Nota obligatoria: los personajes de Saint Seiya desgraciadamente no son de mi propiedad, pertenecen al ingenio de un señor llamado Masami Kurumada, no gano ni un cinco (así decimos en CR) con esto.

Treinta y seis crayolas

…I saw you, I saw you,

Coming back to me…

Lo último que escuchó fue la estrofa final de "Coming back to me"* antes de quedarse dormido abrazando el cadáver aún tibio de la persona que más quería.


-Ves hijo, ese hombre rubio que está allá será tu maestro...

Nadie le respondió.

Shion acababa de aparecer al frente del doceavo templo con el elegido por las estrellas como el futuro caballero de Piscis.

Al sentir la presencia del Patriarca, el guardián de la doceava casa se volvió y comenzó a caminar para acercarse a los recién llegados, un pequeño peliceleste se refugió detrás de la túnica negra del lemuriano. Al asomarse, el niño se quedó paralizado viendo la empuñadura del bastón del hombre que tenía al frente, era una rosa negra hecha de vidrio.

-Se llama Kristian, amigo, según parece no habla ni pizca de griego, talvez puedas comunicarte con él en alemán -decía Shion divertido al sentir al niño escondido tras suyo- lo recogí en una mansión tal, que el cuarto de juegos era del tamaño del salón del trono.

-Diablos Shion, esto no va a ser fácil -respondió el otro.

-Lo sé, por eso te lo encargo con toda confianza a ti, amigo mío -dijo el peligris tomando al inglés del hombro antes de desaparecer de repente, dejándolo con aquel bellísimo niño, quien no tenía intenciones de hablar y que parecía iba a representar un serio problema de disciplina para Amadeo...y un reto a su paciencia como cabeza de la Orden.

-Kristian –le decía el rubio al niño en lengua alemana mientras le daba la mano- eres bienvenido al templo de Piscis, tenemos bonitos jardines aquí, sé que te gustarán.

Al oír lo de los jardines, el niño abrió los ojos a más no poder y decidió responder por fin.

-Kristern, señor…me llamo Kristern, me puede decir Kris – dijo haciendo una reverencia de lado con la cabeza- gracias por la bienvenida. Me gustaría mucho conocer los jardines.

Amadeo sonrió de forma sincera, pero qué modales de criatura -pensó.

-¿Estás asustado? –le preguntó el rubio para hacer conversación y ganar algo de confianza- ¿te gusta...la música?

-Asustado sí...un poco, señor...y música no escucho, no me dejaban en mi casa, mi...padre la odia.

-Oh, eso si terrible...no te preocupes vamos a hacer algo al respecto. Dime ¿extrañas a tu familia? –se atrevió a preguntar el inglés temiendo que se echara a llorar allí mismo.

-No

-¿Ni un poco?

-A Katriana, a Klaus... -el niño no terminó la frase y no le quitaba los ojos al bastón del rubio- no creo que ellos me extrañen -terminó casi en un murmullo- ¿Ahora sí puedo ver los jardines, señor?

Amadeo calló por unos instantes, muy distraído, pensó y dirigió su hermosa mirada ámbar hacia el frente.

-¿Klaus es tu padre?

-Sí señor. ¿Puedo ver los jardines?

Amadeo se paró en seco

-¿Por qué no dejas de preguntar eso?

-Porque de verdad quiero ver los jardines


Casa de Tauro

Era algo esperado, él se los había dicho, sin embargo cuando el momento llegó, le costó aceptar lo que había sucedido.

Estaba muerto, sentía esa ausencia, aquel cosmo tan poderoso, tan humano, tan cálido, tan bello...ya no estaba.

Salió de su casa, justo en el momento en que la luz de Amadeo se apagaba lentamente.

La armadura de Tauro comenzó a tintinear en su pedestal para llorar junto con él la partida de aquel hombre tan ejemplar. Cerró los ojos y dejó correr el llanto libremente.

-Un camión grúa y una caja de crayolas -pensó mientras una sonrisa acompañaba a sus lágrimas.


Jamir, frontera entre China y la India

Los caballeros de Virgo y Aries disfrutaban de un rato de sosiego después de comer, mientras entretenían a Kiki con cuentos, animados muy a su manera. Mu se encargaba de leer y Shaka creaba bellas figuras doradas en el aire con los personajes, tal y como lo hacían cuando pequeños.

