• Disclaimer: Los personajes no me pertenecen.
• Advertencias: ¿Fail? ._.
Sangre por Amor
Capitulo XI: Porque siempre estarás conmigo.
Un nuevo día había dado en la bella ciudad de Ginebra, Suiza. El Sol había despertado a la pareja que yacía cómodamente en los brazos del otro, con ambas manos entrelazadas, sin ganas de que se separasen. El primero en despertar fue el americano, que maldijo no haber cerrado la maldita cortina la noche anterior. Se movió un poco, causando que su amante también se despertase, clavo sus ojos verdes en los azules con cierto enfado.
-¿Adonde vas, Jones? –gruñe, enojado.-
-A cerrar la maldita persiana, Kirkland. –no se dio cuenta de su tono enojado.- ¡Ah! –El inglés lo atrapa en un abrazo posesivo, tirándole de nuevo a la cama.- ¿Qué haces? ¡No me voy a escapar! –exclamo, sorprendido.-
Arthur entierra su cara entre la espalda de su amante, con la cara un poco triste.
-Iggy… -dice bajito Alfred.-
-Creí que, que te irías de nuevo. –susurro, con tono triste.- No quiero que me vuelvas a dejar, nunca, ¿Me escuchaste? Si lo haces… -
-¿Y si lo hago que? –
Alfred lo mira directamente a los ojos, rompiendo el abrazo que ejercía el otro sobre él. Se tomo todo como una especie de juego, sonreía de manera divertida, no podía creer que Arthur aun creyese que lo abandonaría. Levanto su rostro para que lo mire a los ojos, el de ojos verdes se sonrojo un poco, y desvió la mirada.
-¿Y si te dejo otra vez, que vas a hacer? –Repite, ahora rozando la nariz de su amante.-
-Si lo haces… si lo haces, ¡Mandare a Escocia a que te parta el culo de una patada, infeliz! –se suelta, totalmente sonrojado.-
Alfred se ríe, al igual que también empieza a hacerlo el inglés. Ambos se abrazan y se besan, volviendo a recostarse en la cama. Se separan del beso y se miran, aun riéndose.
-Como si mi hermano me vendría a ayudar, jajá. –Se ríe el de ojos verdes.-
-no te creas, tus otros hermanos casi me rompen los huesos todo para defenderte. –le explicaba, recordando el feo dolor de los golpes del irlandés.-
-Si, suele pasar, solo cuando les conviene. –Dice como si nada Arthur, haciendo un mohín con los labios.-
Alfred lo vuelve a besar.
-Eres de todo, tierno, hermoso, sexy, ¿Hay algo que no tengas? –solo con eso aumento el ego del rubio.-
-Mmmm… puede que haya algo que me falte. –pone un dedo en su nariz, juguetonamente.-
-¿Qué? –pregunta Alfred curioso.-
-Siempre quise tener piernas mas largas para ser más alto. –Sorprende al otro con dicho comentario absurdo, ambos vuelven a reírse y se besan, otra vez.- ¿Te dije que me hiciste sentir para la mierda, Al? –pregunta, con una sonrisa irónica.-
-Si, como quince veces. –Le sonríe, llevando sus brazos a su cabeza, el otro se acomoda en su hombro.- Mmm, me gustaría quedarme así para siempre. –Desea, mientras abraza a su amante por la cintura.-
-¿Y a mi no, no? Te recuerdo que fui yo quien aposto primero a la relación.-
-¡¿Qué? Pero si yo fui el que se confeso primero.
-Pero yo te encontré cuando eras tierno y hermoso.
-¿Por qué? ¿Ahora no soy tierno y hermoso? –Hace un mohín.-
-No, ahora, eres aparte de eso, un hombre, mmm, ¿Atractivo? –Se avergüenza un poco, desviando la vista.-
-Si esa es tu forma de decirme que soy tan sexy que nadie más que yo te haga cositas, ¡Que bien! –Sonríe, besando la frente de Arthur.-
-¿Dónde aprendiste a ser tan pervertido? –Arthur lo mira, arqueando una ceja.-
-¿Tu de quien crees? –
Ambos pensaron en Francia.
La pareja siguió hablando de trivialidades, durante un buen y largo rato. Se sentían conformes con solo eso, hablar de cursilerías, de cosas que no tuvieran mucho sentido. Les hacia realmente feliz. Todo el tiempo que perdieron sin estar juntos de a poco iba llenándose y formando nuevas cosas, pensaban en los muchos de lugares que les gustarían ir juntos, conocer, vivir nuevas sensaciones, solo ellos dos, juntos, para siempre.
