Los personajes de Rurouni Kenshin no me pertenecen. Son propiedad de Nobuhiro Watsuki.
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Uniendo fisuras:
Kenshin sentía su sangre hervir de pura rabia. No obstante, se dominó a si mismo, miró a Tomoe que lloraba amargamente y sintió mucha tristeza por la experiencia que ella acababa de pasar.
Muchas emociones y sentimientos había experimentado a lo largo de los años por esa mujer, pero la había amado mucho y le dolía verla de esa manera. Se acercó a ella y la abrazó. Tomoe rodeó el cuello de Kenshin con sus brazos y lloró abrazada a él hasta que la calidez y seguridad que el pelirrojo le y transmitía logró calmarla.
Siguieron abrazados hasta que todo el cansancio de la noche que paso en vela junto a las lágrimas que derramó, se apoderaron del cuerpo de Tomoe, quien sintiéndose ahora a salvo, se durmió contra el cuerpo de Kenshin. Él la cargo en sus brazos y la llevó hasta su cuarto, la recostó sobre la cama y se sentó, observándola.
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Kaoru despertó hambrienta. No sabía muy bien que hora era, pero ya debía ser tarde. Se levantó y caminó hasta la cocina. Se sorprendió al ver a Kenshin preparando la comida
— ¿Descansaste? — Preguntó él al percatarse de su presencia
— Sí — respondió ella — gracias por todo, si no hubiese sido por ti... yo...
— Conocí a algunos amigos tuyos
Kaoru levantó la mirada ante la mención. Sorprendida.
— Estuve en Ohara preparando la llegada de una persona importante. Debo volver para recibirlo y escoltarlo a Kioto.
— Ya veo... y ellos... ¿Están bien? — Preguntó ella — Ayer... Lizuka... — Kenshin apretó sus puños ante la mención — él mi dijo — siguió Kaoru — que si no le ayudaba con algo Megumi sufriría las consecuencias
— ¿Qué fue lo que te pidió? — Preguntó Kenshin, recordando a los hombres que estaban siguiendo a la amiga de Kaoru
— Que te seduzca — respondió Kaoru sonrojandose — para que te deshagas de Tomoe. No sé cual es la razón, pero quiere separarla de ti — Kenshin frunció el ceño
— Maldito Lizuka — gruñó el pelirrojo entrecerrando la mirada. — Kaoru — dijo después de unos momentos — Si quieres volver a Ohara te llevaré conmigo. Pero quiero pedirte que cuides de Tomoe.
— ¿Qué... qué cuide de Tomoe? — Preguntó confusa
— Ya no puedo dejarla sola aquí — dijo Kenshin — creo que contigo y tus amigos estará bien, me di cuenta de que no eran hombres ordinarios
— ¿Ha ocurrido algo con Tomoe? — Preguntó Kaoru.
Kenshin exhaló pesadamente, se disponía a contestar cuando escucharon un grito de Tomoe. Ambos corrieron hasta la habitación de donde provenía el grito; la encontraron sentada, sudando frío y abrazándose a si misma.
— ¿Estas bien? — Preguntó Kenshin sentándose junto a ella.
Tomoe lo miró. Enfocó su mirada en los preocupados ojos del pelirrojo y apoyó su frente en el pecho de él
— Yo... soñé con ese momento
— Estás a salvo Tomoe. No permitiré que se vuelva a acercar a ti
Kenshin la abrazó ante la mirada desconcertaba de Kaoru. Era la primera vez que lo veía actuar amorosamente con ella, además, era obvio que alguna cosa había ocurrido con Tomoe... — mientras estuvo sola con Lizuka — pensó cubriendo su boca con su mano — acaso él...
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La noche llegó y Kenshin no se sorprendió de que Lizuka no hubiera regresado. Después de todo, el moreno debía sospechar que él ya estaba enterado de lo ocurrido entre él y Tomoe. Seguramente esa rata se ocultará de mí — pensó Kenshin — pero no quedará sin castigo.
