Ryomura: Entonces tienes un calcetín y un cheeto xD ¡La Honky de mi fic es muy Honky (? (frase sin sentido, patrocinada por mí)! Y sí, es triste llegar al final, pero queda el epílogo, kukuku. La cosa es que, en las puertas del capítulo final... ¿Eres un Dios de los videojuegos? Me lo he preguntado muchas veces, porque a día de hoy si pregunto a quien sea, suelen decirme "ahg no, yo juego a estos de móvil" Y tu los acertabas todos(? No eran TAN difíciles (creo) Pero wow, sigo sorprendida. Cuanto esté jugando a lo que sea y se me haga difícil te dedicaré alguna oración jajajaja.
dianaprince24: ¡Eli sacó su fuerza rusa! La fuerza rusa de Eli supera las estadísticas jajajjaa ¡Me alegro que te gustase el capítulo! Y aquí está el final... chan chan chaaaan. De nada por actualizar! Creo que ya dije que esperaba hacer un buen trabajo con estas Otps y es guay que haya salido bien jajajaja.
Love live: Era el día del cansancio al parecer jajaja, pero aún así quise actualizar :3 y de nada, me ha gustado mucho escribir el fic aunque al final no he cumplido nada, es decir, era un oneshot, luego un fic cortito y... este capítulo es el más largo que he escrito. Simplemente guau, me he emocionado mucho jajaja, pero, me alegra de que te guste lo que voy haciendo xD
Sam la albina: Hmmm café! Me hiciste reír jajaja, a todo esto, espero que tu fic vaya bien :P Y aquí está el último capítulo, espero que te guste xD ¡Siempre constante :3! (soy como una temporada de anime, lol) (Creo que ahora me voy a tomarme un café, la forma en la que lo describes... dan ganas de ir a por uno)
AniKamia666: Cuando me llegó la primera review estaba en la biblioteca, esforzándome por hacer un buen trabajo en grupo y me reí por lo del achúnyaaa, va a volver a salir, es un aviso jajajaja. Y tal vez en este capítulo nada salga como esperas porque nada ha salido como yo esperaba(? Y me hace muchísima gracia lo de "ahora entiendo por qué quería esperarme" Lo dices como si no actualizase en años o algo así jajaja, perdón, pero no sé. Y bueno, me alegra conocer tu punto de vista, tienes razón en todo, Eli ha recapacitado, Yoshiko sigue asustada, pero tal vez haga algo... Hanayo debe ser la presidenta del mundo de mi fic y Honoka ponerse menos sentimental. Tuve que hacer a Honoka muy muy adorable porque las líderes deben ser adorables(? Y no sé que más decirte xD, aquí está el final, oh ansiado final(? Aunque nos queda el epílogo :P Por otro lado, ahora es cuando me enfado :V ¿Por qué actualizas dos veces casi seguidas cuando más cosas tengo que hacer? :V Pero bueno :V Tengo muchas ganas de leerlo jajaja asi que, cuando termine de actualizar esto (y mi vida) iré a por esos dos capítulos!
Capítulo final! Me he emocionado escribiendo, jajaja. Había poco NozoEli en general, así que este capítulo viene con especial: Elichika y sus recuerdos del pasado.
11
Si alguna vez alguien te saca de quicio puedes hacerle un suplex... o besarle, aunque la primera opción es mejor
Hanamaru se despertó un poco confusa porque no sabía dónde estaba, así que, para orientarse se dio la vuelta sobre sí misma y sin mala intención su mano fue a parar en la cara de Yoshiko dándole un ligero golpe en la mejilla.
Se quedó de piedra esperando que Yoshiko se despertase echa una furia, pero eso no sucedió. El Ángel Caído seguía durmiendo plácidamente.
Después de observarla unos segundos, apartó la mano de su mejilla y fue ahí cuando Yoshiko abrió los ojos. Examinó a Hanamaru, pero estaba tan absorta que no hizo nada hasta que la castaña susurró:
-Buenos días-
Yoshiko se llevó una mano a la mejilla y frunció el ceño, al parecer le dolía la cara sin motivo aparente.
-¿Me has mordido, Zuramaru?- preguntó alejándose todo lo que el sofá le permitía.
-No- respondió enseguida la chica. -¿Para qué te iba a morder yo?-
Yoshiko se encogió de hombros y volvió a cerrar los ojos.
