Muy buenas! Aquí estoy, con un nuevo episodio! Espero que les guste!

Lady Yomi: Querida lectora! Me alegro mucho de que el episodio anterior calmase tantas dudas y que te gustase tanto. La verdad es que sí, Cloud tiene un destino un poco fuerte en este fic, pero los seres humanos recibimos tristeza y alegrías a pares iguales por desgracia :( A mi también me parecen adorables Zack y Tifa jiji nunca me cansaré de decirlo! Son una bonita pareja! En cuanto a Sephiroth...puede que esté un poco ausente ahora, pero aparecerá cuando menos lo esperen. Y León es todo amor, la verdad que es uno de mis personajes favoritos! De nuevo, muchas gracias por leerme y escribirme! Y me alegro haberte hecho feliz con mis comentarios sobre tus historias, es que son fantásticas! Muchos besitos!

Conejoluigi: Querido lector! Te extrañé en el anterior capítulo! Espero tu review! Besos y abrazos!

Reimy: Querida lectora! A ti también te extrañé! Espero leer pronto tus comentarios por aquí! Muchos besitos.

Capítulo 11 - Tristeza

-No, Aeris. Te has vuelto a equivocar de nuevo en esta nota. - la corrigió León, con dulzura. - Es do - fa - sol. ¿Lo ves? - dijo él, señalando las notas en la partitura.

-Es cierto. Lo siento, León. - dijo ella, mirando con pesadumbre las notas. Aquel día, Aeris se había levantado con una sensación de angustia cada vez más fuerte y no terminaba de comprender a que se debía aquella opresión que sentía en su pecho.

-¿Te encuentras bien? - preguntó el de ojos grises, escudriñándola mientras apartaba un mechón de pelo del rostro de Aeris para poder verla mejor.

-Sí… es sólo que… tengo una sensación de angustia muy grande dentro de mi. Como si algo malo estuviera pasando - susurró ella, llevándose una mano a su pecho.

-¿Quieres llamar a tus amigos para ver si ha pasado algo malo? - le propuso León, pasando una mano por el hombro de la pianista.

Lo cierto era que León había desarrollado un profundo sentimiento de cariño hacia Aeris y no le gustaba verla tan apesadumbrada como estaba aquella mañana. Quería que la joven de ojos verdes estuviera bien en todo momento y luchaba por conseguirlo siempre. Y aquella vez no sería menos.

-Creo que llamaré a Tifa. - dijo la joven, levántandose y corriendo hacia su habitación, en busca de su teléfono móvil.

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Cloud emitió un ligero gruñido, mientras abría sus ojos lentamente. Sentía que sus párpados pesaban el doble de lo habitual, como si tuviese piedras sobre ellos que no le permitían abrirlos. Además, parecía que había pasado mucho tiempo desde que había perdido la conciencia en Junon.

El rubio apenas recordaba lo que había sucedido. Rápidas imágenes pasaban por su cabeza de sus compañeros luchando, de Arma Diamante embistiéndolo con dureza y el intenso dolor que había sentido en sus piernas. Pero no recordaba absolutamente nada más. Todo se había vuelto oscuro tras el inmenso dolor que había sufrido.

Miró a su alrededor. Las paredes eran blancas y verdes, por lo que rápidamente dedujo que estaba en el hospital. Cloud se sentía pesado, sin embargo, era como si le hubieran quitado las piernas, como si las tuviera en otro lugar. No obstante, antes de poder reflexionar acerca de aquella extraña sensación, se dio cuenta de que a su lado se encontraba su mejor amigo, Zack, quien tenía la cabeza apoyada sobre sus manos y parecía tremendamente cansado.

-Za…Zack - susurró Cloud, dolorosamente, ya que el aire le quemaba la garganta. Repentinamente, su mejor amigo levantó la cabeza y escudriñó a Cloud con sus profundos ojos azules.

-¡Cloud! Por fin despiertas. - dijo él, con una mezcla de alegría y tristeza que no pasó indiferente para el rubio.

-¿Cuántas horas…llevo…aquí? - preguntó Cloud, pesadamente, mientras intentaba respirar, aunque le resultaba algo difícil.

-Unas cuantas. Entraste aquí por la mañana y ya es de noche. ¿Recuerdas lo que te pasó, ¿no? - dijo Zack, pasando una mano por el hombro de su amigo.

-S…sí… Arma…Diamante…me…atacó. - dijo el rubio, agitado. De repente, Cloud se sobresaltó. - ¿Tú..estás…bien? ¿Los…demás…co…como están? - preguntó, con voz ronca.

-Tranquilo, Cloud. Todos estamos bien. Por desgracia, tu te llevaste la peor parte. Pero todo irá bien. Estaremos aquí para ayudarte. - dijo Zack, con pesadumbre.

