¡Hola! Sé que llevo un poco más de un mes sin subir ningún capítulo de ninguna de las historias pero es he estado muy liada con los exámenes, así que en cuanto los acabé empecé a traducir enseguida y aquí lo tenéis, ¡espero que lo disfrutéis!

La historia no me pertenece al igual que los personajes, yo solo estoy haciendo la traducción.

CAPÍTULO 11

Caroline tocó la puerta de casa de Nik. Sostenía en las manos una caja de cupcakes que había horneado. Escuchó gritos y unos pies corriendo, después una riña antes de que algo cayera al suelo. Escuchó gritar a Rebekah y entonces se abrió la puerta.

-Hola preciosa –dijo Kol sonriendo.

-Hola –respondió Caroline.

-¡KOL! –gritó Nik mientras corría hacia la puerta.

Kol saltó detrás de Caroline y la utilizó como escudo. Nik apareció, preparado para matar a Kol.

-¡Hermano! ¡Mira quién está aquí! –dijo Kol desde detrás de Caroline.

-¡Deja de esconderte detrás de ella! –Nik la rodeó.

-No, solo estoy intentando conocerla mejor –dijo Kol moviéndose alrededor de Caroline mientras Nik estaba intentado atraparlo.

-¿Qué estáis haciendo vosotros dos? ¡Parad! –gritó Rebekah desde la puerta.

-¡Empezó él! –dijeron Nik y Kol.

-¡Chicos! ¡Dejad de asustar a Caroline! –gritó Rebekah.

Nik se inclinó y le besó en la mejilla.

-¿Son para mí? –preguntó Nik mirando la caja que estaba en sus manos.

-¡No, para mí! –dijo Kol mientras la cogía y salía corriendo.

-¡Hay demasiados hombres en esta casa! –dijo Rebekah mientras entraba en la casa.

-Bienvenida a la cena con mi familia –dijo Nik.

Caroline entró en la casa con Nik. Kol ya estaba comiendo un cupcake sentado en el salón.

-¡Están increíbles Caroline! ¿Los hiciste tú? –preguntó Kol.

-Sí –respondió Caroline.

-¡Se supone que son para después de cenar! –dijo Rebekah mientras golpeaba a Kol en la cabeza.

-¿Por qué me pegas? –preguntó Kol.

Rebekah lo fulminó con la mirada. Nik miró a Caroline. Alargó la mano y le colocó un mechón de pelo detrás de la oreja. Ella sonrió.

-Por favor no lo hagáis en el cuarto de baño otra vez. ¡Algunos de nosotros necesitamos usarlo! –dijo Kol.

-¡Kol! –gritó Nik.

-Al menos tienes la decencia de no hacerlo en público esta vez. ¿Podrías esperar al menos hasta después de cenar? –dijo Kol.

-La última vez fue en una gasolinera, me dejaron en el coche, dios sabe cuanto tiempo –añadió Rebekah.

-¿Abandonaste a nuestra pobre hermanita en el coche? ¿Al menos tuviste la decencia de dejar las ventanas abiertas? La gente lo hace para sus perros –dijo Kol.

Rebekah golpeó a Kol en la cabeza otra vez.

-¿Y eso por qué fue? –preguntó Kol.

-¿No puedo dejaros a solas durante ni un minuto? –dijo Elijah desde detrás de ellos.

-¡Empezó él! –dijo Rebekah.

-¿Cómo es que soy el adulto aquí? –preguntó Elijah.

-¡Por qué eres el mayor! –respondió Kol.

-No soy el mayor –dijo Elijah.

-Eres el mayor en este cuarto –dijo Kol.

-La cena ya está lista –dijo Elijah.

Kol y Rebekah corrieron hacia el comedor.

-¿Niklaus me ayudas con el asado? –preguntó Elijah.

-Por supuesto –respondió Nik.

Caroline entró en el comedor. Vio a Kol y a Rebekah sirviendo vino en las copas. Bajó la mirada y vio la mesa puesta, con las servilletas, los tenedores, las cucharas y los cuchillos. Se dio cuenta de que había un par de cubiertos de más.

-¿Estáis esperando a alguien más? –preguntó Caroline.

