Declame
Basada en el libro "Peligro Tentador" de Eileen Wilks, ambientada a los personajes de Harry Potter.
Ni el trama, ni la historia me pertenecen, si no a sus respectivas autoras. Yo solamente los combine por diversión.
No llevaba en el local ni diez segundos y Draco Malfoy supo que se la habían jugado. Bishop´s era más un bar que un restaurante, con todo el encanto de un cuarto trastero. De las paredes con decoración de los setenta colgaban fotografías enmarcadas en plástico barato. Las mesas, de madera alineadas en la reducida estancia parecían que habían sobrevividos a dos guerras, y estaban dispuestas a sobrevivir a la próxima. El local olía a pescado frito, hamburguesas y hostilidad.
Mientras Draco caminaba hasta el fondo del comedor, todas las cabezas giraron para mirarlo. Las conversaciones se apagaron. Estaba acostumbrado a que la gente lo mirara, pero esas miradas inexpresivas que lo observaban avanzar por el local no era la reacción que solía estar acostumbrado normalmente.
El Bishop's era un bar de policías.
Hermione estaba sentada en la última mesa de la izquierda. Vestía una chaqueta de color amarillo eléctrico con una camisa negra y pantalones de vestir. Draco sabía que la chaqueta escondía una pistola. Llevaba el pelo castaño suelto, largo hasta los hombros. Deseaba tocar ese pelo con sus dedos. Sujetar su nuca con la mano por debajo de esa cortina brillante y aspirar su aroma.
No era probable que ocurriera. Pero eso no evitó que su corazón latiera más fuerte mientras se deslizaba en su asiento enfrente de ella. Podía sentir el deseo de tocarla en las yemas de los dedos. Sonrió con una sonrisa forzada.
- Quizás tenga que portarme bien. Hay muchas armas en este sitio.
Una nota de diversión ilumino los ojos de Hermione, ese fugas sentido del humor de Draco había atisbado con anterioridad. Ese simple gesto le dio esperanzas. Y la Dama sabía que la necesitaba.
- ¿Lo de las armas es una conjetura? - pregunto Hermione.
- El aceite que se usa para engrasarlas tiene un olor muy característico.
Hermione asintió.
- Se me hace extraño que obtenga información por medios que me son totalmente ajenos. ¿Hasta qué punto es sensible su olfato cuando está…bueno, como está ahora?
- No tanto como cuando voy a cuatro patas. Cuando adopto esa forma el aire tiene peso y textura, y los aromas llegan a mí como un tapiz cambiante.
- ¿Lo echa de menos?
- Sí.
- Según tengo entendido los lupi están obligados a cambiar de vez en cuando. Que solo puede demorarse hasta un punto y, además, está la luna llena… Mierda.
La joven que se había acercado a su mesa vestía unos vaqueros holgados que llevaba a la cadera, mostrando así el aro que lucía en el ombligo. Tenía el pelo corto, igual que su escasa camiseta. Sujetaba un cuadernillo para anotar pedidos y olía a excitación. Y a miedo.
- Soy Sakura- dijo con una voz casi sin aliento-. ¿Qué puedo ofrecerles?
La sonrisa de Draco se suavizo automáticamente.
- Una hamburguesa poco hecha con dos bollitos. Sírvala seca, por favor. ¿Su café es bueno?
- Es decente. Haré una cafetera nueva- prometió.
- Gracias. ¿Hermione? - inquirió, levantando una ceja.
- Querrás decir Detective Granger. - Miró a la camarera-. Yo también quiero una hamburguesa, pero que este bien hecha, y con extra de pepinillos. Pero muchos pepinillos. Y café con un poco de leche.
- Por supuesto. Enseguida vuelvo. - Miró a Draco un instante más de lo debido y se marchó apresuradamente tras soltar un suspiro.
- ¿Se siente bienvenido ahora? - pregunto Hermione secamente.
- Tan bienvenido como pueda sentirse un hombre que está cenando con una mujer encantadora bajo la atenta mirada de sus hermanos mayores.
- Esto sitio apesta a testosterona, ¿eh? Pero usted procede de una cultura de machos dominantes. Debería estar acostumbrado.
- Los lupi somos varones, sí. Pero nuestra cultura no es machista. Apreciamos mucho a las mujeres.
- Es gracioso. Eso es lo que dicen los hombres que encierran a las mujeres tras velos y burkas*.
-Nosotros no hacemos eso. - La estudió un segundo. Había algo en ella que había cambiado de la noche anterior. Estaba más relajada. Eso era exactamente lo que quería, pero había pensado que tendría que trabajárselo -. Ha tenido que ser difícil para usted abrirse camino en un mundo que, eh, emana testosterona. Supongo que tiene que estar demostrando lo que vale una y otra vez.
