XI

(Visto por Quinn)

Después de cantar la canción I feel pretty/Unpretty con Rachel, Quinn iba caminando cabizbaja por los pasillos, aquello había sido una experiencia angustiosa, ya que intentó ponerle toda la emoción que tenía en su corazón, mientras miraba a la Diva, y esta volvía a irse después sin ninguna explicación, sin esperarla, sin ninguna palabra, estaba agotada a causa de aquello, porque la estaba dejando emocionalmente fatigada.

Mientras caminaba sufrió un empujón fuerte por detrás, y se giró cabreada, vio a Lauren Zizes.

- ¿Se puede saber qué estás haciendo Lauren?

- ¡Ah hola! – exclamó punzante.

- ¿De qué vas? – le preguntó en su antiguo temperamento de animadora.

- ¡Deja en paz a Rachel Berry!

- ¿Qué? – preguntó quedándose fuera de onda.

- ¡Qué te alejes de Rachel Berry, la estás haciendo sufrir con tus aires de prepotencia! Permití que te metieras con ella un tiempo, pero ahora es mi amiga, y no lo consiento.

- ¿Estás bromeando? – preguntó herida, pero con genio.

- ¿Te parece qué estoy bromeando? – preguntó con superioridad.

- Mira, ni tú, ni nadie va a decirme lo que debo hacer. No te tengo miedo – Lauren estaba haciendo aquello para proteger a Rachel de Quinn, lo que le dolía en el alma a la rubia.

- Vale. No sé cuál es tu problema exactamente, pero enséñame lo que tienes, Fabray.

- No me vengas con el rollo de que quieres proteger a Rachel de mí, porque ella es suficientemente mayorcita para saber defenderse. No necesita contratar a ninguna matona para que me mantenga a raya.

- Mira. No todo el mundo puede nacer guapa como tú. Es el caso de Rachel Berry. Pero para que lo sepas, quién eres por dentro y quién finges ser con el resto del mundo... Son dos personas diferentes – explicó enfrentándose a ella.

- No sabes nada de mí, Lauren. Y me atrevo a decir que tampoco sabes nada de Rachel. Nada. ¿Pero sabes qué? Vuelve a decirme lo que tengo que hacer con mi vida, y sabrás quien soy de verdad. Porque esto se ha vuelto algo personal.

Se fue enfadada e indignada antes de que la pelea llegase a las manos, sabía por experiencias de Santana, que enfrentarse físicamente a Lauren Zizes, podía traer consecuencias nefastas para su oponente.

(Visto por Santana)

Desde la conversación y las lágrimas de Quinn en su habitación, Santana estaba más decidida que nunca a seguir con su plan de "adiestrar" a Karofsky. Así que quedó con él en una cafetería no muy transitada.

Los dos estaban sentados a la mesa, en un incomodo silencio.

- Sabía que en algún momento me ibas a pedir una cita – chuleó Karofsky - Soy algo así como el Duque Semental del McKinley.

- Déjalo. Ya lo sé – lo hizo callar.

- ¿Saber qué?

- Qué eres gay – dijo sin miramientos.

- ¿Qué? ¿Quién te dijo eso? – preguntó ofendido.

- Nadie tuvo que decírmelo. En primer lugar, te vi mirándole el trasero a Sam el otro día - recordó aquel momento, y se sintió mal por el pobre Sam, ya que Karofsky lo había desnudado con la mirada - Sabes, deberías ser más cauteloso con tus miradas lascivas.

- No hacía eso. Solo estaba mirando qué pantalones llevaba – intentó explicar.

- Como si eso fuera menos gay – Santana casi se echa a reír, pero consiguió controlarse a tiempo- Y segundo, sé lo tuyo con Kurt. ¿Recuerdas la semana pasada antes de la gala benéfica? Cuando estabas preocupado porque "la verdad" saliera a la luz – no podía evitar ser irónica esta vez, estaba en su naturaleza - Adivina qué. Ha salido.

- Lo que te hayan contado es una mentira para reírse de mí. Voy a patearles el culo – contestó enfadado.

- ¿Sabes qué? ¿Por qué no te pones cómodo y dejas a tía Tana contarte una pequeña historia? Es sobre ti – se sorprendió al ver que el chico le prestaba atención, aquello iba a ser más fácil de lo que hubiera previsto - Eres lo que llamamos un "gay tardío". Vas a quedarte en el armario, casarte, emborracharte para tener relaciones con tu mujer, tener un par de hijos, quizá convertirte en senador del Estado o en diácono, y luego te pillarán en el baño de hombres repiqueteando los pies con alguna página, ¿y sabes qué? – su monologo había quedado perfectamente dramático, y convincente, lo que enorgullecía a Santana - Acepto eso de ti.

- ¿Por qué estás haciendo esto? – preguntó confundido.

- Porque te necesito y tú me necesitas - si quería ser persuasiva, debía usar todas sus cartas - Jugamos en el mismo equipo.

- Tú eres... – trató de analizar.

- Mira, no estoy preparada para empezar a comer jicama, ni raparme el pelo al cero. Quizás en la universidad – contestó incomoda.

- Esto es basura. Yo no soy gay.

- Estoy intentando ayudarte – trató de volverlo a su terreno - ¿Alguna vez has oído hablar del término "beards"? Es cuando un hombre y una mujer gays salen juntos para esconder el hecho de que son gays. Como los Roosevelt – lo cierto es que había estado a punto de explicarle el caso de dos actrices protagonistas de una serie actual, pero en última instancia, dudó que Karofsky siguiese ninguna serie musical, así que se decantó por otro de los ejemplos que tenía preparados - Entonces, tú y yo vamos a ser el "beard" del otro y vamos a gobernar el instituto – le ofreció.

- ¿Y si digo que no?

- Entonces le diré a todos lo tuyo, y tu vida estará acabada – lo amenazó - ¿Te apuntas o no? – aunque la verdad, es que sólo había una respuesta a esa pregunta y ella lo sabía.

- Sí, supongo que sí.

Santana sacó su ordenador portátil, y comenzó a enseñarle las horribles experiencias de gente acosada en el instituto, por ser diferente, por ser gay, en la mayoría de ejemplos. Si quería domesticar a Karofsky, debía hacerle ver todo lo malo a lo que la gente se enfrentaba, por ser en su mayoría como ellos dos eran. La latina se sorprendió al ver al chico llorar, intentando que no se notase.

- Debemos de evitar eso en nuestro instituto – le dijo él.

- Podríamos hacer una liga en contra de los abusos.

- Me apunto.

