Antes de nada decir que los personajes de Glee no me pertenecen. Aleena es invención mia pero todos los demás son obra de los genios que conocemos como Ryan Murphy, Brad Falchuck y Ian Brennan. No gano nada con esta publicación a excepción de dejar suelta un poco de mi loca imaginación.
Se me licuó el cerebro. Lo siento, entre los trabajos y convertirme en gelatina tras ver el capítulo de "Thanksgiving" desaparecí. Me quedé embobada. ¿¡Donde han estado escondidos!? Creí que Glad You Came había sido buena... me equivoqué. Live while we're young... eso es. Ahí esta.
En fin desvarios aparte. Estoy agotadisima, con los exámenes a las puertas y la inspiración bajo tierra. No tengo tiempo, me falta por todas partes. PEro no desesperéis. Quizás tarde, pero no abandonaré este Fic. Lo prometo.
Bueno, ahora si. Aquí esta! Calentito y recién sacado del horno!
Capítulo 10. Prueba de sonido.
Jeff se movió incómodo. No había planeado el dolor residual en la parte baja de su espalda. Nick, a su lado, le miraba con una sonrisa. Sabía lo que estaba sintiendo y que el era el máximo causante. Trató de buscar una mejor posición en el asiento del coche para que el dolor disminuyera. Conducir de ese modo era realmente frustrarte, la daba la sensación de ir a dos por hora cuando debería estar prácticamente ya en su despacho. Su mal humor aumentó ante la imprevista carcajada del moreno.
- Te dije que en aquella posición te dolería.
- No. Es. El. Momento. Nick. -Una nueva punzada le obligo a disminuir la velocidad.
- Además, me ofrecí varias veces a estar debajo. Y tu...
- Nick, lo pillo. Es solo que... - Se mordió la lengua, había estado apunto de decir que le gustaba que Nick estuviera encima de una forma bastante fetichista.- Nada, da igual.
- No da igual. -Nick se giró un poco en el asiento, atento al perfil perturbado de Jeff.- ¿Que ibas a decir?
El sonido de las mandíbulas de Jeff al cerrarse resonó en el coche. Nick le estaba picando como en los viejos tiempos, hábito que había recuperado en menos de dos días. El rubio se estremeció al recordar las cosas que habían hecho también en aquellos dos días. La expresión "recuperar el tiempo perdido" era la definición perfecta para ello. Eso si, no cambiaría ni un solo segundo de lo que había pasado a pesar de estar completamente dolorido.
Nick era un buen chico. Jeff había tratado de ser dulce con el, había preparado para la noche del sábado una cena romántica, con velas y ese tipo de cosas. Para hacer lo típico que las parejas solían hacer cuando querían intimar de una manera "amorosa y perfecta". Jeff había creído que Nick adoraría esas cosas, que le parecerían bonitas y acabarían por hablar de sus sentimientos de una vez. Todo quedaría acabado y finalmente podrían consumar su amor, lentamente. Hacer el amor como en las películas, con mucho arrumacos al final y palabras dulces susurradas al oído. Mucho azúcar capaz matar a un diabético. Había sido una utopía muy bonita. Jeff había descubierto tarde que Nick era de los que actuaban primero y hablaban después.
Jeff había preparado la mesa del salón con el mayor de los cariños. Con la escusa de que Blaine quería verlo había llevado a Nick a casa de los Anderson-Smythe para poder preparar aquella sorpresa a su querido Nicki. Las relaciones normales se empezaban con citas, con salidas al cine, con besos a la hora de despedirse y pequeñas miradas que decían todo sin desvelar nada. Las cosas debían siempre llevar un orden si la propia pareja quería que todo saliera bien. Un inicio, un desarrollo y un final que normalmente significaba boca. Ellos lo habían hecho todo remotamente mal. Habían comenzado desde el final. Habían comenzado con el Sexo y los besos furiosos. Habían comenzado con el Drama (con D mayúscula), en vez de con el amor.
