INVIERNO EN EL CORAZÓN
Por Ayumi
TODOS LOS DERECHOS DE NARUTO PERTENECEN A MASASHI KISHIMOTO
CAPÍTULO 11
Sasuke le dirigió otra mirada de reojo a Okuni, desconcertado por como se habían desarrollado las cosas. Desde su salida de Konoha, habían caminado en parejas, Okuni y Shinta habían ido al frente del grupo, pero sin que él se diera cuenta, los papeles se habían cambiado y ahora él caminaba al lado de Okuni, cuidando la retaguardia mientras que Sakura y Shinta caminaban uno al lado del otro, algo que él había procurado evitar.
Era cerca de medio día cuando se encontraban a un par de kilómetros de distancia de donde habían detectado a los intrusos. Hasta el momento no habían encontrado nada que pudiera preocuparlos, aún no podían descuidarse ni un momento.
Shinta se detuvo de pronto, provocando que los sentidos de Sasuke se pusieran en acción. Activó el sharingan instantes antes de que cinco kunais, con sellos explosivos atados al mango, cayeran a sus pies. Todo sucedió demasiado rápido para actuar efectivamente.
Shinta tomó a Sakura por el antebrazo y salto hacia atrás para alejarse del peligro. Antes de que él pudiera hacer algo, Okuni se arrojó contra él, empujándolo lejos de los sellos al mismo tiempo que estos hacían explosión. La fuerza de la misma y la que había usado Okuni, los arrojó a varios metros de distancia. Rodaron juntos hasta que el propio movimiento provocó que Okuni se separara de él y un golpe en la cabeza lo hiciera perder el conocimiento.
Mientras tanto Sakura y Shinta se refugiaban tras de los árboles de los ataques. Si bien un ataque con kunai no era el más peligroso de todos, aquello no significaba que debían exponerse sin motivos. Pronto numerosos shurikens se unieron al ataque, comenzando una lluvia de armas de los cuales ellos eran el objetivo.
El hecho de que los ataques provinieran de diversos puntos, era una clara señal de que estaban rodeados por un gran número de enemigos. La gran incógnita era la cantidad exacta y su ubicación.
Shinta se replegó contra el árbol segundos antes que unos shurikens impactaran en el tronco del mismo. Ya estaba cansado de aquello, odiaba huir y definitivamente era vergonzoso que alguien de su categoría tuviera que esconderse de unas armas tan simples. Un ruido particular captó su atención, inmediatamente saltó de su refugio segundos antes de que el árbol explotara gracias a un sello explosivo.
Decidido. El tiempo de esconderse había acabado.
Su mirada vagó rápidamente por toda la zona. Fijándose en la ruta que habían llevado las armas logró deducir el lugar de donde eran atacados. Desenvainó su katana y se permitió unos segundos para tomar aire, antes de abandonar su refugio y echar a correr. Al momento se vio envuelto en una nueva lluvia de armas, pero con precisos saltos y movimientos corporales fluidos logró esquivarlos todos sin el mayor problema, además que algunas armas lograba bloquearlas con su katana.
A lo lejos pudo ver al ninja responsable del ataque y arreció la velocidad mientras colocaba su katana en posición de ataque. Cuando estuvo frente a su atacante, esquivó el último ataque de esta antes de clavar la katana en un punto vital del enemigo.
La momentánea satisfacción que lo invadió se esfumó al mismo tiempo que su enemigo desaparecía en una nube de humo.
-Kage-bunshin-masculló entre dientes, sintiéndose frustrado.
Pudo captar, a unos metros de distancia, el ruido de árboles siendo partidos por la mitad. Volteó para encontrar a Sakura jadeando ligeramente en medio de escombros que instantes antes formaban un árbol.
"Maldición" pensó Shinta al entender que el enemigo que Sakura había atacado no era otra cosa que un kage bunshin.
Su mente aún trataba de encontrar el camino a seguir, cuando una nueva lluvia de armas fue directo contra ellos. Cada uno por su lado repitió la operación anterior hasta llegar a su atacante, solo para descubrir, al final, que se trataba de otro clon. Repitieron aquella operación hasta que los ataques cesaron y ambos quedaron cansados y jadeantes.
Los segundos pasaron sin la llegada de nuevos ataques, aún así ambos se mantenían alertas, con sus sentidos atentos a que los ataques reiniciaran en cualquier momento. Pero nada pasó.
"Quizá acabamos con todos. Tal vez no había un solo ninja real" pensaba Sakura ante la enorme tranquilidad que había caído sobre el lugar.
Dejó escapar un suspiro de alivio, mientras caminaba en dirección a donde había comenzado la emboscada. Tenía algo importante que hacer.
