Hola a todos quienes leen, ahora comienza el descenlace de la historia, que rumbo tomaran las vidas de los personajes, solo disfruten leyendo.

DUDAS E INDECISIONES

La luz del sol comenzaba a iluminar nuevamente, aquellos acontecimientos que lograron arrebatar la tranquilidad de Sakuno y la de sus hijos, había llegado a su fin. Aunque ya nada podía seguir como antes, no había nada que hacer, pues los días continuarían pasando sin detenerse, así que cada quien debía arreglárselas para continuar el destino que le tocaba vivir.

El bullicio normal de la mañana, interrumpía suavemente en la habitación de Sakuno, ya que sus hijos recobraban las energías perdidas, y se preparaban para continuar su día, aunque ahora con una gran motivación y alegría, ya que por primera vez, desde lo ocurrido irían a ver a su papá, o sea a Ryoma. La felicidad que demostraban era monumental, pues nada de lo que les dijesen les podía quitar la emoción que estaban sintiendo.

Supongo que ya estás lista – decía Keiko, sacando a Sakuno de sus pensamientos.

Si… - calló al ver la mirada inquisidora de su amiga.

Pero en serio piensas irte antes que despierte – observándola con cuidado, para así poder adivinar que pensaba.

Sí…es lo mejor.

Lo mejor para quien…se que te vas por miedo a enfrentarlo…Sakuno hasta cuando piensas culparte…no es tu culpa…y aun que lo fuera…no eres tú quien decide que hacer – la sermoneaba su amiga.

Pero no…

Pero nada…a veces me sorprendes, desde cuando tan cobarde…es que a caso no has aprendido nada todos estos años…todo lo que eres hasta ahora es gracias a quien…y no me digas a mi…mira no te puedo obligar a nada…pero tampoco me voy a quedar callada – la miraba con ternura, pero sin disminuir el tono severo de su voz – creo que haces mal en irte sin hablar antes con Ryoma.

Pero debemos ver lo del trabajo – se excusaba la chica.

Es cierto, pero ya te dije que yo puedo arreglar eso sola – sentándose a su lado pues al parecer ella no entendía nada – que crees que va hacer Ryoma cuando se despierte y no los vea allí.

Nada – con un poco de enfado – él no es de los que se preocupan por alguien…de seguro lo primero que hará es ver cuando podrá jugar, típico de él – con un tono sarcástico.

Puede ser verdad, pero ahora las cosas son distintas.

No lo creo.

Estas segura…digas lo digas, estoy convencida que cuando despierte lo primero que hará será preguntar por ti…y no mires con esa cara de sorpresa…pues pude darme cuenta cuanto lo mucho que te quiere cuando estuvo aquí.

Eso fue por lo que paso…de seguro se sentía culpable por lo que hizo esa imbécil.

Lo dudo…de todas formas aunque te vayas…no arreglaras nada…espero no te andes lamentado después.

No te preocupes… - su voz sonaba apagada, casi sin vida, ella sabía que lo que le decía su amiga era cierto, pero no tenía valor de enfrentarlo.

Ya Sakuno…estamos listo – decía desde la puerta Yue, listo para salir.

Esperen a donde van tan apurados – aunque lo sabía se quería divertir un poco, además que ella aun no estaba del todo convencida de ir.

Los chicos la miraron desconcertados, y un poco preocupados, a caso su madre había cambiado de opinión y ya no los llevaría donde Ryoma.

Pero...mamá – con un poco de pena interfería Ranko – tú nos dijiste que hoy iríamos a ver a mi papá.

Lo sé…lo sé…solo quería ver sus caras

No es gracioso – ambos muy serios – entonces ya nos vamos

Si…vamos, pero recuerden solo será un momento, pues no permiten niños en el hospital y gracias a Keiko les permitirán entrar, así que se portan bien.

Siiiii…seremos buenos ¿Cierto hermanito? – con picardía decía la pequeña.

Por supuesto – corroboraba su hermano.

