Algunos personajes son de propiedad de la maravillosa escritora Stephenie Meyer y algunos son creación mía.
Matadme si lo deseáis. Merezco la muerte por tardarme tanto.
Esta historia está basada en hechos reales, algunas situaciones si son producto de mi imaginación.
Lee bajo tu responsabilidad.
Historia con alto contenido sexual, palabras obscenas, casos de incesto, etc, etc.
Así que no vengas de santurrona porque si leíste fue porque quisiste, yo te advertí.
Capítulo sin betear. Será cambiado en cuanto lo esté.
"El alma del filósofo habita en su cabeza; el alma del poeta, en su corazón; el alma del cantante reside en su garganta. Pero el alma de la bailarina, tiene su morada en todo su cuerpo"
Gibran Khalil Gibran, poeta, Líbano
Canción del capítulo:
Pretending - Glee
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Capítulo nueve
Quienes nos aman
"Los que nos aman jamás no nos dejan y siempre estarán en nuestro corazón".
Sirius Black
Harry Potter y el prisionero de Azkaban (Película)
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Sulpicia decidió llevar a Bella a una boutique exclusiva una vez que esta estuvo perfectamente arreglada, al principio Bella se resistió a la idea de ir de comprar, pero la vanidad que existía en ella como en toda mujer coqueta, que ahora era, ganó y aceptó la propuesta de su tía. Mientras iba en el auto camino a la boutique hablaban de Juilliard y de los planes a futuro, de en vez en cuando soltaban una carcajada por las ocurrencias de una de ellas hasta que el celular de Sulpicia empezó a timbrar, ella oprimió uno de los botones en el tablero de su auto y en el altavoz se escuchó la voz de su asistente.
—Señora Sulpucia, al parecer hubo un error en las invitaciones —informó nerviosa Emily, la asistente de Sulpicia.
—Sin rodeos, Emily, suéltalo —le instó Sulpicia serena.
—Se enviaron las invitaciones y se nos pasó por alto un error… —Se escuchó como Emily movía unos papeles—, no decía coctel sino Gala —soltó de sopetón.
Sulpicia tomó una bocanada de aire.
— ¿Los invitados confirmaron? —preguntó Sulpicia.
—Todos, señora —comentó Emily.
—Ok. Esto es lo que harás, Emily. Toma apuntes —ordenó Sulpicia—. Llamarás a la agencia que contratamos y le informarás sobre el cambio de planes, diles que mañana a primera hora pasaré a sus oficinas y que espero que tengan propuestas, que no importa cuánto se les tenga que pagar, pero quiero a los mejores, ¿entendido?
—Sí, señora.
—Perfecto. Emily, tranquila; no es tu culpa. —Y con eso se dio por finalizada la llamada.
Bella miraba impresionada como su tía había resuelto todo de manera tan serena, ni siquiera parecía molesta o preocupada; Sulpicia notó la mirada evaluadora de su sobrina y le sonrió.
—Cambio de planes, pequeña —comentó Sulpicia.
—Eso veo, ¿será muy difícil arreglar todo? —curioseó Bella.
—Difícil… no. Extenuante, pero tú tranquila —le tranquilizó Sulpicia—. Y Bella… yo hablaba de tu vestido, necesitamos un bonito vestido de gala y sé dónde encontrar uno perfecto.
—Tía, no tienes que… —quiso refutar Bella.
—No, Bella si tengo, tu madre lo habría querido así y mi deber es cuidarte. Sé que extrañas a tu madre —explicó Sulpicia tomando la mano de Bella, dándole un apretón.
—A veces no entiendo porque nos dejó —dijo Bella bajando la mirada.
—Bella, cariño… Los que nos aman jamás no nos dejan y siempre estarán en nuestro corazón —expresó Sulpicia.
—Sirius Black —habló Bella.
—A ti y a Tom les encantaba Harry Potter, todos los fines de semana hacían maratón —expuso sonriente Sulpicia.
—Tom… Voldemort —gritó Bella soltando una carcajada.
—Lo recuerdo, mi Tom siempre tuvo una fascinación por ese personaje, nunca he entendido por qué —explicó Sulpicia.