Pero si Sakura se había relajado, Shinta permanecía alerta. A pesar de que caminaba al lado de la pelirrosa, hacia donde se encontraban sus compañeros, no se había permitido el lujo de bajar la guardia. Estaba seguro que el o los ninjas reales tenían que estar cerca. El instinto se lo decía y nunca le había dado un motivo para desconfiar de el.
Su instinto demostró estar en lo correcto cuando observó como tres ninjas emergían de entre las sombras de los árboles e iniciaban el escape. Ante esa situación Shinta echó a correr para perseguirlos, pero se detuvo unos pasos adelante al notar que Sakura no iba a su lado.
-¿Qué haces? Tenemos que seguirlos-ordenó mientras su vista seguía la ruta que habían tomado sus atacantes.
-Pero Sasuke-kun y Okuni-san…
-Maldición no importa. Vamos a perderlos de vista.
-No puedo dejarlos, pueden necesitar ayuda.
-¿Prefieres dejar que huyan? Capturarlos es nuestra única esperanza de averiguar sus intenciones respecto a sus incursiones en nuestro territorio, eso es mucho más importante que averiguar si Uchiha y Okuni están a salvo.
-¿Cómo puedes pensar eso? ¿Qué tal si uno de ellos está herido de gravedad? ¿Qué puede ser mas importante que ayudarlos?
-Nuestras aldeas. La aldea es primero. Siempre.-contestó Shinta en con un tono de voz que no daba lugar a réplicas-esta misión es fundamental para nuestras respectivas aldeas. Los sentimentalismos, en los momentos críticos, pueden acabar con la misión…incluso con la aldea. Por esa razón los ninjas somos educados para dejar nuestras emociones de lado al momento de una misión, porque de lo contrario el éxito de ésta se ve seriamente comprometido. En nuestra aldea quienes se dejan llevar por sus emociones y por ende fracasan en la misión, son considerados como escoria
-¿Ah si? Pues yo creo lo contrario. Creo que aquellos que abandonan a sus amigos son la verdadera escoria.
Shinta le lanzó una intensa mirada de reojo.
-No entiendo como teniendo una mentalidad tan idealista y poco práctica, Konoha se ha convertido en una potencia en un mundo ninja como en el que vivimos-ambos permanecieron en silencio, hasta que unos instantes después agregó-Si quieres quedarte, hazlo. Yo voy a seguirlos. Pero si te sirve de consuelo, conozco a Okuni mejor que a nadie y sé, sin asomo de duda, que algo tan simple como una explosión no va a acabar con ella. Supongo que es lo mismo con Uchiha ¿o me equivoco?
-No-reconoció Sakura de no muy buena gana. Sin embargo su respuesta nunca llegó a oídos de Shinta, pues él ya había dado inicio a la persecución, dejándola atrás.
Sakura se sentía un tanto confundida por las palabras de Shinta. Tenía que reconocer que sus palabras habían sido completamente ciertas. La lógica le decía que si Sasuke había sobrevivido a combates contra Deidara, Orochimaru e incluso Itachi, una simple explosión no iba a acabar con él. Pero su preocupación tenía muy poco de lógica y mucho de miedo. La muerte de Naruto casi la había destrozado y no estaba segura de poder soportar la muerte de otro amigo
Pero confiaba en Sasuke. Y si confiaba en él entonces debía dejar de lado ese comportamiento tan llorón y empezar a actuar como una ninja. Shinta tenía razón al decir que era importante perseguir y capturar a sus atacantes.
Pudo localizar a lo lejos y sin problemas la espalda de Shinta, ubicando el camino que debía tomar. De reojo dirigió una última mirada al lugar donde estaban sus compañeros, sabía lo que tenía que hacer y debía darse prisa.
Unos metros detrás, en el lugar donde se había desarrollado aquel combate, reinaba un profundo silencio y calma. La única pista de que una emboscada había tenido lugar, eran los rastros de una poderosa explosión. De entre la nieve que cubría el lugar de la explosión emergió una mano, seguida instantes después por la parte superior del cuerpo que jadeaba con dificultad a causa de haber estado sepultado bajo la helada nieve por más tiempo del recomendado.
A pesar de no tener ninguna herida de cuidado, se incorporó con cierto esfuerzo. Su mirada, con el sharingan activado, recorrió el perímetro y solo se permitió relajarse cuando se aseguró que estaba libre de enemigos.
Su mente se iluminó de pronto y recordó a cierta castaña que lo había salvado de la explosión y que, seguramente, habría sufrido las consecuencias de la misma. Comenzó a buscar en una distancia cercana a donde él había permanecido enterrado, pero no fue necesario continuar pues Okuni emergió por si misma de entre la nieve.
Jadeaba fuertemente cuando llegó a su lado. Su cabello estaba completamente húmedo a causa de la nieve y sus labios habían adquirido un preocupante tono azulado, pero fuera de eso, todo parecía estar bien. Afortunadamente la joven había tenido el suficiente sentido común como para dejar de lado sus diminutas ropas y acudir a la misión perfectamente abrigada.
