Ai sorry por la demora pero...así soy yo, bueno aquí está el capitulo 11 ojalá les guste estuve trabajando mucho dejen REVIEWS si les gustó.


Capitulo 11

- Demonios, soy un idiota – dijo Sebastián con la cabeza entre las piernas y tocándose el cuello.

- Si, si lo eres – dijo Christian muy despreocupado.

- Sabes que no ayudas verdad – dijo Lily en un intento de calmar a Sebastián. – Mira Sebas yo voy hablo con ella y le digo que no fue tu intensión hacerla sentir así… cosas así, pero que arreglen la situación, me entiendes verdad? – Cruzó los brazos, y hecho una mirada a la habitación que estaba toda sucia, pensando que tenía que limpiarla apenas todos se marchen.

- Si, pero ¿No crees que sería mejor que yo hable con ella? – se levantó de la silla, y Chris lo volvió a sentar empujándolo de los hombros hacia abajo.

- No, aún no – dijo Lily rodando los ojos – déjala pensar, Sebas tu celular – dijo viendo su Iphone prendido sobre la mesa.

- Cierto – se levantó a cogerlo – mi mamá me está llamando.

- Contesta – dijo Christian.

- Que crees que voy a hacer – Contestó – si ma … ya… Hujum ahora salgo ok chau – colgó.

- Que dijo – preguntó Christian mordiéndose las uñas exagerando la situación.

- Está afuera, me tengo que ir, le dices que lo siento mucho enserio, adiós – se despidió con un beso en la mejilla de Lily, y a Christian con un saludo que se habían inventado.

Lily tomó mucho aire y subió las escaleras, las subía tan lento para darle algo más de tiempo, antes de que cometa alguna locura.

ººº

Confusión, frustración, temor, angustia todos, absolutamente todos los sentimientos a la vez, ella no pensaba que era posible pero por fin sintió lo que nunca se imaginó una mezcla de todos los sentimientos. ¿Acaso era posible enamorarse de dos personas? Por que ya tenía claro que lo de Sebastián era algo más que físico, y que Nick era su enamorado y que lo quería o hasta lo amaba. Miro al techo blanco de la habitación haber si hallaba respuestas pero su cabeza sólo giraba, pensaba en que era la persona más infeliz del planeta, como podía elegir entre dos seres tan perfectos pero distintos.

Alguien llamó a la puerta una voz… de chica era Lily que quería ver como estaba.

- Puedo pasar – dijo una voz que venía de afuera del cuarto

- Si, pasa – dijo secándose las lágrimas que recorrían su mejilla.

- Estás bien – pasó y se sentó al lado de ella, en la cama.

- Claro, a excepción que acabo de engañar a mi enamorado con un chico al que sólo le miro los ojos pero ya me gusta, y no lo sé ¿debería contárselo? – preguntó algo alterada, y estresada.

- ¿A Nick? – Maricielo asintió. – Yo creo que si, es mejor que se entere por ti que por terceras personas, oye vamos abajo ya se fueron todos sólo está Christian, Sebastián me dijo que te dijera que lo siente mucho.

- No me sirve de nada – dijo Maricielo.

- Vamos Marielo – así le decía a veces – de repente lo estás exagerando demasiado, mira es sólo un beso que no significó nada, ¿verdad? – Maricielo sólo la miró e hizo una mueca, Lily se tapó la boca sorprendida – Oh por dios, te gusta Sebas.

- No lo sé – dijo se levantó de la cama y movió las manos de manera extraña, su amiga sólo la miro extrañada y confundida.

- Te dije que siempre consigue lo que quiere – dijo Lily echándose en la cama.

- No, no lo voy a dejar salir con sus gustos, vamos abajo a hablar con Christian.

Bajaron las escaleras y el chico estaba viendo televisión. Ni si quiera se había tomado la molestia de recoger algunas cosas, y Lily lo miró con mala cara.