—Quién sabe, tía. Tom siempre fue misterioso —expresó Bella.
—Sí, es cierto. Tom es un enigma incluso para mí… que soy su madre.
El resto del trayecto lo hicieron en completo silencio, hasta que llegaron a una lujosa boutique, Sulpicia se estacionó en frente y ambas descendieron del auto; Bella seguía de cerca a su tía que se desenvolvía con una elegancia natural en ella, nada era sobreactuado, todo era supremamente calmado y controlado en ella, ahora veía Bella por qué su tío Aro la había escogido como esposa, siendo él un hombre tan impulsivo, Sulpicia era nada más que su otra mitad, opuesta, pero parte de él.
—Pequeña, deja de pensar. Vamos, entremos de una vez —apremió Sulpicia a Bella al tiempo que las puertas de la boutique eran abiertas por un vigilante para que ellas entraran.
Bella se apresuró y alcanzó a su tía justo cuando estaba traspasaba el umbral y en cuanto estuvieron dentro fueron atendidas por una joven chica, alta y distinguida, que se presentó a sí misma como Cristine, les instó a seguir y fue así como llegaron a una pequeña sala con sillones, en tonos pasteles; la muchacha les pidió que tomaran asiento, mientras ella iba por lo que la Señora Dwyer había solicitado.
— ¿Tía, qué fue lo que pediste? —inquirió Bella curiosa.
—Tu vestido, antes de pasar a buscarte había seleccionado un vestido para ti, al principio me pareció demasiado para un coctel pero para la gala va perfecto, no es nada demasiado recargado, sé cuanto valoras la sencillez, espero que te guste —explicó Sulpicia.
—Gracias, tía, pero sabes que no es necesario lo del… —Las palabras se quedaron atoradas en la garganta de Bella en cuanto Cristine hizo aparición en la sala, trayendo con ella en un gancho un hermoso vestido color lila.
— ¿Decías, Bella? —se burló Sulpicia al ver la cara de su sobrina. Bella tenía la boca abierta.
— ¿Puedo probármelo? —aventuró Bella.
—Por supuesto que sí, señorita, el vestido fue hecho a partir de sus medidas como lo indicó la Señora Dwyer —explicó Cristine.
— ¿Mis medidas? —preguntó Bella arqueando una ceja, mirando en dirección de su tía.
— ¡Oh, vamos, Bella! No me mires así, solo mídete el vestido, ya he escogido lo demás, solo quería que lo aprobaras —dijo Sulpicia como si nada. Bella abrió la boca varias veces para responder, pero se abstuvo de hacerlo y solo hizo caso, se midió el vestido que le quedó perfecto y unos minutos después salía con su tía, cargadas de bolsas.
Al salir de la tienda se dirigieron a un pequeño, pero elegante restaurant, que Sulpicia frecuentaba cada vez que iba a esa boutique, pidieron una mesa y cuando el mesero se hizo presente ordenaron un pequeño almuerzo para cada una.
—Entonces, Bella… ¿cómo van las cosas con Edward? —le cuestionó Sulpicia.
— ¿Qué? No sé a qué te refieres tía. —Bella trató de hacerse la desentendida.
—Bella, puede que sea tu tía porque me casé con tu tío Aro, puede que no llevemos la misma sangre por las venas, pero te conozco. Pequeña, he visto cómo miras a Edward y sé que últimamente no la llevas fácil, no me mientas —puntualizó Sulpicia justo cuando el mesero aparecía con lo que cada una había pedido.
—Es cierto —aceptó Bella mirando su plato—, pero Edward no me quiere de ese modo y yo ya no quiero seguir pensando en él como algo más que mi amigo; saber que él me es indiferente duele —susurró Bella lo último.
—Querida, mi pequeña princesa… —Sulpicia le dio un apretón a las manos de Bella—. Sé lo que sientes, lo viví en carne propia cuando tenía tu edad —informó Sulpicia.
Bella levantó la mirada.
— ¿En serio? —preguntó con la mirada llena de asombro.
