CAPITULO 11
Serena:
El entusiasmo irrumpió en mi interior, y el responsable era el hombre frente a mis ojos. Sentado detrás del mostrador se hallaba un señor muy anciano; tenía el rostro cansado por la edad y lleno de arrugas. Sobre sus ojos castaños y chispeantes asomaban unas tupidas cejas blancas; por asombroso que resultara, su cabellera canosa se conservaba igual de tupida. Se puso de pie y avanzo hacia nosotros, apoyando gran parte de su peso en un bastón de intricado tallado.
-Lo conozco hace bastante. Pero primero.- me tomo de la mano y la llevo a sus labios, y me saludo como lo hacían los caballeros de antaño.- Es un placer conocerte, Serena.-expreso, mientras clavaba sus castaños ojos sobre los míos. Ahora que lo veía de pie, entendí la expresión de Darien, al decirme que usara lo que quiera. Una sola palabra se me cruzo por la cabeza. Excéntrico. Este hombre le hacia competencia a Mina. Contaminación visual, sin lugar a dudas. Una camisa hawaiana roja, violeta y azul. Pantalones de Golf amarillos, botas de vaquero marrones, destruidas de tanto uso. Dios, tuve que reunir desesperadamente toda mi fuerza de voluntad y contener la risa. Pero estoy casi segura que una mueca se dibujo en mi cara. Una ganas de revolcarme por el piso, de reírme hasta que me dolieran los abdominales. Pero saque fuerza no se de donde, mordí mi lengua. Y contuve las ganas de reírme de la cara del pobre Sr., sabia que sino lo hacia, Darien se iba a enojar MUCHO. – este…mucho gusto Sr. Azusa.- dije conteniendo la risa.-
-En lo absoluto, el gusto es mío. No todos los días se estrecha la mano a un Tsukino.-
- ¿De, de donde conoce a mi padre?- en mi voz se podia notar claramente la conmoción, cualquier dato, por mínimo que sea, era fundamental. Allí en el sitio menos esperado, había encontrado un nexo con mi pasado.
-¿Usted conoce al Sr. Tsukino?- pregunto Darien- no lo sabia.- Mire por el rabillo del ojo a Darien, pude ver una expresión de shock en su rostro, y sentir como se tensaba.
El Sr. Azusa se dirigió a la puerta para dar vuelta el cartel, del lado de ABIERTO, luego regreso al asiento al lado del mostrador.
-Bueno – comenzó a acariciarse las patillas grises.- Tu padre nació en Juban. Yo seguí su carrera desde que se egreso de la secundaria. Es un buen hombre.
La decepción se apodero de mí. Por lo que sabia, mi papa y yo estábamos completamente solos en el mundo y nadie podia encontrarlo por ninguna parte. Hasta el momento me parecía un personaje de ficción. Con razón mi mente había decidido bloquear los recuerdos, era obvio que en mi pasado había mucho dolor enterrado. Pero, por lo menos la información que me había dado el Sr. Azusa explicaba por que me sentía tan a gusto en Juban. A pesar de mi amnesia, debí de haber sentido una afinidad natural por la ascendencia de mi papa.
-Gracias por haberme contado todas estas cosa, Sr. Azusa.- trague saliva, no quería que percibiera el temblor de mi llanto contenido.- Ahora siento que tengo una historia, una base para continuar.-
-Lo siento Sr. Azusa me olvide de contarle.- en los siguientes 5 o 6 minutos Darien le contó mi situación actual a el Sr. Azusa. Acerca de mi amnesia, de que si podia quedarme con ellos, ya que sino me encontraría sola. Yo solo asentía, cada vez que el Sr. Azusa me miraba, como corroborando el relato de mi novio. –
Mientras tocaba con aire pensativo la parte curva de su bastón de madera.- todos deberían conocer su historia- anuncio con tono solemne -olvidar el pasado es peligroso… Nos conduce al dolor.-
La campanilla de la puerta sonó y así termino abruptamente la conversación. Entro una mujer joven, con dos rollos de fotografía en la mano.
-¿Para cuando puede revelarme estas fotografías?- le pregunto al Sr. Azusa.-
El anciano tomo los rollos.
-Regrese a la hora de almorzar.- le dijo y se volvió a Darien.- ya hemos charlado demasiado por esta mañana. Hora de trabajar.-
Darien me hizo un gesto para que lo siguiera a la parte trasera de la tienda. Cuando entramos en el frió y sombrío laboratorio de revelado, oí que el Sr. Azusa reía con la joven clienta.
