Disclaimer's incluidos.

Me alegra tanto volver a actulizar cada semana, espero que les guste el capítulo. Este también es relativamente largo a consideración de lo que suelo escribir ¿Qué creen que suceda? Bueno, sigan leyendo para descubrirlo. Creo que les va a gustar. Muchas gracias por las recomendaciones que hacen en las páginas, a las personas que se toman el tiempo de leer y dejar su opinión, las valoro mucho.

Agradecimientos a Ray, por haberse tomado el tiempo de ayudarme a corregir los capítulos.

El título hace referencia a: Strenua , diosa romana de la resistencia y la fortaleza

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-Ambrosía-

Capítulo 11. Strenua

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Abrió los ojos, dejando escapar una pequeña risa ante la pregunta. Sintiendo el filo de la espada cada vez más cerca de su piel, por el pequeño acto de rebeldía, la mano del hombre seguía firme pero ya no le estaba mirando. Olvidando por un momento la situación en la que se encontraba, no podía creer que todo eso le estuviera pasando. Era más bien, sacado de una leyenda donde el dios se enamora de una humana que siempre se metía en problemas. Y si le preguntaran una palabra para describirlo, pensaría en "magia" por el simple hecho de que ni en sus sueños más fantasiosos se imaginaría en esa posición, conociendo a alguien tan especial que se supone, estaba encargado de proteger a los seres como ellos.

—¿Quién eres? —escucho la pregunta del soldado sobre su oído, desprendiendo un olor poco agradable, como si hubieran pasado días antes de bañarse.

—Libera a la chica —respondió Sasuke desde lo alto, mirando a los hombres que comenzaban a fruncir el ceño. Preparando sus armas para atacar en cualquier momento, visualizando el brillo en la punta de una flecha que en cualquier momento sería lanzada.

—No son asuntos tuyos, lárgate.

—Libera a la chica —dijo nuevamente, sin perder la calma.

Dejando que el silencio se instalara entre ambos bandos, escucho el sonido de la flecha cortar el viento, hasta llegar al azabache quien le detuvo con una mano, como si su velocidad fuera extremadamente lenta. Mirando sin mucho ánimo a la dirección de dónde había sido lanzada, se la devolvió a su dueño con una precisión temeraria. Dando de lleno en el hombro del pobre hombre, que sólo tuvo tiempo de lanzar un grito ahogado antes de caer sobre las rocas, dejando a todos los hombres atónitos antes de comenzar una lluvia de flechas hacia él.

Lo vio saltar con elegancia de las ramas antes del impacto, como si estuviera caminando en el aire. Dirigiéndose con rapidez hasta los arqueros, les pegó con la espada enfundada dejándoles inconsciente.

Nunca había presenciado una pelea, y estaba segura que muy pocas personas tenían la oportunidad de hacerlo contra una deidad, quien al parecer con su simple golpe ya podría dejar dormido a un grupo completo. Sintiendo como el hombre le arrastraba más y más lejos de la escena, sin despegar su arma del blanquecino cuello de donde al parecer, un hilo de sangre comenzaba a caer. Se sintió embelesada, viendo los golpes que parecían armar una perfecta coreografía, ágil y elegante, esquivando los múltiples ataques que iban en su dirección. Los gritos de guerra que eran callados por un golpe, se fueron perdiendo poco a poco mientras los soldados caían. La respiración de su captor comenzó a acelerarse al ver que Sasuke, se acercaba sin prisa mientras los cuerpos gimiendo de dolor le miraban desde el suelo, sin detener su marcha.

—¡Aléjate! —gritó, alejando su arma del cuello y así apuntar hacia él. Pensó en correr, no obstante, el brazo del hombre le rodeó asfixiándola un poco—. La mataré, ¿Quién eres?

