Hoy presentamos:
Capítulo 9: Rendezvous
Llévame a la ciudad paraíso
Donde el césped es verde
Y las chicas son lindas.
Llévame a casa.
Axl Rose
Necrópolis, Isla Cadáver, Protectorado de Costas del Cráneo, sábado 14 de octubre de 2023. La ciudad de Necrópolis, capital de Isla Cadáver, se ubica 658 kilómetros al sureste de Cabo Calavera. Se trata de la tercera ciudad más importante del Protectorado, sólo detrás de Punta Sangrante y la capital. Con una población de 553,000 habitantes, es una urbe más bien pequeña. No obstante, posee la mayor proporción de población humana de todo el país, representando éstos el 53% del total de los residentes, contra sólo un 22% en la capital. Tiene su propio puerto y aeródromo, pero éstos están más bien destinados al tráfico local.
Durante los primeros años de la Guerrilla, ésta fue una de las ciudades craneanas que más cerca estuvo del horror del conflicto. Debido precisamente a la cantidad de población humana, los Cazadores de las Sombras vieron aquí un escondite perfecto. Cuando los Servicios de Inteligencia comenzaron las investigaciones, Necrópolis era literalmente un nido de cucarachas. Se intentó al principio detener a los Cazadores por vía judicial con el apoyo de la policía local, pero los infiltrados en la corporación inutilizaron los esfuerzos.
El Estado Mayor del Ejército de Protección tomó entonces la decisión de enviar tropas a la metrópoli con el objetivo de que hicieran el trabajo que la policía local no había podido llevar a cabo. Los militares presionaron a los Cazadores al tal punto que comenzaron a enfrentarse con ellos en las calles, primero de noche y luego a plena luz del día. Tras más de un año de tiroteos y asesinatos, el Ejército logró capturar al líder local de los Cazadores y desarticuló toda su organización. Ahora el cabecilla pugna una condena perpetua por diversos cargos en una prisión francesa, y la ciudad ha recuperado su fama de tranquila y próspera.
Los suburbios del norte de la ciudad están justo al pie de las colinas del bosque que rodea a Necrópolis. El más notorio de ellos es el complejo residencial de Las Hadas. En él están las casas de algunos de los empresarios del Protectorado, destinadas principalmente a la recreación y al descanso de los fines de semana. Ubicada en la última calle del complejo, a medio camino entre el valle y la serranía, la casa de Frankie goza de una vista especial de la urbe. Adquirió la propiedad hace apenas dos años, y ya estaba completamente fincada en aquel entonces. Tiene un jardín amplio y frondoso, piscina y terraza de tamaño modesto, cochera para unos cuantos autos y habitaciones suficientes para acomodar a varias visitas. Toda la construcción está integrada con un estilo arquitectónico que parece haber surgido de una mezcla entre un chalé europeo y una casa contemporánea; con su respectivo toque monstruoso.
Esta mañana Frankie se encuentra afinando los detalles para la reunión acompañada de Jackson. Tiene que hacer un poco de limpieza y acomodar algunas cuantas cosas, pues a pesar de que las ganancias de su compañía son bastante buenas no ha tenido la ocasión de contratar a alguien que haga las veces de casero durante su ausencia. Entre tanto, Ghoulia y Slo Mo, que se vinieron junto con ellos desde el día anterior, se han ido a hacer las compras para la comida de todo el fin de semana.
Una hora más tarde, la pareja regresa del supermercado. El chico zombi y Jackson bajan las bolsas del auto y las llevan hasta la mesa de la cocina. Frankie acomoda las cosas cuando el timbre de la casa suena desde la entrada. En ese momento ella deja lo que está haciendo para ir a recibir a su visita.
— ¡Hola! — dice al abrir la puerta — ¡Pasen, pasen!
— Creo que necesitaremos algo de ayuda con el equipaje — dice Clawd cargando un par de maletas de color rosa.