-Es todo un personaje, ¿no?- comento Darien que iba de un lado a otro del cuarto, mientras encendía aparatos y vertía productos químicos en grandes recipientes de plástico.-
Me senté en un banco ubicado en un rincón, temerosa de romper algo si lo tocaba.
-Si es excéntrico, pero me cae bien.-
- A mi también. Me ha enseñado casi todo lo que se sobre las cámaras y revelación.-
-Entonces además de la medicina, ¿la fotografía es una de tus pasiones?- pregunte. Una vez más, me sentí en una situación en la que me veía obligada a preguntarle algo sobre lo que sin duda habríamos hablado miles de veces.
"Debe de estar arto de mi" pensé.
Paso la mano por el borde de la ampliadora de fotografías, de apariencia antigua, situada algo más allá de un equipo mucho más moderno.
-Se podría decir que si, pero te olvidaste de una.- clavo su intensa mirada en mis ojos. Sus ojos de azul tan profundo como el océano, estaban consumidos por el deseo. No había que ser adivina para saber lo que pasaba por su cabeza, y aunque no lo reconociera, yo también deseaba lo mismo.- ¿Se te ocurre? ¿De que te olvidas?.-dijo con un tono que denotaba lujuria.
DIOS. Con una mirada hizo que todo mi cuerpo se estremeciera, que se me enscriparase la piel. Un calor inmenso embargo mi ser, a tal punto de asfixiarme. Pude sentir como involuntariamente mi cuerpo reacciono, a sus lascivas palabras. Mis senos se endurecieron, y el fuego incrementaba cada vez más. Pero NO. Tenía que controlarme, estábamos en pleno lugar de trabajo. Con un señor de ¿cuantos? 70, 80 años. No podíamos sucumbir a nuestros deseos, aunque… NO, no podemos… ¿o si?
- ¿Ee…Entonces sos, sos bueno?-aunque intente que mi voz saliera lo mas natural posible, no pude. La respiración se me entrecorto, desde el momento que esos ojos me miraron, desde que su sensual y excitante vos despertó mi mas profundos deseos.
-Espera a ver algunas de mis fotos y vos misma opina. La fotografía se podría decir, que es mi segunda pasión. Sentarme, contemplar paisajes, y poder capturarlos con mi cámara me hace sentir tan bien. A mi madre le encantaba la fotografía, donde iba llevaba su cámara. Esa fue una de las razones por que tome este empleo, el Sr. Azusa me presta su laboratorio para revelar mis fotografías. –
En sus ojos había una expresión soñadora que me provoco celos. Me pregunte si su expresión seria tan tierna cuando hablaba de mí.
-Confió plenamente en vos. No necesito ver las fotografías para saber que son PERFECTAS. Darien, haces TODO bien. No pareces humano… - era verdad, daría un premio a quien encontrara alguna cosa, por ínfimo que sea, en la cual Darien no sea bueno. En la facultad por lo que me contaba era perfecto, todas notas sobresalientes. Después el hecho de que vivía en un departamento solo, y todo, absolutamente todo estaba ordenado, limpio, pulcro. Y el tema que me compete, a la hora de demostrar como se ama. El solo hecho de recordar todas las caricias, besos, sus embestidas. La exquisita sensación de su piel contra la mía, su transpiración confundiéndose con la mía, su aroma. Su sedoso pelo entre mis dedos, hacia que el fuego que estaba instalo en mi interior incrementase. Era malditamente perfecto en TODO. No hay nada que sea imposible para él.-
Se me acerco con la mirada intensa. Con suma dulzura, deslizo el dedo índice desde mi sien hasta el mentón. Me estremecí y olvide el agitado mundo de esa mañana de lunes que existía fuera de nuestra cueva oculta.
-Gracias, Serena.- murmuro- Eso significa mucho para mi. Pero te olvidaste de algo.-
-Q-Que- la voz no salía de mi garganta. Apenas puede articular palabra. Estaba absorta, embobada con el calido toque de sus manos, y con el hermoso e incomparable espectáculo que me brindaban sus luceros.
-Simplemente Vos, vos sos mi principal y mas importante pasión.-
En el momento que se inclino para besarme, el Sr. Azusa asomo la cabeza por la puerta.
