de cosas tristes.

quiero decir gracias. gracias a todas y cada una de las personas que a pensar del tiempo siguieron entrando a leer las locuras que llegaban a mi cabeza y que yo plasmaba en palabras. y creo que aun y siendo las palabras el medio por el cual me expreso no encuentro algo mejor que decir mas que: GRACIAS, MUCHÍSIMAS GRACIAS.

PD. puse Fin, pero... ¿les parece esto un final? creo que tengo una última sorpresa para ustedes que espero llegue antes de terminar el año. las vacaciones deben de servir de algo! un epilogo que para serles sincera se me acaba de ocurrir xD

los quiero mucho a todos y cada uno de ustedes que entran a leer esto que algunos de ustedes consideran bueno y que por ello dejan un review, y que por cierto los estaré esperando y esta vez prometo contestar! (:

XOXO

rosa . chocolate

o para todos aquellos que me conocen simplemente "wendy" (: