Ser Orgánico hablando—. ¿Qué tal?

Ser Orgánico pensando—. Tal vez.

Ser No-Orgánico / Demonio hablando—. No comprendo su orden.

Ser No-Orgánico / Demonio pensando—. Debe estar bromeando.

Técnicas—. Oiroke no Jutsu!

Capítulo 10

Felh Prime

Vigilante, atento, sereno… distraído. Se oyó un suspiro en medio de la oscuridad que era iluminada solo por la luna y las estrellas, un suspiro cargado de añoranza y deseo, pero, sobre todo, preocupación.

—Shepard —un susurro escapó de los labios del responsable que miraba hacia las estrellas, en el lugar donde sentía la presencia de esa mujer que le hacía experimentar sensaciones que no deseaba recordar, pero que no tenía forma de controlar.

Intentó calmar su acelerado corazón, con nulos resultados. Con otro suspiro, se sentó en la cima del generador de escudos de la colonia, observando al pueblo que ahora se encontraba durmiendo con tranquilidad.

—¿Y qué harás? —Oyó una voz en su mente.

—No lo sé. No borraré mi memoria, pero ignoraré lo que ha sucedido; no puedo distraerme de mi misión.

—Está bien, pero, ¿y ahora?

—Me presentaré cuando amanezca, ya tengo una idea de qué hacer. —Dicho esto, hizo un Henge para cambiar sus rasgos y su ropa.

Ahora su cabello era de color negro, sus marcas de la mejilla habían desaparecido, y llevaba puesto un traje de un oficial de alto rango de la Alianza. Había pensado en un nuevo plan, y necesitaría de la ayudar del Almirante Hackett. Sin embargo, tendría que esperar hasta que el sol se asomara en el horizonte.

Su intención era guardar silencio hasta el amanecer, pero la risa de su inquilino le hizo preguntarse qué diría a continuación.

—Por cierto, tú y esa mujer de los tatuajes sí que tuvieron una fiesta bastante 'interesante'. Me pregunto si aquella mujer del traje blanco ajustado será la siguiente.

—No prometo nada, zorro pervertido. —Fue la respuesta del rubio inmortal.

Kurama rió y agregó—. Claro que no, Naruto. Pero eres débil; la carne es tu debilidad, jejeje.

Sabiendo que tenía razón, el Uzumaki se limitó a suspirar y a esperar al amanecer.

Horas después

Los primeros rayos del sol habían iluminado a la colonia, indicando a sus habitantes que tenían que iniciar sus labores. Algunos fueron a la fábrica farmacéutica, otros prosiguieron con sus investigaciones, y los soldados de la Alianza continuaron con la tarea de incrementar las defensas para evitar otro ataque.

Estos últimos se encontraban cerca del cañón antiaéreo, montando algunas piezas que aún necesitaba para estar totalmente funcional.

Entre ellos se encontraba James Vega, un fornido hombre y el segundo al mando.

Una joven mujer con mirada serena, con cabellera negra que estaba atada en una cola de caballo, además de tez blanca y ojos azules; su nombre era Kamille.

El otro era un hombre de tez oscura, cabellera marrón y cicatrices alrededor de su rostro. Su nombre era Mason, y era el novio de Kamille.

Uno de ellos tenía una mirada ciertamente arrogante, pero también despreocupada. Era rubio y de ojos cafés; su nombre era Essex.

Milque era otro de los presentes; con cabellera negra y una expresión que parecía la de un cobarde, pero que tal vez podría interpretarse como la de una persona cautelosa.

Nicky era un joven de cabellera corta y de color café, llevaba lentes que ocultaban su tímida personalidad.

Toni era el capitán del equipo; un hombre alto y con intimidantes rasgos definidos que sus subordinados describían como los de un "duro hijo de puta".

También se encontraba una antropóloga asari llamada Treeya Nuwani, quien no formaba parte del equipo de la Alianza. Sin embargo, se podía notar una cierta 'tensión amigable' entre la belleza azulada y James Vega.

—¡Vamos, señoritas! Quiero este cañón funcionando para el final del día —exclamó el capitán mientras observaba a sus subordinados trabajando; les hubiera ayudado, pero tenía que asegurarse de que cada uno hiciera su parte adecuadamente, ya que estaban manejando un arma sumamente delicada y costosa.

—Oiga, capitán —habló Nicky a través del comunicador desde la cima del cañón, con su omniherramienta encendida mientras presionaba algunas de sus funciones.

—¿Qué sucede, Nicky? —Toni preguntó, mirando hacia arriba.

—Parece que hay algunas interferencias con la antena. ¿Podría ir fuera de la colonia y ver si su omniherramienta recibe los datos que le enviaré?

El capitán suspiró—. Está bien; ya regreso. Y ustedes, no se detengan. —Les dedicó una última mirada a sus subordinados, quienes asintieron mientras le veían voltearse y alejarse.

Pasados unos minutos, Treeya se había asomado desde el punto de control y miró hacia abajo para decir—. ¿Y el capitán?

Kamille se detuvo para contestar—. Ha salido, volverá en unos minutos.

La asari no tuvo más remedio que decir—. James, necesito que vengas.

El mencionado asintió y subió las escaleras hasta ese lugar—. ¿Qué sucede?

—Es el canal de la Alianza; están enviando un mensaje.

—Me pregunto que necesitarán. —El teniente oprimió un botón del panel, e instantáneamente apareció en una pantalla la imagen de una persona que le hizo ponerse firme y saludar.

—¡Almirante Hackett, señor! —exclamó en posición de saludo militar.

—Descanse, soldado.

—¿A qué le debo este honor, señor? —indagó mientras regresaba a su posición inicial.

—Esperaba al capitán Toni, pero no es relevante puesto que se trata de una conversación informal. Solo quiero informar que un supervisor de la Alianza llegará a la colonia en este día; espero que lo reciban adecuadamente.

—Si no es una molestia, ¿Por qué envían a un supervisor?

—Realizará un informe sobre la colonia. Si bien el desempeño ha sido remarcable, tenemos la duda de que si las defensas actuales serían suficientes contra otro posible ataque. Ese hombre nos informara sobre ello en su reporte.

—Entendido, Almirante. ¿Cuál es su nombre?

—Menma Namikaze. —El almirante prosiguió a revelar una imagen de la persona en cuestión.

James y Treeya prestaron atención y vieron a una persona que se veía más joven que el teniente. Tenía la cabellera y los ojos de color negro, la piel algo bronceada, y una seria expresión que transmitía sabiduría. También llevaba un uniforme de alto rango de la Alianza.

—Entendido, señor. Solo una última pregunta, ¿alguna recomendación?

Le vio dudando, casi como si no supiera qué responder; lo hizo de igual forma—. Eso deberás descubrirlo por tu propia cuenta, teniente. —No esperó respuesta y finalizó la comunicación

Suspirando, el hombre mayor miró hacia su derecha para oír lo siguiente—. Lo siento, Almirante. Parece que lo forcé más de lo debido. —Se disculpó un clon del rubio; este se había teletransportado a esta ubicación para solicitar de su ayuda.

—No te preocupes, esto es por el bien de esa colonia. Tan solo no supe qué responder, ya que, lastimosamente, aún no te conozco en detalle.

—Ya tendremos tiempo para ello, señor —aseguró el clon.

—Es bueno oírlo. Por cierto, acabo de entregar los planos a una persona, estoy seguro de que Shepard se llevara una sorpresa cuando lo vea.

—Excelente, entonces ya no le quitaré más de su tiempo. Nos volveremos a ver en la Tierra, adiós.

El clon desapareció en una nube de humo, y Hackett, luego de borrar los registros de la conversación con James, fue a su camarote.

Mientras tanto, el teniente se había volteado y mirado a la antropóloga para decirle algo, pero fue incapaz, ya que lo habían llamado desde el exterior.

Salió allí, y vio que se trataba Nicky, quien señalaba hacia el cielo mientras decía—. Una nave de desembarco de la Alianza.

James miró hacia allí—. Ha llegado más pronto de lo que había imaginado —susurró antes de transmitir por el comunicador—. Escuchen todos, la alianza ha enviado a un examinador quien decidirá si necesitamos más recursos para proteger a la colonia. Si lo hacemos bien, podrían dar fondos para mejorar el escudo o incluso para instalar otro cañón.

—Entonces vamos a recibirlo —agregó Kamille, cosa que hizo asentir a los demás.

El sequito de soldados, la arqueóloga asari, y varios colonos curiosos se aproximaron a la nave que había aterrizado a pocos metros de la imponente barrera protectora.

Como James les había explicado la situación, los soldados se pararon en posición de bienvenida e hicieron un saludo militar mientras que el teniente se acercaba a la compuerta de la aeronave.

La puerta se abrió y James saludó cuando vio al hombre descender—. Señor.

—Descanse —contestó el 'inspector' mientras ponía pie en tierra firme, mandando a descansar al resto de los soldados.

James aprovechó para hablar—. Señor Namikaze, el Almirante me ha informado de su llegada hace unos pocos minutos. Disculpe que lo recibamos de esta manera, pero no pensé que llegaría tan pronto.

—No se preocupe, tales trivialidades no afectaran a mi juicio. —Fue su respuesta antes de caminar hacia la entrada, lugar donde los curiosos le observaban.

Los soldados rompieron filas y siguieron a sus superiores de regreso a la colonia mientras la 'aeronave' despejaba y rápidamente se perdía en el cielo. Habla sido nada más que una ilusión, una que se la había aplicado a cada uno de los habitantes mientras dormían.

Ya había examinado la colonia detalladamente con anterioridad; no obstante, pretendió que la información proveída por James acerca de la colonia era nueva para él. No hubo necesidad de explicar sobre el ataque de la Manada Sangrienta, ya que el teniente asumió que era una información que ya conocía; tal era el caso debido a que Hackett le había comentado tales detalles a su clon.

A medida que se adentraban, Naruto preguntó—. ¿Estás al mando de esta operación?

—Lo siento, señor. Ese sería el capitán Toni. Actualmente se encuentra en el otro extremo de la colonia, pero ya le hemos informado de su llegada; le recibirá cuanto antes.

'Menma' agradeció la información y esta vez solicitó un lugar donde pudiera establecerse, a lo que el moreno le pidió que le siguiera.

Entre la multitud que seguía preguntándose quién era el recién llegado, había un hombre con cabello marrón y una gorra roja, barba en forma de candado, y gafas de sol negras.

Este hombre reflexiono para sí mismo—. ¿Quién será y qué hace aquí? Tendré que investigar y luego informárselo a los Recolectores y al Hombre Ilusorio.

Se separó de la multitud y aprovechó para ir a la torre de control para buscar algo de información.

'Menma' giró su cabeza en su dirección, entrecerrando los ojos al saber sus intenciones. No haría nada aún; aún no era el momento de actuar.

—Por aquí, señor. —Señaló el teniente hacia los cuarteles.

Al llegar, el hombre fornido le indicó una habitación, el lugar donde Naruto rápidamente acomodó lo poco que había traído, o, mejor dicho, creado.

James y sus compañeros le observaron en silencio hasta que le vieron mirando fijamente al teniente, específicamente, a una medalla en su armadura que decía "Normandía por siempre".

—Esa medalla… —habló el pelinegro con un dedo en su barbilla—. La SSV Normandía, ¿cierto?

—Eso es correcto —contestó el teniente.

—¿Eras miembro de la tripulación? —Conocía la respuesta, pero prefería entablar conversación y tener algo con qué distraerse hasta que decidiera que era el momento de actuar.