Aunque esto no convencía mucho a Sakuno, pues el tono con el cual hablaban los mellizos le hacía dudar, pero de todas formas no tenía como echarse hacía atrás con la decisión. Fue así como emprendieron rumbo hacía el hospital, pero esta vez irían acompañados por unos guardias, ya que con lo sucedido era mejor prevenir, sin embargo, esto no era de agrado para nadie mucho menos para los chicos, que veían sus posibilidades de libertad restringidas drásticamente por aquellos mastodontes, pero ya se las arreglarían para hacer sufrir a sus nuevas niñeras.

El sol ya estaba en lo alto, cuando esta familia llegaba al hospital, más bien una clínica privada donde estaban atendiendo a Ryoma, desde los hechos recién pasados había transcurrido una semana, en los cuales el joven tenista aun permanecía dormido, la herida provocada por el disparo entro por uno de los costados del abdomen, no dañando ningún órgano vital, no obstante, tuvo una gran perdida de sangre que luego del tratamiento realizado lograron estabilizarlo, ahora solo era cuestión de tiempo hasta que recuperara la conciencia.

Después de recibir las indicaciones del doctor tratante decidieron entrar, el permiso para que los chicos pudieran ver a Ryoma lo habían logrado a través de Keiko con uno de sus contactos, algo que les costo conseguir pues este aun permanecía inconsciente, lo cual impedía que tuviese visitas de cualquier tipo, pero como este era un caso especial habían accedido, no solo por que eran sus hijos, sino por que al día siguientes ellos tendrían que irse, pues debían partir a Londres a solucionar los problemas de trabajo de Sakuno, que insistía en ir en persona, y por lo ocurrido ya se habían retrasado.

Al entrar en la habitación, se pudo apreciar un cuarto bien iluminado de aspecto sencillo, sin decorados, pero con algunos recuerdos que le habían enviados sus conocidos y fans, en donde se podía ver en el centro sobre una cama acostado el joven tenista. A pesar que ya se encontraba bien, se veía pálido y mas delgado, según los doctores todo estaba perfecto, así que había que tener paciencia para ver cuando el paciente recuperaría la conciencia, aunque Sakuno hubiese querido permanecer hasta que eso ocurriese, su vida se lo impedía, no solo por trabajo sino por ella misma.

La bella Sakuno al observar a su amado tan desvalido una leve presión en su pecho la turbo, se sentía culpable por lo ocurrido, se cuestionaba mil cosas, una de ella era haberle contado a Ryoma la verdad sobre sus hijos, pues con esto lo mejor hubiese sido esperar otro momento, así él no se habría arriesgado tanto, pero ya era tarde, por lo menos no había pasado a mayores, el solo hecho de pensar que la vida de Ryoma podría haber sido cortada por esto, ella jamás se lo habría perdonado.

Por tanto, un tumulto de sensaciones hacía eco en su interior, preferiría alejarse por completo antes de ver nuevamente a su querido Ryoma en este estado, después de muchas noches cuestionándose por esto había decidido partir lo antes posible, aun cuando él todavía no despertaba, ya que para ella era lo mejor, pues despedirse viéndolo a los ojos le sería imposible, el solo pensarlo la hacía dudar, como resistirse a esa penetrante mirada color ámbar, de seguro no tendría valor de decir nada, así que lo mejor era, literalmente, huir.

Mamá…estas escuchando – interrumpía Yue.

Ahh!!! Que – mientras volvía a la realidad y observaba a quien la llamaba.

Te preguntamos…que cuando va a despertar – molesta decía Ranko.

Bueno…eso no lo sé…hay que esperar – con tristeza hablaba.

Nos podemos quedar hasta que despierte – decía el pequeño.

Lo siento…ya hablamos de eso…mañana nos tenemos que ir.

Pero mamá…si despierta y no nos ve – haciendo pucheros hablaba la niña – se pondrá triste, no hay nadie que lo cuide.

Es cierto…será mejor que nos quedemos, tenemos que decirle donde vamos a estar – afirmando con su cabeza.

Yue tiene razón…si no como nos va ha encontrar – con un poco de preocupación decía.

Es verdad…tenemos que esperar – de pie cruzando los brazos.