(Visto por Quinn)

Otro día más, otra clase en el Glee Club, había podido ver a Rachel feliz durante todo el día, animada, aunque no había tenido tiempo de hablar con ella, a causa de las clases, así que cuando llegó la hora del Glee Club y la vio levantarse decidida, con una carpeta en la mano, deseo que en esa carpeta no tuviera nada que ver con su nariz.

- ¿Sr. Schuester? ¿Puedo tomar la palabra, por favor?

- Es tuya – se la cedió el profesor.

- Como todos sabéis, he tenido unas cuantas consultas con un doctor especializado en rinoplastia – comenzó a explicar.

- Sí, lo sabemos – contestó Santana - Todos hemos estado hablando de eso durante tooooda la semana – exageró - Y creemos que es una idea horrible.

- ¡Vale!… ¡Latina, eres una hipócrita! – le recriminó.

- Tu odio a ti misma, Rachel, nos ha ayudado a ver la luz – intervino Tina -Cuando te arreglas la nariz, cuando cambias tus ojos, cuando blanqueas tus pecas, simplemente le está diciendo al mundo: "No me gusta mucho cómo soy". Los dramas de esta semana me han hecho darme cuenta de que si no tengo muchos sex symbols asiáticos que admirar, tengo la obligación de convertirme en uno. – dijo orgullosa - Mi nuevo mantra es "Ser el cambio que quieres ver en el mundo".

- Te quiero tanto ahora. – contestó Mike besando apasionadamente a su novia, hasta que el profesor los separó.

- Aparte de la abrupta transformación personal de Tina, han llegado los montajes del doctor, mostrando cómo sería mi nariz ligeramente alterada, Son menos hebreos y más Fabreyos – explicó feliz, enseñando su foto con la nariz de Quinn.

La rubia no se podía creer lo que tenía ante sus ojos, su novia feliz, había hecho copias para todos del montaje. Y ella cada vez estaba más triste, otra vez al borde de las lagrimas, buscó con su mirada a Santana, quién también la estaba mirando con preocupación.

- No pareces tú – dijo desangelado Will Schuester.

- Más bien parece como si fuese la hija del futuro de Quinn y Rachel – contestó Brittany - ¿Vais a tener un bebe? – les preguntó mirando a ambas.

- Cada año, chicas aparecen en mi templo después de su 16 cumpleaños, estando ligeramente diferentes. ¿Y sabes qué? –Puck estaba molesto - Aunque es más fácil liarse con ellas sin que te apuñalen constantemente en el ojo, no son tan sexys.

- Bueno, esto no se trata de ser sexy – le contestó Rachel, defendiéndose - Es sobre conquistar tu destino, y encontrar algo de ti que quieras cambiar y cambiarlo – dijo orgullosa - Además, dicen que podría mejorar mi voz, así que... Mirad, si no estáis dispuestos a apoyar mi decisión, estoy más que acostumbrada a valerme por mí misma –su mirada fue directamente a Quinn, quién intentaba no llorar.

Ante la mirada de su novia, la rubia no pudo contenerse más y le rogó.

- Rachel, por favor no hagas esto – todos se quedaron en silencio ante las palabras de Quinn, algunos porque intuían como debía sentirse en aquellos momentos, y otros porque no tenían ni idea, la Diva la miraba extrañada - ¡Dios pareces tonta! – exclamó exasperada – No necesitas ninguna operación, tú ya eres preciosa.

- No es ninguna discusión en qué esté pidiendo tu opinión – le contestó disgustada, torciendo el gesto - La decisión está tomada. Rachel Berry va a operarse la nariz – dijo decidida.

Quinn no pudo evitarlo más, y Santana se dirigió hacia ella, intentando ser lo más disimulada posible, y la abrazó. Aunque un abrazo entre las dos ex animadoras, no era algo que pasará desapercibido para nadie.

En esos momentos, entró el director Figgins con Karofsky, al aula. Casi todos los miembros del Glee Club lo querían fuera de allí, y así se lo hicieron saber, tanto al alumno como al director.

- ¡Silencio! – pidió Figgins - Sé que Dave tuvo algunos problemas en el pasado, pero le tengo mucho respeto por lo que está haciendo ahora, y os pido que le escuchéis.

- ¿Qué pasa si le golpeamos en la cara? – preguntó Sam enojado, casi todos le dieron la razón.

- Vale, es suficiente chicos – pidió Schuester.

- Primero, quiero decir que siento mucho, lo que le hice a Kurt y lo que os he hecho a muchos de vosotros. – Karofsky comenzó a disculparse - Creo que os he tirado un granizado a todos. Y a Kurt lo he tratado peor y estoy muy avergonzado de quien soy y de lo que he hecho.

- ¿Por qué deberíamos creerte? – preguntó incrédulo Puck.

- No tenéis que hacerlo. Sé que necesito ganarme vuestra confianza. Todo lo que puedo decir es que Santana me ha ayudado a ver la luz. Me ha enseñado todas esas historias en internet sobre chicos saltando de puentes y colgándose porque estaban siendo acosados. – en esos momentos Quinn miró a Santana incrédula - No podía creer que alguien pudiera hacer sentir tan mal a otra persona, pero ella me enseñó a aceptar que yo era una de esas malas personas, y no quiero serlo más.

- Espera – le interrumpió Quinn - ¿Santana? – preguntó desconfiada señalando a su amiga.

- El Glee Club no está completo. No sin Kurt. – explicó la latina levantándose de su silla y dirigiéndose a Karofsky, todos la miraban incrédulos, menos Brittany que la miraba con más cariño que nunca - Así que me he encargado de rehabilitar a Dave, para ver si quizá Kurt puede considerar volver y ayudarnos a ganar las Nacionales. He hecho esto por nosotros, y entonces algo gracioso ocurrió. Algo... llamado amor – confesó estrechándole la mano a Karofsky.

La mirada incrédula de los miembros del Glee Club, cambió por una de asco, incluida la de Quinn, y la mirada llena de amor de Brittany, cambio por una de dolor.

- Santana y yo hemos empezado un club nuevo... Los domadores de los Matones – explicó Karofsky.

- El nombre ha sido idea mía – interrumpió.

- Vamos a ser como ángeles guardianes – explicó Karofsky.

- He encomendado a Dave y Santana y al resto de su club patrullar los pasillos, identificando a los matones y parándoles los pies – se enorgulleció el director del instituto.