—¿Por qué siempre tienen que ser tan molestos? —susurró él, antes de desaparecer frente a ellos. El soldado, preso de pánico. Comenzó a blandir su espada a diestra y siniestra, aún con el brazo en ella. Dejó caer sus cosas y con las últimas fuerzas que quedaban intento quitárselo de encima. Y sin poder decir que había pasado realmente le vio delante de ellos, dando un golpe en la muñeca del hombre haciendo que cayera el arma y luego una mano, apreto el cuello del sujeto haciendo que se separara de ella, tomando un gran bocado de aire.

Sasuke era mucho más alto, con los cabellos negros cubriéndole el rostro. Vio al hombre agitando sus manos en el aire, al verse despegado del suelo. Tratando de soltar el agarre al cual estaba sometido, lo vio cambiar un poco de color antes de ser arrojado con fuerza al suelo rocoso, escuchando el gemido de dolor después de recuperar oxígeno, lo observó desde su posición; mirando a la deidad con el miedo impregnado en el rostro, buscando una explicación silenciosa a ese hombre con habilidades tan increíbles.

—Si hubieran escuchado mi advertencia, no hubiera llegado a este extremo —lo miró, descendiendo desde el aire.

—¿Quién eres?

—Quién soy no tiene importancia.

—Pero…

Las palabras murieron ahí, escuchando un último golpe antes de dejar al hombre inconsciente junto a todos los demás, camino sin prisa hasta ella. Mirándola fijamente con esos ojos tan negros como la noche, ocultando tantos misterios que los mortales deseaban conocer. Lo vio agacharse para tomar la bolsa y la daga que había usado previamente, aún con algunos mechones de su cabello enredados en él.

—Vamos —le dijo, entregándole sus pertenencias y giró sobre sí, para ir hasta la casa que ella estaba buscando.

—Gracias —murmuró antes de levantarse, sintiendo el dolor punzante en su tobillo.

Ahogó un gemido de dolor al dar el primer paso. La adrenalina que había corrido por su cuerpo unos minutos atrás había desaparecido haciéndola consiente de todo el dolor. Las magulladuras en su cuerpo y el pequeño corte en el cuello. Camino a paso lento, mirando el suelo rocoso para no tropezarse. Sin embargo, se dio de lleno contra un cuerpo musculoso que había detenido su marcha al escuchar el sonido que había emitido.

—Lo siento —se disculpó, abriendo los ojos. El pecho medio descubierto delante de ella le hicieron sonrojarse y alzó la cabeza, para encontrarse con unos ojos negros que le miraban atentamente.

—¿Por qué caminas tan lento? —preguntó sin moverse.

—No es nada —contestó, agachando su cabeza, dejando que los cortos cabellos cubrieran su rostro sonrojado. Moviendo su tobillo lastimado para ver qué tan grave era. Escuchó un suspiro cansado antes de ser elevada del suelo por unos Fuertes brazos, dejando sobre ella sus pocas pertenencias alzó nuevamente la cabeza para verlo.

—No es necesario que…

—Eres una molestia, nunca llegaremos si caminas a ese paso —le cortó, antes de comenzar la marcha.

Mientras el calor del cuerpo masculino la envolvía, junto a su olor de jabón. Se comenzó a relajar entre sus brazos, dejando su cabeza descansar sobre el pecho y cerró los ojos. Ignorando los orbes oscuros que le miraban de vez en cuando desde lo alto y la pequeña sonrisa que desapareció al instante. Fue un trayecto silencioso por el bosque, hasta llegar cerca de las cataratas. Escuchando el sonido del agua correr, abrió los ojos mirando por primera vez la casa como tal. Era hermosa, grande con al parecer dos pisos y algunas divisiones más pequeñas.

El grito de Naruto desde la edificación, la hicieron despertar por completo. Los pasos acelerados hasta ellos y la voz preocupada, la hicieron recordar el motivo porque el que estaba ahí.

—¿Por qué lloras, Sakura? —fue la pregunta de Naruto al verla. Llevándose una mano hasta el rostro, sintió la humedad que había estado bajando de sus ojos.

—No es nada, Naruto —intentó sonreír, para calmar a su amigo.