Si…hasta que despierte – la pequeña imitando a su hermano.

Por mucho que ustedes quieran eso no es posible…además les pueden dejar su número con su representante – tratando de convencerlos.

Con ese viejo tonto – insultaba Yue.

Yue…te he dicho que no llames así a las personas mayores que tú – reprendía con firmeza.

Esta bien.

Los pequeños no se convencían con lo que su madre les explicaba, para ellos el supuesto representante era un viejo tonto, que de seguro no le diría nada, así que mejor planeaban algo para despertar a Ryoma o sino no tendrían oportunidad de hablar con él. Desde que supieron que era su padre, lo único que ocupaba sus mentes era estar mas cerca de Ryoma, a pesar de todo lo sucedido la reciente noticia era mucho más relevantes en sus vidas que cualquier otra cosa, incluso aquella situación tan nefasta.

Quienes los rodeaban estaban muy sorprendidos con la actitud tomada por estos pequeños, ya que su capacidad de superación ante la adversidad era impresionante, algunos especialistas solo decían que había que darles tiempos a reaccionar, otros en cambio, afirmaban que las situaciones traumáticas como esta por lo general eran bloqueadas por quienes sufrían esto, sobre todo considerando la corta edad de los mellizos.

Sin embargo, para su madre solo era que ellos deseaban tanto saber y conocer a su padre, que al enterarse quien era realmente, cualquier otra situación por muy extrema que haya sido, lograba superar con creces lo anterior, además, juntos lograban canalizar todas sus energías o posibles temores en ser parte de la vida de Ryoma, ya que al ver peligrar esta situación con lo que le había pasado a su padre, no tenían de otra que concentrarse con mayor precisión en todo esto.

Que están haciendo – con estupor al voltearse hacía ellos.

Eh!...solo estamos mirando – decía la pequeña, mientras se acomodaba en una silla a un costado de Ryoma, y por el frente, en la escalerilla que le ponían a los pacientes para ayudarlos a subir a sus camas, se hallaba Yue.

Mmm…con cuidado no se apoyen mucho en la cama – se había asustado, ya que por un momento pensó que Ranko saltaría encima de Ryoma, como era habitual en ella despertar a su hermano, al ver que eso no era así continuo observando por la ventana, ya que ver a su amado así le haría dudar de su decisión.

Esta bien – al unísono los hermanos.

Al confirmar que nuevamente su madre no los estaba vigilando prosiguieron con sus fallidos intentos por despertar a Ryoma, quien por el momento aun no daba señal de que pronto saldría de su profundo sueño. Sin embargo, esto no disminuía las esperanzas de los pequeños, así que insistían en cuanta cosa que se les ocurría para despertar a Ryoma, claro que con mucho sigilo para que su madre no se percatará de lo que ellos estaban haciendo.

Mientras Yue vigilaba a su madre, la ingeniosa Ranko no escatimaba en llevar a cabo cada una de sus ideas, entre ellas, le susurraba lo más alto posible a sus oídos, lo suficientemente fuerte como para causar alguna molestia, por no decir un gran dolor de oídos; así también, le hizo cosquillas, enterró sus finos dedos en los ojos ambarinos, abría como podía los párpados, pellizcaba fuertemente sus mejillas, etc.

Hasta que Sakuno volvió a la realidad acercándose a los pies de la cama, sonriendo levemente al ver que sus hijos no se habían quedado tranquilos, compadeciendo a Ryoma por esto, ya que si despertaba de seguro tendría mas de alguna molestia, ella solo observaba como el rostro de él había comenzado a adquirir un cierto grado de color, y como no, si Ranko se había encargado que las mejillas de Ryoma recuperaran su tono perdido aunque en este caso exagerado.

Que se supone que hacen – aunque le divertía verlo así, debía comportarse, era su deber educar a sus hijos.

Nada – decían con total inocencia, esquivando la mirada de su madre.

Y por que parece que Ryoma esta un poco diferente – señalando el rostro del chico.

No sé – decía la pequeña.

A lo mejor es por que esta despertando – confirmaba Yue.

Ah! Si…entonces por que Ranko esta arriba de la cama.