Entonces el rubio lo miró sin comprender. ¿Por qué Zack había dicho algo así? ¿Qué significaba que estarían ahí para ayudarle? Ya había recuperado el conocimiento, ¿no? En pocas horas le darían el alta y podría salir del hospital sin problemas…

-¿Ocurre…algo? - preguntó Cloud, mientras observaba los gestos de su mejor amigo, quién desde sus últimas palabras había estado evitando su mirada azul.

-Cloud…tienes que ser fuerte a partir de ahora.

-¿Por qué? ¿Qué…es lo que…pasa? - insistió Cloud, cada vez más asustado y preocupado.

-Señor Strife. - dijo una voz a espaldas de ambos. Se trataba del doctor que había operado a Cloud de urgencia y con el que Zack había hablado momentos antes. -Me alegro de que haya despertado. - se acercó a la cama de Cloud, mientras observaba su estado.

-Doctor…¿qué…me…ocurre?

Se hizo un largo y pesado silencio, mientras el rubio intentaba comprender los rostros apesadumbrados, tanto del doctor como de su mejor amigo.

-Verá, señor Strife… - comenzó el doctor, mirando fijamente a su paciente - La lesión que sufrió en sus piernas fue letal. Las zarpas de la bestia destrozaron muchas conexiones nerviosas de sus extremidades lo que…

-Doctor … por favor… deje los rodeos…y dígame lo que … me ocurre. - dijo Cloud, cada vez más nervioso.

-Señor… es muy probable que … debido a la lesión… no pueda volver a caminar.

Cloud clavó sus ojos en el doctor mientras sentía su corazón congelarse. No podía ser cierto lo que estaba diciendo aquel hombre, no podía ser que sus piernas no volvieran a moverse como antes. Era imposible que no volviese a caminar, tenía que haber alguna especie de error en sus palabras, todo debía de tratarse de una macabra broma.

-No puede…estar…hablando en serio. - dijo Cloud, reticiente a creer lo que el médico decía. Sin embargo, el médico lo miró con pesadumbre y el rubio pareció darse cuenta de que nadie estaba mintiéndole y que su situación era real.

-Lo siento muchísimo, señor… - comenzó el doctor. El médico comenzó a hablar de los tratamientos que llevarían a cabo sobre él, la rehabilitación y demás cuidados intensivos, pero Cloud hacía tiempo que había dejado de escuchar. Todo a su alrededor daba vueltas y no lograba enfocar bien a las personas que estaban con él. Había sentido como su mundo había crugido y se había roto en mil pedazos.

No podría seguir siendo SOLDADO en su condición, ni siquiera podría cumplir su sueño de convertirse en Capitán General. No podría volver a caminar, a correr, a sentir el suelo bajo sus pies. No podría hacer nada más que depender de una silla de ruedas, probablemente por el resto de su vida. Cloud cerró los ojos mientras todos sus sueños se desmoronaban, mientras las lágrimas corrían por sus mejillas. Intentó contenerlas con toda su rabia y su fuerza, pero le fue imposible, parecía que ellas tenían vida propia. Aquello debía de tratarse de una terrible pesadilla, pero sin embargo, era tan real como la vida misma. Sintió que Zack ponía una mano sobre su hombro, intentando consolarle, pero no funcionaría. Todo estaba perdido para Cloud.

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-¿Diga? - contestó Tifa, mientras dejaba a un lado el vaso que estaba colocando en los armarios del restaurante El Séptimo Cielo.

-Soy yo, ¡Aeris! - dijo la de ojos verdes, con alegría a través del télefono.

-¡Cariño! ¿Cómo estás? Esperaba que me llamases más tarde, como siempre - comentó Tifa, mientras sostenía el teléfono entre su hombro y su oreja y seguía con sus quehaceres.

-Lo sé, pero tenía un extraño presentimiento. Como que algo malo estaba pasando. ¿Va todo bien por ahí?

Inmediatamente, Tifa se mordió el labio sin saber que decir y recordando la conversación que había tenido con su pareja, Zack, horas antes.

" -¿Sin caminar? Pero, ¿por qué? - preguntó Tifa, temblorosa a través del teléfono. Escuchaba la respiración agitada de su novio, como si hubiera estado llorando antes de ponerse en contacto con ella.

-Eso ha dicho el médico. Pero … tiene sentido… tendrías que haber visto como aquella bestia estuvo a punto de arrancarle las piernas. - contestó Zack, con terrible aflicción mientras los horrorosos recuerdos se hacían hueco en su mente de nuevo.

