Introspección: Un plan estratégico de publicidad y una mentira conectan a un político corrupto y a una socialité caprichosa.

Sumary: ¿Qué se necesita para llegar al cielo? Una escalera. Un trato entre el sol y la luna. Una mentira.

Disclaimer: Bleach y todos sus personajes pertenecen a Kubo Tite. No busco lucro ni nada por el estilo.

Notas:

El texto en itálica (cursiva) es para hechos pasados, flashback.

No generalizo a los políticos, quiero pensar que hay sus excepciones.


Gracias a:

yoxxa, Anita509, Naoko tendo, Magenta07, alessandra08, Hikari Evans, nanda18, karenagel, Dannai-chan, Chibbiruchi, Uchiha Katze, itziarxknup, Koriitah, kaoru240, metitus, Mei Fanel, Alexis, Tenshi kuchika-chan, rinxxav, natyshan, Sakura-chan, Viesna, STIFF, Sora_chan, Eva Vidal, Fany D. Flowright y a todos aquellos y aquellas que han estado siguiendo esta historia y les gusta hasta el momento.

Holaa todos y todas!!!

pensaron que ya no volvería verdad?? noooo nunca abandono mis fics así que ya estoy de regreso ;)

Una disculpa por demorarme tanto en subir el capítulo, tuve 2 semanas en finales y afortunadamente mi promedio está intacto jeje. Iba a actualiziar el lunes de la semana pasada pero tuve que salir de emergencia a Guanajuato, luego el martes chocamos con un Chevi y me lastimé el brazo... aunque ya estoy mejorando.

El que sigue es el capítulo XI, el título no dice mucho pero ya irán descubriendo que sucede ;) espero les guste y gracias por la paciencia, el apoyo, sus reviews y los e-mails en cuanto al accidente, muchas gracias.

Por cierto, continuaré actualizando los lunes de cada semana, así que el 4 de enero tendrán capítulo y así sucesivamente.

*Monotemática se refiere a 'un sólo tema'.


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"El amor y la política tienden a la obsesión monotemática, a excluir todo lo demás para imponerse." – Fernando Savater.

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Capítulo XI

"Y que todo Japón se entere..."

Ese beso lo mantuvo pensativo después de que ella se marchó, y es que aún no quería reconocer que realmente ese acto le había nacido hacerlo, de lo más profundo de su alma, aún estaba empecinado en creer que había sido por simple 'curiosidad', por querer saber a que sabía un beso de ella, y si es que esa experiencia había valido la pena… de cualquier forma era algo positivo, ya que el besarla no le había desagradado en lo más mínimo y pudo valerle mierda que Ikkaku y Sentaro estaban de invitados y pudo haberlos echado para pasar la noche con ella… pero su mirada con un dejo de inocencia no se lo permitió… era conciente de que había algo más entrambos que no le permitía saciar un bajo instinto.

El escuchar como se azotó la puerta de su oficina le sacó de sus cavilaciones y al instante su expresión serena cambió radicalmente a la hosco y ceñuda de siempre, vio a Sentaro cruzar el umbral.

— ¡¡Te dije que tocaras las puerta antes de entrar!! ¡¡Además, llegas tarde!! — Ichigo al instante le reprochó su falta de educación y aunado a eso le reclamó su demora para llegar al trabajo, no era persona que escuchara excusas.

— ¡Si lo sé y me vas a disculpar pero…! — Le contestó con el mismo tono, aunque su voz se escuchaba algo más gangosa, yéndose a sentar a una de las sillas, sin embargo no logró terminar con su frase ya que fue interrumpido.

