Nerviosa y cada vez mas preocupada, Louie se asomo por la ventana de su camarote.

Era una estancia bonita, agradable, comoda y acogedora, pero ella la veia como la mayor y mas sucia de las carceles. Estaba posicionada en cubierta, pero en el segundo piso, teniendo la celda pequeña, en la que Ace (¡El pobre Ace! Louie no podia dejar de pensar en ello) esperaba que su suerte mejorara, justo debajo. Era frustrante, mucho, y le atacaba los nervios tener a la persona querida con una enorme amenaza de muerte bajo sus pies sin poder ir hasta el. Louie no sabia si le queria mucho, le gustaba, era un capricho momentaneo o vete tu a saber, pero en este instante lo sentia de esa manera. Y Louie era una persona de esas que viven el momento y, como tal, pues simplemente daba rienda suelta a sus sentimientos actuales. Ella no racionalizaba los asuntos que tuvieran que ver con el sexo opuesto.

Asomada ahora a la ventana, que ya se habia hecho de noche por fin, Louie contemplo la cubierta del barco en busca de informacion. Evito pensar horrorizada como lo habria pasado de mal el pobre Ace, aburrido y encerrado, encadenado el desafortunado, en aquella celducha todo el santo dia, respirando profundo la muchacha para relajarse.

Ver que la horca siniestra, aquella que el mismisimo Lafayette ¡Y Louie como le odiaba ahora! habia mandado construir por la mañana a la desesperada, comenzaba a tomar forma velozmente mientras la trabajaban hasta de noche, le hizo dar un respinguito.

Entonces, Louie comprendio que debia tomar cartas en el asunto ¡Nada de damiselas en apuros! ¡Ni doncellas incautas, inutiles o de actuacion pasiva en las aventuras y desventuras del heroe! Louie se llevo una manita al menton, alejandose de la ventana y entendiendo, ya del todo, que debia llevar a cabo sus planes y que, para salir de esta, debia tomar el rol de la despiadada capitana pirata, la picara ladrona nunca encerrada o bien el de la heroina enmascarada.

No literalmente, claro, pero si metaforicamente.

Ya habia hecho la mitad del asunto en la tarde, solucionando el problema principal de una segura fuga (En este momento, Louie desdeño los posibles y se dio a lo seguro) sin necesidad de poner un pie fuera de su camarote.

El problema grave del momento estaba en que, aunque Louie hubiera querido pulular por el barco, no hubiera podido, habiendola encerrado Lafayette en la habitacion bajo las estupidas palabras de "Es por tu propio bien, pequeña Louie". Lo que Louie tenia que lograr ahora era salir de alli sin levantar sospechas de ningun tipo, lo mas sigilosa, sibilina y embaucadora que pudiera.

Penso en escapar por la ventana, pero rapido desprecio la idea en cuanto razono que la verian nada mas poner un pie fuera de la estancia y, muy seguramente, Lafayette hubiera ya dado la orden estricta de que no la permitieran salir.

Tenia que pensar en otra cosa, ademas pronto y rapido, ya que el tiempo lo tenia hasta controlado, la muy picara.

Entonces, la chiquilla dio un saltito animado, chasqueando los dedos en el aire con animos y admiracion para con ella misma.

Ese camarote no era suyo, personal y propio, era el mas grande y bonito del buque, pero no de "la hija del señor Comodoro JeanPierre". Llegando a esta conclusion, Louie estuvo segura de que en aquellos barcos no habia mas que marines, marines y mas marines, resultando que de poco o nada servian si no eran puramente militares. Eso significaba que, muy posiblemente ¡No! ¡Seguramente! en el armario de la habitacion hubiera lo que andaba buscando.

Veloz como un rayo y a punto de tropezar por su torpeza y velocidad repentina, Louie casi que se lanzo sobre el armario del camarote, el cual no habia tocado desde que entro. Rogandole al cielo y las divinidades porque aquel mueble resguardara lo que tanto deseaba ahora, Louie abrio sus puertas de par en par sin mucho cuidado, casi rompiendo a llorar de alegria cuando lo encontro.

¡Uniformes! ¡Al menos diez uniformes de soldado raso de la marina le dieron la bienvenida! Ilusionada y con los ojitos brillantes, Louie contemplo como parecian estarla incluso saludando, complices de la fuga que en aquel barco se iba a llevar a cabo inminentemente.

Rebusco veloz y nerviosa entre ellos para dar con el que le parecio mas pequeño, agarrandolo de su percha para encontrarse, mas feliz aun, con que llevaba su gorrita correspondiente, y todo.

Disfrazarse de marine nunca habia sido una de sus mayores ilusiones, hasta hoy, en que semejante indumentaria se le hacia la salvacion total.

Decidida, Louie estaba segura, analizando que la sabana, cortada de buena manera, serviria para vendarse el pecho y parecer lo mas masculina que pudiera.

Sabia que en la marina tambien habia mujeres, pero abundaban los hombres, ademas que mas dificil seria reconocerla si se hacia pasar por uno y, tambien, escondia el cabello bajo la gorra. En ese preciso instante, Louie se agradecio a si misma por haber decidido cambiar de estilo de peinado recientemente.

Dispuesta a la accion, Louie, la pequeña Louie, razono que tambien existian los hombres bajitos, y que su estatura no seria gran impedimento.

Se haria pasar por un muchacho menudo.

(Cambio de escena)

Aburrido y medio dormido, el joven marine bostezo ampliamente.

No es que soliera descuidar sus obligaciones, pero semejante mandato reciente se le hacia estupido, sin sentido y hasta ridiculo. En pie, apoyandose en su arma para no caer fulminado en el sueño, que ya era tarde, el soldado razono con desgracia que no podria irse a la cama en toda la noche, sobretodo teniendo en cuenta que el mismisimo Capitan Lafayette le habia ordenado su accion de vigilante.

Siempre fue un chico obediente y fiel a la marina, uno de esos que nada cuestionan de un superior, pero tener que vigilar durante horas la puerta cerrada a cal y canto de una muchachilla despendolada que habia decidido largarse de aventuras se le hacia estupido. Ya podia ser la hija del Comodoro, que a el se la traia al pairo, como del rey de todos los reyes, que seguia considerando dicha vigilancia como estupida.

¿Que mas les daba? Si la niña queria marcharse a la guerra, al mar o a los bares de peor reputacion ¿Que diablos querian conseguir? A el no se le hacia tan niña como para encerrarla en una habitacion, y en caso de que ella se diera cuenta del error cometido y de lo bien que se esta en casita, ya volveria ¿No? Aquella chicuela, Louie se llamaba, o Luli, o algo similar, tendria apenas dos o tres años menos que el mismo, que estaba en plena marina.

No lo entendia, claro que tampoco era padre...

Sin embargo, por mucho que cuestionara mentalmente las decisiones de su capitan y su comodoro al mando, no iba a llevarles la contraria ni desobecerles, que jugarse el puesto o bien arriesgarse a ser detenido por una chiquilla a la que ni conocia le resultaba impensable.

Eso le pasaba por loca y desobediente ¡Ah! Y por confraternizar con el enemigo, que el no estaba tan ciego como su padre y el capitan.

Un golpeteo procedente, sin duda, de la puerta que estaba vigilando le hizo dar un brinco, espabilandose un tanto.

El joven marine abandono sus pensamientos, dandose cuenta de que alguien estaba golpeando suavemente la puerta desde el interior, seguramente, buscando llamar la atencion de alguien.

Rapido y obediente, que al fin y al cabo era un tipo amable, el soldado raso se acerco hasta la madera repiqueteante.

-¿Si?- El joven marine puso el oido sobre la puerta, dispuesto a escuchar a la ocupante del mejor camarote del buque.

-¡Hola!- Una voz simpatica y femenina le llego, sabiendo ya claro que la tal Louie, o Luli, o como fuera, estaba tambien pegada a la puerta. -Muy buenas noches.-

-Eh... muy buenas noches, si... - Ahora que lo pensaba, aquella chiquilla era bonita y graciosa. No sabia que tenia que ver eso con nada, pero no pudo evitar pensarlo ya que, a fin de cuentas, era un mozalbete de hormonas alboratadas. La juventud es lo que tiene.

-Oiga, es que vera... - Sonaba algo apuradilla, y el marine no pudo evitar interrumpirla.

-¡Oh! ¡No me llame de usted, señorita!- A pesar de ello, el marine si la nombraba de usted, sabiendo que hay cosas, como las clases sociales, que hay que respetar. Al menos, en su mundo.