-¡Vaya! ¿Van a quedarse haraganeando acá todo el día, o la Señorita Tsukino dará más utilidad a su tiempo?
Darien se rió y se aparto de mí.
-Será mejor que le hagamos caso, el es el que firma los cheques de pago.-
Me baje del banco.
-Estoy a sus ordenes Sr.- declare y guiñe un ojo a Darien.-
-Bien, podes empezar con barrer la vereda.- Me entrego la escoba y cerro con firmeza la puerta del laboratorio detrás de mi.
Salí a la calle, bajo el radiante y calido sol. La escoba se me hacia un elemento extraño entre mis manos. Por primera vez en la vida, era una trabajadora. Me sentí bien.
Llegado el mediodía, la novedad de barrer la vereda, lavar las ventanas y contemplar recibos ya era historia antigua. Estaba transpirada, hambrienta y aburrida de ver al Sr. Azusa detrás del mostrador. Al parecer su única ocupación consistía en conversar con los clientes y asegurarles que Darien tendría las fotografías reveladas para cuando las necesitasen.
No obstante, debo admitir que hasta los clientes más rezongones salían con una sonrisa.
-Hora de comer.-anuncio el Sr. Azusa cuando la Señora joven que había venido a la mañana se retiraba con sus fotografías.
Yo estaba arrodillada en el piso, acomodando estantes de álbumes de fotografías. En ese momento me puse de pie masajeándome la espalda dolorida. Darien salio del cuarto de atrás.
-¿Alguien menciono la palabra comida?- pregunto.
El viejo asintió con la cabeza, mientras daba la vuelta el cartel de la puerta.
-Si vuelvan a la una en punto.-
Darien tomo una bolsa grande de papel marrón de la pequeña heladera ubicada detrás del mostrador, y todos salimos a la calle. Esperamos que el señor Azusa cerrara con llave y luego lo contemplamos alejarse con paso lentos.
-¿Cierra la puerta al mediodía?- pregunte, incrédula.
-Si. Todos sus clientes saben que no deben venir entre las 12 y la 1. Así es el sistema.-
Pensé en el centro de Tokio, un sitio donde miles de personas almuerzan encadenadas a sus escritorios y no salen de la oficina hasta que se oculta el sol. Tuve una repentina visión de mi papa, entrando en nuestro departamento, con su maletín en la mano. Mi corazón se encendió.
-¡Darien! ¡Creo que acabo de tener otra imagen retrospectiva!- me puse a saltar como una loca, tomándome de sus hombros para darme mas impulso.
-¿De verdad?- pregunto un tanto preocupado.
-Si. Pude ver a mi papá. ¡Mi papá!- me detuve cuando recordé su rostro cansado en la imagen.- No parecía muy feliz.-
-Tal vez no fue una escena retrospectiva. ¿Sabes? Tal vez todo lo que te dijo el Sr. Azusa libero tu imaginación mas de la cuenta. -
Lo mire furiosa.
-¿A que te referís?¿Me estas diciendo mentirosa?¿Crees que lo estoy inventando? Te dije que ví a mi papa. Fin de la discusión. –
-De acuerdo, de acuerdo, no quise molestarte.- Busco mi mano y acepte que la tomara.-
Caminamos una cuadra en silencio. Luego volvió a hablar, con tono de disculpa.
-No fue mi intención dudar de tu palabra, Serena. Solo quise decir que si tu papá no parecía feliz en esa imagen, entonces tal vez se a mejor que…-
Meneé la cabeza con firmeza.
-el pasado no va reinventarse según mi conveniencia, Darien. Tarde o temprano voy a tener que enfrentarme a lo que venga.-
-Tenes razón.-
-Sí.- conteste, tratando de mostrarme despreocupada.- Bueno, ¿Qué hay en esa misteriosa bolsa marrón?-
Me llevo a un banco ubicado a la sombra de un árbol grande.
-Un almuerzo espectacular, hecho por mis propias manos.-
Me senté junto a él y espié el contenido de la bolsa.
-¿tengo que conformarme con mitades?-
-Creo que podríamos llegar a una especie de convenio. Digamos… un beso para mi, dos papas fritas para vos. ¿Qué te parece? O dos besos para mi y medio emparedado para vos…-
Le arrebate la bolsa.