- Hola, de nuevo – dijo Chris al ver a Maricielo.

- Hola, me ayudas – dijo Maricielo con una cara de perrito.

- Está bien, mira creo que tu eres... - Maricielo abrió los ojos por que pensó que iba a decir cosas buenas sobre ella pero… - la persona más estúpida del planeta, como se te ocurre besar a Sebastián, ahora sufres de la maldición.

- Gracias, que ayuda – dijo sentándose y sintiéndose aún peor - ¿Qué maldición? – preguntó curiosa, eso era una razón por la que estaba así estaba bajo un hechizo el cual tenía que romper.

- Una maldición que hace que las chicas que besen a Sebastián quieran más de él, osea en otras palabras consigue lo que quiere – dijo Lily explicándole de la manera más sencilla lo que venía diciéndole hace rato.

- Bueno en ese caso, tu tienes la culpa – dijo Marielo apuntando a Chris.

- ¿¡Yo?! – dijo apagando la tele y alzando la voz – acaso yo besé a Sebastián.

- No, pero tu le dijiste que me bese – dijo Maricielo defendiéndose con los brazos cruzados.

- Lo hice, para que Sebastián salga de su nube ya que pensé que ibas a decir que no – dijo Christian tirándole restos de canchita.

- Lily, le puedo pegar – preguntó molesta.

- Adelante – cuando Maricielo estaba apunto de golpearlo – Espera,…

- Gracias a Dios – dijo Christian secándose el sudor de la frente.

- Que sucede – dijo Marielo ya que la habían interrumpido en la mitad de un homicidio.

- Se cómo romper la maldición, o mejor dicho como se cura es sencillo, - alzó los hombros recordando.

- Como sabes – preguntó Marielo emocionada.

- Por que yo ya pasé por eso, por esos ojos oscuros que te hipnotizan – Maricielo empezó a recordar, mientras Lily hablaba – Pero… se te va en un día, sólo si no piensas en él.

- Y como estás con él todo el tiempo y no pasa nada – preguntó curiosa.

- Por que es cómo la varicela, sólo te da una vez y ya no te vuelve a dar. Oigan siento mucho dejarlas en este momento…

- Wow! Que lindo, te disculpas – dijo Maricielo – ¿enserio lo sientes?

- No, - rodó los ojos, y Lily no podía creer cuan arrogante era su amigo - pero enserio me tengo que ir ya es tarde, adiós suerte – Chris se despidió con un beso en la mejilla y cerró la puerta detrás de él.

Lily se quedó hablando con Maricielo, acerca del tema y de todo lo que tenía que saber cómo: no pienses en sus ojos, mantente ocupada, etc. Ya habían acordado que Maricielo le iba a decir a Nick mañana en la mañana, y que todo iba a estar bien.

Marielo se quedo un rato más y luego se marchó, caminó lento pensando en otra cosa que no sea Sebastián y nada que le recuerde a él… como sus tareas eso era sus tareas.

- Haber – pensaba – tengo el proyecto de Geografía para la próxima semana – revisaba sus tareas en la mente recorriendo el pequeño camino que había de la casa de Lily a su casa – tengo que localizar las montañas de Europa, y los mares. – el mar negro – pensó – como los ojos de Sebas negros profundos, no rayos pensé en él, haber que más… el proyecto de ciencias sobre las ilusiones ópticas, o hipnotizantes como los ojos de Sebas - se quedo prendido en su pensamiento hasta que la bocina de un auto la despertó del transe mental, y entró en su casa. Prendió la luz y dejó su chaqueta en el perchero, pasó por la cocina para tomar algo de beber, y luego se fue a ver televisión hasta que llegaran sus padres. Estaba viendo todas las películas que había a esa hora, cuando se quedó dormida.

ººº

- Nick, - dijo Maricielo entrando en la habitación de este. – te tengo que decir algo muy importante.