James sonrió y miró hacia la medalla—. En realidad, no, pero respeto mucho a la Comandante Shepard. —Hizo una pausa y miró directamente a los ojos del interrogador—. Tampoco la he visto en persona, pero su fama, como ya lo sabes, es bien conocida en la Alianza. Bueno, estoy siendo considerado; en toda la galaxia.

—Es verdad, la comandante es una fuente de inspiración para todos aquellos que aspiran a ser formidables soldados como ella —replicó Naruto, dejando sus cosas y poniéndose de pie.

—Es una lástima que haya fallecido —agregó el fornido soldado de la Alianza, suspirando con tristeza al final.

El Uzumaki se volteó y caminó hacia la salida, el lugar donde el resto del pelotón le dio un saludo. Se detuvo allí para decir—. Ella no está muerta. Hace poco estuvo en la Ciudadela. —Dicho esto, salió de la habitación.

—¿En verdad? —preguntaron todos al unísono, con los ojos bien abiertos debido a este pedazo de información que hasta ahora desconocían.

El Jinchūriki se volteó hacia ellos—. Sí, hace poco estuvo en la Ciudadela para discutir algunos asuntos de los cuales no estoy al tanto. Información clasificada.

—Solo puedo asumir que fue una reunión para el beneficio de la galaxia —habló James, inflando el pecho debido al orgullo que sentía.

El pelinegro sonrió—. Tu admiración hacia la comandante no es ninguna broma. Algunos creerían que eres un fan o algo así.

Sus compañeros de equipo rieron ligeramente, pero el teniente de su equipo no se sintió molesto—. Podría sonar de esa manera, pero no me siento avergonzado de demostrar respeto por alguien que ha salvado la vida de millones de personas. Estoy orgulloso de seguir ese ejemplo.

Naruto miró a sus ojos, y por poco libera un silbido al ver el brillo de orgullo en ellos. No había pensado que Shepard fuera tan admirada, pero no era algo muy extraño; sus hazañas eran sin duda alguna dignas de admiración.

Dejó aquello a un lado y continuó su caminata hacia la salida—. ¿Podrían enseñarme el resto de las instalaciones?

—¡Sí, señor! —Hicieron un saludo y caminaron detrás de él, mientras que James a su lado.

Cuando salieron de los dormitorios, el teniente y sus compañeros se encargaron de darle un tour detallado. Le enseñaron los puntos que pensaron que serían de su interés, como la sala de control, el cañón antiaéreo, la planta que se encargaba de generar y mantener los escudos, la fábrica farmacéutica, e incluso un campo de tiro.

Naruto agradeció el paseo, pero preguntó si la colonia contaba con un espacio abierto donde pudiera estirarse un poco.

James le recomendó el parque, a lo cual 'Menma' le dijo que estaría agradecido si podía mostrarle el camino.

Una vez allí, los presentes observaron al visitante realizando algunos estiramientos de calentamiento antes de iniciar con su entrenamiento. Decidió hacer esto debido a que ya había identificado al problemático.

Además, pensó que tal vez estaría en este planeta durante un largo rato, y no quería estar sin hacer nada durante su estadía. Entrenar siempre le mantenía la mente despejada, y quería pensar en cualquier cosa que no fuera Shepard. Se sentía ansioso, anhelaba con volver a verla, hablar con ella, reír con ella, acariciar y oler sus dorados cabellos, tocar su piel, y besar sus labios.

—No.… —Se recriminó el Uzumaki por sumergirse en aquellos recuerdos; sacudió su cabeza y siguió lanzado golpes, esta vez a una velocidad que dejaba atónitos a las personas en el parque.

El haberse sumergido en aquellos pensamientos hizo que perdiera control sobre su poder e hiciera movimientos que no hubiera hecho en situaciones normales.

Afortunadamente, no había sido nada muy extravagante, y aquel hombre problemático tampoco se encontraba cerca. Aun así, disminuyó el ritmo para no atraer mayor atención.

A pesar de haberlo hecho, notó que una niña rubia con prendas deportivas se había acercado hacia él—. Wow, ¿Cómo puedes lanzar golpes tan rápidos? ¿Acaso eres un luchador profesional?

El Uzumaki sonrió apenado; había llamado la atención innecesariamente porque no pudo controlar sus sentimientos.

Esta vez disminuyó aún más ritmo y contestó—. Se podría decir que sí. Mi especialidad es el combate a cuerpo a cuerpo.

—¿Eres tan fuerte como James? —continuó la niña.

El Namikaze se detuvo por completo, miró a la niña y luego al teniente, quien había tronado sus nudillos por algún motivo. Tal vez porque se había sentido interesado luego de verle lanzar tales golpes; seguramente quería probarse a sí mismo.

—No lo sé, nunca le he visto pelear —contestó el 'pelinegro'.

James se aproximó—. Entonces deberíamos probarlo, ¿cierto, April? —preguntó el teniente mirando a la niña rubia antes de mirar de vuelta al visitante—. ¿Qué dice, señor?

La niña se volteó hacia fornido hombre y luego hacia Naruto, mirándole con una sonrisa que decía que aceptara.

El Uzumaki, sin embargo, se rascó la mejilla—. No lo sé. A veces no puedo controlar mi fuerza. —No lo dijo presumiendo, lo había dicho con mucha inocencia, puesto que esa era la verdad.

Shepard era ejemplo de ello, también cuando casi termina destruyendo la nave prisión Purgatorio.

—Oh, pareces muy confiado de tu fuerza. Ahora sí tengo deseos de luchar contra ti —habló el teniente con una sonrisa.

Detrás de ellos, sus compañeros de equipo se encontraban conversando. Algunos decían que, si bien el visitante era rápido, no creían que sus puños tuvieran la fuerza necesaria debido a su complexión física.

Mientras que otros, como Nicky, dijeron que su velocidad podría ser suficiente para opacar la fuerza bruta de James.

Algunos pensaron lo mismo, así que decidieron apostar por el ganador, todo esto sin que Naruto aceptara aún.

La antropóloga asari se había acercado luego de observar que gran parte de la colonia se dirigía al parque. Les oyó decir que habría un combate amistoso entre el 'héroe' de la colonia contra el recién llegado.

La asari estaba algo cansada de sus investigaciones, así que decidió despejar la mente al observar este combate.

Era extraño que un simple combate atrajera a tanto público, pero además del entretenimiento que podrían sacar de él, había algo en el visitante que llamaba la atención de los colonos.

No sabían lo que era, pero en sus corazones sentían una sensación de tranquilidad y seguridad. No lo expresaban en el exterior, ya que les era difícil explicar qué era lo que sentían.

Pensaban que tal vez era el hecho de que, por ser un enviado de la Alianza, entonces se podría aumentar las defensas de la colonia. Pero nuevamente, no podían estar seguros.

El público había formado un gran circulo entre los luchadores, quienes se miraban los unos a los otros; uno de ellos se mostraba emocionado, mientras que el otro, dudoso.

Naruto finalmente suspiró y se colocó en la posición de su Taijutsu—. Está bien.

James sonrió y se colocó en una posición de boxeo, una parecida a la de Shepard, pero con mayores aberturas.

April también sonrió, aunque la sonrisa desapareció de su rostro cuando oyó la voz a su madre, llamada Christine, gritando entre la multitud que dejara de hacer travesuras. La niña no tuvo más remedio que correr en esa dirección para evitar que su madre la regañara.

Antes de que la lucha iniciara, el teniente expresó al ver la posición en la que se encontraba—. Parece que conoces artes marciales. ¿Eres de algún país asiático?

—No —contestó Naruto—. Tan solo me gusta utilizar mis pies al luchar.

—Ya veo. Señor, si no es mucha molestia, ¿podría hacerte algunas preguntas mientras luchamos?

—Llámame Menma. No me gustan las formalidades. Y siéntete libre de hacer las preguntas que desees —contestó el Uzumaki.

—Muy bien, veamos si puedes bailar y hablar al mismo tiempo. —Tronó sus dedos una vez más antes de lanzar un potente golpe hacia el rostro del Namikaze, el cual bloqueó con suma facilidad.

—Creo que puedo hacerlo —replicó antes de empujar su mano hacia un lado.

—De eso estoy hablando —agregó James, esta vez lanzando una gran cantidad de golpes que impactaban con fuerza descomunal contra las rápidas palmas del enviado de la Alianza.

Los colonos estaban sorprendidos; les resultaba increíble que alguien que no tenía un cuerpo tan voluminoso como el de James fuera capaz de bloquear aquellos golpes que a más de uno les hubiera roto sus huesos.

Esta vez Naruto utilizó sus pies para cortar la distancia, lanzando suaves pero rápidos golpes, los cuales el teniente bloqueaba con tranquilidad—. Estos golpes no me harán nada.

—Tan solo estoy calentando —continuó el pelinegro con una sonrisa.

Vega devolvió la sonrisa antes de poner una seria mirada—. El capitán Toni no te lo ha preguntado aún, pero estoy seguro de que desea hacerlo. —Miró a su izquierda, viendo que el capitán finalmente había llegado; también le vio preguntando a sus compañeros de equipo qué estaba sucediendo.

El teniente volvió a mirar hacia el frente y continuó—. Así que, ¿Cuál es la verdadera razón por la cual te envió la Alianza? No creo que te enviaran para observar las defensas, ya que solo han pasado unas semanas desde que nos enviaron el cañón antiaéreo; aún seguimos instalándolo. Además, no tienes la apariencia de ser un simple observador. —Nuevamente lanzó golpes, los cuales Naruto bloqueó sin ponerse a sudar.

Los compañeros de James prestaron mayor atención, especialmente el capitán.

—Tienes razón —replicó Naruto, esta vez lanzando golpes que ya no eran tan suaves, aunque todavía no eran un inconveniente para el soldado de la Alianza—. Me enviaron como refuerzo. Tenemos información de que la Manada Sangrienta planea una misión de rescate. Ya sabes, para recuperar a un prisionero que se encuentran en esta colonia.

Los murmullos fueron audibles ante esa declaración, varios preocupados al rememorar el ataque de los mercenarios hace unas semanas atrás.

James notó aquello, y esta vez aumentó su paso—. ¿Por qué la Alianza piensa que nosotros no somos suficientes para lidiar con ellos?

Naruto movía su cabeza de un lado al otro para esquivar los golpes de su rival—. Nadie duda de sus habilidades. La Alianza solo quiere evitar bajas, especialmente la de civiles.

James asintió, y esta vez intentó golpear al pelinegro en su estómago, pero el Uzumaki había girado en torno a su puño para ponerse detrás de él y patear su espalda con la fuerza suficiente para hacerle perder el equilibrio.

El fornido hombre cayó al suelo, pero rápidamente se giró hacia atrás e intentó ponerse de pie, solo para caer de vuelta cuando su oponente le propinó una patada en su mejilla derecha.

Los colonos y los miembros de su equipo abrieron sus bocas con preocupación, ya que habían visto su cabeza golpear duramente el suelo, rebotando una vez y golpeándose otra vez.

Naruto retrocedió para darle su espacio, y James, adolorido, sacudió su cabeza y se puso de pie con lentitud—. Este sujeto… Él podría matarme con uno de sus golpes. —Finalmente se había dado cuenta de su extraordinario poder, pero también notó que estaba conteniéndose. Eso le hizo concluir que, de quererlo, entonces le hubiera asesinado hace un buen rato.

Esto no le causo temor, más bien aumentó su emoción. Uno no siempre podía encontrarse con alguien tan fuerte como para asesinar a otro ser humano de un solo golpe, además de un Krogan. Este era un buen momento para aumentar la resistencia de su cuerpo, y James estaba dispuesto a resistir tantos golpes como pudiera.