La cara era de desconsuelo entre los miembros del Glee Club, sobretodo en Sam, Quinn pudo notarlo y le pareció leer lo que le pasaba por la mente al chico en esos momentos, quizá algo no tan diferente a lo que a ella misma le pasaba. Sabía que ninguno de los dos entendía porque Santana estaba haciendo todo aquello, sabían que su amiga no se había enamorado de Karofsky, porque era completamente imposible, pero que la latina trazase planes y los ejecutase sin contar con ellos, de algún modo les hacía daño.

- Estoy planeando llegar a Kurt personalmente, a través del director Figgins – les explicó Karofsky - para tratar de compensarle. Esto es una oportunidad para al fin cambiar este lugar. Espero que nos apoyéis – finalizó poniendo un brazo por encima de Santana y acercándola más hacia sí.

Aquello era realmente vomitivo e incomprensible, estaba bien el hecho de que Kurt quizá volvería, y desde luego, que los que habían sido los dos matones de instituto, Santana y Karofsky hiciesen un grupo para combatirlos, tampoco estaba nada mal, el hecho era que verlos juntos a los dos como una pareja, era completamente repulsivo.

(Visto por Rachel)

La morena estaba mirándose delante del espejo, del baño del instituto, aun llevaba una tirita en la nariz, y se la cambió mientras pensaba en lo bizarro que estaba siendo todo aquello. Quería el apoyo de su novia, pero Quinn cada vez estaba más alejada de ella, y en vez de ser la novia comprensiva, estaba completamente en contra de su decisión.

Puck entró al baño, haciendo que todas las chicas salieran corriendo de allí, y se dirigió a Rachel.

- No puedes estar aquí Noah – la chica no podía creer el morro que tenía el otro chico, entrando sin miramientos al lavabo de chicas.

- Está bien. He comprobado a través del agujero que hice el año pasado para asegurarme que podía entrar – no dudó.

- ¿Con qué te puedo ayudar hoy? – preguntó mordiente, porque por experiencia sabía que el chico sólo se le acercaba, cuando necesitaba algo de ella.

- Sólo quiero hablar contigo, de un judío sexy a otro.

- ¡Oh, Dios! Mira, es mi nariz, ¿vale? – dijo con las energías agotadas, estaba agobiada con que todo el mundo estuviera en contra de ella en aquella decisión, era su propia decisión - Estoy cansada de charlas.

- Tu nariz ha pasado de generación en generación como un derecho de nacimiento. Es un signo de supervivencia de nuestro pueblo – le expresó haciendo orgullo de ser Judío.

- Esto no tiene nada que ver con nuestra religión – estaba harta de todo aquello.

- Necesito una hora de tu tiempo mañana. Sólo una hora. Dame eso, y nunca te molestaré otra vez – le pidió.

Rachel estuvo de acuerdo, ya que una hora no haría mal a nadie, y así la dejaría tranquila de una vez.

(Visto por Quinn)

Todos, excepto Rachel, estaban en el patio, ya que Mercedes los había convocados a todos allí, diciéndoles que debía darles una "noticia muy importante".

Santana estaba apoyada en la barandilla, entre Sam y Brittany, mientras que la rubia esperaba impaciente en las escaleras, para saber la noticia tan importante.

- Bien, mis colegas del Glee Club – se miró el reloj - es mediodía, lo que significa...es oficial. – afirmó Mercedes con una sonrisa enorme en su rostro.

- ¿Qué es oficial? – preguntó Sam, haciendo la pregunta, que todos se estaban haciendo, en sus mentes, en aquel mismo instante.

- ¡Mi traspaso! ¡Kurt Hummel ha vuelto al McKinley! – exclamó lleno de felicidad Kurt, desde el último peldaño de las escaleras.

Todos lo celebraron como la gran noticia que era, Kurt era una parte indispensable de New Directions, y había vuelto a su hogar. Quinn miró a Santana, y esta lucía orgullosa, sin duda había jugado un papel protagonista en el regreso de su amigo al instituto, y al Glee Club.

Después llegaron a despedirse de él Blaine y el resto de la escuela de chicos con los que había compartido los últimos meses.

Y por la tarde, por fin volvió a sonar en la sala de ensayo una canción de Kurt, como miembro de New Directions.

A la mañana siguiente, con el pasillo llenó de estudiantes, Quinn iba paseando tranquilamente, aunque notaba algunas miradas de mofa hacia ella, a lo que ya estaba acostumbrada, desde que había dejado atrás su época de animadora.

Se cruzó con Lauren Zizes por el pasillo, ninguna de las dos se saludo, pero cuando ya estaba a cierta distancia, Lauren llamó la atención de Quinn.

- ¡Hey, Lucy!

Oír que la llamaban así, removió todo el pasado de Quinn, hacía tanto tiempo que nadie le llamaba así, que había enterrado ya todos aquellos recuerdos.

- ¿Qué me acabas de llamar? - preguntó descompuesta.

- Bueno, eso de verdad te llamó la atención. ¿Podemos hablar en privado?

Lauren se metió en un aula vacía, y Quinn la siguió rápidamente, incrédula de lo que estaba pasando.

- Quizá quieras sentarte – le ofreció Lauren.

Quinn se sentó, y miró irritada a la otra chica, más cuando la vio sonreír con sorna.

- El compañero de facultad de mi padre era G. Gordon Liddy... y le enseñó a mi padre una valiosa lección – comenzó a explicar - Dijo que la clave para una confrontación era descubrir algo de basura de tu oponente, así que busqué algo. Te mudaste a Lima después de octavo, ¿verdad? – le preguntó.

Quinn trató de mantener la calma.

- A Santana y a mí nos trasfirieron desde Fairbrook. No es un secreto.

- Bien, tienes un récord a la mala asistencia porque llamé al colegio de Fairbrook y no tenían ningún registro de nadie llamado Fabray – contestó con malicia - lo que tiene sentido, porque en realidad viviste en una zona no incorporada del pueblo Fairbrook, lo que significa que habrías ido al colegio Belleville, no a Fairbrook. Así que hice algo de investigación de campo – explicó.

- No lo hiciste – dijo incrédula.

- Lo hice. ¿Y sabes qué? Tienen un registro de Santana Lopez, pero no tienen ningún registro de Quinn Fabray. Tienen, sin embargo, a alguien llamado Lucy Fabray, Lucy Q. Fabray, para ser exacto – dijo enseñándole un anuario de la escuela.

Quinn no podía creer que todo aquello estuviera ocurriendo en realidad, Lauren la estaba abofeteando con su pasado.

- Ya puedes ver las semejanzas si ves más allá de la operación de nariz y le quitas unos 30 kg – dijo con maldad.