- Dímelo – respondió acercándose más a ella – sabes que puedes confiar en mí.

- Si, lo sé pero lo que te voy a decir no fue mi intención fue sólo un juego... y yo no quise – rompió a llorar, mientras Nick la abrazaba.

- Shhh… ya va, cuéntamelo no es para tanto sabes que no te voy a juzgar. – le susurraba en el oído mientras acariciaba su cabello. – Maricielo inhaló y exhaló cuanto aire pudo.

- Besé a Sebastián en el juego de la botella. – cerró los ojos para no ver la expresión de su novio.

- Y… sólo fue un juegos… no significa nada verdad – la animó alzando su angelical rostro con las yemas de sus dedos.

- Si, no significó nada – lo abrazó por la cintura y este le acarició el cabello, se separaron y se miraron a los ojos, Nick sostuvo su espalda, y besó sus tibios pero dulces labios como el compás de una canción.

De pronto Maricielo se levantó y se dio cuenta que todo había sido un sueño, alzó el rostro que lo tenía hundido en el sofá y vio la televisión prendida, cogió el control y la apagó, miro su reloj y era la 1 de la mañana así que subió a su habitación y se hecho a dormir por el resto de la noche. A la mañana siguiente decidida de lo que le iba a decir a Nick se aferró a las esperanzas de su sueño, se fue directo al lava manos y se cepilló los dientes y se puso el uniforme de la escuela, se despidió de sus padres que habían llegado 1 hora después que Maricielo se vaya a dormir, fue a la cocina y sacó del refrigerador un pequeño envase de yogurt y también sacó del estante unas galletas oreo que eran sus preferidas. Decidida y repasando las líneas exactamente iguales a las de su sueño cruzó la calle y tocó la puerta de la casa de los Jonas.

La mamá de los chicos le abrió.

- Hola Mary, que haces por aquí tan temprano.

- Buenos días señora Denisse – dijo con mucho respeto – está Nick disponible – pregunto ansiosa.

- Si, está en su habitación, pasa – abrió la puerta completamente, lo que la dejo ver toda su hermosa casa. Buscó las escaleras con la mirada.

- Gracias – corrió hacia las escaleras y subió, buscó la primera habitación de la izquierda que era la de Nick, y la tocó.

- Adelante - se escucho una voz de adentro.

- Hola, amor buenos días – dijo con la respiración entrecortada.

- Buenos días – la saludó con una pequeño beso en los labios. – ¿Que sucede?

- Nada… - vaciló, botó aire – en realidad – se sentó en la cama cubierta por un cobertor negro que parecía muy abrigador para esa época del año – si me pasa algo, bueno te tengo que contar algo para ser más específica – sólo lo rodeaba.

- Dímelo – dijo igual que su sueño – sabes que puedes confiar en mí.

- Si, si lo sé pero lo que te voy a decir – trataba de seguir las mismas palabras de su sueño - no fue mi intención fue sólo un juego... y yo no quise – no le salieron las lágrimas.

Nick retrocedió unos pasos se tocó el pecho, algo salía mal porque no la abrazaba y la consolaba – Sólo dímelo, enserio me estás preocupando.

- Me bese con Sebastián – alzó el rostro para ver el de su novio bañado en dolor.

- ¿Por qué?... Tú me dijiste que nunca… - sollozó – me mentiste… - agachó la cabeza.

- No, Nick entiéndeme fue sólo un juego y… - se levantó de la cama y le quiso tocar los hombros.

- Y… ya me había ido, te podías aprovechar, si claro esperan al que el idiota que da su corazón entero se vaya para que lo puedas besar… - dijo alejándose de ella.

- Nick, te amo perdóname – rompió a llorar, mientras Nick movía la cabeza de un lado a otro. – Por favor.

- No, no como te podría perdonar si te gustó lo besaste, lo seguiste te gustó, me hiciste daño y mucho – junto los puños – no tienes ni idea de cuanto duele.

