Nuevamente muchas gracias, a todos los que siguen apoyando mi fic, en verdad se me ha dificultado mucho continuarlo por falta de tiempo, pero lo terminaré, se los aseguro y espero actualizar mucho más seguido, estaré actualizando algunos capítulos pasados, pero solo será en redacción y ortografía, más no, en contenido, el capítulo número uno, sí lo reescribiré pero en esencia será lo mismo, solo que no me gustó como quedó, ojalá sigan apoyando mi fic, no olviden dejar sus reviews, Espero disfruten este nuevo capítulo, así como yo lo disfrute escribiendo.
Capítulo 11
Decepción y Reencuentro.
Kahdar caminaba con decisión rumbo a la tienda de campaña real, aún faltaban varias horas, para que amaneciera en la helada noche del desierto, dos guardias reales interrumpieron su paso, al interponerse entre él y la entrada, el joven guerrero con un gesto facial hizo que ambos se hicieran a un lado y le permitieran pasar a los aposentos de la princesa Kahina.
El interior parecía ser una habitación del palacio de Acrabia, una alfombra roja cubría el suelo arenoso, totalmente plano, cortinas transparentes de color doradas y marrón, colgaban por todo el interior, creando una atmosfera de comodidad, la cual, se complementaba con un sinfín de cojines blancos rellenos de plumas de ganso, bastante raros en el reino de la princesa, éstos estaban acomodados, de tal manera, que parecían amueblar el lugar, la iluminación contrastaba con el exterior, ésta provenía de varias velas colocadas estratégicamente; al fondo de la tienda real, cubierta por más cortinas, se encontraba el lugar de descanso de la princesa.
"¿A qué debo tan inesperada visita?" Kahdar escuchó la voz de Kahina que se encontraba a unos pasos a su derecha, la princesa de pie miraba al joven de larga cabellera, mientras sostenía una copa de cristal con vino tinto en su interior.
Kahdar pudo ver su indiscutible belleza, la princesa, únicamente, vestía sus ropas para dormir, las cuales constaban de un camisón negro transparente de algodón, el cual permitía ver su blanca y rosada piel a través de éste, debajo, solo se podía apreciar un conjunto de igual color, de dos piezas, de diseño elegante y sugestivo, que cubrían su busto y área pélvica. Kahina no era una mujer que tuviera miedo de mostrar su cuerpo a los ojos de los hombres.
El joven de armadura atigrada sacó de entre sus ropas, una moneda de plata, Kahina levantando una ceja, con mirada de extrañeza, intentó preguntar al respecto del objeto que Kahdar sostenía entre sus dedos, de frente a ella, pero Kahdar se adelantó.
"Solo vengo a entregarte esta moneda Kahina, sé que, te hará falta un día" La soberana, comenzó a reír, "¿En verdad crees que, con eso podrás convencerme de desistir de mis objetivos Kahdar?" preguntaba sarcásticamente la princesa.
"Tan solo tómala" la mirada penetrante del guerrero, logró infundir cierta duda en la mente de Kahina, la cual, ahora con un rostro de duda y sin decir nada más tomó la moneda con sus delgados y finos dedos.
"Y ¿Puedo preguntar por qué me das esto?" preguntaba, la ahora, intrigada soberana.
"Antes de salir de Acrabia, lancé esta moneda a la fuente del destino, ella simboliza lo que las Diosas me deparan, pero… quisiera que, tu gozaras de ese beneficio", el joven guerrero dio media vuelta y comenzó a avanzar rumbo a la entrada.
"Sabes Kahdar, realmente no necesito de la ayuda de las Diosas…" la voz de la princesa hizo que el espadachín acrabiano detuviera su paso, "… creo que tú, la necesitarás más, que yo" Kahina lanzó la moneda, la cual, al tocar el suelo, rodó hasta los pies del guerrero, éste sin decir nada, salió de la tienda de campaña real, mientras la princesa lo miraba con cierto rencor.
Kahdar podía oler la muerte en aire que soplaba del sur, desde tierras Hylianas, él sabía que nada bueno les esperaba en ese lugar, solo quería que, Kahina tuviera buena fortuna en su descabellada campaña de invadir Hyrule. Desde tiempo ancestrales, mucho antes de que Kahina reinara en Acrabia, la fuente del destino nunca se había equivocado y Kahdar sabía que, esta vez, no sería la excepción.