"[...]Tente, amigo, ¿qué es esto?¿Qué ha de ser?, responde;

sin aliento llego...; dos pícaros galgos me vienen siguiendo.[...]

Con la mano izquierda el caballero de Virgo hacía el conejo y con la derecha los dos perros que le seguían, Kiki mientras tanto se revolcaba de risa con las caras que ponían los muchachos al relatar la historia, las voces que hacía Mu, eran hilarantes.

[...]Sí, replica el otro ,por allí los veo, pero no son galgos.

¿Pues qué son? Podencos. ¿Qué? ¿podencos dices?

Sí, como mi abuelo. Galgos y muy galgos; bien vistos los tengo.[...]"**

Ahora Shaka tenía un conejo dorado en cada mano que, según él, hablaban entre ellos... -Shaka...uno de los conejos tiene un bindi y el otro dos puntitos en la frente...SHAKA!- replicaba el lemuriano mayor.

-Si no te gusta, la próxima vez yo hago las vocecitas y tu las figuras... ¿te parece?

-Ya, no te enojes, sólo soy un director artístico exigente...y sí, me gusta, gracias por el detalle... -dijo Mu riendo-bueno, sigamos 1,2,3... -de repente Mu dejó caer el libro- ...Shaka...¿lo sentiste?

-¿Pero..qué? -se volvió el rubio asustado.

Las armaduras doradas de Aries y Virgo comenzaron a tintinear al unísono.


Casa de Amadeo, Rodorio

Un golpe fuerte en la puerta lo despertó.

En sueños había vuelto al momento en que lo había conocido, hacía trece años.

Aún lo abrazaba, sin embargo aquel calor que alguna vez sirvió para calmar el dolor de su alma, se había apagado para siempre. Sus ojos ámbar tampoco poseían la luz maravillosa que despedían cuando estaba vivo...y eso lo tenía mortificado.

Con todo cuidado, como si se tratara de la rosa más delicada posó sus labios en la frente de su maestro y lo besó de nuevo, para echarse a llorar como un niño pequeño, mientras acariciaba el mechón blanco que el bello inglés poseía como señal de sus cincuenta años.

Volvieron a tocar...

Tratando de recomponerse, se limpió las lágrimas y se levantó para dirigirse a atender la puerta.

-¿Cómo estás? -dijo el recién llegado.

-Bien

-¿No quieres hablar verdad?

El peliceleste negó con la cabeza.

-Necesitas...que abra...la tumba

-Por favor

-¿Te encargarás de lo demás aquí?

-Sí

-Bien, avísame cuando estés listo...¿de acuerdo?

-Sí

Angello se encontraba recostado al marco de la puerta, prefiría no entrar, los muertos no le gustaban...ni un poco, para él lo mejor era recordar a las personas tal y como eran en vida, los cadáveres nunca eran bonitos. Cuando cumplía alguna "misión" siempre le daba la espalda a lo que quedaba y se marchaba sin mirar atrás. Además tenía entendido que según los ritos funerarios de la doceava casa, en caso de que hubiera un caballero Piscis vivo, éste debía preparar el cuerpo del fallecido para sepultarlo, así que decidió dejar a su amigo solo, para que hiciera lo necesario.

-Toma, te traje esto -dijo entregándole una capa negra.

-Gracias

-¿Estarás bien?

-Eso creo...gracias bror


Norte de Yacutia, Siberia

-¿Hace mucho está pasando Camus?

-No, fue desde hace unos minutos. Casi me matan del susto.

Al comenzar el tintineo de las armaduras de Acuario y de Escorpión, Camus estaba muy concentrado tratando de decifrar algunas pistas más acerca del medallón misterioso. Como sabía que Milo iba a levantarse corrió a esconder todo lo que tenía cerca en un lugar seguro, le preocupaba que cuando su amigo llegó donde él estaba, lo vio guardando algo bajo llave y Camus conocía lo curioso que podía llegar a ser el escorpión.

-Amadeo, ¿verdad?

-Sí -contestó tratando de disimular los nervios por haber sido encontrado in fraganti.