- Nick, no te sientas único no eres el único que sufre con esto, no sabes como me mata la culpa – movió su mirada al piso – por no haberlo empujado o apartado de mi en ese momento. - cerró los ojos con fuerza.

- Claro, ahora dices eso pero antes, por que no paraste de jugar ese juego si sabías que la culpa te iba a matar ahora. Deberías preguntarte eso, porque aceptaste ser mi novia si sentías algo por él – se acercaba más a ella con ese fuego en los ojos, cómo si la quemara viva.

- Se nota que no me conoces – movió las manos y miró directo en sus ojos.

- Si tal vez fue eso, no te conozco, porque de haberte conocido y de haber sabido que ibas a jugar conmigo nunca me hubiera acercado a ti. – la fulminó con la mirada llena de dolor y pena, cogió su chaqueta dejando a Maricielo con la palabra en la boca y se marchó sin mirar atrás.

- Maricielo se quedó literalmente petrificada, no podía creer lo que acababa de pasar era como sí le cayera un balde de agua helada encima, era como sí… se acabara el mundo y sólo quedara la soledad para poder complementar ese vacío, sólo le quedaba su habitación para poder respirar su olor una vez más para después marcharse aún con la mirada desorbitada.

Al bajar las escaleras se trago todo los sentimientos cuando vio a Kevin para no Mostrar ningún signo de dolor o inestabilidad.

- Por que Nick salió tan rápido – preguntó Kevin sentado en el sofá viendo la televisión.

- Es que tenía prisa – fue lo único que articuló y caminó hacia la puerta con el caminar de zombi que le había dejado tanto dolor. Pasó la sala donde estaba Kevin y no lo pudo aguantar más por sus mejillas corrían lágrimas tan enormes que podía haber un diluvio en Kuwait.

- ¿Qué pasó por que lloras? – preguntó Joe que salió de la nada.

- No, no es nada – se limpió el rostro con las mangas de su blusa.

- Es Nick verdad – le levantó el rostro con un dedo. – Hey que pasó cuéntame – el rostro de Maricielo estaba lleno de un sentimiento de dolor que no podía ocultar.

- Es que besé a Sebastián, y le conté a Nick – suspiró.

- No lo tomó bien cierto – negó con la cabeza, y la abrazó – bueno cálmate vas a ver que todo va a pasar voy a hablar con Nick, y todo se va arreglar esta bien? – le dio un beso en la frente y Maricielo se estremeció y luego asintió.

La chica salió de la casa y Joe sacó su teléfono móvil

- Lily sal ahora de tu casa y habla con Maricielo – dijo Joe.

- Es que estoy en la escuela, que pasó? – preguntó preocupada.

- Le contó algo de Sebastián y Nick terminó con ella – se tocó el cuello.

- Ay no, bueno cuando ella legue voy a hablar, gracias por avisarme, adiós.

- De nada, cuídate – colgó y marcó otro número, esperó dos largas timbrada para que luego contesten.

- Dime Joe – dijo nick al otro lado de la línea.

- ¿Donde estás? – preguntó eufórico.

- En el garaje ¿por que? – preguntó sonando algo alterado.

- Voy para allá – colgó y caminó tan molesto como pudo sus pisadas retumbaban por todo el camino hacia el garaje cuando llegó este este completamente apagado prendió la luz con el interruptor del costado de la puerta y vio a su hermano jugando con una pequilla pelota.

- Nick – dijo suavemente para no asustarlo.

- Seguro ya te contó – dijo Nick aún lanzando la pelota en el aire y haciéndola rebotar dos veces antes de cogerla.

- De lo de Sebastián, ¿a eso te refieres? – preguntó Joe sentándose al lado de su hermano.

- A que más me puedo referir, excepto que haya hecho otra cosa claro está – respondió frío como sí ya no tuviera sentimientos, como sí se los hubieran arrancado y puesto en una cajita con candado dentro de un estante muy alto al que nunca podía llegar, sin embargo el único sentimiento que le quedaba era el rencor el único al cual aferrarse.