En la sala de conferencias.
Todo era un descontrol, peor que de costumbre. Las naciones discutían entre si, a veces por motivos muy tontos, otros por muy serios. Solo faltaban América e Inglaterra, en representación del Reino Unido estaban los otros tres hermanos que miraban con simpleza todo lo que pasaba, mientras papeles volaban por todo el lugar.
-¡Maldito, has que Prusia vuelva! –Gritaba el albino al ruso.-
-No. –contesta, simplemente.-
-¡Te odio! –Grito Corea del Norte a su hermano del sur.-
-¡Yo también te odio! –Y empezaron a tirarse de los pelos.-
-¡Aniki! –Gritaron ambos a China.-
-Aru –decía masajeándose las sienes.- Iván, deja de discutir y ayúdame. –le pidió a su pareja que estaba hablando con Prusia.- Veo que va para largo. –dice simplemente.-
-Ve~ Doitsu, tengo miedo. –Dijo Feliciano, detrás de su pareja alemana.-
Ludwig solo asintió, protegiéndose con una silla de las cosas que volaban por doquier.
-¡Su-san, Su-san, cuidado! –gritaba un histérico Finlandia, señalándole a su pareja las diversas cosas que volaban.-
Suecia, como Alemania, solo se protege, y protege a su esposa, claro.
Debajo de la mesa, estaban Noruega e Islandia, viendo como Dinamarca los ''protegía'' tirándole cosas a todo aquel que quisiera dañar a su ''mujer'' y a su ''hijo''.
España, por su lado, sonreía feliz de la vida, mientras que Italia del Sur se quejaba, a los gritos, porque ni el se oía.
Suiza estaba discutiendo con Austria, ambos estaban siendo, literalmente, domados por Hungría y Liechtenstein, que los tomaban de los brazos para pararlos.
-¡Deja de copiarme! –Gritaron el suizo y el austriaco al mismo tiempo.- ¡Arg!
-¿Qué hacemos? –Pregunta tranquilamente Egipto, debajo de la mesa.-
-No se, ¿Qué quieres hacer tu? –le pregunta Turquía a un lado suyo.-
-Nada. –
-Entonces hacemos nada. –le apoya Sadik, sin ningún problema.- Además no esta el tonto de Grecia para pelear.-
-¡Señor Austria, pare! –Exigía la húngara, sosteniendo a su antiguo esposo del brazo.-
-No, hasta que este me pague. –exclamaba Austria, enojado.-
-¡¿Yo? ¡Tú tienes que pagarme! –Le recriminaba Suiza.-
-¡Nii-sama! –Los gritos de la pobre Liechtenstein ni eran oídos.-
-Como que, todo se salió de control, ¿No Liet? –Dijo el polaco como si nada, a un costado del salón.-
Lituania solo suspiro, al igual que los otros dos Bálticos.
-¡Nii-san! –Belarús fue corriendo al ruso, que seguía discutiendo con el prusiano.- ¡Cásate, cásate, cásate, cásate, cásate, cásate…! –Empezó a atormentar a Iván, aprovechándose de la situación.-
-¡Bela, no! –Gritaba Ucrania detrás de la bielorrusa.-
-¡Ah! –Rusia empieza a llorar y se va corriendo.- ¡Yao, Yao, ayuda! –Fue a correr hacia China, para, por ahí, ser salvado de su loca hermana que lo siguió corriendo.-
Prusia quedo solo. Y se fue con Roderich, para ver porque gritaba.
-¡Aléjate de el, marimacha! ¡Es MIO! ¡Del genial de ore-sama! –Exclamaba el prusiano, empezando una riña ahora con la húngara.-
Y como ven, todo era un descontrol total. En sus puestos, los hermanos de las Islas Británicas miraban todo entre divertidos (únicamente Irlanda del Norte), serios (acá me refiero a Gales) y aburridos (los otros dos).
-¡Buaa~! Si sabia que todo era así de divertido le habría dicho a Arthur que me trajera desde hace años. –Decía un alegre irlandés.-
-No te creas, a veces es peor. –Le llevo la contraria su hermano gemelo.-
-Pero Bry, esto es, ¡Genial! –volvió a apoyar su propia frase, alegre.-
Ambos gemelos tenían un gusto medio retorcido del ''humor''
Gales y Escocia solo se miraban, preguntándose que rayos habían hecho mal al criar a esos niños.