La obscuridad era penetrante en el campamento, Kahdar caminaba rumbo a su tienda, cuando algo llamó su atención, miró en dirección de algunos cestos, que contenían provisiones; tan solo era un pequeño roedor de los desiertos, que había salido de su madriguera para alimentarse, cerró los ojos, sonrió un poco y continuó su camino, después de algunos minutos Kahdar llegó a su tienda, sin embargo, no entró.
"Ya puedes salir de tu escondite Ayesha" comentó con voz tranquila el joven, todo permaneció en silencio, después de unos segundos, la discípula de Kahdar salió detrás de unas cajas de madera, que estaban apiladas cerca de la tienda de Kahdar.
"…M…maestro pero ¿cómo…?" intentaba pronunciar palabra la joven.
"Te he estado observando Ayesha, desde que salimos de Acrabía, sé que me has estado siguiendo todo el tiempo, nada mal para alguien de tu edad… por hoy… no diré más… entra a mi casa de campaña y descansa, mañana será un día muy pesado jovencita" Kahdar abrió la entrada de su tienda permitiéndole la entrada a su aprendiz, ella intentó decir algo, pero el guerrero acrabiano, con una mirada penetrante, le dio a entender su enojo a la joven, por lo que sin decir palabra entró y siguió las ordenes de su maestro, mientras éste cerró la entrada de su tienda.
Kahdar, caminó al perímetro del campamento y continuó viendo el horizonte, como una roca sin moverse, observando y pensando profundamente.
Midna no podía creer lo que estaba viendo en esos momentos, una punzada en su pecho la hizo dejar de mirar, su temor más grande se había materializado, su mente se perdió en el limbo, así como la imagen que habían visto sus ahora cristalinos ojos rojo-ámbar, con un esfuerzo sobre humano, pudo recuperar su movilidad y solamente se alejó del lugar entre las sombras y la obscuridad, de las cuales ella provenía.
Zelda intentaba prolongar el momento, cuando repentinamente, Link separó sus labios de los de la princesa del destino, alejándola de él.
"No, definitivamente no es amor…" comentaba Link con cierto tono de alivio y un ligero tinte de sarcasmo cómico.
"¿Qu…qué quieres decir con eso Link? El rostro de la princesa denotaba cierta frustración y enojo a la vez.
Link llevó su mano derecha a la parte trasera de su cabeza, intentado ordenar sus palabras para lo que iba a contestar, cuando estuvo a punto de hacerlo, una voz los interrumpió obligándolos a voltear rápidamente.
"¡Su majestad por aquí!" Zelda y Link, vieron al general Williams que encabezaba una caravana de carros y caballos.
"Gracias a las Diosas que sigue con vida, la última vez que se le vio fue en la parte más alta del castillo, muchos pensaron que no lo había logrado…" El general se acercó a la princesa montado en su caballo.
"Pero no debemos perder tiempo, rápido, tome mi caballo, debemos salir de aquí cuanto antes, este lugar no es seguro y tendremos que alejarnos de aquí", El general descendió de la montura de su corcel, para que la princesa pudiera tomar su lugar.
La mente de la princesa estaba bloqueada, pareciera que los eventos y las recientes palabras del general real no hacían efecto en ella, a pesar de que su castillo se desplomaba y la gente corría desesperada para alejarse del lugar.
"Gracias por mantenerla con vida Link, el título de héroe de Hyrule no te hace justicia por todo lo que has hecho por nosotros", Williams hizo un saludo militar, agradeciendo a Link, el cual a su vez, asintió con la cabeza.
Williams tomó la mano de la princesa para intentar guiarla al corcel, pero fue cuando abruptamente volteó a ver a Link, soltando su mano de la del general, para dirigirse al espadachín "¿A qué te refieres con que no es amor?" preguntaba alterada Zelda, mientras algunas lágrimas lograron acariciar sus rosadas mejillas.
La pregunta desconcertó al general, el cual dirigió su mirada a Link bastante extrañado, el joven de túnicas verdes intentó decir algo, pero el grito de terror de una muchedumbre que salía de las murallas del castillo capturó la atención de todos.
