Dos semanas desde la ultima vez que pude subir un capitulo, aun no logro recuperar el ritmo anterior, muchas cosas me han mantenido alejada de mi pc y mis libretas de dibujo e.e muy a mi pesar, al menos esta semana tuve un buen avance con la historia y espero pronto estar subiendo el 12 y 13 los cuales ya tengo el borrador... pero no ha habido tiempo de checarlos. A ver que tal me va esta semana espero poder subir aunque sea un capitulo mas.
Actualmente estoy trabajando en otras dos historias, de una llevo 8 capítulos publicados –y otros 8 que aun no reviso– y otra que aun no decido si hacer original u otro fanfic para Love Live, por lo pronto solo estoy investigando del tema del que tratara, cuando escribo me gusta que las cosas tengan sentido o estén lo mas posible basadas en la información que hay del tema. Esto no significa que esta historia este terminando, ni siquiera yo estoy segura aun de cuantos capítulos va a tener solo por dar una cantidad diría que quizás unos 10 mas aunque esto puede extenderse si veo una ruta segura para avanzar.
Quiero dar gracias a todos los que dejan review, debo decir que algunos capítulos los he cambiado gracias a sus comentarios, de cierta manera creo que esta historia la voy escribiendo en conjunto con ustedes y es por eso que me siento bastante agradecida del recibimiento que ha tenido la historia y si bien no tengo tiempo de responder individualmente cada review trato de hacerlo al escribir situaciones dentro de la historia que aclaren sus dudas. En fin creo que están aquí para leer un nuevo capitulo no mis divagaciones.
Este capitulo lo dedico a Koneworld, quien me saco una sonrisa con una publicación de facebook donde mencionaba un fanfic en ingles –que termino ayer- así como también Arte y música. Mujer... hace que mi ego crezca a niveles solo comparables con los de Nico xD Gracias...
Ni Love Live ni sus personajes me pertenecen... pero la historia si xD esos son mis delirios no los de nadie mas...
Capítulo 11:
–Después del incidente con el cuadro, debí imaginar que algo así podría suceder. –comentó el doctor Nishikino mientras caminaba de un lado a otro por la sala de su hija– Pero no creí que debería preocuparme porque atentaran en tu contra, ya que estaba destinado a mí.
–¿Dices que Tenma-san te lo regaló a propósito? –preguntó Maki.
–La versión que dio a la policía, fue que un conocido se lo ofreció a buen precio y lo convenció con la idea de que sería un gran regalo para su jefe.
–¿Qué conocido?
–Según Tenma, no lo frecuenta mucho y solo lo conoce como Irie. Obviamente los agentes a cargo del caso no están muy convencidos y han centrado su investigación en él como principal sospechoso. –el doctor observó su reloj dándose cuenta que se le hacía tarde para una importante reunión– Así que espero prestes más atención a tu alrededor hasta que esto se resuelva, debo irme ya. –abrió la puerta del departamento y se topó con Nico, quien tenía la mano sobre el timbre a punto de presionarlo.
–B-buenas tardes. –saludó la artista al hombre frente a ella.
–Buenas tardes, soy el doctor Nishikino.
–Nico Yazawa. –respondió enseguida la pelinegra haciendo una reverencia.
–Así que, Yazawa-san. He escuchado mucho sobre usted últimamente. –dijo el padre de Maki con una sonrisa, estaba contento de conocer por fin a la persona por la que su hija aún estaba viva e "intacta"– Me gustaría charlar con usted en otro momento, ahora tengo un compromiso. –Nico asintió con la cabeza rápidamente– Invítala a comer con nosotros el fin de semana. –le ordenó a su primogénita y sin esperar respuesta salió apresuradamente del lugar.
–Supongo que te pareces más a tu madre. –comentó Nico entrando al departamento de la pelirroja.
–Sí… –respondió Maki cerrando la puerta– ¿Vas a ir verdad?
–Supongo que no tengo opción. –respondió Nico con una sonrisa en el rostro.
–Bien, creo que mi papá no espera una confirmación.
–¿Qué tal estas? –preguntó la pelinegra mientras señalaba el codo izquierdo de la doctora.