-¿Qué hacemos? –Pregunta Gales.-
-Supongo que esperar un milagro, ¿No? –ambos hermanos asienten, esperando dicho ''milagro''.-
La puerta de pronto es abierta, más bien azotada, por la mano de una persona que todos conocían muy bien, el amo y señor de la tecnología gundam, ¡Si piensan en Kiku Honda, que le presto su apellido a la compañía de autos Honda, están en lo correcto!
-¡Japón! –Alemania exclama realmente feliz de que alguien coherente haya ido a salvarlos.-
-¡Giaponne! –Feliciano salió de detrás de la espalda de su amante, con una sonrisa.-
-¡Kiku! –Fue el turno de China de hablar, acompañado de los hermanos Corea.-
-¡Japón! –Otras naciones, como Turquía, Finlandia, Austria y Hungría.-
-¡¿Por qué carajo te tardaste tanto? –Dijeron, absolutamente todos, al mismo tiempo.-
Kiku suspira, mientras tose un poco. Se adentra en el cuarto, junto a Grecia, Francia y Canadá. El ultimo se va donde las islas para informarles sobre lo que ocurriría en la reunión.
-Debemos hablar de algo serio. –Empieza el griego.-
-¿Serio y Grecia en una misma persona? No me como el chiste. –Dice Turquía, pero, muy disimuladamente, su pareja egipcia le pisa el pie.-
-Continua, Heracles-san. –Le da el pase el egipcio.-
-Gracias, Gupta. –baja la cabeza en forma de respeto.- Francia, sigues tu. –
-Bien, -empieza ahora el francés, con tono serio, todos los presentes se sientan en sus lugares, y los otros salen de debajo de la mesa.- Queremos hablarles sobre Estados Unidos e Inglaterra. –
-¡No hablen de ese hijo de puta enfrente mío! –Exclamaba Corea del Norte, enojado.- ¡Ese imbécil me separo de mi hermano! ¡E hizo que me odie! –
-¿Nii-sama? –Yong lo mira, sorprendido por lo que su hermano dijo.-
-Si, a mi me desintegro mi Unión Soviética y me separo de China (aunque ahora estamos juntos). –siguió Rusia, que, pese a no tener ni idea de lo que hablaban, se desquito.-
-Si, aru, trata mal a los chinos. Y no reconoce mi poder, aru. –Suspiro Yao.- Aparte es insoportable, aru. Lastimo a Vietnam, aru. –Expuso el punto de su hermana vietnamita.-
-Yao-sama… -la chica de pelo negro baja la cabeza.-
Y así, sucesivamente todas las naciones en contra de América empezaron a exponer sus motivos.
-¡Apoyo dictaduras en nuestros países! –dijeron los Latinos, menos Chile que se limito a bajar la cabeza.-
-A mi me aisló, ¿Sabes cuanto sufrí por eso? –Hablo Cuba.-
-¿Eh, West? –Llama el prusiano a su hermano, que se le acerca un poco.- ¿No fue ese América el que nos separo en la Guerra Fría?
Ludwig asiente, un poco dudoso de que su hermano haya olvidado eso.
-¡Separo a West de ore-sama! –fue el turno de Prusia para exponer, nadie le escucho.- Malditos hijos de… -
-Ya, idiota, deja de hablar. –le recrimina Austria, que fue el único que lo oyó.-
Canadá solo se encogió en su silla, mientras escuchaba los delirios de Irán sobre algo como ''seré mas poderoso que él, ya vera'', ''mi uranio es mejor'', y mas delirios de la nación iraní. Irak, por su parte, exponía la guerra homónima que se desato en su país, con un gran dolor en el rostro.
Japón también baja la mirada, recordando a Hiroshima y Nagasaki, pero antes de que la tristeza se acumule demasiado, siente la calidez del griego en su mano. Lo mira y sonríe.
-Si, si, ya sabemos todo eso de que ustedes son geniales, Irán y Venezuela. –Dijo como si nada el francés, las naciones chocaron las manos, alegres de que reconocieran su grandiosidad.- Pero el tema es mas profundo que eso. –
-Entonces desembucha, che. –Le ordena Argentina, con cara de pocos amigos.-
-Bueno, en si, verán, el gobierno de Amerique ah estado investigando un ''grupo clandestino'' –Arabia Saudita se encoge en su asiento, siendo consolado por Siria, ¿Es que siempre que hablaban de grupo clandestino tenían que mirarlo a él?- en Inglaterra, y tienen fuentes de que ese grupo esta tomando dinero de los fondos del banco central para abastecerse de armas. –
Todos, miran, instintivamente a Irán, que sonríe con una tremenda malicia. Arabia Saudita quería matarse, ¿Por qué mierda lo miraban a él? ¡Si se estaba portando bien!... Lo que no se dio cuenta el árabe fue que el iraní estaba al lado suyo, por lo que a quien miraban era a su pariente de Asia, no a él.