-¡Ah!- Una risita graciosa y femenina atraveso la madera, y casi que al marine le parecio que acariciaba sus paredes auditivas agradablemente. -¡Lo siento!- A pesar de la disculpa, la tal Louie, o Luli, o como fuera, sono divertida.

-No importa, señorita... - Parecia simpatica y agradable, seguro que era divertida ademas de bonita. -Y digame ¿Que le ocurre?-

-Uh... es un poco embarazoso... - El joven marine casi pudo imaginarla sonrojada, avergonzada y preciosa.

-¿Que es?- Pero guardo las formas lo mejor que pudo. No era momento de imaginar nada. Por su propio bien, sobretodo.

-Esta bien... - La escucho, suspirando resignada. -¡Pero no se lo digas a nadie!- Infantil, la tal Louie, Luli o como se llamara, exclamo apurada y urgente.

-No, no se lo dire a nadie, señorita.- La verdad que el juego era hasta gracioso, resultando aquella muchachita bastante mona incluso con puerta de por medio. -Ahora, digame ¿Que le ocurre?-

-Necesito... ir al cuarto de baño... - Con dificultad, la muchachuela pronuncio el porque supuestamente habia llamado su atencion.

-¡Oh!- El joven marine no pudo contener del todo su sorpresa, no entendiendo a que venia tanto secretismo si solo queria visitar el cuarto de baño, por muy urgente que fuera. -Esta bien... ire a despertar al señor comodoro o al capitan para... - Y es que el no queria meterse en problemas, no fueran a castigarlo por haberle abierto la puerta sin permiso. Sin embargo, Louie lo interrumpio rapidamente.

-¡No!- La muchacha sono aun mas apurada y preocupada, dando incluso un golpecito sobre la puerta con la yema de los dedos. -No puedes hacer eso... - Suplicante, la chiquilla casi lloriqueo.

-¿Por que no, señorita?- Curioso y desconcertado, el joven marine apego aun mas la oreja contra la madera.

-Veras... Esto es dificil de decir... - Pronunciando lo ultimo mas para si misma que para el otro, la tal Louie, Luli o como fuera, continuo. -P-pero... me ha... me ha venido... bueno, me ha visitado... - Con dificultad, la muchachita trato de explicarse mejor ante un confuso y perdido joven soldado. - ... ya sabes... eso que, las chicas, tenemos una vez... al mes... - Vale, ahora lo entendia mejor.

-¡Ah! En-entiendo... - El muchacho se sintio ligeramente avergonzado por la conversacion, no sabiendo ni queriendo saber el mucho de semejante asunto femenino.

-Por eso te digo que es urgente... - Una nueva risita resono a traves de la puerta. -Y que no puedes decirselo a nadie... Podria ser nuestro secreto.- Louie era una experta en embaucar a jovencitos impresionables como ese, claro que aquello el pobre marine no lo sabia.

-¡Claro! No se lo dire a nadie... no se preocupe... - Como poco conocia el del periodo femenino, llego a la conclusion de que a la pobre debia hacersele algo muy vergonzoso.

-¿Puedes abrirme?- Esperanzada, la muchachita cuestiono, escuchando como la pobre se apegaba a la puerta.

-Esta bien... pero usted tampoco le diga al capitan o al comodoro que la he abierto ¿Eh?- Entrando en el juego, el joven marine rebusco en sus bolsillos las llaves de la habitacion, puestas bajo su custodia.

-¡No lo hare! Ya te he dicho que sera nuestro secreto... - Y la idea de compartir un secreto con la tal Louie, Luli o como fuera le resulto bastante tentadora.

-Espere un segundo... - No pudo evitar soltar una carcajada boba, introduciendo la llave correspondiente en la cerradura para, tranquilo y silencioso, girarla con un chasquido suave. -¡Ale! Ya esta, señorita... - Abrio la puerta, encontrandose con la imagen de una Louie, Luli o como fuera, con las manitas tras la espalda y una sonrisita graciosa de incisivos separados ¡Vaya! Si que era bonita, si... O graciosa, o algo asi. No lo sabia, pero tenia ese "no se que" tan manido que...

-Gracias, de verdad.- Pareciendo sincera, la muchacha ensancho la sonrisa, sacandole de sus pensamientos para dar un pasito fuera del cuarto. -¿No te meteras en un lio si alguien nos ve?- Pareciendo preocupada por el, la jovencita reviso los alrededores, cerciorandose de que no habia nadie mas en el pasillo.

-Oh, no se preocupe por mi... - Un leve sonrojo se hizo cargo de las mejillas del marine, llevando una mano tras la nuca para rascarsela satisfecho. -La acompañare hasta el servicio, asi si alguien nos ve, sabran que no andamos haciendo nada malo.- Sonrio tranquilizador, y la tal Louie, Luli o como se llamara, correspondio a su expresion con otra similar.

-Vale, me parece una gran idea... - Sonriente, la muchacha salio de la habitacion bonita, dispuesta a comenzar su camino hacia el cuarto de baño. Sin embargo, cuando ya iba a serguirla igual de embobado y feliz como cuando le abrio la puerta, el joven se percato, extrañado, de que Louie cargaba con lo que debia ser un bolso de dimensiones algo grandes.

-¿Y esa bolsa, señorita?- No es que quisiera ser entrometido, pero cuando se trata de cumplir ordenes, lo suyo es andarse con pies de plomo. Curioso, el soldado señalo el objeto en cuestion, provocando que Louie se detuviera.

-¿Esto?- Como si nada ocurriera, casi igual de confusa que el otro, la muchachita elevo aquel bolso con una de sus manos. -Bueno... aqui llevo... ya sabes... - Avergonzada de pronto, la tal Louie, Luli o como fuera, bajo los ojos negros hasta sus pies. -Las... "cosas de chicas"... -

-¡Oh, entiendo! ¡Lo siento!- El joven marine se apuro, no queriendo andar mas por ese tema y sintiendose ligeramente culpable por haber cuestionado su bolsa, habiendose topado con respuesta tan evidente como aquella.

-¡No te preocupes!- Jocosa y animada de nuevo, Louie comenzo a caminar a traves del pasillo en plena noche, siendo seguida por el marine como buen perro guardian. -Le dire a mi padre que haces tu trabajo genial... Sin mencionar que me dejaste salir, claro.- Complice, la niña le guiño un ojo, provocandole otra sonrisita boba. -Te lo agradezco de veras... - Ya estaban llegando, brillando los ojos de la muchacha de ilusion y alivio en cuanto diviso la deseada puerta del baño.

-No es necesario, señorita ¿Para que esta uno si no es para servir a jovencitas como usted?- Vale, el no lo hacia a proposito... pero es que ella era tan mona...

-¡Uy! Que cosas tienes... - Entrando en el flirteo, Louie le dio un golpecito inofensivo y divertido sobre el hombro. -¿Sabes? Me caes bien.- Se giro graciosa sobre sus pies, sin romper, obviamente, el picaro contacto visual, agarrando el pomo de la puerta y comenzando a girarlo. -Eres un buen tipo.- El sonrojo del marine aumento, sonriendo tontamente ante el elogio de la chiquilla. -Enseguida salgo.- Abrio la puerta, habiendo sonado sus palabras mas a seduccion que a indicacion, internandose finalmente en aquel cuarto.

Extrañado pero ilusionado con su presencia y forma de tratarlo, que quizas aquella tal Louie, Luli o como fuera no era tan mala despues de todo, escucho como colocaba el pestillo a la puerta, resultandole la vergüenza de ella totalmente tierna. Tan tierna como ella misma.

Que pena que no supiera que, por mas que la esperara, Louie no saldria por la puerta.

(Cambio de escena)

-Oye, podrias pasarmelo... - Mortalmente aburrido ya, habiendo abandonado la ventana por lo deprimente de observar como construian la horca especialmente para su cuello, Ace hablo al vigilante de su celda.

-¿Mph?- El marine, no demasiado joven pero tampoco demasiado mayor, encargado de vigilar que el peligroso Portgas D. Ace no hiciera nada raro, le dirigio una miradita curiosa por el rabillo del ojo mientras sostenia el periodico del dia.

-Cuando termines de leerlo, claro. - Recostado sobre el suelo, Ace se giro sobre si mismo sin levantarse, apoyando los codos sobre el suelo y la cabeza entre las manos.

-¡Jah!- Como respuesta, el vigilante se acomodo en su silla, regresando la vista sobre el papel de una manera no demasiado agradable.