— Permiso — dijo Kaoru entrando al despacho del pelirrojo.
Él se giró para mirarla, había estado observando la noche desde la ventana mientras pensaba en lo que haría de ahora en adelante.
— ¿Tomoe ya se quedó dormida? — Preguntó él
— Sí, a penas comió pero logró conciliar el sueño — respondió Kaoru
— Espero que no tenga pesadillas
— Me puedo quedar con ella por si despierta a mitad de la noche
— Te lo agradecería
— ¿Puedo hacerte una pregunta?
— Puedes
— ¿Es cierto que están casados? Ella me dijo una vez que era tu esposa, pero no sueles ser amable con ella. Además... Lizuka dijo que había intentado matarte
— Nuestra relación es algo bastante difícil de explicar. Es cierto que estamos casados, pero nuestro matrimonio murió hace mucho tiempo. Hubo sufrimiento, muerte y traición entre nosotros... pero, aún así, no quiero que le vuelva a ocurrir nada malo
— Regresaré a Ohara contigo y llevaré a Tomoe a mi casa. En mi dojo viven mis amigos, a los que considero mi familia. Juntos, te ayudaremos a cuidar de Tomoe
— Te lo agradezco — dijo sonriendo.
Kaoru se sorprendió al notar su mirada. Sus ojos lucían un bonito color violeta que nunca antes había visto en él. Además se veía más sereno de lo que comúnmente estaba.
— Te prometo, Kaoru — dijo Kenshin — que cuidaré de ustedes, y de tu familia
Kaoru no supo por qué esa declaración le produjo un sonrojo. Pero pese a ese rubor no pudo desprender sus ojos de la mirada de él.
…
— Creo que deberíamos reunirnos con Battousai y llegar a un acuerdo de colaboración con él y sus hombres — dijo Aoshi mirando a un pequeño grupo de hombres que estaban reunidos dentro del dojo Kamiya. Megumi y Sanosuke estaban también a su lado.
— ¡Me niego! — dijo uno de los hombres, que llevaba una coleta alta y tenía el pelo negro — ese hombre asesinó a muchos de nuestros compañeros
— ¿Y acaso o fueron ellos los que le atacaron? — Preguntó Aoshi levantando una ceja
— Aún así me niego
— ¿Y qué ocurre con Kaoru? No hemos vuelto a saber de ella desde que persiguió a los compañeros que decidieron atacarlo — dijo uno de pelo castaño
— ¿Acaso se han olvidado de ella? — Preguntó el de coleta negra — ¿O acaso ella decidió convertirse en la amante de ese asesino a cambio de su vida?
— Atrévete a repetir algo así de Kaoru y te muelo a golpes — dijo Sanosuke poniéndose de pie y acercándose amenazador al hombre
— No es tiempo de pelear entre nosotros — dijo un hombre mayor de barba canosa
— Kaoru salió gravemente herida de su enfrentamiento con Battousai — dijo Megumi — pero él se apiadó de ella y le salvó la vida.
— ¿Como supiste eso?
— Aoshi investigó la ubicación de su casa y yo fui a averiguar lo que había pasado. Ella se encuentra viva, recuperándose.
— ¿Fuiste sola? — Preguntó con sorpresa el de coleta negra
— Sí, y como ven ese hombre no me lastimó. Además, me rescató de otros tipos que si intentaron sobrepasarse conmigo.
— Nosotros tuvimos un encuentro con él — retomó la palabra Aoshi — y creo que es un hombre razonable más allá de su habilidad asesina.
— Mi opinión — volvió a hablar el hombre de barba blanca — es que no perdemos nada con intentar reunirnos con él. De todos modos Ohara ya está en manos del Ishin Shishi y difícilmente habrá vuelta atrás.
…
— Gracias por hacerme compañía — dijo Tomoe mientras bebía una taza de té que Kaoru había llevado para ella.
Eran alrededor de las 4 de la madrugada, Tomoe había despertado inquieta y se había encontrado con Kaoru durmiendo en un futón junto a su cama.