-¿Por qué esa reacción?

-Cuando muere un caballero dorado, las armaduras a veces reaccionan así, con Lucca sucedió lo mismo -contestó el francés bajando la mirada.

-Sí, lo recuerdo. Fue impresionante.

-Quiero ir...verlo por última vez...viajaremos con la luz. Los chicos se quedarán durmiendo, nada les pasará Milo.

-De acuerdo...ya solo nos queda Dhonko, debieron quedarse más tiempo con nosotros, me siento huérfano.

-Sí, aún somos unos mocosos inmaduros.

-Lo serás tu franchute...-decía Milo mientras se colocaba ropa adecuada para ponerse la armadura- ¿Recuerdas...mi auto rojo...el corvette?

-Sí, claro...a mi me dio un tiranosaurio enorme...

-Y una caja de treinta y seis crayolas -dijeron los dos riendo al mismo tiempo.


Casa de Amadeo, Rodorio

Cada una de las casas poseía sus propios rituales sagrados, la de Piscis no era la excepción. Contra viento y marea, Aphrodite iba a realizar todos los ritos funerarios que exigían las costumbres de su signo, aún cuando tuviera que librar una batalla contra Arles y enterrar a Amadeo él solo.

Inhaló y exhaló varias veces tratando de no ahogarse en sus propias lágrimas. Cuando vio el reloj, se percató que habían pasado horas, era ya casi la media noche, tenía que apresurarse a preparar el cuerpo o se perdería el tiempo propicio para el entierro, según exigían los ritos.

Buscó debajo de la cama de su maestro el cofre negro donde sabía que guardaba lo que se necesitaría para este día. La túnica y los frascos de aceite de sándalo, que él mismo había extraído a solicitud de Amadeo, estaban acomodados de forma inmaculada en el baúl, junto con una buena cantidad de lienzos blancos, limpios y doblados. De sus manos hizo brotar cientos de pétalos blancos con los que perfumó el agua para lavar el cuerpo. Con delicadeza desvistió al hermoso caballero y sin levantarlo de la cama fue aseando el cadáver, al voltearlo no pudo contener una expresión de rabia al ver la piel amoratada de la espalda.

Maldito seas Arles...

Suspiró y contuvo su impulso de ir a degollar al Patriarca, por ahora tenía que ayudar a su maestro a cerrar el ciclo a los pies del abedul, donde uniría su memoria con las de sus predecesores y pasaría a formar parte del espíritu del árbol sagrado.

Secó la piel y tapó el sexo del mayor con uno de los lienzos. A continuación perfumó el cuerpo con la escencia de sándalo y le puso la hermosa túnica azul oscuro bordada con hilos de oro, la cual lo hacía verse majestuoso ya que contrastaba de manera perfecta con el dorado de su cabello liso, el cual peinó delicadamente dejando que le cayera sobre los hombros para enmarcarle el bellísimo rostro.

Ya estás listo...padre amado -le dijo mientras le ponía una mano sobre la otra a la altura del pecho- nos reuniremos un día en el árbol sagrado...gracias...por...todo...

Se quedó unos instantes mirándolo sin soltarle las manos, luego se levantó, compuso su ropa, se lavó la cara y arregló el largo cabello celeste, limpió el desorden y colocándose la armadura dorada, se dispuso a salir a hablar con Angello para ver cómo iba el asunto de la tumba. Con todo por lo que había pasado, no se percató del ruido que venía de la calle.

Al abrir la puerta se quedó de piedra.

Los pobladores de Rodorio, así como los caballeros y aprendices de todos los rangos de la Orden de Atena, se habían congregado afuera, mientras iluminaban la noche con cientos de lámparas de aceite. Haciendo guardia en la puerta, estaban ordenados en dos filas los caballeros dorados revestidos con los ropajes sagrados y usando las capas negras del luto, con cascos en mano y en actitud solemne.

A su derecha estaban en posición de firmes Mu, Aldebarán, MM, Aioria y a la izquierda Shaka, Milo, Shura y Camus. Aphrodite, buscó a Saga con la mirada y no lo encontró, era de esperarse.