-¿Estás bien?-preguntó Sasuke, deseando sonar indiferente, pero odiando el ligero tono preocupado que pudo captar en su voz. Okuni se limitó a asentir mientras se levantaba y aquello lo tranquilizó aún más.
-¿Dónde están Shinta y Sakura-san?-preguntó con voz ronca Okuni, evidentemente las bajas temperaturas la habían afectado un poco
-No están en los alrededores, supongo que deben haber seguido a nuestros atacantes.
-Entonces hay que ir tras ellos
Sasuke la observó acomodar sus cosas en la espalda y asegurar de tener a la mano sus armas, en caso de que se encontraran con mas enemigos en el camino. Sabía que tenía que seguir su ejemplo y acomodar sus cosas, pero solo había un pensamiento que ocupaba su mente, una duda que lo torturaba y no lograría relajarse hasta haberla resuelto. De modo que preguntó
-¿Por qué me salvaste? Pensé que me odiabas
Okuni detuvo sus movimientos, quedándose congelada en su lugar, pero aquello solo duró unos instantes e inmediatamente volvió a acomodar su kunai en la funda de su pierna mientras contestaba tranquilamente.
- Eso no tiene nada que ver. Tú y yo hemos tenido nuestros conflictos, pero, al menos en estos momentos, somos compañeros de equipo. Y si está a mi alcance protegeré tu trasero. ¿Contento?
"Demonios, no." Pensaba Sasuke sintiéndose intrigado. Era cierto aquello de que eran un equipo, pero no dejaba de ser intrigante que hubiera sido ella quien lo había salvado. Se sentía confundido y molesto, pero no le quedaba otra opción que aceptar aquello.
-Te debo una.-comentó claramente molesto por aquella situación
-No me debes nada, era lo que tenía que hacer y punto.-replicó Okuni, en el mismo tono-¿Qué camino tomaremos?
-Ese-contestó el pelinegro mientras señalaba en una dirección-Las huellas de Sakura y tu compañero indican que tomaron ese camino.
Okuni observó el camino que señalaba Sasuke e inmediatamente centró su atención en las huellas en la nieve. Caminó con paso firme hasta ellas y se acuclilló a su lado para poder pasar su dedo por la huella que, por el tamaño, debía pertenecerle a Shinta.
Su actitud sombría alertó rápidamente al Uchiha, quien se acercó a ella y le preguntó
-¿Ocurre algo con las huellas?
La joven retiró velozmente su dedo y se incorporó para observar el camino que debían tomar
-Nada, solo estoy un poco preocupada por Shinta. Sigamos adelante.
Sasuke la observó fijamente por unos instantes. Su actitud con las huellas lo había confundido, pero no existía alguna razón real para dudar de ella. De modo que acomodó su mochila en su espalda y enseguida dio la orden para iniciar el camino
Sakura miraba atentamente las llamas que danzaban en medio de la fogata que Shinta había prendido en medio de la cueva, con la esperanza de ayudarlos a entrar en calor y combatir el horrible frío que flotaba en el ambiente.
Habían corrido con suerte al encontrar aquella cueva para poder refugiarse de la tormenta de nieve que desataba su furia en aquellos momentos. Tan solo unos minutos atrás habían terminado de ingerir sus alimentos, seguramente en un rato más alguno de los dos tendría que tomar turno para dormir mientras el otro se encargaba de mantener viva la fogata y vigilar la entrada de la cueva.
Comida, calor y sitio de descanso.
La torturaba pensar que sus compañeros quizá no habían corrido con la misma suerte.
Shinta y ella habían perseguido a sus enemigos sin éxito. Unos cuantos kage bunshins fue lo único que obtuvieron de aquella persecución. Sin embargo, a pesar de las horas y los rastros que habían dejado tras ellos, Sasuke y Okuni no les habían dado alcance, lo que la tenía enormemente preocupada.
En ese momento Shinta volteó a verla y ella inmediatamente desvió la mirada. El rubio contuvo un suspiro de fastidio. Sakura llevaba molesto con él desde habían dejado atrás a Sasuke y Okuni y ya se sentía verdaderamente harto de toda aquella situación. Había actuado como le correspondía y no tenía porque arrepentirse de ello.
-¿Aún estás molesta conmigo por haber dejado atrás a Uchiha y Okuni? Lamento si te molesta, pero yo no inventé esas reglas
-No, pero la sigues-respondió la joven de manera cortante
-Escucha. No voy a disculparme por mi convicción de que lo más importante es el cumplimiento de la misión y para ello en ocasiones hay que hacer sacrificios, dejar a los compañeros atrás es uno de ellos. Sin embargo, si te sirve de consuelo, en ninguna de las misiones que he realizado como capitán de equipo, he perdido a un compañero ¿Eso te satisface?