— No es nada — respondió Kaoru sonriendo — después de todo tú también cuidaste de mí. Mi herida sanó muy bien gracias a tus atenciones, y tu comida siempre fue deliciosa... yo te lo agradezco mucho, Tomoe
Tomoe bajo la vista y esbozo una leve sonrisa
— Pero también te atormenté ¿no es verdad?... impulsándote a marchar... yo... tuve celos de ti
— Bueno, supongo que no es grato tener a una extraña metida en tu casa. Pero él es tu marido y nosotros no hemos hecho nada malo. No tienes de qué preocuparte
— Te equivocas, tú le gustas y a mi ya no me ama... la verdad, no tengo derecho a esperar afecto de su parte. Nuestro matrimonio hace tiempo que dejó de existir
— No digas eso. Él se preocupó mucho por ti y fue muy cariñoso contigo. Hoy él se veía diferente y fue porque realmente quería hacerte sentir mejor
— Lo que viste en él es su verdadera forma de ser. Suele ocultarla muy bien bajo la piel del asesino Battousai, pero siempre ha sido una persona gentil... aunque... hace mucho tiempo que no me dejaba ver esa amabilidad.
Los ojos de Tomoe se tornaron tristes. Kaoru no sabía que era aquello tan grave que había pasado entre los dos, pero adivinaba que era algo que atormentaba a esa mujer
…
Dos días después Kenshin, Tomoe y Kaoru se dispusieron a salir de la residencia rumbo a Ohara.
Para alegría de Kaoru no estaban lejos de la pequeña ciudad. Viajaron a paso lento por dos días y dos noches, parando lo suficiente para comer y dormir. Kenshin no quería forzarlas a viajar a su ritmo.
Durante la mañana del tercer día llegaron al dojo Kamiya. Yahiko estaba barriendo cuando sintió ruido en el patio. Salió a mirar que pasaba cuando lo primero que vio fue a Kaoru con una amplia sonrisa en el rostro.
— Ka... ¡Kaoru! — Gritó el muchacho sin poder ocultar su felicidad, corrió hacia su maestra y se abrazó a ella.
— Me alegra volver a verte, Yahiko — dijo la muchacha desordenando el cabello de su alumno, al que consideraba como su pequeño (y muchas veces molesto) hermano menor
El muchacho sonrió y se separó de su maestra. Quería saber cómo estaba y todo lo que había pasado con ella durante su ausencia, sin embargo, todas sus preguntas quedaron silenciadas cuando se percató de la presencia del pelirrojo y la mujer.
— ¿Acaso tú... tú eres Battousai? — Preguntó con el ánimo alterado
— Son amigos — dijo Kaoru poniendo su mano en el hombro de Yahiko. El chico la miró — Se llaman Kenshin y Tomoe. Me cuidaron mucho durante este tiempo
— Pero él... él es Battousai — dijo Yahiko — fue quien te hirió
— Y quien salvó mi vida. Eso es lo importante. Estoy aquí gracias él y gracia a Tomoe que cuidó de mí. — Yahiko miró con cierto recelo al pelirrojo, pero terminó por aceptar las palabras de Kaoru.
— Iré a buscar a los demás. Se pondrán feliz de verte, Kaoru — dijo Yahiko para luego salir corriendo del dojo
— Bien — dijo Kaoru — tenemos que instalarnos... ¿También te quedarás, Kenshin?
— No creo que a tus amigos les agrade. Me quedaré en la hospedería que usé la última vez, y después partiré a Kioto durante un tiempo
— No digas tonterías, Kenshin — dijo Kaoru — te quedarás aquí y no se hable más. Vamos, les ayudaré a instalarse.
Kenshin no pudo evitar reír. Después de su fallido intento de huida, Kaoru lo había comenzado a tratar con mucha familiaridad y no podía negar ni evitar que eso le agradara. Sabía que en parte se debía a su cambio en la manera de interactuar con ella: Lo sucedido con Tomoe le había devuelto sentimientos afectuosos por ella, eso mezclado al gusto que sentía por Kaoru, habían terminado por echar a bajo sus defensas, para que, después de mucho tiempo, emergiera el Kenshin gentil que tanto se había esforzado por suprimir.