–Tú sabes que fue solo un raspón. –el sábado, luego de la explosión, la pelirroja revisó de pies a cabeza que Nico no estuviese herida y suspiró aliviada al comprobar que la bajita se encontraba bien. Después de ello, se percató de un ardor en su codo pues el impacto del aterrizaje le había ocasionado un gran raspón en este, al desgarrarle la delgada blusa de algodón.
–Afortunadamente solo tuviste esa lesión.
–Bueno, fue gracias a ti. –Maki tomó un mechón de su cabello entre sus finos dedos y comenzó a retorcerlo– Si no hubieses bajado para alcanzarme, probablemente los peritos aún estarían tratando de sacarme del auto.
–¡No digas eso! –Nico se molestó ante esa posibilidad– Mejor cambiemos de tema. Eli ya regresó todo el mobiliario a su departamento y yo terminé de acomodar mis cosas en su lugar. Solo vine a ver cómo seguías, y a preguntar si... ¿quieres salir a comer conmigo?
¡¿Acaso era una cita?! Maki intentó mantener controlado su corazón ante semejante idea, pero le resultaba casi imposible. Y tratando de no sonar nerviosa, preguntó– ¿N-no vas a cocinar?
–No, justo ahora prefiero ir por algo que ya esté preparado. La verdad... es que me siento algo adolorida.
–¿Es por la caída del sábado? –el tono de voz utilizado por doctora denotaba preocupación– Lo siento, quizá no reaccioné muy rápido y…
–No –interrumpió Nico– No es por eso Maki-chan, descuida. Es solo que he tenido que ordenar mi departamento, cargando cosas del dormitorio a la sala una y otra vez, ya tengo adoloridos los brazos.
–Es verdad. –comentó la pelirroja, dándose cuenta de un detalle muy importante. Con todo lo sucedido en aquel momento y luego la visita a la comisaria casi todo el domingo –para ser interrogadas a detalle sobre los hechos–, no se le ocurrió preguntar a la artista dónde planeaba descansar si en su dormitorio no había espacio– ¿Dónde pasaste el resto de esa noche y la de ayer?
–Bueno, ayer fui capaz de hacerme camino entre las cosas y despejar un espacio en mi cama, el sábado dormí entre Nozomi y Eli, literalmente. –al ver el puchero que hizo la doctora, decidió que sería bueno confirmar lo que dijo Tsubasa–. Afortunadamente la cama de Eli es más grande que la mía, así que esta vez no hubo peligro de que Nozomi me manoseara dormida como acostumbra.
–¡¿Qué?! –las mejillas de Maki se encendieron y su semblante se tornó molesto– To-Nozomi… ¿ha hecho qué?
El corazón de Nico se aceleró por la reacción de la pelirroja, ahora estaba segura que lo que dijo la cantante era cierto, y tenía curiosidad por saber desde cuando se sentía así su vecina– Sí, no puede controlarse cuando está dormida. Por eso rara vez compartimos la cama, y esa noche simplemente no se pudo evitar. –Intentó usar un tono de voz y palabras que no alteraran a Maki– Pero bueno… –al ver que la estrategia no funcionaba decidió cambiar de tema– ¿vamos a comer?
La doctora pareció reaccionar en ese momento y tomó su cartera– Bien, pero yo invito.
Kotori se encontraba algo preocupada por Umi, pues no atendía el teléfono, así que decidió visitarla. La noche del sábado, luego del incidente con el auto de Maki que provocó el súbito fin de la fiesta, cada quien se retiró a su casa, no sin antes asegurarse que la doctora y la artista estuviesen bien. La castaña llevó a la escritora hasta su departamento y en el trayecto ésta le habló un poco sobre la posibilidad de hacer una nueva novela, que incluiría misterio o algo así. Nico y Maki ya les habían contado sobre lo sucedido anteriormente con el cuadro y creían que la explosión tenía relación con ello, provocando que la imaginación de Umi volara. –y dando como resultado que terminara el resto de la noche y todo el día siguiente pegada a su computadora plasmando sus ideas–. No había transcurrido mucho desde que término su libro de poemas, y prometió a Kotori tomarse un descanso para salir de viaje juntas –bueno, incluyéndo a Honoka– pero todo indicaba que eso no sería posible.
–Por lo menos no en los próximos tres meses... –Susurró la diseñadora.