Cuando logró ponerse de pie, se limpió la sangre que caía de la comisura de sus labios. Sonrió con emoción y esta vez cargó hacia Naruto, lanzando la mayor cantidad de golpes con la mayor potencia que sus brazos le permitían.

El Namikaze había intuido lo que quería; si endurecer su cuerpo por medio de sus golpes era lo que buscaba, con mucho gusto le daría los golpes que buscaba.

Naruto siguió esquivando sus golpes durante al menos dos minutos, oyendo las palabras de aliento de los colonos para que lograra conectar al menos un golpe. Los presentes ya se habían dado cuenta de que el recién llegado no era una persona ordinaria, así que un golpe conectado sería más que suficiente para que estuvieran conformes.

Pero, aunque el teniente trató y trató, le fue imposible; su oponente era demasiado veloz, ágil, y perceptivo. Nada de lo que James intentaba era suficiente para que el recién llegado bajara su guardia.

Jadeando entre golpe y golpe, el teniente preguntó—. Tú no eres un soldado normal. ¿Eres N7? —Tenía todas las aptitudes de uno, tal vez esa era la razón por la cual había tanta diferencia entre ellos.

Sus compañeros solo ahora consideraron esa opción, mientras que los colonos ignoraban el significado de ese rango. Pero una rápida explicación por parte de Kamille a uno de los colonos hizo que esta información se transmitiera rápidamente y finalmente todos entendieran por qué el héroe de la colonia estaba teniendo tantos problemas.

La declaración del enviado de la Alianza, sin embargo, les tomó por sorpresa—. No, no lo soy… —Esquivó otro golpe y utilizó una contra para golpear la barbilla de James, el cual por poco y lo noquea.

Su determinación era lo único que le separaba del mundo real del mundo de los sueños, así que, con una sacudida de su cabeza, prosiguió con su asedio.

Naruto continuó su declaración, una vez más moviéndose de un lado a otro—. Soy parte de una nueva rama de la Alianza. Es relativamente nueva, pero mucho más exigente que N7.

James levantó una ceja—. ¿Más exigente? Nunca había oído algo así. ¿Cómo se hacen llamar?

—Es información confidencial.

—¿Confidencial? —preguntó el Vega extrañado, lanzando golpes que eran cada vez más débiles.

—Piensa en la cantidad de egresados del programa N7, y por cual motivo algunos son incapaces de graduarse. Ahora, piensa lo mismo en una prueba más exigente…

James pensó en las bajas, y concluyó que, tal vez, la Alianza seguía analizando la viabilidad de este nuevo programa. Si las bajas eran mayores al programa N7, y las graduaciones obviamente menores, no era descabellado pensar que la Alianza no quería que hubiera personas que supieran sobre esto y se registraran para participar en algo que podría ser sus sentencias de muerte.

Ya entendiéndolo, el teniente continuó—. Entonces, ¿cuantos más se han graduado de ese programa?

Naruto puso una mirada seria—. Soy el único, el resto ha muerto. Como verás, es por eso que la Alianza no quiere que nadie sepa sobre esto. No podemos darnos el lujo de perder a nuestros soldados, especialmente luego de la Batalla de la Ciudadela.

Todo lo que había dicho fue mentira, pero tenía que mantenerse en su carácter. Además, si bien dicho programa era inexistente, Naruto tenía la intención de crearlo cuando la Alianza Galáctica se instituyera. Pero eso tendría que esperar hasta que todos los bandos llegaran a un acuerdo.

—Vaya, debe ser difícil saber que eres el único que ha aprobado —continuó James, cubriendo su rostro con sus grandes brazos para evitar ser noqueado.

Naruto, sin embargo, golpeaba los lugares que había dejado desprotegido, dejándole dolorosos moretones—. Tal vez… —contestó, aumentando la velocidad de sus puños, lo cual hizo que tuvieran una apariencia como si fueran varios, cada uno impactando sin misericordia en el cuerpo del fornido hombre.

El público se sorprendió, pero también se preocupó; no creían que fuera a matarlo, pero pensaban que podía herirlo severamente.

Por tal motivo, el capitán Toni dio un paso hacia el frente para detener la batalla, pero se detuvo cuando vio al recién llegado dar un paso hacia atrás.

—Interesante… —habló 'Menma' con una sonrisa en su rostro—. Sigues despierto a pesar de esos golpes, cualquier otro hubiera quedado inconsciente hace un buen rato.

Esta vez, todos vieron que las piernas del Vega se tambalearon incontrolablemente, y finalmente había caído de rodillas al suelo, jadeando debido al dolor que sentía en cada uno de sus músculos—. Este sujeto… —pensó James en shock mientras levantaba su cabeza con extrema lentitud—. No es humano. — No sentía temor, solo sorpresa porque no podía creer que un humano pudiera lanzar golpes tan fuertes sin el uso de una armadura.

No creía que no fuera un humano en realidad, fue tan solo una declaración para explicar la procedencia de tan inusual poder.

El resto de los soldados se le acercaron, le ayudaron a ponerse en pie, y observaron con sorpresa las marcas de puñetazos que tenía alrededor de todo su cuerpo. El que siguiera despierto luego de esa brutal paliza era una hazaña remarcable.

Naruto no pensó que se hubiera excedido, es más, pensaba que se había contenido más que el clon que había entrenado con Shepard el día anterior. Eso creía el Uzumaki, pero la verdad era que sus golpes tuvieron igual o incluso más fuerza; en lo único que se había contenido fue en la demostración de su Taijutsu.

Como vio que se lo iban a llevar, el Namikaze miró hacia la multitud, específicamente hacia un hombre con una gorra y con barba que le miraba con sorpresa.

Dejó de mirarle, puesto que oyó la jadeante voz del teniente—. E-Esperen. —Sus amigos se detuvieron y lo voltearon hacia el visitante.

—¿Sucede algo, James? —preguntó Naruto.

El mencionado sonrió—. En realidad, no, tan solo quería agradecértelo. Quería que me dieras una paliza, y eso fue lo que hiciste.

—La expresión que tenías en tu rostro no me dio a pensar otra cosa… —Hizo una pausa, viéndole asentir con su cabeza, y continuó—. Como dije, cualquier otro hubiera quedado inconsciente. Así que cuando regrese a la tierra, hablaré con al Almirante Hackett para que seas considerado en el programa que te mencioné. Tienes las aptitudes para intentarlo, pero claro, tú tendrás la última palabra.

—Agradezco la oferta, pero ahora mismo me siento a gusto en este lugar. Aún no tengo intenciones de irme. —Esto lo dijo mirando súbitamente hacia la antropóloga, quien le observaba con preocupación.

Naruto entendió sus motivos, así que no intentaría presionarle—. Está bien, pero la oferta estará disponible, siempre y cuando usted tenga las intenciones de mejorar. Ahora, si me disculpan, iré a dar una vuelta.

James intentó hacer un saludo militar, pero como no pudo se limitó a asentir con su cabeza mientras le veía alejarse.

La multitud finalmente se dispersó, y los preocupados camaradas de James lo llevaron a la enfermería mientras le preguntaban cómo se sentían los golpes de ese extraño hombre, cuestiones a las que solo pudo responder con una adolorida sonrisa; había llegado a su límite, después de todo.

Mientras tanto, el operativo de Cerberus caminaba hacia una zona donde podría ponerse en contacto con los recolectores—. Este sujeto me da mala espina. ¿Qué tal si lo enviaron a por 'eso'? —reflexionó mientras la imagen de un artefacto dorado se le venía a la mente.

Caminaba en un espeso bosque en silencio, sintiendo que la temperatura había descendido considerablemente. Era inusual, ya que el clima de este planeta era tropical.

Llevó sus manos cerca de su boca, e intentó calentarlos con su aliento mientras miraba hacia los lados, ahora notando que una neblina lentamente cubría la zona.

—¿Q-Qué está sucediendo? —pensó asustando, esta vez deteniéndose ya que juraba que podía sentir que algo le acechaba.

—¡¿Quién anda ahí?! —gritó exaltado, girándose de un lado al otro, pero era incapaz de ver nada en lo absoluto debido a la espesa neblina.

—Messner… —resonó una voz en el bosque.

El dueño de aquel nombre por poco y salta del susto, pero siguió en alerta, mirando de un lado a otro por si tuviera que defenderse.

—Yo sé cuáles son tus intenciones, Messner —prosiguió la voz, esta vez susurrando al oído del mencionado.

Esta persona cayó al suelo por el susto que se había dado, retrocediendo con sus manos al pensar que aquella persona se le iba a aparecer, pero no había visto a nadie aún.

—¿Q-Quién eres? ¿Q-Qué quieres? —interrogó, y fue entonces cuando lo vio.

Sus ojos se abrieron como platos, ya que como si nada, una persona rubia, alta, y con marcas en las mejillas, se materializó justo frente a él, haciendo que liberara un grito sordo.

Aterrado por la falta de sonido, intentó llevar sus manos a su cuello, pero esta vez se topó con la incapacidad de mover siquiera sus propias extremidades.

Sus ojos se movieron como nunca antes, no queriendo hacer contacto con aquellos ojos azules que parecían ser capaces de mirar a través de su alma.

Pero fue inevitable, puesto que su órgano visual también se había congelado, exactamente hacia el frente, haciendo contacto con aquellos ojos que no hubiera querido ver.

Ya no podía preguntar, investigar, o incluso suplicar, solo podía esperar a que este enigmático individuo declarara sus intenciones.

Le vio dar una media vuelta y levantar sus dedos, moviéndolos hacia adelante, lo cual hizo que el cuerpo de Messner flotara en dirección a él y siguiera sus pasos.

El corazón del 'mercante' latía con tal fuerza que parecía que se golpeaba contra su pecho. Era una presión sofocante, insoportable, enloquecedora.

—¿Sabes? Debería asesinarte ahora mismo y ahorrarme los problemas —habló el rubio, prosiguiendo con su caminata.

Los labios del castaño temblaron, mas no pudo abrir su boca debido a aquella invisible aura que le rodeaba.

—Pero estás de suerte, asesinar ya no es una de mis aficiones. Así que… —El Uzumaki se detuvo, dejó caer a su captivo, y se volteó hacia él.

El castaño finalmente sintió movilidad en sus extremidades, motivo por el cual se dio la vuelta y corrió en dirección a la colonia, pero se detuvo abruptamente cuando vio al extraño hombre apareciendo frente a él.

Gritó del miedo, y esta vez corrió en otra dirección, pero Naruto volvió a aparecer frente a él, esta vez moviendo sus dedos hacia abajo, forzando que el cuerpo de Messner se pusiera de rodillas—. Quieto.

—¿Q-Qué es lo que quieres? —preguntó el operativo de Cerberus con mucha cautela.

—Es bueno que preguntes. —Dicho esto, el rubio chasqueó sus dedos, cambiando el lugar donde se encontraban.

Ahora se encontraban en otro planeta, observando a una imagen de Messner recogiendo un artefacto alienígena de color dorado junto con varios soldados de Cerberus, quienes pusieron el artefacto en una lanzadera para luego dejar el planeta.

—¿Q-Qué? —El castaño pensó con confusión, preguntándose cómo eran capaces de ver este recuerdo. No preguntó, ya que el rubio había desaparecido misteriosamente.

Seguidamente observó una imagen de su llegada a la colonia y posterior instalación de aquel mismo artefacto en una remota zona en el bosque del planeta.