Kaoru instaló a Tomoe en su habitación. Todavía le costaba dormir y despertaba a menudo durante la noche, la plática con Kaoru y sus atenciones la tranquilizaban.
Instaló a Kenshin en la habitación que seguía a la de Yahiko y luego los invitó a tomar té. Bebían cuando el ruido de los demás habitantes del dojo les anunció su llegada; Aoshi, Sanosuke y Megumi, seguidos de Yahiko, entraron rápidamente y los buscaron hasta encontrarlos en la cocina.
— ¡Que gusto verlos de nuevo, chicos! — dijo Kaoru sonriendo
Estaban felices de tener a Kaoru nuevamente entre ellos, sin embargo, la presencia de Battousai y Tomoe les inquietaba.
— Tomoe y Kenshin se quedaran un tiempo con nosotros — dijo Kaoru — yo los considero buenos amigos y me gustaría que ustedes también accedieran a verlos de esa manera
— ¿Eso quiere decir que ahora aceptas las ideas del Ishin Shishi? — interrogó Megumi
— Nosotros no hemos hablado lo suficiente de ese tema — dijo Kaoru — sin embargo, confío en Kenshin
— La verdad es que nosotros deseábamos hablar contigo — dijo Aoshi mirando al pelirrojo — creo que podemos llegar a acuerdos que nos beneficien mutuamente, después de todo, tampoco estamos de acuerdo con el actual gobierno
— Lo cual no significa que estamos a favor del Ishin Shishi — dijo Sanosuke — después de todo nuestros camaradas están muertos y eso es difícil de olvidar
— No es necesario que lo olviden — dijo Kenshin retomando su actitud fría — yo los asesiné y lo haría nuevamente si me encuentro en la misma situación.
— Sabemos que fueron ellos los que fueron tras de ti — retomó la palabra Shinomori — sin embargo, ellos tenían razones para desconfiar de las intenciones del Ishin Shishi
— Lo admito, se han cometido muchos errores y también ha habido traición de este lado. Pero pueden creer cuando les digo que cada una de las personas que han actuado de manera incorrecta o contraria a los ideales que marcaron el nacimiento de los Ishin Shishi han recibido su castigo. Incluyendo a quien engañó a la tropa Sekijo. Yo, les aseguro que Katsura es un hombre honorable e intenta que todos quienes estamos bajo sus órdenes lo seamos. Lamentablemente siempre hay excepciones que se escapan de nuestro control.
— Bueno, creo que podemos dejar esta conversación para más adelante. Después de todo Kaoru acaba de regresar y eso es motivo de celebración — dijo Megumi levantándose — iré por sake para brindar
…
Esa misma tarde Kenshin se reunió con Katsura, que había llegado un día atrás a Ohara, no obstante, nadie más sabía de su presencia, estaba hospedado con una familia de Ohara que secretamente apoyaba al Ishin Shishi.
— Es peligroso que haya decidido venir. El precio por su cabeza es alto — dijo Kenshin
— Ya vez que fui cuidadoso, y te recuerdo que no he perdido mi habilidad como espadachín pese a que hace mucho tiempo que no desenvaino mi espada. Además, debo hacer un viaje más peligroso, a Kioto.
— Teniendo a dos altos mandos del Ishin Shishi juntos, será más peligroso el viaje a Kioto
— Por eso es bueno que estés aquí — dijo manteniendo una sonrisa en el rostro
— Katsura, necesito abordar otro asunto con usted
— ¿Otro asunto?
— ¿Lizuka ha ido a visitarlo? ¿Sabe su paradero?
— No. Se suponía que estaba bajo tus órdenes
— Ha huido hace unos días, creo que sabe que en cuanto le ponga las manos encima no sobrevivirá.
Los ojos de Kenshin brillaron como soles de fuego ante la mirada interrogante de Katsura.