-Esto es para Finn, cuando decida aparecer –respondió Rebekah.

-¿Finn? –preguntó Caroline.

-Es el mayor. Ahora está en Australia. Pero le preparamos un sitio –dijo Kol.

Nik apareció con el asado en una bandeja y lo colocó en la mesa. Elijah lo siguió, cargando con dos cuencos, uno con patatas asadas, el otro con zanahorias asadas. Rebekah y Kol fueron a la cocina sin que les pidieran nada y trajeron lo que quedaba de comida. Caroline observaba como trabajaban juntos fácilmente. Vio como trabajaban a la vez, Nik cortando el asado, Elijah sirviendo los trozos en los platos, Kol recogiendo los platos vacíos y Rebekah acabando de colocar las cosas en la mesa. Caroline se sentó observándolos, asombrada.

-¿Así que, siempre es así? –preguntó Caroline.

Todos se giraron para mirarla confundidos.

-¿Así cómo? –preguntó Rebekah.

-No importa. Nunca he tenido hermanos ni hermanas. No sé que es el tener alguien siempre ahí –explicó Caroline.

-Aprendes a compartir desde pequeño –dijo Elijah.

-Y tienes que vigilar al bebé porque hará algo estúpido –añadió Kol.

-Y que todos romperán tus juguetes sin importar la razón –dijo Rebekah.

-En realidad es algo hermoso –dijo Nik.

-¡Esto es demasiado raro! –dijo Caroline mientras se levantaba y se alejaba de la mesa.

-¿No le gusta mi asado? –preguntó Elijah.

-Un momento Elijah, ahora vuelvo –dijo Nik mientras iba a por ella.

Nik la encontró en su estudio, rodeada por sus dibujos. Entró y cerró la puerta.

-¿Sucede algo malo, amor?- preguntó Nik.

-No, es solo que, tu familia a veces puede ser abrumadora –dijo Caroline.

-Solo somos nosotros.

-Os lleváis bien, o al menos lo intentáis. No estoy acostumbrada a ello. Quiero decir, siempre hemos sido mi madre y yo la mayor parte del tiempo. Antes de eso, estaba mi padre pero en realidad no, y después su novio Stephen. Nunca he tenido una cena familiar así de grande.

-Tranquila, solo somos Mikaelson. Somos gente normal, de alguna manera.

-Cierto, eres un bombero, tu hermana una modelo, tu hermano mayor es un abogado y tu hermano pequeño es un mujeriego.

-Dije de alguna manera. Y todos te aman, quiero decir trajiste cupcakes.

-¿Eso es todo lo que quieres de mí? ¿Cupcakes?

-Quiero que te sientas cómoda.

Caroline suspiró y rodeó a Nik con los brazos. Enterró el rostro en su pecho.

-Lo estoy, cuando estás cerca de mí –dijo Caroline.

Nik sonrió y la besó en la cabeza.

-¡Espero que no estéis haciendo lo que creo que estáis haciendo! ¡Estamos esperando para cenar! ¡Podéis hacerlo después! –gritó Kol a través de la puerta.

-¡No estamos haciendo nada! –gritó Nik.

-¿Entonces por qué está la puerta cerrado con pestillo?

Nik soltó a Caroline y abrió la puerta.

-¡Oh!, ¿vas a dejarme mirar? –preguntó Kol.

-¡No! ¡No sé como es que estamos emparentados! Vamos –dijo Nik.

WHYB

Caroline se sentó, observando al resto de los Mikaelson comer. Miró con cuidado la extraña pasta que estaba en su plato, algo que ellos llamaban pudding. No se parecía para nada a un pudding.

-Muy buena la cena, Elijah –dijo Rebekah.

-Bien hecho hermano –dijo Kol.

-Gracias. Me recuerda a tiempos más felices –dijo Elijah.

-Sí, antes de que nos alejaran –dijo Nik.

-Finn quiere visitarnos –dijo Elijah.

-¡Excelente! –dijo Kol.

-¡Maravilloso! ¿Cuando vendrá hasta aquí? –preguntó Rebekah.