La visión se detuvo, y esta vez podía ver la seria mirada del rubio.

—Pu-puedo explicarlo. —Intentó excusarse.

—No hace falta, ya lo sé todo… Jack Harper, me has engañado. —Esto último lo había murmurado.

Ahora conocía la verdad; no era cierto aquello de que este Messner podría estar indoctrinado y que por ello el Hombre Ilusorio les había informado de los acontecimientos.

La verdad era que Jack Harper sabía que no estaba indoctrinado, es más, era él quien había enviado a este hombre a esta colonia y le dio la ubicación del artefacto alienígena.

Lo que Naruto no sabía era por qué lo había dicho; de no haberlo hecho, entonces la misión hubiera continuado y él obtenido lo que fuera que estaba buscando. ¿Tal vez lo hizo por la marca del Hiraishin que le había puesto y el temor de que tomara represalias en caso de que se enterara de lo sucedido en esta colonia?

Haría las preguntas respectivas cuando esta misión se acabara, ahora tenía que lidiar con la persona que tenía en frente.

Por tal motivo sacudió su cabeza y dio un paso hacia el frente, notando que el enviado de Cerberus los dio hacia atrás.

Sabiendo que nuevamente intentaría huir, Naruto apareció frente a él y lo agarró del cuello de su camisa para levantarlo hasta su altura.

El castaño sacudió sus piernas, pero no pudo hacer nada más ya que lentamente sintió que todo su cuerpo nuevamente se endurecía.

Como se había quedado quieto, Naruto habló—. No te asesinaré, pero haré algo moralmente incorrecto. Aunque será mejor que la muerte.

—¡No! ¡Por favor, no! ¡No lo hagas! —En su mente solo estaba la idea de que lo dejaría incapacitado con sus poderes bióticos; prefería morir antes que convertirse en un discapacitado.

El Uzumaki no le prestó atención e inició con su acción. Sus ojos brillaron, y los del hombre también, expandiéndose en un haz de luz que rápidamente le envolvió y luego desapareció tan rápido como había aparecido.

Lo liberó, y Messner cayó de rodillas, tosiendo estrepitosamente mientras intentaba distinguir el lugar donde se encontraba, pero le era difícil ya que todo le era muy luminoso.

Su vista lentamente se había enfocado, y fue entonces cuando pudo ver a alguien con pantalones y camisa azules arrodillándose frente a él—. Oye, ¿te encuentras bien?

Miró hacia a la fuente de la voz y reconoció al hombre que la Alianza había enviado—. Tú… ¿Qué hago aquí? —Messner gruñó al final debido a un fuerte dolor de cabeza.

—No lo sé, yo salí a recorrer la colonia, hasta que te vi y luego te desplomaste. ¿Tienes alguna enfermedad? —Le tendió la mano y le ayudó a levantarse.

Messner sacudió su cabeza debido al dolor, pero luego en señal de negación—. No, no es eso… Espera, ya recuerdo qué estaba haciendo aquí. —Al final casi se muerde la lengua porque casi había revelado un 'secreto', uno que podía hacer que terminará en una fría y oscura prisión de la Alianza.

'Menma', notando su silencio, retrocedió y reveló una ligera excavación donde podía verse un objeto brillante sobresaliendo—. Tú estabas intentando quitar eso, ¿no? —preguntó, apuntando hacia ese misterioso brillo sobresaliente.

El castaño se puso nervioso, pero no pudo decir nada ya que vio al soldado de la Alianza arrodillándose y mirando hacia esa excavación—. Veamos que tenemos aquí. —Fingió examinarlo y hacer un gesto de sorpresa cuando 'descubrió' de qué se trataba.

—Ya veo, esto es un mineral precioso. ¿Acaso estabas intentado extraerlo sin autorización? ¿Sabías que todos los recursos naturales que se encuentran en un planeta colonizado por humanos pertenece a la Alianza y que su extracción sin autorización es un delito? ¿Sabes lo que eso significa?

—Por favor, no me envíe a prisión. Sí, es verdad, estaba intentando extraerlo. Pero no era para mí beneficio. —Se excusó Messner con una expresión nerviosa.

—¿Eh? ¿Qué estás diciendo? —cuestionó el pelinegro.

El castaño suspiró—. Vine a este planeta con la intención de conseguir algo de dinero para el orfanato donde crecí; quería darles algo en forma de agradecimiento. Fue entonces cuando me encontré eso y pensé que podría conseguir más dinero.

—Los orfanatos de la tierra cuentan con financiamiento de la Alianza; no es necesario que aportes nada —replicó el 'soldado'.

—Es, verdad, pero no todos los orfanatos reciben el mismo financiamiento. Por eso quería ayudarles de esta forma. Por favor, déjeme llevar eso y nunca más me volverá a ver. —Se puso de rodillas y rogó con las manos.

Naruto suspiró—. Ya, está bien. Tómalo y vete de aquí. Pero si preguntan, tú y yo nunca nos vimos. ¿Está bien?

—¿De verdad me dejará llevarlo, así como así? —preguntó mientras se ponía de pie.

—¿Acaso no quieres?

—¡Sí! ¡Sí quiero! —replicó y vio a Naruto haciéndose a un lado para que pudiera terminar de excavar.

El Uzumaki le había cambiado su forma de pensar, su moral, incluso parte de su pasado. Lo había convertido en un bonachón a costa de su libre albedrío; era por ese motivo que dijo que se trataba de algo inmoral. Pero como lo había dicho, era eso o morir.

También había creado ese diamante que estaba excavando, y solo había agregado un recuerdo inexistente en su cabeza, en donde había estado cavando para extraerlo.

Cuando finalmente lo había quitado, Naruto le dijo que lo guardara y se retirara cuanto antes, y que además mantuviera un perfil bajo de ahora en adelante.

Messner se lo había agradecido y regresó a la colonia para preparar sus cosas para salir de la colonia.

Mientras tanto, Naruto puso una mirada más seria y desapareció en un destello amarillo, reapareciendo en el lugar donde Messner había colocado el artefacto alienígeno.

—Así que esto es… —susurró el rubio, observando el objeto dorado que transmitía ondas que enviaban señales a los recolectores.

Esta vez tocó el artefacto y sintió las señales que transmitía, las cuales en su mayoría se perdían en la nada. Ahora sabía que el Hombre Ilusorio había ordenado a sus científicos que modificaran el artefacto para que Messner pudiera incrementar o disminuir la intensidad de las señales, con el fin de estudiar las reacciones de los recolectores cuando notaban estos cambios constantes en los niveles de intensidad.

—Muy bien, es hora de acabar con esto. —Decidió aumentar la intensidad de las señales al máximo, ya que quería que los recolectores llegaran cuanto antes. Cuanto más rápido esto terminara, más pronto retornaría a su misión principal, la cual era preparar a la galaxia para la inminente invasión.

Si sus cálculos eran correctos, los recolectores no tardarían más de tres días en aparecer. Mientras tanto, uno de sus clones que ya había enviado ayudaría a Shepard en lo que necesitara.

Apartó su mano del objeto dorado y se puso de pie, volteándose para caminar de regreso a la colonia.

Cuartel General de Cerberus

En la enfermería de la estación espacial, Jack Harper se encontraba recostado una cama de operaciones, junto con un grupo de sus científicos, quienes estaban haciéndole algunas pruebas a su cuerpo para determinar lo que Naruto había puesto en su interior.

—En un momento tendremos los resultados, señor. Tan solo espérenos aquí —habló uno de los científicos luego de finalizar las pruebas, quitándole todos los instrumentos que fueron necesarios para realizar las pruebas.

El Hombre Ilusorio asintió, se paró, recibió su camisa de otros de sus científicos y se la puso mientras les veía salir de la habitación para analizar los resultados obtenidos.

No se sentía temeroso por lo que tenía dentro, más bien curioso, pero también ansioso. Si eran capaces de determinar cómo Naruto era capaz de localizarlo donde fuera que se encontrara y teletransportárse, entonces podría utilizar esos conocimientos en favor de la humanidad, y de su organización.

Un sequito de sus científicos regresó al cabo de unos minutos, y el Hombre Ilusorio no perdió el tiempo en preguntar—. ¿Y bien?

—Lo sentimos, señor. Pero no pudimos determinar exactamente cómo aquel hombre es capaz de localizarlo sin utilizar un localizador. Sin embargo, notamos una extraña anomalía en este lugar… —Dicho esto, el científico mostró una radiografía de su cerebro—. Aquí, justo en el centro.

—¿Es operable? —preguntó mientras encendía uno de sus cigarrillos.

Los científicos se miraron entre sí, y uno de ellos habló luego de que los demás asintieran—. No es algo que seamos capaces de extraer. Es una extraña energía, una que nunca antes habíamos visto. —Esta vez mostraron un gráfico de la composición de su cuerpo, mostrando un pico que revelaba aquella misteriosa energía.

—¿Entonces qué proponen? —interrogó el líder de Cerberus.

—Pues es difícil de decir, señor. Es una energía nunca antes vista, pero si pudiera ser capaz de que aquel hombre vuelva a hacer lo que hizo, pero en un objeto inanimado, entonces podríamos estudiarlo con mayor precisión. Aunque también está su idea, señor. Creemos que esa sería la más adecuada, pero también la más arriesgada.

Mass Effect 2: The Illusive Suite

El Hombre Ilusorio se sobó la sien—. No queda de otra… Kai Leng…

En el rincón más oscuro de la habitación, un hombre asiático, con una ostentosa armadura y una Ninjato afilada que estaba sujetada en la parte posterior de su cadera, apareció repentinamente al desactivar su camuflaje—. ¿Sí, señor? —preguntó el hombre.

—Tengo una misión lista para ti. Sígueme. —El Hombre Ilusorio se levantó de la cama, hizo una señal con sus manos para que le siguiera y caminó a su oficina.

Cuando ambos llegaron a ese lugar, Jack Harper se sentó en su escritorio y Kai Leng esperó hasta que le especificara los parámetros de la misión.

—Supongo que ya estás al tanto de la situación —habló el Hombre Ilusorio mientras obtenía de su consola los datos relevantes que tenía sobre Naruto.

—Algo he oído —contestó el frío operativo de Cerberus mientras desenvainaba su Ninjato y la miraba.

—¿Qué fue lo que has oído? —su jefe le preguntó con una mirada de interés.

Kai Leng enfundó su espada y dio un paso hacia el frente—. Sobre un hombre que vino de otra galaxia y que se ha unido al equipo Shepard.

Jack asintió, dándole una calada a su cigarrillo antes de dejarlo sobre el cenicero—. ¿Sabes algo de sus habilidades?

—Solo lo suficiente. ¿Mi misión tiene algo que ver con ese sujeto? —contestó, ahora interesado.

El Hombre Ilusorio no contestó, en cambio le entregó una tableta con toda la información que necesitaría.

Kai Leng leyó cuidadosamente, y al finalizar, una ligera risa escapó de sus labios—. Esto suena a una misión suicida.

El líder de Cerberus levantó una ceja—. ¿Crees que será imposible para ti?

Su soldado nuevamente rió, esta vez poniendo la tableta sobre el escritorio—. Difícil, no imposible.

—Eso quería oír. Ahora, unas advertencias.

Kai Leng se limitó a asentir, parándose firmemente.

—No le des motivos para sospechar de ti; mantente siempre en un perfil bajo. No te apresures; tomate el tiempo que necesites. De lo contrario, Naruto descubrirá todos tus planes, ya que es un individuo capaz de leer la mente de cualquier ser que se encuentra a su alrededor, eso y mucho más. Sin embargo, sospecho que no lo hará si no le das motivos para hacerlo. —Nuevamente agarró su cigarrillo y le dio una calada.