El legendario castillo de Hyrule hogar de la familia real, comenzaba a derrumbarse, una de las grandes torres comenzaba a tambalearse, anunciando su inminente colapso, "Hablaremos luego, lo prometo" sin una palabra más, Link la tomó por la cintura y la ayudo a subir rápidamente al equino, "Link espera, tú…" no pudo terminar de hablar cuando el espadachín de túnicas verdes dio una palmada en el trasero del animal y este salió corriendo a toda velocidad.
Link miró directo a los ojos al general, el cual, hizo un gesto de entender, y se dispuso a montar un caballo que un guardia real ya le había llevado, al montarlo, tiró de las correas del animal para alcanzar a la princesa Zelda y poder escoltarla.
Las últimas personas salían de las murallas del castillo, escoltadas por varios soldados reales los cuales aseguraban que nadie se rezagara, Link finalmente tomó un profundo respiro y comenzó a sentir algo de lo cual, no se había percatado momentos antes, una sensación de cercanía hacía lo que más anhelaba desde hacía muchos días, en ese momento sin pensarlo volteó rápidamente en dirección de los árboles donde, minutos antes Midna había estado de pie observándolo, sin embargo, ella ya no estaba ahí.
Al regresar a la realidad Link llevó dos de sus dedos a sus labios, para emitir un fuerte silbido, al cual acudió su hermosa yegua, Link de un salto y ayudándose de su mano derecha, se sujetó a las correas de su amiga, logrando montarla al galope y a toda velocidad, para alejarse junto con todos los demás del lugar.
Link sabía que el lugar más seguro, al cual se dirigían todos, era una colina cercana al castillo, pero lo suficientemente alejada, para evitar que la inmensa estructura del castillo cayera sobre sus cabezas.
Epona se desplazaba a toda velocidad con el Héroe de Hyrule en su costado, el cual había decidido tomar un atajo, por un sendero lleno de arbustos y grandes árboles, alejándolos de la vista de la caravana, de repente, con la velocidad de un rayo, algo golpeo a Link por su lado derecho, proyectándolo fuera de su montura, Epona continuó su galope sin si quiera darse cuenta que Link ya no la montaba.
Con movimientos ágiles y balanceando su cuerpo, intentó caer sobre sus dos piernas, pero la velocidad que llevaba su cuerpo en medio del aire era demasiada, por lo que, apenas su mano derecha intentó apoyarse en el suelo, para impulsar su cuerpo hacia arriba, provocó que perdiera estabilidad, su cuerpo terminó por rodar sobre el suelo irregular, las piedras y polvo desgarraron sus túnicas, dejando expuesta la piel en algunas partes de sus piernas, brazos y torso, la cual comenzó a sufrir arañazo y raspones, algunas rocas grandes lograron golpear su cuerpo, lo cual, hizo que algunos moretones se formaran en su carne.
Finalmente su cuerpo cayó en una zanja lodosa, deteniendo su movimiento, Link quedó bastante lastimado, su mente rápidamente intentó dar una explicación a lo que había sucedido, con algo de esfuerzo, logró ponerse de pie, volteó en todas direcciones para encontrar que lo había golpeado, fue en ese momento cuando se percató, de que el suelo había dejado de temblar y que el castillo seguía en pie y no parecía estarse derrumbando.
"Ya decía yo, seguir a la conejita, me llevaría de nuevo hacia ti… lobito", Link sintió como su piel se erizaba al escuchar nuevamente esa voz.
Midna caminaba no muy lejos de ahí, en esos momentos nada existía a su alrededor, su corazón sufría demasiado, su mente no podía evitar recordar la imagen de Link y Zelda besándose, ella simplemente caminaba sin rumbo, esperando que algo terminara con su sufrimiento.
La princesa del crepúsculo repentinamente sintió que algo se movía dentro de su corazón, no podía explicar que era lo que pasaba, pero su mente, nuevamente regresó a la realidad. Comenzó a sentir una fuerza que la empujaba a caminar en una dirección que ella no había decidido tomar.