- Para, ¿vale? – estaba desesperada - Soy yo. Mi segundo nombre es Quinn. Dejé de llamarme Lucy porque los niños se inventaron un apodo malvado.

- ¿Juicy Lucy? – preguntó Lauren más calmada después de haber desvelado la verdad.

- Lucy Caboosey.

El sólo pronunciar ese nombre hizo que las lágrimas comenzaran brotar, si Rachel sabía aquello, si Rachel descubría a Lucy Caboosey, la abandonaría, nadie sería capaz de enamorarse de algo como aquello y no podía olvidar que ella era Lucy Cabossey, al fin y al cabo.

- Odiaba cómo era. Tenía granos. Estaba gorda. Me sentía fatal conmigo misma. No tenía amigos. Nadie me hablaba. Fui la única niña en el colegio que tuvo que diseccionar su propia rana - porque nadie quería ser mi compañero de laboratorio – aquello la estaba destrozando por dentro – Después transfirieron en el último curso a Santana, ella salvó mi vida, la conocía del vecindario, pero cuando estuvo en mi mismo colegio, se convirtió en mi mayor apoyo, ella se comportaba como una guardaespaldas para mí, cuando alguien se metía conmigo, ella siempre me defendía – sonrió entre un mar de lagrimas - Después empecé a hacer ballet, perdí algo de peso, me di cuenta de que era atlética, me uní a gimnasia, luego Santana y yo nos unimos a las animadoras. Probé el Proactiv para el acné. Y después mi padre fue trasladado y obtuvo un ascenso, le pregunté si podía operarme la nariz. Y dijo que sí. Tuve suerte porque, Santana también vino a vivir aquí.

- Así que te odias – intentó que admitiera.

- No, me gusta cómo soy – hizo acto de consciencia - Y por eso hice todas esas cosas. He sido esa chica, y no puedo volver atrás. Era una niña miserable. Y ahora soy una persona querida.

- Sí. Mira, no estaría muy segura de eso. Crees que a todo el mundo les gustaría ser como tú. Bueno, no sé si van a querer ser como tú, cuando se den cuenta de que eres un completo fraude – se burló.

- ¿Qué vas a hacer? – preguntó bastante asustada.

- Si yo fuera tú, miraría el tablón de anuncios.

Quinn no se lo pensó dos veces y salió corriendo hacia el tablón de anuncios, cuando llegó vio a un grupo de gente alrededor del tablón, riéndose a carcajadas. No se lo podía creer, su mundo como Quinn Fabray se había vuelto del revés. El cartel con una foto de su antigua "yo", y la frase "Quinn Fabray, un autentico fraude" había roto su corazón.

- ¿Qué ocurre Q? – alzó la mirada al escuchar la voz de Santana, y vio llegar de lejos a la latina, junto con Rachel.

Ahora sí que su mundo se había acabado, si Rachel veía aquella imagen de ella, ya no volvería a gustarle nunca. Así que la arrancó desesperada, y no aguantando más las lágrimas, salió corriendo en dirección contraria, a donde venían su amiga y su novia. No se fijo en que Lauren Zizes se cruzaba con ella de nuevo en el pasillo, y volvía a poner otro cartel con la foto de Lucy Fabray.

(En vista de Rachel)

- ¡Eres una zorra Zizes! – le increpó Santana, y hizo que todo el mundo saliera corriendo de allí – ¡Largo de aquí, se acabó el espectáculo! – les gritó, mientras arrancaba el cartel con la foto de su amiga.

- ¿Tú también quieres pelea? - preguntó Lauren a la latina.

- Ahora mismo te mataría, así que yo no insistiría en si quiero pelea ¡¿Quién demonios te crees qué eres para hacerle esto?

- Creo que la última vez que peleamos, saliste lloriqueando – le dijo pedante.

- ¿Qué está ocurriendo Santana? – preguntó intentando también detener la pelea, ya que veía a la latina demasiado furiosa - ¿Porque salió corriendo y llorando Quinn? – estaba realmente preocupada, ya que además no había visto el poster y no entendía de que iba todo aquello.

- Quizás quieras ver esto – dijo Lauren acercándole una foto, pero Santana la interceptó antes de que pudiera verla.

- ¡Te he dicho que pares con toda esta mierda! – a Santana se la llevaban los demonios de lo furiosa que estaba.

- ¡Exijo saber que está ocurriendo aquí! – trató de quitarle la foto a Santana - ¡He dicho que ordeno saber que está sucediendo! – se comenzó a enfadar, por puro miedo de lo que debía estar pasando con Quinn.

- Toma – la latina al final cedió y se la dio.

- ¿Quinn? – la foto que tenía delante de ella en esos momentos, no se parecía demasiado a la Quinn que conocía, pero aquellos ojos, aquella mirada era de Quinn, no había la menor duda, y cuando lo descubrió, comenzó a atar cabos - ¿Qué significa todo esto? – le preguntó a Santana.

- Esa es Quinn, ese es el pasado oculto de Quinn, el pasado que debería haber seguido oculto, ¡pero no!, ¡esta zorra… – volvió a insultar a Lauren – tenía que descubrirlo y usarlo para insultarla!

- ¡No vuelvas a llamarme así! – la empujó Lauren.

- Me da igual que me pegues, pero voy a pegarte de una vez por todas, la paliza que te estás mereciendo – dijo remangándose las mangas de su chaqueta.

- ¡Parad! ¡Parad las dos! – pidió Rachel cuando vio como comenzaba la pelea.

- Sólo lo hice para defenderte Berry – dijo Lauren – Ella ya te estaba insultando demasiado con su superioridad y quería sacar sus trapos sucios, lo que fue realmente fácil, para no engañarnos.

- ¿Para defender a Berry de Quinn? ¡No me jodas! – Santana no podía contener su ira.

- No tenías que defenderme de ella Lauren, ella sólo me está apoyando en una decisión que yo he tomado, y que le está costando horrores apoyarme, pero ella sería la última persona en el mundo que me haría daño – dijo interponiéndose entre las otras dos chicas.

- ¿Qué significa esa tontería? – preguntó Lauren.

- Quinn y yo estamos juntas, somos pareja, ella no me quiere hacer daño, no hay de que defenderme.

- ¡Y sin embargo tú le has jodido la vida! – le gritó Santana, golpeando una taquilla – Porque claro, las malas de este instituto seguimos siendo Quinn y yo ¿verdad? Da igual lo que nos esforcemos, siempre será lo mismo. – prosiguió rabiosa a la par que triste.