-Dije que quiere visitarnos. No que vaya a hacerlo. Me gusta la sugerencia de irnos a Bali –dijo Elijah.

-¡Oh sí, me gusta más esa idea! –dijo Kol.

-¿No podemos visitarlo en Australia? –preguntó Rebekah.

-No creo que Finn pueda acogernos en su casa a todos, o en su barco –dijo Elijah.

-¿Está en un barco? –preguntó Nik.

-Finn pasó la mayor parte de su vida huyendo de Mikael. Quería ser capaz de alejarse rápidamente si alguna vez lo encontraba –dijo Elijah.

-Finn siempre fue el más listo.

-¿Así que, deberíamos ir a Bali? –preguntó Elijah.

-¡Sí! –gritaron.

-Por la familia –Elijah levantó su copa.

-Por la familia –levantaron sus copas.

-Y los cupcakes –añadió Caroline.

-¡Sí, cupcakes! –añadió Kol.

WHYB

Caroline le dio un beso de despedida a Nik y se metió en el taxi para volver a su apartamento. Nik vio como su taxi se alejaba antes de volver a la casa. Los vio en la cocina y Rebekah sujetaba una bolsa de nubes.

-¿Qué ocurre? –preguntó Nik.

-¡Estamos haciendo malvaviscos! –dijo Rebekah.

-Niklaus, ¿tienes un momento? –preguntó Elijah.

Nik siguió a Elijah hasta el salón.

-¿Has decidido algo? –preguntó Elijah.

-No quiero conocerlo aun. Quiero asegurarme de que realmente es quien dice ser.

-Facilita una prueba de ADN y sabremos la verdad.

-Y si resulta que no es mi padre, ¿entonces qué? Mikael sigue siendo mi padre y aun me odia.

-Entonces sabremos la verdad.

WHYB

Pasó un mes. Un mes de la cena con los Mikaelson. Un mes desde que Caroline horneó diversas pastas. Un mes desde que todos se relajaron. Un mes de ser una familia. Y todo se derrumbó con una llamada telefónica. Uno a uno apagaron los teléfonos. Corrieron hacia el hospital. Corrieron por el pasillo. Podían ver a un bombero de pie esperando. El olor a humo, el olor de plástico quemado llenaba el pasillo.

-¿Dónde está? –preguntó Elijah.

El bombero los miró.

-¿Dónde está Nik? Mi hermano –preguntó Rebekah.

El bombero la reconoció.

-Eres la hermana –dijo.

-¡Sí! ¿Dónde está? –gritó Rebekah.

-Está bien, está en una habitación al final del pasillo.

Rebekah corrió por el pasillo, sus hermanos la siguieron. Vieron a Nik sentado con una férula en la mano y en la muñeca. Levantó la vista, su rostro estaba cubierto de ceniza y hollín.

-¿Qué estáis haciendo aquí? –preguntó Nik.

-Llamaron diciendo que tuviste un accidente –dijo Rebekah.

-Bueno, estoy bien como podéis ver –contestó Nik.

-¿Cómo puedes decir eso? ¡Pensamos que te había ocurrido algo! –gritó Rebekah.

-Rebekah cálmate –dijo Nik.

-Niklaus, Rebekah, todos estábamos preocupados por ti –dijo Elijah.

-Bueno, podéis relajaros, estoy bien, excepto por esta maldita cosa en mi mano –dijo Nik.

-¿Qué es eso? –preguntó Kol.

-Me fracturé un hueso en la muñeca o la mano o algo así. Me obligan a llevar esta maldita cosa. Y tengo que ir a rehabilitación –dijo Nik.

-¿Habrá alguna enfermera guapa? –preguntó Kol.

-No es el momento Kol –dijo Elijah.

WHYB

Caroline estaba en la puerta de Nik preguntándose porque no había nadie en casa. Llamó a Nik y saltó el buzón de voz. Llamó a Rebekah y no respondió. Suspiró. Quizás decidieron salir para hacer un picnic en familia o algo. Se dio la vuelta para irse cuando vio el todoterreno negro de Nik delante de su entrada. Los vio salir a todos del coche y se preguntó lo que había ocurrido. Miró a Nik quien le sonrió. No le dijo nada solo la besó. Sus manos le acariciaron el rostro mientras la besaba. Rebekah rodó los ojos y abrió la puerta para entrar en la casa.