-Nunca dije que fue él. –suspira Francia, era como tratar con niños menores de cinco años.- Y por eso planeaban aislar a Reino Unido. –
Las palabras ''Aislamiento'' y ''Reino Unido'' hicieron que mas de uno se callara, y oyera ahora si atentamente. Las personas que cerraron la boca eran naciones que habían vivido ese horrible término, tales como Cuba, las otras que siguieron hablando fueron, las que se alegraron de eso. Una de ellas fue Argentina.
-¿Y? –Pregunta el argentino, sin mucha importancia.-
-Y…
-Mi gobierno y el de Kiku iban a ser usados como pantalla para aislar a Reino Unido, y sin que ustedes lo sepan, sus jefes están en complot con los nuestros para eso. –Dijo Canadá, haciéndose notar por primera vez.-
Australia abrió los ojos, sorprendido de que Matthew haya estado de acuerdo con eso. Hasta donde recordaba, el canadiense era el mas fiel a su antigua metrópoli, no lo podía creer. Nueva Zelanda, a su lado, tenía la misma impresión que su hermano mayor.
-¿Qué dices, Matthew? –Empieza la India, abatida por la confesión del que alguna vez fue su hermano.- ¿Tu en contra del bastardo ese? –pese a las palabras hirientes el tono de la hindú era apagado.-
-Si, mas bien, mi jefe. No yo, India. –
-Espera, espera. ¿Dices que nuestros jefes están de acuerdo y no nos han dicho nada? –Pregunta Brasil.- Dudo de que mi jefe haga algo así. –
-También dudo que la mía, pese a todo apoye eso. –Esta de acuerdo el argentino.-
Muchas naciones apoyaron la idea del brasilero y el argentino. Sus jefes no podían aceptar eso, claro que no, ¿O si?
-Recuerden que hay muchas naciones que están en contra de Gran Bretaña. –Francia se muerde la lengua, sintiendo el aura negra del escocés detrás suyo.- No lo dije por sus hermanos, claro, viva Escocia. –Saca un banderín con la bandera del pelirrojo, en un intento de calmar la ira del chico.-
Gales suspira, mientras su hermano mayor sonríe triunfalmente.
-Aquí no se trata del pasado. –Pronuncia Glen, por primera vez dejando su postura seria.-
-¿Y este quien es? –Pregunta Romano a España.-
-Yo soy el País de Gales. –El rubio se pone de pie para que todos lo escuchen.- País constituyente del Reino Unido, y hermano mayor de Inglaterra. –se presenta, haciendo una reverencia.- Yo hace muchos años fui una nación independiente, antes de que la sed de poder de mi hermano se hiciera mucho mas grande que nuestros propios hogares. –cuenta, un poco nostálgico.- No solo yo, sino mis otros hermanos, Escocia y los hermanos Irlanda pasamos por lo mismo. La maldad con la que se forjo la nación de mi hermano nos golpeo a todos, pero, en mi opinión, creo que deberíamos dejar el pasado atrás y construir un futuro mejor, donde ya no se necesiten las estúpidas armas. –
Irán abre los ojos, sorprendido por lo que dijo el rubio, aunque en parte tenía razón. Muchas naciones, como el iraní, se sorprendieron, y bajaron la mirada, todos habían vivido guerras, hambrunas, pestes, y demás, y aunque querían armar un futuro mejor se les era imposible por muchas cosas. Entre ellas diferencias muy notorias, y otras no tanto.
-¿Quién apoya la idea de Gales? –Alienta Francia, levantando la mano.-
Muchos levantaron sus manos.
-Bien, entonces…
-¡Espera, aru! –le detiene China.- ¿Qué harán las naciones como nosotros que viven pura y exclusivamente para la fabricación de arsenal de guerra, aru? ¿Piensas fundirnos, aru? –
-Mmm, no pensé en eso… -comenta despreocupado el barbudo.-
-Nadie dijo que no vayan a haber futuras guerras, China. –Rusia fue el que sorpresivamente tomo la palabra.- A mi me gustaría un mañana donde todos te respeten y no haya mas preocupaciones por la guerra, tu y yo, que somos naciones muy grandes, debemos de cuidar de cada uno de nuestros ciudadanos. Pero de una forma distinta que no sea la guerra. –Sonrió el ruso, muchos se quedaron sorprendidos.-
-¿Iván, aru? –lo mira, expectante.- Si, aru, tienes razón. –
Francia se seca unas lagrimitas, y Japón aprovecha para filmar la escena que se monto su antiguo hermano con su pareja.
