Omoide
Género: En desarrollo.
Rating: Por ahora K+
Advertencia: Posible OoC
InuYasha © Rumiko Takahashi.
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Capítulo 10
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»Aun con los ojos nublados por las lágrimas y entre la nube de miasma, pudo observar como los ropajes rojos abrazaban a la mujer de largos cabellos negros, su corazón se estrujo, sintió el sabor metálico de la sangre invadir su boca mientras su estómago era traspasado. Su cuerpo callo y todo se volvió negro«
Había momentos en los que, sin que se lo propusiera, Kagome quería recordar, sentía la necesidad de alejarse de esa eterna oscuridad en la que se hundía cada vez que cerraba los ojos, momento en los que rogaba porque los dolores en su cabeza cesaran cada vez que la atacaban. Había momentos en los que necesitaba llorar sin parar, porque necesitaba sacar todo ese dolor que la envolvía sin motivo aparente en cada pesadilla que sufría por las noches, pero no podía, contenía las lágrimas solo por el hecho de no ser una molestia para su amo.
—Kagome, niña— Sin embargo en esos momentos la sola idea de recordar algo, de alejarse de aquella oscuridad, de aquella niebla de confusión le parecía torturante, simplemente aterrorizante, sentía que lo que se acercaba era algo que la destruiría otra vez.
Se encogió aún más contra la pared de la cabaña ante el llamado de la mujer frente a ella. Una señora de edad avanzada, que poseía un parche en su ojo muestra de la perdida de este, se veía como una mujer dulce y cariñosa, pero Kagome no veía eso, solo veía a un grupo de personas extrañas que la miraban desesperados, que le decían a gritos silencioso que ya no los mirara con miedo, que los dejara acercarse y abrazarla.
Y todo eso le dolía.
Estaba asustada, se sentía asfixiada y la sola idea de que su grupo la hubiesen abandonado en una aldea le llenaba de dolor.
No quería estar junto a esas personas, ellas la llenaban de desconfianza y tristeza. Algo dentro suyo le pedía a gritos que se alegara de ellos, pues le harían daño.
—Quiero ir junto a Sesshōmaru-sama— Un pequeño y tembloroso murmuro, solo eso basto para sorprender a todos.
Al despertar busco a su amo entre esos desconocidos, su mirada se centró en el joven de ojos dorados como los de su amo, pero no era él, lo cual la decepcionó. Con desconfianza y ante el miedo que la envolvía había buscado refugió en la esquina de la casita, sorprendiendo a todos los presentes.
La inseguridad la invadieron. ¿Dónde estaba el Señor Sesshōmaru? ¿De verdad sería posible que su amo la hubiese abandonado en ese lugar? ¿Y si las cosas que Jaken le decía eran ciertas? que si seguí así de molesta él la dejaría, ¿Era posible su amo, su grupo se cansó de ella y la dejaron? Sus ojos se nublaron en lágrimas.
—¿Kagome-chan, qué pasa?— La mujer de cabellos castaños y ahora felices y confusos ojos marrones, se acercó a ella.
Retrocedió mirándola desconfiada.—¿D-Donde está Sesshōmaru-sama?— Tartamudeo.
Ante el respeto con el cual se dirigió hacía el Daiyōkai, Sango y los presentes se sorprendieron, a excepción de Kikyō quien solo la miro detenidamente.
El pequeño kitsune fue el primero en salir del trance, para sin dar importancia a lo ocurrido, se lanzó, con lágrimas en sus verdes ojos, a los brazos de la mujer que lo había adoptado y tratado con cariño desde el momento en que se había unido a ellos.
—Kagome, creí… creí… q-que— Las palabras del pequeño nunca terminaron a causa de sus sollozos e hipos.
Sintió su corazón encogerse ante el llanto del pequeño niño zorro.
—Tranquilo, pequeño—. Acaricio con desconfianza pero dulzura natural, los casi rojizos, cabellos del niño.
—Kagome—. Llamo el chico de ropajes rojos. Ella centro su mirada chocolate en él y el corazón del hanyō latió rápidamente. ¡Dios, como había extrañado esa mirada!, lo único que quería era abrazarla, pero algo se lo impedía, sus ojos lo miraban curiosa, extrañada, con desconfianza y miedo, mucho miedo. Lo último le dolió, sabía que en verdad se había equivocó pero…
—¿Cómo es que ustedes saben mi nombre?—. Listo, ya lo había preguntado, la duda y las miradas que recibían le incomodaban y revolvían en ella más sentimientos no deseados.
La pregunta dejó a los presentes en shock, prácticamente helados. A la mente del hanyō regreso las palabras de su medio hermano, momentos antes de quitarle de los brazos a la azabache.
«—Dudo que ella los recuerde…—»
|N/A: Fin.
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Del capítulo e.é
Voy a ser sincera, no hubiese podido continuar esto si no fuese por cierta personita. Quería contestar tu review por vía PM, pero no se podía así que aquí esta:
»Muchas, muchas, muchas, muchas, muchas gracias. No sabes lo mucho que me animo tu review Dulcechiiel :3
Me sacaste una sonrisa sin proponerlo, en serio gracias, recupere mucho los ánimos que había perdido hasta hace poco. Llegaste en un momento muy difícil, pues estaba pensando seriamente en abandonar FanFiction debido a un mal trago que tuve con otra escritora, pero tu comentario me dio ánimos para intentarlo nuevamente y seguir escribiendo... Te lo agradezco desde lo profundo de mi kokoro :D
Voy a ver si puedo mejorar en esto, para así ya no provocarle cáncer de ojos a nadie más xD
Este raro capí va para ti, no es el mejor, pero lo hice con mucho amors(?) jajá
Te mando un beso enorme Dulcechiiel y demás personas que leen mi fic ^ε^
¡Sayonara!
