CAPITULO 11: EL DOMINGO ES PARA DESCANSAR. UN GRUPO DE RARITOS.

(Voz de Gojyo)

"Parece que ya os habéis arreglado." Me dijo Hakkai mientras paseábamos esa tarde los 5 juntos porque ella tenía que ir a hacer unos recados y nos habíamos apuntado a acompañarla.

"Sí, bueno… es complicado." Reconocí viendo a Goku jugueteando con Lily delante.

"Deberías alejarte de ella." Me dijo Sanzo. "Si os llevaseis mal sería complicado, y si os llevaseis demasiado bien sería aún más complicado."

"¿Y por qué no podemos llevarnos simplemente bien?" Le dije.

"Porque las mujeres a ti, o te adoran o te odian." Me dijo. "Y del amor al odio solo hay un pequeño paso."

"Bah… refranes populares." Le dije.

"¡Sanzo, Sanzo, mira!" Le dijo Goku. "¡Rambutanes!"

"¿Esto no es una tienda oriental?" Dije viendo que los vendedores eran todos asiáticos.

"Nihao." Dijo Hakkai sonriendo al entrar.

"Nihao." Nos dijeron.

"Así que también sabéis chino." Nos dijo Lily.

"Solo yo." Le dijo Hakkai. "¿Eso no es ramen?"

"Me gusta el ramen." Nos dijo. "Y este es el paquete más barato que conozco, me dará como para varios meses."

"¿Y mañana te harás ramen?" Le pregunté.

"No, el domingo siempre hago algo especial." Afirmó sonriendo.

(Salto espacio-temporal)

(Voz de Lily)

"¿Seguro que tienes todo para mañana?" Me dijo Hakkai por la noche después de cenar mientras recogemos la cocina.

"Totalmente segura." Le digo asintiendo y sonriendo. "Haré bastante, así que cuando volváis por la noche podréis comer si queréis."

"Será un honor." Me dijo sonriendo.

"¿Aunque se me pegue un poco?" Le dije avisándole.

"Yo creo que Goku aunque le pongas basura y le digas que es comestible." Me dijo Gojyo entrando y apagando su colilla en la lata de deshecho que usaban como cenicero y cambiaban cada día.

"No seas tan malo." Le dije. "Al pobrecito le tenéis medio tonto de tanto decirle eso."

"¿Tonto?" Me dijo levantando una ceja.

"Sí, lo dimos el cuatrimestre pasado." Afirmé abriéndome un yogurt. "Resulta que los niños responden a las expectativas que pones en ellos. Y si le dices tantas veces como hacéis vosotros cosas como que es tonto o un tragón al final eso es lo que acaba siendo."

"No me he enterado de nada." Me dijo Gojyo dándome un toquecito suave en la frente y sonriendo. "Pero si tú lo dices será cierto. Me voy a la cama, es tarde, así que no tardes mucho."

"¡Pero tendrás jeta!" Le grité.

(Salto espacio-temporal)

(Voz de Hakkai)

"Resulta que los niños responden a las expectativas que pones en ellos. Y si le dices tantas veces como hacéis vosotros cosas como que es tonto o un tragón al final eso es lo que acaba siendo." Nos dijo Lily cuando hablamos sobre Goku tras quejarse ella de que Gojyo hubiera dicho que Goku se comía hasta la basura si se la servías.

"No me he enterado de nada." Le dijo Gojyo dándole un toquecito suave en la frente y sonriendo. "Pero si tú lo dices será cierto. Me voy a la cama, es tarde, así que no tardes mucho."

"¡Pero tendrás jeta!" Le gritó Lily dejando el yogurt en la encimera donde había estado apoyada para salir tras él. "¡Tú hoy duermes en el salón!"

La verdad es que era divertido verles. Parecían una pareja de verdad, se llevaban bien pero las discusiones eran algo más… bueno, más de pareja.

Que si ahora duermes en el salón, que si eres un bobo por esto o lo otro…

"Maldito idiota…" Fue maldiciendo ella mientras volvía. "Será posible…"

"¿Qué ha pasado?" Le dije intentando sonreír.

"Le he dicho que tiene que tratar mejor a Goku y me dice que no se va a solucionar nada porque lo haga… y encima cuando le digo que se vaya a dormir al salón me dice que no puede… ¡es un descarado!" Dice atacando el yogurt que había dejado para llevarse una cucharada a la boca y volver a mover la cuchara hablando. "No puedo creerme que alguien tenga tanta cara. Encima que le dejo estar aquí porque no tiene otro sitio…"

"Y te lo agradecemos." Afirmo. "Pero tienes que entenderlo. Nosotros conocemos a Goku, por mucho que no le digan esas cosas, que vale, están mal, no va a cambiar."