Sakura lo miró con el ceño fruncido y después retiró la mirada, pero no antes que Shinta pudiera captar en ella la decepción
-Es eso ¿verdad? ¡Ese es todo el maldito problema!
-¿De qué hablas?-preguntó la joven, claramente desconcertada por la repentina explosión de rabia de su acompañante
-Lo que en verdad te molesta de mi forma de actuar, es que eso me hace diferente, ante tus ojos, de Naruto ¿verdad? Todo el tiempo te la pasas observándome e intentando encontrar similitudes entre ambos, pero cuando encuentras un punto donde no coincidimos te molesta. ¿Qué hubiera hecho él, según tú? ¿Quedarse ahí hasta lograr rescatar a Uchiha y Okuni mientras los enemigos escapaban? Pues tengo noticias para ti, yo no lo hice ¡porque yo no soy Uzumaki Naruto! Mi nombre es Ogawara Shinta, ¡Y no soy un maldito reemplazo de Naruto que ha llegado a tu vida como un premio de consolación!
-Yo jamás te he visto de esa manera-se defendió Sakura, a pesar de que, en el fondo, sentía que las duras palabras de Shinta tenían mucho de verdad
Shinta guardó silencio mientras la observaba fijamente, pero cuando habló nuevamente, a pesar de parecía un poco más calmado, en la voz se notaba un toque de dureza
-¿Hasta cuándo vas a seguir pensando en un muerto?-Shinta caminó hacia ella con pasos largos, y firmes. Por un momento Sakura tuvo la impresión de que se movía como una pantera acosando a su presa-Ese hombre, ¿es tan difícil olvidarlo? Sakura-san, tengo que hacerte una pregunta. Si él viviera ¿aún estarías enamorada de él? Es que no logro entender por qué te aferras a un hombre que murió hace tanto tiempo.
-¡Ya basta! Eso es algo que no te interesa-exigió la pelirrosa mientras lo encaraba
-Te equivocas, sí me interesa. Más de lo que te puedes imaginar. Deja intentar buscarlo a él en mi y empieza a aceptar su muerte ¡Está muerto!-Shinta la tomó fuertemente por los hombros, pero ella se zafó sin problemas, mirándolo con rabia, mientras algunas lágrimas empezaban a derramarse de sus ojos-Deja de compadecerte y sentir lástima por ti misma.
-¡Basta! ¡Por favor basta! ¿Por qué me haces esto?
-¡Porque quiero que dejes de ver a Naruto y empieces a verme a mi! ¿No lo entiendes? Me gustas, me gustas mucho.
Aquella declaración cayó entre ellos con el impacto de una bomba. Sakura se tambaleó, como si el impacto de aquella afirmación la hubiera golpeado físicamente. Las miradas de ambos se encontraron y así permanecieron por varios instantes, los mismos que parecían haberse detenido en aquella cueva.
El pesado silencio fue roto por Shinta, cuyo tono de voz de había suavizado un poco.
-No, en realidad es mucho más que eso. Me estoy enamorando de ti.
Si la declaración de que le gustaba la había impactado, escucharlo hablar de amor…la desmoronó. Aquello era demasiado para ella, demasiado para asimilarlo en solo unos segundos, sobre todo si lo tenía frente a ella. De modo que hizo lo cualquier persona hubiera hecho en su lugar: se alejó corriendo de él.
Shinta permaneció en su lugar mientras la escuchaba salir del lugar rumbo a la tormenta. Era irónico. Casi parecía como si Sakura encontrara más seguro estar bajo esa poderosa tormenta de nieve, que a su lado.
Un tiempo después Shinta seguía en la entrada de la cueva, paseando su mirada en todas direcciones con la esperanza de ver a Sakura regresar a la seguridad de la cueva. La fuerza de la tormenta de nieve aumentaba, dentro de un rato más permanecer en la intemperie estaría fuera de toda consideración y Sakura aún no regresaba. Demasiado preocupado como para permanecer esperando, caminó hasta el rincón donde habían puesto sus cosas, sacó de su mochila una abrigadora capa, se la echó encima y salió de la cueva.
La intensidad de la tormenta le impedía seguir adecuadamente un rastro, así que tuvo que buscarla en los alrededores sin resultados. El aumento en la intensidad de la tormenta lo obligó a regresar y al entrar observó con sorpresa a Sakura, dormitando apoyada en la pared del rincón.
Respiró aliviado mientras se acercaba a ella de manera silenciosa, para no despertarla. Se puso en cuclillas a un lado suyo para poder observarla dormir mientras una sonrisa de ternura asomaba a los labios. Sin saberse observaba, la joven se agitó entre sueños y se encogió sobre si misma, intentando ganar un poco mas de color.
Evidentemente Sakura había regresado cuando el había salido a buscarla. Quizá incluso había estado en un lugar cercano, esperando a que él saliera para poder entrar sin problemas.