Después de caminar algunos metros, entre algunos arbustos, Midna pudo presenciar la escena, la misma criatura que destruyó Aldrin, ahora, estaba sosteniendo a Link con su garra derecha por el cuello, mientras él intentaba soltarse pateándolo directamente al pecho sin causarle daño alguno, la garra izquierda apuntaba al pecho del espadachín, cuando de repente, Midna comenzó ver un aura dorada, que salía del cuerpo del Link, provocando que este comenzara a perder fuerza y conciencia.
La princesa del crepúsculo, al fin, pudo ver nuevamente a Link, los sentimientos de Midna eran un torbellino en su corazón, repentinamente un dolor se iba apoderando de su pecho, lo que hizo que su mano derecha la llevara a la altura de su corazón, para hacer presión y poder mitigar el dolor, sin embargo, el dolor era más intenso cada segundo, Link a punto de desmayarse, comenzó a gritar de dolor, los ojos de la princesa se abrieron más de lo normal, ella comenzó a comprender que el dolor de Link era el mismo que ella estaba siendo, la mente de Midna se empezó a aclarar, pero el dolor, la obligó a tener que arrodillarse, ella quería gritar igual de dolor que Link, pero no era momento de rendirse, en un momento de desesperación, la princesa extendió su mano izquierda, abriendo la palma de su mano en dirección de la criatura, "Umbra fulmen" al pronunciar esas palabras, un rayo de energía obscura se proyectó en dirección del ser, la energía golpeó en el rostro, por el lado derecho, lo cual solo logró atraer su atención.
"Vaya al parecer la conejita ha venido a ayudarte" La criatura comenzó a reírse, el espadachín de Hyrule había perdido el conocimiento, Midna no podía más, sus fuerzas comenzaban a llegar al límite, el dolor era demasiado intenso, la criatura volteó a ver a Link y vio como la parte de la trifuerza que habitaba su cuerpo comenzó a asomarse, "¡Sí! Ya es mía" reía el ser, en ese momento, su carcajada, se convirtió en un rugido de dolor, lo que parecía sangre muy obscura, comenzó a brotar a presión de su cuello.
Midna la vio entonces, Ilia había saltado a la espalda del ser y con una daga, había perforado una arteria del cuello del monstruo, sin soltar al joven de túnicas verdes, llevó su garra derecha para sacar la daga de su carne, la cual terminó lanzándola al piso, la trifuerza, nuevamente, comenzó a ocultarse lentamente en el cuerpo de Link.
Con movimientos bruscos de torso, intentó derribar a Ilia, la cual ahora colgaba fuertemente de su cuello, después de constantes forcejeos, finalmente con su garra izquierda logró sujetarla y con una increíble fuerza la lanzó en dirección de Midna, la princesa del crepúsculo, la cual, comenzaba a recuperar su fuerza, con movimientos ágiles logró incorporarse para atrapar el cuerpo de Ilia y evitar que se golpeara fuertemente con el suelo.
La criatura nuevamente comenzó a extraer la trifuerza del interior de Link, por lo que, él y Midna comenzaran a sentir, de nuevo, un inmenso dolor, no había duda para la princesa; efectivamente el dolor que ambos sentían era el mismo, no sabía la razón, pero ahora compartía un vínculo muy profundo con Link, el dolor la hizo soltar a Ilia, la joven de Ordon, al ver que Link seguía sometido por el ser, corrió en su auxilio, pero antes de que ella se acercara, gran cantidad de sangre negra; que provenía del ser, salpicó en todas direcciones, Ilia y Midna pudieron ver como una gran espada, que irradiaba luz blanca, había cortado ambos brazos del ser, el cual comenzó a rugir de dolor como nunca antes.
Link cayó al suelo, inconsciente y mal herido, la trifuerza fue reabsorbida por el cuerpo del joven héroe, Ilia sorprendida de lo que había ocurrido, pudo ver que era Rusl, el que empuñaba esa gran espada, todo pasó muy rápido, Midna nuevamente se recuperó, y corrió en dirección de Link, con lágrimas en sus ojos, Ilia también corrió en dirección del hombre al cual pertenecía su corazón, mientras Rusl amenazaba al ser con la punta de la espada.
"¡No es posible! Esa maldita espada de nuevo…" rugía mientras su sangre seguía derramándose por todo el lugar, "…Y…esa chiquilla… ¿cómo pudo herirme de esa manera? Con una simple daga.