—Pero…

—Déjala, dobe —interrumpió, caminado nuevamente con ella aún en brazo. Oyendo a lo lejos las quejas de Naruto, antes posarse en su lado nuevamente—. Eres un fastidio, mejor ve a hacer la cena ésa, te contará todo cuando estemos comiendo ¿verdad?

—Pero…

—En serio, no te preocupes. Prometo que en la cena les diré todo —sonrió—. Ahora estoy un poco cansada y me gustaría dormir un poco.

Entraron en silencio a la casa, tomando un pasillo desconocido para ella llegaran hasta un cuarto que parecía ser de esas divisiones que se encontraban a parte, con las ventanas abiertas podía ver la cascada cayendo. Sintió cómo él la dejaba con cuidado sobre la cama y sin mirarla nuevamente, salió de la habitación seguido de Naruto, quien tenía marcado en el rostro toda la preocupación pero había entendido que no era momento para indagar.

Viéndose sola, dejó escapar un gemido lastimero soltando algunas lagrimas las cuales se limpió rápidamente al escuchar la puerta abrirse.

—¿Qué sucede, Naruto? —preguntó sin mirar al intruso.

—No soy Naruto, y sólo vengo a dejarte esto —señaló un trozo de tela con algunas hijas machacadas encima de ella. Además de una pequeña y sencilla daga

—¿Para qué es?

—Tienes el tobillo lastimado, ¿no? Servirá para que alivie el dolor y te lo deshinche, además de que te arregles un poco el cabello —contestó acercándose a ella sin mirarle. Retirando las zapatillas, tomó su pie lastimado y acomodo con cuidado el remedio. Para parecer con prisa y girar hasta la puerta—. Naruto vendrá cuando la cena esté lista.

—Sí, gracias —dijo, sin esperar una respuesta de su parte. Lo vio salir de la habitación, y sin poder evitarlo miró el abanico que había visto el otro día en la Yukata que había tomado prestada, sonrojándose por lo inevitable. Sacudió la cabeza, mirando en dirección de la venta recordó lo que hace unas horas atrás había cambiado su vida para siempre. Ya no podía volver, no cuando su padres estarían seguramente muertos por permitirle escapar.

Debía ser fuerte, buscar los culpables y devolver al imperio la tranquilidad que le fue arrebatada. Era una promesa a sus memorias. No importaba cuando difícil fuera el camino, ya había tomado el primer paso y no podría dar marcha atrás al igual que sus cabellos ahora cortos, que representarían todo el trayecto que recorrería para alcanzar la victoria. Se lo diría a Naruto a pesar de las circunstancias, no podía pensar en alguna otra manera de acabar con El infierno que se estaba desatando y quedarse de brazos cruzados.

Dejando escapar nuevamente un suspiro, se acomodó en la cama. Lo mejor sería dormir un rato antes de la cena, olvidar por un momento los nuevos fantasmas que comenzarían a perseguirle desde ese día. Además debía convencerles para que le ayudaran.

Sin tener mucha certeza de cuánto tiempo durmió, el suave llamado a su puerta la despertaron. Revelando a Naruto con una sonrisa que no llegaba realmente a sus ojos, le invitó a pasar.

—¿Qué sucede? —Preguntó, aún un poco somnolienta.

—La cena está lista, pensé qué necesitarías mi ayuda para llegar hasta la mesa.

—Sí, gracias. Pero ya lo siento un poco mejor, Sasuke me dio un tipo de ungüento—sonrío, mirando el tobillo sin sentir el dolor punzante en éste.

—Lo sé, es bueno oír eso. Si no te molesta, puedes apoyarte en mí —murmuró extendiendo su brazo para que lo tomará. Caminando lentamente sin apoyar mucho su pie lastimado, llegó hasta la mesa donde ya se disponía todos los alimentos.

—Vaya, Naruto. No pensé que cocinaras —exclamó asombrada, tomando asiento delante de Sasuke.

—Hago lo que puedo, el teme nunca quiere hacerlo y yo tampoco moriré de hambre. A comer —dijo, tomando el primer bocado de arroz. Comieron durante unos minutos en silencio, antes de que la curiosidad picara en ella.