-Yo que sé-
-¿Esa es tu gran idea de la mañana, zura?- le preguntó Hanamaru acomodándose. -Que ingeniosa…-
La peliazul abrió un ojo molesta, disfrutaba de la compañía de Hanamaru, pero ella no parecía dispuesta a volverse a dormir.
-Estoy casi segura de que te has visto cegada por mi belleza mañanera y me has mordido o algo así- se rascó la mejilla. -¿Qué has hecho?-
-Nada, zura- susurró Hanamaru, aunque se delataba culpabilidad en el rostro de la chica. Yoshiko suspiró y decidió dejarlo, sea lo que sea que hubiera hecho la castaña estaba perdonada.
-Yoshiko-chan- la llamó. Definitivamente no la iba a dejar dormir.
-Que quieres…-
-Tengo que volver al teatro a dejar el vestido, zura-
"¡Bien! Puedo dormir cinco minutos más" pensó Yoshiko felicitándose a sí misma, aunque le molestaba un poco que Hanamaru tuviera que irse.
-No tardes- le dijo acomodándose mejor.
-No lo haré- sonrió Hanamaru bostezando. -Ahora vuelvo-
Se quedó quieta pensando si darle un beso a Yoshiko, la idea no resultaba mala excepto que estaba vez su compañera de piso estaba despierta.
-¿Qué pasa?- preguntó al final Yoshiko sintiéndose observada, y abrió un ojo a tiempo para ver como Hanamaru se sonrojaba.
-¡Na, nada!- le gritó alterada poniéndose de pie. -Ahora nos vemos, zura-
Mientras se dirigía a la salida no dejaba de pensar en Yoshiko, definitivamente quería intentar salir con ella, no le veía nada malo en intentarlo. Y recordó chasqueando los dedos que hoy era el día de su salida, el que Horosho le había prometido. Un día sin videojuegos, sólo ellas dos… aunque últimamente se estaba aficionado jugar junto a ella.
Cuando comprobó la hora primero eran las cuatro, luego las cinco y la siguiente vez las seis. La última vez que la miró, eran casi las nueve.
Desde que vio que eran las seis tuvo un presentimiento extraño, pero no quería hacerle caso y decidió ignorarlo. "Unos pocos minutos más" se repetía una y otra vez.
Trató de entretenerse pensando en cómo había derrotado al dragón del videojuego, le costó horrores porque la esquivaba una y otra vez, y él le hacía críticos mientras ella apenas llegaba a diez puntos de daño. Se le había hecho un momento largo y muy tenso, pero el sólo pensar que tenía una promesa que cumplir la había llenado de determinación.
Sacó el móvil otra vez y miró la hora. Las nueve.
Tragó saliva, nunca le había sabido tan amarga.
Eran las nueve.
Ella no vendría.
Eli se puso de pie, seguía mirando su móvil optando por distintas ideas, incluso si la llamaba no sabía si le respondería o si lograría decirle todas las palabras que tenía en mente. Suspiró, soltando todo el aire que se acumulaba en su pecho y luego miró al templo imaginándose que Nozomi estaba ahí, algo que realizó sin problemas. Empezó a temblar casi sin darse cuenta, tal vez ella no iba a venir, pero quería hacer lo que tenía planeado.
"Bien, ¿cómo lo haría?" pensó Eli concentrándose en su recuerdo de ella. "Una disculpa, decir lo que siento, dejar de actuar"
-Sólo quería disculparme por todo lo que ha pasado, me he sentido dolida al no verte y comprender que... Quizás me estoy equivocando y sí estás haciendo tu vida- empezó a decir, dejando que simplemente las palabras fluyeran. -No quería decir que tenías problemas de abandono y mucho menos pelearnos de esa forma tan dolorosa, lo siento mucho. Siento mucho haberte hecho llorar y siento mucho haber seguido discutiendo, haberte dicho que no confiabas en mí y que no me querías-
Pensó sin querer en cómo Nozomi le había echado en cara que para ella todo eran problemas y que nunca estaba de humor. Y como Eli no tuvo mejor idea que enfadarse más, aunque no se podía culpar del todo, cuando estás enfadado no piensas las cosas con calma.
-Y puede que por tu forma de ver las cosas no quería lo mismo. Pero sí es así, sólo que no sabía cómo actuar... Ya me conoces- trató de ignorar el nudo de su garganta y las lágrimas que se le comenzaban a amontonar en los ojos. -Ya me conoces- repitió -soy un desastre...-
"Ésto es estúpido" pensó Eli. Sin embargo, volvió a abrir la boca.