- Quieren saber que les cubres las espaldas, eso es todo. ¿Sabe lo que hace que te acepten en el grupo? Meterte en una pelea. - Movió la cabeza divertida-. Una buena pelea a puñetazos y ya eres uno de los chicos.
Draco se quedó impresionado.
- ¿Tuvo que pelear? ¿Mano a mano?
- No siempre puede evitarse y… Ha puesto usted una cara muy divertida.
Hermione era tan pequeña. Dura de espíritu. Y estaba físicamente en forma. Pero no podía enfrentarse a nueve o diez hombres.
- Tengo un instinto de protección muy desarrollado. Todos los lupi tenemos. Percibimos la deidad como intrínsecamente femenina.
Las cejas de Hermione se arquearon.
- ¿Se refiere a la Gran Madre?
- Algo así.
- Que probablemente no necesite a unos tipos grandes y fuertes para que la protejan.
Los labios de Draco mostraron una ligera sonrisa.
- Ahí me ha atrapado.
- Últimamente he estado hablando con otras personas que también adoran a una diosa. Se supone que su nombre es demasiado sagrado como para pronunciarlo, a no ser que seas un sacerdote consagrado a su servicio.
- ¿Tiene que ver con la investigación?
Hermione ignoro la pregunta.
- Oficialmente son la Iglesia de los Fieles, pero prefieren llamarse a sí mismo los azá. Se supone que es una lengua antigua, babilonio o algo así. ¿Ha oído hablar de ellos?
- No puedo decir que sí.- Se puso la servilleta de papel en el regazo-. Dijo que estaba interesada en visitar el Hogar del Clan.
- Sí.
- Mañana se va a celebrar una ceremonia a la que tengo que acudir. Creo que podré arreglar algo para que pueda acompañarme. - Ella tenía que estar allí, por supuesto. O al menos, tenía que estar cerca del hogar, porque si no, no podría ir él tampoco.
- Usted es el heredero, el príncipe de la corona. ¿La va a costar mucho arreglarlo?
Draco negó con la cabeza.
- Tengo una posición… de alto estatus, lo llamaría usted. Eso cuenta entre los lupi, claro. Pero no tengo ninguna autoridad real. Eso es cosa del rho.
- Su padre.
- Sí. ¿Puede darme su palabra de que mantendrá en secreto todo lo que vea y que no tenga relación con el caso?
- Nunca he oído que un extraño pueda visitar el Hogar, y mucho menos presenciar una ceremonia. ¿Por qué yo?
Draco le dijo la verdad, o al menos, parte de ella.
- Quiero que confié en mí.
El dedo índice de Hermione repiqueteo sobre la mesa mientras lo pensaba. Draco observo que su Nadia no era muy dada a tomar decisiones impulsivamente. Finalmente, Hermione asintió energéticamente.
- Está bien. Tiene mi palabra. ¿A qué hora?
- La pasaré a buscar a las once.
- No, yo lo pasaré a buscar a usted. ¿Dónde puedo encontrarlo?
- Prefiero conducir yo mismo.
- Yo también.
¿Por qué no le sorprendió?
- No siempre tiene que salirse uno con la suya, ¿sabe? No…ah, gracias. - La camarera había vuelto con el café y el agua. Se había perfumado con algún aroma de almizcle. Lo acostumbrado que estaba a disimular evitó que arrugara la nariz con disgusto-. Sakura, creo que ha olvidado la leche de mi amiga.
La camarera parpadeo.
- Oh, es verdad. - Metió la mano en un bolsillo y sacó dos envases de algo que probablemente nunca había estado ni siquiera cerca de una vaca-. Ahí tiene. Enseguida vuelvo con sus hamburguesas- le dijo a Draco con una sonrisa y se marchó.
Hermione hizo una mueca, abrió el precinto del envase de la leche y lo vació en su taza de café.
- No creí que fuéramos a encontrarnos en este ambiente. Me pregunto si sería así como se debía sentí una mujer blanca en la Alabama de hace treinta años si se sentaba a comer con un hombre negro.
- Espero que no sea tan malo. No creo que nuestros queridos amigos me saquen al callejón y me den una paliza.
- No creo que lo hicieran, a no ser que lo apuntaran con sus armas. Pero hay cierto paralelismo, ¿no cree? - Sorbió un poco de café observando a Draco por encima del borde de su taza-. El movimiento por los derechos civiles abrió algunas puertas a los lupi que de otra manera todavía estarían cerradas.
- Cierto. Si la gente no se hubiera negado a sentarse en los asientos del fondo en el autobús ahora no habría sido posible el Proyecto de Ley de Ciudadanía para Otras Especies. Tengo que hablarle de eso, pero primero, ¿Ha considerado mi proposición de salir conmigo?
Hermione sufrió un ataque de risa.