Midna e Ilia llegaron al lugar donde se encontraba Link, ambas con lágrimas en los ojos.
"¡Me encargaré, de que, todos mueran de una buena vez!" rugió la bestia.
La criatura desapareció, dejando polvo detrás de ella, Midna sabía lo que sucedería a continuación, "¡Rápido tenemos que salir de aquí, no hay tiempo que perder!" gritó a todos, de igual forma, Rusl sabía a lo que la princesa del crepúsculo se refería, sabía perfectamente lo que la extraña criatura había hecho con la montaña de la muerte y todos sus habitantes en su encuentro anterior, por lo que, asintió con la cabeza cuando escuchó a la soberana del mundo crepuscular.
Ilia y Midna levantaron a Link, apoyándolo sobre sus hombros, Rusl las ayudó para subirlo a su caballo, que había traído consigo.
"Rápido Ilia, llama a Epona para que tú y… ella… se… alejen de este lugar." Rusl, al ver a Midna, quedó sorprendido por su belleza, sin embargo, nunca había viso a alguien como la princesa del crepúsculo.
"Ella es mi amiga" contestó Ilia, a lo que Rusl simplemente asintió nuevamente disponiéndose a montar su caballo con Link bien sujetado.
Ilia se acercó a Link y comenzó a buscar entre sus ropas, finalmente sacó el pequeño instrumento de viento que le había regalado para llamar a Epona y sin perder tiempo, sopló en el interior del artefacto, el cual, emitió un sonido, al cual, reaccionó la bella yegua, que en segundos apareció corriendo frente a ellos.
Rusl agitó las riendas de su equino, el cual, comenzó su rápido galope, Ilia rápidamente montó a Epona ofreciendo su mano a la princesa del crepúsculo para que subiera con ella, a lo cual, Midna aceptó, una vez que, Midna se sujetó a la cintura de la joven de Ordon, Ésta agitó las riendas de su amiga y las tres salieron a todo galope detrás de Rusl y Link.
"Ese ser, esta energía, es la misma que sentí en el bosque de la obscuridad eterna y en Aldrin, no puede ser que Hyrule también esté sufriendo lo mismo que mi mundo" pensaba la princesa del crepúsculo, mientras veía como el viento comenzaba a agitarse.
Rusl y Midna sabían que debían alejarse a una gran distancia, para que la fuerza del viento, no los arrastrara, a lo que en unos momentos más seria un gran tornado de viento que culminaría con una gran explosión.
Ambos equinos se emparejaron en su carrera, "Estoy seguro que su objetivo es el castillo de Hyrule" gritaba el guerrero de Ordon a las dos féminas. "debemos alertar a todos, para que se alejen lo más posible de las inmediaciones del castillo, no será suficiente la distancia a donde se planeaba reubicar a todos, debo decirles que, no paren hasta llegar a Ordon, Ilia, tú continua con tu amiga hasta nuestra villa, yo avisaré a los demás.
"Pero ¿y Link?" respondía Ilia, "no te preocupes, yo me encargaré de que todos lleguemos sanos y salvos" aseguraba Rusl, "P…pero…" intentaba cuestionar la joven de ojos verdes, "En nombre de tu padre, es una orden Ilia", sin decir más, Rusl se desvió del camino que seguían, para reunirse con la caravana, Ilia sabía que después de su padre Rusl era el segundo al mando, por lo que acató las ordenes.
"Ilia debo pedirte un favor, debo regresar por mis amigos" decía la princesa del crepúsculo a la joven de Ordon, a lo cual, ella simplemente asintió.
Después de avanzar unos cuantos kilómetros, pudieron ver a Malina y a Yarl, sobre una colina, debajo de un árbol.
Ilia tiró de las riendas de Epona para indicarle que debía detenerse junto a ellos, una vez que lo hicieron y desmontaron de la yegua, comenzaron a ver que el viento cada vez era más fuerte, cuando Midna volteó en dirección del castillo de Hyrule, pudo ver, como algunos rayos comenzaban a rodear a la gran construcción y en la cima de ésta, a la criatura que hace unos momentos los había atacado.