-Te echo de menos, y a la vez te odio porque me dejaste sola- continuó ella secándose las lágrimas. Pensó que era estúpido, pero sentía cierta necesidad de desahogarse de esa forma, de contar la verdad en el lugar más solitario y tranquilo. -Y te quiero, te quiero Nozomi- apretó los puños con fuerza. -Te recuperaré las veces que hagan falta, no quiero volver a perderte-
Abrió los ojos para volver a encontrarse con el templo, todo en silencio ahora que el eco de su propia voz había desaparecido. Eli se secó las lágrimas que estaban por sus mejillas, estaba tratando de pensar cómo les podría volver a sonreír a sus amigas cuando se había vuelto a desanimar otra vez. Intentó forzar una sonrisa, pero le fue imposible, su corazón le pedía llorar, estar triste, enfadarse, cualquier cosa... Menos fingir. Si algo había aprendido es que no podía y además no quería seguir mintiéndose.
Se giró para volver a su casa, debía admitir que desde esa posición las casa y calles que se veían también parecían tranquilas, podía llegar a ser incluso un paisaje precioso. Eli caminó con un paso lento y algo decaído, por hoy ya había hecho suficiente, se sentía cansada y le dolía todo.
Iba a bajar el primer escalón cuando notó que algo le estiraba de la chaqueta y le hizo dar la vuelta, aunque no tuvo tiempo para reaccionar porque algo, o mejor dicho, alguien se abalanzó sobre ella. Sólo tuvo un margen de escasos segundos para mantener el equilibrio y evitar que tanto ella como la persona que estaba en sus brazos se cayeran.
No le hizo falta mirar para saber que era Nozomi, enseguida su olor le llegó e hizo que su corazón se volviera loco y que sus ganas de llorar aumentasen, aunque mantuvo la compostura.
-Has gritado mucho- fue lo primero que le dijo Nozomi al separarse, Eli se dio cuenta de que temblaba ligeramente y se mordía el labio.
Quería disculparse e intentar volver a decir las mismas palabras que había gritado antes, aunque comprendió en el último segundo que las palabras de Nozomi se referían a que lo había escuchado todo. Con ese pensamiento no lo quedó más remedio que intentar sonreír y decirle lo único que se le ocurría.
-Lo siento- esta vez fue Eli quién la abrazó.
-Yo también lo siento- le respondió Nozomi mirándola. -Al parecer le doy buenos consejos a todos excepto a mí misma- trató de bromear ella.
-Está bien- le dijo Eli haciendo un poco más de fuerza con sus brazos. Y no se refería a lo que había comentado Nozomi, quería transmitirle la calma que le había inundado cuando la pelimorada la abrazó, quería que Nozomi sintiera también esa tranquilidad y hablase con sinceridad, sin necesidad de bromear para decir la verdad, como habituaban a hacer ellas dos. -¿Dónde estabas para escuchar todo eso?-
-Entré por el otro lado... He reconocido tu voz- respondió Nozomi con cierta timidez, la pelimorada no esperaba realmente que Eli hiciera ese gesto, aunque ahí estaba, todo lo que quería, sin embargo, se sintió mal por la forma en la que había tenido que actuar para que esto sucediera, se sentía mal por marcharse. Ella mejor que nadie sabía que nadie quería estar sólo. - Y también un poco por mi Nozomi power...- añadió mirando a Eli.
La chica sonrió un poco dejando ver un mínimo de brillo en sus ojos azules y se separó de Nozomi. Iba a disculparse otra vez, esta vez como era debido, pero Nozomi fue más rápida.
-No te disculpes- su voz sonó un poco a amenaza. -Yo también lo siento y... También te odio por no poder enfadarme contigo y por marcharme para no pensar en ti... Y por no haberme dado cuenta de... De que tu forma de actuar no era la sincera, por- la miró fijamente. -Te odio por haberme hecho enamorarme de ti más de lo que debía y pensar que no me correspondías- bajó la mirada. -Y yo también te quiero... Elichi, eres una densa-
La rubia comenzó a reírse haciendo que Nozomi se sonrojase un poco, y eso le pareció simplemente adorable. Al darse cuenta de lo mal que habían actuado las dos y el daño que se hicieron cogió a Nozomi y comenzó a dar vueltas con ella hasta que la dejó justo en el centro de la entrada del templo, alejada de las escaleras.