ººº

Mientras tanto cuando Maricielo ya había llegado a la escuela Lily la estaba esperando en la puerta, la jaló del brazo y le comenzó a hablar.

- Dime que pasó, le dijiste a Nick – trataba de sacar la máxima información que podía para poder ayudarla.

- Si, y no lo tomó muy bien que digamos – dijo un tanto despreocupada.

- Bueno pero seguro y te perdona en un rato no? – dijo para animarla.

- No, creo que esto es todo, creo que… mi mundo… - vio que Sebastián se detenía enfrente de ellas

ººº

- Nick, creo que estás siendo un poco duro – trato de ablandarlo.

- Un poco duro, dios a caso no entienden, no comprenden que le di mi corazón entero a esa niña para que luego ella juegue conmigo… - arrastró las palabras y soltó un sollozo como queriendo llorar.

ººº

- Hola Maricielo – dijo tocándose el cuello y jugando con sus pies. - ¿Cómo estás?

- Que crees, estoy de maravilla – dijo sarcástica.

- Mary no seas dura con él, sabes que él lo lamenta – dijo Lily para calmarla.

- Si, si lo siento – dijo bajando los brazos.

- Hum… lamento todo esto enserio no fue mi intención.

- Hmm… si… bueno… me tengo que ir hablamos luego – jaló del brazo a su amiga y se fue.

ººº

- No Nick lo que yo no entiendo es que la estás juzgando por un pequeño error – nick lo fulminó con la mirada – si eso es lo que es, un pequeño error, no ha matado a nadie cometió un error como todos – se paró – nadie es perfecto Nick debes saberlo todos cometen errores y tú has cometido bastantes, porque no dejas a los otros cometer los suyos – se dio la vuelta y se quiso marchar.

ººº

- Ay… ahora Sebastián dios mi vida no puede ser peor – dijo Maricielo mirando al cielo.

- Siempre que dices eso pasa algo mucho peor, pero si te sirve de apoyo no no puede ser peor – forjó una sonrisa.

- Lily, no puedo creer que Nick lo tomara tan mal, pensé que – le salieron unas lágrimas – pensé que me quería lo suficiente como para que perdone esta estupidez.

- Aunque tampoco hay que culpar a Nick, en realidad la que cometió el error fuiste tú, y aunque no estoy de lado de nadie… - siguió hablando sin percatarse de la mirada de su amiga. – creo que Nick está en lo correcto, es decir el nunca te hubiera hecho eso, debes darle un tiempo las cosas no son como los cuentos de hadas Marielo – le quiso tocar el brazo y esta lo retiró.

- Osea… estás de su lado, vamos por favor nadie es perfecto ni él tampoco, todos perdonan menos él que se cree, el todopoderoso, y Lily pensé que me apoyabas en esto pero veo que estoy sóla – la miró con una mirada penetrante y se marchó.

ººº

- Eso quiere decir que estás de lado de ella, pues por que no vas con ella a ver si quiere ser tu hermano porque yo ya no lo soy si no crees en mí – lo miró con unos ojos llenos de lagrimas parece que los sentimiento de la caja con candado lograron escapar y salir de ese enorme estante – vete. – dijo entre murmuros, Joe lo vio sorprendido, quiso acercarse pero vaciló y dio un paso atrás entonces se marchó.

Trató de dejar de pensar en el asunto de Nick pero siempre se le venía a la mente, sus palabras le dolían cada vez que lo recordaba "por que no vas con ella a ver si quiere ser tu hermano porque yo ya no lo soy si no crees en mí" claro que seguía siendo mi hermano, seguía creyendo en él pero no siempre tenía la razón y eso tenía que entenderlo, admitir por "primera vez" estaba equivocado no era tan difícil, por que le costaba tanto acaso era orgullo. Miró su reloj y se fijó en la hora que era y vio que llegaba tarde a la escuela, decidió caminar rápido, llegó con la justas y pudo entrar a su primera clase con el profesor Añorga, Historia, que aburrido ese curso iba a permitirle pensar todo el tiempo en Nick y no le gustaba.