"Malina debo pedirte que acompañes a Ilia hasta la villa de Ordon y cuides de Yarl" comentaba la princesa del crepúsculo, "P…pero…" intentaba cuestionar la joven de ojos purpura, "¡No me cuestiones Malina!" Midna levantó su tono de voz, a lo que Malina sabía que la princesa hablaba enserio, por lo que, únicamente asintió.
"Es decir que ¿tú no vendrás…? A decir verdad, no me has dicho tu nombre" preguntaba Ilia un tanto extrañada, Midna sabía que, Epona no podría con todos a la vez, por lo que había decidido que solo irían ellos tres, "Mi nombre es Ándim" contestó la princesa del crepúsculo, Malina inmediatamente, volteó en dirección de la soberana del reino crepuscular, muy sorprendida, la joven del crepúsculo intentó decir algo, pero Midna con una mirada que solo Malina entendió, logró decirle que no debía decir nada más.
"No puedes quedarte aquí sola, es muy peligroso, ya escuchaste a Rusl" reclamaba Ilia.
"No te preocupes estaré bien, tan solo te pido que, cuando lleguen a Ordon, permitas que mis amigos se refugien dentro de cualquier sótano, mientras el sol esté en el cielo" pedía la princesa del crepúsculo, lo cual extrañó a la joven de ojos verdes, Ilia intentó preguntar el por qué, pero la princesa se adelantó "¡Por favor Ilia te lo suplico!" con una voz un tanto quebradiza la princesa del crepúsculo se lo pidió a la joven de Ordon.
Ilia pudo ver en los ojos de Midna lo noble que era, por lo que, sin decir nada más, ayudó a la princesa y a Malina a subir a Yarl en el lomo de Epona, después de que Midna se despidió de ellos, Ilia tiró de las riendas para salir a toda velocidad rumbo a Ordon.
"Debo terminar con todo esto aquí mismo, no puedo dejar que ese demonio siga causando destrucción en nuestros mundos", se decía a sí misma la princesa del crepúsculo.
Midna sacó de entre su vestimenta, la daga que Ilia usó para atacar al ser maligno, ella la había tomado después del encuentro con el extraño ser, sin que nadie la viera.
Con un movimiento rápido, Midna hizo un corte muy fino en la palma de su mano derecha, con la afilada daga, lo cual hizo que, su sangre real comenzara a brotar de su hermosa piel azul celeste.
Rusl cabalgaba a toda velocidad junto con Link, después de unos momentos, pudo unirse a la caravana que huía, conforme avanzaba iba gritando a todos que no se detuvieran, que debían seguir avanzando hasta Ordon, ya que el lugar no era seguro.
El general Williams iba escoltando a la princesa, repentinamente escuchó los gritos de Rusl, lo cual, llamó su atención y al ver al guerrero de Ordon, dirigió a su caballo en dirección de él, haciendo algunos movimientos con las riendas de su corcel, cuando éste se emparejó con el caballo de Rusl, pudo ver a Link, sobre el lomo del equino.
"¡¿Qué sucedió con Link?!" Preguntó Williams, el cual, estaba muy sorprendido, ver a Link en ese estado, lo impactó.
"Le explicaré más tarde, es importante que redirijan a toda esta gente a Ordon" Respondió Rusl mientras continuaban galopando, Williams intentó cuestionarlo, pero al ver a Link de en ese estado, pudo deducir que estaban en peligro.
"Muy bien, indicaré a mis hombres que den instrucciones a todos de dirigirse a la villa de Ordon" respondió el general.
Zelda, que continuaba galopando, logró percatarse de que Williams ya no la escoltaba, pero al voltear para ver que sucedía, pudo ver a Rusl cabalgando en dirección de ella, cuando éste se acercó cabalgando, pudo ver el estado de Link.
"¡Por las Diosas, Link!" la princesa del destino gritó, ver nuevamente a Link mal herido la alarmó sobremanera, finalmente Rusl emparejo su caballo con el de la soberana".
"Su majestad, el general Williams me pidió que la continuara escoltando hasta nuestra villa" Rusl continuaba galopando a la par de la princesa.
"¡¿Qué le sucedió a Link?!" la princesa ni siquiera puso atención a las palabras del aldeano de Ordon.