Kotori tocó el timbre en repetidas ocasiones y al no recibir respuesta optó por usar su propia llave.
Una vez dentro, caminó hasta donde sabía sin ninguna duda que encontraría a la escritora. Se detuvo sin articular palabra alguna y decidió contemplar por unos instantes a la mujer que se hallaba frente a la brillante pantalla. Llegó el momento en que Umi se percató de que era observada y giró en su silla, vió que se trataba de su amiga.
– ¡Ah! Kotori ¿Llevas mucho tiempo aquí?
El cabello un tanto revuelto y las ojeras que ya hacían acto de presencia, a Kotori no dejaba de parecerle hermosa. Le dedicó una dulce sonrisa y contestó –No, acabo de llegar, no has descansado ¿verdad? La castaña sabía que cuando la escritora se ponía en "modo historia", todo el mundo dejaba de existir, solo quedaban ella y la computadora. –¿Quieres que prepare algo de comer?
–Puede ser... No quisiera molestarte.
–Tú sabes que no lo haces.
–¿Has hablado con Yazawa-san? –preguntó Umi.
–No, lo haré más tarde. –comentó la diseñadora mientras se dirigía a la cocina– ¿Quieres saber cómo siguen y que dijeron los oficiales de policía?
–Sí, me agrada. Y no conozco mucho a Nishikino-san pero, no parece mala persona. Así que no me gustaría que alguna de las dos estuviese en peligro –nuevamente–.
–Le marcaré más tarde. –dijo Kotori sonriendo nuevamente, le alegraba la idea de que a "su" Umi-chan le agradaran sus otras amigas– Pero creo que si algo grave estuviese pasando, ya nos habría dicho. –abrió el refrigerador– ¿De qué trata tu nueva historia? –ya le había mencionado brevemente y sabía que parte de ella debía basarse en lo contado por Nico y Maki, pero le interesaba saber cómo la escritora le dio forma en su mente.
–Pues es misterio y suspenso. Mi protagonista es una escultora de familia acaudalada, sus padres mueren durante un accidente, pero a ella le parece sospechoso y decide investigar. Descubre que fue algo premeditado y en realidad se trata de un asesinato. Tras su descubrimiento alguien comienza a atentar contra su vida, y con ello concluye que el responsable se encuentra entre las personas que saldrían beneficiadas con la muerte de su familia. El cual ahora también intenta deshacerse de ella, para que no siga metiéndose en su camino.
–Umi-chan… ¿crees que algo así podría estar pasando?
–No estoy segura. Pero te diré, que este argumento es más común de lo que crees.
Nozomi iba saliendo del centro de investigaciones, hasta el momento el día había transcurrido lento y pesado. La reunión con sus colegas fue sumamente aburrida, pues estuvo a cargo de una persona cuya exposición le pareció bastante sosa, al no saber expresar sus ideas claramente al resto del equipo, ni aportar nada interesante al proyecto. Se detuvo al darse cuenta que una muy conocida rubia se hallaba recargada en su automóvil.
–¡Elichi!. –dijo felizmente mientras se acercaba a ella– Creí que nos veríamos más tarde.
–Hubo una fuga de gas en el teatro, así que suspendieron la práctica.
–Ya veo, entonces vamos a comer algo.
–De acuerdo. –Nozomi le dio un beso rápido a Eli y luego se metió al coche–Vayamos a la cafetería donde tienen ese parfait que me gusta. –se acomodó en el asiento de copiloto.
–¿El de oreo? –ambas se pusieron el cinturón de seguridad y la astrónoma encendió la marcha– Está cerca de tu edificio, no creo poder estacionarme ahí hoy, la zona debe seguir acordonada.
–Es verdad, cuando salí de casa aún había algunos oficiales. –comentó Eli.
–Supongo que iremos directamente a comer entonces. Es una lástima, quería traer a Nicochi con nosotras para ver qué información nueva tiene.
–¿Estás preocupada por ella? –preguntó la coreógrafa poniendo su mano sobre la de Nozomi, que tenía ya en la palanca de cambios.
–¿Tú no?
–¡Claro que sí!, Nico es la primera amiga que tuve desde que llegué a Japón, así que es importante para mí.