-¿Que mas te da? No lo querras una vez lo hayas leido... - Ace se aburria muchisimo, resultandole incluso un simple periodico como algo mas que tentador. Sin embargo, como respuesta solo recibio la indiferencia del marine que, al principio, no habia hecho otra cosa mas que dormir. Cuando se desperto, Ace incluso se emociono ante la idea de poder hablar, discutir o molestar a alguien para aplacar el aburrimiento. Por desgracia, el tipo no habia hecho mas que leer el periodico sin dirigirle ni una misera palabra. -Oye, no dice mucho bueno de ti que contestes a la gente solo con monosilavos o ruiditos... - El marine dejo escapar un gruñidito, molesto, pero sin dirigirle ni siquiera la mirada. Decepcionado y comenzando a resignarse, Ace chasqueo la lengua. Se encogio de hombros y, curioso, se arrastro un poquito sin necesidad de levantarse hasta los barrotes para, tranquilamente, asomar la cabeza lo mas que pudiera y leer lo que le alcanzara la vista. El otro no se percato, permaneciendo ambos asi unos cuantos segundos. -¡Vaya!- Repentinamente contento, Ace sonrio feliz, provocando que al otro casi le diera un infarto y botara sobre su silla. -¡Mira!- Emocionado, el joven pirata señalo a la hoja plegada de periodico, ya leida por el marine, sobre sus manos, provocando que el otro le dirigiera una mirada desdeñativa que Ace ignoro. -¡Ese es mi hermano pequeño!- Ace entrecerro los ojos sin perder la sonrisa, leyendo mejor y mas rapido la noticia en cuestion. -¡Jah! ¡No me puedo creer los lios en los que se mete!- Ace parecia realmente orgulloso, soltando una carcajada animada cuando termino de leer las ultimas peripecias de su hermanito.

-Tuvo una mala influencia... - Por fin, el marine habia hablado, dirigiendole una mirada fugaz molesta y decepcionada al pirata. Durante un segundo, Ace le observo volver a su periodico, ofendido y molesto.

Ya habia abierto la boca para salir con algun comentario burlon y no muy agradable, cuando comprobo con curiosidad como el serio vigilante elevaba la vista, contemplando ahora la entrada a las prisiones.

-¡Buenas noches!- Una voz bastante suave, de una ronquera mala y que a Ace se le hizo casi provocada, resono a traves del lugar oscuro, arrancandoles una expresion extrañada a ambos hombres. -Vengo a hacer el relevo.- Unos pasitos ligeros se hicieron eco, apareciendo rapido por lo pequeño de la estancia un marine menudo, de aspecto joven, hombros muy finos y posicion firme. Llevaba la gorra baja, de manera que la visera amplia tapara la mitad de su rostro joven e inberbe. Un detalle, mas que curioso, a Ace no se le escapo dada su posicion: el nuevo llevaba un enorme jarron de porcelana pesada entre las manos, escondido tras la espalda. Eso era raro.

-¿El relevo?- Extrañado, el vigilante actual analizo al nuevo ocupante de arriba a abajo, desconcertado por su presencia repentina.

A Ace aquel marine se le hizo muy chiquitajo para ser soldado, pensando si acaso ahora el ejercito naval contrataba niños. Pero no, un niño no podia ser, a pesar de que su voz era fina, por mucho que tratara de aparentar masculinidad. Le hizo gracia, viendolo luchar con sus formas pequeñas de aquella manera, actuando como un gran hombreton.

-Aja.- Conciso y firme, el nuevo y pequeño marine se llevo una mano a la frente y sobre la gorra en posicion de saludo, bajandola finalmente con movimientos energicos y seguros. -Vengo a hacer el relevo.- Repitio con su voz suave de fingida masculinidad.

Sin embargo, a Ace aquel tipo chiquito se le hizo familiar... aunque aun no sabia bien de que... Y lo del jarron era lo mas raro de todo.

-Pero... - Desconcertado, el vigilante dejo su periodico sobre la mesa vieja de madera, mirando el reloj de su muñeca. - ... aun no es la hora del relevo. - Esceptico, le dirigio al pequeño y anonimo marine una expresion de sospecha, y Ace casi pudo ver como el otro comenzaba a sudar frio.

-¿Ah, no?- El marine en cuestion sono sorprendido, llevandose una mano libre a la mejilla para cubrirsela. Ace abrio los ojos como platos ante tan conocida pose ¡No podia ser! ¡Era imposible!

-Es mas... - Repentinamente, amenazante, el vigilante se levanto de su silla, entrecerrando los ojos para analizar de mala manera al nuevo ocupante del lugar. - ... no recuerdo tener un compañero tan bajo... No me suenas de nada.- El joven y pequeño marine dio un paso hacia atras, temeroso, observando como el otro comenzaba a acercarse. Ace estaba a punto de arrancar los barrotes hasta con los dientes.

-Es que soy nuevo.- Temblorosamente, con aquella voz fingidamente gruesa, el pequeño marine elevo sus manos en señal pacificadora con apuro.

-¿Ah, si?- Pero el otro no se trago la bola, acercandose demasiado. -Entonces, retirate la gorra.-

-Eh... no puedo hacer eso.- Nego con la cabeza freneticamente, pareciendo que buscaba una rapida excusa que le sacara de aquel problema.

-¿Por que no?- Estaba demasiado cerca, y el chiquitajo marine, a su lado, parecia aun mas bajito que antes.

-¡Soy muy, muy feo!- Como avergonzado, el pequeño marine se cubrio el rostro con la mano libre (la otra sostenia el jarron).

-¡Tonterias! ¡Dejate de juegos!- Furioso y molesto, amenazante, el vigilante le arranco la gorra de la cabeza sin ningun miramiento, convencido de encontrarse con un complice de aquel maldito mocoso pirata que no dejaba de hablar.

Cuan enorme fue su sorpresa cuando, en lugar de un cabello corto al estilo marine, se encontro con una melenita castaña y brillante.

Confuso y perdido aun, el vigilante dio un paso atras, todavia con la gorra entre las manos.

Ace no sabia que hacer, si arrancar los barrotes con los dientes, los pies o cortarse los brazos para salir entre ellos ¡Estaba loca, completamente loca!

Retirandose la mano del rostro, el muchacho en cuestion les mostro que no era tal, si no una muchacha. Es mas, que no era si quiera soldado raso, si no la hija del mismisimo Comodoro JeanPierre.

-P-pero... - No entendiendo absolutamente nada, el vigilante analizo incredulo las facciones conocidas de la hija de su superior. -¿Que hace usted aqui?- Gracias al cielo que Louie era de mente rapida.

-¡Oh, que vergüenza!- Louie sono horriblemente avergonzada, casi llorosa, cubriendose nuevamente la carita con la mano para encogerse ligeramente sobre si misma. -Que horror... que apuro... ¡Que humillante!- Parecia que incluso se iba a abandonar al llanto alli mismo.

-¡Señorita!- No sabiendo si debia preocuparse, devolverla el mismo a su habitacion o llamar a alguien, el vigilante se acerco un par de cautelosos pasos hasta la niña con una mano temblorosa en alto. -¿Qu-que hace alguien como usted aqui, en el calabozo?- Atento a ver que ocurria, que su preocupacion le impedia ser indiferente, Ace espero pegadito a los barrotes.

-Yo... - Louie volvio a negar con la cabeza apurada, descubriendo sus bonitos ojos negros pero sin retirarse aun la mano del rostro. -¡Oh, que dificil es todo esto!- Igual a si llevara un tremendo debate interno, la muchacha retiro la vista de sobre el vigilante anonadado para clavarla sobre el suelo. -En realidad... solo... solo... - Louie parecia increiblemente avergonzada, al borde del llanto nervioso y descubierta repentinamente. -¡Solo queria estar con usted!- Lo dijo veloz y temblorosa, pero alto, como si hubiera estado deseando sacarselo de dentro desde hacia años.

-¿Co-como?- Perdido, el vigilante no entendia nada aun, costandole reconocer las palabras de la muchacha como reales.

-Siempre... siempre, desde que le vi... p-por primera vez... - Louie evito el contacto visual, sorbiendo un poquito por la nariz para mostrarles lo dificil de la situacion. - ... yo... ¡No pude evitarlo!- Por fin, elevo la cabecita, mirando al vigilante con ojos de sufriente y torturada enamorada. -Me enamore perdidamente de usted... - Ante la expresion debatiente del otro, que parecia luchar entre la incredulidad y la ilusion, Ace no sabia si reirse a carcajadas o compadecerse.