El operativo de Cerberus asintió y agregó—. Esa es una información importante. Pero me aseguraré en mantener mi mente en blanco en todo momento.

—Toda medida precavida sería prudente. Hazlo, aunque no pueda prometer que sea eficaz. Ahora, te diré algo que tal vez no pueda agradarte… Deberás seguir las ordenes de Shepard, todas ellas.

Kai Leng gruñó y desenfundó su Ninjato para volver a revisarla—. Es verdad; eso no me agrada. —Esta vez realizó algunos cortes al aire con su espada mientras continuaba—. Recibir órdenes de alguien con menor nivel al mío.

—Es verdad, pero es por el éxito de la misión, y, sobre todo, para que no suceda nada malo contigo. Tus habilidades son remarcables, y no estoy en la posición de perderte. Si la misión es un éxito, entonces podrías convertirte en el primer ser humano de esta galaxia capaz de controlar esa misteriosa energía, incrementando tus habilidades hasta un punto nunca antes visto. Te convertirías en el futuro de la humanidad.

El asesino se detuvo, enfundó su Ninjato, y se arrodilló ante el Hombre Ilusorio—. No fallaré.

—Muy bien —habló el líder, esta vez mirando a su consola para transmitirle un dato que tenía pensado darle a Shepard apenas y se comunicara con ella—. Te dirigirás cuanto antes a Horizonte. Parece que los Recolectores están a punto de atacar esa colonia. Te dejaremos en una zona alejada a asentamientos humanos para que los enjambres no te ataquen; te avisaré cuando Shepard llegue a ese lugar para que te le unas en su misión; será una buena oportunidad para que demuestres tus habilidades.

Kai Leng preguntó—. Hmm, ¿crees que me dejará unirme, así como así?

—Yo me encargaré de poner a Shepard al tanto, tú no tendrás que conversar con ella si no lo quieres así. Ahora, ve, y consigue esa muestra de ADN. —Hizo una señal con sus dedos hacia la salida, viendo a su mejor soldado asentir y tornarse invisible para salir de allí.

Cuando se el Hombre Ilusorio encontraba solo, se levantó de su asiento y se volteó para mirar a la estrella que se encontraba cerca de su estación espacial—. Si la misión es un fracaso, no me sorprendería si me vida llegara a su fin. Pero debo tomar este riesgo; por el futuro de la humanidad.

Se volteó nuevamente y regresó a su escritorio, esta vez para preparase para su comunicación con Shepard.

En la Normandía

Una más que sonriente comandante Shepard abría sus ojos luego de un muy relajante descanso. Se levantó de su cama, estirando su cuerpo con aquella sonrisa que no saldría de su rostro.

No conocía la causa de tal gesto, pero tampoco era como si le importase. Asumió que era debido a la habilidad curativa de Naruto y aquella relajante sensación que proporcionaba una vez que la utilizaba.

Se dirigió a su baño y tomó una ducha rápida antes de decidir ir al comedor para desayunar, pensando en el expediente del Hombre Ilusorio y en quien iría a reclutar a continuación. Tal vez haría una parada en Illuim para conocer al asesino llamado Thane Krios.

Luego pensó en aquella infernal gallina y en la paliza que le daría hoy. Al pensar en golpizas, recordó la que Naruto le dio el día anterior; no le quedaba dudas de que se trataba de una persona fuera de este mundo, o, mejor dicho, de esta galaxia.

No recordaba nada de lo que había sucedido después, pero sentía que algo interesante había sucedido mientras se encontraba inconsciente. ¿Qué era? ¿Tenía que ver con su estado anímico actual?

Sacudió su cabeza; tal vez solo estaba haciéndose ideas. Naruto la había curado, llevado a su cama, y luego se había ido; no pudo haber sucedido nada más que eso.

Ya no queriendo pensar en eso, liberó un suspiro y abrió la puerta del elevador para dirigirse al comedor, pero antes de poner pie dentro, oyó la voz de EDI en los altavoces—. Comandante Shepard, el Hombre Ilusorio solicita su presencia en la sala de comunicaciones. Tiene información urgente.

Esta vez la rubia suspiró con fastidio; tendría que suspender su desayuno temporalmente—. Ya voy —contestó y entró al elevador, esta vez en dirección al puesto de comando.

En ese lugar, Kelly también le informó que el Hombre Ilusorio deseaba hablar con ella, y la rubia le agradeció por la información.

Luego caminó en dirección a la sala de comunicaciones, pasando por el laboratorio, el lugar donde vio a Naruto y a Mordin observando al insecto de los recolectores que habían capturado.

—¿Qué hacen? —preguntó mientras caminaba hacia ellos.

Mordin dio un paso hacia atrás—. Buenas noticias. Antídoto obtenido. Administración requerida. Prueba necesaria. Tal vez en nuestra próxima parada.

—Excelente, eso sin duda nos será de mucha ayuda. ¿Naruto te ha ayudado? —preguntó con una expresión interrogante.

Antes de que el salariano pudiera decir algo, el rubio habló—. No, tan solo estuve observándole. Terminó su investigación mientras dormías. Por cierto, ¿descansaste bien? —preguntó con una sonrisa luego de recordar el combate que tuvo con el otro clon.

Shepard sonrió de la misma manera—. Considerando la golpiza que me diste ayer y que me levanté sin sentir ningún tipo dolor, diría que fue el mejor sueño que tuve en mi vida. Pero bueno, tengo que ir a hablar con 'Jack'.

—Te acompaño. —El Jinchūriki dio un paso hacia el frente, viendo un asentimiento por parte de Shepard. Luego miró al científico y le preguntó—. ¿Tú no vienes, Mordin?

—No. Muy ocupado. Debo sintetizar la muestra y producirla en masa para los demás. Sería prudente que la comandante se lo informara. —Regresó a su consola para iniciar los preparativos para producir el antídoto en masa.

Los rubios se encogieron de hombros, se despidieron, y caminaron juntos hacia la sala, más aproximados que de costumbre. El clon sabía que no debía darle motivos para que pensara que se había enamorado, pero le era difícil evitarlo luego de tantos años de no sentir algo así.

Cuando entraron a la sala, la mesa se había venido abajo y ambos se pararon encima de la plataforma, esperando a que terminara el escaneo que los proyectaría en la localización del Hombre Ilusorio.

Ni bien lo habían visto, este había exclamado—. ¡Shepard! Y Naruto… Creo que los tenemos. Se han cortado las comunicaciones con Horizonte, una de nuestras colonias de los Sistemas de Terminus. Si no lo están atacando, pronto lo harán. ¿Mordin ha entregado la contramedida para los enjambres buscadores?

—Sí, lo ha hecho. Ahora se encuentra en etapa de producción.

—Excelente, entonces lo mejor sería que fueras a Horizonte cuanto antes. Ahora, hay algo más que deberías saber. —Hizo una pausa y le dio una calada a su cigarrillo—. Un miembro de tu antigua tripulación, Kaidan Alenko, está destacado en Horizonte. —Puso su cigarrillo en el cenicero y esperó a su respuesta.

Shepard se mostró interesada al oír ese nombre; la última vez que lo vio fue cuando estaban evacuando la Normandía SR-1 debido al ataque de la nave recolectora.

—Por lo que tengo entendido, Kaidan era de la Alianza. ¿Qué hace en los Sistemas de Terminus?

—Oficialmente, se trata de un programa para mejorar las relaciones de la Alianza con las colonias. Pero traman algo. Y si han enviado al comandante Alenko, se trata de algo importante. Te sugiero que se lo preguntes si llegas a verlo.

La rubia levantó una ceja en sospecha—. ¿Los recolectores han atacado una colonia con uno de mis antiguos tripulantes por casualidad? No me lo trago.

—Precavida como siempre. Pero no debería sorprenderte que intereses a los recolectores. Sobre todo, si trabajan para los segadores. Puede que vayan a por él para llegar hasta ti.

—Tiene razón —agregó Naruto—. Podría ser una trampa. Deberíamos pedir ayuda a la Alianza. Tal vez podrían enviar algunos acorazados.

Shepard asintió, concordando con él. Sabía que dijo eso porque no deseaba involucrarse mucho en misiones donde se encontraban los recolectores. Ya había dejado en claro por cuál motivo no quería que los segadores supieran que se encontraba en esta galaxia.

Tal vez lo mejor sería que se enteraran y no realizaran la invasión; eso salvaría billones de vidas. Sin embargo, Naruto se iría, y ella nunca más le vería, y, además, los segadores volverían en cualquier otro momento.

Este era el momento; debían de prepararse y acabar con ellos definitivamente para que futuras generaciones no temieran a una raza exterminadora de vida orgánica que asechaba en espacio oscuro.

Estuvo por expresar su consentimiento, pero Harper habló antes—. No me gustaría que la Alianza se involucrara en esto, pero parece que ustedes dos ya han estado en contacto con el almirante Hackett y este ha demostrado predisposición para colaborar con nosotros. Así que, no me interpondré en el caso de que solicites de la ayuda de la Alianza. —Agarró su cigarrillo y volvió a fumarlo.

La rubia asintió—. Pues está decidido, envía las coordenadas; iremos directo.

El Hombre Ilusorio miró a su consola y presionó algunos botones—. Listo, ahora, una última cosa antes de que te retires.

Shepard le dijo que prosiguiera, y el líder de Cerberus eligió sus palabras con cuidado para que Naruto no sospechara—. He enviado a uno de mis operativos a Horizonte. Es posible que te lo encuentres allí y te ayude en tu misión. Te seré sincero, las habilidades de ese hombre superan con creces a las tuyas, así que pensé que sería apropiado que te ayudara en esta tarea.

—¿Oh? —preguntó Shepard con una sonrisa—. ¿Más hábil que yo? Si eso fuera cierto, ¿Por qué no lo elegiste a él para acabar con los recolectores?

Harper volvió a bajar cigarrillo a su cenicero—. Porque desafortunadamente, él no cuenta con el carisma o la paciencia que tú posees. No hubiera sido capaz de inspirar a otros a realizar una misión como esta. No es un líder nato como tú lo eres; él es una persona que sobresale al no tener que preocuparse en tales cosas. Pero si no me crees, tú serás capaz de ver sus habilidades cuando llegues a Horizonte. Créeme, te sorprenderás.

La rubia rodó sus ojos, y el rubio sonrió, no dándole tiempo para que ella expresara su opinión—. Espero que eso sea cierto. —Giró su cabeza hacia ella, y ella hacia él—. Me gustaría que alguien además de mi fuera capaz de ponerte en aprietos, eso hará que mejores considerablemente en un periodo de tiempo menor.

Hizo una pausa, y esta vez miró al líder de Cerberus—. Como trabaja para ti, supongo que ya está al tanto de mí. Así que me gustaría 'jugar' un poco con él cuando esta misión en particular termine. ¿Qué dices, Jack Harper? ¿Me permitirías jugar con tu juguete?

Aunque no lo había demostrado, el Hombre Ilusorio se sintió aliviado; no le había hecho sospechar, y lo que era mejor, estaba dispuesto a que Shepard midiera sus habilidades con Kai Leng.

No le preocupaba lo que Naruto hiciera con él, ya que estaba seguro de que no lo asesinaría si no le daba motivos para hacerlo—. Adelante, puedes divertirte con él. Es más, creo que a él le gustará la experiencia de medirse contra ti.