—Así que se conocen hace un tiempo, ¿Cómo? —preguntó, intercalando las miradas hacia Sasuke y Naruto, esperando a que alguno de los dos implicados respondiera.

—Hay cosas que no se deberían saber —dijo Naruto serio, después de un tiempo dando un largo suspiro.

—Lo salvé de morir —respondió Sasuke segundos después, ganándose una mirada de odio.

—¿Morir?

—No le creas, Sakura…

—¿Cómo que morir, Naruto?, por eso no me habías escrito en tanto tiempo —le acusó, dejando a un lado los palillos. Dejando que un silencio cómodo se instalará entre ellos antes de que el acusado, dijera toda la verdad.

—No vas a dejarlo ¿verdad? —le preguntó sin mucho ánimo, dando un suspiro cansado. Pasando la mano por su cabellos rubios, desordenarlos más comenzó a relatar lo sucedido—. Después de la última carta que recibiste, caminé hasta el pueblo vecino. Ahí me estaban esperando unos soldados con el escudo del actual emperador, lo traté de ignorar y seguí mi camino hasta el bosque donde pretendía esconderme hasta que ellos se marcharan. Pero había otro grupo por delante, el que estaba al mando me dio el primer golpe, gracias a los dioses, no fue con una espada porque me hubiera atravesado el corazón.

Se detuvo un momento, mirando hacia la cascada.

—Cuando me recuperé de ese asalto inesperado, ellos estaban riendo. Algunos más sádicos prefieren las espadas o lanzas y bueno, sabiendo que deseaban matarme caminé hasta la orilla del río y tomé algunas piedras, para ver si mi puntería no estaba tan mal a pesar de todo. Le di a algunos y entre ese tiempo, alguien me atravesó el costado derecho. Escupí un poco de sangre y caí de rodillas, ellos mencionaron antes de que me tiraran al río. Que era una advertencia para detener mi investigación y dejar de alzar la palabra contra el nuevo señor. Y si no moría ese día, lo haría pronto de no escuchar sus advertencia —suspiró—. Lo único que recuerdo después, es el agua cubriendo mi cuerpo y alguien sacándome antes de caer por la cascada. Había perdido mucha sangre, cuando me desperté estaba en la cama que Sasuke usó el otro día. Él me salvó, sanó los lugares más críticos y me dejó descansar.

—Gracias, Sasuke —fue lo único que se atrevió a susurrar en ese momento, mirándole con sus ojos verdes—. Siempre terminas salvándonos.

—Sí. Pero lo curioso fue la manera en que sanó mis heridas, no había plantas. Solo un extraño símbolo sobre mi piel. Al principio creí que era un monje, pero…

—Es suficientemente, Naruto —cortó el azabache, tomando otro bocado. Pero el rubio le ignoró, ya estaban en ese punto y Sakura también sabía lo que era.

—Lo vi peleando contra un demonio, estaba caminando en el aire. Utilizando fue y controlando agua y viento con su espada. Lo llamó: Sasuke Uchiha, dios heredero del fuego. Ahí supe todo, pero no me atrevía a mencionar algo, me fui esa misma tarde. Pero por obra del destino, lo volví a ver unos días después en esta ocasión Malherido y sin poderes.

—¿Cómo es posible? Se supone que era un dios.

—Fui castigado —respondió Sasuke, cortante.

—Sí, pero de alguna manera sigue siendo increíble el tiempo de curación, ayer estaba medio muerto y hoy ya pudo pelear contra tantos hombres —susurró Naruto.

—Cierto, eso me recuerda, ¿Cómo supiste que estaba ahí?

—Este bosque tiene una magia, todo aquél que entre en él y esté en peligro, puedo escucharle si va en contra de lo que destino quiso.

—¿Por eso me salvaste la primera vez? —preguntó.

—Sí, y esta segunda, parece que los motivos por el que huías no eran muy diferentes.

—¿Cómo sabes?

—No es difícil distinguir ladrones de soldados.