— ¡¿Qué carajos te pasó?! — Inquirió con ceja en alto, y es que hasta ese instante que lo tenía frente a su escribanía pudo notar que su compañero de trabajo y amigo sangraba de la nariz y al parecer trataba de detener la hemorragia con una gaza — ¿Te peleaste con alguien del partido contrario? —

—Descuida nada grave… un accidente con la puerta de mi casa— Dijo con su gangosa voz, sin darle mucha importancia al hecho —El médico dice que probablemente necesite cirugía…— acotó con evidente tranquilidad, y lo decía como si fuese la cosa más maravillosa del mundo e Ichigo no pudo evitar sospechar.

— ¿Seguro que te golpeaste con la puerta por accidente y no a propósito? — Y lo preguntó con un dejo de duda y es que Sentaro era capaz de muchas cosas, la mayoría estúpidas, para satisfacer su vanidad.

— ¡Claro! ¡No soy tan estúpido para hacerlo a propósito! — Ratificó que el hecho de tener una ligera hemorragia era por accidente y no por gusto, ¿pues que trataba de insinuarle?

—Es que contigo ya no se sabe… con eso de que gastas tus ahorros en cirugías plásticas…— Con cierto fastidio saco a relucir nuevamente sus creencias respecto a las razones y formas en que Sentaro gastaba su inflado sueldo, cosas que lo creería más en una mujer.

—Operarse el mentón por recomendaciones médicas no se le puede llamar cirugía plástica— Se apresuró a aclarar el asunto que creía ya había sido olvidado aunque realmente aún permanecía viva la gran duda de si en verdad se había operado el mentón por recomendación de un especialista en pro a su salud o simple vanidad de hombre en crisis.

Además había que aclarar que no era tan joven para andar de aquí por allá probando las cosas buenas de la vida, de hecho se sentía viejo y que ya nadie lo tomaba en serio por tener en el pasado un nada bonito divorcio. A sus 38 años de edad su único consuelo era el dinero que ganaba y sus dos amigos, pero más el dinero, por eso estaba tan aferrado a la idea de despilfarrar todo en lo que le hacía feliz, y es que para Sentaro a cierta edad, las penas de amor eran devastadoras, y había que mantenerse a como diera lugar, aunque eso no tenía mucho que ver con su cirugía del mentón.

— Deberías invertirlo en la bolsa o qué se yo… en algo redituable o ¿es que piensas asegurar tu mentón? — Con algo de ironía le comentó, y es que a su criterio qué mejor que usar esos ingresos en alguna actividad financiera para duplicarlos.

— ¡Ultimadamente gasto mi dinero como quiero porque afortunadamente no tuve hijos, me casé por bienes separados y no tengo que darle pensión a la arpía! — Gritó en justificación de las formas en que gastaba su dinero para que le escuchara y le quedara claro importándole poco si sus gritos se escuchaban más allá de los confines de la oficina.

— ¡Sí, si ya entendí… ahora ve a lavarte la cara que con ese aspecto asustarás a los reporteros! — Le exigió al instante para evitar dar cualquier mala imagen del partido en esas épocas de campaña, si de por si no deseaba ir al programucho ese a brindar una entrevista ahora con Sentaro en ese estado algo le daba a creer que ese no sería su día.


Era momento de volver a la rutina, así que esa mañana partió con dirección a la universidad, se vio en la penosa necesidad de ladear toda cuestión relacionada a las razones por las cuales después no se apareció de regreso en el karaoke y es que si recapitulaba había abandonado a sus amigos esa noche en el punto de diversión y todo por seguir a aquel sujeto de cabellera interesante y evitar que le abandonara, a decir verdad le daba vergüenza decirles ya que era sus amigos y por ende la conocían muy bien, y nunca en su vida había llegado al grado de ir por alguien por no querer estar 'sola', siempre era al contrario, era ella la que huía… ahora hasta le resultaba sorprendente las cosas que hacía por él… era mejor quedarse callada.

Transcurrieron las horas de clase con total normalidad, como siempre, hizo los apuntes necesarios de cada asignatura en turno, charló con sus amigos y compañeros sin profundizar en temas en particular, prácticamente toda plática radicaba en la moda, los fashion shows, las ventas de invierno, el nuevo single de x artista y demás puerilidades colmadas de frivolidad.

