Cap 11.
- Debería hacer su equipaje e ir a casa de sus padres- me dijo y asentí.
INICIO DEL CAPÍTULO.
Subí rápidamente las escaleras, necesitaba salir del lugar y aprovechar las cortas vacaciones que el director me había dado, empaqué con varios hechizos todos mis utensilios y tomé la chimenea de mi habitación para ir a casa.
- Calle principal de Surrey, casa 1465- salí disparada de la chimenea.
Caí en un piso ceniciento, escuché a mis padres desde el estudio hablando detenidamente de sus pacientes, al parecer había que operar a uno y no querían ningún imprevisto, me sacudí el pantalón y parte del abrigo que llevaba, caminé hacia donde escuchaba el ruido y por un momento sonreí al verlos a ambos, mi padre tenía a mi madre abrazada mientras le explicaba los síntomas que su paciente presentaba, ambos eran felices con sus vidas y recordé que por ello había peleado junto a Harry y Ron en la Batalla de Hogwarts.
- Mamá- la llamé cuando salí de mis pensamientos.
- Hermione- dijo y ambos volvieron a verme, mi madre se acercó a abrazarme fuertemente.
Pasé la tarde a su lado, ambos me contaron acerca de su trabajo durante los casi tres meses que había estado fuera de casa, amaban estar en Inglaterra de nuevo porque aunque su estancia en Australia había sido inmejorable casi no habían tenido pacientes y ambos eran adictos al trabajo, cenamos en familia y nos repartimos los pocos regalos navideños, aunque ya había pasado navidad preferíamos esperar a vernos y dárnoslo de frente.
Abrí los regalos, mi padre me había dado un libro de historias muggles, varias de las cuales no conocía, mi madre me regaló un par de bellos pendientes de oro y un pequeño anillo con mis iniciales grabadas por dentro, los abracé y subí a descansar, eran alrededor de las diez de la noche.
Entré a mi habitación, estaba exactamente igual que cuando me fui, pintada de un rosa pálido con cortinas blancas, había en el centro, entre dos mesitas de noche, una cama matrimonial para mí con sábanas de color crema, el piso de mi habitación con una cerámica muy bien cuidada azul oscuro, en el fondo estaba mi armario con alguna ropa que había decidido dejar y una laptop en un escritorio caoba; recordé cómo era todo antes de mi entrada a Hogwarts, aunque no podía decir que extrañaba esa vida sí podía afirmar que era más fácil que la que tengo ahora, tal vez si mis padres no me hubieran dejado marchar al colegio nunca hubiera pasado por toda la guerra, el enfrentamiento con Voldemort, la muerte de muchos de mis amigos pero tampoco habría conocido a Harry y a Ron, los extrañaba demasiado, con el trabajo y los estudios apenas había tenido tiempo para hablar con ellos y eso se hacía sentir en sus calificaciones de pociones y astronomía, ambos dependían de mis deberes para pasar el año.
Tomé mi baúl y saqué los regalos de los chicos, había olvidado que ellos también me habían dado su regalo, los abrí cuidadosamente: Harry me había regalado un libro de pociones avanzadas de magia oscura, Ron un hermoso prendedor con una pequeña rosa hecha de oro blanco, él había regalado muchos regalos bastante costosos después de la guerra, el ministerio le había remunerado todo su esfuerzo con una suma bastante fuerte de dinero, tomé el pequeño paquete de Draco y lo sostuve en mis manos, lo revisé con varios hechizos para evitar magia negra, aunque era mi amigo nunca estaba de más la precaución, al ver que no había nada lo tomé en mis manos y lo abrí, había un par de pendientes de diamantes pequeños, no podía recibir ese regalo tan caro de su parte, tomé un pergamino y le escribí una pequeña carta diciéndole lo agradecida que estaba pero no podía aceptarlo, lo envié por medio de polvos flu y me acosté a dormir.
(Al día siguiente)
Desperté cercano las ocho de la mañana, abrí los ojos y al principio no reconocí el lugar pero poco a poco los recuerdos del día anterior habían empezado a llegar a mi memoria: el director había llegado a ofrecerme dos días libres de trabajo, estaba en casa de mis padres, mi jefe y profesor me había besado, me sonrojé furiosamente, yo no era así, yo no me estaría besando con dos personas y menos dos Slytherin, no había podido ver lo que estaba haciendo, había dejado que el profesor Snape me tocara de una manera definitivamente prohibida entre alumna-profesor, no podía seguir por ese camino, debería averiguar qué estaba pasando ahí.
Bajé las escaleras de la casa para llegar a la cocina, mamá siempre la tenía limpia y ordenada, tomé un poco de cereal de una alacena y empecé a desayunar.
- Herms ¿te pasa algo?- preguntó mi padre mientras entraba al lugar, negué con la cabeza- ¿estás segura?
- Sí papá- vi en sus ojos que no me creía pero no siguió insistiendo.