-¿Por qué hueles a plástico quemado? –preguntó Caroline.

-¿Olvidas a qué me dedico? –preguntó Nik.

-Pero nunca hueles a plástico quemado.

-No tuve tiempo de ducharme.

Caroline se preguntó que ocurrió. Se dio cuenta de que tenía algo en la mano. Se apartó y le cogió la mano.

-¿Qué demonios es esto? –preguntó Caroline.

-Una férula.

-¿Por qué la llevas?

-Me fracturé un hueso de la mano, de la muñeca o algo así.

-¿Qué? ¿Estás bien?

-Sí, no es nada. Estoy bien. No tienes porque molestarte amor.

-¿Cuándo ocurrió esto?

-Hace unas horas.

-¿Qué demonios ocurrió?

-Hubo un incendio, entramos y entonces todo se nos cayó encima. No sé como salí, pero de alguna manera lo hice.

-¡No vuelvas a hacerme esto! –dijo Caroline mientras lo abrazaba.

-Estoy bien, aun estoy aquí.

-¿Por qué nadie me lo dijo?

-No se lo dije a nadie.

-¿Y por qué venías con tu familia?

-Alguien debió llamarlos. No esperaba que aparecieran en el hospital causando una escena.

-¿Por qué nadie me lo dijo?

-No lo sé amor.

-¡Ya lo pillo, no soy parte de tu familia!

-Caroline no te enfades.

-¿Por qué tendría que enfadarme? ¡Obviamente no importo! –Caroline se alejó.

-¡Amor!

-¡No! ¡No!

-Caroline.

-¡No! Actúas como si no fuera nada. Oh, el techo se me cayó encima. Oh, una pared se me cayó encima. ¿Cómo puedes estar bien con todo esto?

-¡Es lo que hago!

-¡Podría haberte ocurrido algo! ¿Es qué no lo entiendes?

-Pero no ocurrió nada, así que por favor deja de discutir conmigo. No puedo cambiar lo que soy.

-¿Qué?

-Todo el mundo sale corriendo de un edificio en llamas, mientras que yo corro hacia él. Eso debería decirte que algo no está bien conmigo.

Caroline lo miró a los ojos y pudo ver que realmente creía en lo que decía.

-No ocurre nada malo contigo –dijo Caroline.

Nik se dio la vuelta y apartó la vista de ella.

-Ya lo entiendo. Lo entiendo –dijo Caroline.

Nik no dijo nada pero la miró.

-Tu padre no te quería, así que das por hecho que nadie lo hará. Por lo que piensas que correr hacia un edificio en llamas te redimirá o te joderá menos. Pero no ocurre nada malo contigo. ¡Deja de pensar lo contrario!

-Deberías marcharte.

-¡No me alejes!

Nik se dio la vuelta dirigiéndose hacia la casa. Caroline corrió tras él y le cogió el brazo. Él se apartó de ella.

-Entiendo que quieras ser el héroe. Que quieres ser el chico bueno porque toda tu vida tu padre te ha hecho creer que había algo malo en ti, ¡pero no es cierto!

-Vete. ¡YA!

-Nik…

-¡Tienes que irte, ahora!

Caroline podía ver como crecía su enfado. Podía sentir como irradiaba de su cuerpo.

-No puedo cambiar quien soy, lo que soy. Puedes aceptarlo o ¡aléjate de mí!

-¡Nik!

-Me convertí en bombero porque era la única cosa que quería y que mi padre no pudo quitarme. Era lo único que era mío. Y nunca cambiaré –dijo Nik dando un portazo.

Sus hermanos lo miraron. No dijo nada y se metió en su habitación. Se quitó la molesta férula de la mano y la lanzó por la habitación. Estiró la mano, flexionando los dedos. Entonces sintió un dolor punzante en la mano. Suspiró y se sentó en la cama. Cayó de espaldas y descansó la cabeza en la almohada. Se relajó antes de darse cuenta de que su almohada olía a Caroline. Gruñó y lanzó la almohada. También lanzó la otra almohada.