MM se salió de la formación y le entregó al pisciano la llave del sarcófago, tratando de no mirarlo a los ojos porque la verdad no sabía que decirle...oye Afro de verdad lo siento, vamos por unas cervezas...le parecía que no tenía nada inteligente en mente, así que nada más asintió con la cabeza al poner el objeto en manos de su amigo.

El peliceleste, iba a entrar de nuevo para colocar el cuerpo sobre la camilla, cuando al girar se encontró con la mirada iracunda de Dhonko de Libra.


Casa de Géminis

Lo había sentido cuando su cosmo se esfumó por completo, dejando solo silencio y tristeza, cerró los ojos pensando en Kris, ¿cómo estaría?

Recordaba el terror en la expresión del muchacho, cuando hacía tan solo unas horas, le había advertido que su maestro iba a ser asesinado por Shura.

Maldita sea, Kris no pudo salvarlo -se dijo.

Cerró los ojos para remembrar a Amadeo de Piscis, uno de los hombres más maravillosos que había conocido, le recordaba mucho a su padre. Aquel caballero inglés, había sido artífice de una de las pocas ocasiones en que olvidó lo que era y pudo comportarse como un muchacho normal de trece años.


Casa de Piscis, doce años atrás

La algarabía de muchas voces (y algunos gritos) se escuchó al caer esa tarde fría, entrando por el jardín principal de la casa de Piscis.

-¡Milo suelta a Camus!, ¿Aioria podrías dejar de picar a Mu con esa rama? Angello apaga eso que estás quemando el cabello de Alde -gritaba Saga tratando de poner algo de orden, mientras maldecía el momento en que envió a Aiorios por Shion. En ese instante cruzaba el enorme jardín con Milo en un brazo y Camus en el otro, ambos jalándose el cabello entre ellos y pateando al aire furiosos- ¡Shaka suelta eso en el jardín! ¡Alde eso no se come! ¡Shura involúcrate por favor!

-Saga, mi querido amigo yo paso...-decía el español mirando con asco la enorme araña peluda que el pequeño Shaka tenía en la mano y que le enseñaba a Mu con sus ojitos azules llenos de asombro.

-Shura...¡hazlo nada más!

-Coño viejo ¡odio a esos animales!

-¿Por qué las odias? ¿Qué te hicieron? -le preguntó Mu con su carita de ángel al capricornio.

-¡Las odio porque existen!

-Qué raro eres... –contestó el lemurianito con una graciosa expresión de extrañeza.

-¿Sucede algo caballeros? -Amadeo se acercó con esa elegancia natural que lo caracterizaba, algo alarmado por el escándalo- Ah! ya veo...los niños están hiperactivos hoy y Shura es aracnofóbico.

-Algo así, maestro -decía Saga haciendo una reverencia, mientras trataba de mantener a los chicos separados y vivos.

-¡CHICOS!, el que no obedezca no merienda! -dijo el rubio dando una palmada para llamar al orden.

Los niños dejaron las travesuras y corrieron dentro de la casa felices, canturreando la palabra merienda una y otra vez. Cuando Saga se vio liberado de los chiquillos, le preguntó a Amadeo por el pequeño Kristern, cuidando de que no escuchara Shura, quien apuraba el paso para llegar al comedor a controlar la turba antes de que la hecatombe destruyera el doceavo templo y Amadeo los sacara a todos a patadas de allí.

-Está luchando Saga, no puede moverse de la cama, parece que la recuperación será larga y dolorosa.

-Y usted ¿cómo lo ve? ¿Se siente mejor? ...digo de ánimo.

-Está emocionado porque vienen a celebrar Noche Buena con nosotros, tiene muchas ganas de conocer a los otros chicos, te agradezco hayan aceptado la invitación a pesar de que esta fiesta no tiene significado para ustedes.

-Es un honor, señor, gracias a usted más bien -dijo Saga con una reverencia- Y hablando de todo, me contó mi padre que fueron a hablar con el señor Rosenträdgård.

-Sí, pensábamos que nos iba a demandar y que luego reclamaría al niño, pero en vez de eso nos dio un número telefónico y una dirección postal para que le avisarámos por si acaso, tenía que quitar el nombre del pequeño en el testamento.

Saga apretó los puños y frunció el entrecejo sin decir nada.