–Oh, ¿debería ponerme celosa? –inquirió Nozomi en un tono juguetón.
–Sabes que no.
Al entrar a la cafetería prácticamente lo primero que Nozomi captó con su aguda visión, fue a cierta pelinegra sentada en una mesa en compañía de la doctora mientras señalaban el menú. La astrónoma casi corrió hacia ellas, con Eli siguiéndole detrás. Cuando la pareja se percató de la presencia de ambas, hizo una expresión similar entre ellas de fastidio. Sería un almuerzo divertido, al menos para la astrónoma.
–¿No les molesta que las acompañemos verdad? –la astrónoma al notar que Nico estaba a punto de decir que sí, agregó rápidamente– ¿O es que estamos interrumpiendo su cita?
Maki internamente gritó que sí y suplicaba que se fueran, pero Nico nerviosa por esa pregunta decidió responder que no en voz alta. Por lo que Eli y Nozomi tomaron asiento. Luego de hacer sus pedidos, y recibir un poco de bullying por parte de Nozomi, la doctora las puso al corriente de la situación.
–Creo que debería agradecerte Nicochi. –comentó la astrónoma– Si no me hubieses mandado por los pizarrones, la explosión habría alcanzado mi auto también y definitivamente no estuviese tan tranquila como Maki-chan.
–¿Piensas que no me dolió? –preguntó la pelirroja– Fue un regalo de graduación de parte de mi papá.
El trío de mayores la observó fijamente mientras pensaban "¡claro que no te dolió!".
–Seguro te regalan otro después. –agregó Nico.
–Papá me dijo que en cuanto la situación se calme, quiere prevenir que vuelva a suceder lo mismo.
–Antes de que lo olvide –habló la artista– gracias por ayudarme a ordenar mi departamento...
Nozomi y Eli solo rieron en respuesta al comentario de la bajita, y en ese momento el mesero llegó con los platillos. Mientras comían, Nico no paraba de quejarse diciendo que perdió mucho tiempo volviendo a poner todas las cosas en su lugar y que hubiese preferido invertir ese tiempo en seguir pintado. La astrónoma se encontraba tranquila al ver que a pesar de la situación, su amiga seguía igual de ruidosa. Creyó que estaría más preocupada por la situación de su vecina, incluso llegó a pensar que cuando se vieran de nuevo ella andaría seria, o gris –como la pelimorada denominaba a su estado de ánimo depresivo–. Poco a poco Nico había cambiado, o más bien regresaba a como solía ser antes de su accidente, y eso era bueno. Sabía a quién debía agradecerle, a la doctora pelirroja que estaba logrando iluminar los días de la bajita, sí, todo era gracias a ella. Quizá después de que se arreglara la situación con Maki, ella podría centrarse en sus propios "problemas" con Eli sin preocuparse tanto por la artista.
–Es una lástima que no pudiésemos terminar la fiesta–comentó la coreógrafa, mientras buscaba llamar la atención del mesero ya lista para su postre.
–Es verdad, ya tenía planeado un buen castigo para ti Nicochi. –se quejó Nozomi y sin esperar que le preguntaran continuó– Un baile erótico para Kira-san.
Maki casi se ahoga con el té que bebía en ese momento.
–¿Querías meter en problemas a Tsubasa con Kousaka-san? –cuestionó la artista tranquilamente.
La doctora frunció el ceño y se preguntó si eso era lo único que le preocupaba a Nico sobre ese castigo, ¡¿es que no le importaba la idea de tener que hacer eso para la cantante?!
–No creo que a ella le hubiese molestado sabiendo que es solo un juego. –respondió tranquilamente Nozomi mientras observaba a Maki.
–¿Qué? –le preguntó la pelirroja en cuanto notó su mirada sobre ella.
–No lo sé –Nico ignoró a la pelirroja– Sonoda-san tenía cara de querer saltar sobre mí con lo del chocolate...
–Al parecer ella no es tan tranquila, ni indiferente como Kotori creía.
La pelinegra sonrió ante las palabras de su amiga, le daba gusto que la diseñadora tuviera posibilidades de estar con Umi, pero no lograba entender cómo era posible que no se diera cuenta, tendría que hablar con ella más adelante– Creo que deberías dejar de pedir los castigos de siempre, aunque ahora que lo pienso, ese fue bastante leve. Tienes la costumbre de pedirnos a Kotori y a mí que hagamos cosas más atrevidas.