-Matanga, primero lo primero. O sea, la comida. Mas tarde negociaremos. –
La tensión había desaparecido por completo. Darien y yo estábamos otra vez a tono…como debería ser.
La tarde transcurrió serena. Unos cuantos clientes dejaron sus rollos para revelar y vendí un álbum de fotos, pero en general la tienda estuvo casi desierta. El señor Azusa cabeceaba de vez en cuando, meciéndose hacia delante y hacia atrás en su banco. Cada vez que se despertaba, sobresaltado, me inventaba una nueva tarea. Deduje que esperaba que yo no hubiera advertido sus siestas, de modo que mantuve la boca cerrada y obedecí.
Como a las cuatro de la tarde, bostezo en forma estruendosa.
-Parece que esta tarde estoy un poco cansado. Supongo que todavía no me he adaptado a estos calores. –
Rocié con un producto de limpieza la superficie del mostrador.
-Por supuesto. En esta época del año Tokio se hace muy pesado.-
Asintió.
-Cerraremos más temprano. Pondremos un cartel que diga:" SALÍ DE PESCA"- se echo a reír.- mis clientes de siempre lo entenderán.-
Guarde el paño con el que estaba limpiando, el producto para rociar y la escoba, sin tratar de disimular mi alegría..
-Voy a avisarle a Darien.- anuncié.
Me encamine hacia el laboratorio, situado en la parte de atrás, pero el Sr. Azusa me detuvo.
-Espera un minuto, Serena.-
-¿Por qué Sr.?- Su voz me pareció un poco brusca. Tal vez yo había violado alguna de las normas secretas de la buena conducta en el trabajo. Quizá no había limpiado bien los vidrios…
Abrió la caja registradora y extrajo dos billetes nuevos de 20 dólares. Se echo a reír cuando vio mi expresión de confusión.
-No abras pensado que te hice trabajar gratis, ¿Verdad?- pregunto, arqueando sus tupidas cejas.
Por supuesto que estaba convencida que había trabajado gratis, pero no iba a confesarlo.
-Claro que no- exprese, indiferente.- Esperaba más. Eso es todo.-
El señor Azusa seguía riéndose, cuando me dirigí al laboratorio. A medida que avanzaba la risa se hacia mas débil. Cuando entre, observe a Darien inmerso en su trabajo. Tal era el punto de su concentración que no me siento entrar. Aprovechando su distracción me coloque detrás de él y le tape los ojos.
-¿Quién soy?- era inútil preguntarlo, ya que era obvio que era yo.
-Serena…-
El es mucho mas alto que yo, por lo tanto quede a una cabeza de el. Apenas mis brazos podían cubrir su musculosa espalda. Lentamente baje mis manos, recorriendo ese macizo y musculoso torso. Darien no hablaba, solo se rendía a mis caricias. Metí mis pequeñas manos adentro de la remera. Pude sentir su delicada piel, y tocar sus perfectos abdominales. Sentí perfectamente como se tenso y su piel se encrespo. Mordí su espalda, auque la remera hacia molesta mi tarea. Darien dejo de respirar por un segundo, cuando baje mis manos más al sur. Mucho más. Y las adentre en su pantalón. Rozando levemente su punto erógeno, su miembro. Escuche como largo el aire de golpe, y como se le estaba haciendo difícil respirar. Echo la cabeza para atrás y la apoyo en mi hombro, pude ver que había cerrado sus ojos. Disfrutando, del placer de mis caricias. Mientras con una mano acariciaba su musculoso estomago, con la otra acariciaba el miembro de Darien. Sentía perfectamente como poco a poco estaba despertando sus más bajos instintos, como despertaba sus deseos. Y su cuerpo, o mejor dicho su miembro era testigo. La respiración de Darien se hacia cada vez mas agitada y entrecortada.
-Sabes… el Sr. Azusa nos dejo…ir más temprano.-Rompí el silencio, y aprovechando que tenia su mejilla a mi alcance, le di pequeños besos. Siempre evitando sus labios. Estaba jugando con el, cada pequeño beso estaba dado estratégicamente, a una escasa distancia de sus labios. – Me pago, 40 dólares. Y como estaba pensando que era poco, después de todo, trabaje como una condenada. ¿O no?- emitió un leve gemido, para responderme.- Bueno estaba pensando, ya que es tu jefe, y si me quejo a quien pueden echar es a vos. Tenía en mente que me tendría que desquitar con vos. Y exigirte una recompensación. – Bese la comisura de sus labios.-
Abrió sus ojos, y otra vez me ví embobada por la preciosura de estos. Giro un poco la cabeza y me miro.