Algunos cabellos de Sakura cubrieron su frente, con cuidado, para que no se despertara, Shinta se los acomodó tras la oreja y luego de quitarse la capa, tapó a la joven con ella para evitar que tuviera frío. La fogata bajó de intensidad y Shinta se vio obligado a regresar para alimentar el fuego y no quedarse sin esa fuente de calor. Él también tenía frío, pero la capa que le había puesto a Sakura era el único abrigo que llevaba encima. Seguramente cuando Okuni se enterara de que no había puesto una extra, lo reñiría por horas.
Miró con preocupación el exterior, la tormenta parecía estar reduciendo de intensidad, pero no dejaba de ser peligrosa. Cuando él y Okuni habían planeado sus movimientos en la misión, no habían contado con una tormenta como aquella. Pero no podía hacer otra cosa más que confiar en las capacidades de su compañera. Ella era una experta en infiltración y por ende tenía una gran capacidad para manejarse en climas extremos, estaba seguro de que todo estaría bien.
Lo cierto es que por lo que tenía que estar preparado era para lo que ocurriría al día siguiente con Sakura. Horas antes había dado el primer paso, y aunque la reacción de la pelirrosa había sido peor de lo esperado, ya lo había hecho. Pero al día siguiente tendría que dar un paso más allá y esperaba que el resultado fuera mucho mejor
Un suave aroma se colaba por sus fosas nasales, era un delicioso aroma que la embargaba. Además estaba ese agradable calorcito que la embargaba y en conjunto lograban hacerla sentir segura. Entre sueños se arrebujó contra la manta y frotó su mejilla contra la misma.
Podría haber seguido en aquella posición, pero el viento helado se coló dentro de la cueva, despertándola. Abrió los ojos poco a poco, resistiéndose a dejar de lado el maravilloso estado en el que se encontraba apenas unos instantes atrás. Con pereza se acomodó en el suelo, lo que provocó que la capa se le resbalara y cayera.
La recogió y comenzó a doblarla, hasta que el aroma que percibió entre sueños la invadió nuevamente. Acercó la manta hasta su nariz e inhalo profundamente para poder captar el aroma a profundidad. Sin embargo cuando su mente procesó la idea de que ese aroma que tanto le encantaba, pertenecía a Shinta la soltó como si quemara y salió de la cueva dejándola tirada.
Internamente agradeció que su compañero no estuviera a la vista. Probablemente estaría en los alrededores, analizando el terreno y no tardaría en regresar, pero por el momento necesitaba ese descanso.
El paisaje nevado que se extendía frente a ella atrajo toda su atención. Las copas de los árboles estaban cubiertas de nieve, pero todo lucía en perfecta armonía y tranquilidad. Justo lo que necesitaba. Tan inmersa estaba en la contemplación, que la tomó por sorpresa cuando sintió a Shinta pararse a su lado. Ninguno de ellos habló o volteó a ver al otro, a pesar de ello el ambiente entre ambos no se sentía pesado, sino una sensación agradable de expectación.
Pero las cosas no podían seguir así por siempre y el rubio fue el encargado de dar por terminado el agradable ambiente.
-Estaba muy preocupado anoche, podías haberte perdido. No vuelvas a hacerlo.
Sin voltear a verlo, Sakura respondió
-Debemos irnos, hay que buscar a Sasuke-kun y Okuni-san.
-Espera, te debo una disculpa por lo de anoche. Sé que te causé mucho dolor pero creo que tenía que decírtelo y no me arrepiento.
En cuanto terminó de decir aquellas palabras, Shinta sonrió con amargura. Le había pedido una disculpa, de nuevo. Evidentemente aquello se estaba haciendo una costumbre en él.
Esperó pacientemente una reacción, la que fuera, por parte de Sakura, pero esta tardó en llegar. En su lugar permaneció en silencio, por interminables segundos, hasta que ella caminó hasta ponerse frente a él y le dijo en tono firme:
-Anoche dejaste muy clara tu opinión y yo no pude dar la mía…pero lo haré ahora. Siempre tuve curiosidad por saber cómo sería Naruto si él no hubiera muerto, cuando te miro puedo ver cómo sería él ahora y eso me hace feliz. Pero yo... no siento nada por ti. Lamento mucho si te he confundido con mis acciones, pero esa es toda la verdad.
La mirada de Sakura se clavó en la de Shinta, queriendo transmitir su fuerza y determinación con la que había hablado. La tensión vibraba entre ambos, era una lucha de voluntades y ambos los sabían. Sakura levantó la barbilla de manera desafiante y se giró para alejarse del lugar, pero antes de pudiera alejarse Shinta la sujetó con fuerza por el codo y la atrajo hacia él.
-¿Así que nunca has sentido nada por mí?-preguntó entre dientes mientras la acercaba aún más contra él-¿En ningún momento has sentido algo por... por mí y no por Naruto?