La boca de la doctora se abrió en un gesto de genuina sorpresa ¡¿eso era leve?! Su mente –aún algo inocente– no le daba para imaginar las cosas que la astrónoma les obligaba a realizar como castigo. Apretó con fuerza la mandíbula y los puños, ella no permitiría que Nozomi siguiera haciendo esas cosas con su Nico, un aura densa y oscura proveniente de Maki hizo sentir escalofríos a Nozomi y también a Eli, pero esta última no quitó su cara de satisfacción mientras comía su parfait, nada ni nadie impediría que ella disfrutase de algo que llevara chocolate.
–Así dejaría de ser divertido Nicochi. –se quejó la astrónoma tentando a su suerte.
–Por un lado tienes razón, aún recuerdo la cara de Eli con su castigo y me causa mucha gracia. –dijo Nico con una sonrisa de satisfacción en el rostro.
–¡Hey! –exclamó Eli con la cuchara aún en su boca.
Ahora Nozomi se encontraba casi igual que Maki –refunfuñando– Nico le pidió al mesero un parfait de fresa, la rusa le había antojado algo dulce. La astrónoma pronto recuperó la compostura, al recordar un dato muy interesante que les dio la doctora cuando las puso al corriente de la situación.
–Entonces… –su tono de voz burlón llamó la atención de todas en la mesa– ¿Nicochi conoció a su suegro? –era una manera de molestar a la artista y de paso hacerle ver que estaba consciente del avance que tenía con la pelirroja.
–¡¿Q-que?! –Maki casi saltó de su asiento con el rostro del color de su cabello.
–¡Oh, sí! –dijo Nico exagerando su tono de voz– ¡y creo que aprobó a la gran Nico Nii! ¿Pero quién no lo haría? porque incluso la invitó a una comida familiar el fin de semana.
A esas alturas la doctora ya había cubierto su avergonzado rostro con las manos, mientras, Eli seguía atesorando cada bocado de su parfait.
Nozomi hizo un puchero al ver que su plan de avergonzar a Nico no resultó y ya estaba aburrida de hacerlo con Maki, pues resultaba más sencillo de lo que imaginó en un inicio– No eres divertida Nicochi.
EXTRA: Escena eliminada del capítulo 10.
Eli tenía a Nozomi acorralada contra la puerta mientras la besaba intensamente. Se encontraban en casa de la astrónoma, habían ido en busca de los pizarrones olvidados para continuar jugando y no estaban seguras de cuánto más se prolongaría la fiesta, ni tampoco si terminarían demasiado alcoholizadas como para ir al departamento de la coreógrafa al final. Así que la rubia decidió aprovechar ese pequeño momento de privacidad con su querida astrónoma. Nozomi acariciaba delicadamente la tersa espalda de Eli con sus manos, mientras ésta la sostenía con firmeza por la cintura. "Solo algunos besos" fue la petición que le susurró la rusa en tono travieso antes de morder con suavidad su lóbulo, y a la cual Nozomi no pudo resistir. Aunque era consciente que debían regresar pronto pues las esperaban para continuar. La astrónoma mordió los labios de Eli para poder profundizar el beso y ella en respuesta pegó aún más su cuerpo al de la pelimorada.
Había transcurrido bastante desde la primera vez que intimaron, se tomaron su tiempo para llegar a ello y a la vez no. Desde la exposición de Nico tuvieron muchas citas, se veían casi a diario y cuando no les era posible por alguna circunstancia, conversaban largamente por teléfono al menos dos veces al día. Por eso sentían como si hubiesen tardado demasiado en dar ese paso. Dos semanas completas de comunicación continua culminaron en un apasionado fin de semana, que repetían en cada oportunidad que se les presentaba, sobre todo cuando el horario de Eli –que era el más variable– se los permitía.
–Debemos darnos prisa Elichi. –dijo Nozomi separándose de su "casi" novia.
–Pero te saltaste prácticamente todos los señalamientos de tránsito, tenemos tiempo.