-Mmm, ¿Cuál es el precio que debo pagar?-
-Mmm, creo que lo habíamos estipulado esta mañana, ¿o me equivoco?-
-No. Entonces creo que estoy de acuerdo con su petición, y creo que es justa la remuneración.- se dio vuelta y coloco sus manos en mi cuello, empezó a acotar la distancia. Instintivamente cerré mis ojos, sentía su calido y embriagante aliento en mi cara. Su calor, me estaba transportando a otro universo. Su fuerte y cálido cuerpo que me oprimía contra sus brazos. Apoyo sus carnosos labios en los míos. Pero…
Unos inoportunos golpes.
No dijimos nada, pero las palabras sobraban. Estoy absolutamente segura que los dos puteamos al pobre Sr. Azusa, pero después de todo, estábamos en su negocio, en su laboratorio. En fin, en su propiedad.
Nos separamos en lo que el Sr. Azusa abría la puerta, estaba convencida que el viejo sabia lo que estábamos haciendo. Lo digo por la mirada que reflejaban sus ojos cuando entro.
-¿Piensan quedarse a vivir acá?- con una sonrisa en sus labios, nos miro de forma picara a los dos. Puede sentir como la vergüenza me invadía y los cachetes me empezaron a arder. Me puse colorada.
-Lo sentimos.- dijimos al unísono.-
-No se preocupen yo también, aunque no lo parezca tuve su edad.- nos guiño un ojo.-
Si estaba colorada, ahora estaba ROJA como un tomate. El ardor de mis mejillas era insoportable. Baje mi mirada y agache mi cabeza. Esperando, rogando, que mis mejillas pasaran desapercibidas.
Pero no. Escuche la risa del Sr. Azusa, y luego como Darien se le unía.
-Esta jovencita es muy especial, Darien. No se te ocurra hacer cualquier estupidez y perderla.-
Alce rápidamente mi cabeza para poder observar a Darien expectante de su respuesta. Me sentí muy complacida con los elogios, pero Darien parecía muy serio.
-Tratare de no perderla, Sr. Azusa.-
-Lárguense ya de acá- dijo el anciano- Salgan a divertirse, como deben hacerlo dos jóvenes. Yo cerrare. –
No necesitamos que nos repitiera la orden. Nos fuimos del negocio, tomados de la mano. Mientras nos dirigíamos a su departamento, me felicite en silencio. En las ultimas siete horas me había ganado el respeto del Sr. Azusa, había compartido momentos con mi novio, había recuperado algunos recuerdos y además había ganado 40 dolares. No estaba nada mal para un lunes.
Cuando nos subimos al ascensor pude ver en su mirada, que estaba tramando algo. Era evidente en su mirada y en su sonrisa picara, que algo estaba maquinando esa mente. En ningún momento desde que dejamos el negocio, me soltó la mano. Esa mano grande y calida, que envolvía la mía, en signo de posesión. Una vez que salimos de aquel artefacto, puede ver como esa pequeña sonrisa se engrandecía. En cuestión de pasos, ya estábamos en la puerta de su departamento. El cual, por ahora, era mi hogar. Busco la llave en su bolsillo y abrió la gran puerta verde. Como todo un caballero, me dejo pasar a mi primero. Pero cual fue mi sorpresa, al ver que ese gesto tenía una intención detrás. Aprovecho que no lo veía y me aprenso contra la pared del recibidor, mientras con el pie cerraba la puerta.
-Darien…- musite.
-Creo que llego la hora de la recompensa.- dijo.
Yo estaba entre sus brazos y la pared, el departamento estaba en penumbras. El sol se filtraba por las cortinas, pero a pesar de la escasa luz, pude ver en sus preciosos ojos la lujuria y el fervor que contenían. Y no respondí, tan solo cerré mis ojos y me entregue a él.