-He hecho algo, aparte de ganar un videojuego- confesó Eli con una voz más divertida y dejando poco a poco la tristeza que la invadía, aunque las marcas de haber llorado seguían alrededor de sus ojos.
-Que has hecho- le susurró Nozomi cruzándose de brazos, había echado mucho de menos a Eli y al volverla a ver lo primero que sintió fue alegría, Hanayo tenía razón en todo lo que le dijo.
-He conocido a tus padres-
Nozomi se descruzó de brazos sorprendida, de todas las cosas que esperaba que le dijera su rubia esa ni estaba en su lista.
-¿Qué?-
Eli asintió lentamente.
-Y...- una risa la invadió. -Les dije unas frases de películas, pero a parte de una mirada... Ellos... Nos invitaron a comer, a las nueve. No sabía que les habías hablado de nosotras... No sabía nada, lo siento. Al marcharte he comprendido que apenas hice algo porque tú lo hacías todo, el comenzar a salir, nuestras citas... Fuiste la primera en darte cuenta de que estaba enamorada. Tienes razón, he puesto poco de mi parte, pero no volverá a suceder- Eli iba a continuar hablando pero Nozomi se le volvió a abalanzar, esta vez no mantuvo el equilibrio y las dos cayeron al suelo.
Antes de que siquiera pudiera preguntarle si estaba bien, Eli notó cómo Nozomi la besaba, sin oponer resistencia envolvió con un brazo a la pelimorada y el otro lo llevó a su cabeza para profundizar el beso.
-Deja de hablar- le pidió Nozomi separándose unos segundos antes de volver a besarla, porque eso era lo único que quería hacer ahora.
-Lo siento, y… lo siento- se disculpó otra vez la rubia, pero para Nozomi ya no era necesario, podía ver en sus ojos perfectamente que estaba arrepentida, ojalá Eli se hubiera dado cuenta antes y la hubiera perseguido aquella noche, ojalá no la hubiera dejado marchar.
-Elichi… trátame con indiferencia o vuélvete a olvidar de que te quiero y te juro… te juro que…- la voz de Nozomi se quebró mientras miraba fijamente a esos ojos azules.
Eli la miraba atentamente mientras seguía abrazándola. No quería que Nozomi la volviera a amenazar de esa forma, sin embargo, tuvo el valor de sonreír, ¿acaso no veía cómo estaba? Por supuesto que no iba a volver a pasar por ese infierno.
-Me doy por avisada- respondió rápidamente.
-¡Suéltame! ¡Que me sueltes!- se quejaba la chica tratando de deshacerse de unos brazos que la rodeaban con fuerza.
-¡Honoka, déjalas!- le regaño Umi apretando un poco más el agarre que tenía en su amiga.
-Yo creo que deberíamos irnos, seguro que se montan una película- antes de que Nico terminara la frase, porque iba a terminarla, Maki le había dado tal golpe que la movió del sitio. -¡Eh Maki-chan!-
-No… ¡No digas esas cosas!- le reprendió la otra.
-¿Qué cosas?- preguntó Rin confusa.
-Las dos se morían de ganas por verse- y ahí estaba Kotori, con las manos juntas y ligeramente sonrojada mirando la escena. -Qué bonito-
-¡Nya!- Rin asintió pasándose las manos por la cara, quería mostrar una actitud dura, pero estaba a punto de llorar. -Somos buenos padres- bromeó junto a Hanayo.
-Honoka…- Umi recibió un golpe en la barbilla que la hizo retroceder. -¡Honoka, no!- trató de detener a la pelijengibre, pero ella comenzó a correr sin resistirse más.
Quiso ir a abrazar a Eli cuando miraba la hora, y también quiso ir cuando estaba dispuesta a irse después de haberse desahogado gritando todo lo que pensaba, pero Hanayo le había pedido a Umi que la sujetase y la peliazul obedeció. Cuando apareció Nozomi comenzó a llorar y a forcejear, no se iba a quedar tranquila hasta que fuera hasta allí.
-¡Nozomi!- gritó lo más alto que pudo mientras iba a lanzarse encima de la chica de ojos esmeraldas.
-¡Nya!- Rin también echó a correr.
La pelimorada antes de que comprobase quién gritaba su nombre notó una presión en su espalda y cómo alguien la abrazaba con muchísima fuerza.
