Disclairmer: Los personajes no me pertenecen, son de la genial Suzanne Collins, sólo los uso para el argumento del fics.

Summary: Katniss Everdeen, una adolescente de diecisiete años, comienza el instituto en donde su vida da un giro de...muchos grados al conocer a sus compañeros: amistosos algunos y a otros que les partiría la cara. Después de la muerte de su padre, Katniss, no creía que volvería a ser feliz pero ¿Se había equivocado? Mal Summary . T por lenguaje adulto


Capítulo 11: Presiones

Nueve de la noche, siquiera se me había pasado por la cabeza bañarme cuando mi celular sonó sobre la almohada de mi cama.

Prim había pasado todo el día mirando televisión, cosa que no hacía a menudo, simplemente no quería estar en la misma habitación conmigo y aquello me ponía nerviosa, no alcanzaba a decidir si su actitud era por rechazo hacía a mí o por miedo, de lo que no tenía duda era que no me agradaban ninguna de las dos.

-¡Katniss, soy Johanna!- saludó la chica con molestia- Annie ya está lista y preparada en mi casa- agregó con pesar.

-Pero si son las nueve- contesté algo sorprendida, nunca había visto a Annie tan frenética con algo que no fuera Finnick. Aunque tampoco me interesaba, no iría con ellas, lo había decidido apenas pasé por el umbral de la puerta de entrada. Nadie me sacaría de mi casa.

-Exacto, veo que comprendes mi punto de vista- afirmó con un tonó sarcástico en la voz, típico de ella- ¡Katniss opina lo mismo que yo!- gritó a alguien quien supuse era su amiga, desde el otro lado.

Suspiré.

-Lo siento, Johan. Pero no iré- dije lentamente, tenía miedo de lo que pudiera contestarme, Johanna no era una persona predecible y podía saltar con cualquier disparate tanto como con una terrible crítica.

-¿Qué? ¿Por qué? ¡No me dejarás sola pendiente de Annie, Finnick no se hará cargo de ella cuando esté como una cuba sabiendo que yo estoy ahí!- alegó y pude escuchar que Annie le decía alguna grosería desde atrás.

-En verdad, lo siento, pero no me siento bien- me excusé, no era una mentira completa, al fin y al cabo no me sentía con ánimos de asistir. La verdad era que me daba cierta vergüenza afirmar cual realmente era el problema, seguramente las chicas tendrían millones de explicaciones para lo que Cashmere me había revelado aquella tarde pero no quería su consuelo, sólo necesitaba que una persona en particular se explicara frente a mí., aunque por el momento prefería evitarla.

Antes de que Johanna replicara sentí como el auricular de su teléfono cambiaba de mano. Eso no era bueno. Me preparé para un grito y alejé un poco el celular de mi oído.

-¡Katniss Everdeen!- Obviamente era Ann, como había esperado. Debía estar loca de rabia por mi cancelación a último momento- ¡espero que te arrepientas de lo que has dicho! ¡Hace dos semanas que prometiste ir, no puedes retractarte faltando… tres horas!- me echó en cara con la voz completamente decepcionada.

-¿Ya has tomado?- por desgracia la pregunta fue en voz alta, no quería responder de aquella manera a su furia.

-No, todavía no- negó orgullosamente- vamos Katniss, nunca estamos todos juntos. Imagínate, hasta Mad irá ¡no puedes faltar tú!- lloriqueó, sin duda la chica tenía varios métodos para convencer a las personas, aunque yo era tan dura como Johanna, sus reproches no surtían efecto en mí.

-Lo siento pero es mi última palabra- aseguré sin dar un brazo a torce.

-¡Dame el teléfono, Annie, lo romperás!- alcancé a oír que se quejaba la pelinegra a lo lejos.

-Mira, no me importa si estás en pijama, cenando o ya dormida- amenazó Johanna cuando recuperó el poder de su móvil- apareceré en tu puerta dentro de uno ahora, tocaré el timbre hasta que alguien me abra, luego te arrastraré al coche sin importarme como estés vestida y nos iremos a la fiesta ¿Quedo claro?- replicó severa. Me pregunté cual de las dos chicas estaría más molesta, me inclinaba más para el lado de Johanna ya que su celular, su casa y su mente estaban siendo perturbados.

-No tienes la dirección de mi casa- me defendí como una niña, había sido lo suficientemente inteligente como para esperar hasta el último momento para revelar la ubicación.

-Oh, conozco alguien que sí la sabe- canturreó entre victoriosa y molesta para luego cortar la línea.

-Mierda- susurré.