Shepard suspiró—. Bueno, bueno. Eso suena interesante, pero creo que deberíamos apresurarnos; los recolectores no nos esperarán, y, además, tengo que avisarle al almirante.

—Entiendo, Shepard —contestó el Hombre Ilusorio—. Eres libre para irte. Buena suerte. —Con eso finalizó la conexión.

La rubia miró al techo de la nave y dijo—. Joker, pon rumbo a Horizonte e informa a la tripulación; quiero que estén preparados. Todos iremos a esta misión.

—Entendido, comandante. —Se oyó la voz del piloto.

Ambos rubios entonces se voltearon y procedieron a retirarse de la sala. Mientras salían, el Uzumaki cuestionó con mirada interrogante—. ¿Todos? Extraño, nunca llevas a más de dos personas a tus misiones.

—Bueno, es más sencillo mantener el orden si los grupos no son muy grandes. Pero esta misión lo amerita. Estoy segura de que tú no utilizarás tus locas técnicas, así que tengo que contar con la mayor potencia de fuego para salvar a esa colonia. Ahora vamos y veamos si Mordin ya tiene listas las contramedidas para todos nosotros.

Ninguno dijo nada más y caminaron hasta el laboratorio, el lugar donde vieron a Mordin colocando varias jeringas con un líquido verde sobre su escritorio.

—Supongo que estamos listos —intuyó la comandante.

El salariano contestó—. Correcto. He realizado los ajustes necesarios. Efectividad asegurada. Podemos ir a esa misión sin preocuparnos por los enjambres.

—Muy bien, prepárate y luego ve a la sala de comunicaciones. EDI, también dile a los demás que quiero verles allí; yo iré a prepararme. Naruto, te veo en la sala de comunicaciones.

EDI, Naruto, y Mordin dieron respuestas afirmativas, y estos dos últimos caminaron a la sala de comunicaciones a la espera de los demás.

Los primeros en llegar fueron Jacob y Miranda, quienes saludaron a los dos que ya se encontraban allí.

Seguidamente se aproximaron Zaeed, y Jack, quienes se limitaron a mirar a los demás antes de aproximarse a los rincones de la sala.

Kasumi y Garrus llegaron en compañía, saludando a los demás antes de aproximarse a la mesa.

El único que no había venido fue Grunt, ya que no había pasado mucho desde que había salido del tanque y aún no se sentía dispuesto como para ir a una misión.

Aprovechando que Shepard aún no llegaba, la ladrona intentó convencer a Naruto para hacer una 'visita' a una exposición de arte que tendría lugar en la Ciudadela, pero disculpándose, el rubio le dijo que no estaba interesado.

La mujer no tuvo más remedio que suspirar en derrota y aproximarse a la mesa, esperando a que la comandante llegara.

Pasaron unos minutos, y todavía no había señales de que llegaría. El silencio se hacía incomodo, y para romper el hielo, Zaeed preguntó mirando a Naruto—. ¿Es cierto que le diste una paliza a Shepard?

Nadie sabía sobre ello; Zaeed lo sabía puesto que se encontraba en la misma sección de la nave que Jack, y ella le había comentado los detalles.

Kasumi habló—. Si eso fuera verdad, entonces Shepard debería estar hecha polvo. —Recordó el día en que vio a Naruto en acción por primera vez, cuando casi destruye la nave prisión Purgatorio con un puñetazo.

Garrus se apoyó contra la pared, se cruzó de brazos y cerró los ojos—. Creo que utilizó su habilidad curativa. La doctora Chakwas me dijo que hizo lo mismo conmigo cuando abordé la nave.

Todos miraron al turiano cuando había dicho eso, y cuando finalizó, miraron a Naruto, quien se rascaba la cabeza—. Sí, es cierto. Tuvimos un combate, algo exigente para personas que no están acostumbradas a combates Shinobi. Pero con suficiente práctica, sus cuerpos se acostumbrarán.

—Hmm, ¿por qué eso me suena a que también quieres que 'entrenemos' contigo? —agregó el turiano, mirando a la sonriente expresión del rubio inmortal.

—Oye… ¿Tú no estarás pensando…? —Jack cuestionó algo intimidada, más aún al oírle reír entre dientes y cerrar los ojos, cosa que hizo que el Sujeto Zero negara con su cabeza—. Ni loca. Lo siento, pero mi fuerte no es el combate cuerpo a cuerpo. Dame un objetivo y lo aplastaré con mis poderes bióticos.

Los bióticos en la sala concordaban con sus palabras, aunque a Jacob le interesaba la idea de aprender artes marciales. Si podía combinarlo con sus ataques bióticos, su capacidad de ataque aumentaría considerablemente.

Luego había otros que no tenían ningún tipo de conocimiento en el arte de la biótica, cosa que les hizo sudar ligeramente mientras estiraban el cuello de sus camisas.

Ninguno de ellos conocía muy bien a Naruto, pero sabían que este no era alguien que daría marcha atrás a sus ideas.

El Jinchūriki rió con inocencia—. Bueno, yo no les obligaré a hacer algo que no desean hacer. Sin embargo, podría ser muy gratificante…

—¿Qué significa eso? —interrogó Miranda.

El Uzumaki giró su cabeza hacia ella—. Recompensaré a aquellos que logren completar el entrenamiento.

—¿De qué manera? —Esta vez preguntó el Massani con interés.

—¿Qué tal si te doy las piezas necesarias para restaurar a tu quería 'Jessie'?

Zaeed le había relatado la historia de su fiel Avenger M-8, y de cómo el correr de los años y las continuas batallas la habían castigado, además de su odisea por encontrar las piezas de un arma que ya había sido descontinuada.

—Debes estar bromeando. Sus piezas son casi imposibles de conseguir, ya te lo dije.

El rubio rió entre dientes y junto las manos, haciendo que estas brillaran momentáneamente en su interior, lo cual hizo que todos le prestaran atención.

—Acércate —habló el Uzumaki sin revelar lo que tenía en sus manos.

Zaeed lo hizo cautelosamente, con algo de precaución porque uno no podía saber lo que el inmortal haría a continuación. Cuando estuvo parado frente a él, el rubio le pidió que observara con atención.

El mercenario suspiró y miró hacia abajo, observando que el Jinchūriki abrió lentamente sus manos, revelando con suma lentitud algo que Zaeed había reconocido instantáneamente—. ¡Un condensador térmico! ¿De dónde diablos lo sacaste?

—Jeje, ¿lo quieres?

—¡Diablos, sí! El dinero de esta misión tenía planeado gastarlo en eso. ¿Tienes una idea del dineral que cuesta? ¡Dámelo! —Intentó arrebatárselo de sus manos, pero Naruto había desaparecido de allí y reaparecido al lado de Kasumi, quien se movió a un lado debido a la sorpresa.

—Oye, lo hiciste de nuevo —reprendió la encapuchada mientras se cruzaba de hombros y miraba hacia él. Era la segunda vez que Naruto le hacía esto, siendo la primera vez en el comedor de la nave cuando le pidió que le enseñara a cocinar.

—Lo siento, Kasumi-chan. —Se disculpó mirándola con una sonrisa.

—Nada de 'chans' —corrigió, no porque estuviera molesta, sino porque no le agradaba ese sufijo.

El Uzumaki se limitó a sonreír, puesto que el mercenario nuevamente se le había acercado—. Vamos, dámelo, por favor —pidió tan amablemente como le fue posible.

Naruto sonrió y lo acercó a su mano—. Toma.

Zaeed no necesitó oír nada más para arrebatárselo de su mano, sonriendo mientras presionaba con delicadeza el preciado objeto que tenía en su mano—. ¡Sí! Tan solo espera, Jessie; ¡dentro de poco te restauraré! —Levantó su mano hacia arriba, sonriendo con emoción pura.

Volvió a bajar su mano para mirar a su preciado tesoro, incapaz de contener la risita que había escapado de sus labios.

Cuando su mano estuvo a la altura de su pecho, lo abrió con lentitud para deleitarse con la visión que prontamente tendría. Sin embargo, grande había sido su sorpresa, y mayor aún su desesperación al notar que aquel preciado ítem ya no se encontraba en su mano—. ¿Eh? ¿Donde? —Creyó que se le había caído, así que miró hacia al piso con prisa, poniéndose de rodillas para examinar mejor.

Jack rió entre dientes—. No te molestes, no lo encontrarás… tonto.

—¡¿Qué?!— Exclamó Zaeed, girándose hacia ella.

Mordin habló esta vez—. Resultado predecible. Repuesto a cambio del entrenamiento. Requisitos no cumplidos.

Zaeed gruñó con molestia y se puso de pie, escupiendo en el piso antes de retornar a su esquina—. Al cabo que ni quería.

Una risa grupal fue oída en la habitación, una que prontamente se detuvo al oír la seria voz de Miranda—. La comandante ya se ha tardado. Joker, ¿en cuánto llegaremos a nuestro destino?

—En unos quince minutos. —Se oyó la voz del piloto.

—Es verdad, ya se ha tardado —habló el clon de sombra, poniendo sus dedos en su barbilla—. Iré a investigar.

—¿Por qué no le lees la meeente? —Kasumi habló tenebrosamente, moviendo sus dedos de la misma forma.

Naruto sonrió mientras flotaba en dirección al techo—. Shepard me ha dicho que ya no hiciera eso. Decidí respetar la privacidad de los demás. Aunque es un poco tarde para ustedes; ya conozco todos sus secretos… —Esta vez miró a cada uno de ellos, riendo entre dientes debido a sus expresiones de sorpresa.

No les permitió pronunciarse, puesto que había continuado mientras atravesaba el techo de la nave—. De todos modos, consideren lo que les dije; será emocionante. Nos vemos dentro de unos minutos.

Cuando el ultimo rastro de Naruto se había perdido en el techo, las personas en la habitación se miraron entre sí en absoluto silencio, contemplando lo último que había dicho.

Jack finalmente rompió el silencio—. Y bien, ¿alguien se apuntará a realizar el entrenamiento de ese desquiciado?

Muchos tenían miradas de duda, y otros ya parecían haber tomado alguna decisión. Una de estas personas fue Jacob, quien dio un paso al frente—. Yo lo haré. Me interesa lo que puede enseñarnos, y también quiero saber si puedo lograrlo.

—Entonces prepárate para morir —agregó Zaeed.

—No creo que llegue a tal punto —replicó el moreno—. Pero si llego a un punto al que ya no podré avanzar, entonces renunciaré. Prefiero intentarlo que negarme y quedar como un cobarde. —No dijo esto con intención de ofender a nadie, simplemente era algo que pensaba.

Esto último hizo que algunos volvieran a replantearse sus decisiones, y mientras lo hacían, el siguiente en dar una declaración fue el científico salariano—. También lo haré.

Todos le miraron, sorprendidos de que una persona que no parecía de aquellos que les agradara el entrenamiento, fuera uno de los primeros en apuntarse.

—¿En serio, tú? Pensé que a los científicos no les atraía la idea de entrenar —Kasumi asumió extrañada.

—Correcto. En otra situación no me hubiera tomado tal decisión, pero prometió recompensar a aquellos que completaran su entrenamiento. Debo aprovechar esta oportunidad para obtener sus tejidos.

No quisieron discutirle cuales eran sus motivos para obtener los tejidos el inmortal, pero como era un científico, suponían que lo hacía por el deseo de descubrir lo desconocido.

Oyeron un suspiro y miraron al causante de ese sonido. Era Garrus, quien se había cruzado de brazos mientras miraba al techo—. Creo que me arrepentiré, pero también lo haré, y eventualmente, ustedes también lo harán.