Encendió la última vela y se aseguró que todo estaba perfectamente colocado. Le había dado su llave de repuesto a Nick para que cuando llegara de casa de Blaine subiera directamente sin tener que esperar fuera con el mal tiempo que había hecho todo el día. Sonrió complacido ante su obra. La mesa estaba decorada con dos velas y pétalos de rosa blanca sobre un mantel borgoña. Había sacado la vajilla que reservaba para las cenas con sus padres y por último había colocado un incensario para que creara un agradable olor a Vainilla que sabía que Nick amaba.
El pitido de la alarma que había puesto en su móvil le sacó de su ensoñación. Tenía el horno encendido y si no quería que lo que estaba cocinando se le quemara debía apresurarse. Había preparado su especialidad, tartaletas de verduras con beicon, adrezadas con queso rayado y huevo. Llevaba dos horas cocinando, el mismo tiempo que había pasado en la casa. Se giró para ir hacía la cocina cuando descubrió algo que definitivamente NO se había esperado. Nick estaba apoyado en el marco de la puerta, con las manos en los bolsillos y los tres primero botones de la camisa negra que llevaba desabrochados. Observándole con los ojos caídos y la pose lánguida. Relajado contra el marco de la puerta. Estaba para comérselo fue lo único que pudo pensar Jeff sin licuarse allí mismo.
- ¿Jeffy? -El rubio se rascó la nuca.
- ¿Sorpresa? -Nick se alejó de la puerta caminando hacía el. Sin apartar los ojos del rubio.
- ¿Has preparado esto para mi?
- Si. -Nick llegó hasta el, pasó los brazos por su cintura y tiro de el para que sus cuerpos se encontraran.- ¿Te gusta?
- Me encanta. -confesó.
- ¿Lo pasaste bien en casa de nuestros abogados?
- Son un cielo... -El moreno pasó sus dedos por la mejilla de Jeff.- No recordaba que Sebastian fuera tan amable.
- Blaine le ha hecho mucho bien. ¿Conociste a Aleena?
- Si. -Nick sonrió.- Es un cielo de niña. Me ha obligado a prometerle que le presentaré a Beth.
- ¿Le hablaste de ella?
- Es curioso,-Devolvió la mano con la que le había estado acariciando el rostro a la cintura.- Nunca había hablado tan abiertamente de ella. Ya sabes, por su sordera. Tiendo a ser muy posesivo con mi hermana.
- Es bueno que te abras, además. Blaine y Sebastian son buenas personas. -Nick rió.
- Cierto, he estado apunto de desmayarme cuando he visto a nuestro malvado Smythe derretido frente a su hija.
- Incluso los poderosos se ponen de rodillas ante el amor.
Jeff no lo dijo con ninguna intención en particular. Era un comentario fortuito, una manera de explicar la forma en la que Sebastian había cambiado desde que estaba haciéndose cargo de Aleena. Pero la terapia de choque del día anterior había abierto la mente de Nick y le había devuelto las malas ideas que solo ellos dos podían conjurar cuando estaban en modo 3six-mafia. Nick deslizó las manos de sus caderas hasta el cinturón de los vaqueros de Jeff. Con un movimiento hábil lo desató y fue por el botón de los vaqueros.
- Nick, ¿Qué haces? -le preguntó tragando saliva.
- Pareces nuevo Three. Si te estoy desabrochando los pantalones es porque quiero lo que esconden.
Se los bajó de un tirón y Jeff tuvo que apoyar las manos en la mesa para no irse al suelo. Nick le sonrió y le acarició un poco por encima de la ropa interior. Se apretó contra el y enterró la cabeza en su cuello, aspirando su aroma y cuando tuvo ocasión, mordiéndole el lóbulo de la oreja.
- Gracias Jeffy, por eso y por todo.-le dio un tirón particularmente fuerte.-. Y recuerda que en esa relación, yo soy el poderoso.
Y mientras reía suavemente se arrodillo frente a el. Se quedó en el suelo, con las manos en sus caderas y los ojos fijos en los suyos. Incluso los poderosos se ponen de rodillas ante el amor. Le quería. Lo demás no importaba.
Le bajó la ropa interior descubriendo su miembro semi erecto. Jeff no era tan grande como Nick, pero tampoco estaba mal dotado. Nick observó el pene del rubio y sin dudarlo lo cogió con una de las manos. Le masturbó un poco hasta que estuvo suficientemente duro como para degustarlo. Cuando comprobó que era la barra de metal que le gustaba sentir le dió una primera lamida que hizo que Jeff casi se fuera al suelo. Cada vez que le tocaba era como si pudiera palpar el cielo con las manos. Era maravilloso, indescriptible. Perfecto.