—¿Solados? ¿Qué no me has contado, Sakura? —cuestionó Naruto, con el ceño fruncido.

—El emperador mandó a una persona para que me desposara.

—¿Qué?

—Como mis padres y yo nos negamos a aceptarlo, la primera vez un día antes de que nos encontramos. Me habían perseguido toda la noche por el bosque... él quería violarme —tragó grueso, sin ser consiente de que estaba temblando—. Me pegó y antes de volverlo a hacer, para poder lograr su objetivo. Sasuke los noqueó a todos y me sacó de ahí. Hoy... hoy perdí a mis padres —sintió una lágrima escapar por sus ojos, la cual se limpió rápidamente—. Estaban en mi casa, encerraron a mis padres y esperaban mi regreso, si no fuera por ellos. Seguramente estaría muerta o casada, no sé cuál es peor. Pero uno de ellos me vio y salió detrás de mí con otro grupo, debió haber asesinado al feudal y su esposa, para poder ir detrás de mí. Fue mi culpa.

Se le quebró la voz, derramando algunas lágrimas. Ni Sasuke o Naruto, fueron capaz de decir algo al respecto, los fantasmas de los que estaba huyendo ahora solo ella, podría vencerlos. Quedó perdida en su mundo por unos minutos, escuchando a lo lejos el agua y pensando en la elección de palabras para decirle de su decisión.

—Por su sacrificio, intente huir. Pero me atraparon. Y la promesa que me hice a mí misma, era que si lograba ser libre seguiría con el trabajo que hace tanto empece sin importar las consecuencias…

—Sakura, no.

—Lo lamento, Naruto. Pero es una decisión que ya tomé y…

—¡Maldicion, Sakura! No puedes hacerlo.

—¿Por qué tú sí puedes?

—Soy hombre.

—¿Qué tiene que ver?

—Es diferente —cortó.

—No lo es. Pero con o sin tu apoyo, llegaré hasta él. Por la memoria de mis padres restauraré el honor de este imperio.

—Maldición, Sasuke, dí algo.

—Te enseñaré a usar una espada.

—¿Qué, debes estar bromeando? Ni siquiera me has-

—Cállate, Naruto. En nuestra misión la fuerza no será siempre de utilidad, y a decir verdad ni tú ni yo, somos personas con las que sepa fácil hablar.

—Vas a arruinar su reputación —señaló Naruto.

—Ya no tengo una, Naruto. Estoy segura de que dirán que he muerto, antes de recibir el castigo por dejarme escapar.

—Pero…

Todos callaron al ver el trozo de pergamino que había sacado Sasuke de sus ropas, observando la única frase escrita sobre ella, olvidaron por un momento las razones de su discusión.

"Los opuestos que hacen el equilibrio, deberán encontrase como hace tanto dictó el destino. Para poder alcanzar las metas trazadas. No obstante el camino es confuso, tres corazones se dispondrán a unir sus poderes, para obtener lo todos desean"

—En ocasiones el destino le gusta dejar pistas, es un idiota. A pesar de ser mayor que yo. No quiere las cosas se salgan del conducto que ha trazado.

—¿Por qué te la daría? ¿Y qué es lo que todos desean?

—Porque le gusta jugar, después de leer este tipo de cosas. Intentarían ir en contra de todo para que no resultará y él lo sabe, pero yo no soy mortal y sé sus verdaderas intenciones. Él nos puso juntos por alguna razón y cada encuentro podría ser peor hasta que aceptemos lo inevitable.

—Aún así…

—Saldremos a mitad del ciclo lunar, cuando mis poderes ya estén un poco mejor y las heridas de Sakura sanen. Después de todo, si él nos regaló algo así, es porque el camino estará lleno de dificultades —murmuró girando sobre sí y desapreciando de su vista.

No dijeron ni una palabra después de todo ¿Quiénes eran ellos para llevarle la contraria a un dios? Los días pasaron de prisa, todas las mañanas Sakura encontraba un poco de tela con plantas y sabia, era para su tobillo lastimado el cual definitivamente estaba mucho mejor. La tensión entre Naruto y ella, siguió por algunas días por su decisión. No vieron a Sasuke en todo ese tiempo a no ser la hora de la cena, en donde las palabras parecían no tener lugar. Hasta una noche previa a su salida, donde el dios les informó que debían prepararse ya que al día siguiente comenzarían.