No quería que mis amigas armaran un revuelo en la puerta de mi casa, eso alteraría mucho a mi madre, no podría soportar eso. Así que me puse en campaña, completamente derrotada y frustrada, para tomarme una ducha rápida y elegir alguna prenda razonable para asistir a la fiesta. Por suerte hoy Healer haría la cena y no tenía que preocuparme por otro problema más.

A pesar de bañarme rápido me quedé cinco minutos más para disfrutar del reconfortante repiqueteó del agua en mi espalda mientras pensaba en el poco humor que me quedaba. El día había comenzado razonablemente bien, sin contar que desde que me desperté no tenía muchas ganas de asistir a la fiesta y por qué Mad seguía sin dirigirme la palabra, sólo hasta que Cashmere se cruzó en el camino de Prim y como era lógico fui a defenderla para terminar peor de lo que ya estaba. Ahora no sabía si confiar en Gale ¿Sería cierto que se burlaba de la rubia hoy por la mañana o estaba coqueteando de alguna forma que yo no conocía? Aquello me enfurecía ya que él era terriblemente celoso y sí estaba saliendo con Cashmere junto conmigo entonces por qué yo me hacía tanto drama con sólo pensar en Peeta.

Frené los pensamientos en cuanto me escuché a mí misma ¿Cómo podía pensar eso de Gale? Si fuera esa clase de personas Johanna lo odiaría…a menos que también se lo esté escondiendo a ella.

-¡Basta!- me dije y cerré la canilla del agua.

Volví a la habitación que compartía con Prim, ella simplemente había dejado su bolso arriba de la cama para luego no volver a entrar en la alcoba. Se la había pasado en la sala o haciendo compañía a mama en el jardín cuando regresó de la guardia por la tarde.

A pesar de nuestro desliz económico pocos meses atrás nunca nos había faltado ropa limpia para ponernos durante el día a día. Nuestro padre solía hacernos muchos regalos y unos cuantos de ellos eran hermosos vestidos de fiesta, solariegos o informales para un día de campo –elegidos obviamente por Effie-. Era la primera vez que me fijaba en que ponerme para salir, nunca se me había pasado por la cabeza combinar la ropa que usaba, eso se lo dejaba a la mejor amiga de mi madre, sin embargo hoy me encontraba terriblemente nerviosa por ello, quería impresionar a Gale así, por si era cierto lo de Cashmere, sabría de lo que se perdería. Luego de veinte minutos probándome distintos conjuntos, sin ningún éxito, escuché que Prim me llamaba a comer desde el piso inferior. Suspiré, tal vez fuera bueno que Johanna y Annie pasar por casa con tiempo, al menos me darían una mano con eso.

La comida transcurrió en silencio, como era de esperase Healer no habló mucho pero era Prim la que estaba sumamente callada mirando su plato de tallarines fijamente mientras los revolvía con el tenedor. Sentí un pellizco en el estómago, odiaba ver a mi hermanita así. Miraba el reloj de la pared constantemente esperando que nadie llamara al timbre en un momento tan inoportuno como aquel.

-Prim ¿Estás bien?- inquirí cuando nos quedamos solas en la cocina fregando los trastos. Sólo era una pregunta formal ya que sabía que no se sentía bien, aunque a ella le gustaba que la cuestionara de tal manera, sencilla.

Prim simplemente se encogió de hombros.

-Sabes que puedes contarme cualquier cosa- comenté sin mirarla había notado un leve brillo en sus ojos.

Mi pequeña hermana titubeó y su cabello claro ceniza se movió ligeramente. Nunca rechazaba mis ofrendas de cariño y consuelo, sabía que eran muy valiosas y que no se las daba a cualquiera en especial después de la muerte de papa.

-Me siento un estúpida- balbuceó con la vista en el agua enjabonada- tu compañera tiene razón, soy una inútil- dijo entre sollozos restregándose las lágrimas violentamente.

-¿Qué?- solté sorprendida, había creído que estaba enfadada conmigo por no haberla protegido como se debe- Prim no digas eso, la única inútil es ella, lo único que sabe hacer es molestar a las personas- agregué, no pretendía levantarle el ánimo con aquello, sólo decía la verdad sobre Cashmere.

Prim sonrió aunque la calidez de la sonrisa no alcanzo sus tiernos ojos.

-Además tú sabes hacer muchas cosas, salvaste a ese gato pulgoso de una infección ¿no?- la alenté, la rudeza era algo que mi padre me había enseñado- no lo hace cualquiera, y te puedo asegurar que Cashmere sería incapaz de acercársele aunque estuviera sano- opiné intentando hacerla sonreír y a la vez imaginando la situación en la que un gatos escuálido y feo como Buttercup salía volando hacía la chica- tal vez sería buena idea arrojárselo por la cabeza-.