-Dijo que no escatimara en gastos y nos entregó una tarjeta platinum a nombre de Shion, para que le comprara lo que pidiera. Hace dos días envió un contenedor de juguetes y golosinas para Kris y sus "compañeritos", como regalo de navidad, ni siquiera tuvo la delicadeza de escribirle al niño una sola vez para averiguar cómo estaba... -terminó el inglés negando con la cabeza.

-En un año ha sido mejor padre para él, que ese infeliz en seis.

-No pude protegerlo de...-dijo el mayor con un nudo en la garganta.

-No puede culparse de por vida por esto, lo que hace por él todos los días es maravilloso señor...créame.

-Gracias...hijo, entremos, tengo algo para cada uno de ustedes, cortesía del señor Rosasetraga...


Un juego de scrabble...-pensó Saga mientras soltaba una carcajada, que le punzó las costillas- y una caja de crayolas...


Casa de Piscis, doce años atrás

-¡Hola! -decía un pequeño de cabellos azules asomando la cabeza por encima del colchón de la cama donde yacía un niño peliceleste, quien al parecer estaba muy enfermo- ¿me recuerdas?

El pequeño que estaba postrado abrió débilmente un par de bellísimos ojos claros y contestó negando con la cabeza.

-¿Te duele mucho?

El pequeño asintió con la cabeza otra vez, la voz al parecer casi no le salía.

-Angello -escuchó el peliazul detrás de él, era la voz de Amadeo- encontraste a Kris -el hombre se acercó al peliceleste y le acarició el cabello con cariño- este que está aquí es el aprendiz de Cáncer. Angello, él es Kristern, el futuro caballero de Piscis.

-¿ÉL? ¿CABALLERO? ...¿no eres una niña?

-No hijo, él es un niño como tú -dijo el mayor tratando de cortar a tiempo lo que parecía iba a terminar en una retahila de preguntas y comentarios muy al estilo Angello, el rubio le hizo una señal a Saga para que llevara al pequeño Kris a la sala de estar con el fin de que conociera a los demás niños dorados- vamos pequeños, ya los semlas están listos para comer.

Que recuerdo tan hermoso, el del día en que Amadeo de Piscis los invitó a la doceava casa a pasar la Noche Buena, la única que celebraron en toda su vida como aprendices. Ese día el inglés los recibió con un delicioso bollo relleno de crema batida y leche caliente con vainilla, más tarde reventaron una piñata llena de golosinas y cada uno recibió un juguete nuevo y una caja de crayolas (incluso los cuatro aprendices mayores).

Pero lo mejor de todo, es que ese día quien sería su mejor amigo lo conoció a él.


Detrás de Aldaberán de Tauro, Máscara de la Muerte seguía al cortejo que se dirigía a Rodorio. Sonrió al recordar y sin querer susurró:

-Un carrito de bomberos y una caja de crayolas.


Doce años después...

Aphrodite salió de la casa tratando de mantener la barbilla en alto y la actitud serena, caminaba detrás de Dhonko quien al ser el mayor presidió el cortejo, seguidamente el resto de los caballeros dorados en el orden de siempre. El cuerpo de Amadeo era cargado por cuatro caballeros de plata, descubierto y recostado sobre una camilla de madera, la cual iba ataviada con colchón y almohadilla de seda blanca. Continuaban el silencioso desfile el resto de los caballeros de plata y al final los de bronce. A ambos lados de la callejuela que llegaba al principio de la escalinata del Santuario, los aprendices y los pobladores de Rodorio, se mantenían a los lados del camino mientras lanzaban flores a los restos del maestro de Piscis.

Afueras de la casa de Piscis

Dhonko dirigió al cortejo rodeando la doceava casa, allí donde estaban las raíces del abedul, se encontraba una estructura de pesada roca, colocada a manera de dolmen, que había sido ladeada para dar paso al interior del árbol. Aphrodite entró a la cámara mortuoria, formada con las enormes raíces del abedul y con la llave, destapó el nicho de piedra que contenía el cuerpo del caballero anterior; Albafika de Piscis. Aioria y Shura volvieron la cara para no mirar lo que había dentro, sin embargo se sorprendieron al observar que en el fondo del ataúd de piedra, se encontraba solamente un puñado de tierra con miles de rosas dentro, las cuales se deshojaron en cuanto se sintieron libres del encierro. Siguiendo el rito, el doceavo caballero tomó parte de esa tierra con sus manos y la esparció en las raíces del abedul, mientras recitaba unos versos en lengua celta y los miles de pétalos color oro seguían cayendo sobre el cortejo.