Ehhh… ¿quería ver más de cerca de mi papá? – con un tono interrogativo, para ver si la respuesta era correcta.

Como sea…bájate de allí…y vengan los dos pues es hora de irnos.

QUEEEE – ambos alzando la voz – pero si todavía no despierta.

Mientras la discusión proseguía, con unos niños bastante decepcionados y una madre un poco triste por sus hijos. Había una persona que comenzaba a percibir que no estaba solo y en silencio, ya que unos murmullos llegaban a sus oídos, aunque no tenía plena conciencia de que o quienes eran los que interrumpían su placentero sueño.

Sin que los presentes se percataran aun, Ryoma poco a poco empezaba a reaccionar, pero todavía no abría los ojos que aun le pesaban mucho como para darse el trabajo de hacerlo, sin embargo, estaba atento a lo que lo rodeaba pues escuchaba unas voces desconocidas, y frases que llegaban a él que lo desconcertaban, ya que muchas incluían su nombre combinado con la palabra papá, hasta donde recordaba él no tenía hijos.

En realidad, su mente recién comenzaba a funcionar, pero todavía no comprendía bien que estaba sucediendo, a caso había gente extraña en su cuarto, si esa era la situación que diablos hacían ellos allí, por unos momentos pensó que estaba soñando o peor se estaba volviendo loco. Por su cabeza circulaban un sin fin de ideas, se maldecía por no poder abrir los ojos y ver quienes eran, que además hablaban de él con tanta familiaridad.

En un ir y venir de maldiciones que Ryoma se hacía por no poder interferir, escuchó una voz que hizo reaccionar sus sentidos, era una suave melodía que despertaba un cúmulo de sensaciones en él, tratando de reconocer quien era unas difusas imágenes interrumpían en su mente, recuerdos, sueños, aun no era claro, pero un rostro familiar quedo grabado en sus ojos, intentando saber la identidad de lo que veía, empezó lentamente a abrir sus parpados.

A través de la diminuta abertura que se formaba en el intento de divisar aquellas voces, pudo distinguir unos bellos ojos carmesí que estaban cubiertos por una tenue tristeza, al verlos se cuestionaba por que, había alguna razón que lo involucraba a él. Hasta que nuevamente al escuchar la voz familiar se dio cuenta quien era en realidad, aquel angelical rostro que veía en sus pensamientos era su querida Sakuno, se quedo contemplando unos minutos, mientras trataba de averiguar que estaba pasando y quienes eran las otras voces.

Comprendan…no me puedo quedar y ustedes tampoco – rectificaba al ver que ellos tenían pensado pedirle que si podían quedarse.

Solo hasta que mi papá despierte.

Después no vamos contigo – suplicaba Yue.

Lo siento…se que quieren conocer mejor Ryoma…sobre a todo ahora que saben que es su padre…pero les prometo que después podrán verlo – trataba de darles una esperanza.

Aquellas palabras caían como una densa lluvia de información desconocida, que turbaban su cabeza, pero que con cada frase escuchada una inmensa cantidad de recuerdos pasaban por sus ojos, comenzando a comprender o más bien a recuperar las memorias olvidadas, al menos ahora las frases dichas cobraban sentido, no solo su mente estaba consciente de todo sino que su cuerpo le afirmaba que las imágenes vistas eran su realidad, pues ya los dolores se hacían presente, dándole a entender que despertaba completamente.

No tendrán…Cof cof… que esperar a que despierte – una débil voz se escuchaba, sacando inmediatamente de su discusión a los presentes.

PAPAAAAA – gritaron sin contenerse los chicos, ya que por fin sus deseos se hacían realidad.

Estás bien…Ryoma – una leve sonrisa asomaba el los labios de Sakuno – voy a llamar al doctor – apresurándose a salir, sin darle tiempo a ser detenida o a escuchar respuesta.

Papá que bueno que despertaste – en el rostro de Ranko no cabía mas felicidad.

Justo a tiempo…ya que mañana nos vamos – decía Yue un poco disconforme.

Pero tienes que prometernos que iras a vernos - Ranko.