-¡Katniss!- rio Prim al final, todavía tenía la mirada ensombrecida pero ya le había vuelto el autoestima.

-¿Quieres ayudarme a elegir un vestido para hoy?- le propuse, ahora que sabía que mi hermana se encontraba mejor tenía más corajes en cuanto a la fiesta se refería. Tal vez esta salida no terminara en desastre como la anterior, aunque también podría asumir que no la pasaría tan genial como Annie lo esperaba pero estaba segura que cortaría un par de cabezas durante aquella noche.

-¡Claro!- contestó y nos fuimos para la habitación.

Al contrarió de mí, mi hermana si tenía una idea de lo que las chicas vestían en una fiesta y en pocos minutos escogió cinco vestidos, dos jeans ajustados y oscuros junto a unas remeras de raso brillante. Me obligó a probarme todo aunque yo prefería más los pantalones que los vestidos, me hacían sentir mucho más segura, además de que no tendría que estar preocupándome si se me veía algo.

Cuando iba por el cuarto vestido, negro con tirantes de encaje que me llegaba hasta medio muslo, sonó el tan esperado ruido del timbre. Me temblaron las piernas al recordar que Johanna y Annie estaban enojadas conmigo ¿Sí me veían preparada se les iría? Esperaba que sí.

Al abrir me llevé una gran sorpresa. Mad acompañaba a las otras dos muchachas, llevaba puesto un delicado conjunto de ropa: una pollera vaporosa con un estampado negro y crema, algo fuera de lo común en la vestimenta de Madge, y una blusa lisa negra que resaltaba la palidez de su piel.

-Te dije que encontraría tu dirección- comentó con orgullo Johanna apenas vio que se movía la puerta.

-¡Waow, Mad, estas preciosa!- exclamé haciendo caso omiso al comentario.

-Tú también- contestó sonrosándose y agachando la mirada.

-No sé si esto es lo que llevaré puesto- comenté mientras las dejaba pasar, se me hizo una conversación muy fraudulenta, algo que a Mad nunca le interesaría, ni a mí tampoco.

-Creí que te negabas a venir y que te sentías mal- me recordó Annie con una de sus cejas alzadas en interrogación. Iba vestida con un vestido de lentejuelas que irradiaba chispas de colores con cada movimiento que daba, era bastante deslumbrante y me hacía sentir diminuta con mi sencillo atuendo negro.

-Sigo negándome- respondí aunque no tan convencida como lo estaba antes. Estar rodeada de mis amigas me ponía de buen humor y hasta me hacían olvidar por un rato a Cashmere y a Gale- pero prefería ser arrastrada con ropa que con un pijama- afirmé con ironía cruzándome de brazos.

-Ja, sabía que mis amenazas siempre funcionan- dijo Johanna riendo. Esta, como ya me suponía, no estaba con vestido, si no con unos pantalones de cuero blanco y negro a rayas verticales, un top rojo borgoña y una chaqueta de motociclista llena de tachuelas y cierres que hacían ruido. Su cabello negro no había crecido mucho en el mes y medio que nos conocíamos y seguía llevándolo tan desordenado como siempre, en cierta forma se podía confundir con un batido, sin embargo la persona que conociera a Johanna sabía perfectamente que nunca se lo arreglaba, muchas veces me preguntaba por qué se lo había cortado. Si quería llamar la atención de algún chico lo conseguiría seguro.

-Vamos, te ayudaremos con la ropa, aunque me encanta ese vestido- ordenó Annie recorriéndome con la mirada escrutando la prenda- todavía tenemos tiempo-.

Me encogí de hombros y las conduje a la habitación en la que todavía Prim se encontraba, encaramada en la cama leyendo. Saludó a las tres chicas cuando volví a entrar en el dormitorio.

-Todavía no puedo creer que hayas dudado en venir- comentó Annie mientras curiociaba la ropa que Prim había escogido -más sabiendo que te mataría si faltabas…- continuó tomando uno de los jeans oscuros -¡Será la mejor fiesta de sus vida!- exclamó volviéndose hacía donde me encontraba junto a las otras dos muchachas sentadas en mi cama.

-El año pasado casi consigue llevarnos a la fiesta del mariposón para el famoso Día de la Primavera, así que has tenido suerte- susurró Johanna a mi lado con los ojos perdidos en algún recuerdo turbulento. Hizo como si la recorriera un escalofrío.