-¡No te vuelvas a ir! ¡Si Eli te hace algo, le pegaré por ti!- gritó Honoka. La rubia le dedicó una mirada de agradecimiento sarcástica. Aunque Nozomi se rió.
-¡Nozoooomi, Eli!- gritó Rin justo antes de lanzarse encima de Honoka.
-Ahh… Auch- Eli cerró los ojos, aun así aguantó debajo de todas ellas. Cuando los abrió acostumbrada a la presión se encontró con los ojos de Umi y le dedicó una mirada llena de diversión.
-Radiocasete- le susurró.
Umi hizo una mueca de enfado y luego fue a lanzarse encima de las demás chicas rematando así a Eli.
El camino hacia el teatro se le hizo muy corto, incluso pensó que había ido hasta allí corriendo. Antes de darse cuenta ya estaba recogiendo las cosas que Yoshiko se había dejado y devolvía el vestido a su sitio. No quería perder nada de tiempo, hoy era su "cita "y estaba realmente emocionada.
-¡Oh, Kunikida-san!- la llamó el director sorprendiéndola.
-Buenos días- sonrió ella ilusionada.
-Buenas tardes, querrás decir- señaló él.
-¿Zura?- Hanamaru sacó su móvil y comprobó la hora. Abrió la boca mirando alterada al director, ¿habían estado ella y Yoshiko durmiendo casi toda la mañana?
-¿Está bien tu novia?- preguntó el hombre con una cara de preocupación.
-¿No…Novia?- su cara seguía siendo una obra de arte, Maru estaba alucinando.
-Sí, tu amiga eh… Kurosawa-san si no recuerdo mal, nos comentó lo del accidente de bicicleta, dijo que no era grave, pero te tenías que ir… viendo el estado de la bicicleta, ¿está ella bien?-
"¡Ruby-chan" pensó Hanamaru todavía con la boca abierta "¡Eso no es el Ragnarok!"
-Ella, sí, está bien, zura- murmuró Hanamaru.
-Un alivio oír eso, no queremos que nuestra futura estrella tenga problemas- sonrió el director, mientras desde su bolsillo llegaba una extraña música. -La espero en el siguiente proyecto, Kunikida-san, usted tiene talento- dijo antes de responder la llamada y de despedirse de la castaña con una sonrisa.
Hanamaru sonrió, había tenido éxito y… tal vez ayer por la noche no era el momento, pero esa tarde ¡debía celebrarlo! Y qué mejor que hacerlo que con cierta persona de la que estaba completamente enamorada.
De camino a la salida se fijó en que la bicicleta de Yoshiko estaba apoyada en la entrada, realmente estaba hecha un desastre, pero eso era porque Yoshiko la aparcaba tirándola a cualquier lado. Hanamaru no tuvo más remido que admitir que la excusa de Ruby no estaba tan mal.
Una extraña presencia la observaba. No sabía cómo, pero ella lo sabía. Yoshiko suspiró y poco a poco apartó la almohada de su cara para ver que, efectivamente, algo la observaba.
-¡Dios!- gritó llevándose un susto, y volvió a taparse con la almohada. -Fuera de aquí, no eres bienvenido-
Notó como unas pequeñas patitas se apoyaban en su vientre y poco a poco subían hasta situarse justo encima de la almohada.
-¿Y ahora tratas de ahogarme?-
Lo que recibió de respuesta fue un simple: "miau"
-Lo sabía- apartó la almohada con cuidado y la situó encima del sofá mientras se ponía de pie. -Fuera, largo de aquí, no sé cómo has entrado-
Yoshiko señaló la puerta del balcón, que estaba ligeramente abierta, pero el gato sólo se dio la vuelta y se puso a dormir tranquilamente en la comodidad del sofá.
-¡Oye!- le gritó enfadada. -¡No puedes estar aquí!-
Se cruzó de brazos, pero el gato parecía ignorarla completamente. Cosa que hizo enfurecer a Yoshiko.
-¡Hanamaru!- gritó llamando a la chica, y en ese momento la puerta principal se abrió y la chica bajita apareció por ahí, parecía más feliz de lo habitual.
-¡Yoshiko-chan!- respondió ella, que le había oído. -¿Oh ha vuelto, zura?- preguntó acercándose al sofá para acariciar al gato que comenzó a ronronear. En ese momento, Yoshiko lo declaró su mayor enemigo.