Nick trabajó concienzudamente, primero lamiendo los lados y después tratando de tragar el máximo posible. Cada vez que le absorbía Jeff sentía que iba a morir. Nick era jodidamente bueno haciendo aquello, demasiado bueno para que sus celos no se sintieran resentidos. Decidió olvidar y concentrarse en la lengua de Nick, que juguetona danzaba por su glande, haciendo círculos y torturándole.
Pillándole completamente desprevenido Nick tragó su polla casi hasta su garganta. El espasmo de placer hizo de se golpeara contra la mesa lo que provocó que todo lo que había preparado concienzudamente se fuera al suelo. Sin embargo ni el sonido de los platos rotos evitó que comenzara a mecer las caderas contra el, sabía que el moreno no debería estar pasándolo especialmente bien con sus embistes, pero no podía controlarlo. Aquella succión le había vuelto loco.-Ni el olor a quemado evitó que se corriera profusamente unos segundos después en la boca de Nick, quien como un buen chico se tragó todo.
- Mierda... -Jeff se arrepintió de haberse dejado llevar. - Lo siento. -Nick le sonrió mientras se relamía.
- Espero que no te importe que haya comenzado por el postre. -Se puso en pie y le acarició suavemente su ahora flácido pene.- Pero no me he podido resistir. Y ahora bien ¿porqué has montado todo esto?
- Quería hacer algo romántico y bonito. -Dijo aún sin tener la respiración completamente normalizada. Se dio la vuelta y miró el estropicio.- Pero creo que se ha ido todo a la mierda.
- El detalle es lo que cuenta. -Le beso en la boca.- Me encanta, gracias Jeff.
Nick se apretó contra el y Jeff pudo notar su erección a través de los pantalones. Sonrió, quizás el moreno tenía razón, lo mejor sería empezar por el postre. Al fin y al cabo la cena estaba un poco demasiado horneada.
El recuerdo le dejó bastante caliente. No hacía falta decir que finalmente las tartaletas se habían quemado, teniéndose que conformar con cenar pizza sentados en el sofá, medio desnudos y complacidos. Nick se percató del estado de Jeff y sonrió. Cuando frenaron en un semáforo se decidió por mover ficha. Apoyó la mano en la pierna de Jeff.
- ¿Queda mucho para llegar? -le preguntó mientras recorría su pierna.
- No ¿por? -se giró a mirarlo y Nick quitó la mano.
- Mierda... no habrá acción de momento.
- Nicki. ¿No te agotas? -le preguntó con una sonrisa.
- Digamos que había olvidado lo bueno que era... Pero si te molesta... -Se apartó completamente.
- Nick. Jamás, podría molestarme. -Esa vez fue el quien deslizó la mano por el muslo del moreno sin ninguna sutileza.- de hecho... estaría mas que complacido de darte un poco mas de amor.
- Te quiero Jeffy.
- Y yo a ti. Aunque no me pueda sentar bien en días.
Llegaron en menos de cinco minutos. Jeff había llamado por teléfono a su trabajo con la idea de preguntarle a su jefe si había algún problema en llevar a Nick a la compañía. Había visto algo aquel viernes y necesitaba urgentemente un favor de su amigo Jimmy. El muchacho que se encargaba de grabar las maquetas de los clientes de Jeff. Cuando el rubio abrió la puerta de su despacho Nick no pudo mas que pisar fuerte la realidad. Jeff Starling era un promotor musical y todo lo que había allí se lo indicaba. Jeff supo el momento concreto en que se percató del mural que reinaba en una de las paredes del despacho.
- Jeff... -El rubio se alejó unos pasos, dejando la chaqueta de su traje en el respaldo de su silla. Sacando el móvil para tenerlo en el bolsillo. - ¿cuando?
- Hace tiempo, me gusta recordar a mis seres queridos mientras trabajo.
