Capítulo 11: Revelaciones.
Kikyou jalo a Shippou para que Inuyasha lo viera.
− Este es el niño del que te hable.
− Buenas noches.− Inuyasha observo al niño, no se parecía en nada a Kikyou y podía jurar que el niño tenía miedo.
− Hora de cenar, toma asiento.− Kikyou le ofrecía un asiento a su lado derecho y Shippou se sentó al izquierdo.
− ¿Cómo te llamas?− pregunto Inuyasha para hacer conversación.
− Shippou.
− Supe que mi esposa te cuida.
¡Entonces si era ese Inuyasha!
− Sí, es muy amable.
− ¿Cómo esta ella?
− Bien.
Algunas mujeres les interrumpieron pues comenzaron a servir la cena, Inuyasha miro su plato y al parecer era chuleta baña en una salsa amarilla y acompañada de vegetales, lo probo y no sabía mal, la salsa era de mango y coco, pero no era una comida que fuera de su total agrado. Miro de reojo a Kikyou comer, pero el pequeño apenas si había tocado la comida.
− ¿No te gusta?
− No puedo cortarlo.− le explico, esa carne era muy dura.
− Yo lo hago.− se levanto y se fue a sentar junto al niño.− Dime ¿qué haces con Kagome?
− Ella me cuida, jugamos, me lee cuentos antes de dormir, me hace de comer y... me enseña a leer.− dijo eso ultimo en voz baja.
Inuyasha le sonrío, eso sonaba como algo que Kagome haría, estaba seguro que a ella no le importaba quienes fueran los padres del niño, ella lo quería mucho.
− Ya esta, come.− le dijo al terminar de cortar la carne y regreso a su asiento.
− Suficiente de eso, platícame como es la ciudad.
− Es diferente de aquí, allá hay coches...
− Eh escuchado de ellos, carrosas que no usan caballos ¿Qué más?
− Hay teatros, cinemas, muchas tiendas departamentales.
Se escucho un pequeño ruido, como de un metal golpear el suelo e Inuyasha y Kikyou voltearon a ver a Shippou.
− Se me cayó algo.− dijo Shippou.
− Apresúrate a levantarlo.− le contesto Kikyou.
Shippou se metió bajo la mesa, donde aprovecho para sacar un trozo de carbón y una servilleta, no sabía si Inuyasha le entendería a su dibujo e intento de letra, pero debía decirle que algo malo pasaba. Doblo la servilleta y no sabía dónde ponerla.
Inuyasha escucha fastidiado la plática de Kikyou sobre ropa y algo sobre diseño exclusivo, cuando sintió que su pantalón era levantado y algo era metido en su calcetín, no se movió y sigo actuando natural.
Shippou regreso a su lugar y nadie más a excepción de Inuyasha se dio cuenta que ya estaba de nuevo en su lugar.
Al terminar su platillo, las mujeres de nuevo hicieron acto de presencia y les sirvieron su postre, manzanas caramelizadas bañadas con ron.
− No creo que él pueda comer esto.− dijo Inuyasha refiriéndose a Shippou.− Y para ser honesto, yo no como nada que tenga alcohol.
− Por una vez que lo hagas no pasara nada, además recuerdo que una vez hace años fuiste a un bar con tu amigo.
Claro que lo recordaba, precisamente por ese día es que no había vuelto a probar una sola gota de alcohol.
− Vamos Inuyasha, en dos semanas estaremos iniciando nuestras carreras, bebe otra.− animo Miroku.
− Solo si tu también.
− Por supuesto ¡Hay que celebrar!
Miroku estaba rodeado por dos mujeres y otra lo acosaba a él, pero a pesar de estar borracho era consciente que tenía novia por lo que la rechazaba. No supo cuanto más estuvieron bebiendo, pero ya todo le daba vueltas, regresaron a sus casas y para cortar camino cruzaron por un callejón. Aun iban con una botella de ginebra en las manos y entre los dos se la bebían.