-Nunca. En ningún momento me has gustado.
-¿Lo dices en serio? Porque no te creo nada. Cuando te besé el otro día, te derretías en mis brazos, y no fue hasta que abriste los ojos cuando me confundiste con Naruto. Aunque tú no quieras aceptarlo, en aquel momento me besabas a mi ¡a mi! Hay algo entre nosotros, una chispa que no puedo sentir solo yo. Sakura-chan yo…
-¡Cállate!-gritó con fuerza, desconcertando a Shinta por la violencia con que había reaccionado al escucharlo referirse a ella de aquella manera-¡No me digas así! ¡No te atrevas a llamarme de esa manera!-Sakura respiró agitadamente luego de aquella explosión. Cuando Shinta la había llamado de esa manera, la misma forma como la llamaba Naruto, con un tono de voz tan similar… Inhaló profundamente, para calmarse un poco, una vez que lo consiguió dijo- Además ¿cómo te atreves a hablarme de lo que pasó aquella noche? Pensé que tendrías la consideración de ignorarlo, teniendo en cuenta la manera tan horrible en que te comportaste conmigo
-Ya me disculpé por ello, estaba tremendamente celoso. Pero no puedes negarlo
-¡Claro que puedo! Porque eso que dices no tiene mayor sustento que tu enorme ego.
-¿En verdad lo crees?
-Por supuesto que si
-Entonces no si sentirás nada si hago esto ¿verdad?
Sin darle tiempo para reaccionar, Shinta colocó su mano tras la nuca de Sakura y acercándolo a él, cerró el espacio que separaba sus labios. En un primer momento Sakura se revolvió enérgicamente en sus brazos además de apretar con fuerza sus labios, pero la resistencia no duró mucho tiempo.
Shinta soltó su agarre del brazo y la tomó por la espalda para acercarla aún más a él. Ejerció un poco más de fuerza en los labios hasta que sintió como Sakura se relajaba en sus brazos y la línea de sus labios se suavizaba, aceptando y consintiendo el beso.
Si se lo preguntaran, Sakura no habría podido contestar en que momento dejó de luchar e inició a corresponder el beso, solo sabía que en aquellos momentos correspondía con auténtico entusiasmo y pasión aquel beso, mientras pasaba su mano tras la cabeza de Shinta.
El beso se interrumpió bruscamente, pero antes de que pudiera protestar por ello, Shinta volvió a cerrar el espacio que los separa, dando inicio a un nuevo beso.
Podrían haber seguido besándose por horas, de no ser porque Sakura fue consciente de lo que estaba haciendo. Aquella conciencia actuó como una jarra de agua fría, enfriando de golpe su pasión.
Con una decisión renovaba, Sakura se revolvió en brazos de Shinta, quien fue tomado por sorpresa, y poco pudo hacer cuando ella logró colocar sus manos en el pecho de él y lo empujó.
-¡Suéltame! ¿Qué demonios te pasa? ¿Por qué hiciste eso?
-Para demostrarte algo, y lo logré. Es cierto que al principio luchaste, pero al final vaya que contribuiste al beso
-¡Eso es ridículo!
-No lo es, y lo sabes. Yo en verdad te atraigo
-Te digo que eso es solo una alucinación de tu ego. Además ¿cómo te atreves a declararme tu amor, cuando aún mantienes una relación con Okuni-san? ¡Dices que te estás enamorando de mi mientras mantienes una relación formal! ¿Dónde quedó aquello que respetabas a las mujeres y no iba de un lado a otro?
Maldición. Shinta había estado en lo correcto cuando pensó que aquella frase podía llegar a usada en su contra.
-¡Y no es cierto que te comparo con Naruto! ¿Cómo podría? El parecido no pasa del físico, porque como persona…él es mejor que tú. Nadie podrá sustituir a Naruto en mi corazón. Mucho menos tú.
-¿Y Uchiha?
-¿Eh?
Sakura se sintió totalmente desconcertada, hasta que cayó en la cuenta de lo que acaba de decir y como afectaba a Sasuke aquello. Por un momento toda su rabia se evaporó, sintiéndose un poco perdida por lo que había revelado. Evidentemente, una revelación tan valiosa, Shinta no la iba a dejar pasar
-Si, Uchiha. Ya sabes, tu prometido ¿Qué es él para ti? ¿Lo amas?
Ante aquella tan pregunta tan directa y difícil de contestar Sakura se puso de inmediato a la defensiva, dando un paso atrás y desviando la mirada.
-Eso no es asunto tuyo, pero aún así te diré que lo que Sasuke-kun y yo tenemos…no es lo que tú piensas.