Hoy vuelves a ser parte de la tierra

sustento de las rosas que cuidas

alimenta con tu escencia al abedul sagrado

hasta que tu alma vuelva y tu cuerpo viva...

Acto seguido, distribuyó el resto de la tierra en el fondo del cofre y se dirigió hacia la camilla que tenía el cuerpo de su maestro y lo levantó en brazos para acostarlo con cuidado en el sarcófago de piedra, para después dejar caer de sus manos, decenas de rosas blancas sobre el cadáver, mientras se tomaba el tiempo para mirarlo por última vez.

-Min far...adjö

Ante la mirada triste de sus compañeros de élite y del resto de los presentes, el caballero de piscis cerró el nicho con la tapa de piedra, ahora lo que seguía era hacer un sello a la tumba con su energía para que quedara protegida. De pie frente a esta, encendió su cosmo para envolver el mausoleo, la energía se extendía rápidamente por los alrededores del templo y todas las rosas del jardín y los alrededores se tornaron blancas, mientras una suave brisa las deshojaba bañando todo el santuario con una lluvia de pétalos. De los labios de Aphrodite comenzó a salir la nostálgica letra de una tonada ritual en lengua celta, su voz era suave, hermosa y cristalina y en ningún momento se quebró a pesar de lo triste de la melodía y del dolor de la separación.

Que la sangre venenosa de tu cuerpo

se vierta sobre la tierra y se purifique

que la memoria de tu alma

se una a la de tus antepasados y se fortifique

que seas uno con el universo

sangre, tierra, agua, cielo

este ciclo se ha cumplido pero no termina

retornarás para unir el cielo con la tierra como lluvia

y darás vida al jardín de rosas de la diosa

Una vez Aphrodite terminó el canto, la ceremonia ritual se dio por concluída y todos los presentes empezaron a marcharse en silencio en medio de la lluvia de pétalos blancos. Los caballeros dorados fueron los últimos en irse y Angello fue el único que se acercó al joven caballero de las rosas para confortarlo, dándole una palmada en la espalda, para luego retirarse sin decir nada.

Aphrodite permaneció inmóvil frente la entrada de la tumba, talvez por una hora más después de que se fue la última persona. La lluvia de pétalos blancos comenzó a enrarecerse, lo cual lo sacó del ensimismamiento en que se encontraba, así que decidió retirarse a su templo a descansar, ya que el anapello y todo lo demás lo tenían agotado.

La soledad le cayó como un manto al entrar al templo, despacio se dirigió por la nave central a los aposentos privados, allí podría llorar sin ser molestado, sin embargo, de inmediato se percató de una presencia que casi nunca había sentido, al menos no tan cerca.

-Espero que tengas la decencia de honrar la memoria de tu maestro, niño –era Dhonko de Libra, quien estaba esperándolo cerca del jardín central- no derrames lágrimas falsas, si hay alguien culpable de la muerte de Amadeo de Piscis, ese eres tú, porque lo que has hecho últimamente es pisotear todo lo que él trató de inculcarte…deja de seguirle el juego a tu amado Patriarca y compórtate como el caballero dorado que deberías ser…

Lágrimas falsas, que tengo la culpa de qué… será que estar postrado por años frente a una cascada le lavó el cerebro a este idiota…

-Usted cómo sabe lo que siento o no... maestro…si de verdad apreciaba tanto a Amadeo vállase al demonio o a donde quiera y déjeme en paz... no necesito sermones, mucho menos suyos…

-Asesinaste a sangre fría a uno de los más honorables miembros de la Orden… tres aprendices quedaron solos, Amadeo sufrió mucho cuando se enteró.

-Recibí órdenes… si tiene que reclamar algo, hágalo con Arles –dijo sin perder la compostura.