-¿P-por que lle-lleva un jarron?- Con tanto movimiento de vergüenza, el objeto pesado de porcelana habia sido descubierto, dando la pequeña y ahora llorosa Louie un respingo.

-Solo queria... animar su mesa un poco... esta siempre tan solo... - De verdad que Louie era una actriz increible, sonando a inocente muchachita torturada por un amor imposible y no confesado. -Yo... nunca me atrevi... ni siquiera a dirigirle una palabra ¡Pero le juro que no me es indiferente! ¡Lo amo! ¡No puedo evitar amarle! ¡Lo amare hasta el dia de mi muerte!-

-¡Oh! No se que decir... - La bola habia colado, queriendo el pobre vigilante tragarse las palabras de una chiquilla como Louie que, ademas de bonita, era de una clase superior. Su ego crecio hasta dimensiones inimaginables.

-No tiene que decir nada ¡Entiendo que ni siquiera se haya fijado jamas en alguien como yo, tan insignificante a su lado!- Louie volvio a taparse el rostro con su mano libre teatralmente, no tratando ya de ocultar el jarron descubierto. -Solo... solo queria hacerle compañia... estar con usted... - Ilusionada, con los ojos vidriosos y suplicantes, la pequeña Louie comenzo a acercarse hasta el anonadado vigilante. -¿Como iba yo a gustarle a alguien como usted? Tan gallardo, tan guapo y elegante ¡Todo un señor!- Louie sabia que decir y en que momento, sobretodo en engaños como aquel.

-No... ¡No diga eso, señorita!- Definitivamente, Ace supo que la bola habia colado, sobretodo cuando contemplo como el vigilante, escandalizado ahora por la falta de confianza de Louie, se acercaba hasta ella, cogiendole de la mano libre con confianza. Pobre iluso...

-E-entonces... - Como incredula, pero feliz e ilusionada, Louie observo primero el agarre de su mano, para despues elevar la cabeza y dirigirle una mirada letal al otro que casi lo deja KO. -Usted... yo... ¿Yo le gusto?-

-¿A que hombre no le gustaria muchacha tan maravillosa como usted?- Ace estaba seguro de que aquel tipo en la vida se habia fijado en Louie mas alla de, si eso, el plano fisico. Pero, claro, cuando se te declara una jovencita bonita de manera tan efusiva y sincera, es normal que correspondas con semejante ilusion.

-¡Que increible! Nunca imagine que... que usted... - Louie sonrio feliz, acercandose aun mas al vigilante.

-¡No se que decir, señorita!- Con un leve sonrojo pero igual de sonriente que la otra (Solo que el pobre no estaba fingiendo, penso Ace) el vigilante hablo.

-No diga nada... - Louie se puso seria, en plena actitud romantica de inocente seduccion, apegandose al cuerpo del vigilante un poquito mas para, con expresion deseosa, ponerse de puntillas. -Solo... - Y Ace estaba seguro de que, casi y si seguian asi, podria escuchar el corazon del pobre vigilante latir desbocado, que no sabia lo que le esperaba.

Louie cerro los ojos, acercando su rostro al del otro cada vez mas... Y el hombre ¡El desdichado tipo engañado! no pudo mas que hacer lo mismo, incredulo todavia de su suerte.

En menos de un segundo, Louie abrio los ojos, estampandole sonoramente aquel jarron pesado al otro en plena cabeza, que se hizo añicos y estallo por todas partes.

El vigilante se desmayo redondo por el golpe, cayendo sonoramente sobre el suelo y casi llevandose la silla con el.

-Ay... - Louie se mordio el labio inferior, analizando con una repentina expresion culpable al tirado y golpeado marine. -Lo siento... - No le gustaba pegar a la gente, pero era una situacion limite y Louie no habia tenido alternativa. Aun mordida por la culpa, se acunclillo junto al otro que, inconsciente, parecia tener un sueño feliz, comenzando a rebuscar entre sus bolsillos las llaves de la celda.

-Muchacha malvada... - Pero a pesar de sus palabras, a Ace le hacia verdadera ilusion no solo que ella hubiera estado dispuesta a hacer peripecias para salvarlo, si no tambien la idea de ser libre al fin y olvidarse de la horca.

-Ah, no me digas eso... - Louie continuo rebuscando entre los bolsillos, nerviosa por sacarlo de alli y con el oido atento a cualquier visitante no deseado. -No es divertido... - Con un mohin infantil, Louie dio un saltito, pareciendo que, finalmente, daba con el tan buscado objeto libertario.

-Le has golpeado en la cabeza sin ningun miramiento.- Pero a Ace le hacia mas gracia que a Louie, evidentemente, no pudiendo contener una sonrisita maliciosa.

-Culpa suya ¿No? Por dejarse engañar... - Se encogio de hombros, retirandose los cargos ella misma facilmente. Segura, Louie deshizo su posiocion para ponerse en pie, sosteniendo firmemente entre las manos las encontradas llaves. En cuanto las vio, Ace no pudo evitar retirarle la atencion a Louie unos segundos. Eran su via de salvacion.

-No deberias haberlo hecho... te meteras en un buen lio... - Ace estaba preocupado, pero a la vez andaba deseando salir de alli, observando fijamente como ella caminaba hasta la puerta de su celda. Le resulto mas bonita que nunca en semejante aprieto, salvadora la niña de todos sus problemas actuales.

-En el momento que engañe al que vigilaba la puerta, me encerre en el cuarto de baño, me disfrace de marine y sali por la ventana... - Louie se llevo una manita al menton, recordando con expresion inocente las excentricidades vividas y como habia comprobado, con ilusion, que la ventana del baño daba a la parte de atras de la cubierta. - ... ya estaba en un lio... - Con los ojos como platos, Ace la contemplo unos segundos, analizando despues que no sabia de que diablos se sorprendia. Ahora, si que la estaba empezando a conocer bastante bien.

-Uh... ¿A cuantos pobres diablos has embaucado y estafado?- Incluso con compasion, Ace se apego un poquito mas a las barras de metal, agarrandolas con las manos como podia.

-¿Hasta tener que dejarlos inconscientes? Solo a este.- Con un risita, Louie le dirigio una miradita divertida, continuando despues su busqueda de la llave indicada. -Esta no es... - Habia introducido una cualquiera, resultando para su disgusto que no era aquella la elegida que ayudaria a dotarle de libertad a Ace.

-Louie... - Ace no pudo evitar sentirse agradecido y querido, apegandose aun mas a los barrotes si es que era posible. -¿Has hecho todo eso... y has venido hasta aqui... - Antes de que terminara la pregunta, Louie se le adelanto.

-Por ti... si... - Con una sonrisita algo boba, Louie se mordio el labio inferior, evitando graciosamente despues el contacto visual para continuar probando llaves. Ace no sabia que decir, decidiendo, por tanto, que lo mejor era no hablar palabra al respecto, dejarse liberar y, simplemente, disfrutar de la sensacion de sentirse importante.

-Por cierto... - Curioso, que a Ace no se le escapaba nada, chico espabilado como era, pidio una vez mas la atencion de la picara muchacha. -¿Donde has... bueno... donde las has... - Un poco incomodo, Ace señalo velozmente el pecho de Louie, completamente plano ahora. - ... donde las has metido?- Era una pregunta incomoda pero, dada la relacion extraña que tenian y la persona de la que se trataba, Ace dejo que su curiosidad ganara la partida.

-¿Eh?- Un poquito confusa, Louie introdujo otra llave incorrecta en la cerradura. -¡Ah! Me las he vendado... - Como quien habla del tiempo, Louie se encogio de hombros.

-Sorprendente... - Ace se llevo una mano al menton, analizando ahora sin querer y sin pensarlo demasiado el pecho vendado de la muchacha.

-¿A donde estas mirando, comandante?- Jugando, Louie colo una mano entre los barrotes, dandole un ligero golpe indoloro sobre la frente que le hizo dar un respingo.

-¡Oh, lo siento! Es solo que... no sabia que las mujeres pudierais hacer eso tan facilmente... - Ace penso curioso cuantas, quiza, mujeres se habrian cruzado en su camino fingiendo ser tipos duros. El mar es un lugar misterioso.

-Te sorprenderia la cantidad de cosas que las mujeres podemos hacer... - El tono de voz de Louie no fue precisamente el mas inocente y, sin embargo, ella si lo parecia, como siempre. -¡Esta es!- Casi mas ilusionada que el por su descubrimiento, Louie comprobo satisfecha como, por fin, habia acertado al tratar de abrir la cerradura.

