Autor: Demonocracy
Personaje y concepto navideño: Yun y Canciones navideñas
Rating: K+
Género: Parody/Adventure
Disclaimer: Akatsuki no Yona pertenece a Kusanagi Mizuho sensei.
El Chico (Guapo) del Tambor.
…
"El camino que lleva a Shisen*
baja hasta el puerto que la nieve cubrió."
…
Las noticias habían recorrido todo Kouka en un murmullo. Historias de un rey fiero y valiente, cuyo trono había sido amenazado por los cielos, convirtiéndolo en un gobernante cruel y sanguinario.
Historias de otro rey, un rey legítimo, enviado por los mismos dioses y tan divino como ellos. Reencarnación de Hiryuu, el dios fundador de nuestra nación, enviado a la tierra para traer luz en esa época de oscuridad.
Nadie en todo el reino se atrevía a hablar de ello en voz alta, no si querían evitar a toda costa sufrir una muerte despiadada.
Nadie excepto aquel hombre que Yoon tanto admiraba, el profeta Ik-Soo, quien había despertado aquella mañana de diciembre*, justo al amanecer, y tras elevar sus plegarias al cielo, le había indicado a Yoon un brillante astro sobre el cielo mismo.
—Un ángel habló conmigo anoche y me dijo que el rey legítimo de Kouka ha nacido.
Yoon le dedicó una mirada desinteresada al cielo, para después centrar sus atenciones en la comida que preparaba.
—Perfecto —masculló Yoon con recelo—. Justo lo que necesitábamos: a alguien que pusiera la paranoia de Yu-Hon en aumento.
—El nuevo rey traerá la paz que el reino tanto necesita —suspiró Ik-Soo, ignorando las duras palabras de Yoon.
— ¿En cuánto tiempo? ¿Qué tanto bien puede hacerle al mundo un bebé que no sabe ni hablar?
Ik-Soo juntó las manos frente a su pecho, e inclinándose hasta casi tocar el suelo frente a Yoon, dijo: —Tú debes ayudarlos.
La cuchara de Yoon cayó al suelo con escándalo, y el genio chico guapo sacudió la cabeza varias veces, seguro de haber escuchado mal.
— ¿Ayudarlos? ¿Dijiste ayudarlos?
—Si —contestó Ik-Soo desde el suelo.
— ¡Levántate! —le gruñó Yoon, enfrentándose al rostro pacífico de Ik-Soo casi al instante— ¿Ayudarlos a qué? ¿A cambiarle el pañal? ¿Dejaré de cuidar de ti para encargarme de un bebé?
—Los cuatro dragones guerreros llegarán aquí hoy mismo, deseosos de saber las buenas nuevas sobre su rey. Tú deberás guiarlos tan pronto como lleguen en dirección a la estrella roja, el ángel me lo dijo.
Yoon repitió las palabras de Ik-Soo en su cabeza una y otra vez, pero ni siquiera su mente prodigiosa era capaz de comprender al hombre del todo.
—Un ángel te dijo que debo… debo viajar con cuatro ¿dragones…? por todo Kouka, guiándonos solamente con esa estrella roja del cielo. ¿Eso dijo?
Ik-Soo asintió con vehemencia, mientras Yoon frente a él se convencía cada vez más de que el profeta rubio estaba más allá del borde de la demencia.
—De acuerdo. Cuando esos dragones lleguen, me iré con ellos —declaró Yoon, completamente seguro de que esos dichosos dragones no llegarían jamás.
…
"Los dragoncillos quieren ver a su Rey,
le traen regalos en su humilde zurrón."
…
Y tal como el ángel le había dicho a Ik-Soo, los infames dragones guerreros llegaron unas horas después.
Eran un cuarteto peculiar… por decirlo amablemente.
El mayor de ellos tenía el cabello tan dorado como el sol y una sonrisa igual de deslumbrante, otro tenía el cabello verde, igual que los árboles que los rodeaban y miraba todo a su alrededor con desinterés. El siguiente en línea era un simple niño, vestido de blanco de pies a cabeza y el último era apenas un bebé, de cabellos azules y con el rostro escondido detrás de una máscara de madera.
— ¿Ustedes… ustedes son los dragones?
Todo lo que necesitó hacer el pequeño peliblanco fue levantar su brazo derecho hacia Yoon, con sus relucientes garras draconianas brillando bajo la luz del sol, para que el genio chico guapo comprendiera la gravedad del asunto.
— ¡Pero si sólo son unos niños! —protestó Yoon, habiendo esperado… algo completamente diferente.
—Tú también lo eres —le sonrió el de pelo amarillo.
— ¡Qué molestia! —Resopló Yoon, girándose hacia un sonriente Ik-Soo— Iré a preparar mis cosas.