Me entregue gustosa. Darien bajo su cabeza a mi cuello, y beso con demencia, con hambre cada lugar de mi cuello. El calor iba en aumento, los gemidos inundaron el callado departamento. Yo deje que mis manos vagaran por su vigorosa espalda, otra vez las adentre por debajo de su ropa. Me besaba con tanto frenesí, con tanta fuerza, con la pasión contenida. A pesar de ser tan solo 7 horas, nuestros cuerpos parecían estar en agonía. En agonía de no estar de vuelta unidos, agonía de no sentir nuestros cuerpos en contacto. De no sentir su respiración entrecortada, de no sentirlo adentro mío. La ropa me estaba hartando, tenerlo tan cerca y no poder disfrutarlo como quería, empecé a subir su remera, Darien me ayudo.
-Se nota que estas impaciente por recibir tu recompensa.- dijo con una encantadora sonrisa.
-cállate- dije y me abalance a sus labios. Exquisitos. Durante todo el día, pensé en volver a sentir sus labios, los besos eran hechos con demencia, pasión, lujuria. Nuestras lenguas se acariciaban y recorrían la calidez de nuestras bocas, nuestra saliva se fundía, como nuestras bocas. Mi cuerpo era una vorágine de sentimientos, deseo, lujuria, pasión, amor, anhelo. Poco a poco las prendas, o mejor dicho estorbos, caían al piso. El dormitorio estaba muy lejos, y nosotros nos necesitábamos YA. Apenas vestidos con nuestra ropa interior, nos dirigimos al sillón. Me recostó lentamente, de vez en cuando abría mis ojos para verlo. Y ví la lujuria expresada en su rostro, en sus ojos. Cerré mis ojos para sentir con mayor vehemencia. Estaba embebida en el mar de pasión que Darien me estaba conduciendo, no se como ni cuando. Pero en cuestiones de segundos, los dos nos encontrábamos desnudos, bañados con la leve luz que se filtraba por las ventanas. Darien beso, mordisqueo cada parte de mi cuerpo. Recorrió con su boca y lengua, mis piernas, mi estomago y se enfoco en mis pechos. Brindo placer a los dos. Yo solo disfrutaba sumisa de sus caricias. Después de todo, era mi recompensa. El placer era tal que hacia que arqueara mi espalda, rozando con mis pezones ya endurecidos de la excitación sus fornidos pectorales. Nuestra respiración se volvía cada vez más y más entrecortada. Mis gemidos reinaban en la morada. Nuestras pelvis se rozaban, pero con esos simple roces pude sentir perfectamente, que el miembro de Darien ya estaba preparado para estar adentro mío, como tanto había anhelado, desde que cerro la puerta y me acorralo en la pared.
Y con una fuerte y violenta embestida, pude sentir a su órgano en mi interior. Llenándome. Completa. Así me sentía. Un fuerte gemido salio de mi boca, a la vez que arqueaba más mi espalda y entrelazaba con mis piernas la cintura de Darien. Los movimientos empezaron lentos, pero no por eso menos satisfactorios. Con mis pies le indique que aumentara más el movimiento. Y así lo izo. Se enterró en mis adentros con más violencia. Me sujetaba por su espalda, clavándole mis uñas, a medida que los movimientos se hacían mas intensos, a medida que el orgasmo se hacia mas venidero. Ahora yo no tenia el monopolio de los gemidos, el también gozaba y lo demostraba en los gemidos que emitía. Su varonil y melódica voz me llenaba tanto como lo hacia su miembro en mi interior. Los dos estábamos cubiertos por una capa de sudor, nuestros olores se mezclaban, formando un exquisito e inigualable aroma. Único. Y solo nuestro. Nuestros cuerpos ardían, nuestros alientos nos acariciaban, nuestra transpiración se mezclaba, nuestros aromas se fundían, y nuestros cuerpos estaban fusionados. Éramos uno. El orgasmo estaba cada vez mas cerca, e inexorablemente llego. Derramando el calido liquido de su semen en mi interior. Abrí mis ojos y ví al ser más hermoso, dedicándome una genuina sonrisa, llena de amor. Le respondí de la misma manera, no por compromiso, sino por que lo sentía así. Desde mi corazón, el cual estaba muy agitado, pero no por lo que acabábamos de hacer, sino por esa sola mirada. Esa mirada de esos incomparables ojos azules. Que pesar de todo no dejaba de hechizarme, de cautivarme. Se acerco y me beso con el inmenso amor que veía en su mirada, trasmitió todos esos sentimientos que reflejaban sus ojos, en ese calido, suave y dulce beso. Todavía estábamos unidos. Y cabe decir, que me encanta esta sensación. El tenerlo así, de esta manera, me hacia sumamente dichosa. Corto el beso, se incorporo, y me miro.