- Esta foto.- señaló la suya.- Recuerdo cuando se hizo. Es la última en la que salimos juntos. Thad se había empeñado en que quería hacer un álbum de los Gorriones y no paró de perseguirnos hasta que finalmente cedí ante ello.
- Cierto, tu no querías hacerte la foto solo que el te suplicaba. -Recordó Jeff.- Tuve que convencerte.
- Si y creo recordar que te obligué a posar junto a mi.
Continuaron la charla un rato mas mientras Jeff organizaba los papeles que Jul le había dejado en la mesa. Había un post-it rosa pegado a la pantalla de su ordenador. Al leerlo sonrió. He cancelado todas tus reuniones de hoy. Pueden esperar. Tienes cita con Jimmy a las diez y media en el estudio cuatro. El Gran Jefe también estará tras el cristal, le ha llamado la atención tu entusiasmo. Jeff miró el reloj. Le quedaba mas de media hora para llevar a Nick hasta la sala de ensayos que había habilitado para el. La verdadera razón por la que habían madrugado aquel lunes tras un fin de semana agotador.
Había pensado enseñarle el despacho y el resto de la empresa, pero había programado hacerlo por la tarde, cuando aquello estaba mas calmado y había mucha menos gente. Acompañarlo de una cena en algún buen restaurante de la ciudad y finalizar la velada con ellos dos en el sofá de su casa viendo películas de Tarantino con un bol de palomitas en las manos. Ese había sido su plan hasta haber tenido el placer de escuchar la espectacular voz de Nick de nuevo. Hasta haber tenido la suerte de ver sus ojos brillar y los agudos que había mejorado con el tiempo.
El moreno se sentó en una de las dos sillas que había frente a su mesa y Jeff le enseñó los videos de sus clientes que tenía almacenados en el portátil. Nick alucinó con un par de canciones y sorprendentemente le dio un consejo técnico para una de las maquetas en construcción que tenía. Sin duda tenía un buen oído musical.
- No había caído en ese detalle... -Chasqueó la lengua.- No entiendo con el inmenso talento y los años de conservatorio que tus padres te pagaron como no has acabado actuando. -Nick sonrió tristemente.
- Lo hice... al tiempo que estudiaba en la universidad. -sus ojos volvieron al pasado.- Estuve trabajando en un café y en un restaurante. Era bastante demandado para espectáculos privados como bodas y demás. -señaló a su alrededor.- No es tan glamuroso como esto, pero podía cantar.
- Nick... nada es poco glamuroso cuando haces lo que te gusta. -le recordó.
- Realmente lo hacía. Incluso compuse y toqué algunas canciones propias.
Jeff temía preguntar. Sabía la respuesta, pero necesitaba que Nick le confirmara lo que sus ojos estaban viendo reflejado en su rostro. La idea de haber perdido algo mas en manos de aquel capullo le quemó la garganta.
- ¿Qué paso?
- Empecé a salir con Adam y el no creía correcto que alguien con pareja trabajara allí.
- Ni que fueras un gigoló.
- Para el la música es una pérdida de tiempo.
Jeff se sintió mas determinado tras esa afirmación. Cualquier cosa positiva para Nick que cabreara a Adam merecía ser intentada. Si todo salía como Jeff pensaba (y en cuestiones de trabajo pocas veces se había equivocado, por no decir ninguna) aquel sería el comienzo de algo grande para Nick. Además, si no le había mentido y también era compositor, las cosas estarían mas que finiquitadas tras aquella prueba. El teléfono de Nick comenzó a sonar. El propietario lo miró con cautela.
OoOoOoOoOoOoO
Nick observó la pantallita. La realidad le estaba llamando para que recordara que lo que estaba viviendo allí solo era prestado. Había podido librarse un día mas del trabajo, pero esa noche hablaría con Jeff para volver a casa. A Lima.
El nombre de Adam parpadeaba en la pantalla. Sabía que tenía que contestar y por una vez no se sentía con miedo para ello. Al parecer, pasar aquellos días con Jeffy le había devuelto un poco de la valentía que le había caracterizado en el pasado. Cuando había tenido suficiente coraje como para declararse frente a todos los gorriones.
- Es Adam. -informó al rubio.- Voy a contestar.