—¿Y qué te hace pensar eso? —indagó Zaeed con los brazos cruzados.

Garrus respondió con seriedad—. Naruto es como Shepard; ambos poseen esa chispa que te impulsa a realizar la mas de las descabelladas acciones. Conozco a Shepard desde hace un buen tiempo, y puedo reconocer con facilidad a aquellos de su clase, ya que no existen muchos de su tipo.

Esas palabras recordaron a Miranda la charla que tuvo con el rubio inmortal hace unos días; parecía que no era la única que se había dado cuenta de ello. Sin embargo, no dijo nada, al igual que los demás; se limitaron a esperar a la llegada de los rubios.

Momentos antes, en el camarote del capitán, Shepard había estado conversando con la inteligencia artificial de la nave sobre algo que había sucedido el día anterior.

—¿En serio Naruto hizo eso, EDI? —Estaba sentada en su cama, confundida, pero también emocionada por la revelación que había oído.

—Correcto, comandante.

Se paró de su cama, caminó alrededor su habitación con una sonrisa antes de detenerse para mirar con seriedad al techo de la nave—. ¿Por qué me lo dices? ¿Acaso no piensas en la privacidad de los demás?

—Mi programación prioriza el bienestar de la tripulación, tanto física como mentalmente. Mis escáneres detectaron que ha estado bajo un estrés constante desde que usted y Naruto-san tuvieron aquellas conversaciones personales. A modo de que se encuentre en óptimas condiciones para esta misión, decidí transmitir los sucesos del día anterior. Mis sensores indican que ha dado resultado, puesto que sus índices de estrés nunca se habían visto tan bajos.

La comandante se había sonrojado ligeramente—. Ya veo, sin embargo, no vuelvas a hacer algo como eso.

—Lo tendré en cuenta, comandante.

Cuando la conversación había terminado, Shepard caminó hacia atrás hasta llegar al borde de su cama y sentarse en ella, llevando sus dedos hacia sus labios—. ¿Por qué? ¿Por qué hizo eso?

Esta vez levantó ambas manos y colocó las puntas de sus dedos sobre sus ojos mientras se echaba para atrás—. Debo estar soñando —pensó justo cuando su cabeza hizo contacto con el suave colchón de su cama, sonriendo como una adolescente que se había declarado y que habías sido correspondida.

Apartó sus manos de su cara y se puso de pie abruptamente—. Pero, ¿Qué es lo que haré? —se preguntó, llevando sus dedos sobre su barbilla.

Si bien le emocionaba la idea de que existiera la posibilidad de que Naruto sintiera algo por ella, el insistir solo podía complicar las cosas a tal punto en que podría obligar al rubio inmortal regresar a su galaxia.

Shepard no quería que eso sucediera; lo necesitaba, no, esta galaxia lo necesitaba. Sin él, el derrotar a los segadores sería una tarea casi imposible.

Sin embargo, gran parte de ella le decía que insistiera, que tomara el riesgo y empujara a Naruto hasta tal punto en el que confesara sus verdaderos sentimientos. Esa parte de ella también le decía que, gracias a sus anteriores avances, el Uzumaki había llegado hasta el punto de besarla.

Sacudió su cabeza y golpeó sus cachetes; había olvidado la razón por la cual había venido a su camarote. Había vidas en juego, su prioridad era la colonia en Horizonte; ya tendría tiempo de pensar cuando salvara a la colonia.

Dio una media vuelta para caminar hacia su armario y buscar su armadura, pero se detuvo al ver a aquella inusual gallina parada sobre su cama, mirándola con una seriedad que nunca antes había visto.

—Tú… ¿Desde cuándo? —preguntó la comandante, haciendo movimientos precavidos para no enojarla; no porque le tuviera miedo, sino porque estaba por ir a una importante misión.

—Lo suficiente, humana… —Su voz era fría, casi asesina.

Una mirada inusual, ya que la rubia no pensaba que hubiera hecho algo como para incurrir en su furia—. Lo siento, pero ahora no puedo jugar. Estoy por ir a una importante misión, lo dejaremos para después.

Intentó caminar en dirección a su armario, pero Mendori se había parado frente a ella y dio un avance peligroso que hizo retroceder instintivamente a la comandante.

—Aquellos sentimientos que crees haber descubierto, los olvidarás en este preciso instante. —Su mirada se hacía más fría, y su voz sonaba más amenazante.

—¿A qué te refieres? —preguntó Shepard, mirando hacia los costados para intentar librarse de esta charla. Sabía a lo que se refería, pero no era algo de lo que quería hablar con un animal parlanchín.

—Humana, no oses cuestionar mi inteligencia. Tú sabes muy bien a lo que me refiero. —Hablaba con tal seriedad que no había cacareado ni siquiera una vez.

Shepard frunció el ceño—. Creo que soy lo suficientemente adulta como para manejar prudentemente esta situación. Así que, si me disculpas, tengo que ir a una misión.

—¡Insolente humana! ¡Tú no entiendes nada! —La gallina la interrumpió abruptamente, deteniendo a Shepard en su lugar.

La rubia la observó con atención, viéndole poner una expresión que transmitía un odio que no había visto ni siquiera en sus más grandes enemigos.

La gallina finalmente exclamó, dando rienda suelta a la rabia que había contenido brevemente—. ¡Ustedes los humanos siempre piensan igual! ¡Son una raza de seres egoístas quienes no pueden pensar en nadie más que en sí mismos! Es por eso que eres tan insignificante; ¡es por eso que ustedes los humanos son tan insignificantes!

Shepard suspiró—. Mira, en realidad no tengo tiempo para esta charla. Me gustaría probarte que estás equivocada, pero ya he perdido mucho tiempo y tengo que apresurarme. Ahora, si me disculpas…

Fue incapaz de finalizar, ya que tuvo que retroceder para evitar un golpe que Mendori le había intentado dar con una de sus patas. Cuando la comandante estuvo a una distancia prudente, la oyó continuar—. Tú no lo entiendes, ¿no es así?

Shepard guardó silencio, atenta ante otro posible ataque que pudiera dejarla incapacitada para la inminente misión.

Como no recibió respuesta, la gallina de los ojos purpuras continuó—. ¿Crees que fue fácil para él vivir tanto tiempo? Todo lo que ha sacrificado, el dolor que ha soportado, ¿acaso tienes idea de lo que eso significa?

¿Cómo podría saberlo? Ella no conocía a nadie que superara los dos mil años de edad, mucho menos que estuviera cerca de los cien mil. Debido a su ignorancia, decidió permanecer en silencio.

—Es por eso misma ignorancia tuya que no puedo dejar que sigas confundiendo a Naruto-sama. Lo que sea que tú creas que él haya hecho es irrelevante; de ahora en más, tú no harás ningún tipo de avance, ¿está claro? —preguntó con una mirada asesina.

—¿Y qué pasaría si no lo está? —indagó con una expresión desafiante.

Mendori dio un paso al frente y declaró—. Te mataré…

La comandante se cruzó de brazos—. ¿Matarme? Vamos, inténtalo. —Esta vez movió sus brazos en dirección a sí misma, como si aceptara el desafío—. Tan solo te advierto que no caeré sin dar batalla. —Sus palabras sonaban muy determinadas, y su mirada se veía afilada.

Ambas se pusieron en posición de batalla, dispuestas a pelear a muerte si era necesario—. Tan solo déjame preguntarte una última cosa… —agregó la comandante, mirando con atención al peligroso animal.

Mendori le permitió que se expresara; le daría ese favor antes de darle una golpiza que nunca olvidaría.

—Si Naruto fuera quien hiciera aquello que tú no quieres que yo haga, ¿entonces qué harías?

—En ese caso, aceptaré los deseos de mi creador. Pero no te hagas ilusiones, humana; eso no sucederá. —Dada su respuesta, cargó hacia el frente para iniciar con el ataque.

La rubia adoptó una posición defensiva; sin embargo, no tuvo necesidad de hacer nada más que eso, ya que ambas se detuvieron cuando notaron rastros de una cabellera rubia emergiendo del suelo, justo en medio de ellas.

Sabiendo de quien se trataba, ambas se dedicaron una última mirada de desprecio antes de adoptar posturas más calmadas.

Fue entonces cuando la persona había emergido, con una sonrisa en el rostro que prontamente había cambiado a una expresión interrogante que era acompañada por una ceja levantada al sentir la pesada y casi asesina presión en la habitación.

No dijo nada al respecto, puesto que su creación se había adelantado al decir—. Naruto-sama *Cló*, como siempre, es un honor verle tan reluciente.

Shepard rodó los ojos, mientras que el Uzumaki hizo un gesto con sus manos—. Ah, me sonrojas, Mendori-chan… —bromeó.

El animal no dijo nada más; se limitó a hacer una reverencia antes de desvanecerse en el aire, esperando al momento adecuado para continuar su conversación con Shepard.

Cuando Mendori se había ido, Naruto puso una expresión más seria mientras oía a Shepard suspirar—. ¿Qué sucedió aquí? —indagó.

La comandante suspiró una vez más y caminó hacia su armario para agarrar su armadura—. Nada, es solo que tu pequeña creación puede ponerse bastante intensa en ciertas ocasiones. Tan solo quería ponerme a prueba antes de ir a la misión. —En ese momento abrió la puerta de su armario, cogió las partes de su armadura, las aproximó a su cama y se sentó en ella para ponérselas.

El rubio inmortal podía leerla como un libro abierto; podía detectar las mentiras y el dudar en su tono de voz. Mas no dijo nada, puesto que no quería perturbarla antes de su misión.

La mujer se colocó todas las partes de su armadura a excepción de su casco, y se puso de pie una vez que había terminado—. Vamos —habló la comandante, agarrando su casco y caminado hacia la salida.

Naruto asintió y caminó detrás de ella, oyéndola continuar—. Por cierto, ¿serías capaz de enviar un mensaje al Almirante? Creo que ya sabes qué decirle.

La rubia miró hacia atrás y observó al Jinchūriki creando un clon, el cual desapareció dentro de una distorsión de remolino—. Te daré la respuesta del almirante tan pronto y como mi clon se desvanezca.

—Excelente —Shepard dijo antes de mirar al techo—. ¿Cuánto falta para llegar, Joker?

—Cinco minutos, comandante.

Shepard miró hacia su derecha y vio a Naruto pararse a su lado frente al elevador. Cuando había presionado el botón y la puerta se había abierto, ambos ingresaron al mismo tiempo y la rubia aprovechó para preguntar—. Ya dejaste en claro que no utilizarías tus poderes, pero, ¿lo harías si vieras a alguien a punto de morir?

—¿Confías en las habilidades de tu equipo? —preguntó el Uzumaki en lugar de responder.

—Confío en las capacidades de combate de todos los miembros de mi tripulación. Sin embargo, estas misiones son de alto riesgo, y la suerte no siempre es amigable —la rubia contestó, presionando el botón que los llevaría a la cubierta número dos.

—De tal ser el caso, siento decir que no seré capaz de proveer de mi ayuda.

—Ya veo. Entonces, a punta bien —agregó la comandante, entregando su M-9 Tempest al rubio, quien sonrió y lo guardó en la funda de su armadura.

Cuando la puerta del elevador se había abierto, Shepard tuvo intenciones de caminar en dirección a la sala de comunicaciones, pero la mano de Naruto sobre su hombro la detuvo.

Iba a preguntarle qué necesitaba, mas no pudo hacerlo, ya que su cuerpo se había puesto tan pesado que había caído de rodillas, con sus manos sobre el piso.