Naruto la esperó en el marco de la puerta con una manzana, era su ofrenda de paz. Lo sabía, agradeciéndole con una pequeña sonrisa, antes de que Sasuke llegara junto a ellos. Llevando una espada en el costado junto a otro pequeño paquetes, comenzaron la marcha hasta nuevas tierras en busca de información, mirando de reojo al azabache se preguntó ¿Qué le impulsaba a acompañarlos? Pero al parecer fue realizada en voz alta, ya que la única respuesta de él fue: Una misión, debo buscar un jarrón.

—¿Un Jarrón?

—Una leyenda y está sujeta a ese jarrón—cortó un poco molesto. Entendido la indirecta, no pregunto más.

El sol que se ocultaba entre los árboles, anunciado la pronta llegada de la noche les hicieron detenerse en una parte desconocida del bosque para ella. Escuchando el sonido de las naturaleza, oyó a Naruto mencionar que iba por agua, de momento ellos deberían organizar el terreno para dormir. Sentándose sobre una roca de tamaño mediano que había visto en el camino, estiró los brazos hacia el cielo tratando de tocar las estrellas.

—Toma —dijo Sasuke, sacándola de su mundo. Lo vio sentado al lado de ella, extendiendo un pedazo de tela que envolvía algo.

—¿Qué es? —pregunto mirándole sorprendida, escondido una pequeña sonrisa se dispuso a abrir el presente si es que se le podría llamar así. Era una espada.

—Es de madera, la he tallado porque no tienes algo con que practicar.

—Pensé que lo olvidarías.

—Siempre cumplo mis promesas, cuando vea que puedes usar una real. Seguramente encontramos algo.

—Gracias, no debiste…

—Nunca Creí que los rumores fueran reales —escucharon en un susurro por todo el bosque. Interrumpiendo su conversación.

—Muéstrate —ordenó Sasuke, levantándose y dando un paso al frente.

—Sasuke Uchiha, dios heredero. No he venido a buscar una pelea, sólo deseaba saciar mi curiosidad de demonio. Los rumores que corren en el inframundo de tu presencia entre los mortale hacen que seamos más precavidos. Y como bien se dice, estás buscando una respuesta. Pero no cualquiera podría ayudarte en esa búsqueda... sola la bruja, cuya misión es cortar los hilos y dar el brebaje del olvido a aquellas almas que crucen su puerta, después de atravesar un río testigo de lamentos.

—¿Por qué debería creerte? —miró a la nada, frunciendo el ceño. Escuchando la risa maligna del ser antes de que continuara hablando.

—El caos corre por mi cuerpo. Mi curiosidad no tiene limites y la vieja bruja al parecer aguarda su llegada.

—¿Qué sabes demonio? —cuestionó nuevamente sin obtener respuesta, pero las hojas de los árboles moviéndose con ayuda del viento que cantaba un verso.

"El caos ha alcanzado nuevamente lo perfecto, destruyendo el orden. Vienen con más fuerza y furia por su derrota, el odio le acompaña. ¿Lo escuchan? La batalla final se acerca, corran, corran, porque lo único que salvará este mundo, parece inexistente. El destino llegará tarde y cuando sea comprendido la noche caerá desplazando el día para siempre"

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Continuará.


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Genial, me demoré un poco en subirlo por algunos problemas técnicos ya resueltos. ¿Qué les parecio el capítulo? ¿Qué creen que suceda a continuación? Debo admitir que en lo personal, me encanta esas cosas que escribo de los mitos o las profecías xDDD no sé, se me hacen tan interesantes. Pero bueno ¿están listos para el próximo capítulo?

Dejad sus comentarios, respectoa a lo que les parece.

¡Saludos!

Cuídense, gracias por leer y comentar.

Zhang.