-Sacame de aqui. - Mascando ya la libertad, Ace dio un salto pequeño sonriente mientras observaba atentamente como ella mantenia la mano sobre el manojo de llaves, ya incrustado en la cerradura odiosa.

-Espera... - De pronto, la niña se puso algo seria, retirando la mirada de las llaves para, elucubrando algo en su cabeza, sin duda, apegarse ella tambien aun mas a los barrotes. -Dijiste que... - Pensativa, Louie le analizo de pies a cabeza, clavandole finalmente una de aquellas miraditas de niña picara tan letales, y de marca registrada, sobre las pupilas. - ... que era preciosa. Y tambien dijiste que era sinceramente... - Ace no entendia a que venia aquella carita de seriedad, resultando dificil el ponerse a pensar detenidamente en nada cuando la muchacha estaba tan cerca.

-Si, lo dije.- Vencido por el poder femenino, llegando Ace a la conclusion de lo facil que era lograr la victoria cuando eras Louie, asintio una corta y convencida vez.

-Lo que quiero saber... - Louie colo su mano libre entre los barrotes, pasando los dedos mimosamente a traves del cabello del pobre y manipulable Ace. - ... es si lo dijiste para molestar a Lafayette... - De pronto parecio algo insegura, luchando la muchacha por que no se notara y mostrara actitud de indiferencia. - ... o lo piensas de verdad.- La miradita casi suplicante que le dirigio, directa a los ojos, termino por dejarle fuera de combate.

-Eres preciosa.- Ace sono lo mas sincero que pudo, dispuesto a que ella estuviera segura de la veracidad del elogio, acercandose el mismo cuanto la celda le permitia hacia el rostro de Louie. Por su parte, la chiquilla no pudo evitar morderse el labio con una sonrisita ilusionada y satisfecha, moviendose un par de veces de un lado a otro sin levantar los pies del suelo ni dejar de mirarlo.

-¿Aunque a veces sea una zorra manipuladora?- Repentinamente, Louie produjo una pequeña expresion de culpa, observandole insegura pero esperanzada.

-Bueno... - Ace no sabia muy bien que decir, retirando la mirada sobre ella un segundo para dirigirla al cielo, pensativo. -Si, a veces si... - No pudo evitar aceptar el hecho, asintiendo una convencida vez, chico sincero hasta meterse en problemas como era. -¡P-pero solo a veces!- Ya creia que la habia liado, que lo habia estropeado cuando, con una sonrisita, Louie dio un botecito pequeño y feliz. Fue desconcertante.

Y mas confuso fue cuando, realmente animada, Louie acorto la poca distancia para plantarle, sin ningun miramiento, el beso mas apasionado que a Ace le habian dado en la vida.

Asi que, como un bobo, la correspondio, resultando que no solo le habian encerrado, condenado a la horca, construido una y saldria vivo para contarlo... Si no que, encima, habia consquitado a la muchacha mas inconquistable y, ademas, le habia dado un apasionado beso de tornillo entre los barrotes de una prision ¡Ahora si que tendria buenas batallitas que narrar! Claro que Ace obviaria el hecho de que, el mismo, habia sido el primero en encandilarse como un borreguito imbecil de que aquella muchacha, al igual que haria con todas las situaciones humillantes y engaños que le habia hecho sufrir... Eso no sonaba igual de bien.

Cuando Louie considero que habia sido suficiente, se separo de el, observandole igual de emocionada e ilusionada como al principio del beso.

-Vaya... - Ace no pudo decir, de momento, mucho mas, recuperandose del apasionado momento dificilmente. - Oye... - Curioso de pronto, aun con la respiracion entrecortada, Ace cuestiono ligeramente perdido. -¿Esto ha sido por llamarte zorra manipuladora?- Esceptico, Ace la observo, tan feliz que parecia ella.

-No, tonto... - Jugando un poco, Louie nego con la cabeza. -Eres el primero que acepta mis defectos... - Vaya, Ace nunca imagino que su sinceridad y gusto por Louie traeria regalos tan buenos como besos apasionados y casi mortales a traves de los barrotes de una celda. -Normalmente, se imaginan lo que quieren... - Louie era Louie y, aunque buena, tambien podia ser, como ya Ace habia asumido y admitido, una autentica arpia manipuladora. Era lo que habia, y le gustaba ¿Para que negarlo? No era sano idealizar a tu objeto de adoracion.

-Eso no esta bien... - Con renovadas esperanzas, Ace comprobo sonriente como Louie giraba por fin la llave dentro de aquella cerradura maldita.

-A veces, es doloroso... - Ya iba a consolar su miradita tristona cuando, rapidamente recompuesta, Louie se encogio de hombros. -Pero peor para ellos.- Con un "clic" metalico, la puerta estaba abierta, empujandola la propia Louie para dejarlo libre. Incredulo y con ilusiones renacidas, Ace espero a que lo soltaran del todo.

-¡Oh, si! Mucho peor... - Ace analizo casi con dolor al pobre vigilante, tendido sobre el suelo sin sentido.

-Vale, ahora esta... cosa... - Decidida y analitica, Louie se inclino sobre las esposas que apresaban, no solo las manos de Ace, si no tambien su poder de la fruta del diablo. - Y la del pie... ¿Cuantas malditas argollas llevas?- Louie sono incluso molesta por tanto trabajo, arrancandole al otro una carcajadita boba. Ahora si se permitia el lujo de ellas.

-Quedan las manos y el tobillo.- Ante sus palabras, Louie suspiro, demostrandole lo trabajoso del camino que habia recorrido hasta dar con el.

-Vamos a ello, entonces.- Como quien se va a poner a repiquetear en alguna obra, Louie se acunclillo junto al tobillo de Ace, provocando que este no pudiera hacer mas que elevar un poquito el pie para facilitarle el trabajo. -¿Has pensado alguna vez en comprar una moto?- Mientras probaba llaves, sonando repentinamente curiosa, Louie pregunto aquella cuestion sin mucho sentido ahora.

-¿Una moto?- Desconcertado, Ace le dirigio una miradita confusa. -No, la verdad es que no. Soy un chico de mar, ya sabes... -

-Oh, claro.- Louie suspiro como resignada, comprobando otra de las llaves con decepcion al ver que no era la correcta.

-¿A que viene eso?- Curioso, Ace se inclino un poquito hacia ella.

-A nada, pero molaria.- Parecia animada de pronto con la idea imaginativa, rebuscando entre el manojo, que hacia un ruido metalico de tintineo. -¿Duelen mucho los tatuajes?-

-¿Estas pensando en hacerte uno?- Gracioso, Ace le dirigio una miradita esceptica, elevando una de sus cejas durante el proceso.

-Quizas... ¿Duelen mucho?- Louie no habia pensado la idea de dibujarse en la piel... Hasta aquella mañana en la que tanto envidio a Merian.

-Uh... un poquillo, si... - No iba a mentir, pero suavizo el resultado por mantener el orgullo de machito pirata.

-¡Que miedo!- Graciosamente, Louie se permitio dejar las llaves un segundo para llevarse las manos a las mejillas, escandalizada. Finalmente, regreso a su tarea, sonriendo repentinamente cuando una de las llaves encajo a la perfeccion. -¡Aqui esta la muy malvada!- Feliz, Louie libero con facilidad el tobillo de Ace, quien lo sintio mas ligero y libre que nunca.

-¡Bien hecho, pequeño raton!- Estaba nervioso y ansioso ¿Para que negarlo? Deseando sentirse poderoso de nuevo y con la capacidad para hacer arder cuanto se le antojara, incluido su propio cuerpo. -Ahora, las esposas... - Rapido, se analizo como mal educado, reprendiendose a si mismo mentalmente. -Por favor.- No iba a permitir que la confianza y la situacion le hicieran perder las formas.

-Si, si... - Bufando cansadamente, Louie se puso en pie, comenzando ahora la misma tarea buscadora frente a las muñecas ya elevadas de Ace.

-Te sacare de aqui, ya lo veras.- Tranquilizador, Ace le dedico una bonita sonrisa, recibiendo como respuesta, extrañamente, una risita bastante jocosa de la muchacha.