Tras empacar comida, agua, especias y medicinas, Yoon estaba listo para partir. Se despidió de Ik-Soo, aún resentido, haciéndole prometer que no se lastimaría ni una sola vez hasta su regreso. Después, guió a los dragones fuera de su hogar, buscando que sus poderes bestiales no
destruyeran todo a su paso.
Y justo antes de partir, agregó a su equipaje un instrumento bastante peculiar: un pequeño tambor.
…
"Nada hay mejor que yo pudiera ofrecer,
su ronco acento es un canto de amor."
…
El viaje fue arduo, no era fácil –ni siquiera para alguien tan apuesto e inteligente como él– mantener a cuatro bestias tranquilas, sobre todo cuando más emocionadas estaban por la llegada de su Rey.
—Sólo quiero dar un vistazo —decía el verde, que se llamaba Jae-Ha.
— ¿Un vistazo? —resopló el dragón blanco, quien se presentó como "Kija"— ¡Nuestro rey necesitará más que eso!
—No seas tan duro con él, Hakuryuu —sonrió el amarillo—. Ryokuryuu ya está haciendo un gran esfuerzo al venir.
El dragón azul asintió ante las palabras del amarillo, que se llamaba a si mismo Zeno, sin despegar la mirada de la estrella roja que alumbraba el cielo y el camino frente a ellos.
— ¿Y para qué quieren ver a su rey? —Preguntó Yoon entonces— Es decir, es apenas un bebé.
—Le ofreceremos nuestra lealtad y le daremos un regalo —sonrió orgullosamente el pequeño dragón blanco—. Yo le daré oro.
—…Yo le daré… incienso —agregó el dragón azul, sorprendiendo al Yoon al demostrarle que sí podía hablar.
— ¡Yo le daré mirra! —rió Zeno, levantando los brazos en el aire.
—Y yo le daré mi cuello encadenado y un látigo, supongo —masculló Jae-Ha, ganándose una mirada furibunda del dragón blanco.
—Supongo que eso es todo lo que necesita —dijo Yoon, preguntándose si él también debió llevar un regalo para la ocasión… y arrepintiéndose al instante.
Después de todo, ¿Qué cosa podía ofrecerle alguien como él a un Rey?
…
"El camino que lleva a Shisen
lo voy marcando con mi viejo tambor."
…
La voz de Yoon era a menudo lo único que amenizaba a su grupo de viajeros. Yoon tocaba su tambor y cantaba para no perder los ánimos, sin despegar su mirada de aquella estrella roja que se alzaba frente a ellos.
De vez en cuando un dragón se le unía, principalmente Zeno, pero el resto del tiempo parecía que preferían simplemente escuchar su voz.
Ellos caminaban y se detenían, recuperaban fuerzas y retomaban su andar, sintiendo que nada más importaba además de encontrar a esa persona que tanto habían esperado.
Avanzaban, sin importar los días ni las noches ni el cansancio.
Y finalmente, llegaron a su destino.
Se trataba de un simple establo, sucio y maloliente, de aspecto tan terrible que Yoon casi los convenció de rodearlo. Pero los dragones se decidieron por no hacerlo, y avanzaron con paso firme dentro del portal.
Adentro del mismo se encontraron con un buey y una vaca, además de un par de gallinas y una pareja de apariencia desaliñada.
La mujer, que sonreía a pesar del cansancio en su rostro, sostenía un pequeño bultito entre sus brazos y alzó una mirada curiosa hacia los recién llegados.
— ¿Es… el bebé es…? —balbuceó Yoon, y la respuesta a su pregunta nunca realizada llegó cuando los cuatro dragones se inclinaron frente a la joven recién madre.
—Ustedes deben ser los dragones —observó el regordete padre, sonriéndoles con calidez y sin dejar de sostener a su esposa.
—Sí —contestó Zeno, con aire solemne—, y ella es nuestro Rey.
Los padres de la recién nacida se miraron entre sí, dedicándose una sonrisa cálida y a la vez orgullosa.
— ¿Ella? —chilló Yoon, pero ninguno de los presentes pareció prestarle atención.
Resoplando una vez más, Yoon observó la escena con incredulidad. Vaya extraño y colorido retrato armaban todos ellos juntos: Una pareja desaliñada, cuatro dragones, animales de granja y un bebé.
Y Yoon no tenía lugar alguno en él.
Había cumplido con la petición de Ik-Soo, ¿No era cierto? Los dragones habían llegado a su destino. Él no había asesinado a ninguno de ellos en el camino –y vaya que lo había deseado en una que otra ocasión– y su trabajo ahí estaba terminado.
Yoon se dio media vuelta, preguntándose cuánto tiempo exactamente tardaría en regresar a casa.
Y entonces, la risa de una infante se alzó entre ellos, atrayendo la atención del grupo entero.
— ¡Es bellísima! —Declaró Kija.