Se quedaron dormidos en un callejón y despertó cuando los rayos del sol le dieron en la cara, ya estaba amaneciendo, su cabeza le dolía, todo le daba vueltas y veía borroso.
− Inuyasha ¡Inuyasha!− escucho le llamaba la voz de una mujer.
− ¡Qué!
− Levántate vamos a tu casa.
− No quiero.
− Anda vamos.− la mujer le tomo de la mano e intento pararlo.
Sintió un aroma muy familiar para él, jazmines y sakuras, respiro hondo, el aroma lo embriago más y jalo a la mujer hacia él.
Lo último que recordaba era que su hermano le sujetaba y Kagome estaba en el suelo, sus ojos estaban llorosos, su falta estaba a mitad de muslo y no tenía su blusa. La vio levantarse e intentar acomodar su ropa. Si ese día Sesshoumaru no hubiera regresado al pueblo, no sabía si hubiera recobrado el conocimiento, estuvo a punto de violar a su novia.
Ella por supuesto lo perdono, pero él jamás lo haría, por eso le juro a ella y a él mismo jamás volver a beber alcohol.
− En verdad, paso.
− Tsubaki que traigan otra cosa.− pidió Kikyou de mala gana.
La mujer salió y al poco tiempo regreso con un plato de fruta, a Inuyasha le pareció extraño que solo a él le hubieran cambiado el plato, Shippou seguía teniendo la manzana, se levanto y fue junto al niño.
− ¿Qué fruta quieres?− le pregunto Inuyasha al Shippou.
Shippou volteo a ver a la mujer, no estaba seguro si debía aceptar la comida, pero no ella no hacía ningún gesto.
− Usted coma.
− Anda escoge, eres muy pequeño para tomar alcohol. Si no lo haces yo elijo por ti.
A Inuyasha le dio la impresión que el niño esperaba cierta aprobación por parte de su madre, pero ella en toda la cena no se había dignado a verle.
− Ya se. Comamos juntos, si no comes te meteré la comida a la fuerza.
Por un momento Shippou sintió como si estuviera de nuevo con su padre, él hacia esas cosas cuando estaba y comenzó a comer también de la fruta.
− Ya es tarde, Shippou debe tener sueño.− dijo Inuyasha después de terminado el postre.
− Te puedes quedar, ahora se lo llevan a dormir.− ofrecía Kikyou.
− Me tengo que ir, aun debemos seguir la pista de Myoga.
− Es una lástima, por cierto ¿cómo van?− quiso saber si estaban mínimamente cerca de saber la verdad.
− Al parecer es una venganza por un antiguo caso.− mintió.− Salúdame a Kagome ¿Sí?− le pidió a Shippou.
Kagome esperaba impaciente, ya era muy noche y aun no regresaban a Shippou, comenzaba a temer que algo malo le hubiese pasado. A los pocos minutos la puerta se abrió y el niño entro corriendo, esta vez nadie más entro.
− Estas bien, gracias Kami.− agradeció al abrazarle.
− Vino hoy a cenar Inuyasha, te manda saludos.
− ¿Vino?− pregunto incrédula.
− Sí. Tienes razón es amable, me ayudo a cortar mi carne y me compartió de su fruta.− le comento emocionado.
− Me alegro.
...
Inuyasha llego hecho una furia, paso de largo a su madre que le saludo y casi tira a Miroku quien estaba cambiando una bombilla.
− ¿Qué mosca te pico?− le pregunto Kouga al verlo entrar deprisa al despacho.
− ¿Qué es esto?− pregunto Sesshoumaru al ver que su hermano le había dejado caer sobre el libro que leía un trozo de papel.
− El hijo de Kikyou me lo dio.− le explico.− Él al inicio me dijo que ella estaba bien, pero no era del todo verdad.
− ¿Qué es?− pregunto curioso Kouga.
− Son palabras y un dibujo.− analizo Sesshoumaru.− Brazo sangre, miedo, encerrados, lastimar.− leyó en voz alta.− Los dibujos son de caballos y lo que parecen carretas con bultos.