"Eso es rendirse antes de tiempo." Me dijo tragando y moviendo las cejas para reforzar sus palabras. "No creo que sea bueno siquiera. Además, no es solo con eso, es con todo."

"Dime una cosa." Le dije dejando ya todo porque había acabado. "¿No será que hay algo más?"

"No." Negó.

"Menos mal, es un poco mujeriego, odiaría que te hiciese daño, me pareces una buena chica." Le dije sonriendo.

"Sí… parece el tipo de chico al que le da igual una chica que otra mientras sean medianamente monas." Afirmó mirando el yogurt despreocupadamente. "Y yo no soy de esas."

"¿En serio no lo eres?" Le dije un poco sorprendido de que no fuese consciente de su potencial. "Porque yo creo que te equivocas."

"Mírame." Afirmó abriendo los brazos aún con el tarro de yogurt en una mano y la cucharilla en la otra. "No soy elegante, ni femenina… y desde luego no entiendo demasiado de cosas que no son directas. Y mi cuerpo…"

"¿Qué tiene de malo tu cuerpo?" Le dije sorprendido de que lo incluyera entre sus defectos.

"¿Qué no es… perfecto?" Le dije.

"Sí. Y cualquiera con dos dedos de frente y un par de ojos lo corroboraría." Afirmó ella para volver al yogurt. "No soy su tipo."

"¿Pues sabes qué?" Le dije divertido viendo qué podía haber visto Gojyo en esa chica tan… especial. "Yo creo que precisamente por eso es por lo que eres la chica perfecta para él."

"Venga ya, no puedes ir en serio." Me dijo tirando el yogurt a la papelera en un tiro de baloncesto perfecto y limpio y poniendo la cucharilla en la fregadera. "Es imposible que pueda haber nada entre nosotros. Somos… polos opuestos."

"Sin embargo, dicen que los opuestos se atraen." Le dije suavemente dándome cuenta que el problema no era ella sino que podía ser la solución.

"Eso es en magnetismo, física." Me contestó.

"O podría ser así." Le dije mientras acababa de limpiarse la cucharilla. "Y creo… que tu coraje podría ser la solución para él."

"Solución… pfffff…" Me dijo. "Ese chico no tiene remedio. Voy a ver si consigo echarle a patadas de mi habitación."

La vi salir y sonreí.

Bueno, como decían del amor al odio había solo un paso. E igual no era tan malo que pudiera haber algo entre ellos.

Para Gojyo podía ser la salvación y para ella… Bueno, aunque al final acabara haciéndole daño, supongo que el bien que podía hacerle era mayor que el mal.

Dilemas, dilemas…

(Salto espacio-temporal)

(Voz de Gojyo)

Aún no me había dormido cuando oí que se acercaban unos pasos como de un toro en una cacharrería por el pasillo y miré a la puerta antes de cerrar los ojos justo antes de que se abriese.

"Genial, creo que se ha dormido." Dijo Lily para suspirar. "Joder… qué voy a hacer con este plasta…"

¿Plasta, yo?

"En fin… ya si eso mañana le echo…" Suspiró para si misma antes de encender una lamparita de la mesilla de su lado.

Fue cuando oí el ruido de ropas moviéndose cuando entreabrí los ojos, lo justo para verla de espaldas, sin la camiseta y con la del pijama en las manos preparándose para ponérsela.

Un cuerpo delicioso, un poco más ancho de lo que solía para una dama, pero… más que apetecible.

Entonces se pone la camiseta y se gira a mirarme con desconfianza.

"Hum..." Murmura antes de venir a sentarse a la cama. "Bueno… supongo que por otra noche no voy a morirme… ya le echaré mañana."

Genial, al menos tenía una noche más para pensar qué hacer para evitarlo. De momento, con hacerme el dormido sobraba.

Se acabó de tumbar a poco de mí y entonces noto que me mira y procuro parecer dormido.

"En fin… supongo que mañana será otro día…" Murmura antes de apagar la luz.

Entonces espero, y espero… y espero hasta que oigo que su respiración es calmada. Entonces abro los ojos y la miro.

"Estás tan bonita…" Afirmó.

"Sabía que no estabas dormido…" Susurra abriendo los ojos con una ceja levantada.

"¿Sabes que no he visto nada?" Le dije.