Si…promételo, cuando te recuperes - Yue.

Recuerda que dijiste que nos enseñarías a jugar tenis - Ranko.

Cuando no estemos contigo tienes que llamarnos - Yue.

Tienes el número de Sakuno…bueno sino le pedimos que te lo de – casi sin respirar hablaba Ranko, no dejando a Ryoma contestar.

Te podemos llamar nosotros - Yue.

También le podemos pedir a mi mamá que nos lleve a los partidos - Ranko.

Verdad…le diremos a Sakuno - Yue.

Ryo…perdón papá podemos ir a verte – la dulce voz de la pequeña llegaba a sus oídos.

Al parecer el tiempo se había detenido en los ojos de Ryoma, pues aquella imagen de sus hijos no era normal verla, pero por otro lado, los pequeños no le daban tiempo ni de suspirar, pues lo estaban bombardeando de preguntas y peticiones y aun cuando demandaban pronta respuesta, no le entregaban la oportunidad de emitir palabra, a penas intentaba en pensar una posible réplica a sus exigencias lo volvían a interrumpir con otra tanda de cuestionamientos.

Obvio Ranko que podemos ir– afirmaba su hermano, mientras miraba a su padre – papá donde vives, nosotros vivimos en Japón.

Vivó en…EEUU – fue lo único que alcanzó a decir.

Y eso es muy lejos – decía la niña, pensando en una solución por si la respuesta era afirmativa.

Podemos ir a tu casa los fines de semana – interfería Yue – o tú puedes quedarte en nuestra casa.

Siiii… duermes en mi cama y yo duermo con mi mamá… – los pequeños solo continuaban hablando sin parar, viendo todas las posibilidades que tenían.

Aquella escena fue interrumpida, para alivio de Ryoma que ya estaba agotado con tanta información, debido a que entraban al cuarto Sakuno acompañada con el doctor, que al ver la situación en que se hallaba el paciente solo sonrío, pues este presentaba un rostro lleno de color, al menos ya comenzaba a recuperarse y al parecer la dosis entregada por sus hijos era efectiva.

Bueno pequeños…cálmense un poco – interfería el doctor – debo pedirles que salgan unos momentos para revisar al paciente.

Ehhh…pero – comenzaba a protestar Yue.

Vamos que el doctor debe hacer su trabajo – interrumpía su madre.

No se preocupen cuando termine les permitiré entrar un momento para que se despidan¿le parece bien? – el doctor vio la desilusión reflejada en sus rostro, así que se compadeció.

Ya escucharon…vamos por un refresco mientras tanto – a pesar del desgano de sus pequeños obedecieron sin chistar.

Veo que tiene una hermosa familia – dirigiéndose a Ryoma, quien veía con tristeza como salían, pero al escuchar esto se sonrojo.

Algunos minutos después volvían a ingresar al cuarto, pero esta vez se hallaban un poco más tranquilos, aunque igual de emocionados. Mientras los chicos volvían a sus lugares anteriores, el doctor les informaba el real estado de su paciente, indicándoles claramente que todo se encontraba en perfecto estado, la recuperación había sido muy buena, principalmente por el buen estado físico que presentaba Ryoma.

Sin embargo, aun debía permanecer unos días más en la clínica, hasta que se recobrara completamente, ya que a penas estaba despertando. Aunque esta noticia no fue muy bien tomada por el joven tenista, que no le agradaba para nada continuar siendo tratado como un enfermo, y todo esto considerando que solo habían transcurrido un par de minutos desde que había recobrado la conciencia. No obstante, no le dieron tiempo de hacer ningún reclamo, pues prácticamente lo estaban ignorando, peor tratándolo como si fuera un niño pequeño.

Bueno joven…lo dejo con su familia para que se despidan…pero no se demoren mucho…ya que aun debe descansar – indicaba el doctor, que ya comenzaba a salir de la habitación.

Vaaa…si ya estoy bien…me iría ahora mismo de este lugar – hablando con su típica arrogancia.

Pero no puedes…será mejor que le hagas caso al doctor – con aquel mismo tono maternal con el que le hablaba a sus hijos.