-Espero que algún día la diosa te perdone…

-Dígame una cosa…maestro –contestó el pisciano ronco de la ira, pero con risa falsa- ¿por qué si tanto le preocupa lo que pasa aquí, se ha mantenido escondido detrás de una catarata por diez años?…según entiendo, si hay alguien que supuestamente tiene el poder de derrocar a Arles ese sería usted…

-No tienes derecho a cuestionarme…insolente…

-Ni usted, así que le pido que por favor salga de mi templo… -contestó el pisciano haciendo un elegante gesto con la mano indicando la salida.

-Eres solo una versión bizarra de Amadeo…como me duele por él…- y sin mirar atrás, Dhonko de Libra salió del Templo de Piscis.

Aphrodite hizo una reverencia con la cabeza y se quedó mirando al antiguo caballero con odio mientras caminaba hacia la salida, no le daría el gusto a Dhonko de que notara su ira, aunque apretó los puños de tal forma que se rompió las las manos.


Casa de Virgo

-Mu, espera –Shaka corría para alcanzar al lemuriano que caminaba a toda prisa- ¿qué estás planeando hacer?

-Realmente, lo único que quiero es irme de aquí Shaka, no deseo toparme con Arles y me preocupa Kiki, además el ambiente está muy…triste y siento mucha tensión también - contestó el ariano tembloroso mientras bajaba la mirada. Tenía el semblante muy pálido y parecía que su piel estaba humedecida por el sudor, cosa que por supuesto preocupó al rubio.

-Creo que el esfuerzo de teleportarnos hasta aquí te ha hecho daño, estás…muy pálido.

-No sé…me siento…mareado… -Mu empezó a tambalearse y Shaka tuvo que sostenerlo antes de que cayera al suelo y entonces le apoyó la cabeza en su hombro.

-Ya..tranquilo…me quedaré junto a ti… -dijo Shaka abrazando a Mu y llevándolo cerca de allí para sentarlo en un futón en la sala de estar de la sexta casa- te traeré algo caliente.

-Pero Kiki…

-Tranquilo, en este momento no puedes hacer nada…quédate aquí ya vengo…

Mu no tuvo más remedio que recostar la cabeza hacia atrás para descansar la nuca, mientras respiraba de forma trabajosa, se sentía demasiado débil y con mucho dolor en las heridas, la armadura le pesaba una tonelada.

Debido a la debilidad, Mu no se percató que detrás de la columnata, alguien los observaba con atención.


Lo que vio, lo enfureció hasta el tuétano…

Shaka de Virgo había llegado hasta donde se encontraba Mu en la sala de estar del sexto templo y se sentó a su lado, mientras acariciaba el cabello del pelilila y le daba sorbitos de una taza. Estaba seguro que antes de eso, el rubio había llevado al lemuriano muy pegado a su cuerpo a sentarse en el diván donde se encontraban los dos ahora.

Bueno y eso qué, a ti que te importaMu ya es un hombre…puede hacer de su vida lo que quiera…¿o no?

Entonces ¿por qué se molestaba tanto?

¿Sabes qué pasaría si esos dos unen sus fuerzas? Uno complementaría al otro y sería muy fácil que te destruyan, Mu lo va a preferir a él por encima de ti...no lo permitas...

Le molestaba que fuera él… ¿porqué Shaka? ¿no es cierto que intentó asesinarlo hace unos días?...qué clase de sumiso era Mu, que se entregaba así a quien no le importaba su bienestar.

¿Acaso estaba sintiendo celos?

Se moría por correr a estrechar al lemuriano entre sus brazos y llorar con él por todo lo pasado, para suplicarle perdón y luego jurarle que jamás lo dejaría solo…otra vez, pero jamás saldría en presencia de Shaka, era demasiado orgulloso para admitir su dolor frente a alguien, mucho menos frente al caballero de Virgo.


-Shaka…estoy…un poco mejor, gracias –susurró Mu mirando al rubio de manera dulce- creo que me iré a casa a descansar y …a cuidar a Kiki.

-Yo voy contigo…y no hay discusión al respecto.

-No pensaba discutirlo…realmente estoy feliz de que vengas.

-Más te vale.

Mu respondió con una bella carcajada.

-¿Nunca bajas la guardia Shaka de Virgo?...¿Ni siquiera conmigo?