Cuando llegó la hora del almuerzo se fue con todo y su séquito de amistades hasta la cafetería de la facultad, no solía comer ahí con regularidad, sólo los días que le daba flojera ir afueras a buscar un buen sitio con buena comida y/o cuando alguna de sus amistades no contaba con el automóvil, en esa ocasión ambas situaciones estaban presentes.

Ocuparon un lugar de 4 asientos para ella y sus amigas, el sitio más cercano a la televisión y con sus órdenes de baguettes y refresco puestas en la mesa se dispusieron a saborear la elaborada comida y de vez en cuando miraban a la amplia pantalla del televisor para saber como mínimo que se sintonizaba y si es que había algo interesante que comentar.

Pero realmente Rukia no lo esperó, ni se lo imaginó ni lo vio venir, a penas masticaba con total tranquilidad y gozo un trozo de su baguette italiano cuando levantó la mirada hacia aquella pantalla y lo vio… vio a el 'susodicho' como si nada en uno de esos programas llenos de variedad, sus ojos se abrieron como platos y estuvo a poco de escupirle su dentellada a Kiyone que estaba frente suyo, con dificulta pasó bocado y tosió dada la impresión por ese inesperado momento. De inmediato sus amigas se alarmaron, pensando que quizás se estaba ahogando pero notaron que era algo más intenso, al menos para el ego de la morena, pues al posar sus ojuelos en el televisor pudieron ver al 'amiguito' de Rukia.

Rukia pensaba que nada peor podía ocurrirle, fue como si de la nada el puto volumen de la tele subiera para que todo mundo pudiese escuchar la sarta de palabras que Ichigo iba a pronunciar en ese programa y quiso que la tierra se la tragara.

El pelinaranja trajeado y perfumado yacía cómodamente sentado en uno de esos lujosos sofás que formaban parte de la decoración del set, a sus dos costados estaban los conductores del programa, frente suyo tenía una mesita de estar donde reposaba su botella de agua, realmente se sentía extraño, fuera de lugar, nunca pensó estar en ese tipo de programas de chismes, escándalo y espectáculos, su persona siendo alguien tan importante en la política merecía estar en grandes programas de debate o mínimo en los noticieros de mayor prestigio en el país, pero no, Yoruichi le apuntó al lado equivocado y ahora estaba ahí entre una solterona de más de 40 años que se dedicaba a tirarle mierda a todo mundo y un sujeto de treinta y tantos con pinta de metrosexual. Era el bicho raro.

La entrevista en vivo y a nivel nacional dio inicio con una cuestión bastante obvia pero que no creyó que se le fuera a formular tan pronto.

—Licenciado Kurosaki primero que nada nos da gusto que haya aceptado la invitación al programa, no todos los días un político de su calibre hace este tipo de apariciones en un programa como el nuestro— Habló el sujeto de pinta metrosexual como introducción a lo que sería una serie de preguntas y respuestas.

—No, muchas gracias a ustedes es un placer estar aquí— Dijo serio y a penas sonriendo, bastante forzado por cierto, pero la verdad que no estaba feliz de estar ahí, simplemente decía lo que el apuntador le pedía, Yoruichi estaba detrás de todo por supuesto.

—Usted desde que le conocemos se han caracterizado por ser un hombre muy reservado en cuanto a su vida privada sin embargo y recientemente la prensa rosa y del corazón han estado al tanto de su cercanía con Kuchiki Rukia, la hermana de uno de los empresarios más importantes e influyentes del país…— Dijo la cuarentona entrevistadora y host del programa con un brillo en sus ojos y es que le encantaba saber todo tipo de detalles de la vida privada de las personas, sobre todo de políticos tan cínicos como Kurosaki.