-Rusia-sama tiene razón. Pero, ¡Eso no significa que dejare de lado mis construcciones nucleares! –salta Irán.-
-Igual yo no pienso dar marcha atrás con mis planes para el futuro. –suspira la India, a un lado de Australia, el cual sonríe.- Cállate, tonto. –
-Ve~ Doitsu, están todos alegres, ¿Por qué? –pregunta inocentemente el italiano del norte.-
-Ehm, después te explico. –fue lo sabio que se le ocurrió responder a Ludwig.-
-¿Pero Prusia va a volver? –y ese fue, obviamente Gilbert.-
-Eso lo charlamos en casa, aniki. –Alemania lo mira, serio.-
-Joo~ ore-sama no se merece eso, West. –
Y así muchas naciones comenzaron a hablar del futuro. Los latinos se juntaron en un lugar para conversar, mientras que Francia y Japón celebraban el haber convencido a todo el mundo, literalmente.
-¡Alto! –gritan, sorpresivamente, Argentina y Venezuela.-
-Yo exijo que el bastardo yankee limpie mi nombre. –Venezuela se apunta con su dedo.- Y que no tache a Argentina de loco. –
-Si, che, eso es horrible. ¿Vos no sabes como dejo a mi Presi? Cris estaba re mal, pero después se mejoro un cachito. –
-Eso es un tema de Alfred, el lo va a resolver. –contesta automáticamente Canadá, con una sonrisa un tanto siniestra.- Veamos como lo resuelves, hermanito. –pensó maliciosamente, pero mas divertido que malo.-
-¡Bien, es un hecho! Ahora mismo iremos a hablar con nuestros jefes para que cancelen el aislamiento a Sasana. –grito eufórico Irlanda del Norte, nadie lo conocía.- ¡Y de paso no nos moriremos de hambre nosotros también, jajajaja! –
Escocia lo golpeo en la cabeza.
-Niños. –dijo Gales, suspirando.-
-Oye, Glen, me sigo sintiendo un miserable bueno para nada, ¿Qué hago? –pregunta Irlanda.-
-No se, ¿Vamos a celebrar que no nos moriremos de hambre? –mira expectante a su hermano.-
-¡Claro!
El irlandés y el galés se van, contentos de la vida a beber, mientras los otros dos pelirrojos tienen una pelea.
Así, la junta se va disolviendo. Quedando solo unas pocas naciones.
-Nee, nee, ¿Irán? –pregunta Irak, llamando a su hermano.- ¿Dónde quedo Arabia? –
-Creo que se fue cuando creyó que todos lo apuntaban a él, pobre, esta medio paranoico. –Contesto con simpleza el chico persa.-
-Ah~ bueno, ¡Vamos a tomar! –Los países árabes, mas Irak, se van a beber, dejando a Irán solo.-
-Raritos. –Mira a uno de sus costados.- ¿Quieres salir, India? –llama a la chica hindú.-
-No me vendría mal. Hablar de padre siempre me pone media sensible. –
La mujer toma el brazo del persa, y se van por su lado.
Todos se retiran, dejando únicamente a Francia y Canadá en la sala.
La pareja se mira, y sonríe un poco viendo su éxito. Lograron evitar que las naciones apoyaran el aislamiento a la isla que tenían por amigo. Pero aun quedaba su problema personal…
Francia, sin mucho mas remedio se le tira al canadiense, con corazoncitos alrededor y diciendo ''mon amour~'' y ambos caen al piso… vaya a saber que cosa iban a hacer.
En otro edificio. La pareja de anglosajones miraba la puerta del estudio donde deberían reunirse con sus jefes. Ambos iban tomados de la mano.
-¿Crees que hayan convencido a los otros? –pregunta Arthur.-
-¡Claro! Japón es bueno convenciendo. –sonríe, dándole confianza a su novio.- Además, iban Matthew y Francis con él, así que… -
-Si, si, comprendo, comprendo. –repitió, suspirando.- Es hora. –dice, decidido.-
Alfred asiente, y se adelanta a abrir la puerta del estudio.