Pasaron dos horas más y salieron al recreo no quiso llamar a Lily por que sabía que se la iba a encontrar en la cafetería dicho y hecho se encontró a Lily en la fila de la cafetería quien a penas lo vio le cedió el pase atrás.

- Hablaste con Maricielo – preguntó Joe

- Si, y me dijo que Nick no lo tomó muy mal – miró a la bandeja que sostenía y le alcanzó una a Joe.

- Gracias – sonrió – si estuve allí, pero me pareció que Nick hubiera sido un poco más comprensible, dejar su orgullo atrás siquiera por ella – la miraba directo a los ojos, y a pesar de que era un mal momento para que algo pasara, sentían mariposas en el estómago.

- Bueno, algo pero creo que los dos tienen la culpa – lo siguió mirando.

- Claro de hecho – seguía prendido en sus ojos.

- Hay hamburguesa, pizza, nuggets, pollo frito y papas fritas – dijo la señora de la cafetería, que según la placa que llevaba en el pecho su nombre era Mónica.

- Hay… algo más saludable – preguntó Joe un poco repugnado por la comida, Lily sólo sonrió.

- Hay sandwichs – dijo señalando al montón de paquetes envueltos en un papel blanco arrimados en una pila de la vitrina.

- Si de pollo con mayonesa, por favor – le alcanzó su pedido y cogió un juego de manzana que había encima de la vitrina.

- Yo quiero lo mismo, por favor – dijo Lily sonriendo, Mónica le alcanzó el sándwich y se fueron, escogieron una mesa que estaba acerca de la puerta se sentaron solos por que Joe sabía que Nick no lo iba a acompañar y Lily sabía que Maricielo no la iba acompañar así que sólo se tenían a ellos mismos, sólo hablaban.

- Y me dijo que ya no iba a ser su hermano – dijo Joe cuando masticaba un pedazo de su sándwich, ese era su defecto comía con la boca abierta lo que no le gustaba mucho a Lily.

- Oh, Maricielo me dijo algo parecido – torció su expresión – bueno me dijo que la abandoné o algo así, aunque creo que le va a pasar pronto. – de pronto pasó Maricielo por la mesa y la fulminó con la mirada. – O no. – Joe alzó una ceja.

- Bueno en mi defensa Nick y yo si sabemos cómo arreglar esto – Lily cruzo los brazos y lo miró extrañada, de pronto pasó Nick y sólo saludó a Lily cómo si Joe fuera invisible. – Estamos en lo mismo – comió otro pedazo.

- Tengo que hablar con Nick – por fin mordió su sándwich.

- Y yo con Maricielo – seguía con la boca embarrada de mayonesa.

Siguieron hablando y tocó el timbre eso significaba más clases por otras horas más, esta rutina era estresante nunca hacían otra cosa, y eso que Joe era una estrella de rock. Se terminó el día y Joe y Lily habían ideado un plan "maléfico", así lo llamó Joe, que no tenía nada de eso todo tenía como objetivo hacer que todos se amisten con todos, en otras palabras volver a estar como antes. El plan empezaba a las 6, o sea, tenían tiempo de llegar a sus casa darse un baño almorzar, hacer unos cuantos deberes. Joe iba a la casa de Maricielo y Lily a la casa de Nick. Joe no siguió el plan por que su baño tomó 1 hora y media, sólo le tomó tiempo de cambiarse y coger una manzana antes de salir, y encontrarse con Lily en la puerta.

- Hola – sonrió Joe, mirando de pies a cabeza a Lily que tenía puestos unos pitillos de color rojo y un polo blanco largo sin mangas.