Desayunamos en completo silencio porque mi madre tenía la costumbre de despertar un par de horas más tarde que nosotros, limpié el poco desorden que había provocado y aproveché para darme un baño rápido y para tomar ciertas prendas del armario en mi habitación para llevarlas a Hogwarts.
- Hermione- me llamó mi madre y entró en la habitación, se notaba que acababa de despertar.
- ¿Sí mamá?- terminé de doblar una camisa de invierno y caminé hacia ella, la abracé.
- Niña, ¿estás bien?- a ella no podría mentirle mucho tiempo.
Le conté acerca de mi trabajo, el colegio, mis amigos y como habíamos seguido después de la guerra, Harry no podía dormir si no tenía a Ginny a su lado, siempre ponía en su cama todos los hechizos protectores que le había enseñado y Ron no podía salir del colegio solo, todavía recordaba los ataques en la Mansión Malfoy, siempre tenía su varita en la mano y en posición de ataque sin importar cuál sea la situación.
Mi madre me escuchó atentamente, hablaba cuando tenía que hacerlo pero cayó la mayoría de tiempo hasta que empecé a contarle quién era mi jefe.
- ¿Pero él no estaba muerto Mione?
- Eso creímos, pero cuando llegó al Gran Comedor dos días después con varias heridas en el cuerpo bastante graves nadie se atrevió a preguntarle cómo había sobrevivido ni qué le había pasado, ellos estaban centrados en salvarle la vida y además Harry lo había librado de toda culpa en la comunidad mágica.
- Pero habías contado que él te trataba bastante mal en clases- ella estaba preocupada.
- Ha cambiado, la guerra nos cambió a todos, Draco tiene la teoría que su padrino empezará a vivir todo lo que no ha vivido y además Harry dice que todos los recuerdos que él le dio hicieron que el dolor por la muerte de Lily Potter desapareciera (N/A: Leer el tercer cuento del libro "Cuentos de Beedle el Bardo" ahí explica que una bruja dio sus recuerdos al río del olvido y dejó de sentir el dolor por la pérdida de su prometido), es una persona distinta.
- No deberías fiarte tanto pequeña- besó mi cabeza- ahora vamos a salir, tienes que visitar algunos lugares.
Mi mamá me llevó por nuevas construcciones turísticas de Londres, hacía aproximadamente dos años no había podido salir a disfrutar de ningún lugar, compré varios libros de historias muggles y nuevos descubrimientos en las ciencias, en especial en la química, hicimos varias compras para preparar la cena de esa noche porque sería la última de ese año que pasaría con mis padres, ya algo tarde volvimos a casa.
Cenamos tranquilamente esa noche, nos reímos y lloramos con los recuerdos de estas épocas difíciles que como familia habíamos pasado, ellos se acostaron a dormir temprano y yo lo hice un par de horas después.
(Último día)
Desperté bastante triste, no quería despedirme de mis padres para volver a Hogwarts, quería estar todo el mayor tiempo posible con ellos antes de marchar, ese día había amanecido con la firme intención de preguntarle al profesor Snape por qué me había besado, yo no podía hacerlo simplemente por hacerlo, tenía que tener una explicación de su parte, me despedí de mis papás alrededor de las cuatro de la tarde, una hora antes de tener que trabajar ese día, fue bastante difícil pero tenía que hacerlo, tomé un poco de polvos flu y volví a mi habitación en Hogwarts.
Al llegar observé que había algo distinto encima de mi cama, estaban los pendientes que Draco me había regalado y había una nota.
No aceptaré un no por respuesta, es tuyo, espero te gusten.
D.M
¿No me dejaría decirle que no?, sabía que cuando una serpiente quiere ser terca lo es pero no podría hacerme aceptar eso tan caro. Observé que había otra nota en mi cama, estaba escrita por alguien con una caligrafía envidiable, creí reconocer esa letra pero no podía ubicar a su dueño, la tinta era verde esmeralda sobre un pergamino blanco, era elegante pero sencillo.
Señorita Granger espero que mi regalo le haya gustado, espero verla cuando regrese.
No tenía firma, no sabía quién podía haber enviado eso pero no tenía tiempo para pensarlo, me cambié rápidamente de ropa para poder ir a trabajar, bajé rápidamente las escaleras hasta llegar a las mazmorras.
- Buenas tardes profesor Snape- saludé al verlo realizar algunas pociones curativas él solo.
- Hola- respondió sin mirarme- ¿cómo estuvieron sus vacaciones?- preguntó por cortesía.
- Bien. Profesor necesito preguntarle algo.
FIN DEL CAPÍTULO
Irene Snape Addams: gracias por tu comen, me subió el ánimo bastante, yo sé que todo estará bien pero terminar algo tan largo lo deja a uno descolocado; ahora el fic, yo hubiera cenado hurón asado si Draco me hubiera hecho eso.
¿Qué les pareció el cap?, sé que quieren matarme por dejarlo ahí pero son las 3 de la mañana y además me encanta dejarlas picadas =)
Besos, espero los reviews.
Mnica Snape.