— Sí, claro — contesta Frankie entre risas, recordando la costumbre de Draculaura de exagerar a la hora de empacar para un viaje. — ¡Jackson, Moe! ¡Vengan a ayudar, por favor!
Los dos chicos salen de la casa y comienzan a bajar las maletas de la furgoneta que los trajo desde el puerto. Hicieron falta dos vehículos para transportar a toda la comitiva: uno para los pasajeros y otro para el equipaje, y eso que Draculaura trajo su auto consigo.
— Oye Cleo ¿y Deuce? — pregunta Frankie a su amiga.
— Va a llegar hasta mañana. — responde ella. — Le tocó guardia hoy.
— Oh, cierto — repone Frankie — No me acordaba que estaba en el Ejército.
— Sí — dice Cleo — Dijo que iba a tratar de hablar con el comandante del batallón para ver si lo dejaban salir antes, pero que no estaba seguro
— Ojalá y sí llegue hoy.
Deuce Gorgon se enlistó en el Ejército de Protección al Tratado de Transilvania justo después de graduarse de Monster High. Su experiencia a bordo del Cirein-Cròin durante la Batalla de Costas del Cráneo fue decisiva. Siempre le habían gustado los deportes y las situaciones extremas y aquello le sentaba de maravilla. Había logrado vencer a un barco enemigo petrificándolo a través de unos binoculares, así que estaba seguro tener el potencial para servir en las Fuerzas. Se recibió como teniente luego de tres años de cursos en el Cadavérico Colegio Militar del Cabo, y fue forjando su carrera a lo largo de múltiples misiones durante los años de la Guerrilla
Detrás de todos ellos viene Howleen acompañada de dos amigos.
— ¡Twyla, Lothar! — dice Frankie al estrechar su mano. — ¡Qué bueno que vinieron!
— Sí. — contesta ella con una voz delgada y dulce como la de un violín. — Gracias a ti por recibirnos.
— Oigan ¿Dónde dejaron a Dougey? — pregunta la anfitriona.
— Lo que pasa es que hoy él y su novia cumplen, — explica Lothar con su acento nasal — y prefirió quedarse con ella.
— Bueno, eso es prioridad; — replica Frankie — aunque yo no los dejaría abajo a ustedes por irme con Jackson, más bien me lo traería, jeje. Ya ven, estuvimos muy atareados limpiando todo desde que llegamos ayer en la noche.
Detrás de todos ellos viene una monstruita joven con una abundante melena azul verdoso. Su piel es del color de los humedales y tiene sutiles líneas vegetales impresas en sus extremidades. Sus ojos de esmeralda observan maravillados la casa con sus pupilas de lagarto, al tiempo que los labios de color lavanda sonríen a los anfitriones. Viene vestida con una blusa abotonada en tono morado claro con detalles en encaje negro, una falda que parece confeccionada con papel tapiz viejo con imágenes de rosas y fondo de tul, y un par de zapatillas que parecen cabezas de aligátores esculpidas en cera rosada. Su mano izquierda sostiene una maleta con ruedas, mientras que a su derecha lleva una cámara de video.
— ¡Honey! ¡Qué gusto verte! — le dice Frankie al recibirla con un abrazo.
— Lo mismo digo. — responde la mujer del pantano. — Gracias por la invitación.
— Por nada. Gracias a ti por venir.
— No podía perdérmelo. — comenta Honey caminando con sus amigas hacia la terraza detrás de la casa. — Traje mi cámara para que tomemos otro video como el de la vez pasada.
— ¡Oh, sí! — agrega Draculaura al pasar junto a ellas con una toalla. — ¡Estuvo genial esa vez! Sobre todo cuando Deuce y Clawd lanzaron a Heath a la piscina con todo y la ropa.
— ¡Au! ¡Cierto! — estalla Clawd en carcajadas. — Recuerdo que se le mojó el móvil y el dinero de su billetera
— Oigan, a propósito: — pregunta Clawdeen al oír a su hermano — ¿alguien le avisó?
— ¿A quién? — pregunta la vampira.
— A Heath.