"Excusatio non petita, accusatio manifesta." Me dijo.

"¿Y qué es eso?" Le dije.

"Eso significa que debería echarte ahora mismo por cerdo, mentiroso y otros tantos adjetivos." Afirmó. "De hecho, no sé por qué no lo hago ya mismo."

"¿Por qué en el fondo te caigo bien?" Le dije divertido e intentando salirme con la mía.

"No, porque estoy demasiado cansada y puedo darte una paliza si me molestas." Me dijo con ironía.

"¿Eso es que puedo quedarme?" Le dije divertido.

"Sí, pero no tientes tu suerte." Afirmó. "La verdad es que estoy cansada, mañana ya te haré irte al salón, así que… por dios, déjame dormir."

"¿Quieres que te cuente un cuento?" Le dije bromeando.

"Noooo…" Dijo divertida. "Me basta con que me dejes dormir. Buenas noches."

"Buenas noches." Afirmé sonriendo y moviéndole el pelo de la cara.

Es curioso, por un momento me llegué a pensar que me iba a echar cuando descubrió que en realidad estaba despierto.

Miré su cara y de nuevo no pude evitar sonreír.

Estaba tan guapa cuando sus rasgos se suavizaban en el sueño… tenía un pelo precioso, con ondas y largo, pero no tanto como el mío, aunque cuando lo tenía mojado… sí, probablemente por detrás llegase a mi longitud en seco. Pero aún así era… el pelo más bonito que había visto nunca, y eso que normalmente me gustaba extra-largo, el típico pelo que cuando te montan te roce el cuerpo y la cara.

¿Y sus ojos?

No eran los más grandes que había visto, pero cuando me miraba con ellos era… como si pudiese saltar y perderme en ellos. De un color marrón verdoso que parecía musgo, pero entonces es que era el musgo más bonito que hubiera visto nunca.

"¿Vas a seguir mirándome mucho más?" Murmuró entonces sin abrir siquiera los ojos para mirarme, claro que no necesitaba hacerlo. "Porque si vas a seguir entonces mejor me das la mano y a ver si consigues dormirte."

"¿Y eso?" Le dije.

"Goku mencionó algo de que a veces teníais pesadillas." Me dijo abriendo los ojos para mirarme con una mirada un tanto… curiosa.

"Yo no tengo… no tengo pesadillas." Afirmé.

"Ya, y yo soy una modelo de Victoria Secret." Me dijo. "No tienes por qué ocultarlo, es normal tener pesadillas, no lo controlas."

"Aunque fuese cierto… ¿qué puedes hacer tú para ayudar?" Le dije divertido por su cabezonería.

"Lo mismo que puedo hacer por Goku." Afirmó. "Darte la mano hasta que duermas, para que cuando tengas una, sepas que no estás solo, y así no te puedan hacer daño."

"¿Y de dónde te has sacado tú eso?" Le dije sorprendido de que dijese tamaña tontería una chica de por lo menos 18 si no más años.

"Truco de mi abuela." Afirmó tendiéndome la mano en la oscuridad. "Y mi abuela nunca mentía."

Sonreí ampliamente, entonces cogí su mano.

No porque creyese de verdad que solo con darle la mano podría quitarme las pesadillas que tenía con la muerte de mi madre, la separación de mi hermano… mi crimen pasado.

No, cogí su mano porque era su mano; la mano de la primera mujer que conocía que a la vez conservaba el candor y la inocencia de una niña pequeña. Y desde luego, no sería yo el que matase esa inocencia.

"Y ahora duerme." Me dijo mientras yo sonreía ampliamente aún. "Y por dios… deja de mirarme, no me dejas dormir."

"A sus ordenes, señorita." Le dije cerrando los ojos para intentar dormir.

Sí, definitivamente esa chica era realmente dulce y tierna.

(Salto espacio-temporal)

(Voz de Lily)

"Mmmmmm…" Gemí cuando desperté, dándome la vuelta y ocupando la otra mitad de la cama viendo que estaba sola o el pelirrojo ya se habría quejado. "Cinco minutos más…"

Nunca era cierto que fuesen a ser solo 5 minutos más. Siempre era, cuanto menos un cuarto de hora.

Pero al final me levanto y sonriendo, abro la ventana para salir en pijama sabiendo que estaría sola.

"Buenos días, mundo…" Canto saliendo de la habitación donde he abierto la ventana para ventilarla.

Como esperaba, nadie contesta, así que sonrío y voy al salón para poner la radio, un poco de música mientras me preparo una bañera caliente con una capa de espuma donde poder relajarme antes de ponerme a cocinar.