-Mucho menos contigo…-contestó el indio muy serio, provocándose un leve rubor él mismo. Mu abrió los ojos tanto como pudo, mientras estudiaba a su amigo sorprendido.

-Deja de hacer eso Mu.

-¿Qué? –contestó el otro divertido.

-Me pones nervioso…

-¿Por qué?

-Porque me conoces…

-¿Y?

-Sabes lo que siento, lo que temo y lo que… -Mu le cerró los labios a Shaka con sus dedos.

-Calma, no hace falta –le susurró el lemuriano sonriendo- ¿te parece…si nos vamos?

El rubio sonrió, mientras ayudaba al ariano a incorporarse y le daba la mano para desaparecer de la sexta casa inmediatamente.

De entre la columnata del templo, Saga de Géminis sentía que la furia se lo comía.


Dormitorio de la casa de Piscis

Se sentía vacío…un abismo había tomado el lugar que ocupara antes su alma.

Nunca había querido a nadie así, él era su familia, su padre. La seguridad que ese hombre le brindaba, no la había sentido jamás y que le culparan de su muerte era demasiado cruel.

Se tiró a la cama después de quitarse la armadura y se acurrucó, abrazando la bitácora de su maestro como un tesoro…cómo odiaba tener que haber dejado solo a Amadeo en la tumba…¿tendría frío? ¿o miedo?

¿Aquel cuerpo perfecto habría comenzado a desintegrarse para convertirse en vil tierra como el gran Albafika?

¿Tierra?…al final de todo el sufrimiento, las luchas, el honor... terminabas siendo solo un puñado de tierra al pie del abedul sagrado…

Se envolvió en una suave frazada que le había regalado Amadeo en su cumpleaños y a pesar de lo cansado que se sentía abrió la bitácora en la primera página.

Mi querido niño,

Si estás leyendo esto, es porque en este momento debo estar descansando a los pies del abedul.

Afro esbozó una sonrisa triste…

Te dejo este documento, con todas las enseñanzas, deshaciertos, dudas y logros que experimenté durante mi vida como guardián de la casa de Piscis, la idea es que tomes lo que te sirva y lo utilices para aligerar la carga de este duro camino que el destino nos ha impuesto.

Ser caballero Piscis no es fácil amigo, te lo digo por experiencia. Hazle un favor a tu sucesor y mantén un registro escrito de tu crecimiento diario como guerrero y te aseguro que le facilitarás enormemente las cosas.

Aparte de lo anterior, debo confesar que cuando llegaste, pensé que todo iba a terminar en desastre…pero me alegra haberme equivocado.

Aunque suene terriblemente cursi, quiero que lo sepas; Kristern eres lo MEJOR que tuve en la vida, tengo que agradecerte por haberme permitido sentir el amor verdadero, un sentimiento muy diferente al amor pasional o amistoso, me dejaste experimentar el amor por un hijo (de verdad, me llena de orgullo poder llamarte así ).

Te quiero y te querré por siempre mi pequeño pez, aquí y en la eternidad...

Tu padre, Amadeo Bollingbroke, Caballero de Piscis.

Abrió una de las gavetas de la mesita de noche y sacó una vieja caja de crayolas gastadas. Tomó el color rojo (el cual tenía marcadas las huellas de unos pequeños dientes, cortesía de Milo) y subrayó la penúltima frase.

Cerró la bitácora y la apretó contra su pecho en un intento de volver a sentir el calor de su maestro, así, hecho un ovillo se dejó llevar por el llanto hasta que se quedó dormido.


Continuará...

Bueno, espero les haya gustado, de una vez les digo que la poesía definitivamente no es mi fuerte y por lo tanto los versos no tienen métrica, ni rima perfecta...

Otra cosa, crayola, es la forma en que en Costa Rica le decimos a los lápices de cera para niños, no estoy haciendo publicidad a ninguna marca.

Por otro lado gracias por sus comentarios, siempre me alegra mucho verlos.

*Del disco "Surrealistic Pillow", de Jefferon Airplane, la última pieza del lado A

**Fábula de Iriarte: Los dos conejos, mi mamá me la leía cuando era pequeña y me encanta, recomendada.