— Ah, sí. — contesta Frankie. — Yo le llamé el viernes de la semana pasada pero me dijo que no iba a poder venir porque se iba a ir con Kasumi a Europa éste fin.
— ¿Y eso? — pregunta Draculaura acomodándose los lentes de sol.
— Es que ya ves que es escultor de bronce. — aclara Frankie. — Entonces, un italiano le encargó unas esculturas para su casa, pero como son varias y algo costosas, pues exigió que fuera hasta allá a supervisar la instalación de todo el conjunto. Y como ella le ayuda en el negocio, pues se fue con él.
— Debe ser un buen cliente entonces — comenta Clawdeen.
— Sí, de hecho les va muy bien en el negocio — dice la chica de los tornillos en el cuello — Tienen clientes en todo el Protectorado, Estados Unidos, Europa y unos cuantos en Asia.
— ¿Y Jinafire? — comenta Lagoona. — ¿Si la invitaron?
— Sí, yo le avisé, — le contesta la loba — pero me dijo que iba a estar de gira en Japón esta semana con lo de su nueva línea de ropa. A lo mejor viene hasta mañana. Según lo que me dijo llegaba hoy de regreso. Al rato le mando un texto a ver qué me dice.
Ghoulia se dirige a Clawdeen con un gemido.
— Thad llegará más tarde — le responde ella. — Se tuvo que quedar a trabajar hoy en la planta para preparar todo para la auditoría de la semana que viene. Dijo que me llamaría cuando tomara el vuelo para acá.
— Oye ¿y tu hermano, Micka? — le pregunta Jackson.
— No pudo venir. — contesta aquella. — Tenía un asunto que atender con los del Estado Mayor. Además, tiene que cuidar a Lunita. Yo me iba a venir con Skelita, pero ella me dijo que tuvo que relevar un turno de guardia en el hospital y que va a llegar hasta mañana. Ya ven que es doctora.
— Oh, cierto — agrega Clawdeen — A mí también me dijo lo mismo. Es que como está en el área de urgencias, pues se le pone más difícil el asunto.
— Oye Micka — dice Frankie con curiosidad — ¿Quién es Lunita?
— Mi "sobrinita". — contesta aquella haciendo comillas con los dedos. — Está con nosotros en la casa, pero no es hija de ninguno de los dos. Lo que pasa que como su papá y Mick se trataban como hermanos, pues ella se acostumbró a decirnos "tío y tía". Está chiquita todavía. Cumplió apenas cinco años en septiembre.
— Ah, sí. A esa edad no los puedes dejar solos. — dice su amiga. — ¿Está de vacaciones con ustedes o se las dejaron para que la cuidaran?
— Vive con nosotros. — aclara la azteca. — Lo que pasa es que sus papás fallecieron en marzo de este año y nadie más se podía quedar con ella, así que nos la trajimos para acá.
— Ay, pobrecita. — comenta Lagoona, evidentemente sorprendida de lo dicho por su compañera. — ¿y qué les sucedió?
— Es una larga historia. — dice la chica con un suspiro. — Si quieren después se las cuento.
La mañana pinta clara y el día soleado. Perfecto para disfrutar y relajarse al aire libre. El clima augura un bonito fin de semana para todos.
II
La charla continúa de la misma manera hasta el mediodía. Las agujas del reloj de la sala apenas pasan de la una de la tarde cuando vuelve a sonar el timbre de la entrada. Frankie se levanta y camina hasta la puerta.
— ¡Abbey, Dana, Spectra! — dice al abrirla. — ¡Pasen, pasen!
— Gracias — dicen las tres al entrar.
— ¿Por qué no se vinieron en el ferry con todos los demás? — les pregunta su amiga mientras las acomoda en una de las habitaciones.
— Porque no nos dejaron salir hasta hoy en la mañana. — responde Dana dejando su mochila junto a la cama. — El capitán es algo exigente con los horarios.
— ¿Y tú, Spectra?