-Dios mío… no puede ser… alguien tan joven como Cloud… es una auténtica desgracia. - dijo Tifa, intentando contener las lágrimas, pues no quería preocupar más a su novio. - Iré esta noche a hacerte compañía. Cogeré el tren y estaré ahí lo antes posible, te lo prometo. - aseguró ella. Quería estar al lado de su amor en aquellos momentos díficiles. - Por cierto, avisaré a Aeris. Ella tiene que saberlo, Cloud es alguien muy importante para ella.

-No. - dijo Zack, mientras que Tifa tornó su rostro extrañada. - Sabes que Aeris tiene entre manos el concierto de Iciclos. Y Cloud dudo que quiera ser visto por ella en estas condiciones. No la preocupes.

-Pero también pienso que Cloud la querría a su lado. Acompañándola en un momento tan díficil. Ella no se da cuenta, pero siente algo por él, estoy segurísima. Y lo mismo él. Así que se lo diré.

-Tifa, no hagas una tontería. - concluyó Zack, tajantemente.

-No es una tontería. Pienso decírselo. Es mi mejor amiga y tiene derecho a saberlo. Luego nos vemos, cielo."

Sin embargo, ahora que había recibido la llamada de su mejor amiga, Tifa se preguntaba si realmente decírselo era lo mejor en aquellos momentos. Aeris se encontraba lejos, centrada en cumplir su sueño en Iciclos y preocuparla haría que se asustase demasiado y quisiese estar cuanto antes en Junon, dejando todo de lado. No obstante, Tifa sentía que si callaba sería peor.

-Aeris… prométeme que no vas a asustarte, ¿vale, cielo? - dijo Tifa, con suavidad, mientras se sentía algo nerviosa.

Sin embargo, estas palabras alarmaron aún más a la pobre Aeris, quién comenzó a temblar con fuerza desde el otro lado del teléfono.

-¿Es Sephiroth? ¿Te ha hecho algo? - preguntó la joven, con voz entrecortada.

-No … no. Sephiroth no ha vuelto a aparecer. Quédate tranquila.

-¿Entonces? Tifa, por favor, dime. Me estás asustando. ¿Tú estás bien?

-Si, sí , yo estoy bien…

-¿Entonces? ¿Es Zack? Espera… ¿Es Cloud?

Se hizo un silencio terriblemente angustioso al otro lado del télefono.

-Tifa, ¿es Cloud? ¿Le ha pasado algo a Cloud? Por favor, dime, dime si está bien, por favor - dijo Aeris, comenzando a llorar de la angustia, ya que su amiga no contestaba.

-Cloud… tuvo un accidente en Junon. - dijo Tifa, mientras Aeris cerraba los ojos con fuerza y se llevaba la mano a la boca, intentando ahogar un sollozo - Está a salvo pero…

-Pero, ¿qué? Por favor, dímelo … - suplicó Aeris.

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León se encontraba descansando, contemplando las distintas partituras que descansaban sobre el piano en el que horas antes Aeris había estado practicando para el concierto de Invierno de Iciclos.

El joven de ojos grises admiraba profundamente a la pianista. Tenía un talento inconmensurable e innato, propio de las grandes estrellas de la música. León deseaba con todas sus fuerzas que la joven Aeris triunfase en el concierto, ya que eso supondría una puerta abierta hacia el estrellato de la pianista.

Además, en las dos semanas que habían compartido juntos, había sentido una fuerte atracción hacia ella. La muchacha, siempre optimista y con ojos alegres, le recordaba profundamente a su anterior amor, Rinoa, que había fallecido trágicamente. Y, por ese motivo, León no podía dejar de sentir un profundo aprecio hacia Aeris, el cual sabía que, con el tiempo, podía convertirse fácilmente en amor.

Miró su reloj de pulsera y se dio cuenta que Aeris llevaba mucho tiempo fuera, por lo que, preocupado, decidió ver si le había ocurrido algo a la joven.

Se encaminó hacia su habitación y se sorprendió al ver la puerta abierta de par en par. Pero su sorpresa fue en aumento al ver a la muchacha de grandes ojos verdes preparando su maleta, temblando y con lágrimas en los ojos.

-Aeris…¿pero, qué ocurre? - dijo León, acercándose a ella y pasando una mano por su hombro, intentando reconfortarla. La joven se sobresaltó ante su contacto y miró a León, con los ojos enrojecidos de tanto llorar. El de ojos grises sintió su corazón encogerse ante la triste imagen de Aeris.

-León… lo siento tanto… siento todo esto pero…tengo que irme. - sollozó ella, terminando de preparar sus cosas.

-¿Irte? Pero, ¿ a dónde? ¿Qué ha ocurrido? ¿Están tus amigos bien? - inquirió él, intentando que la muchacha le prestase atención.