—Cuando tenía tu edad conocí a tu tío Aro, me volví loca por él, pero él estaba interesado en alguien más; tu madre era mi mejor amiga y siempre me apoyó. Para tu tío yo solo era una buena amiga, nunca se fijaba en mí del modo que yo quería, así que decidí hacer mi camino, crecer y aprender a ser feliz conmigo misma; eso es lo que importa, sé feliz contigo misma, porque de no ser así jamás podrás ser feliz con alguien más —le aconsejó Sulpicia tomando luego un bocado de ensalada de su plato.
— ¿Cómo hiciste? ¿Cómo conquistaste al tío Aro? —curioseó Bella esperanzada.
— ¿Conquistarlo? Yo no hice tal cosa, él me conquistó. Yo viví mi vida, viví por mí y dejé de pensar que él era mi todo; él hizo de las suyas y yo hice de las mías, pero crecí, maduré. Crece y madura, no sufras, estás muy chica para andar llorando por un muchacho —le reconfortó Sulpicia—. Yo que tú andaría gozando la vida con el chico Bennet.
— ¿Cómo sabes de Jhon? ¿Cómo sabes de todo? —interrogó Bella riéndose.
—Eres como una hija para mí y pues el papá de tu amigo Jhon, Eliot Bennet, es muy amigo de tu tío Aro y él le contó que su hijo sale contigo, lo cual nos hace muy felices y por lo que veo a ti también, has puesto una sonrisota en tu rostro cuando te lo he mencionado —se burló Sulpicia de su sobrina.
—Jhon es muy divertido, disfruto mucho de su compañía —expresó nerviosa Bella.
—Eso está muy bien, mereces ser feliz, y es por eso que he invitado a grandes artistas y a varios maestros e incluso directivos de Juilliard —comentó sonriente Sulpicia.
—Eso no me lo esperaba —expresó Bella correspondiendo a la sonrisa de Sulpicia.
—Ya verás, conocerás a muchas personas y quién quita que a algún guapo chico.
— ¿Y cuándo es la gala? —preguntó Bella.
—En dos días —respondió tranquilamente Sulpicia.
— ¡Oh Dios! —exclamó Bella.
Un par de horas después Bella entraba a casa llena de bolsas, producto de las compras que había patrocinado gustosamente Sulpicia, quien había prometido enviarle una maquilladora el día de la gala para que la ayudara, puesto que Rosalie tenía un casting para una serie en Los Angeles y no podría estar con ella, Jasper le acompañaría a la fiesta, debido a que ni Charlie ni Jacob estaban en el país.
Y pensando en la gala Bella disfrutó de la soledad por primera vez, colocó música y de dedicó a bailar como una loca por toda la casa, porque seguiría el consejo de su tía… sería feliz consigo misma.
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La familia Cullen en pleno estaba sentada en torno a la mesa, era la hora de la cena y hablaban de manera amena; una vez que Edward había hablado con Bella por teléfono y desde entonces se enviaban mensajes de texto casi a diario. Las cosas se habían calmado y los Cullen empezaron a tener unas vacaciones tranquilas, aunque de vez en cuando el ambiente se llenaba de tensión, pero en general todo había mejorado casi que al 100%. Emmett bromeaba a diestra siniestra, Carlisle hablaba con sus hijos de los planes a futuro y Esme les brindaba palabras de apoyo cada que veía que era necesario, Edward y Alice participaban de la conversación ocasionalmente, pero entre ellos dos las cosas seguían tensas; Edward aún no le perdonaba a Alice lo que había dicho sobre Bella días atrás.
— ¿Edward, podemos hablar un momento? Por favor… —pidió Alice cuando vio como este se dirigía a su habitación.
— ¿Qué quieres Alice? —le increpó Edward algo molesto.
—Solo quería pedirte disculpas… —Edward le interrumpió.
— ¿Querías? —le cuestionó con voz dura.
—Quiero… Edward, quiero pedirte disculpas por todo lo que te dije y sobre todo por lo que dije de Bella —dijo Alice mortificada.
—No tengo nada que disculparte, Alice. Mejor pídete disculpas a ti misma por haber hablado de ese modo de tu amiga —Edward expresó dándole la espalda.