-¿Te gusto tu recompensa?-
-S s si- dije con un hilo de vos. No solo sus ojos me cautivaban, su galante sonrisa no se quedaba atrás.
-Que bueno, por que recién empieza.- cuando finalizo de hablar, otra vez rodeo mis labios con los suyos. El beso que había empezado con delicadeza, se volvió más y más salvaje. Yo solo respondía, inmersa en esta alucinante sensación.
De fondo pude escuchar un sonido. El teléfono. No le dimos importancia y seguimos sumergidos en nuestras caricias. Cuando Darien bajo hacia mi cuello, escuche que la contestadota automática emitía un mensaje.
-Darien, espero que cuando escuches este mensaje vengas para mi casa con Serena. Noticias relacionadas a su padre. Besos Ikuko. -
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Desde el centro de comandos del FUCC les habla su Generala.
Buehh lo piden lo tienen, un leve lemon. Ya que en el próximo capitulo se viene el lemon contado del punto de vista de mi querido Mamo. Y como Sere ya había tenido el suyo, hice este un poco mas breve. Jeje. Estuve tentada en no hacerlo, pero como me lo pidieron. Y ya saben como soy tan buena, jajajja.
Se preguntaran que es el FUCC, bueno es una organización sin fines de lucro. Ideada y comandada por mí. Frente Unido Contra la Cosa, en la cual nos encargaremos de linchar a cierta desagradable cosa. Dejen su reviews y muestren su apoyo a mi causa. Aceptamos adeptos.
Mi segunda al mando y mano derecha Elizabeth Chiba.
Se que me tarde, pero mejor tarde que nunca.
Ahora vamos con los agradecimientos:
UsakoPau: niña, cap con lemon!! Jajjaj gracias por estar siempre y alentarme!!! Muak!!!
Pinkymex: así que no queres que recupere la memoria. Pobre Sere, pero bien que se hace la boluda y esta disfrutando a lo loco no?, jaja. Muak!!!
fabiolaMoon: buahhh!! No me retes, si ya se que no actualizo tan seguido. Pero cuando lo hago, lo hago con todo no?? Jaaajaja!! Muak te espero en el prox cap!!!
Serenitychiva: jaja sisis no esta recordando mucho, pero ahora avanzo mas. Jaja. Te espero en el prox cap!
Anais: hayyy que lindo. Mi perdida, que anda con los huevos en la garganta. Y buehh si te gusta el carozo… que bonitoo un miniminimini muso o musita??? Jaja , vos cuando no soñas con el Dr. Te buscas otro quilombo. Ya te dije prende un cirio y reza!!!! Jaja
Muak besos muñeka!!
Freiya: me haces poner colorada, con que una obra de arte. Jajja. Gracias mi reina!! Muak!! Ahorasubimos tu fic, don´t worry. Muak!!
Suyi: perdida, donde estas? Ah ya se, perdida en el agujero negro de Echarri. Jaaajaja!! Sisis el honor puede ser pisoteado a los 5, ¿por q? por q yo lo digo!!! Y lo q yo digo se hace, CARAJO, MIERDA!! JAJJAJA me agarro la chiqui!!! Muak !!!
Beatriz Ventura: y sisis se van a poner feo, pero ahora el tema es, como lo va a tomar Sere. Y buehh para saber hay que esperar los prox cap. Muak, graciass por tu reviews
Tiffani: Raquel, mi reina!! Te adoro tanto!! Sabes que estoy con vos. Siempre. Y te lo dije pero te lo repitiria las veces que quieras, te kiero mucho, muchito, muchote!!
Muak!! Tu niña!!
NeoReinasailormoon: lo pedis lo tenes. Miel para ti!!! Disfruta!!! Espero que te guste el cap!!! Muak!!
kaoru himura: gracias niña!!! Aquí hay miel!! Así q ha disfrutar!!! Jaajja!! Muak!!
Luz de luna: gracias por tu reviews, me encanta tu fic!! Muak!!
GRACIAS POR TODO!!! ESPERO VER SUS REVIEWS!! NO SEAN MALOS!!!
QUE SINO LLORO, JAJAJJA!! BUEHH, LOS VERE EN EL PROX CAP!!
MUAK!!
•Gaby•