-Es…Cloud… está … en el hospital . Y tengo que estar con él. - dijo ella, entre lágrimas. León sintió una ligera punzada en su corazón al entender que Cloud se trataba de un chico y además muy importante para la pianista. Pero la situación en la que el amigo de la joven se encontraba era mucho más importante que sus sentimientos.

-No te irás sola. Te acompañaré. - sentenció León.

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-No tendrías que haberle dicho nada. - dijo Zack, mientras se apoyaba en la pared de la habitación de hospital de Cloud, que se encontraba dormido en aquellos instantes.

Tifa miró a su novio, algo enfurecida. Sin embargo, desvió su mirada hacia Cloud, el cual, ni siquiera durmiendo, tenía paz en su rostro. La marca del sufrimiento se había quedado grabada en su tez blanca.

-Ella merece saberlo. No lo admite, pero siente algo por él. Y él por ella. Es más que evidente. El apoyo de Aeris le hará bien. - contestó Tifa, pasando una mano por los rubios cabellos de Cloud, compadeciéndose.

-¿Y el mío no? - replicó el moreno, molesto.

-Es distinto. Si tu estuvieras en la situación de Cloud, ¿no te gustaría verme aquí? - cuestionó ella, mirando a su amor.

-Sí, por supuesto…

-Entonces he ahí la respuesta. - dijo Tifa, con una dulce sonrisa. Se acercó a Zack y le dio un pequeño beso en los labios, abrazándolo.

-Pero… ¿qué pasa con el concierto de Aeris? - preguntó el moreno, aún abrazando a su novia.

-Nosotros podemos cuidar de Cloud mientras ella se prepara para el evento. Pero deja que hoy esté con él… - susurró Tifa.

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El viaje en tren desde Iciclos se estaba haciendo eterno para Aeris. Hacía un rato que había dejado de ver el paisaje exterior y de escuchar lo que León le decía. Había captado algunas palabras, como que León había hablado con los organizadores del concierto y les había explicado todo, y que ellos habían sido muy comprensivos con la situación de Aeris, pero nada de eso le importaba a la joven. Quería estar cuanto antes cerca de Cloud, apoyarlo y cuidarlo en aquella difícil situación.

Se imaginó los sentimientos que Cloud habría tenido en su corazón al enterarse de que nunca podría volver a caminar y la joven Aeris sintió las lágrimas agolparse en sus ojos de nuevo. Debió haber sido tan duro para él…

Finalmente, León y Aeris llegaron a Junon y fueron rápidamente al hospital. Allí se encontraron con Tifa y Zack, quienes los esperaban. Aeris y Tifa se abrazaron con fuerza, mientras la morena acariciaba los cabellos de Aeris. La joven también abrazó a Zack, mostrándole su apoyo. León y los demás estrecharon sus manos.

-¿Dónde está? - preguntó Aeris, con voz trémula, mirando a su alrededor.

-Te acompañaré a la habitación. - dijo Tifa, con cariño. - Zack, ¿por qué no tomas algo con León? Necesitas comer algo, llevas un día sin tomar nada. - propuso Tifa, preocupada. - Y León debe haber llegado cansado del viaje.

Zack asintió y acompañó a León a la cafetería del hospital. Mientras tanto, Tifa y Aeris, que seguían abrazadas, fueron hacia la habitación de Cloud. Tras recorrer varios pasillos y subir unos pisos, Tifa se detuvo frente a una puerta cerrada. Antes de abrir, miró a Aeris y le dijo con ternura:

-Ahora está durmiendo. Está algo cansado. Pero estoy segura de que le agradará verte. - la morena reconfortó a Aeris pasando una mano por su espalda y ambas jóvenes entraron.

Aeris miró en el interior de la habitación. Cloud estaba allí, tumbado en la cama, con los ojos cerrados y un profundo sufrimiento marcado a fuego en su semblante. Tenía vendas en los brazos y una pequeña cicatriz en la mejilla. Sus piernas estaban tapadas. La joven cerró los ojos mientras contenía las lágrimas y se acercó a él, pasando con suavidad una mano por la frente del rubio, quien ni se inmutó.

-Te dejaré sola, cielo. Pero volveré en un rato, ¿sí? - dijo Tifa. Aeris asintió con una leve sonrisa de agradecimiento y la morena se marchó, dejándolos a solas. La joven de ojos verdes apretó los labios y dejó que una lágrima corriese por su mejilla, mientras acariciaba el rostro de Cloud.

-Cloud … - murmuró ella, sintiendo una inmensa pena en su interior. Tomó la mano del joven y besó su dorso con ternura. Se sentó en el borde de la cama, sin dejar de observar al rubio - ojalá todo ese sufrimiento de tu rostro se fuera para siempre - dijo la joven, preguntándose en su interior por qué la vida era tan injusta con las personas buenas.

FIN DEL CAPÍTULO