—Edward, perdón… no quiero perder a mi hermano —exclamó Alice casi llorando.
—Hermanita —le llamó Edward, dio media vuelta y la abrazó—. Eso no ha pasado, ni va a pasar, yo te prometí que te cuidaría y eso haré siempre —dijo Edward con honestidad.
—Gracias, Edward.
—Para eso estamos los hermanos, mi preciosa profesora. —Edward dejó un beso sobre la frente de Alice y finalmente entró a su habitación cuando vio que esta se dirigía a la suya, cerró la puerta y se dejó caer en el piso.
—Siempre te cuidaré, pequeña hermanita aunque nuestros papás no sean los mismos —exclamó en un susurro que se perdió entre las manos que cubrían su rostro.
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—Entonces ahora sí que quiero ir a esa fiesta —exclamó Jhon del otro lado de la línea.
Luego de que Bella cenó una pizza que pidió a domicilio su celular sonó y vio que era Jhon quien la llamaba, contestó animadamente y desde entonces llevaban más de media hora hablando por teléfono, habían hablado de cuánta cosa se les había ocurrido y finalmente terminaron hablando de la gala que sería en dos días.
— ¡Ja! ¿Y por qué tienes más razones ahora? —le preguntó Bella divertida.
—Porque tu iras…. Obviamente —contestó Jhon medio seductor.
—Muy gracioso —se burló Bella.
—No es un chiste, es serio, Bella —afirmó Jhon—. Nos vemos en dos días, preciosa. Sueña conmigo.
—Está bien, nos vemos en dos días —se despidió Bella y luego colgó.
Horas más tarde Bella se quedó dormida en su cama, abrazando una foto de foto de su madre… de la estrella más brillante del firmamento… Renée y como no le sucedía desde que su madre le leía cuentos para dormir soñó que era una princesa con un hermoso vestido y corría por el bosque hasta llegar donde estaba un bello príncipe al que no podía verle el rostro.
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Y el día tan esperado llegó… Bella corría de un lado al otro mientras Jasper se dedicaba a observarla y a contener las carcajadas cada que podía, puesto que ella parecía un pequeño niño hiperactivo con energías de más.
—¡Bella, basta! —le reprendió Jasper muerto de la risa—. Pareces la hormiga atómica, corres por toda la casa cuando se supone que deberías estar en tu habitación bañadita, esperando a la dichosa maquilladora.
— ¿Y tú qué? —le increpó Bella frunciendo el ceño.
—Pues yo… ni sé maquillar, ni necesito maquillarme; no soy Rosalie —bromeó Jasper.
—Sí serás payaso —le recriminó Bella.
—Solo de tu circo, leona furiosa —le respondió Jasper muerto de risa.
— ¡Cállate, pingüino! —le gritó Bella muerta de la risa.
—Si yo soy un pingüino… ¿tú eres? Mmm… ¡ya sé! Una bola de estambre o una pelusa —soltó Jasper como si nada.
— ¡Jasparin! ¡Qué odioso! Yo seré una princesa porque mi vestido es para una princesa —se defendió Bella.
—Pues yo no veo a ninguna por aquí, solo veo a una muchacha andrajosa —continuó Jasper con sus bromas.
—En ese caso… soy cenicienta y tú eres un ratoncito conductor que me llevaré en carruaje a conocer al príncipe —contestó Bella siguiéndole la corriente a Jasper.
—Ok, ¡como sea! Pero ve a arreglarte —ordenó Jasper.
—Está bien —aceptó Bella lanzándosele encima a Jasper para llenar su cara de besos.
— ¡Bella! ¡Babas! ¡Ugh! —protestaba Jasper haciendo caras graciosas.
Bella salió corriendo hacia su habitación, dejando a un Jasper rojo de la risa en la sala. Jasper se pasaba las manos por las mejillas y pensaba en cuanto quería a esa pillina, que ya era toda una mujer, de seguro se vería hermosa en su vestido, tendría que quitar muchos buitres, que se le quisiera acercar, del camino.