-Es en cerio, habrá muchos chicos para Mad…- la aludida volvió a sonrojarse e intento hundirse en la cama- seguridad para Katniss y mucho, mucho alcohol para Johanna y para mí- festejó aplaudiendo, no me pareció un comentario para que Prim escuchara, no quería que siguiera un mal ejemplo de mí- ¡es la fiesta perfecta!

-¿Qué tiene de seguro que todos estén borrachos?- pregunté descontenta.

-¡Ba! Aguafiestas- opinó Johanna ahora un poco menos irritada- tú estarás ocupada con Gale así que no te enterarás de los borrachos a tu alrededor.

Me hundí un poco en la cama, aquello me recordó que estaba enfadada con él y que no quería verlo, sin embargo no estaría eligiendo cuidadosamente mi ropa si realmente no quisiera que él quedara deslumbrado conmigo ¿no? Tendría que asumir que en el fondo quería ponerlo celoso como yo lo estaba.

No fui la única que se envaró al escuchar el nombre de Gale. Mad parecía tan retraída como yo. Fruncí el entrecejo ¿Qué pasaría entre ellos dos como para que Mad se comportara de esa forma? ¿Sabría algo que yo no? La incertidumbre me hizo un nudo en la garganta ¿Cómo haría para preguntarle si ella se negaba a hablar conmigo?

-Pruébate esto- gruñó la pequeña chica mirando con fastidio a Johanna y me tendió uno de los vestidos, strapless, era tan corto como el que llevaba puesto sólo que de un color azul eléctrico con encaje blanco perlado a los costados y mucho más pegado al cuerpo. Para nada cómodo, prefería el anterior.

-Yo te ayudo- ofreció repentinamente Johanna y me acompaño al baño.

La abordé antes de siquiera preguntarme como ponerme el strapless.

-Johan ¿Sabes por qué Mad se encuentra tan extraña?- no era la primera vez que se lo preguntaba sin embargo tenía la esperanza de que me respondiera algo más a parte del típico "no es nada".

Mi compañera suspiró pesadamente y antes de contestar me incitó a que me pusiera la ropa. Quedaba bastante bien pero me recordaba demasiado a Glimmer, así que lo descarté como opción.

-No deberías preguntármelo ahora, Annie me matará por qué no te divertirás en la fiesta si te lo cuento- rezongó sin emoción en la voz.

-¿Contarme qué?- cuestioné un tanto preocupada, aquello tenía demasiado suspenso y no me agradaba para nada- ¿Le sucede algo malo a Madge?

-Kat. A Mad le gusta Gale- contestó sin preámbulos mirándome a los ojos profundamente. Muy típico de ella, soltar un bomba en medio de la cuidad. A pesar de ello estaba seria.

Se me entreabrió la boca, de todas las cosas que podían sucederle a mi compañera de asiento no me esperaba nada parecido a aquello. No sabía que decir, me había quedado en blanco. Luego de lo de Cashmere ni se me había pasado por la cabeza que otras chicas quisieran estar con Gale ¡Mucho menos Mad! Intenté recordar los momentos en los que los había visto juntos, su relación no parecía ir más allá que una amistad.

-No lo sabía- balbuceé mirando a la nada.

-Lo dices como si tuvieras la culpa- confirmó Johanna frunció el entrecejo- no te preocupes, es su problema no el tuyo- me mandó casi volviendo a su tono de enfado de la conversación por teléfono. Intenté relajarme, no debía cabrearme con Mad, ella no tenía la culpa de que yo haya usurpado su lugar. Aquello no me hizo sentir mejor pero al menos era algo.

-Pero…- intenté explicarme aunque Johan me cortó.

-Pero nada, Katniss. Gale te eligió a ti por alguna razón. Ella debe aprender, no todo es color de rosas- insistió y luego abrió la puerta del baño, ya habíamos pasado el tiempo suficiente allí dentro. No sabía con qué cara miraría a Mad después de esto. Sin embargo aquello medió la respuesta a una de mis preguntas, Johanna estaba convencida de que Gale sólo quería estar conmigo, así que una de dos: Gale nunca había estado con Cashmere o era un maldito que también se lo ocultaba a su mejor amiga.

Al final terminé usando el vestido negro con encaje, era bastante suelto y mis piernas parecían más largas que con la pollera del uniforme obsoleto del colegio.

Me despedí de Prim intentando poner mi mejor sonrisa para que no se preocupara, le recordé que era la mejor hermana del mundo y que sin su ayuda no habría podido encontrar el vestido perfecto, una frase muy superficial pero que la hacía feliz.

El coche de Johanna era un Peugeot 307 bastante grande para llevarnos a las cuatro. A penas entramos la chica puso la música al mango, no reconocí ni la letra ni al cantante pero era una canción de heavy metal que me partía los oídos, a Annie tampoco le agradaba pero estaba tan satisfecha de que sus planes funcionaran que no parecía importarle.