Kelly se había volteado, e hizo un gesto de sorpresa al ver a la comandante de rodillas; no hizo nada, puesto que vio a Naruto cerca de ella.

—¿Q-Qué haces? —preguntó la comandante, gruñendo y apretando sus dientes mientras intentaba ponerse de pie.

El Jinchūriki, con mirada seria, se inclinó y contestó—. Me di cuenta que ya te habías acostumbrado a las cargas de tus pesos. Por tal motivo, decidí aumentarlos.

—T-Tienes que estar bromeando; no hay tiempo para entrenar. Estamos por ir a una misión de suma importancia. —Con un último gruñido, agarró su casco y se puso de pie.

—Tienes razón —agregó el rubio, también poniéndose de pie—. ¿Pero sabes lo que eso significa?

La rubia giró su cabeza hacia él y preguntó con voz cansada—. ¿Qué?

Con una sonrisa, el inmortal respondió—. Que tendrás que poner más empeño en esta misión.

—Ja-Ja —la comandante rió irónicamente.

El Namikaze sonrió ligeramente antes de mirarla con seriedad—. Lo que estoy haciendo podría parecerte ilógico e incluso irresponsable. No me gusta poner la vida de ningún ser vivo en peligro innecesariamente, pero deseo verte superándote a ti misma, y la forma más rápida de lograrlo será poniéndote en situaciones de alto riesgo. Ahora vayamos y conozcamos a aquel sujeto que puede darte una paliza.

La comandante bufó y caminó hacia el frente con cierta dificultad—. No me hagas reír, el único que puede hacer eso eres tú.

El Uzumaki sonrió y la siguió, pero ambos se detuvieron ya que vieron a Kelly aproximándose—. Comandante, ¿está todo bien? —Tal pregunta la hizo puesto que la veía sudar y jadear, además de caminar con dificultad.

Shepard contestó—. No te preocupes, Kelly. No pasa nada. Ahora, prepárense para la misión. Tal vez nos encontremos con una nave recolectora, y de tal ser el caso, quiero que las capsulas de evacuación estén listas para el peor de los casos.

—Entendido, comandante. —Kelly asintió antes de transmitir esta información al resto de la tripulación.

Los rubios se dedicaron una mirada antes de caminar a la sala de comunicaciones, la mujer haciéndolo con mucha dificultad.

—Si te cuesta, podría aliviar la carga un poco —Naruto ofreció.

—No, puedo hacerlo; no te preocupes. —Intentó caminar hacia el frente, pero una vez más fue incapaz ya que sintió la mano de Naruto, esta vez sobre la parte posterior de su armadura.

Se giró hacia él, y antes de que pudiera decirle que en verdad podía hacerlo, le vio cambiando sus ojos a aquellos purpuras con patrones de anillos y le oyó susurrar una palabra cuyo significado no conocía—. Shuradō (Camino Asura).

La armadura brilló momentáneamente, cosa que sorprendió a los que se encontraban en el puesto de mando.

Cuando el brillo se detuvo, la comandante no sintió ninguna diferencia, y con extrañeza, miró a su acompañante—. ¿Qué hiciste?

—Mejoré ligeramente tu armadura. Cuando estés en combate, tan solo piensa en 'subir' y notarás algo nuevo. Es una pequeña ayuda para aumentar tu movilidad y efectividad en combate. No podrás ver de lo que estoy hablando actualmente, ya que decidí que dicha mejora solo esté disponible cuando estés combatiendo.

Shepard no podía negar que se sentía emocionada por descubrir qué había hecho. No obstante, decidió dejar eso a un lado y preguntó lo siguiente—. ¿Noticias de tu clon? —continuó su camino hacia delante y el clon de sombra la siguió por detrás.

—Nada aún. Déjame ver… —Cerró sus ojos y llevó sus dedos al costado de su frente.

Mientras tanto, en otro punto de la galaxia, el clon había aparecido en la localización exacta del Almirante Hackett, específicamente, en la cabina del capitán de un acorazado de la Alianza.

Allí se encontraba el almirante, alimentando al pájaro que Naruto había creado para él.

—Almirante —habló el clon, aproximándose a sus espaldas.

—Oh, Naruto. Es la segunda vez que nos encontramos en este día. ¿Ha sucedido algo? —preguntó, volteándose para ver al rubio inmortal.

—Sí, necesito de tu ayuda —contestó el clon con una seria expresión.

—Adelante, ayudaré como me sea posible.

El rubio asintió y le transmitió la información que el Hombre Ilusorio les había dado.

Cuando había terminado con su relato, Naruto le vio asentir—. No te preocupes, estaremos allí en menos de cinco minutos. Salvaremos a esa colonia. Afirmó el almirante, parándose firmemente.

—Me alegra oír eso. Por cierto, tome… —Sacó un papel de uno de sus bolsillos y se lo entregó—. En ese canal podrá comunicarse con la Normandía.

—Gracias, esto será de ayuda. —Mientras guardaba la nota, vio a Naruto arrodillándose y colocando su mano derecha sobre el piso.

Observó en silencio, oyéndole susurrar algo antes de ponerse de pie. No necesitó preguntar lo que había hecho, ya que el rubio se lo explicó—. He modificado una de las cargas del cañón principal; será capaz de desactivar temporalmente la nave recolectora. Utilícenla en caso de que intenten escapar, así podremos salvar a los colonos que estoy seguro que ya se encuentran dentro de la nave.

—¿Una carga? —Le intrigaba saber cómo había sido capaz de realizar algo como eso, pero, aunque se lo preguntara y él explicara, estaba seguro de que no lo entendería.

El clon asintió—. Sí, solo una. Específicamente, el primer disparo que realicen con esta nave. No pude hacer más que eso, ya que aún no tengo los planos de la nave, y no quisiera hacer una modificación muy agresiva que pudiera sobrecargar los sistemas. Pero no hace falta que vuelvas a decirlo, ya estoy enterado de lo que le dijiste a mi clon.

—Muy bien. Tú tampoco te preocupes, tendremos cuidado y utilizaremos esa carga en el momento oportuno.

—Recomendaría no hacerlo hasta que vean la nave recolectora, y dentro del planeta. De lo contrario, destruyan la nave.

—¿Seguro? ¿Y si hay civiles allí dentro? —Conocía la respuesta, pero quería conocer el razonamiento del inmortal.

—Será mejor que mueran rápida e indoloramente, a que los recolectores los transformen en marionetas para los Segadores.

—Y así se hará. No me quedan dudas de que serías una buena incorporación para N7; tienes todas las aptitudes de uno. Tal vez podría hacer unos arreglos para asignarte ese título —el almirante ofreció.

—Eso no será necesario, almirante. Por cierto, olvidé mencionarlo; los recolectores cuentan con unos enjambres paralizadores. Creo que es innecesario que le explique qué hacen con ellos. Lo único que le diré es que no tendrá que preocuparse. —Hizo una pausa, sacó un pergamino de sellado y le cargó algo de Chakra para revelar lo que había dentro.

El contenido se parecía a la contramedida de Mordin, solo que estas Naruto las había creado en este preciso instante. Podía utilizar su Chakra para darle inmunidad a todos cuando se encontraban en Horizonte, pero era algo que no quería hacer, puesto que no estaba seguro de que si los recolectores contaban con los medios para saber si estaba utilizando esa energía; prefería no arriesgarse.

El almirante vio que su camarote casi se había llenado de aquellas jeringas, pero vio a Naruto sellándolas nuevamente en aquel pergamino—. Repártelas y que todos los que participarán en la misión se las apliquen. Con ello quedarán inmunizados.

Hackett asintió y vio al inmortal creando al menos veinte más de esos pergaminos antes de dejarlos en el suelo—. Creo que serán más que suficientes. Para abrirlos solo tendrá que decir 'abrir', y cuando los contenidos salgan de los mismos, los pergaminos se quemarán, así que tenga cuidado.

—Entiendo; repartiré estos objetos cuanto antes. Mi tripulación hará llegar los pergaminos a las naves que se unirán a la misión.

El rubio asintió—. Perfecto. Ahora, si me disculpa, debo retirarme. —Se despidieron con un apretón de manos, y el clon finalmente se disipó en una nube de humo.

Al encontrarse solo, Hackett activó su omniherramienta y habló en ella—. Da la vuelta, regresaremos a Horizonte. Y envía a cinco personas a mi camarote.

—Entendido, almirante —contestó el piloto de la nave.

El hombre mayor desactivó su omniherramienta y levantó tantos de los pergaminos que pudo antes de caminar a la sala de comunicaciones para pedir refuerzos a la base.

En la Normandía, Naruto volvió a abrir los ojos cuando ambos rubios se encontraban parados frente a la puerta de la sala de comunicaciones.

—¿Y bien? —indagó la rubia al verle abrir los ojos.

—Se reunirán con nosotros, nos avisarán cuando lleguen —contestó el clon.

—Muy bien, es hora de iniciar con la misión. —No se dedicaron más palabras e ingresaron juntos a la sala.


Notas:

Lamento mucho la demora, época de tesis.

Como ya lo leyeron, Naruto está enamorado de Shepard. Creo que no quedaron dudas con el capítulo anterior. Sin embargo, eso no quiere decir que ya serán pareja.

Hay algo que impide al rubio que tenga una relación seria, y es algo que aún no revelaré.

Por cierto, como dijo Kurama, puede que Naruto tenga aventuras con otras de las mujeres; todo depende de cómo se desarrollen las cosas.

Con respecto a Paragon Lost, recomiendo que los que aún no vieron la película, lo hagan ahora. Está disponible en YouTube. Si necesitas subtítulos, tendrás que buscar en Google, pero lo encontrarás.

Con respecto a los eventos de dicha película, decidí avanzarlos. Cuando escribí este capítulo tuve en mente en hacerlo lento y que su desenlace llegara luego de varios capítulos, pero al hacer la corrección me decidí en desarrollar los eventos más rápidamente. No terminará en el próximo capítulo, pero sí llegará a una conclusión mucho más rápido que antes.

El Hombre Ilusorio ha decidido mover los hilos, una acción muy peligrosa y descabellada, pero veamos que sale. Oh, ya se habrán dado cuenta; sí, Kai Leng será miembro de la tripulación de la Normandía.

Ah, en la parte en que Kai Leng dice que no le gusta recibir órdenes de alguien con menor al suyo, seguramente varios pensaron, ¿y el Hombre Ilusorio? Bueno, él tiene un nivel económico mayor que el de Kai. :P

El entrenamiento de la tripulación aún no sé cuándo será, seguramente luego de la prueba en la Tierra. Antes de hacerlo quiero que se complete el equipo, o sea, faltan Thane, Tali y Samara. No veo a Samara y Tali haciendo el entrenamiento, ¿ustedes que dicen? Ah, y creo que cuando estén en la Tierra, Naruto finalmente obtendrá su omniherramienta. Realmente no la necesita, pero él la quiere.

Shepard ya sabe que Naruto la besó, pero Mendori le dejó en claro que no permitirá que ella siga realizando avances. ¿La comandante le hará caso o la ignorará? Hmmm…

Ahora la Alianza y Cerberus se dirigen a Horizonte, ¿las cosas saldrán bien?

Oh, y decidí poner a Kaidan. Si bien es un personaje aburrido (en mi opinión), al menos es más soportable que Ashley. A ella no la soporto.

No hablaré sobre el Mass Effect Andrómeda, ya que aún no lo he jugado. Lo único que diré es: Bioware, ¿en qué estabas pensando al hacer a Sara Ryder? Es horrible.

Hasta el próximo capítulo.