- No sabía nada de eso – Lauren trato de disculparse – No quería hacer daño a Quinn Fabray "la novia de Rachel", quería hacer daño a Quinn Fabray "la zorra ex animadora"

- No tengo ganas de seguir discutiendo – dijo Rachel – Por favor Santana, ayúdame a encontrarla.

Ambas se alejaron de Lauren, se metieron en el coche de Santana, y la latina le comunicó que se dirigían a casa de Quinn.

Rachel llamó por infinidad de veces a Quinn, pero esta no contestaba, se estaba impacientando y inquietando.

- ¿Por qué no me dijo nada? – preguntó entristecida.

- Rachel, ella es Quinn, no quería que te enterases de sus debilidades, de su pasado, su pesadilla, estoy convencida de que al recordar cómo era físicamente, le asaltan toda clase de dudas.

- Pero soy su chica… me da igual su aspecto físico, el aspecto físico no importa.

- ¿Ah sí? No me digas – fue puro sarcasmo - ¿Entonces por qué estás toda la santa semanita con lo de que te vas a operar la nariz?

- Porque yo soy fea, Quinn no lo es – contestó le parecía obvia la respuesta a aquella pregunta.

- ¿No dices qué el físico no importa?

- Ya, pero…

- ¿Puedo hacerte una pregunta Berry? Quiero que me la contestes con total sinceridad, olvida que soy la mejor amiga de Quinn, esto no saldrá de aquí – la miró de reojo mientras conducía.

- Claro.

- ¿Si hubieras conocido a la Quinn de esa foto? Mejor dicho a Lucy Q Fabray, ¿te hubieras enamorado de ella alguna vez? Piénsalo.

- No necesito pensármelo, no estoy enamorada de Quinn por el físico, es obvio que me siento muy atraída sexualmente, pero lo que siento es más profundo que eso – contestó sincera, sonrojándose porque al fin y al cabo, aquello lo había dicho en voz alta y delante de Santana.

- Ella lo ha pasado tan mal en el pasado, con todo este tema, que piensa que ella es sólo su físico. Qué más allá de eso, ella no sirve, ni vale para nada.

- No es cierto.

- Lo sé, pero ella se siente así – Santana divisó la casa de Quinn – Ahí está – le señaló la casa, mientras aparcaba – Yo me quedo aquí, supongo que necesitará hablar contigo.

- Gracias por traerme – le correspondió su amabilidad, con una sonrisa genuina.

- No hago esto por ti, lo hago por ella – dijo mirándose en el espejo retrovisor, y retocándose el pintalabios.

Rachel salió del coche y llamó a la puerta de Quinn.

- Buenos días – saludó Judy Fabray al abrir la puerta.

- Buenos días Sra Fabray, soy Rachel Berry, amiga de su hija – la saludó nerviosa.

- Querrás decir, la novia de mi hija – le corrigió.

- ¿Lo sabe? – preguntó estupefacta.

- Tengo una relación muy abierta y sincera con mi hija, desde que deje a mi marido.

- Eso está muy bien – se alegró -Venía buscando a Quinn.

- No está – contestó sorprendida – Pensaba que teníais clases.

- Sí, pero una chica idiota de mi instituto, hizo algo y Quinn salió corriendo, y si dice de verdad, que no está aquí, no sé dónde buscar.

- ¿Qué ha ocurrido? – preguntó preocupada.

- Lucy Fabray – contestó clara.

- ¡Mierda! – exclamó la mujer.

- Debo encontrarla, si no está aquí, seguiré buscándola.

Judy se asomó un poco más en el rellano de la puerta y vio a Santana, fuera de su coche. Ambas se saludaron.

- Han removido de su tumba a Lucy ¿no? – le preguntó Judy hastiada.

- Sí, señora Fabray – dijo Santana acercándose.

- Mi hija no está aquí, estoy convencida de que se ha escapado, es algo que le duele demasiado, como para querer ver a nadie – explicó.

- No sé dónde buscar – contestó sincera Santana, se notaba su preocupación por cada poro de su piel.

- Voy a llamarla al móvil, supongo que a vosotras no os contestará, pero soy su madre, tarde o temprano tendrá que hacerlo.

(Vista de Rachel)

Pasó un día entero sin que tuviese noticias de Quinn, tal y como había prometido a Puck, estaba en el centro comercial, pero con la mente muy lejos de allí. Se había pasado llorando toda la noche, le había enviado más de sesenta mensajes a Quinn, pero la rubia no había contestado.

De repente su móvil sonó.

"Sé qué estás preocupada por mí, no lo estés, estoy bien. Pero tengo tanto miedo de que cuando me mires, veas a Lucy. Quiero que estés bien atenta a lo que los chicos te tienen preparado esta tarde, en el centro comercial. Yo no he conseguido convencerte, pero creo que ellos podrán. Recuerda que te amo- Quinn."

Le había escrito tantas veces a la rubia que no le importaba su físico, que ya no sabía que ponerle, pero finalmente escribió.

"Te echo de menos Quinn, por favor, aparece, tenemos que hablar"

Alzó la mirada de su móvil, y divisó a Sam y Puck, que se acercaban a ella.

- ¿Por qué me habéis traído aquí? – preguntó dudosa - ¿Hay rebajas en Claire's? – era una de sus tiendas favoritas.

Puck se alejó, para la incredulidad de Rachel.

- Te he traído aquí para meter algo de sentido dentro de ti – dijo Sam con dulzura - No quieres escuchar a Quinn, no quieres escuchar a Santana, ni a mí, no quieres escuchar a nadie.

- Pero escucharás a Barbra Streisand – interrumpió Kurt, qué estaba frente a ellos, apoyado en la barandilla.

- Gracias, Sam. Yo me encargo desde aquí. Gran esfuerzo – le sonrió - Pero sólo yo puedo guiar esta Barbaravención.

- ¿Está ella aquí? – preguntó, ya no sabía en qué creer.

- No. Es un centro comercial de Ohio – le hizo ver, con una sonrisa - ¿Quieres decepcionarla?

- ¿A quién?

- Barbra… - dijo Kurt, cruzando los brazos, como si hubiera dicho algo evidente.

- Claro que no, Kurt. Es mi ídolo – Barbra, era su modelo a seguir, por lo que no entendía a que venía aquello.

- Vale, si decides operarte la nariz, entonces estarás escupiendo en su legado. Barbra se negó a creer que la belleza solo podía ser definida por los iconos rubios, de rasgos finos de Hitchcock, así que redefinió lo que era la belleza y se convirtió en la mayor estrella femenina en el mundo.

- ¿Pero qué ocurre si no puedo ser como ella? – preguntó decepcionada de ella misma- ¿No es ella una entre un billón? – recordó las palabra del doctor.