Caroline se secó las lágrimas de los ojos. Corrió alejándose de la casa.

WHYB

Nik se miró en el espejo. Se puso el sombrero y se aseguró de estar presentable. Miró los guantes blancos que llevaba puestos. Se había quitado la férula. Estaba vestido con su uniforme de bombero de clase A. Una chaqueta marinera con botones plateados con el número del parque de bomberos en la solapa y la insignia de FDNY en el parche del brazo. Su corbata estaba sujeta con un alfiler de corbata con las letras FDNY. Salió de su casa, se metió en el todoterreno y condujo. Estacionó en el aparcamiento de la funeraria y entró. Sus compañeros bomberos estaban dentro con sus uniformes junto a un ataúd con su hermano caído.

-Salió del edificio vivo, siguió diciendo que dentro parecía una fanta de naranja.

-Llegó hasta el hospital, sé que estuvo coqueteando con las enfermeras.

-Si, siempre le gustaron las enfermeras.

-Creo que una de ellas le dio un ataque al corazón o algo así.

-Tuvo que ser eso, era un luchador, nunca se daba por vencido.

-Intentaron salvarlo, pero no pudieron.

-Bueno, no lo dejaremos.

WHYB

Caroline sujetaba un pastel entre las manos mientras se acercaba al parque de bomberos de Nik. Se dio cuenta de que había unos lazos negros y morados colocados en la parte de fuera. Tocó la puerta y esperó que Nik estuviera ahí. No había hablado con él desde hacia una semana. Había esperado a que las cosas se enfriaran entre los dos y pudieran hablar. La puerta se abrió.

-Hola, ¿está Nik aquí? –preguntó Caroline.

-¿El niño bonito? Está en el funeral.

-¿Qué funeral?

-Uno de nuestros chicos murió en el incendio la semana pasada. El resto del grupo está ahí ahora.

-Gracias.

WHYB

Nik condujo de vuelta en su todoterreno. Estaba cansado y no quería hacer otra cosa que arrastrarse hasta su cama y dormir. Aparcó en su sitio y descansó la cabeza en el volante. La puerta del copiloto se abrió y se cerró. Giró la cabeza y vio a Caroline sentada junto a él.

-¿Qué estás haciendo aquí? –preguntó Nik.

-Sentarme, he estado sentada en tu puerta esperándote.

-Podrías haber llamado.

-Ya, y tú me habrías ignorado. ¿Por qué llevas unos guantes blancos?

-Es parte del uniforme.

Caroline lo miró a él y al resto de su uniforme.

-Estás mono.

-¿Parezco un cachorro? Se supone que tienes que decir elegante o guapo, no mono.

-¿E inflar tu enorme ego? Estoy segura de que habían mujeres sin vergüenza alguna coqueteando contigo.

-En realidad no, las únicas mujeres que había ahí eran madres e hijas.

-Siento lo de tu amigo. Escuché que fuiste a su funeral.

-Si, era hoy. La única que vez que llevo esto es para los funerales o los días de reparten medallas. La mayor parte del tiempo es por los funerales.

Caroline le tomó el rostro. Recorrió el pulgar por su mejilla. Él le sostuvo la mano, y dejó un beso en su palma.

-Traje una ofrenda de paz –dijo Caroline mientras sujetaba el pastel.

Nik levantó la cabeza del volante.

-¿Es lo que creo qué es? –preguntó Nik.

-Sí, pastel de limón.

Nik sonrió. Se giró y besó a Caroline.

-Gracias –dijo Nik.

-¿Así que esta es la parte en la que tenemos sexo de reconciliación? –preguntó Caroline.

Nik sonrió y se desabrochó el cinturón. Se inclinó y reclinó el asiento de Caroline haciendo que ésta quedará completamente estirada.

-¡No quería decir ahora mismo! –dijo Caroline.

Nik ya estaba encima de ella, sacándose los guantes.

-¡No hay mejor momento que el presente! –dijo Nik mientras la besaba.

-Está bien –respondió Caroline mientras le desabrochaba la chaqueta y se la sacaba.