- No tienes porqué hacerlo. -le dijo tendiendo una mano por encima de la mesa. Nick se la apretó.
- Debo hacerlo, tengo que enfrentarme a el tarde o temprano y contigo aquí es el mejor momento. -Le sonrió para darle confianza. Pulsó el botón verde.- ¿Si?
- ¿Donde coño estás?- Podía casi palpar el odio rezumando de la boca de Adam.
- En Cincinatti. -le dijo.
- ¿Como? Espero que no estés donde creo que estas... esta vez no seré amable Nick, esta vez te has pasado. Dime con quien estas.
- Lo sabes perfectamente. -Apretó mas su agarre. Jeff le sonrió.
- Mas te vale estar mintiéndome Nick, porque si es cierto, si estas con ese hijo de...
La ira bullo en su estómago. Había aguantado demasiado y esa amenaza, ese intento de insulto dirigido a la persona que mas amaba en el mundo hizo que un resorte saltara en su cabeza. Estaba harto de aguantar mierda y aquel era el mejor momento para demostrarle al mundo que había, finalmente, despertado.
- Atrevete Adam. Insúltale y te juro que te reviento el cráneo. -Jeff alzó una ceja y el simplemente colocó su mejor cara de inocencia. Recordándole las veces que se había librado de los castigos en la escuela con el mismo gesto.
- ¿Perdón?
- ¿Sorprendido Adam? ¿Sorprendido de que tu mascota sepa morder? Ten una cosa bien clara, quiero que recuerdes algo después de esta conversación.-Nick respiró hondo.- Se ha acabado tu mierda sobre mi. He descubierto que el mundo no es lo que tu me has hecho creer.
- Nick... piensa bien lo que estas diciendo. Recuerda nuestros términos.-la mención del maldito contrato le cabreó aún mas.
- No me controlarás mas con eso. No te tengo miedo... ya no.
- ¿No? pues quizás tenga que hacer una visita a tu amigo Starling para demostrarte quien sigo siendo.-Hizo una dramática pausa acompañada de una sarcástica risa.- O mis amigos sean mucho mas contundentes que yo. Estoy seguro que Pequeño Tom estará...-le cortó.
- Tócale un pelo Adam. Solo uno y te juro que llorarás pidiéndome clemencia. Tenía miedo y había olvidado quien era, pero Nicholas Duval no es un perro, nunca mas. Si golpeas yo lo haré mas fuerte. Ahora en que debería tener miedo eres tu.
Y colgó. Con sus narices y su determinación. Sin dejarle acabar de hablar, sin darle tiempo a que contestara algo o siquiera asimilara las palabras que Nick le había dicho con rabia. Jeff ase arrellanó en el sillón mientras observaba al moreno, tenía una sonrisa bailando en los labios.
- ¿Que pasa? -le preguntó Nick, esperaba una reprimenda por haber "molestado a la bestia".
- Que te echaba de menos.
Las palabras eran tan sinceras que no podían mas que hacer que un pequeño calor brotara de su pecho. Eso había sido inesperado. Nick sabía a que se refería sin embargo. La mayoría de las personas usaban acertadamente la palabra "bueno" para definir a Nick. Un chico amable que ayudaba a sus amigos con la geometría y tendía a no llegar tarde nunca. Pero tenía un genio increíble cuando le provocaban. Mas de una vez había acabado con una discursión entre los gorriones con un par de gritos bien dados. Tenía temple y mucha determinación. Nick se dio cuenta que en todos aquellos años había olvidado una cantidad horrible de recuerdos sobre si mismo y sus amigos. Sobretodo había olvidado que clase de hombre podía llegar a ser.
- Había olvidado lo bien que sienta una buena discursión. -le confesó.
- Yo sigo recordando las veces que te encarabas con Wes cuando se ponía demasiado autoritario con nosotros. Nunca olvidaré el momento en que le gritaste que no era nuestro dueño.
Nick también lo recordaba. Había sido en el último año del antiguo líder de los gorriones. Trent había entrado asustado al escuchar los gritos y había avisado a los demás para que trataran de separarlos, pero las cosas habían sido diferentes. Los gorriones habían acudido, pero solo para contemplar el espectáculo. Continuaron recordando hasta las diez y veinticinco. Jeff se levantó y le pidió que le acompañara a un sitio. Debía recoger unas maquetas de Jimmy, el chico que se encargaba de arreglarlas.