Al mismo tiempo Rukia era escucha de ese comentario y al instante de que se mencionó su nombre se alertó, se preocupó, y su nerviosismo aumentó cuando todas las miradas de aquellos que se encontraban en la cafetería se posaron en su persona, si de por si era famosa en toda la universidad e incluso en la sociedad por ser la hermana del exitoso Byakuya, ahora esa fama incrementaría en un 500% al ser vinculada románticamente con un político de la talla de Ichigo.

Trató de no tomarle tanta importancia y con cierta tranquilidad siguió viendo el programa.

El ojimiel también la pasó terrible cuando escuchó el comentario, al instante se apoderó de la botella de agua que tenía en frente y bebió parte de su contenido, tratando de buscar dentro de sí mismo una respuesta o algo que le pudiese ayudar a no dar su opinión o a aplazarla.

— ¿Son novios? Si o no… — El entrevistador masculino quiso ir al grano, quiso saber de una vez por todas, que se despejara la gran incógnita de la prensa rosa.

—No me lo habían preguntado, se han hecho especulaciones desde que me han visto con ella pero nada más…— Quiso ladear el responder, pudo ver a Yoruichi haciéndole señas desde una parte del foro así como su voz en el apuntador exigiéndole que responda a un sí, pero el problema era que Ichigo no era esa clase de personas que aprovechando su fama ,cualquiera que esta fuera, para andar por el mundo gritando a los cuatro vientos con quien sale, con quien no, porqué y como fue que se dio, no, no, era muy reservado con esos asuntos, cosa que terminaba de volver loca a la de piel canela, un poco de exhibicionismo no hacía daño a nadie pero Ichigo sentía que ya había hecho suficiente.

—Mira que curioso…— Dijo la cuarentona entrevistadora con cierta ironía, entre creerle y no.

Mientras tanto Rukia sudaba la gota gorda ante cada palabra, y no, no quería que todos se terminaran enterando de la verdadera relación que guardaba con él ya que de ello no sólo se iba a desprender una sarta de comentarios buenos y malos para con su persona si no que su Nii-sama iba a meter las manos para saber como estaba ese asunto y además para reprocharle porqué no se lo había dicho antes; y mucho menos que se enteraran mediante un programa de la cadena mas famosa del país.

— Bueno pero por eso le pregunto ahora… ¿es Kuchiki Rukia su novia? — El sujeto quiso enfatizar más, ya quería saberlo, y es que si le respondía que no era su novia entonces a su criterio y quizás al de muchos era un maldito mentiroso porque los paparazzis habían hecho su trabajo y las fotografías mostraban cosas diferentes, si decía que si lo eran, entonces era muy honesto y bien por él.

Y seguía la mata dando, ¿pues que no se daban por vencidos? Y mientras maldecía en su cabeza al pendejo ese metrosexual que le preguntó, escuchaba por el apuntador la insistente voz de Yoruichi con un enérgico "sí" mientras su mente le pedía dar un "no" en respuesta pero las palabras mágicas dichas por Yoruichi que sabía que con ellas el pelinaranja era fácil de manipular le hicieron dar una resolución final.

—Sí, es mi novia— Dijo forzadamente, casi murmurándolo al final, sin poder evitar sentirse ridículo, lo había dicho en televisión abierta y a nivel nacional, ¿Qué faltaba ahora para sentir su vida arruinada?

A Rukia se le subieron los colores a las mejillas, azorada miraba a todos lados mientras los que merodeaban por ahí y habían escuchado semejante declaración susurraban por debajo intercambiando opiniones, otros le señalaban y algunos le miraban de arriba hacia abajo; no tenía palabras para defenderse y al posar sus ojuelos azul-violáceos a sus amistades estas esperaban palabra alguna salir de su boca, un simple 'se los iba a decir después' o cualquier cosa que aminorara el escaso enojo de sus amigas debido a la falta de confianza.