— Tuve que arreglar unos papeles en la oficina ayer en la noche. — aclara la chica fantasma. — Salí a las nueve y media así que ya no alcancé el ferri. Les llamé a ellas y decidimos venirnos las tres en el vuelo de las doce.
Las cuatro chicas dejan la habitación y salen a la terraza donde está el resto de sus amigos. Para agregar algo de nostalgia a la reunión, Abbey viene ataviada con el mismo vestido que solía usar en sus días de bachiller: diseño strapless con figuras geométricas en azul, blanco, negro y fucsia; calentadores de lana blanca en los brazos y las pantorrillas, botas de nieve de tacones bajos, una banda de pelo blanco en la cabeza y un pequeño bolso atado a su costado derecho. La marca que Atlacamani le puso a la montañesa en su hombro es parcialmente visible en su espalda, por encima del borde de su vestido.
Dana lleva un ropaje que pareciera sacado de una película de piratas: pantalones de paño marrón, botas a la rodilla del mismo color, — sin tacones, como es habitual en ella — una blusa abotonada color marfil con encajes en los puños, chaleco negro con hebillas de bronce y un pañuelo con mapas cubriendo su cabeza. Un tatuaje naval es visible en su hombro derecho a través de las aberturas de la blusa. El dibujo representa un antiguo navío de vela que navega en un mar tormentoso, en cuya cima un águila marina extiende sus alas y sus garras en actitud de ataque. En la parte inferior se desenrolla un listón que dice "E mare libertas"[2] con letras rojas.
Spectra, por otro lado, luce un atuendo cuyo aspecto recuerda a la moda de los años veinte, y que le da un aire detectivesco como el del cine noir de aquella época. Pantalón formal con cuatro botones al frente alineados en triángulo con sus caderas; faja de color gris plata acentuando su breve cintura; chaleco en color azul oscuro a juego con los pantalones; camisa formal con las mangas dobladas y acompañada de una corbata morada. Zapatos estilo claqué y el infaltable grillete metálico en su mano derecha, esta vez unido a otro en su antebrazo a través de una cadena. Lo curioso es que en su cabeza lleva un sombrero tirolés azul oscuro con cordeles violetas y una pluma blanca, en lugar del fedora casi reglamentario de los años veinte.
— Nunca dejas tu pistola ¿verdad? — le dice Lagoona a Dana al ver el arma antigua en su costado derecho.
— No. — responde la chica sujetando el mango del arma. — Nunca está de más.
— ¿Y cómo te dejaron traértela en el avión? — le pregunta Gil.
— Es de utilería. — aclara la marinera. — No hay problema por eso. Además, tengo todos sus papeles en regla.
— ¿A qué hora será la comida? — pregunta Holt acercándose a las recién llegadas
— En un rato más — le responde Frankie entrando con ellas a la terraza.
— Creo que será mejor que vayan encendiendo el carbón en la parrilla — sugiere Lagoona desde la piscina.
"Tienes razón" gime Ghoulia antes de levantarse. "Mo, amor, ayúdame ¿quieres?"
El chico zombi se levanta de su silla y la acompaña hasta el asador. Aún faltan algunas cuantas personas por llegar, pero el hambre no espera.
III
Cerca de las cuatro de la tarde, la campana de la entrada vuelve a sonar. Frankie se levanta de la mesa y va hasta la puerta.
— ¡Robecca, Rochelle! — exclama al abrir y ver a sus amigas. — ¡Qué gusto verlas! Pasen, pasen.
— Gracias — dicen ellas al entrar.