La fiesta, como bien nos había informado la chica, se celebraba en una casa quinta en una de las zonas más adineradas de la cuidad, a unos doce kilómetros al noreste del casco urbano. No tenía nada que ver con aquel paisaje descuidado y lúgubre en el cual terminé viendo peleas de box clandestinas, las calles estaban asfaltadas y cuidadas, había frondosos árboles por doquier y casas gigantes con piscinas. Lo más probable fuera que muchos de mis compañeros tuvieran una de estas casonas.

La música electrónica se escuchaba unas cuadras antes de que encontráramos la fiesta, era en un edificio de dos pisos con las paredes revestidas con ladrillos rojos y el techo de tejas negras. Se podía ver gente dentro y fuera del recinto bailando, conversando con vasos en la mano o haciendo otras cosas que prefería no mirar, ya que la noche no era tan fresca como las de las últimas semanas.

A primera vista pude reconocer la ropa cara de los hombres, llevaban zapatillas, jeans medios desajustados y camisas desabrochadas de marcas muy costosas, en cierta forma me recordaron a Gale, mientras que las mujeres estaban casi todas con vestidos de etiqueta, perlados y brillantes, Johanna era una de las posas excepciones.

-Invitaciones, por favor- nos pidió un hombre gigante con un traje negro y un auricular blanco que se le escondía por atrás de la cabeza, parecía un agente del FBI más que un guardia de seguridad.

-Aquí. Somos cuatro- contestó Annie que se veía diminuta al lado del estrafalario cuerpo del hombre.

-Adelante- fue lo único que dijo después de mirar las entradas. Era la primera vez que asistía a una fiesta de tanto dinero. Me sentía muy desencajada, era una suerte que Johanna estuviera allí también.

Miré a Mad, quien también estaba deslumbrada con tanto fanfarroneo de ricos. Ella conocía a Gale de muchos años antes que yo ¿Habría estado enamorada del él desde entonces o sólo ahora? Vagamente recordé lo que me dijo en su casa sobre la beca y que no se veía muy feliz ¿Aquello sería por Gale?

Me sentía exasperadamente mal con todo aquello, había sido demasiado egoísta por preocuparme con lo que Cashmere me había dicho. Ahora estaba preocupada por Mad y a la vez más celosa que antes. Aquel sentimiento me ponía peor de lo que ya me encontraba.

-¡Katniss! Ven, no te quedes atrás- me gritaron mis amigas haciéndome señas para que me acercara a ellas desde una mesa que había cerca de la piscina, en esta época del año todavía no estaba limpia.

-¡Con Annie hemos apostado algo!- indicó Johanna gritando por encima de la música cuando llegué a su altura. La miré interrogante.

Ann alzó un vaso de la mesa, era más largo que ancho y tenía un líquido igual al de la coca-cola pero con una espuma espesa y color crema arriba, desprendía un olor amargo y fuerte que me hizo picar la nariz.

-¡A qué no puedes tomártelo entero en tres minutos!- concluyó una sonriente Annie poniéndome el vaso a la altura de los ojos.

Puse los ojos en blanco y con un arrebato de rebeldía me hice con el vaso y me lo tomé. De no ser por todas las cosas que quería olvidar no lo hubiera hecho.


Buenaaas! ¿Cómo han estado? espero que muy bien. La rapidez con que actualice esta vez, creo que merece un aplauso xD

¿Qué les ha parecido? Katniss es una hermana geniaaaal ¿Verdad? Además de todos las cosas que le carcomen la cabeza ahora ¡a Mad gusta de Gale! qué problema ¿no? ¿Qué puede llegar a suceder en aquella fiesta? MUCHO.

¡Soló falta un capitulo! se ve complicada la situación ¿no creen?

Estoy segura que muchas personas saben que es lo que Katniss se zampó pero por si no, el trago es argentino está hecho con Fernet y Coca-Cola. Googleenlo si tiene ganas, aunque les aseguro que la descripción es tal cual jajajajja (¡Bocharra! xD)

Mmm, he estado leyendo el Summary de la historia y la verdad es que !Es horrible! así que les pido muy encarecidamente su ayuda para que me den alguna idea para hacer otro, la verdad es que soy muy mala para esas cosas, se los agradecería mucho. Estoy segura que fueron atraídos por el titulo más que por esa cosa, díganme la verdad jajajajja.

¡Muchas gracias por los comentarios, por seguir leyendo y a los que se sumaron también gracias! son un gran apoyo para mí.

Besos Scarlet!