− Esa mujer está ligada a las desapariciones.− dedujo Inuyasha.
− Tengo que decirte algo.− Sesshoumaru se levanto y se sentó en la parte delantera del escritorio.− Debes permanecer en calma, aun tenemos tiempo.− le advirtió.
− Habla.
− En este libro o lo que queda del.− tomo un libro deshojado sin cubierta.− Habla de una mujer que mataba jovencitas, para mantenerse joven, las desangraba y se bañaba en su sangre. En este otro.− el libro era rojo y sus hojas ya estaban amarillas.− Menciona ritos, hay uno que es para ser por siempre hermosa y los hombres caigan a sus pies, en la noche de luna sangrienta un alma casta se debe sacrificar, se debe beber su sangre y cubrirse con ella.
Inuyasha escuchaba todo aquello asqueado, eso quería decir que su esposa estaba en peligro de muerte.
− Kikyou...− fue la única palabra que salió de su boca, pero la dijo con un odio muy profundo.
− Ella es la responsable de las desapariciones.− acabo la frase Kouga.
− Su sacrificio... Kagome...
− Quédate aquí.− Sesshoumaru lo aprisiono contra la silla al ver sus intensiones de levantarse.
− ¡Mi esposa está en peligro y me pides que me quede! ¿estás loco?
Los gritos se escucharon por toda la casa, Izayoi llegó corriendo a ver qué pasaba al igual que Miroku, quien de inmediato fue por calmantes para inyectárselos. Parecía que Inuyasha se había convertido en un demonio sediento de sangre, sediento de la sangre de Kikyou, Sesshoumaru y Kouga lo tenían contra el piso, pero fue necesaria la ayuda de Totosai para que Kouga pudiera sostenerle el brazo y Miroku lo inyectara.
− Todavía tenemos tiempo, la luna sangrienta será hasta mañana a media noche y mañana temprano llegan refuerzos de la cuidad, en cuanto lleguen iremos por ella.− le dijo a su hermano después que habían logrado que se quedara quieto.
Miroku se sorprendió, la dosis que le suministro era para que ya estuviera durmiendo por lo menos diez horas, pero él seguía consiente y de sus ojos salían lagrimas.
Inuyasha escucho atento las palabras de su hermano, quería pararse pero su cuerpo no le respondía, sentía tanto coraje hacía Sesshoumaru por no dejarle ir, si fuera Sara ya estaría desalojando esa casa para sacarla, hacía Kouga por ayudar a su hermano y hacía Miroku porque en vez de ayudarle lo sedo. Quería ir por Kagome, si algo malo le sucedía jamás se lo perdonaría y más si tuvo la oportunidad de salvarla y había llegado tarde.
...
De nuevo estaba en ese horrible lugar, el frío le recorría todo el cuerpo, en esta ocasión tenía más miedo que antes, además, ahora escuchaba gritos y gemidos provenir de la otra habitación.
− ¿Quieres ver?− pregunto el hombre achaparrado que la había llevado allí.
− No.− contesto de inmediato.
− Llévala.− le ordeno Tsubaki.
A pesar de que se resistía, aquel sujeto la jalo hasta la otra habitación. Lo que vio la perturbó, el cuerpo de una chica colgaba sobre la tina y otras dos yacían en el piso, los hombres que vestían de negro tenían su miembro al descubierto y obligaban a otras muchachas a introducirlos a sus bocas. Miró a Kikyou y ella estaba empalada sobre un sujeto que reposaba en una silla, mientras una joven les lamía la unión que se formaba de ellos.
− No te quedes mirando, mi erección no se quitara sola.− dijo el sujeto que le llevó a ese lugar.
La obligo a hincarse y la tomo del cabello, mientras desataba su pantalón.
− ¡No! ¡No quiero!− comenzó a forcejear, ello no haría una cosa así.
Continuara...
Se que eh tardado pero se me va el tiempo con unos asuntos que traigo pendientes. Espero que les vaya pareciendo interesante la historia y sobre todo que les guste.
Saludos.
23/07/2013