- Igual que tú, Rachel – obvió - Y si dejas que la equivocada presión social haga cambiar tu aspecto, entonces no estarás solo decepcionándote a ti misma, a tus amigos, a Quinn, a Barbra, estarás decepcionando a todas las jóvenes que mirarán tu preciosa cara algún día y se verán a ellas mismas. También estarás quitándoles su inspiración.

Rachel estaba sin habla, así que Kurt siguió con el siguiente paso.

- Sabía que dudarías, por eso te traje aquí – dijo con una sonrisa - Tal vez, si las palabras no te inspiran, una canción lo hará – Kurt miró a Sam, que esperaba su señal, desde la máquina de música – Dale.

Comenzó a sonar la canción de Duck Sauce, Barbra Streisand, y Kurt comenzó a bailar.

- ¿Qué haces? – se rió ante la sorpresa, y más aun cuando vio que les rodeaba un cuerpo de baile.

Todos la rodearon y siguieron bailando, mientras bajaban las escaleras. Y cuando llegaron abajo, junto con una multitud, de gente, estaban sus compañeros del Glee Club, todos, salvo Quinn. Eso la entristeció un poco, y en un bajón de la canción, Rachel miró hacía la planta de arriba de los grandes almacenes. Y fue entonces cuando la vio, a Quinn, intentaba esconder quien era, con una capucha, y unas gafas de sol, pero su sonrisa era incomparable, era su Quinn, que con un gesto de su manó, la hizo que volviera a prestar atención al baile. Kurt le dio la mano, y todos continuaron bailando, Rachel era completamente feliz, aunque tenía ganas de ir corriendo a buscar a Quinn. Cuando la canción acabó, todos la abrazaron, cuando fue el turno de Santana, la latina le susurró al oído.

- Ojala Quinn hubiera estado aquí para verte así de feliz.

- Ella está aquí.

- ¿Qué? ¿Dónde? – preguntó mirando a lado y lado.

- Allí – dijo señalando hacia la planta de arriba, donde hacía un minuto había visto a Quinn.

- Se ha debido de ir, pero no te preocupes eso es un gran paso para ella.

- ¡Oye! – preguntó dudosa - ¿Por qué estas siendo tan dulce conmigo?

- ¿Yo? – preguntó Santana – Sólo cumplo órdenes.

Le enseñó el móvil, era un mensaje de Quinn.

"Gracias por preocuparte por mí. Estoy bien. Espero que cuides a Rachel, seas dulce con ella y consigáis convencerle de que no se opere la nariz"

(Visto por Quinn)

Había desaparecido de la faz de la Tierra por dos días enteros, lo cierto es que había estado en un hostal, pasando tiempo con ella misma, afrontando quién era, y quien había sido. Pero ver como todos se volcaban con Rachel, la pasada tarde en los grandes almacenes, volverla a ver sonreír, le había dado fuerza para aparecer aquella mañana por el instituto. Estaba esperando cualquier cosa aquel día, iba a afrontar lo que fuese, incluso llevaba su camiseta de "Lucy Caboosey" preparada, para la actuación de "I born this way".

Caminaba por los pasillos, y nadie dijo nada, hasta que encontró a tres chicas con sobre peso, que la observaban pasar.

- Es ella – dijo una.

- ¡Mierda! – dijo la otra emocionada.

- Lucy tienes todo nuestro apoyo – dijo la siguiente.

- Gracias – aquello le había pillado por sorpresa, pero les devolvió la sonrisa.

- No está bien... lo que te hice, y te pido perdón – dijo Lauren en cuanto se vieron por el pasillo.

- Te respeto – dijo Quinn – Hiciste lo que creías conveniente para defender a una amiga.

- Sé lo tuyo con Rachel – se justificó – Ella me lo dijo después de el fatídico incidente, yo, no sabía nada, si hubiera pensado que esa era la verdad, no te hubiera hecho sufrir nunca.

- Lo sé, Lauren. Como ya he dicho antes, te respeto – y se sinceró - Tuve que operarme la nariz y seguir una dieta loca para caminar por este colegio con seguridad. Y tú simplemente lo haces – le dijo con una sonrisa, en realidad no quería estar enfadada con nadie.

- Vale, tengo que admitir... que he considerado teñirme de rubia – intentó bromear.

- No estoy segura. Rojo, quizás.

Las dos se despidieron, la siguiente a quién vio Quinn fue a Santana, al lado de su taquilla.

- ¡Apareciste! – dijo con alegría la morena.

- Sí, ya estoy de nuevo sin drama – dijo desatándose la chaqueta y enseñándole su camiseta.

- "Lucy Caboosey" ¡Eso es enana!, enseñales que nadie tose a Quinn Fabray, ni siquiera su pasado.

- Voy a ver si encuentro a Rachel, antes de la actuación – dijo enfocando su mirada a lo lejos del pasillo, intentando divisar a la Diva.

- Y ahí va Quinn Fabray, el corderito enamorado – le bromeó.

(En vista de Santana)

- Hola – vio llegar a Brittany, con una sonrisa llena de dulzura - ¿Te gusta mi camiseta para el Glee Club?

Santana leyó su camiseta "estoy con la estúpida"

- Es perfecta – le sonrió.

- Lo sé – le devolvió la sonrisa.

- Mira la mía – dijo desabrochándose la chaqueta, pero vio la cara de desaprobación de Brittany al leer "Zorra"- ¿Qué? Es perfecta. La leyenda cuenta que cuando salí de mi madre le dije a la enfermera que estaba gorda.

- Bueno... – respondió enseñándole otra camiseta - He hecho una diferente para ti.

En la camiseta se podía leer "Libanesa"

- Soy hispana – Santana trató de defenderse, pero rectificó - Espera, ¿se supone que es "lesbiana"?

- Sí, ¿no es lo que dice? – volvió a mirar la camiseta - Cuando me contaste todas esas cosas la otra semana, significó mucho para mí – dijo orgullosa de la latina - Ver que eras tan sincera. Especialmente, porque sé lo mucho que duele. Estaba tan orgullosa de ti.

- Sí, bueno, no te acostumbres. Y ni se te ocurra decírselo a nadie – dijo girando su mirada.

- ¿Por qué no? – estaba extrañada - Eres como la más asombrosísima chica en esta escuela. ¿Por qué intentarías esconderlo?

- Ahora estoy saliendo con Karofsky – la miró herida.

- Eso es asqueroso. Santana en serio, no sé cómo puedes hacer algo así.

- Tú ya no tienes nada que decir acerca de con quién salgo – le atacó.