— ¡Es tan pequeña! —Añadió Jae-Ha.
—Al fin está aquí —suspiró Zeno, ayudando al pequeño dragón azul a acercarse aún más.
— ¿Podrían dejar de apretujarla? —Los regañó Yoon, sin pensarlo— La dejarán sin aire para respirar. ¿Y alguno de ustedes podría traerle otra manta a la pobre madre? ¿El bebé- perdón, la bebé ya comió?
Yoon comenzó a rebuscar entre sus cosas, recolectando los ingredientes necesarios para prepararle un té revitalizante a la débil madre, y accidentalmente golpeó su tambor, atrayendo la atención de la pequeña.
Y era exactamente eso: pequeña. Tan diminuta que Yoon les creería si le dijeran que pesaba lo mismo que una pluma. Sus ojitos eran de un suave color morado y sobre su cabecita había una suave capa de cabellos rojizos.
El dragón rojo, tenía que ser.
—Lo siento —se disculpó Yoon, esperando que la pequeña no llorara ante el sonido extraño.
—Chico, toca una canción para la pequeña princesa —le pidió Zeno con otra de sus sonrisas.
—No, a los bebés no les gustan los ruidos fuertes.
—Por favor —rogó entonces la madre—, quizá eso la ayude a dormir.
Yoon suspiró, seguro de que nadie escucharía a razones y dispuesto a hacerles aprender por las malas las reacciones de los bebés ante el escándalo.
Aun así, tocó con suavidad un ritmo que fue acompañado después por su voz, y conforme los demás dragones se unieron a ella, la pequeña princesa de Kouka se dejó llevar por el cansancio.
Y cuando nadie supo qué hacer con la princesa después, Yoon comprendió que su trabajo ahí no estaba terminado en absoluto.
…
"Cuando la Reina me vio tocando ante Ella
me sonrió."*
…
Extra:
—Ya nació, ¿No es cierto? —murmuró alguien no muy lejos del portal.
—Sí, la princesa de Kouka ya está con nosotros.
El rubio resopló, lanzando una intensa mirada a la pequeña bebé aún resguardada en la seguridad de los brazos de su madre.
—Supongo que estás feliz…
—Y yo supongo que tú no lo estás—contestó el pelinegro con una mirada severa—. Aun así, todos tus planes para evitar su llegada fracasaron.
El rubio sacudió sus manos con aire desinteresado frente a él y dijo: —Eso no importa, eso no importa. Lo único importante aquí es que la princesa ya nació.
Su acompañante se removió en su lugar, incómodo, y completamente seguro que aquel hombre que vestía ropas brillantes no se iba a dar por vencido con tanta facilidad.
—¿Deberíamos brindarle nuestros honores? —dijo el de blanco, con una sonrisa tan cálida como el infierno mismo.
—Después de ti —respondió el de ropajes azules, levantándose y dejando todos sus nervios atrás, finalmente listo para conocer a su Reina.
Y vigilando muy de cerca a su alevoso acompañante.
Nota del autor: Casi todos hemos notado las similitudes entre Yona/Jesús y esta historia es una parodia de ello. Espero no ofender a nadie con ella, porque me pareció muy divertida la forma en que casi todos los personajes de AnY encajaban en la historia de la Natividad.
*Cambié el lugar de nacimiento de Yona a Shisen para que rimara con Belén (Y porque probablemente Yu-Hon-Herodes los sacó del castillo).
**Cambié su cumpleaños para que fuera en diciembre en lugar de marzo, pero después de toda la locura que es esta historia, es perdonable XD
***Cambios notables a la canción navideña: El niño del tambor o El tamborilero de Raphael.
¡Felices fiestas!
Nota del equipo de moderación:
Este fanfic se trata de una actividad de escritura conjunta realizada por los miembros del foro El feliz grupo de hambrientos, la cual consiste en redactar escritos de temática navideña con un personaje de AnY y concepto navideño a elección del autor, con el reto opcional de un límite de palabras. Cada capítulo será un aporte independiente de diferentes autores, los cuales serán especificados al principio de los mismos y cuyos links a sus perfiles de Fanfiction podréis encontrar en el perfil de esta misma cuenta del foro El feliz grupo de hambrientos.
Esta es la primera actividad de este tipo que estamos realizado en el foro y la estamos llevando a cabo con mucha ilusión, así que por favor apoyad a los autores dejando vuestro review, y también pasaros a visitar nuestro foro para disfrutar del increíble mundo de Akatsuki no Yona juntos. Incluso todavía estáis a tiempo de participar en esta actividad conjunta si queréis contribuir con vuestro granito de arena al fandom y celebrar la Navidad con nosotros. Os estamos esperando, todos sois bienvenidos a nuestra pequeña familia.
¡Felices fiestas a todos!