Para la morena fue un momento difícil, el tiempo se le hacía lento y en esos instantes se sentía la mujer más desdichada del mundo, y aunque ese hombre de cabellera naranja fuese su novio tenía las ansias locas de mentarle la madre por teléfono y si era posible alguna otra cosa perversa en su contra por andar ventilando a nivel nacional que tenían una relación.

—Bien… hay algo que me llama mucho la atención…— Continuó la cuarentona con su flojerosa voz —La edad de diferencia es abismal… ella ha de tener por mucho 20 años y usted que a su edad ya busca establecerse… ¿piensa pedirle matrimonio? —

La pregunta del siglo, la gota que derramó el vaso, la cereza en el pastel o cualquier otra frase que expresara la imprevista y descuidada que había sido la pregunta. No sólo tomó por sorpresa a Ichigo si no también a la morena, quien ya sentía desfallecerse, habían sido muchas emociones intensas para alguien como ella, y esperaba que él dijera un no, y no porqué no le quisiera o fuese su ilusión ser una esposa, no para nada, sólo que a su edad había otros intereses, otras cosas mucho más interesantes y que quería lograr antes de matrimoniarse con un fulano.

El ojimiel por su parte se quedó en el umbral absoluto, y no porque fuese de pensarse mucho la respuesta, ah no claro que no, sólo que la cuestión le resultaba descaradamente estúpida, si en años no se había comprometido siquiera, mucho menos ahora, dentro de la famosísima Pirámide de Maslow había necesidades más importantes a cubrir en esos instantes que llegar a ese tipo de autorrealización, aunque a su criterio el matrimonio no podía considerarse estar realizado, más bien era un autocastigo.

—No— Fue tajante con la respuesta, muy serio y rígido lo cual asombró a ambos conductores quienes insistieron.

— ¿En serio?... a ver creo que no entendió la pregunta y se la voy a repetir… ¿piensa pe…? —

—No— Dijo un tanto más molesto, mirando hastiado a sus detractores. ¡Joder que no era pendejo ni retrasado claro que había escuchado bien y también respondido bien! Estaba siendo totalmente honesto, no, no iba a pedirle matrimonio porque era lo último en su lista de 'cosas por alcanzar' para ser feliz, ¿era tan difícil de creer, entender o aceptar?

La pelinegra soltó aire al escucharle, un tanto más tranquila, esa había sido una buena respuesta pero las críticas de ajenos y propios nadie se las quitaba de encima, sólo esperaba que no hubiesen más cuestiones de esa dimensión que la pusieran en aprietos. Continuó observando la entrevista.

— Bien… ehh… hay otro punto interesante aquí…— Habló ahora el chico de pinta metrosexual mientras revisaba sus tarjetas —hay un sector poblacional que opina que su cercanía o más bien su relación con Kuchiki Rukia es un truco publicitario… ¿Qué tan cierto o que tan falso es esto? —

Esa pregunta fue como un balde de agua fría, se quedó helado, estupefacto, ahora si sentía que ese era el peor día de su vida, y si porque era 100% real el dato pero sólo un hombre honesto e idiota lo asumiría y como no era ninguno de los dos, ésta vez si escuchó a su apuntador y tratando de poner la pose más tranquila y sincera del mundo dio su opinión.

Rukia se preocupó nuevamente, y si es que la cuestión era algo que no había considerado, pero por lo que él le había demostrado y había notado le hacía creer que él era incapaz de algo como tal, podía ser corrupto y cabrón pero no engañaría su corazón así, de tan vil y cruel manera, hasta eso lo creía como un hombre que en aspectos sentimentales era muy íntegro.

—La relación que tengo con ella es real, el que se piense algo muy diferente se me hace absurdo, jamás me enfrascaría en una relación sentimental por alcanzar un objetivo político— Respondió con actitud incrédula y hasta ofendido, aunque sólo él sabía que abusaba de mentiroso y cínico, pero si nadie abogaba por él ¿Quién más iba a hacerlo? Lo que fuera por no manchar su nombre, lo que fuera por el triunfo en los comicios.