- ¿Por qué no? ¿Porque estoy saliendo con alguien? ¿Porque eres libanesa y creo que soy bisexual?

- No. Porque dije que te quería. Y tú sigues sin poder romper con Artie. Lo cual me demuestra que en realidad, tú no me quieres.

- Te quiero. Claramente tú no te quieres como lo hago yo, si no te pondrías esta camiseta y bailarías conmigo – dijo enfadada, alejándose de ella.

Santana se quedó mirando la camiseta, para ella era mucho más difícil de lo que la gente imaginaba, salir del armario, le daba miedo el hecho del que dirían los demás. Era tan fácil y natural decirle a Brittany que la amaba, cuando estaban solas, pero lo que le costaba era decírselo cuando podían escuchar todos. Comprendía la rabia de Brittany en esos momentos, pero ella era incapaz de ofrecerle lo que la rubia le pedía.

(En vista de Quinn)

Estaban todos preparados para la actuación, Quinn estaba preguntándose donde estaba Rachel, así que no escuchó porque se reían de algo que había dicho Will Schuester.

- ¿Están todos aquí? – preguntó finalmente el profesor.

- No todos – Rachel hizo su aparición y a Quinn se le iluminó la mirada, Rachel estaba preciosa - Quisiera daros las gracias por mi Barbravención. Y tengo un comunicado que hacer – fue acercándose al escenario - Fui al médico y... - y nada más escuchar hablar del médico Quinn volvía a tener el miedo metido en el cuerpo - cancelé mi cita – la mirada de ambas estaba fija en la de la otra, y una sonrisa se dibujo por fin en el rostro de Quinn - Y después fui casa e hice esto.

Enseño su camiseta, donde ponía "Nariz". Todos la aplaudieron, pero su atención estaba puesta en la sonrisa de Quinn, lo que hizo sonreír más a la rubia.

- Desafortunadamente no puedo unirme al baile de hoy. Mi doctor dijo que tengo que estar alejada de las coreografías vigorosas mientras sana mi nariz. Así que, gracias por ser pacientes – su mirada volvía a estar en la de Quinn, pero la desvió para advertir - Y, Finn, la próxima vez, fíjate en las narizonas.

- ¿Dónde está Santana? – preguntó Artie.

Quinn miró por todos lados y no la vio, lo que le extrañó, parecía entusiasmada con la actuación.

- Probablemente en algún lugar liándose con Karofsky – dijo Sam - Sí, puede quedársela.

Brittany le dio una disimulada patada en la espinilla y hizo que mirase a los asientos más altos del anfiteatro, Quinn miró también, allí estaba Santana sentada junto a Karofsky, con una camiseta donde se podía leer "Lebanese". Quinn miró a Brittany, y esta torció el gesto, y se encogió de hombros. Santana no estaba preparada para enfrentarse a su mayor miedo, decirle a todo el mundo que ella era lesbiana.

La canción comenzó y todos cantaron enfrentándose a sus mayores fantasmas. Cada movimiento que hacía más se liberaba de Lucy Caboosey.

Cuando acabó la actuación todos salieron del escenario, y Santana y Karofsky se fueron también. Sin embargo, Quinn se retrasó poniéndose la chaqueta que había lanzado en mitad de la actuación. Se encontraba entre bambalinas, cuando sintió un abrazó desde su espalda.

- Rach – susurró al sentí el calor del cuerpo de su chica envolviéndole.

- Gracias por preparar la Barbravencion, Kurt me lo explicó todo.

Quinn se giró y le sonrió.

- Gracias a ti por no cometer ese error, no sabía cómo hacerte ver que no debías hacerlo, no escuchabas a nadie, así que supuse que escucharías a Barbra.

- Capté el mensaje, pero pensaba que podía mejorar mi aspecto físico, así te gustaría aun más.

- Te lo dije aquella noche, y te lo vuelve a repetir, eres perfecta, y lo perfecto no se puede mejorar – le acarició la mejilla.

- Aun estoy enfadada por tu fuga, estaba realmente preocupada por ti, Santana y yo estuvimos buscándote durante horas.

- Vaya dúo – sonrió melancólica – Pezberry al rescate.

- Quería enseñarte algo – dijo sacando su cartera.

- ¿El qué? – preguntó impaciente.

- Un momento, un momento – dijo abriéndola, y enseñándole dos fotos, una de Quinn en la actualidad y otra del pasado.

- ¿Por qué guardas esa? – preguntó incrédula viendo a la Quinn del pasado.

- Porque eres tú.

- Pero estoy horrible – dijo bajando la mirada.

- Quinn todo lo que ha pasado, lo tuyo, lo mío, durante las dos últimas semanas, me ha hecho reflexionar. Y me he dado cuenta que no es tu físico lo que me gusta de ti.

- ¿Y qué es exactamente? – preguntó sonriéndole, mientras alzaba una ceja esperando la respuesta.

- Esto va a sonar cursi, pero es que es cierto – dijo sonrojándose – Cuando miro tus ojos, veo desnuda tu alma, y es ella la que me seduce, lo que hay en tu interior, que no dejas ver a nadie, excepto a mí, eso es lo que me gusta.

- Eso ha sonado muy bien – dijo acercándose más a Rachel y intentando besarla.

- Aunque deseo ahora mismo besar esos preciosos labios – dijo sonriéndole – El médico me dio una lista de cosas que no debía hacer para que se me curase más rápido, y lamentablemente, "besos en los labios", está incluido en la lista – dijo asqueada.

Pero Quinn se siguió acercando a Rachel, poniendo una mano en su cintura, e inclinándose, le beso despacio y suave en el cuello.

- ¿Hay alguna norma en contra de esto? – le susurró seductora.

- Creo que no.

Quinn pudo sentir el deseo en la voz de Rachel, lo que la invitó a seguir besándola por todo el cuello, despacio y sin prisas, la Diva puso sus manos en la nuca de Quinn, para intensificar más el contacto.

- Te quiero Quinn – le susurró – Nada va a cambiar lo que siento por ti.

(Vista de Quinn)

Al día siguiente en el Glee Club, Quinn y Rachel entraron juntas a la clase, desde la reconciliación del día siguiente, estaban más unidas y enamoradas que nunca. Will Schuester las saludó y Rachel fue la primera en hablar.