Y la verdad es que ya tengo pensado qué hacerme para comer, los ingredientes esperándome en la nevera y los cacharros limpios esperando a ser cogido y usados; y por delante unas cuantas horas para mí misma.

¿Qué podía salir mal?

(Salto espacio-temporal)

(Voz de Gojyo)

Es curioso, hoy parece estar de un gran humor, puedo oírla tarareando algo aún antes de abrir la puerta y entrar con cuidado de no alarmarla.

Una música animada y pegadiza al compás de una tonadilla que suena suave en el salón, suficiente alta como para oírla levemente desde la entrada pero no desde fuera.

Entonces me paro en la puerta de la cocina, me apoyo en el marco y veo cómo cocina algo que huele bien.

"Oh, por favor, por mí no te cortes." Le digo cuando para de menearse ligeramente al compás de la música mientras cantaba porque ha acabado la canción.

"¡Ahhhh!" Exclama dejando caer el cucharón de madera con que cocinaba del susto.

"No pretendía causarte ese efecto." Le digo casi riéndome.

"¿Pero qué hace tú aquí?" Me dice recogiendo el cucharón. "¿No se supone que estabas con el resto?"

"Sí, bueno, no soy de rezar." Le contesto suavemente yendo a apoyarme en la mesa cerca de ella. "Así que como no me encontraba demasiado bien, he vuelto."

"Ah." Asiente.

"Si quieres te dejo que sigas cocinando." Le digo al ver que solo me contesta con una palabra.

"No, es que… no esperaba compañía hasta casi la noche." Me dice señalando una nota sobre la que me he sentado y donde veo la letra de Hakkai avisando que volverán tarde pero llegarán a la cena.

"Ya veo." Le digo. "Hombre, si quieres estar sola puedo irme al salón."

"No, no me importa." Me dice removiendo el puchero. "Solo estaba cocinando."

Hay un momento de silencio. Ese maldito silencio incómodo y tenso que no me gusta nada; así que decido romperlo yo.

"¿Sabes que cantas bien?" Le dije.

"No me gusta que me tomen el pelo." Me dice volviendo a ponerse tensa. "Sé que no canto bien."

"Vale, igual un conjunto de ranas hacen mejor coro que tú, pero me encanta cómo lo haces." Le digo sonriendo al ver que no es de las que les gustasen las falsas alabanzas, como a muchas, la mayoría de chicas. "Le pones ganas, así que a mí me suenas a coro celestial."

"Me he perdido." Afirmó. "¿Qué decías?"

"Que me gusta cómo cantas, aunque haya oído voces mejores." Le dije. "Pretende ser un cumplido."

"Sí, lo he cogido." Afirmó ella. "Y supongo que te lo agradezco."

"Eh." Le dije tras un poco de silencio un poco incómodo de nuevo. "Se me ha ocurrido algo."

"A ver, sorpréndeme." Me dijo apagando el fuego y girándose para mirarme cara a cara, más o menos.

"Se me ha ocurrido que aún no me has oído cantar." Le dije.

"¿Y?" Me dijo.

Vale, era un poco difícil que me entendiera, pero estaba dispuesto a intentarlo.

"Pues que puedo cantar una canción y así me oyes desafinar también." Le dije sonriéndole. "Así la ofensa será menor ¿no crees?"

"No, pero si crees que puede ayudarte…" Me dijo.

"Vaya, vaya, un público difícil." Dije bromeando y cogiendo el cucharón a modo de micrófono. "Vale, pues comenzaremos por 'Sukiyaki', que es una canción que me gustó, aunque es un poco triste." Le avisé comenzando a cantar la versión tradicional como buenamente pude puesto que no cantaba.

Entonces acabé y la miré esperando sus risas, pero en lugar de eso, solo sonrió y dio unas palmadas.

"¿Qué tal?" Le dije. "¿Me perdonas haberte sorprendido por mi desafinado?"

"Claro." Me dijo. "Pero ha sido preciosa. Aunque no he entendido ni jota."

"Digamos que es bonita y listo." Le dije. "Y para que veas, yo también desafino."

"Ya, pero aún así era bonita." Me dijo sonriendo por fin.

"¿Significa eso que me perdonas?" Le pregunté.

"Te perdono lo de asustarme al aparecer sin más." Me dijo. "Pero si quieres que te perdone por lo de anoche, me temo que vas a tener que comenzar a tratar mejor a Goku."

Eso iba a ser más difícil.