- Hola – le siguió – buena suerte – le dio un beso en la mejilla y Joe se fue.

Lily botó aire y subió las escaleras, contó cada escalón, 17 para ser exactos. Le parecía tonto pero no podía hacer nada más para calmar sus nervios. Y era más tonto aún que estuviera nerviosa, ya que después de todo Nick era uno de sus mejores amigos y además que era muy dócil… Pero sentía que algo no marchaba bien… Como si algo malo… Muy malo fuese a suceder. Tocó la puerta del cuarto de Nick que estaba con seguro.

- Nick… puedo pasar – sus manos resbalaban en la manija de la puerta, esperando a que alguien le respondiera.

- Un segundo… - abrió la puerta y tenía el torso desnudo y el cabello completamente mojado, llevaba puestos unos vaqueros simples. – Hola, Lily que… sorpresa – miró fuera del cuarto para ver si alguien más estaba con ella.

- Estoy sola – rodó los ojos.

- Oh… - quedó sorprendido – pasa, siéntate – le mostró una silla de madera que tenía en su escritorio.

- Nick ya sé lo de Maricielo y... – la interrumpió.

- Si… ya se lo que me vas a decir – seguía sin ponerse una camiseta encima y eso hacía que Liliana se pusiera aún más tensa, no podía verlo a los ojos en cambió recorría cada uno de, sus perfectamente marcados abdominales, con la mirada. – que tendría que perdonarla – alzó ambas cejas y agachó la cabeza en signo de pregunta.

- Si, pero yo digo que… - la volvió a interrumpir.

- Ella haya hecho algo bueno, es sólo que – ahora Lily lo interrumpió.

- debiste ser más considerado – ambos rieron y se quedaron mirándose, los dos se pusieron serios y Nick se iba acercándose cada vez más, algo en la cabeza de Lily le decía que estaba mal… muy mal.

Sin embargo los ojos de nick iban de los ojos de Lily a sus labios, le cogió el rostro con una de sus manos y Lily puso una de las suyas en su sensacional pecho. Nick iba tomando la iniciativa se iba acercando cada vez más y más rápido, estaban a milímetros de sentir su aliento.

- No, no, no – dijo Lily soltándose y saltando fuera de la silla. – Oh dios mió, esto… no… imposible… por que… tu estás con Maricielo y yo… - se sentó, Nick sólo la miraba y sonreía.

- Tu tienes algo con Joe – dijo pícaro.

- Ese no es el punto, el punto es que esto no puede pasar – Nick se puso serio.

- Si... lo siento es sólo que me dejé llevar, ahora entiendo a Maricielo, no es que no la amé es sólo el momento en verdad me ama y yo la amó… - se levantó y Lily aún seguía confundida. – Tenemos que ir para allá – se puso a buscar una camiseta en su armario y se puso unas zapatillas.

- Que rápido fue eso… pensé que iba a demorar en convencerte y al final tu lo haces sólo, no sirvo para estos casos. – agachó la cabeza.

- Hahaha… sin ti nunca hubiera llegado a esa conclusión – puso una mano sobre el hombro de Lily y le sonrió.

- Gracias por subirme el autoestima, bueno vamos – se sonrieron y se fueron.

En cambio en el mismo momento que Lily subía las escaleras Joe se sentía alegre como si algo muy bueno fuera a suceder se ponía a pensar en que podría salir mal pero muy dentro de si tenía algo de ansiedad, tocó el timbre y tardaron en abrirle.

- Hola… Joe, ¿verdad? – preguntó Martín el hermano de Maricielo.

- Hola… si… hujum – se aclaró la garganta – tu hermana está aquí – preguntó mirando en el interior sin encontrar ninguna silueta parecida a la de Maricielo.

- Si, en su cuarto se está cambiando creo – hizo una mueca.

- ¿Cuál es su cuarto? – preguntó agachándose a la altura del pequeño que lo miró muy mal.