La maquilladora llegó puntual y Jasper la envió a la habitación de Bella, él aprovechó para ponerse guapo como Rosalie le había sugerido antes de irse a su dichoso casting. Con Alice había hablado en la mañana temprano, esta lo había puesto al tanto de su discusión con Edward, incluso le contó lo que había dicho sobre Bella, Jasper al principio se enojó pero después se calmó y le recordó a Alice que Bella era como una hermana para él y que Bella a diferencia de ella solo tenía a Jacob y a su padre, los cuales se la pasaban de viaje, en cambio ella tenía a su familia junta todo el tiempo.
Unos minutos más tarde Jasper ya estaba listo y empezaba a caminar por toda la sala. Bella llevaba un poco más de una hora en su habitación y aún no bajaba, no entendía por qué se tardaba tanto si la maquilladora la había dejado casi lista y Bella no era la típica chica que se tardaba horas en arreglarse. Lo que Jasper no sabía era que Bella esa noche dejaría de ser una chica y se convertiría en una mujer, o al menos daría el primer paso en su transformación.
Bella estaba ya lista en su habitación, sin embargo no podía dejar de mirarse al espejo, de admirar su hermoso vestido, no era nada del otro mundo, pero era el vestido perfecto, se sentía una princesa. Era un vestido strapless con el escote en corazón, una falda amplia de gasa de seda; el forro contrastaba con la gasa de color lila, el talle estaba bordado en color plata con pequeñas hojas que hacían de él una obra delicada y supremamente bella, como Bella misma y como toda una princesa llevaba unos bellos zapatos de tacón en el mismo color de su vestido; también se había puesto unos hermosos aretes en forma de lagrima que brillaban con la luz, al igual que una pulsera que hacía juego con estos y qué decir del trabajo de la maquilladora; el maquillaje de Bella era una combinación perfecta de diferentes tonos de lila en sus ojos, un poco de rubor, rímel y un lápiz labial rosa; el peinado consistía en un semi recogido del que colgaban mechones de cabello ondulado; nada en Bella era exagerado o sobre cargado, seguía siendo la Bella sencilla de siempre pero mucho más hermosa y más madura.
Cuando Bella bajó las escaleras en dirección a la sala Jasper se quedó boquiabierta, sabía que Bella luciría hermosa, pero ella había superado sus expectativas enormemente.
—Cierra la boca, Jasper —se burló Bella al ver la expresión de este.
— ¿Nos vamos? —preguntó Jasper aún atontado.
—Pues no esperamos a nadie más —contestó Bella. Jasper se acercó a ella, la tomó de la cintura y la instó a salir de la casa, se subieron al auto que Jasper había dispuesto para ir a la fiesta y emprendieron camino hacia el salón Palace del Hotel Milenium, donde se realizaría la gala.
Al llegar a la entrada del hotel la prensa estaba frente a esta tomando fotos y haciendo preguntas a cuanto invitado hacía su arribo, al ver a Bella descender del auto, acompañada por Jasper, se lanzaron fotógrafos y periodistas hacia ella como hienas. Jasper de manera amable los apartó, hasta que los encargados de seguridad los sacaron de esa marea de gente. Cuando traspasaron el umbral de y estuvieron dentro del hotel caminaron en dirección al salón donde se llevaba a cabo la gala. Jasper posó la mano de Bella sobre su brazo cuando estuvieron frente a las puertas de dicho salón, miró a Bella a los ojos buscando un indicio de nervios pero se topó con una mirada llena de seguridad y confianza, ella le sonrió e hicieron su entrada.
Todos los asistentes dirigieron su mirada hacia Bella y ella solo continuó con su sonrisa hasta que Sulpicia se acercó a ellos, saludó a Jasper con un beso en la mejilla y luego estiró su mano hacia Bella en una muda invitación a que la acompañara, Bella aceptó la mano que su tía le extendía y se dejó guiar, le presentó a varios de los asistentes, en su mayoría grandes ejecutivos de empresas que colaboraban con la fundación que tanto la academia como la empresa Swan habían fundado años atrás antes de que ella naciera.