- ¿Le suele funcionar eso de ir al grano? - Sacudió la cabeza mientras se esfumaba la diversión-. No va a pasar nada entre nosotros, Malfoy. Es usted agradable a la vista, no lo niego. Incluso es encantador. ¿He mencionado que también es arrogante? Da igual. No importa lo guapo y encantador que sea, no merece la pena arrojar mi carrera por la ventana por usted.
- ¿Eso es lo que ocurriría? - Hizo una pausa y asintió- Ya. Supongo que eso nos pone las cosas difíciles.
- No hay ningún "nosotros". Tengo que hacerle unas preguntas.
- Espero que sean personales.
- Sobre los lupi. ¿La luna llena obliga a un lupus a cambiar?
La tentación de seguir presionándola era casi irresistible, pero no estaba ahí para satisfacer sus deseos. Suspiro.
- Hablemos de negocios, entonces. La luna llena nos afecta a todos, pero solo fuerza el cambio en los lupi más jóvenes. Como la mayoría de los adolescentes, tienen que aprender a controlarse.
- ¿Así que el cambio es voluntario?
- Normalmente.
La arruga en las cejas de Hermione sugería que había notado la evasiva, pero decidió dejarlo pasar.
- ¿Y qué hay de los lupi más jóvenes? Los niños no tienen control alguno.
- El cambio comienza en la pubertad, no antes. - Esto la había sorprendió -. Espero que no ponga eso en su informe. No es exactamente de dominio general.
- Me doy cuenta de ello ¿Por qué me lo ha contado?
- Estoy cooperando.
- Ahí viene su hamburguesa. Espero que se haya acordado de la mía.
Sakura llego con una bocanada de aroma a almizcle, sonriendo tímidamente, y puso sobre la mesa dos enormes hamburguesas cubiertas de un montón de papas fritas. Se quedó un momento, entretenida con los condimentos, preguntando si Draco quería más. ¿Quizás un poco más de café? Otro cliente la llamo para que le llevara la cafetera a su mesa. Sakura suspiro y se marchó.
Draco espero a que se hubiera alejado lo suficiente para decir:
- Siempre me he preguntado por qué a los hombres humanos les gusta que las mujeres huelan como la glándula odorífera de un ciervo macho.
- Deduzco que no le gusta el perfume. - Hermione espacio mayonesa por el bollo de la hamburguesa-. ¡He!, he juzgado mal a Sakura. Se ha acordado de mis pepinillos.
- Lo único que pasa es que se ha quedado obnubilada conmigo. Probablemente yo sea el único lupus que ha conocido. Que ella sepa, por lo menos.
- En todas las fotografías que he visto de usted va vestido de negro, iba de negro la noche pasada. Va de negro ahora mismo. Lo hace a propósito, ¿no es cierto? Quiere que la gente lo reconozca. Quiere que ellos sepan que es un lupus.
- El negro es un buen disfraz- admitió-. ¿De verdad se va a comer eso?
- A usted les gusta la carne cruda y a mí los pepinillos. Encarna bien su papel: el misterio, el sexo, la sofisticación. Es a propósito también, ¿cierto? Es la imagen que quiere que la gente asocie con los lupi. Glamour, no bestialidad. Se ha convertido en un chico de póster para su gente.
Los labios de Draco se curvaron en una sonrisa.
- Vaya gracias.
Ella también sonrió.
- ¿Empieza a creerse su propia imagen?
- Quizás realmente sea sexy, sofisticado y, ¿Cómo lo ha dicho usted? Este lleno de atractivo de lo prohibido.
- Desde luego, está lleno de algo.
Él sonrió, disfrutando este momento con ella. Alargo la mano para agarrar el kétchup.
- ¿Y qué hay de usted, Hermione? ¿También se cree su propia imagen?
- Yo no tengo una imagen.
- Claro que sí. La policía dura y cínica.
- No, esa soy yo realmente. Nada de secretos… bueno, quizás uno o dos. - De pronto, cualquier rastro de diversión desapareció de su rostro-. Pero ninguno parecido al suyo. No tengo a ningún niño que esconder, sólo para que no dañe mi imagen.
*Burkas (o burqa) puede referirse a dos formas de ropa tradicional usadas por mujeres en algunos países de religión islámica, principalmente Afganistán. Es un tipo de velo opaco que se ata a la cabeza y cubre la cara a excepción de una franja situada a la altura de los ojos.
Hola de nuevo mis queridas ¿Lobinas? Aquí no encontramos con un nuevo capitulo de Love Danger.
Bueno, la tan ansiada cita llego! Pero esta divida en dos! Así que espero mañana poder subir el próximo capitulo. Así que no me maten :´( ¡prometo actualizar pronto!
Como siempre, gracias a todas por seguir esta hermosa historia. Ya pase los mas de 1200 visto! Y eso me hace muy feliz: D.
También esta historia pueden seguirla en POTTERFICS, aparece con el mismo nombre la historia, y como autora me pueden encontrar como MengaraOrtiz
Nos estamos leyendo.
Amor y cohetes.
Lumione