- El último al final del pasillo – señaló el pasillo a oscuras al lado de las escaleras cubierta de alfombra.

- Gracias – se levantó y subió las escaleras, se sorprendió al saber que era el mismo número de escalones que tenía su casa, siguió las líneas perfectamente rectas de la alfombra hasta llegar a su destino, tocó la puerta – Maricielo estás allí.

- ¿Joe? – preguntó de adentro.

- Si… - miraba al suelo – puedo pasar.

- Humm… no mejor espérame abajo – parecía incómoda.

- Claro… no hay problema, te espero – bajo las escaleras de nuevo y se sentó en el sofá más cerca de la televisión, se acomodó bien y se puso a ver el techo.

- Listo, dime… que necesitas – preguntó Maricielo lo cuál hizo que Joe volteara, tenía puestas sus pijamas favoritos, unos shorts cortos a rayas de colores rosa pálido y fucsia que combinaban con su vibidí fucsia.

- Hola… - cerró los ojos de golpe y movió la cabeza – no, no yo no necesito nada – Maricielo hizo una rara mueca - vine para decirte que se que Nick se a portado un poco mal – Maricielo se acomodo al otro extremo del sofá – pero el te adora y se que tu también.

- Si, es cierto lo sé pero yo ya me disculpe sólo falta que él se disculpe conmigo por haberme dicho tantas cosas feas – agachó la cabeza.

- Yo sé que él se va a disculpar – Joe deseaba que Lily pudiera lograr que Nick cambie de opinión acerca de eso.

- No Joe yo creo que él hablaba enserio, no puedo creer que se le acabe tan rápido lo que sintió por mí. – Se le cayeron algunas lágrimas que se las limpió en seguida.

- ¡Ay! Maricielo sabes que eso no es cierto, cómo se va a olvidar de ti – Maricielo levantó la cabeza tenía los ojos brillosos, como cada vez que lloraba. Joe se puso serio, como nunca.

- Tus ojos son… hermosos – se quedó prendido – no me había dado cuenta.

- Gracias los tuyos también – se secó las demás lágrimas. – Joe sonrió – tu sonrisa es muy bonita.

- La…la tuya también – le sacó un mechón de cabello del rostro y se lo puso detrás de la oreja, ambos se sonrieron y Maricielo se sonrojó. Joe soltó un suspiro y se acercó a ella, Maricielo le puso una mano en la cara dulcemente y la acarició, Joe la imitó.

- Creó que las cosas entre yo y Nick fueron forzadas, en cambio tú y yo… no me había dado cuenta de esto que siento cuando estoy cerca de tuyo – se emocionó un poco.

- Yo tampoco, me siento diferente, raro como algo cosquilloso me encanta, de repente sí… - se abalanzó a besarla y ella lo siguió, fue cómo algo planeado por fin estaban completos era como si eso les había faltado para rebasar su alma de felicidad, lo único que hacían eran besarse tan apasionadamente. Joe prácticamente la arrojó al sofá suavemente mientras se seguían besando, se quitó la camiseta que llevaba puesta.

De repente la puerta se abrió, eran Nick y Lily que veían a disculparse con Maricielo. Cuando Lily los vió soltó un pequeño gritó, pero Joe la oyó y volteó, se levanto

- Lily... - su pechó iba desesperadamete de arriba hacia abajo tratando de buscar oxigeno. Lily negó con la cabeza y se fue corriendo.

- Nick yo… - Maricielo buscaba las palabras correctas.

- No, no hables, los odio a los dos – los fulminó con la mirada y se dio la vuelta cerrando la puerta fuertemente detrás de él.


A caso se lo esperaban?...

¿Qué pasará con Joe y Lily, con Joe y Maricielo?

¿Qué pasará con Nick y Maricielo, acaso Nick buscara apoyo en Lily?

Si quieren saberlo dejen REVIEWS