- Como sabéis esta semana ha sido bastante dura para todos nosotros, yo casi cometo un terrible error, luego todos conocimos el pasado oculto de Quinn, he de decir, que ella era tan adorable antes como lo es ahora – Todos la miraron extrañados, salvo Kurt, Brittany, Sam, Mercedes, Lauren y sobretodo Santana quién sonreía a ambas – La cuestión es que para celebrar que todos hemos superado esta semana, y hemos vencido a nuestros fantasmas, Quinn y yo hemos preparado una actuación estelar, es un dueto de dos grandes Divas, Celine Dion y Barbra Streisand – sonrió a Kurt – así también os agradeceré por vuestra Barbravencion, la canción se titula originalmente "Tell Him", pero veréis que la hemos cambiado un poco – se giró para sonreír a Quinn.

- Siempre es un placer escucharos cantar juntas – dijo el profesor.

- Lo sé, lo sé – sonrió Rachel – Así que allá vamos.

Quinn comenzó a cantar:

Estoy asustada
Tan temerosa de mostrarle que me importa
¿Me creerá débil
si tiemblo al hablar?

Rachel se acercó más a ella y Quinn continuó:
Oooh-¿y qué pasaría
si ella pensase en alguien más?
Tal vez esté enamorada
Me sentiría como una tonta
La vida puede ser tan cruel
No sé qué hacer…

Fue el turnó de comenzar a cantar para Rachel.
Yo he estado allí
Con el corazón en la mano
Pero lo que debes entender
Es que no puedes dejar pasar
la oportunidad de amarla…

Las dos se dieron la mano y comenzaron a cantar, mientras se miraban, y al unísono:
Dile
Dile que el sol y la luna
nacen de sus ojos
Acércate a ella
Y susúrrale
Palabras tiernas, muy suaves y dulces

Quinn cantó:

Abrázala para sentir su corazón latir

Y Rachel siguió:
El amor será el regalo que te des a ti misma

Acaríciala

Con la ternura que sientes por dentro

Quinn en un susurro:

La siento.

Rachel prosiguió:

Tu amor no puede ser negado

La verdad te hará libre
Tendrás lo que deba ser
Todo lo verás a su tiempo

Quinn:

La amo

Rachel:

Entonces, demuéstraselo

Quinn:
De eso si puedo estar segura

Rachel:

Abrázala fuerte

Quinn:
No creo pudiera soportar
Si la dejo ir
Cuando tengo tanto por decir

Rachel le dio la mano, e hizo girar a Quinn hacia ella, hasta que al final se abrazaron con cariño, después se miraron y siguieron cantándose la una a la otra:

Dile
Dile que el sol y la luna
nacen en sus ojos
Acércate a ella
Y susúrrale
Palabras tiernas, tan suaves y dulces

Rachel:
Tenla cerca para sentir su corazón latir

Quinn:

El amor será el regalo que te des a ti misma

El amor es la luz que resplandece

En los corazones de aquellos que saben
Que es una llama que constantemente crece

Rachel:
Y alimenta el fuego con toda la pasión que puedas mostrar

Quinn:

Esta noche el amor tomará el lugar que le corresponde

Rachel:
Ese momento memorable no podrá borrarlo el tiempo

Ambas, a esas alturas de la canción, ya tenían lágrimas en los ojos, y cantaban emocionadas, sin desviar la mirada la una de la otra:

Esa fe llevará al amor a donde debe ir

Dile

Dile que el sol y la luna
nacen en sus ojos
Acércate a ella
Y susúrrale
Susúrrale palabras tiernas y dulces

Rachel:

Abrázala para sentir su corazón latir

Quinn:

El amor será el regalo que te des a ti misma

Ambas:

Nunca la dejes ir

Cuando acabaron de cantar, ambas se pusieron frente con frente, con una amplia sonrisa y se abrazaron, miraron al resto de los allí presentes y la sala estalló en aplausos.

- ¡Dios mío chicas! Creo que tenemos canción para las Nacionales, habéis estado absolutamente inmejorables – volvió a aplaudir el profesor.

- Gracias señor Schuester – Rachel sonrió a Quinn.

- Si me permitís… – dijo Santana emocionada, levantándose de su asiento y yendo a abrazar a Quinn, mientras, Brittany hacia lo propio con Rachel.

- Eso ha sido lo más bonito que he visto nunca – dijo Brittany.

Todos las siguieron, y abrazaron a las chicas, menos Finn que se había quedado boquiabierto, aquella canción escondía algo, pero no sabía que era.

- Eso quiere decir que oficialmente… - Sam miró a las chicas dubitativo – Ya sabéis, tú – señaló a Quinn – ella – señaló a Rachel – Ella y tú – señaló a la inversa – ¿Es oficial?

- Sí, podríamos decir que sí, sólo oficial para los del Glee Club – sonrió Quinn – Total, hay más gente que lo sabe, que gente que no lo sepa.

- ¿Qué es oficial? – preguntó Puck.

- Bueno, tendrás que buscarte a otra judía sexy – le contestó Rachel – Porque esta- se señaló – Ya está ocupada.

- Espera, Espera, ¿Fabrey? ¿Berry?

- Sí – sonrió Quinn, dándole la mano a Rachel.

- Ya decía yo, que estas últimas semanas estaban siendo bastante raritas – frunció el ceño, pensativo – Bueno, si alguna vez queréis un trío… siempre tendría la agenda libre para vosotras.

- Sigue soñando Noah – le sonrió Rachel, ya que sabía que sólo se trataba de una broma.

- ¡Esto es increíble! – exclamó enfadado Finn - ¿Cuándo se suponía que me lo ibais a decir?

Se largo dando un portazo.

- Dejadlo – dijo Sam – Debe ser difícil de digerir, que sus dos ex estén juntas – sonrió Sam – aunque mirándolo bien, también sois mis dos ex – se quedo dubitativo – Me lo tengo que hacer mirar, algo debe estar fallando en mí – les bromeó.

- Tortolitos – dijo Santana - ¿Un helado para celebrarlo?

Quinn puso un brazo por encima del hombro de Santana y la atrajo hacia ella.

- ¿Invitas tú?

- Haré una excepción esta vez, la primera ronda la pago yo – le bromeó con cariño.

- Entonces me apunto – contestó Brittany, quién las seguía fuera de clase, junto con Rachel.

(Fin del capítulo XI)

Espero que os haya gustado, aunque esté no es el final del fanfic, todavía quedan más cositas, que espero os resulten interesantes.

Ya sabéis que leo todos vuestros comentarios y os los agradezco de corazón. (Aunque no sé yo si después de 22 páginas de capitulo tendréis muchas ganas de comentar)

Como siempre os dejo el link de la canción del capítulo de hoy (como ya habéis visto todas I born this way, sólo os pongo la de Tell Him de Barbra Streisand y Celine Dion)

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