-Entonces dime quién, ¿quién está en tu corazón Sakura? Dímelo, ¿a quién amas en verdad?-preguntó Shinta, nuevamente a un paso de ella, quien ni siquiera se había dado cuenta del momento en que se había movido
-¡Déjala en paz!-aquella orden se escuchó claramente y resonó con fuerza, atrayendo la atención de ambos hacia la dirección de donde provenía
A unos metros de distancia se encontraban Sasuke y Okuni. Mientras la joven mantenía la cabeza gacha, Sasuke miraba amenazadoramente a Shinta. El rubio se giró en dirección a su rival mientras intercambiaban miradas retadoras
-Sasuke-kun-susurró Sakura, demasiado impresionada por la conversación y la repentina aparición de su amigo.
-Aléjate de ella-ordenó Sasuke. A pesar de su evidente molestia, el moreno nunca perdió la calma mientras se acercaba a ellos con pasos firmes. Ni un solo momento despegó la mirada de Shinta, algo en lo que era correspondido-Sakura va a casarse conmigo y tu actitud no sólo es cobarde, sino de muy mal gusto-en cuanto dijo eso, Sasuke puso su mano en la espalda de Sakura y la empujó ligeramente aunque de manera firme, indicándole que se fueran. La joven empezó a caminar, pero la voz de Shinta la hizo detenerse.
-Espera. Ella aún no me ha respondido. ¿Por qué no me dices quién es la persona que tú amas?
Sasuke se alejó de Sakura y caminó hasta Shinta para encararlo
-¿Por qué quieres saberlo?
-Porque yo la amo.
Aquella sencilla supuso un enorme impacto para Sasuke.
Pero no era él único que parecía conmocionado, a pesar de la distancia que las separaba, Sakura pudo notar la forma en que Okuni palidecía y luego se recargaba contra un árbol, como si aquellas palabras la hubieran debilitado por completo. A pesar de Sakura se sabía inocente de aquella situación, no pudo evitar una punzada de culpabilidad al pensar lo duro que debía ser para Okuni escuchar al hombre que amaba decir aquellas cosas.
Mientras tanto Sasuke parecía enormemente desconcertado, en el rostro se le notaba claramente el asombro por aquella abierta declaración.
-¿Qué dijiste?-preguntó Sasuke entre dientes, velozmente se acercó a Shinta y lo agarró por la solapa del chaleco mientras lo encaraba-¿Cómo te atreves a decir esas cosas? ¿Qué demonios planeas con esto?
-Sasuke-kun…-susurró Sakura, desconcertada por la actitud agresiva que acababa de tomar Sasuke.
-¿No te interesa saberlo? ¿No te interesa saber a quién ama en verdad? ¿O es porque sabes que no eres tú a quien ama, sino a Naruto?
-Lo que Sakura y yo mantenemos solo nos concierne a nosotros. Lo que tú debes hacer es alejarte de ella ¿entiendes?
-¡Ya basta!-ordenó Sakura, saliendo de su estado de asombro, caminó hacia ellos y se interpuso entre ambos mientras miraba a Sasuke y le decía-Déjalo ya, Sasuke-kun. Toda esta situación no tiene el menor sentido. Estamos en medio de una misión y eso es lo verdaderamente importante, no esto. Por favor vámonos
En un primer momento Sasuke permaneció impasible, ignorando el pedido de Sakura, pero pareció recapitular y asintió suavemente. Pero antes de alejarse dijo
-Aléjate de Sakura. No dejaré que te vuelvas a acercar a ella, lo digo en serio
Shinta no respondió nada a Shinta, de modo que el moreno y Sakura se alejaron del lugar. El rubio permaneció estático en su lugar, observándolos alejarse, tenía su atención tan dirigida hacia ellos que no notó a Okuni hasta que ella estuvo a su lado.
"¿Por qué habría de hacerte caso?" fue el último pensamiento antes de empezar a caminar. La misión aún no terminaba
Un par de horas después el cuarteto de ninjas caminaban de manera alerta por la falda de una montaña. Estaban a un par de kilómetros del lugar donde habían sido atacados el día anterior y era primordial mantenerse alertas ante la posibilidad de ser víctimas de una nueva embosca en un terreno tan riesgoso.
Los sucesos de aquella mañana aún seguían presentes en forma de un tenso silencio, no era un enfrentamiento fácil de olvidar. Sin embargo era el comportamiento de Okuni lo que atraía la atención de Sasuke.
Su novio había dicho frente a ella que estaba enamorado de otra, y aún la castaña lucía muy tranquila. No, era mucho más que eso. Actuaba como si aquella declaración nunca hubiera y existido, o al menos eso parecía mientras la veía limpiar la nieve que la brisa había llevado hasta la mejilla de Shinta. Quizá se trataba de un simple caso de negación, pero él estaba seguro de que era algo mucho más complejo.
Ahí había algo muy raro.
Pero lo mejor en aquellos momentos era concentrarse en el camino. Estaban en una zona peligrosa y de ser emboscados nuevamente, aquello complicaría notablemente la situación. No habían encontrado señales que pudieran sugerir la presencia de los enemigos en esa zona, pero aún así era fundamental estar alerta.