Caminaron hasta el tercer piso y Jeff le indicó que si podía esperar en una de las salas de ensayo. Los dos entraron y Nick sintió un consquilleo en la piel al ver todos los instrumentos y el micro en el centro de la habitación. Siempre había soñado con estar en un lugar como aquel, grabando sus propias canciones mientras tocaba la guitarra.
- A que mola. -le dijo Jeff acercándose al micro.- Es mi lugar favorito del edificio.
- Es... es genial. -El también se aproximó, tocando dudoso la rugosa superficie.- Es como siempre supuse que serían las salas de grabación.
- Ensayo. -le corrigió.- Aquí solo ensayan.
Esperaron unos minutos dando vueltas alrededor. Jeff de improviso miró su móvil y chasqueó la lengua con cara de fastidio. Nick se acercó a el preocupado, Jeff le informó que Jimmy se iba a retrasar unos quince minutos. El Señor Nickolson le había mandado llamar.
- Y ya sabes lo que dicen Nicki, "donde manda patrón no manda marinero". -Ambos rieron y Jeff se apoyó en el cuadro de mandos. - Sabes que podemos hacer mientras tanto...
- No se. Dime. -Jeff se movió de nuevo. Sentándose a su derecha, en el taburete del piano. Abrió la tapa y presionó un par de teclas.
- Cántame algo por los viejos tiempos. -le pidió.
- ¿Que quieres que te cante? -le preguntó con una sonrisa coqueta.
- The Scientist. La versión a piano que tanto me gustaba.
- Un clásico ehhh. -Se encaminó al centro.- Hagamos esto profesional Three. -se plantó frente al micro con aire solemne pero sin perder el toque bromista.- Adelante maestro.
Jeff se dio la vuelta y comenzó a tocar el piano. Las primeras notas le trasladaron en el tiempo, le llevaron a los pasillos de Dalton y a la habitación en el segundo piso donde el viejo y antiguo piano de música se había convertido en su sitio favorito del mundo. Donde Jeff había tocado para el durante horas, desde los más clásicos hasta las locas invenciones de su mente.
Come up to meet you, tell you I'm sorry
You don't know how lovely you are
I had to find you, tell you I need you
Tell you I set you apart
Tell me your secrets, and ask me your questions
Oh let's go back to the start
Running in circles, coming up tails
Heads on a science apart
Las primeras frases salieron fáciles. Como viejas compañeras que se alegraban de estar de vuelta en casa. Perdió el tono en algún momento, pero recordó enseguida como se hacía, como debía de respirar para no ahogarse después de cada verso. Aquella canción significaba demasiado para ellos dos y en ese momento tenía mas significado que nunca. Narraba de una manera profética en lo que se iba a convertir su vida después de Dalton. Un ir y venir en círculos que jamás los acercaba.
Nobody said it was easy
It's such a shame for us to part
Nobody said it was easy
No one ever said it would be this hard
Oh, take me back to the start.
Añadiendo su toque personal a las estrofas que mas le gustaban, alargando los sonidos, jugando con la música que nacía de su garganta acompañada por los hábiles dedos de Jeff que no dejaban el piano por un segundo. Así es como cantaba el. Nick sintió de corazón la última frase. Con aquella canción y Jeff al piano estaba volviendo al principio, estaba llegando al momento en que se había perdido. Una nueva oportunidad.I was just guessing at numbers and figures
Pulling the puzzles apart
Questions of science, science and progress
Don't speak as loud as my heart
And tell me you love me, come back and haunt me
Oh and I rush to the start
Running in circles, chasing our tails
Coming back as we are
Fácil de asimilar, porque ambos habían vuelto al principio. A decirse que se amaban en susurros. Volviendo a ser quienes eran.
Nobody said it was easy
Oh it's such a shame for us to part
Nobody said it was easy
No one ever said it would be so hard
I'm going back to the start
En la última parte Jeff se unió. Cantando bajito, pero cantando con el. Como siempre habían hecho en la escuela. Como habían hecho en la graduación del último curso. Uno al lado del otro apoyándose en su amistad para seguir hacía delante.