Escuchó lo que quería escuchar y sonrió ante ello, era bueno saberlo, que él no estaba con ella por querer lograr una promoción personal si no porque en verdad le quería, eso le traía mucha calma pero en realidad estaba subestimando demasiado la capacidad de Ichigo para lograr méritos.


Después de salir de las instalaciones de la televisora con todo una cercado de seguridad y guaruras rodeándolo como forma de evitar a la prensa que ya le esperaba aglomerada para hacerle todo tipo de cuestionamientos sobre sus recientes declaraciones, pero Ichigo no estaba y nunca estaría en condiciones de discutir sus temas personales con gentuza. Abordó unas de las tres camionetas del año que le esperaba y sin más partió, aunque su destino final era precisamente ir a su departamento quiso hacer una parada previa, y sin consultar nada con nadie y estando seguro de que ya no era perseguido por la gran manada de reporteros tomó el control y se fue con rumbo directo a la Universidad Waseda.

Ichigo la esperó en el estacionamiento recargado en la camioneta, en el sitio más cercano para divisarla y después de varios minutos la vio bajar las escalinatas de caliza, con esa forma de caminar inconfundible, cargando su preciado bolso Moschino, acompañada de su grupo de amigas, con una pequeña sonrisa asomándose en su boca, con esos aires de altanería que se conjugaban con un innato glamour acentuado por sus fino vestido rosa estampado que le dejaba descubierto un hombro y aunque sabía que se había echado la soga al cuello desde el momento en que le hizo creer que estaba interesado en ella, ahora podía decir que no estaba arrepentido porque sin duda alguna ella estaba logrando quedarse con una parte de su corazón.

No le dijo nada, ni siquiera le habló por su nombre, simplemente aguardó a que ella se diera cuenta de su presencia o por lo menos a que las 3 amiguitas esas se fueran pero un gesto de alguna de ellas le indicó que alguien la había venido a buscar.

La sonrisa de la morena se borró, sus ojos titilaron entre la sorpresa y la conmoción, le costó trabajo pasar saliva y antes de acercarse a donde el pelinaranja, se despidió discretamente de sus acompañantes.

— ¿Qué haces aquí? — Le cuestionó mirándole detenidamente, estando a unos 2 metros de él, no esperaba su presencia, mucho menos después de haberlo visto en televisión, era algo extraño.

—No tengo porqué darte motivos para venir a verte— Le regresó la frase que ella hace tiempo había empleado cuando se le presentó de improvisto en las oficinas del partido.

La morena se quedó callada, estaba algo sorprendida y preocupada por la presencia del pelinaranja, no sabía como actuar, se limitaba a esconder algunos mechones de su cabellera tras la oreja.

—Te vi en ese programa… y no pensé que fueras a ventilar todo eso ahí…— Murmuró, había olvidado por momentos ese bochornoso segmento del día, cuando él declaro en esa entrevista lo que había entrambos.

—Yo tampoco… debimos acordar algo antes de…— Fue su respuesta y era verdad, tampoco pensó decirlo pero por las circunstancias era casi obligatorio, pero también estaba de acuerdo que debieron comentarlo y llegar a algo, ya que en ese sentido eran iguales: tan reservados en esos asuntos sentimentales.

—Pero no hicimos nada… y por eso ahora todo el país lo sabe…— Dijo con cierta burla la morena, esa relación era complicada por ese tipo de factores tan públicos, quizás ahora entendía mejor porqué ciertos personajes de los medios eran tan discretos con su vida privada y les admiraba a los que sabían sobrellevarlo tan bien.