Vienen acompañadas de una misteriosa muchacha que parece recién salida del escenario de una pantomima. Es delgada y alta, casi tanto como Abbey. Trae puesta una chaqueta cuyo diseño parece haber sido sacado de un manicomio: una camisa de fuerza blanca con correas de cuero negro y hebillas de peltre finamente grabadas. Las mangas de la chaqueta están recortadas, y por ellas asoman unos finos dedos negros. Viste además una falda tableada en rayas verticales con fondo de tul y un par de mallas de estampado ajedrezado con un extraño símbolo en cada cuadro blanco. En sus pies calza un par de botas altas con tacones bajos hechas en cuero negro cuyo diseño parece una combinación entre el estilo militar moderno y la moda victoriana. Del lado derecho de su cintura lleva algunas cuantas cadenas con un llavero y un reloj de bolsillo de tamaño considerable. En sus manos van un par de guantes blancos, y de sus orejas penden un par de aretes con las figuras del Sol y la Luna.
El atuendo de la chica parece sacado de una novela steampunk, justo como el de Robecca. Ella luce una gabardina negra de estilo militar con botones de cobre, un corsé de piel adornado con la carátula de un reloj, pantalones cafés de paño fino y botas de cuero con detalles en bronce; con las infaltables toberas del sistema de propulsión a chorro de sus pies. Como remate lleva un casco igual a los usados por la policía de Londres, sólo que con la insignia de la Fuerza Aérea de Protección. Y no puede faltar el par de goggles de aviador con la antena de radio.
— Frankie: — dice Robecca dejando su equipaje en la sala y señalando a la chica que llegó con ella — te presento a Ignysse Flamel. Ella es la amiga de la que te hablé.
— Mucho gusto — dice ella al extenderle la mano a la muchacha. — Soy Frankie Stein.
La muchacha simplemente se limita a dibujar una sutil sonrisa en su rostro plateado y estrechar su mano. Clawdeen la mira detenidamente, como tratando de recordar en dónde más la ha visto.
— Oye: — le dice la loba — ¿no eras tú la chica que estaba bailando con Mick en la boda de Draculaura?
Ella ríe silenciosamente y asiente con la cabeza. Después sigue a Robecca, Rochelle y Frankie hacia las habitaciones del segundo piso.
— Sabía que ya la había visto antes. — le dice Clawdeen a su hermano.
— A mí me parece que también la vi en la boda de Spectra y en la de Ghoulia. — agrega el lobo. — E igualmente llegó con Mick. Creo que en alguna ocasión le pregunté si estaba saliendo con ella, y él me dijo que era su "compañera de desventuras".
— Pues ya sabes lo que dicen de los marineros… — comenta la loba.
— En su defensa debo decir — replica Clawd — que jamás lo he visto con otra, ni nos ha hablado nunca de alguien más.
Entre tanto, las chicas regresan de dejar su equipaje para integrarse a la fiesta.
— Ya es algo tarde — comenta Frankie a las recién llegadas — ¿Quieren comer?
— Te acepto un vaso de agua. Ya sabes. — responde la mecánica. Luego se dirige a sus amigas: — ¿Ustedes?
Ignysse mueve su cabeza en sentido afirmativo.
— ¿Y tú, Rochelle?
— S'il vous plaît — responde ella — Ya hace hambre.
— Bien, ahorita les traigo su plato. — les dice Frankie. — Siéntense si quieren. Están en su casa.
— Gracias — responden ellas.
Las tres caminan hacia un rincón de la terraza.
— Ejem, Robecca — apunta Cleo al ver a la desconocida — ¿creo que no nos has presentado a tu amiga?
— Oh, sí, perdón — repone ella al recordar que sólo las saludó — Chicas, chicos: — anuncia al ponerse de pie — ella es una amiga mía: Ignysse Flamel. Trabajó con mi padre en su último proyecto y me ha ayudado mucho con mi empresa.
— Ejem — vuelve a gruñir Cleo.
— Ah, sí. — dice Robecca al recordar la necesidad de ella de que siempre la presenten, como a toda persona importante. — Ignysse: ella es Cleo DeNile. Su padre es el Secretario General de la Organización.
— Encantada de conocerme. — dice la egipcia al saludar a la chica nueva. — Soy del Comité Diplomático.
La muchacha se limita a curvar sus labios en una sonrisa.
— Ella es Draculaura y él es Clawd, su esposo. — prosigue Robecca. — Sí te acuerdas de su boda ¿no?