Al entrar al cuarto estaban sus jefes; el primer ministro Cameron y la jefa de estado Clinton. El americano se sorprende al no ver a su presidente ahí. ¿Dónde se había metido?
-¿Y el presidente? –pregunta el estadounidense, confundido.-
-Tuvo que ir a atender unos problemas con otros de los presidentes, me dejo a cargo a mí. –dijo Hilary, seria como de costumbre.-
-Oh, bueno. –Alfred mira a su pareja, que estaba atenta a los movimientos de su superior.-
-Felicidades, veo que se arreglaron. –dice sinceramente el ministro de Arthur.-
La pareja mira sus manos, y se sonrojan, pero sin soltarse todavía. La Jefa de Estado de Estados Unidos los mira con cierta repulsión, y suspira, rendida.
-Si esta es tu decisión Alfred, no puedo oponerme, te conozco desde hace bastantes años como para decir que darás un paso al costado con todo esto. –
-Nunca dejare a Arthur, Hilary. –Alfred suelta la mano de su amante, el cual lo mira.- ¡No volveré a dejarlo otra vez! Ni siquiera si es por política o alguna otra cosa. La Relación Especial seguirá como siempre, más solida que nada, y a cualquiera que se interponga entre nosotros, pues, Hiroshima y Nagasaki van a ser poco a comparación de lo que ordenare que hagan. –el tono serio de Estados Unidos era terrible, encima decía todo de tal manera que parecía verdad.-
La mujer rubia suspira, dejando unas carpetas sobre el escritorio del estudio. Sin más, se acerca a su nación y le da un coscorrón en la cabeza.
-¡Tonto! No digas cosas de las que te puedes arrepentir. Eso debes hablarlo con Obama cuando llegues a Washington…
-Si es que llego. –Sonríe, pícaro.- A decir verdad, tengo planeadas unas largas vacaciones en un par de islitas en Europa. –se refería a Inglaterra.- Así que… tu dirás. –la desafía.-
-No me busques, jovencito, porque me encuentras. –sonríe de manera maternal.- Ahora déjame irme, ¡Que todavía tengo que hablar con los jefes de tus amigos por toda esta locura! Aislamiento a Reino Unido, ¿A quien mierda se le ocurrió eso…? –decía, mientras se iba.-
La pareja se ríe. Disfrutando un poco la cómica escena. Habían ganado.
-Gracias, Sr. Jones, si no hubiese sido por usted… apuesto a que en serio nos aislaban. –dijo el ministro.-
-No se preocupe, David, esta bien. –Alfred le sonríe.- Además, yo no hice nada, al que debe agradecer es a Matthew, el solito convenció a todos sus jefes y le advirtió a usted, ¿No? –
-Si, ese chico es muy valeroso, y fuerte. Es parecido a ti en ese punto. –le sonríe.- Arthur, en cuanto todo esto termine, nos reuniremos con los de la Unión Europea para ver lo de la crisis, OK? –mira a su nación.-
-¡Claro! No sabes las ganas que tengo de que esta mierda se termine. ¿Empiezo a hacer los tramites para Portugal, España y mi hermano? ¿También con Grecia? –pregunta el inglés.-
-Tranquilo, tú descansa, la has pasado mal en estos últimos meses. Así que, yo me encargo y después te paso los datos a ti, ¿Bien? –Inglaterra asiente.- Bien, entonces nos vemos. Disfruten su día, bye bye. –
El ministro se va, dejando a la pareja ahora sola dentro del estudio.
-¡Bien! ¡¿Iggy, que hacemos ahora? –exclamo un radiante Estados Unidos.-
-¿Cómo que qué hacemos? Yo, dormir, tu, no se. –y se va, con una sonrisa de lado.-
-¡Oye, espérame! –se va detrás de su amante.-
Ehm... con lo de Irán e India... asd... me los imagine que quedarian lindos juntos porque odian a Iggy y a USA XD Pero bueno, muchas gracias por todos sus coment n.n Ya se viene el final!
LES JURO que la escena de la conversacion en la conferencia fue lo mas random que se me ocurrio para llenar el espacio ;O; ! Espero que les haya gustado (: este cap fue el q menos me gusto a mi .w. personalmente claro. En fin~
Muchas gracias (: Quiza me tarde un cachito en tratar de terminar mis otros fics ya que ahora estoy con un nuevo vicio u.u culpen a mi senpai . (?) Bye bye~
Proximo Cap: Un Futuro Incierto (Final)