-Es lo minimo despues de haberte salvado la vida.- Louie hablo orgullosa y segura de si misma, probando otra nueva llave sobre las esposas. -Dos veces.-

-¿Perdona?- Ace no podia creerselo, no pudiendo evitar mostrar una leve expresion desconcertada y divertida. -Crei que ya habiamos discutido el asunto de tu intento de suicidio... -

-¡Ya esta!- La exclamacion animadita de Louie le corto en seco, admirando ahora un ilusionado Ace como, por fin, andaba libre del todo. Con la miradita brillante igual a un niño con un juguete nuevo, Ace se contemplo las manos, no pudiendo contener el girarlas incredulamente frente a sus ojos. Estaba libre ¡Libre del todo! Sin kairouseki, sin esposas, ni grilletes ¡Nada! Aunque hubieran sido tan solo unos pocos dias, a Ace le parecio ahora toda una vida, mesandose ambas muñecas con la mano contraria una y otra vez. Con toda su animacion e ilusion, tratando de contener malamente la euforia, Ace analizo convencido de si mismo y con nuevas energias la vieja mesa de madera del pobre vigilante desmayado.

-¡Ah!- Asustada de pronto ante la imagen, Louie dio un salto sorpresivo y aterrado hacia Ace buscando proteccion instintivamente, contemplando escandalizada como la mesa estaba, asi de repente, envuelta en llamas.

-¡¿Que pasa ahi?- Una voz desconocida y fuerte se hizo eco entre las paredes de la estancia lugubre, dejandoles claro por el ruido de pasos veloces que serian descubiertos inminentemente, atraidos los soldados por el escandalo anterior. No habian sido muy sigilosos, la verdad.

-¡Ah!- Louie grito aun mas fuerte y aguda cuando comprobo, al girar la cabeza hacia Ace, como la mano de este tambien se encontraba ardiendo y observaba la entrada, a la espera tensa de los desdichados recien llegados, con mirada seria y malevola. -Pero ¡¿Que haces?- Escandalizada, Louie agarro el brazo que no andaba con llamas, tironeando de el con algo de apuro.

-¿Que?- Confuso, Ace le dirigio a la niña una expresion extrañada, no dejando aun su otra mano de arder cada vez mas fuerte. -Algo tendre que hacer ¿No?- Se encogio de hombros, no entendiendo a que venia su enfado mientras que los pasos veloces de un pequeño peloton marine sonaban cada vez mas cercanos. -Vamos a quemar este maldito buque y... - Pero lo interrumpieron velozmente.

-¡No puedes hacer eso, comandante!- Louie parecia de pronto aterrada, tironeando mas fuerte de su brazo libre al mismo tiempo que la mesa no dejaba de quemarse, la pobre. -¡Mi padre esta aqui! ¡Por mucho que lo quiera lejos, sigue siendo mi padre!- Ace abrio la boca, dispuesto a decir algo, pero ella no le dejo. -¡Quiero a mi padre!- Vale, Ace no habia pensado en eso. El estaba acostumbrado a prender fuego, fugarse y convertirlo todo a cenizas, independientemente de quien se encontrara. Normalmente, eran enemigos, y los enemigos daban igual.

-¡Esta libre!- Un grito preso del panico resono muy cerca, provocando que ambos dejaran la discusion para otro momento y dirigieran la vista hacia el lugar en cuestion. Un pequeño pelotoncito de marines trasnochadores les observaban horrorizados, no sabiendo exactamente que hacer ni como reaccionar ante la vision, terrible para ellos, de un peligroso y ahora salvaje Ace frente a ellos. Temblorosos, acogieron las armas que de nada servirian ya entre las manos, inseguros, y Ace no pudo hacer mas que observarlos curiosamente ¿De verdad le iban a enfrentar, ahora, en plenas facultades y sin kairouseki de por medio? Era una mala decision, hasta Ace lo sabia. Tranquilo ante la situacion, que la guerra se le daba bien, Ace giro la cabeza, contemplando a una pequeña Louie que, aun agarradita a su brazo, observaba tambien al entrado en panico peloton.

-¿Y a estos puedo?- Con la mano ardiendo ligeramente elevada, Ace pidio permiso para comenzar con la fiesta.

-Oh... - Louie no sabia que decision tomar, analizando la situacion una y otra vez. -Bueno... esta bien, si.- Ace ya iba a lanzarse a la batalla con todas sus ganas y diversion (Si, le gustaban estas cosas) cuando Louie volvio a tirar de su brazo, haciendole detenerse en seco. -¡Pero no te cebes! Qu-quiero decir... no te pases.- Urgente y preocupada por la salud de aquellos pobres malafortunados que habian llegado al lugar, Louie le dirigio una miradilla suplicante.

-Vale.- Ace asintio finalmente, notando como el agarre de la muchacha desaparecia para, sin miramientos y ganas de batallar, lanzarsa con una sonrisa maliciosa hacia el pequeño peloton tembloroso.

En menos de diez segundos, al menos siete marines se retorcian y quejaban sobre el suelo, quemados, golpeados, algunos conscientes y otros... bueno, otros no tan conscientes. Tosiendo la pequeña y espectadora Louie debido al humo de las ropas y la carne quemada, se sacudio una manita frente a la cara para disipar la neblina pesada. No era agradable.

-Bien... - Ace parecia mas que satisfecho, habiendose desahogado bastante tras aquella peleita facilmente ganada. -Ahora, larguemonos.- Ya iba a salir por la puerta hacia el exterior, asi a lo salvaje y animal, cuando Louie nuevamente lo detuvo.

-¡Espera!- En seco, Ace tuvo que frenarse para girarse hacia ella. -¡No podemos salir asi, comandante! Nos cazarian enseguida ¡Y no quiero que prendas llamas al buque entero con mi papa incluido!- Aun no parecia haberle perdonado del todo su falta de tacto, cruzandose de brazos algo enfurruñadita.

-¿Que prentede que hagamos entonces, señorita?- Las formales palabras que tanto le recordaron al vigilante le arrancaron una risita a la muchacha que, sabiendo que no podria enfadarse con el durante demasiado tiempo, comenzo a caminar hasta Ace.

-Mmh... - Pensativa, Louie analizo al grupo de marines derrotados que apenas si podian moverse, escuchando a alguno quejarse malamente y a otro arrastrarse por el suelo sin lograr nada. Pobrecillos... Pero Ace le gustaba mas que ellos, asique... -Ya se.- Convencida de si misma mientras Ace no le quitaba la mirada curiosa de encima, Louie se agacho junto al grupo de vencidos para, sin muchos remordimientos, acoger entre sus manos el cuchillo de alguno de aquellos pobres diablos.

-¿Que tramas, muchacha?- Louie era una muchacha con mas recursos que el, eso seguro, decidiendo que mejor era hacerla caso en situacion dificil y semejante.

-Secuestrame.- Segura de si misma, la chiquilla le dirigio una miradita seria, alzandole el cuchillo para que lo cogiera de entre sus manos.

-¿Perdon?- Ace no dio credito facilmente a lo que habia dicho.

-Que me secuestres. A mi no se atreveran a atacarme.- Cierto era aquello, la verdad ¡Maldita sea, si que era una mujer de recursos!

-¿Estas segura?- Pero a Ace, la idea de exponerla al peligro asi, sin mas, sin pensarlo dos veces y ninguna seguridad, no le parecia tan facil.

-¡Obviamente! ¡Es la mejor idea que he tenido nunca!- Por su parte, Louie no cabia en si de la emocion, pareciendo realmente ilusionada con la idea de verse inmersa, ya de verdad y autenticamente, en plena batalla como rehen ¡Ahora si que viviria una historia como las de sus amados libros!

-P-pero sera peligroso... ¿Y si te... te hieren?- La idea le provoco un escalofrio de terror bastante fuerte al desconcertado Ace, que analizo el machete con desconfianza ¿Y si la heria el mismo sin quererlo? Eso le dio aun mas miedo. Mientras tanto, la mesita desdichada ya se habia reducido a un monton de cenizas en ascuas.

-Comandante... - Seria, la pequeña Louie le agarro de las manos, dedicandole una miradita negra como la noche suplicante, pero decidida. -No soy una niña. Tambien se tomar decisiones y, como te he demostrado hace bastante poco... - Ace le dirigio una miradita fugaz al cuerpo desmayado del vigilante. - ... puedo salir yo sola de mis apuros.-

-Bueno... - Vale, tenia algo de razon. A Ace le dolio un poquito, sintiendose inservible un tanto en su masculinidad. Se suponia que los hombres protegian a las mujeres, y no al reves. Que el debia llevar la iniciativa, y no al reves. Quiza si lo tuviera demasiado esquematizado... Como ya le habia dicho Marco ¡Maldito Marco, sabedor de todas las cosas! A lo mejor, era hora de abandonar ese esquema y dejarse llevar un poco por Louie y sus ideas que, aunque locas y peligrosas, si parecian dar buenos resultados. -Esta bien... - Como respuesta, Louie dio un brinquito simpatico, tendiendole aquel cuchillo nuevamente. -Pero, que conste, que sigues siendo una niña... - Eso era cierto, que Louie no habia abandonado del todo aun su faceta e ilusion mas infantil.