La chica asiente.
— Ellas son Clawdeen y Howleen, hermanas de Clawd. — continúa la mecánica. — Ellos son Lagoona y Gil. Él es Holt y él es Jackson. Son hermanos. Ella es Cupid, la chica de verde es Venus, la que está junto a ella es Operetta. La chica de la cámara es Honey y ya conoces a Micka. Ah, y allá están Ghoulia y Moe. La muchacha de morado es Twyla, y el chico pelirrojo junto a ella es Lothar. La chica fantasma es Spectra, la que está junto a ella es Abbey y la de al lado de ella es Dana.
Ignysse simplemente alza su mano y la agita en señal de saludo, después vuelve a su silla. La charla continúa avanzando y las horas fluyen como la arena de un reloj. La tardeada pinta muy agradable.
IV
Ya avanzada la tarde, algunos de los chicos están disfrutando de la piscina, mientras otros continúan conversando en la terraza.
— Oye Frankie — le dice Clawdeen — ¿No has notado algo raro en la amiga de Robecca?
— ¿Cómo qué? — dice ella interrumpiendo el mensaje que escribe en su teléfono.
— No lo sé. — continúa la chica. — Es que no la he escuchado pronunciar palabra alguna en toda la tarde.
— Quizás es tímida — apunta Frankie encogiéndose de hombros.
— O tal vez se toma demasiado en serio su papel. — comenta Cleo barriéndola con la mirada de arriba abajo. — Parece como si hubiera sacado su vestuario del armario de un teatro.
— Ignysse es física, no actriz. — apunta Micka incorporándose.
— Pues a mí no me parece raro que no hable. — continúa Frankie observándola de reojo. — Porque si a eso vamos ella no es la única de nosotras que no puede hablar.
En la distancia, la misteriosa chica toma un pequeño frasco ámbar, pone algunas gotas en su boca y lo vuelve a guardar en su bolsillo.
— No creo que sea algo tan simple. — comenta Cupid al verla. — Digo, por lo menos Ghoulia habla zombi, pero parece que ella ni eso.
— Ignysse no habla. — les aclara Micka. — Ni siquiera zombi. Pero tiene un muy buen oído.
— ¿Tú ya la conoces? — le pregunta Frankie.
— Kemaj[3] — responde la azteca — Es amiga mía y de mi hermano.
— Entonces ¿no es sordomuda? — pregunta Cupid.
— No — aclara Micka — Solamente no puede hablar, pero escucha perfectamente.
— Iré a decirle que se venga a platicar un rato. — dice Cupid — Que no se quede allá sola.
— Sí, tráetela. — agrega la chica azteca. — No hablará con nosotros, pero al menos no se sentirá relegada.
— Hola Ignysse. — dice Cupid al tiempo que se sienta al lado de la recién conocida. Ella simplemente voltea a verla y le sonríe levemente.
— ¿Cómo te la estás pasando?
Ignysse levante su pulgar derecho y asiente con la cabeza al tiempo que levanta su bebida.
— Qué bueno — repone Cupid. — Y ¿tú también estuviste en Monster High?
La joven niega con la cabeza.
— Entonces ¿en dónde estudiaste?
Ignysse levanta su brazo izquierdo y comienza a teclear algo en un extraño aparato que lleva en una especie de brazalete largo. Parece un dispositivo de comunicación, pero tiene un aspecto antiguo, con sus teclas de bronce y su cubierta de cuero marrón. La chica escribe un mensaje en el artefacto y luego se lo muestra a Cupid.
"En Paris, en la Universidad de Estrasburgo" se lee en la pequeña pantalla blanca con letras negras.
— Vaya. Dicen que es una buena universidad. — replica aquella al ver los caracteres. — Nuestra amiga Rochelle estudió arquitectura ahí y le ha ido muy bien en su trabajo. ¿Tú qué carrera tomaste?
"Física." escribe Ignysse en el aparato "Después obtuve un posgrado en astronomía, y, años más tarde, otro en mecánica cuántica."