Sulpicia la guió hasta un grupo de personas que conversan animadamente en una de las mesas del gran salón, el cual estaba hermosamente decorado y es en esa mesa donde Bella conoce a personajes influyentes en el mundo del arte y en especial de la danza.
—Buenas noches —les saludó Sulpicia al llegar, llamando de ese modo su atención.
—Buenas noches —contestaron todos al unísono, para luego soltar una carcajada.
—Espero que estén pasándola muy bien —comentó Sulpicia—. Quiero presentarles a mi sobrina, Isabella Swan —explicó pasando un brazo por los hombres de Bella.
—Perfectamente —respondió una de las mujeres que estaba en la mesa. Los ojos verdes y de mirada felina evaluaron a Bella de pies a cabeza—. Isabella Swan —exclamó como saboreando el nombre—, eres más hermosa de lo que me habían comentado. Soy Heidi Evans, profesora de ballet clásico en Juilliart —dijo ella acercándose a Bella para dejar un beso en su mejilla.
Uno a uno los presentes repitieron el gesto de modo amable al tiempo que hacían sus presentaciones.
Uno de los hombres y al parecer el más maduro del grupo fue quien se presentó después.
—Soy Steve Petrov. —Bella abrió los ojos sorprendida—. Por tu expresión supongo que sabes quién soy —bromeó él al ver la actitud de Bella.
—El director de Juilliart —susurró Bella aún anonadada.
—Así es. Será un placer tenerte en cuanto acabes tus estudios en nuestra escuela —manifestó él, abrazándola.
—Gracias —dijo Bella un poco tímida.
—Hola —saludó la más joven de las presentes. Una chica rubia, de menor estatura que Bella, pero al parecer de la misma edad—. Yo soy Jane James Meyer y pues al igual que tú espero entrar a Juilliart, espero que seamos grandes amigas —comentó dándole un abrazo efusivo que Bella correspondió.
—Yo también lo espero. —Sonrió Bella en cuanto finalizaron el abrazo.
Por último se presentó un hombre bastante atractivo y parecido a Jane, él miraba a Bella como un cazador mira a su presa, lo que hizo que esta se tensara y él no dejó pasar por desapercibido ese gesto.
—Tranquila, Isabella, yo no muerdo —bromeó sin importarle que los demás le escucharan—. Soy Demetri James Meyer, hermano de la mocosa rubia —indicó señalando a Jane—. Y no tengo nada que ver con Juilliart —aclaró—, tengo una serie de discotecas y bares en todo New York, cuando quieras puedes pasearte por alguno —le invitó y cuidadosamente se acercó a Bella, la haló hacia él, la abrazó y le dijo en un susurro—. Espero que no tardes mucho, sé que te veré en "Luxury" algún día.
Bella se quedó sorprendida ante las palabras de Demetri aunque no las entendió del todo.
—Aún faltan un par de amigos nuestros por llegar, pero Bella siéntate con nosotros, sería un placer conocerte mucho mejor —manifestó Heidi con cierto brillo pícaro en su mirada y cierto deje de interés profundo en su voz.
—Gracias —aceptó Bella ubicándose en el lugar que Heidi determinó para ella, justo en medio de esta y Demetri.
Sulpicia se disculpó dado que iba a saludar a los demás invitados, dejando a Bella sola con aquel grupo que acababa de conocer, su piel se estremecía cada que Demetri se le acercaba, no era miedo, ni atracción lo que sentía, solo sentía que debía evitarlo; mientras que Heidi se dedicaba a hacerle preguntas sobre varios temas, aumentando los nervios de Bella que empezaba a sentirse agobiada ante la presencia de ambos.
— ¿Bailamos, señorita? —pregunta Jasper sonriente, extendiendo una mano hacia Bella.
—Claro —respondió Bella tomando su mano. Jasper la conduce hasta el lugar determinado del salón para bailar disfrutando de las canciones interpretadas por la orquesta.
— ¿Mejor? —le cuestionó Jasper a Bella en cuanto empiezan a bailar.
—Sí, gracias, Jazz —expresó Bella sonriéndole.
—Te veías asustada —comentó él.
—No tenía miedo de ellos, tenía miedo de mi y no sé por qué —explicó Bella mientras se deslizaban por la pista de baile.