Sus labios volvieron a los de ella antes de que pudiera decir algo. Sus manos le estaban levantando la falda por encima de sus caderas. Su otra mano se movió hasta el interior de su muslo, empujándola hacia la puerta del coche. Su otra mano estaba debajo de la rodilla de la otra pierna.

-¿Nik, como están los amortiguadores del coche? –preguntó Caroline.

-Ahora lo sabremos.

WHYB

Elijah se dirigió hacia la casa de Nik. Había llamado a sus otros dos hermanos para verlos ahí. Tenía los resultados de la prueba de ADN. Eliah tocó la puerta antes de sacar la llave y entrar. Vio ropa por todas partes.

-¡Niklaus! ¿Estás aquí? –gritó Elijah.

Caroline y Nik estaban en su cuarto. Se habían duchado juntos y Caroline se estaba secando. Escucharon a Elijah llamar a Nik.

-Mi hermano está aquí –dijo Nik mientras se levantaba y se vestía.

-Mi ropa está fuera –dijo Caroline envolviéndose en una toalla.

-Entonces tendrás que quedarte aquí, desnuda –dijo Nik sacándole la toalla.

Caroline gritó e intentó cubrirse. Nik la cogió en brazos y se acercó con ella a la cama. La besó mientras recorria su cuerpo desnudo.

-Quédate así –dijo Nik.

-No puedo quedarme aquí acostada y desnuda.

-¿Por qué? Volveré para darte placer.

-Me enfriaré.

-Yo te calentaré.

-¡Nik!

-Quédate así. Pareces una de esas chicas de las antiguas revistas de Playboy que tenía mi padre.

-¿Tenéis Playboy en Inglaterra?

-Cada país tiene chicos adolescentes.

Los dos escucharon a Elijah llamar a Nik.

-Volveré amor –dijo Nik levantándose.

Sacó una de sus camisetas para ella y se la acercó. Le echó una última mirada, desnuda en su cama. Caroline se sentó, inclinándose sobre una rodilla, mientras estiraba la otra pierna. Los ojos de Nik viajaron por todo su cuerpo y vio las pequeñas marcas de moratones formándose en el interior de su muslo. Le lanzó la camiseta antes de irse. Caroline tomó la camiseta y se cubrió con ella.

Nik salió y encontró a Elijah de pie en el pasillo.

¿Qué ocurre? –preguntó Nik.

-Llegaron los resultados.

-¿Y?

-Deberías sentarte.

-No quiero sentarme. ¡Quiero saber cuáles son los resultados!

Elijah sacó un sobre del interior de su chaqueta y se lo dio a Nik. Nik lo abrió sin pensárselo y desdobló el papel. Sus ojos se abrieron al leer los resultados. Se sentó en el sofá y dejó el papel al lado. Enterró la cara en sus manos. Elijah estaba preocupado por la reacción de su hermano. Cogió el papel y leyó los resultados. Miró a Nik colocando una mano en su hombro.

-Estarás bien Niklaus –dijo Elijah.

Kol entró corriendo por la puerta con Rebekah detrás de él. Nik y Elijah los miraron a los dos.

-¿Y bien? ¿Lo descubriste? –preguntó Kol.

-¿Qué es? ¿Eres o no eres? –preguntó Rebekah.

-¿Podríais intentar ser un poco más sensibles? –dijo Elijah.

Kol vio la ropa esparcida por el suelo.

-¿Sensibles? ¡Tú nos llamaste Elijah! –dijo Rebekah.

-Dime que no lo hicisteis en el sofá, ¿dónde voy a sentarme ahora? –dijo Kol.

-¡Kol! –gritó Elijah.

-¿Qué? –preguntó Kol.

-¿Qué dice? –preguntó Rebekah.

-Cuéntanos hermano –dijo Kol.

-¡Callaros! ¡Todos! –gritó Nik levantándose-. ¡Dejadme solo!

Vieron como Nik entraba en su estudio dando un portazo. Caroline escuchó la conmoción y sacó la cabeza por la puerta y los vio a los tres de pie.

-¿Qué me he perdido? –preguntó Caroline.

¿Qué os ha parecido?