Tomando aquel cuchillo ya mas seguro, Ace se dispuso a participar en los planes de Louie, donde el era ahora la pieza maestra.

(Cambio de escena)

-¡La matare! ¡Lo juro!- Queriendo parecer lo mas sincero que pudiera, Ace ajusto mejor aquel cuchillo sobre la delicada garganta de Louie, temiendo constantemente el apretar demasiado.

-¡Lo hara! ¡Esta loco!- Por su parte, Louie era mucho mejor actriz, pareciendo realmente a punto de llorar como toda una exagerada y aterrada damisela en apuros, con los brazos en alto y temblando de miedo.

-¡Esta loco!- Aterrados, el enorme batallon de marines, encabezados por un iracundo y fuera de control Lafayette, secundaron las palabras de la niña al unisono.

Habia hecho lo que habia dicho la muchacha, tomandola como falso rehen para toparse, consciente de lo mucho que ella podia analizar situaciones, con mas marines alerta que esperaban sospechosos a que algo malo ocurriera. Definitivamente, habian armado demasiado escandalo.

Repentinamente, habian aparecido mas, y mas, y mas aun, pensando Ace con horror si acaso saldrian hasta de debajo de las piedras los muy malditos, teniendo el pobre que batallar por un lado, patear por otro y agarrar mientras tanto a la niña como rehen. A todo esto, se le sumo la dificultad tanto de evitar hacerla daño como de consumir bajo las llamas el barco entero, prendiendo algun fueguillo pequeño (Al menos, a el se le hacian infimos) sobre la carne o indumentaria de algun que otro soldado hasta que ardiera de pies a cabeza, rodando sobre si mismo.

Luego aparecio Lafayette gritando cosas, pero Ace fue mas veloz, huyendo de aqui para alla mientras golpeaba y quemaba por doquier, agarrando a la muchacha firmemente con el cuchillo en alto.

Al final, habian acabado en el techo de la estancia mas alta de todo el barco, siendo observados desde abajo por todo el escuadron del ejercito marine enterito, completo, medio chamuscado y aterrado. A pesar de que no habian podido aun tocarle ni un pelo, Ace se encontraba en la estacada, analizando con mala fortuna como poca escapatoria tenian desde ahi ¿Como diablos iban a salir del barco?

-¡Maldito seas!- Piyandolo desprevenido, Lafayette agarro sin cuidado ni mucho razonamiento la escopeta de uno de los marines mas cercanos, apuntandole para, veloz y sin dar apenas tiempo de reaccion, dispararle sin pensarlo ni dos veces.

Gracias al cielo que Ace era rapido, apartando a la muchacha a una precaria distancia para que la bala, sin sentido como arma contra alguien como el, se disolviera en su hombro convertido en llamas facilmente.

-¡Pero ¿Que haces?- Ace no podia creerlo, sintiendose realmente enfadado y preso de la ira cuando comprobo con horror la falta de delicadeza y logica de aquel capitan chalado. -¡¿No ves que le puedes dar a ella, animal?- Reprendiendolo firmemente, Ace grito de manera suficientemente alta para ser escuchado.

-¡Te matare!- Pero su odio debia ser mas grande que su cabeza, dejandole ahora mas claro que nunca que, realmente, creia en aquella frase fatidica que le habia dicho a Louie miles de veces: Si no eres mia, no eres de nadie.

-¡A mi! ¡Pero no a ella, maldito tarado!- Estaba que bufaba, volviendo a acercarse a Louie contra si mismo mediante un tironcito pequeño. -¡¿En que diablos estas pensando?- Chasqueando la lengua e ignorando sus palabras, en pijama, Lafayette recargo la escopeta, comenzando a dirigirse veloz hacia las escaleras para llegar hasta ellos. Por su parte, incredulos y estupefactos, el resto del ejercito aun no se habia recompuesto de la actitud que su capitan habia decidido adoptar. -¡Mierda!- Ace iba a darse a la fuga, pero el muy maldito era veloz como el viento cuando se lo proponia, llegando facil hasta el techo de madera de aquella cabina mas alta.

-¡Aqui estas!- Volvio a disparar sin ningun sentido, que a el no podia hacerle daño, provocando que Ace tuviera que empujar a la niña hasta casi tirarla por la borda.

-¡Ah, joder!- No era dado a las palabrotas, y no le gustaban, pero la situacion le estaba poniendo de los nervios. -¿Estas bien?- Culpable por el empujon peligroso, Ace se dirigio hacia la niña que, al borde del abismo y con el corazon en la garganta, se alejo de caerse al agua o estrellarse contra la madera velozmente.

-S-si.- Insegura, sin embargo, Louie asintio, no sabiendo donde quedarse la pobre.

-¡Lafayette! ¡Estupido enfermo!- La voz estruendosa del Comodoro no se hizo esperar mas, dando todos un respingo ante el poder vocal para, con caras mas que sorprendidas, mirar hacia abajo. Alli estaba, iracundo, incredulo de la falta de tacto de su capitan y en pijama tambien, analizando la situacion con horror total. -¡¿Que crees que estas haciendo?- Ace no tenia tiempo de ponerse a batallar con ambos cargos superiores, corriendo hasta Louie para cogerla de la mano firmemente.

-¡Acabar con el enemigo, señor!- Volvio a disparar sin ningun cuidado, y la bala acerto casi en los pies de la muchachita, que no cayo al suelo de milagro porque Ace la sujeto veloz.

-¡Ah! ¡Mi Luli! ¡Mi niña!- No sabia ahora de quien debia el Comodoro defender a su pequeña hijita, si del pirata que se la llevaba secuestrada, o de un Lafayette preso de un ataque de histeria. -¡Os matare! ¡A los dos!- Se habia enfurecido, y los Comodoros enfurecidos no son buenos rivales. Menos aun en lugar tan precario y de facil caida como aquel. Si le precitaban al mar, Ace estaria perdido. Tragando saliva solo con el imaginar que moriria ahogado bajo el agua, Ace ajusto mejor el agarre sobre Louie, tirando de ella para correr hasta las cuerdas que unian las velas con el grueso mastil. No tenia sitio mejor, resultando que alternativas de fuga no quedaban por otro lugar. Con apuro, Ace observo como el Comodoro JeanPierre habia decidido subir tambien a cumplir su amenaza, comenzando a caminar hacia las escaleras.

-¡Sube!- Indicador, Ace señalo su propia espalda, provocando un leve desconcierto sobre la muchacha. Sin embargo, viendo que era de vida o muerte, de libertad o prision para toda la eternidad, Louie obedecio rapidamente, subiendose a la espalda del comandante que cargo facilmente con su peso. Menos mal que era ligera. -Agarrate fuerte ¿Eh?-

-¡Si!- Firme y segura de luchar hasta el final, Louie se apreto a su cuello y reafirmo el agarre de sus piernas sobre sus caderas, comenzando Ace a trepar por aquellas cuerdas con la muchachuela a cuestas.

-¡No te lo permitire, demonio!- Lafayette habia sido rapido, posicionandose al principio de la improvisada escalera para, letal y chiflado, apuntarle con aquel arma que de nada servia.

-¡¿Sabes? ¡Me tienes harto!- Ace ya no se andaba con miramientos ni juegos, creciendo su odio por el estupido capitan mas que nunca. Como era un chico mañoso, se giro como mejor pudo para que ella no fuera un blanco facil, posicionando un pie firme y seguro sobre el cañon de la escopeta gracias a su posicion ya levemente escalada.

-¡Moriras, te prometo que moriras!- Ajusto el arma, obviando el hecho de que Ace tuviera el pie firmemente plantado sobre el cañon.

-¡Acabaras matandola a ella, imbecil!- Ace no entendia a aquel hombre.

-Entonces... morira contigo.- Guiño un ojo, dispuesto a disparar sin pensar, y la ira de Ace no hizo mas que crecer ante sus ultimas palabras.

-¡Idiota!- Al ver que iba a disparar, no se le ocurrio mejor descripcion.

Presiono el gatillo y la bala, evidentemente, atraveso el pie de Ace sin herida, ni dolor, ni daño de ningun tipo, bufando mas que molesto al llegar a la conclusion de que, definitivamente, estaba como un cencerro.