Ooooohhhhhhh
Nick se quedó en silencio, con la mano aún en su oído y los ojos empañados en lágrimas. Cantar aquel solo en la reunión de los gorriones le había emocionado, había sido un grato recordatorio. Pero estar allí había sido mágico. Le había devuelto la ilusión por cantar, le había demostrado que aún podía hacerlo. Se acercó a Jeff, quien se había quedado mirando las teclas del piano en silencio sin girarse. Apoyó las manos en sus hombros y aspiró el momento. Sabía que lo recordaría por siempre.
OoOoOoOoOoOoO
Jeff trató de controlar el temblor de sus manos. Escuchar aquella canción le había puesto la piel de gallina. Nick no cantaba bien, Nick simplemente tenía magia en la garganta . Aquello era lo mas hermoso que había escuchado en los últimos cuatro años y no estaba hablando su yo enamorado. Estaba hablando la parte profesional que acababa de encontrar oro enterrado en las cuerdas vocales de su amante. El móvil vibró en su bolsillo y con disimulo lo miró.
Hecho, lo ha grabado. Has encontrado a tu estrella Starling.
No era Jimmy, sino su Gran Jefe. El hombre que secretamente había estado viendo la improvisada actuación de Nick. El que sabía reconocer el máximo talento en las personas. Quitó finalmente la mano de las teclas y acarició las que tenía apoyadas en sus hombros. Respiró un par de veces antes de hablar.
- No recordaba que cantaras así.
- Canté hace tres días Jeff... -Nick le acarició el pelo.- Sabía que tenías pérdidas de memoria, pero no creía que el caso estuviera tan adelantado.
- Idiota. Me refería a cuando cantas como tu mismo. No como Nick el Gorrión.
- Solo cantaba así para ti... -Jeff sintió a Nick reírse tras el.- Era mi absurda manera de tratar de conquistarte.
Jeff se giro y se levantó. Sujetó las manos del moreno entre las suyas y eliminó de su expresión toda tristeza reemplazándola por ilusión y devoción. Se acercó a el hasta que sus pechos estuvieron unidos.
- Me tuviste con el primer "Hola".
- ¿De verdad? -Jeff asintió.
- Lo malo es que yo tuve que perderte para darme cuenta.
Tacháaaan.
¿que os pareció? En el próximo capítulo.
Nick no podía asimilar lo que sus ojos estaban viendo. ¿Un contrato discográfico? ¿Para el?No sabía en que jodido mundo paralelo se había metido pero no quería despertar nunca. Cerró la distancia que los separaba y se colgó del cuello de Jeff. Aquel maldito bastardo se la había jugado. Pero por una vez Nick estaba completamente complacido de que así fuera.
- Oh mierda... ¡claro que acepto!
- Eso es lo que esperaba oír.
La puerta del despacho se abrió y Jul asomó la cabeza.
- Tu invitada ha llegado. -le dijo a Jeff, después se apartó para dejar paso a una preciosa morena que se parecía demasiado a Nick.
- Beth. -Gritó el moreno acercándose a su hermana. La chica se lanzó a por el en cuanto le vio. Jeff se mantuvo en un educado segundo plano. El moreno comenzó a mover las manos con frenesí frente a Beth.- ¿Que haces aquí? ¿Como has llegado?
- Papa me ha traido. -le contestó ella en lenguaje de signos.- Jeff me dijo que podía ver la discográfica. Ya sabes he estado escuchando algo de música con los implantes.
Nick se giró y observó a Jeff. Estaba a unos pasos de ellos, con la mirada de un perrito que ha hecho algo y no sabe si a sus amos va a gustarle o no. Nick estiró la mano y el rubio se la cogió sabiendo que había hecho lo correcto llevando a Beth hasta ellos.
Y hasta aquí puedo decir. En el siguiente capítulo si... sale Adam y sale físicamente, no solo en llamada como aquí. ¿cumplirá su amenaza? ¿Nick grabará con la discográfica o tendrá que huír con su hermana? Lo veremos pronto!
Reviews? No me los mrezco pero me hacen muyyyyy feliz.
Bip bip bip!