Aquellas palabras aunque no le agradaban no dijo nada, ya que al ser dichas por ella con tanta ternura lo dejaban totalmente desarmado.

Será mejor que no digas nada – una suave voz a su oído le hablaba.

Si, papá…Ranko tiene razón – de la misma forma murmuraba en la oreja de Ryoma – cuando se enoja en horroroso – se ponía a temblar.

Que tanto murmuran ustedes – los miraba con recelo, pero solo por diversión.

Nosotros naaada – desviando la vista Yue.

Vez…lo que tenemos que pasar – esto causaba una leve sonrisa en Ryoma, hablaban de su Sakuno como si realmente fuera la peor de las brujas, aunque para él era el mas hermoso de los ángeles.

Si quieres que me quede…espero que tú sean mi enfermera personal – con un tono seductor que hizo que a Sakuno le subiera la temperatura instantáneamente.

Mamá estas bien…tienes fiebre – preguntaba con toda la inocencia del mundo su hijo.

Lo siento…pero mañana nos tenemos que ir…así que tendrás que buscar otra enfermera – no supo como pero habló sin tartamudear, de seguro era por que sus hijos estaban presentes.

Y me van a dejar aquí solito – poniendo una cara de niño abandonado, un rato con sus hijos y aparecían los caprichos.

Vez mamá…no podemos irnos…pero yo me puedo quedar de enfermera – sus ojitos brillaban de emoción.

Si Ranko se queda yo también – afirmaba Yue.

Y tú de que vas a ser – objetaba la pequeña.

Ehhh…enfermero…cierto papá.

Por supuesto…los dos me pueden cuidar…por mi no hay problema – mientras los tres miraban a su madre y "mujer" con cara de perros degollados.

Que graciosos…no llevan ni un día con esta relación y ahora los tres en mi contra – los miraba con enfado, aunque solo fuera alegría.

Varios minutos pasaron antes que Sakuno lograra vencerlos y convencerlos que no era posible quedarse, pero que en otro momento volverían a verse. Por otro lado, Ryoma no estaba muy de acuerdo con esta decisión, ya que el sabía que Sakuno estaba huyendo, pues las excusas que fue creando cada vez eran más absurdas, solo que sus hijos no se darían cuenta de eso.

Sin embargo, era poco lo que podía hacer, ya que en las condiciones que se encontraba no eran las más óptimas para entablar una discusión, además considerando que estaban los niños, él en ningún caso quería causar un conflicto mayor entre ellos, aunque no podía entender por que su Sakuno quería irse tan aprisa, sabía lo del trabajo, pero cada vez que veían una posibilidad de volver a reunirse, ella iba e inventaba un nuevo pretexto.

Esto comenzó a molestarle un poco, sabía que todo lo que había ocurrido influía en su reacción, pero ya había pasado. Por otra parte, él no le estaba pidiendo que dejara a sus hijos solos, en ningún caso, en realidad no lo había ni pensado, pues no se imaginaba asumiendo esa responsabilidad, que haría él con dos niños, por muy hijos suyos que fueran no estaba acostumbrado a tratarlos y si pasaba algo que haría, lo mejor era que su madre estuviese con ellos, aunque no era claro si solo era por los niños o por el padre.

Mientras los mellizos seguían inventado formas de convencer a su madre, Ryoma ya había dejado de escucharlos, no por que no le interesará lo que se hablaba, sino por que estaba analizando cada palabra, gesto o actitud de Sakuno, que de algún modo le permitieran comprender por que lo estaba evitando. Se podía dar cuenta que no fuese tan receptiva con él, debido a que se hallaban presentes sus hijos, lo cual era comprensible, pero ni siquiera le había dedicado una mirada, por fugaz que fuese, mas bien lo había estado ignorando por completo, incluso las pocas frases que le dedico las hizo mirando hacía cualquier lado, menos a él.