-¡Muerete!- Furioso, Ace pateo el cañon con la mayor fuerza que tenia y, como chico monstruoso que era, el impacto se llevo consigo no solo la escopeta, si no tambien al capitan detras, que salio disparado un par de metros.

-¡Guau!- Impresionada, Louie finalmente hablo, pareciendo que no era plenamente consciente del peligro de la situacion limite. -¡Eres muy fuerte!-

-Oh, te sorprenderia la cantidad de cosas que un comandante puede hacer... - Ace se dejo llevar un poquito por el elogio y la emocion, dejando notar todo su orgullo de pirata creciendo gratamente.

-¡Quieto ahi, mocoso!- La voz estruendosa del Comodoro JeanPierre les hizo dar un respingo que casi les hace caer, observando ahora ambos al frente para, no sabian si iracundo o lloroso por el peligro que corria su niña, tan enorme como era, contemplar la imponente figura del bipolar comodoro.

-¡Y un cuerno!- Ace no iba a obedecer, comenzando a escalar veloz y agilmente por las cuerdas.

-¡Se escapa!- Lafayette, malamente recompuesto del fuerte golpe, volvia a apuntarles con su escopeta. Sin embargo, esta vez, el impacto recibido fue un puñetazo del Señor Comodoro JeanPierre, que le miraba fuera de si.

-¡Estupido Lafayette! ¡¿Que crees que haces, ah? ¡A mi niña no le apuntas tu con escopetas, mucho menos la disparas!- El Comodoro JeanPierre parecia a punto de matarlo y cortarlo en pedacitos, y el pobre Lafayette le contemplo, incredulo y temeroso.

-P-pero señor... - En el suelo de nuevo debido al golpetazo enorme de su superior, Lafayette se limpio la sangre que caia de la comisura de su boca.

-¡Ni peros ni hostias!- Si, estaba realmente enfadado. -¡Ya hablaremos cuando salve a mi niñita! ¡Te llevare al consejo de guerra y seras tu quien acabe en la horca, chalado!- Al menos, penso Ace mientras continuaba escalando, su padre no estaba dispuesto a matarla solo por dañarlo a el.

Ace decidio que no tenia tiempo de contemplar el espectaculo, ajustando las manos sobre las cuerdas para, con buena resistencia, continuar subiendo no sabia exactamente a donde ni para que.

-¿Estas bien sujeta?- Por un momento, se preocupo cuando sintio el agarre de la muchacha mas flojo, analizando horrorizado que, para ella, una caida desde esa altura seria mortal.

-Aja... - Louie, sin embargo, contrastando con todos los varones del momento, sono tranquila, apegandose un poquito mas contra el para dejarlo escalar mas seguro. -Oye ¿Que hora es?- ¡¿A que leches venia esa pregunta, justamente ahora, que tenian por lo menos a cien marines detras, incluidos un capitan que habia perdido la chaveta y un padre furioso?

-¡¿A que diablos viene eso?- Ace, definitivamente, nunca llegaria a comprender del todo la mente de Louie.

-¡Necesito saber la hora!- Quejumbrosa y caprichosa, Louie produjo y un apreton pedigüeño sobre Ace.

-Me cago en la... - Ya iba a ponerse a despotricar el tambien cuando, extrañamente, ella volvio a producir un apretoncito indicador. -Esta bien ¡Esta bien!- Bufo molesto, pero resignado a ser un buen borreguito, agarrandose precariamente a la cuerda para, cargando con el peso de la niña y la mitad del suyo, ayudado tan solo por los dedos y un solo pie, rebuscar entre los recobecos de sus pantalones. Rapido y eficaz, Ace analizo la hora que marcaban las manecillas de su reloj de bolsillo, lanzandolo nuevamente a su lugar sin mucho cuidado. -Las dos y trece de la madrugada.-

-¡Genial!- Animada de pronto, Louie estuvo a punto de caerse debido a su alegria repentina, teniendo que agarrarse a el nuevamente con renovado miedo y fuerzas. -Uy... -

-¡Niña, no me hagas locuras ahora, por favor!- Mas aterrado el que la muchacha por su seguridad, Ace casi le rogo al borde del llanto.

-Comandante, a las dos y quince, exactamente a esa hora ¡Salta!- Completamente convencida, Louie pronuncio aquel mandato como si fuera lo mas evidente del mundo.

-¿Que?- Pero para Ace no fue tan facil de analizar, girando la cabeza convencido de que debia haber escuchado mal.

-Que a las dos y quince minutos, saltes al mar, comandante.- Louie repitio mejor, como si fuera que el no la hubiera escuchado, simplemente, señalando ahora con una manita rapida la direccion deseada. -¡Y saltes, justamente, hacia alli!- Definitivamente, la pobre debia haber perdido la chaveta, tambien.

-¡¿Te has vuelto loca?- Ace no comprendia nada, comenzando a aterrarse ante la idea de que aquel magnifico plan de la niña tuviera semejante final mortal. -¡Yo no puedo nadar, muchacha! ¡Ademas que no podemos lanzarnos a alta mar sin bote ni barco, cabeza loca!- Ace no sabia en que diablos andaba pensando.

-Solo confia en mi, comandante, y a las dos y quince, salta hacia alli- Nuevamente, segura de si misma, Louie volvio a señalarle la direccion.

-¿Sabes? Me gustas mucho, chiquita... pero no ando dispuesto a ningun suicidio romantico.- Sincero y temeroso, que debia haberse vuelto aun mas loca de lo que ya estaba en un principio, Ace se agarro mejor a las cuerdas, comprobando con pavor como el en forma comodoro comenzaba a trepar tambien.

-¡Por favor! ¡Confia en mi, y salta!- Sono tan firme, tan suplicante, tan confiada que... Ace debia estar volviendose igual de majara.

-Espero que sepas lo que haces... - Suspiro cansado, subiendo un poquito mas para aumentar la distancia entre ellos y el Comodoro, que subia con mayor dificultad por su madurez.

-Confia en mi.- Nuevamente, afianzando el agarre y seguridad, Louie repitio. Ace no pudo mas que asentir.

-Nos vamos a matar... - Pero no pudo evitar dejar escapar aquella frase fatidica.

(Cambio de escena)

Veloz como un rayo, la moto acuatica atraveso la superficie marina casi volando, rompiendo el agua a su paso debido a su enorme velocidad. No era de gran tamaño, pero corria como mil demonios, estando ahora ambos ocupantes convencidos de la buena decision que habian tomado cuando, apurados y ansiosos, la habian robado del puerto mas cercano sin ningun tipo de cargo de conciencia.

-¡¿Que hora es?- Elevando su tono de voz lo mas que podia para que se oyera sobre el rugido poderoso del motor a toda potencia, una pelirroja bastante despampanante grito al piloto masculino, agarrada a sus costados con algo de despreocupacion.

-¡Pues... - Por su parte, el joven piloto aumento el ritmo todo lo posible, casi haciendo estallar al pobre sobrecargado motor. - ... bastante tarde!- Igual de alto por las mismas razones que su compañera, el muchacho se inclino un poco sobre el manillar del vehiculo, dispuesto a afianzar la rapidez como fuera.

-¡¿Queda mucho?- La bonita y alta pelirroja, con su melenaza al viento, pregunto de nuevo, sonando, sin embargo, ahora mas preocupada que momentos antes.

-¡No, no mucho! ¡Ya casi llegamos!- Tranquilizador y seguro de si mismo, el muchacho continuo con aquella moto acuatica a toda marcha, rompiendo las holas y el mar.

-¡Joder, me duele el culo de estar sentada!- Tan macarra y malhablada como era siempre hasta en las peores situaciones, la orgullosa y altiva pelirroja hizo notar su disgusto. Por su parte, su compañero no pudo contener una carcajada divertida debido a su lenguaje y falta de apuro para decir todo aquello que se le antojara y de la peor manera que le diera la gana. -¡Me ha llamado hace mucho! ¡Como no lleguemos a tiempo, te matare!- Amenazante, la muchacha apreto un poquito mas los costados del piloto, dejandole ver su creciente preocupacion.

-¡No te preocupes, hermanita!- Seguro de si mismo, el joven hablo calmado y tranquilizador. -¡Los heroes siempre llegan en el ultimo momento!-

Y asi, Marco y Merian se lanzaron a la carrera acuatica, dispuestos a ayudar fuera como fuera a sus pequeños protegidos correspondientes.

Exactamente: los heroes siempre llegan en el ultimo momento.

(Fin del capitulo)

Hello!

El siguiente sera ya el ultimo capitulo, seguramente. Si no, el penultimo XD Un besazo y muchisimas gracias! =D