La astrónoma rió al recordar las suplicas de Eli para que redujera la velocidad– Lo sé, pero sinceramente creo que ya quemamos todo el tiempo que gané, y un poco más.
–¿Tan rápido?
–Veo que Elichi no es tan consciente del tiempo, y de algo más.
Entonces la rubia se dio cuenta que en algún momento habían terminado en la cama de Nozomi con la ropa y el cabello bastante desordenados. Sabía que por lo menos Nico y Kotori se darían cuenta de ello y especularían sobre lo sucedido. Que aprovecharon el viaje cuyo objetivo se desvió... ligeramente.
–Lo siento, me deje llevar un poco. –dijo Eli poniéndose de pie y ofreciéndole su mano a la astrónoma para ayudarla.
–Solo lo normal. –el tono de voz de Nozomi era juguetón y con ello logró que su pareja se sonrojara.
–M-me dijiste que la próxima semana tendrás una reunión con tus compañeros y luego te irás casi 5 días a un congreso. No podremos vernos mucho asi que…
Nozomi la interrumpió con un beso– Entiendo y no te preocupes Elichi, no me molesta que quieras algunos mimos pero, nos están esperando. Aunque es probable que me sienta un poco mal durante la fiesta y debas llevarme temprano a tu departamento para descansar.
–Me agrada la idea. –respondió la coreógrafa rápidamente con una sonrisa.
–Entonces vamos.
Cada una llevó un pizarrón y los guardaron en la parte trasera del coche de Nozomi. El camino de vuelta fue más tranquilo y lento que el anterior, les dio tiempo para platicar de varias cosas pues aún seguían conociéndose –y después de todo, nunca terminas de hacerlo–. Disfrutaban mucho de su compañía mutua y procuraban no hablar de la posibilidad de que Eli tuviese que dejar el país o también sobre formalizar su relación. Consideraban que mantenerse como hasta ahora sería lo mejor, aunque en el fondo sabían que probablemente ambas terminarían lastimadas. Cuando ya estaban próximas al edificio de Nico se toparon con una gran concurrencia y al acercarse más vieron a policías, bomberos y una ambulancia. La astrónoma se percató que el coche de Maki había sido reducido a chatarra cubierta por cenizas, y luego vio a Nico asomándose en la parte trasera de la ambulancia con un semblante de preocupación. Salió de su vehículo y corrió hacia ella dejando a Eli con la responsabilidad de buscar un lugar para aparcarlo.
–¿Nicochi estás bien? –preguntó Nozomi al llegar junto a su amiga.
–Sí, pero Maki-chan….
–Estoy bien –interrumpió la gruñona doctora– solo están desinfectando mis heridas, pero no es nada serio, fue superficial.
–Menos mal… –suspiró aliviada la astrónoma.
–¿Qué ocurrió? –preguntó Eli agitada al llegar con ellas.
–Mi automóvil explotó. –respondió Maki.
–¿No seguían en la fiesta? –cuestionó la rubia– ¿Estaban aquí cuando sucedió, verdad?
–Maki-chan se ofreció a ir por mas cervezas –respondió Nico– Al principio pensé en dejarla ir sola, pero luego creí que sería mejor acompañarla así que la alcancé y me alegro de haberlo hecho, ya que salió del coche para ir a donde yo me encontraba y entonces... el auto explotó.
–¿Lo encendiste y luego explotó? –Nozomi recordó que le pareció ver a alguien en el interior del vehículo de la doctora horas antes, quizá no había sido su imaginación como pensó en ese momento. Ahora sentía algo de responsabilidad por lo ocurrido, si ella se lo hubiese contado a Maki tal vez habrían dado con el explosivo. Observó el lugar del siniestro, y pensó en que eso pudo haber sucedido en cualquier momento, su auto estuvo a nada de sufrir el mismo destino o peor, pudo detonar cuando ella y Eli subieron a su coche–. Definitivamente no puedes escapar de tu destino. –susurró Nozomi mientras pensaba que al volver a su casa buscaría su viejo mazo de cartas de tarot, era hora de volver a una vieja costumbre. De momento sentía que debía contarles lo que vió. Y esa información le hizo ganarse un domingo en la comisaria con Nico y Maki, donde los agentes les hicieron todas las preguntas que creyeron necesarias para poder realizar su investigación.