"Con todo respeto, no hay tiempo para explicaciones su majestad, más tarde le informaré de los hechos, por el momento debemos concentrarnos en llegar a Ordon lo antes posible" Rusl intentaba que la princesa lo escuchara.
"¡¿Ordon?! Pero…" Zelda no entendía lo que sucedía, Rusl agitó las riendas de su caballo para acelerar el paso, y ponerse al frente del corcel de la princesa, lo cual, obligó a que Zelda lo siguiera sin hacer más preguntas.
La caravana comenzó a acelerar el paso, los soldados del reino de Hyrule comenzaron a indicar a la gente, que corrían gran peligro si no apresuraban sus pasos.
La fuerza y velocidad del viento comenzó a formar un gran tornado, alrededor del castillo, los más rezagados de la caravana comenzaron a ser arrastrados hacia éste, los cuales eran levantados por los aires y arrastrados en dirección del gran remolino de viento.
Cuando la gente se percató de esto, entró en pánico, los gritos de terror no se hicieron esperar, algunos carros tirados por caballos, madres con bebes en brazos, hombres y niños, comenzaron a ser arrancados del suelo. Todos hacían un esfuerzo sobre humano, para poder escapar de aquel infierno.
Midna comenzó a dibujar algunas runas en círculo, con gotas de su sangre, de la palma de su mano, sobre el suelo donde se encontraba. Se apresuró lo más que pudo, una vez que terminó, extendió su brazo derecho, apuntando con la palma de su mano en dirección del castillo de Hyrule, su mano izquierda sujetó la muñeca de su mano derecha y en voz baja, comenzó a pronunciar algunas palabras en un lenguaje diferente, conforme Midna pronunciaba más y más palabras, energía obscura se fue acumulando en su palma derecha, la energía que se estaba concentrando era tal, que el espacio tiempo comenzó a deformarse, finalmente pronunció las últimas palabras "… Mors caligo". Una esfera de energía obscura concentrada salió disparada de la palma de su mano en dirección del castillo de Hyrule.
En la cima del castillo se encontraba el ser maligno, todo a su alrededor era caos, el viento girando con fuerza, rayos de electricidad surcaban el espacio, formando un gran remolino, piedras y polvo, eran levantados del suelo para girar a gran velocidad alrededor de la gran estructura.
Sin brazos y con sus temibles ojos rojos cerrados, el ser estaba totalmente concentrado en su acto de destrucción, cuando algo lo perturbó provocando que abriera repentinamente sus ojos color sangre. Sin que pudiera impedirlo, observó como las paredes del gran remolino se abrieron, permitiendo pasar a la gran esfera de energía de Midna, intentó hacerse a un lado, pero el impacto fue brutal, con una gran explosión el ser fue derribado de su posición, ahora caía desde lo alto, su cuerpo estaba totalmente dañado, la pierna izquierda de su cuerpo ya no existía más.
El gran tornado, comenzó a perder fuerza, los rayos comenzaron a difuminarse en el aire, el viento dejaba de soplar.
Todos las personas del reino al escuchar la gran explosión voltearon para observar que había provocado tal ruido, cuando vieron que todo regresaba a la normalidad dejaron de correr y como una ola de sonido, se empezaron a escuchar gritos de victoria entre la muchedumbre.
Midna aun en la posición que tenía su cuerpo, respiraba agitadamente, finalmente terminó arrodillándose y cayendo al suelo totalmente agotada, "…L…Link" fue lo único que pudo decir antes de desmayarse sobre el suelo de Hyrule.
Rusl que también se había percatado de los sucesos, detuvo su galope a lo cual Zelda lo secundó, aunque todo parecía volver a la normalidad, no sabían que había sucedido, solo podían observar aquel goce de la multitud que se iba esparciendo entre la gente de Hyrule, a lo cual, permanecían mirando con desconcierto.
Repentinamente algo llamó la atención de Rusl, al sentir que el cuerpo de Link se movía, "…R…Rusl…" intentaba hablar el joven héroe.
"¡Link! Tranquilo hijo, todo estará bien, trata de no moverte" Rusl intentaba tranquilizar al joven de túnicas verdes.
"… N… no… Rusl,… d… devo… regresar…".
