La ramita servia para atizar el fuego, la blanca mano adquiría una textura sombría mientras las briznas resplandecían. El exquisito aroma de la madera atraía a insectos que se achicharraban uno tras otro. El frió hacia mella en las criaturas del bosque, sin embargo, no se acercaban al reconfortante y peligroso refugio del cazador.
Protagonista: Diamante