— Así que eres de las que les gusta observar las estrellas. Por un momento creí que te dedicarías al teatro o algo así; por el vestuario.
La otra muchacha sonríe y niega con un gesto.
"Oh no. Sí me gusta el teatro y en especial la pantomima." escribe. "Con ella he aprendido a expresarme sin voz. Pero mi verdadera pasión son las estrellas y la infinidad del espacio. Estos símbolos que ves en mi ropa son astronómicos, y se usan desde la antigüedad para representar cuerpos y eventos celestes."
— Me parecen muy interesantes. — le comenta Cupid. — Creo que de hecho reconozco algunos de ellos. Éste es el de Venus, y este otro el de Marte, ¿no? — dice la chica mientras señala con su dedo dos de las figuras de los cuadros blancos de las mallas de Ignysse: un par de círculos con una flecha y una cruz, respectivamente.
La chica asiente con la cabeza.
— Y ¿en dónde trabajas? — le pregunta la doctora. — ¿en la universidad o estás en un observatorio?
"No." responde Ignysse. "Hace mucho que no trabajo como astrónoma. Ya no ganaba mucho en eso, así que volví a Estrasburgo y me gradué en ingeniería mecatrónica mientras ustedes estudiaban en Monster High. Hace unos años hice un doctorado en física nuclear y ahora trabajo con Robecca en el departamento de sistemas de potencia de su compañía."
— Interesante. Veo que tienes un currículum amplio. Ghoulia, nuestra amiga zombi, — dice señalándola — también tiene mucho cerebro. Es ingeniera química con maestría y doctorado, dirige su propia empresa, da clases en la universidad para los alumnos de licenciatura y anda de aquí para allá en conferencias y congresos de ciencias.
Ignysse mira a la chica zombi de cabello azul que conversa animadamente con otro miembro de su misma especie.
— Bueno, mira: aquí tenemos de todo: — le comenta Cupid refiriéndose al resto de sus compañeros — ingenieros, médicos, deportistas, biólogos y hasta músicos y cineastas. Yo soy psiquiatra. Me gradué de la UCC en 2020 ya con la especialidad. Aquí todos somos ex alumnos de Monster High, por eso nos conocemos; pero qué bueno que viniste. Aquí no discriminamos a nadie. Somos incluyentes. Lo aprendimos desde la preparatoria.
Ignysse sonríe e inclina un poco la cabeza para mostrar su agradecimiento.
— ¡Pero vente! — le dice Cupid animándola a levantarse. — No te quedes aquí en el rincón.
— ¡Adelante, no mordemos! — le dice Howleen al acercarse. — Bueno, en realidad mi hermana sí, pero yo te protejo.
La astrónoma la mira con una expresión insegura al oír aquellas palabras.
— ¡Hey! — exclama Clawdeen desde su lugar. — ¡Oí eso!
— No te creas. — responde la loba menor entre risas. — Vamos, ven. No te quedes aquí sola.
Con una ligera expresión de duda, Ignysse se levanta y se reúne con el resto de los chicos de Monster High. "Al parecer no fue tan mala idea haberle hecho caso a Robecca esta vez" piensa.
Notas del autor:
1.-Rendezvous significa "cita" o "reunión" en francés.
2.-E mare libertas es una frase en latín que significa "Desde el mar, libertad". Es el lema del Principado de Sealand, una micronación (Estado autodeclarado pero no reconocido como entidad por el derecho internacional) que reclama como su territorio a Roughs Tower, una plataforma marina usada como fuerte naval construida por la Royal Navy en 1942 y localizada en el mar del Norte, a diez kilómetros de la costa de Suffolk, en el Reino Unido.
3.-Kemaj significa "Sí" afirmativo en náhuatl.
4.-Banda Sonora Original: Paradise City, Guns N' Roses, Appetite for Destruction
Er Deivi: ya pude ver tus reviews. Aquí la tienes, la fiesta por fin!