Sakura desvió rápidamente la mirada cuando notó que Okuni tomaba del brazo a Shinta, aquello provocó en ella una punzada de algo terriblemente cercano a los celos, pero prefirió ignorarlo y concentrarse en el camino.
Continuó su camino pero en cuanto dio un paso al frente y escuchó un extraño crujido…supo que habían caído en la trampa.
Alrededor de ellos iniciaron explosiones, en menor tamaño respecto al las del ataque anterior, pero enormemente peligrosas por el lugar en el que se encontraban, en la orilla de la montaña. La tierra bajo sus pies empezaba a desaparecer, grandes rocas caían a su alrededor haciéndolos saltar de un lado a otro para evitar ser golpeados.
Okuni fue la primera en salir del ángulo de peligro. Saltando en diferentes direcciones, logró subir a la pared de la montaña que se encontraba libre de explosiones. Sasuke fue el siguiente en lograr ponerse a salvo, acabando al lado de Okuni.
Shinta casi llegaba a lugar seguro cuando se dio cuenta que algo andaba mal con Sakura. Había logrado evadir las rocas que iban en su dirección, algunas moviéndose y otras golpeándolas, pero no se había movido de ese lugar. Algo muy extraño estaba pasando.
Sakura jaló nuevamente su pie, de nuevo sin resultados. Hasta el momento había logrado evadir las rocas, pero las explosiones a su alrededor continuaban y corría el riesgo de caer por el precipicio que se extendía a su espalda, a causa de las explosiones.
La trampa que había pisado, que había activado las explosiones, sujetaba con fuerza su pie. Si no hubiera tenido que estar concentrada en las rocas cayendo hacia ella, probablemente se hubiera liberado fácilmente, pero ese no era el caso.
El temblor a su espalda se hizo mas intenso, haciéndola consciente de la peligrosidad de la situación. Una idea acudió a su mente y se dispuso a ponerla en práctica al instante. Concentró un poco de chakra en su pie y de inmediato lo levantó con fuerza, liberándose por completo.
Estaba a punto de saltar lejos del peligro, cuando perdió ligeramente el equilibrio a causa del derrumbe a su espalda. Probablemente hubiera caído de no ser porque Shinta apareció a su lado y la aventó con fuerza lejos de la orilla. Por desgracia él ya no tuvo tiempo de moverse.
Como si fuera en cámara lenta, Sakura vio con terror como la tierra, sobre la que estaba parada Shinta, desaparecía y él caía al vacío. Paralizada por el miedo, fue incapaz de reaccionar hasta muchos segundos después, cuando ya las explosiones habían terminado y nada se podía hacer para poder evitar la caída de Shinta.
En cuanto pudo reaccionar corrió hasta la orilla, intentando localizar con la mirada donde había caído Shinta. Cuando finalmente lo localizó, un puño de hielo se cerró sobre su corazón.
Boca abajo, a varios metros de distancia, se encontraba Shinta. Estaba inconsciente y una mancha roja relucía en la blancura de la nieve.
Abundante sangre manaba de su cabeza y no parecía parar de aumentar el tamaño de la mancha.
El corazón le martilleaba con fuerza y podía sentir su sangre circular a una velocidad completamente insana. No fue consiente del momento en que empezó a correr hacia él, pero podía ver como la distancia que los separaba cada vez era menor. Solo había un pensamiento que inundaba su mente y se repetía una y otra vez:
"No. No otra vez. No puede pasarme de nuevo"
-¡Shinta!
CONTINUARÁ
Hola a todos.
Pasó todo un mes desde el último capítulo, por eso he querido compensarloS ¿Acaso no notaron que este capítulo fue más largo que los anteriores? Eso es porque fusioné el capítulo 11 con el que iba a ser el 12.
Primero que nada quiero agradecer a todos aquellos que me han dejado sus comentarios, créanme cuando digo que me animan a luchar contra el bloqueo y continuar los capítulos.
También quiero hacer una aclaración respecto a Okuni: no la odien tanto XDDDD Sé que es obsesiva, celosa, un poco intrigosa…pero ella tiene sus motivos para actuar así, solo que no los conocerán hasta el final.
No, no es cierto. Si quieren odiarla son libres de hacerlo. Pero quería aclarar una cosa respecto a su nivel de poder: ella es muy fuerte. Recuerden que ella pertenece al clan más importante de su aldea, así que fue entrenada desde muy pequeña.
No prometo muy pronto el capítulo 12, pero si prometo hacer lo posible para ya no tardar tanto. Aunque como ya se me está haciendo costumbre, les dejo un pequeño adelanto de lo que ocurrirá en el próximo episodio: el segundo round en el enfrentamiento de Sasuke/Okuni
2008-05-19