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Gianna había llegado hace poco a la fiesta, luciendo un hermoso vestido verde de corte imperio, se dirigía hacia donde Sulpicia se encontraba hablando con varios empresarios importantes cuando fue interceptada por su mayor sueño y pesadilla a la vez.
—Hola, preciosa, ¿no me has extrañado? —preguntó Meyer con suficiencia.
—No —respondió Gianna de manera retadora.
— ¿No? Eso está por verse —expresó Meyer halando a Gianna del brazo, llevándola hasta el interior de los baños. Una vez estuvieron dentro Meyer cerró la puerta y le puso pestillo.
— ¿Qué pretendes? —le increpó Gianna molesta.
—No pretendo nada, solo voy a mostrarte la verdad, mi querida Gianna —expresó con vehemencia Meyer para luego tomar a Gianna de la nuca y estampar sus labios sobre los de ella, dándole un beso apasionado, que a cualquiera quemaría los huesos dado el fuego que estaban sintiendo.
Gianna no se resistió, correspondió el beso con igual pasión que Meyer, sus labios se dejaron hacer, se relajó y descansó sus brazos sobre los hombros de Meyer.
—Te lo dije, Gianna, aún me quieres —afirmó Meyer cuando se separaron y finalizaron el beso.
—Mentira, yo no te quiero. Tú me engañaste —atacó Gianna furiosa.
—Yo no te engañé, Kate solo fue un juego inocente, ella quería experimentar —argumentó Meyer—. ¡Por Dios! Gianna, Kate siempre estuvo hasta los talones por Garret Semiónov, ¡Deja de ser absurda! —gritó Meyer con desesperación.
—Solo te voy a pedir una cosa… ¡Aléjate de mí! Y sobre todo… ¡Aléjate de Bella! ¡No te quiero cerca de ella! —manifestó Gianna caminando hacia la puerta, dándole la espalda a Meyer.
— ¡Jamás! —gritó Meyer—. No voy a dejar a esa chica talentosa en manos de cualquiera. —Se acercó peligrosamente a Gianna y la tomó del cuello—. Podré amarte como a nadie, querida ex prometida mía, pero no dejaré a Isabella Swan en paz, ella es mi nueva meta, un ángel-demonio no es fácil de encontrar —explicó abriendo la puerta pero antes de salir miró a Gianna fijamente—. Gianna Petterson, siempre te amé, te he amado, nunca he dejado de hacerlo —. Y con eso dejó a una Gianna al borde de las lágrimas atrás.
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Bella seguía bailando con Jasper, pero de nuevo la sensación de ser observada, que había percibido el día que salió a correr al parque, llegó a ella. Sentía que alguien tenía su mirada clavada en ella pero… ¿quién? Con su mirada recorrió todo el salón pero no vio a nadie que le pudiera producir esa sensación, así que prefirió seguir disfrutando de la velada mientras bailaba con Jasper.
Sin embargo Bella tenía toda la razón, alguien la observaba; un chico de 19 años, la próxima estrella del mundo de la música, quien había posado sus ojos en ella cuando esta tenía solo apenas 6 años, fue la primera vez que Renée la llevó de visita al orfanato en el que lo habían acogido y el cual era financiado por la Fundación de la familia de Bella. Y allí estaba él, mirándola como si nada más existiera en ese salón, solo ella, el centro del mundo… ella era su mundo. Ella era una princesa y él se convertiría en su príncipe.
—Y el príncipe observa a su princesa… siempre tan lejana, ¿o no? —comentó sarcásticamente Meyer.
—Tú siempre con comentarios tan alentadores —contestó Daniel sin quitar su mirada de Bella.
—Realista, Dani, soy realista —afirmó Meyer.
—Sí, por eso tú dejaste de acosar a Gianna —atacó él y al ver la mirada que Meyer le lanzaba se dio cuenta que había ganado—. Touche. La amas y sigues jugando del mismo modo, que comportamiento más inmaduro el tuyo —continuó Daniel—, Meyer tiene miedo del amor, ¿es eso, D…? —Daniel iba a preguntar pero Meyer le instó a callar.