— ¿Estás molesta conmigo? — En las palabras anteriormente dichas por Rukia el pelinaranja percibía un dejo de irritación, no quería tener problemas con ella, si era necesaria una disculpa por haber hablado de más y no haber seguido sus propios deseos de suprimir esa información al público, lo haría. Y esto último era un hecho sin precedentes, no pedía disculpas por querer hacerlo, siempre era obligado por alguien más y de querer hacerlo por propia voluntad hablaba de emociones únicas que lo guiaban a ese grado.

—No— Respondió serena, mirándose en sus ojos amielados. Después de todo, si la culpa era de alguien, esa era de ambos, por no acordar algo previamente. Él simplemente hizo lo que tenía que hacer —pero me hizo bien saber que estás conmigo porque quieres y no por otras razones…— acotó a penas sonriéndole yendo a buscar refugio en sus brazos.

Ichigo la recibió atentamente y le correspondió el gesto aunque por dentro recayó en la meditación, ahora ella no tenía dudas por sus declaraciones y confiaba ciegamente en sus palabras; pero estas tenían un doble significado que al menos para el ojimiel era confuso aún decidir lo que realmente pasaba.

No sabía hasta donde iba a poder llegar, el límite era el día después de los comicios, pero sentía que eso iba a rebasar las expectativas fijadas desde el principio, y mientras más tiempo pasara con ella iba a ser más difícil no quererla y más doloroso decirle que las cosas terminaban… quizás no debió hacerlo pero ya era tarde para arrepentirse. Todo quedaba en mantener en silencio la realidad, para no lastimarla, para no arruinarse la carrera, para no perder la gloria.


Fue a dejarla hasta su casa, como debía de ser. Y le cayó de sorpresa saber que 'alguien' les estaba esperando, sospechó de qué se trataba de una persona importantísima para la morena cuando antes de despedirse de ella, la puerta de la residencia se abrió, dejando ver a un alto y corpulento hombre ataviado entero en traje oscuro y gafas de sol, el cual intervino.

—Buenas noches Señorita— Dijo primero para la morena con sumo respeto, luego se dirigió al pelinaranja y con tono estricto hizo una pregunta — ¿Es usted Kurosaki Ichigo? —

Hasta le ofendió la pregunta, ¿a caso no lo distinguía? ¿a caso era ciego o distraído como para no darse cuenta de ello? Si toda la ciudad estaba tapizada con su publicidad, salía en el periódico, en indeseables revistas y hasta en programas de televisión. Si era una figura pública. ¿Qué clase de pregunta ridícula y estúpida era esa?

—Sí— Se limitó a responderle con total actitud altanera.

—El Licenciado Kuchiki quiero verlo ahora, sígame por favor— Dictaminó, sin darle tiempo a refutar, aunque de todos modos ni lo iba a hacer, Kuchiki Byakuya era sumamente influyente y una falta de respeto de su parte sería como echarse la soga al cuello.

La ojiazul-violáceo compartió una mirada de suspicacia con el ojimiel, sin poder evitar alzarse de hombros, de misma forma desconocía los asuntos que quería tratar con él.

Sin mediar más palabras y miradas, Ichigo siguió al corpulento hombre a donde le esperaba el Kuchiki mayor, Rukia se mantuvo a su lado mientras tanto, ya que también quería enterarse.

Al estar dentro de la vivienda, el ojimiel estaba sorprendido por la exagerada ostentación de la misma, todos sus muebles eran importados y de finos materiales, tenía cuadros carísimos adornando las paredes, los espacios eran amplios donde abundaban los colores beige, blanco y dorado, ni hablar de que antes de entrar a la residencia, en el patio delantero yacía cuatro automóviles de lujo estacionados. Le resultaba ridícula la forma tan acomodada con la que vivían.

—Licenciado, la señorita y Kurosaki están aquí— Dijo el escolta con tono formal deteniéndose en la sala.

—Gracias, ya puedes retirarte— Fue la respuesta del mayor Kuchiki dejando su taza de té en la mesita de enfrente, a la par que se levantaba de su asiento para saludar —Tomen asiento— determinó refiriéndose tanto a su hermana como al acompañante de ojos miel.