"Está bien, prometo intentarlo." Afirmé rindiéndome. "Pero no puedo prometerte nada."

"Si veo que lo intentas, y de verdad consigues algo… entonces te perdonaré." Me dijo seria.

"Vaya… oye, tú no sonríes mucho ¿no?" Le dije divertido.

"Ya, porque tú lo digas." Me dijo. "Comes aquí, supongo."

"Eso pensaba hacer." Afirmé. "Pero no te escaquees, hablábamos de por qué sonríes tan poco."

"Yo no sonrío poco." Negó ella. "Aunque mi sonrisa no es nada del otro mundo."

"Eso debería decirlo otro ¿no crees?" Le dije divertido.

"Sí, bueno. Hay a gente que le gusta mi sonrisa, y otros… bueno, supongo que no es tan bonita."

"Sonríe pues." Le dije. "Sí, mujer, sonríe y a ver quién tiene razón."

"No me da la gana." Afirmó ella para salir de la cocina a la terraza y pasar por allí al salón donde gritó haciéndome correr para ver qué había pasado y verla pinchando mi regalo.

"¿Estás bien?" Le dije.

"¡¿Pero qué es esto?" Me dijo mirándome para volver a mirar y pinchar mi regalo.

"Pues un regalo." Afirmé sonriendo. "¿Te gusta?"

"¡¿Es para mí?" Me dijo mirándome sorprendida.

"Desde luego no es para el sanzo corrupto." Afirmé viéndole pinchar de nuevo al muñeco que le había conseguido y cogiéndolo para pasárselo. "No muerde ¿sabes?"

"Vaya, es… bonito." Me dijo un poco sorprendida aún.

Pues qué bien, lo había hecho para intentar pedir perdón, pero… por lo que se veía, no me había servido de mucho.

"Déjame adivinar." Le dije. "Lo de las cosas suaves y blanditas no es lo tuyo tampoco ¿no?"

"Claro que es lo mío." Me dijo divertida moviendo el muñeco un poco para ponerlo mejor en el asiento donde lo había dejado. "Pero es que no entiendo por qué lo has traído y menos por qué para mí."

"Digamos que es una forma de pedir perdón." Le dije. "¡Ala, ya me has hecho decirlo!"

Entonces lo vi.

Fue un poco raro al principio, pero enseguida se convirtió en una sonrisa preciosa.

"Ah… ahí está." Le dije bromeando y sacando un cigarrillo para quemar los nervios que me había provocado esa chica del demonio.

"¿Ahí está qué?" Me dijo perdiendo parte de la sonrisa en duda.

"Tu sonrisa." Afirmé dándole un toque en la barbilla suavemente para ir de nuevo a la terraza. "Pensaba que no tenías una. Y si mi opinión cuenta, le doy la razón a los de 'sonrisa bonita'." Afirmé buscándome el mechero. "Y añado que es preciosa."

Maldito mechero… dónde estaba cuando lo necesitaba.

Entonces me encontré con una llama delante de la cara y miré para ver de dónde salía.

"Ya sé que no es más que una cerilla, pero como no te des prisa no me quedará llama para mi incienso." Afirmó Lily sujetando una cerilla de la que salía la llama.

Con cuidado encendí mi cigarrillo y moví su mano para encender la varilla de incienso hasta que se encendió y le soplé para que humeara.

"¿Es un tributo?" Le dije.

"No, es ambientador natural." Afirmó volviendo a entrar al salón donde la vi ponerla en un soporte para ese tipo de cosas en la mesita pequeña entre los sofás. "De vez en cuando me gusta oler esas cosas."

"Cocinas con curry y miso." Le dije. "Lees comics de autores orientales y quemas incienso para purificar el aire. ¿No eres un poco rarita?" Le pregunté divertido desde la terraza apoyándome en la barandilla mientras la veía volver a la cocina para remover lo que cocinaba.

"Digamos que soy única, y eso me gusta." Afirmó divertida mirándome.

Entonces se me tambaleó el cigarrillo en los labios y estuvo a punto de caérseme.

Había visto fuerza en su carácter y su mirada en alguna ocasión, pero esta vez… era como si tuviese una fuerza desbordante en su interior, una seguridad en si misma que sería capaz de derribar hasta el muro de acero más grande y fuerte del mundo, arrollando lo que se pusiese en medio.

Entonces sonreí.

"Sí… creo que nos han juntado a un buen grupo de raritos." Le dije sonriendo divertido y volviendo a encenderme el cigarrillo con el fogón.