—Nada de mi nombre en lugares como este, ¿no aprendes? —interpeló Meyer.
—Yo no soy tan cobarde como tú, eso es todo —expresó Daniel.
—Cállate, Dani. Ve y conquista a tu princesa, mi alumna, ¿lo sabes, no? Ella será mi aprendiz —informó Meyer.
—Eso lo sé perfectamente, podrá ser tu aprendiz, pero no será jamás tan doble faz como tú, ella ama de verdad —argumentó Daniel defendiendo a Bella.
—El alumno siempre supera al maestro cuando este es excelente y yo soy mejor que eso, así que ella será mil veces mejor y peor que yo, Dani —presumió Meyer.
—Ella tiene corazón, no dejaré que sea alguien como tú. Yo la amaré —aseguró Daniel.
—Dani, el amor no basta para seres como ella y como yo —dijo Meyer y dejó solo a Daniel, quien volvía su mirada hacia Bella.
—Te cuidaré Bella, hasta que mi corazón deje de latir… incluso después —prometió Daniel a Bella sin que ella supiera de su existencia, de su constante presencia y de su amor ferviente.
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Jasper solo había dejado sola a Bella un par de veces y fue porque tenía que ir a buscar algo para que esta se refrescara, habían estado bailado durante mucho tiempo; ese era su modo de librarse de alguno que otro invitado desagradable y de las miradas nada decentes que algunos hombres le lanzaban a Bella.
— ¿Otra? —preguntó Jasper a Bella.
—Ok. Bailemos otra canción —aceptó Bella.
Jasper guió a Bella hacia la pista como llevaban haciendo desde hace mucho. En un momento dado mientras están bailando Bella siente que Jasper aprieta su agarre y entonces ella siente que alguien se acerca, pero antes de que pueda voltear a ver de quien se trata la persona habla.
— ¿Me permitiría bailar una pieza con esta bella dama? —cuestiona un hombre con acento francés. Bella reconoce la voz de inmediato y se dala vuelta lanzándose a los brazos del recién llegado.
— ¡Tom! ¡Has venido! —exclama Bella, al tiempo que esta la toma de la cintura y la hace girar.
— Mi petite déesse no te volveré a dejar por tanto tiempo —afirma Tom y con un asentimiento de parte de Jasper, Tom y Bella se abrazan y bailan en medio de la pista. Las miradas de Daniel y Meyer observan la escena y luego se cruzan.
Es momento de dar el próximo paso.
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¿Qué tal? ¿No soy la cosa más bella? Bella tuvo un bello día con su tía, recibió un consejo y todo. Edward sigue medio grogui y Alice pidió disculpas. Tom regresó y más personajes aparecieron para hacer las cosas más interesantes y para darme más dolores de cabeza.
Las fotos de los nuevos personajes las estaré publicando en el grupo de facebook "Team Anti Moscorrofia".
Estoy en las últimas semanas de mi semestre y como estoy en prácticas en organizaciones sociales mi tiempo se vuelve un caos, por eso los caps llegan en caracol.
Mil gracias a mis bellas princesas, Beastyle, luzdeluna2012, Kady Belikov Cullen, Sky TwiCullen, Osbelys, Danny Fer D' Rathbone, Aryam Shields Masen, Day Sweet, Elaine Haruno de Uchiha, yolabertay, Sally Evans Salazar, Javiitaah Hale D' Cullen, Ale-Vampire, Gretchen CullenMasen, Karel Gutierrez D L, Lilly Black Masen, Selene, lunis Sanz, pili, LunaMasenCullen, EriM; ustedes siguen aquí conmigo, queriendo cortar mi cabeza, pero conmigo a final de cuentas.
También gracias a las lectoras silenciosas, a las alertas y favoritos.
¡Por cierto! Hemos sido nominados en FFAD Awards como fic con mejor trama original, gracias a los que votaron, valoro su apoyo inmensamente y la moscorrofia al parecer estará entre los nominados como mejor personaje original.
Ahora sí… Espero sus opiniones y nos vemos en el próximo capítulo. Se viene un beso…
Besos y mordiscos.