Rukia con el gran respeto que le tenía a hermano hizo una pequeña reverencia agregando un 'buenas noches Nii-sama' para después ir a sentarse en el sillón frente al que su hermano ocupaba.

—Buenas noches Licenciado Kuchiki, un gusto verlo— Pronunció el pelinaranja con tono muy formal, pero lo cierto es que gusto no le daba, no sabía a lo que se estaba enfrentando en esos momentos.

—Buenas noches Kurosaki— Fue la breve respuesta del mayor sin inmutarse un poco.

El ojimiel fue a sentarse al lado de su pelinegra novia, esperando que el mayor hiciera lo propio e iniciase la charla pero no fue así, al menos no se abordó ningún tema cuando pensó que Byakuya lo haría, si no que a los pocos segundos de haberse sentado en el caro sofá, escuchó una música que al menos y de modo muy personal, no le gustaba. Eran de esas canciones de privilegiadas voces, de aquellas que solían escuchar los estudiantes en la clase de artes, de esas que te taladraban los oídos por lo alta que eran las notas, de esa música cuya letra venía en un idioma desconocido y no sabía que putas decía, de esas abominables óperas que duraban milenios y lo dejaban dormido en la butaca del teatro… en resumen: lo mataban del aburrimiento.

"Der holle rache" en definitiva no era un tema para 'ambientar' reuniones.

Miró a su costado y observó que lo contrario a su persona, a Rukia parecía agradarle ese tipo de música, aunque de cierto modo era normal, ya que debió ser educada y acostumbrada para ser escucha de ese tipo de géneros aunque sus gustos personales era algo diferidos a lo que su hermano escuchaba, vaya tipo más estirado.

— Lo supone la prensa, la televisión, la radio. Hasta donde me quedé, ustedes simplemente 'salían', pero hoy me entero por algunos contactos que la situación pasó a otro nivel. ¿Hay algo que quieran aportar? — Profirió Byakuya sonando estricto, dando la seriedad que requería el asunto.

La pareja compartió una mirada y luego fue el mismo Ichigo quien habló.

—No hay nada por agregar. Es verdad y punto— Fue directo y formal al contestar, sin titubear, éste último factor era valioso en ese tipo de circunstancias.

—Bien. Por mi no hay problema alguno ya que confío en que usted es un hombre correcto en cuanto a sus relaciones interpersonales— El Kuchiki mayor estaba seguro de que ese hombre que tenía en frente, independientemente de la gran cantidad de trastadas que hacía como político, era un sujeto que sabía separar las cuestiones laborales con las personales, por ende era incapaz de aprovecharse de las situaciones sentimentales de terceros para fines políticos.

—Sí, gracias— Ichigo dijo algo vacilante, la cosa no podía complicarse más, bueno, si podía pero no lo necesitaba. Ya era suficiente con el estirado hermano de Rukia, ahora sí esperaba que ni su persona ni nada externo le arruinara el teatrito, porque si no Byakuya lo refundía en la cárcel o algo macabro que le quitaría ser Gobernador de Tokio.

Byakuya era otro más que se sumaba a la lista de 'personas indirectamente involucradas más de lo debido' dentro del plan, y esperaba que fuese el último.

Pero lo que más le preocupaba en esos instantes era que el amor que ella le profesaba era sincero y quizás ella aguardaba que se lo retribuyera de alguna forma, pero… ¿Qué tan recíproco podía ser ese amor?... quizás sólo un poco no estaba mal… pero ese poco podía ser suficiente para quedar enganchado.

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Hasta aquí llega el capítulos, espero les haya gustado y les agradezco infinitamente su lectura y sus opiniones.

Nos veremos en la próxima entrega, o sea hasta año nuevo ;) así que pasenla muy bien, disfruten y les mando saludos!!!!!!!