La única conclusión que pudo identificar como medianamente aceptable, era que ella no quería saber nada de él, que después que todo esto ocurrió, se había dado cuenta que realmente no lo quería, que cualquier cosa que hubiese dicho antes ya no tenían validez y que no era capaz de decírselo a la cara, aunque pensando en eso, él también prefería que ella no le informara de nada, al menos por ahora, para así tener tiempo suficiente de pensar en algo que la hiciera cambiar de opinión.

En realidad, deseaba que esa fuera la razón, ya que sus otras hipótesis eran aun peor, pues al menos si Sakuno dudaba de sus sentimientos hacía él tendría una pequeña esperanza de reconquistarla, pero si las razones eran otras tales como que repentinamente se había dado cuenta que estaba enamorada de Tezuka, ya que a diferencia de él, Tezuka si era un mejor padre para los niños, que además no los pondría en peligro por alguna noviecita psicópata y al parecer era capaz de demostrarle abiertamente que sentía algo por ella, cosa que recién ahora él, estaba descubriendo que si podía expresar sus sentimientos aunque solo fuese con ella, pero que aun no le habían dado la oportunidad.

Papá…papá…PAPAAAAAAAAA – con toda su fuerza zarandeaba a Ryoma, que aun permanecía dilucidando las razones de Sakuno.

Ah…que pasó – un poco confuso miraba a quien lo llamaba – Ranko…me duele un poco el brazo.

Perdón – soltándolo y con una tierna sonrisa lo observaba.

Es que ya nos tenemos que ir – con una tristeza en sus ojos decía el pequeño.

Tan pronto…no se pueden quedar un poco más – mirando directamente a Sakuno, quien evadió rápidamente la mirada gatuna.

Lo siento…ya es tarde y tú debes descansar – acercándose a uno de los costado de Ryoma, para ayudar a bajar a su hija de la silla.

No obstante, al llegar donde estaba Ranko, sintió como una cálida mano se apoyaba en la suya, presionando con delicadeza, provocando en ella un leve nerviosismo que se tradujo en un suave llanto, pues hasta ese entonces se había estado reprimiendo controlando sus emociones, sobre todo enfrente de ellos tres. Sin embargo, al corroborar que su querido Ryoma ya se encontraba bien no resistió más, intentando en vano controlar las lágrimas que no dejaban de salir.

Ante esto, Ryoma no sabía bien que hacer, así que solo continuo acariciado aquella delgada mano, para luego pasar suavemente por su rostro limpiando hábilmente las lágrimas que caían. Por unos segundos, el silencio se hizo presente, pues ni los pequeños se atrevieron a interrumpir esta tierna escena, principalmente, por que no estaban acostumbrados a ver a su madre llorar ni que un hombre, distinto a Tezuka, fuese tan cariñoso con ella.

Mamá…te duele algo – inocentemente preguntaba Ranko.

N-no…estoy bien…no se preocupen – soltándose de Ryoma, para acariciar el cabello de su hija, aunque fuese un pretexto para escapar de él, situación que no paso desapercibida por el tenista.

Al parecer Sakuno no le haría las cosas fáciles, esos eran los pensamientos del joven tenista, y, por enésima vez, se maldecía por no poder salir de aquella clínica, pues sabía que pronto se marcharían sin dejarle oportunidad de reconquistarla, al ver la reacción de su amada con él, iba a interferir en aquella conversación, no obstante, el ruido de la puerta los interrumpió a todos.

Al percatarse que alguien entraba al cuarto, los presentes voltearon a ver quien hacía aparición, los más curiosos eran los niños, ya que sabían que nuevamente vendría el doctor para literalmente echarlos, por lo cual ambos fruncieron el ceño al sentir la puerta. Por otra parte, los denominados adultos solo observaban la entrada para confirmar la visita, y cual fue su sorpresa al ver quienes eran los que comenzaban a entrar.

Ustedes!!!!…que hacen aquí – entre sorprendido y molesto emitía Ryoma con una voz severa – quien les dijo que yo estaba aquí – sentándose mejor para exigir explicaciones, pues al reconocer a los visitantes comenzaba irritarse gradualmente.

Continuara...

Que tal les pareció, espero dejen mas comentarios, si les gusto o no, pero alguna palabrita. Bueno hasta la próxima.