-Seguro que tiene hambre, no sé cómo puede ser tan pequeña y escalar hasta nuestro piso- añadió rápidamente Hanamaru de camino a la cocina.
-¿Pequeña?- preguntó Yoshiko observando al gato. -¿Es una chica?- miro a Hanamaru seriamente. -¿Sabes de gatos?-
-En el templo de mi familia había muchos- respondió Hanamaru que venía con un pequeño platito donde había pescado.
-Hanamaru, no te encariñes- susurró Yoshiko mirando a la gata.
-¿Por qué?- Hanamaru se acercó a Yoshiko tras haberle dado de comer al pequeño animal. -No va a pasar nada…- añadió cogiéndole de la mano a la de pelo oscuro para que le hiciera caso.
Yoshiko la miró en silencio sintiéndose un poco mal, ella estaba acostumbrada a la mala suerte, a que las cosas no fueran como ella quería y que todo le saliera mal, y realmente no quería que a Hanamaru le sucediera lo mismo, por eso evitaba situaciones en las que podía salir dañada.
-Hanamaru- le volvió a decir. -Si le ocurre algo…- miró al pequeño animalito.
-Yoshiko- la interrumpió la castaña con una sonrisa. -No pienses en lo malo, porque si lo haces nunca lo intentaríamos, ¿no crees?-
Yoshiko rodó los ojos molesta, pero no negó que Hanamaru tenía un poco de razón.
-Bien, zura, ahora cámbiate de ropa, son casi las seis y me prometiste pasar conmigo el día entero-
Yoshiko alzó una ceja al escuchar la hora que era, y eso que ella pensaba seguir durmiendo… Cerró los ojos con fuerza. Aunque si lo posponía para mañana… "¿un momento? ¿mañana?"
-Voy- susurró Yoshiko. Y caminó a su habitación, antes de cambiarse de ropa, rebuscó encima de su mesa unos papeles.
"Oh no…" pensó volviendo a dejar el papel encima de la mesa.
El cielo había comenzado a apagarse poco a poco y Yoshiko y Hanamaru seguían en la cafetería. Las dos miraban la mesa porque el ambiente se les había hecho un poco brusco.
Lo primero que hizo Yoshiko cuando salieron de casa, fue llevarla allí para que Hanamaru pudiera pedirse una de esas hamburguesas que tanto le gustaban, trataba de sonreír, hablar y de hacer el ambiente menos tenso porque sabía que debía confesarle sus sentimientos y a la vez quería hacer que Hanamaru tuviera su mejor tarde y no estaba consiguiendo nada de eso. No lo conseguía porque pensaba llevarla al estanque que había al lado de la cafetería y decirle cómo se sentía.
Lo había planeado todo. Y cuando lo pensó por un momento antes de salir de su casa fue todo perfecto, excepto porque sus planes fallaron. "¡Cómo no!" pensó Yoshiko cerrando los ojos.
-No es tu culpa que hayan cerrado el estanque por obras- murmuró Hanamaru dándole golpecitos a la mesa. Ella también estaba nerviosa.
-Esto no está bien- dijo al final Yoshiko mirando su propio reflejo en el cristal de la cafetería, a medida que avanzaban los segundos se sentía más furiosa.
Cuando dijo esas palabras, Maru levantó la mirada de su plato ya vacío, no sabía de qué hablaba el Ángel Caído.
-Yoshiko, ya está bien, tú no sabías que estaba cerrado- la interrumpió ella.
-¡Lo tenía planeado Zuramaru!- le dijo casi en un susurro. -Y ahora lo tengo que cambiar todo-
Hanamaru sonrió al verla tan enfadada.
-Pero si tú cambias de opinión cada dos minutos, zura-
-¡Eso no es cierto!- le replicó Yoshiko indignada.
-Cuando pintamos el comedor- le recordó Hanamaru. -Ha sido azul, rojo, naranja, amarillo, verde, verde oscuro, amarillo oscuro, negro, blanco, rosa, dorado- asintió cuando dijo ese, ella también estaba sorprendida, parecía que tenían las paredes de oro. -marrón muy clarito y luego azul- soltó una pequeña risa. -Era azul y lo cambiaste a todos los colores que se ocurrían para volver al azul-
-Era un azul con un tono menos- añadió rápidamente Yoshiko.
-Sigue siendo parecido al azul original, zura- le replicó Hanamaru un poco enfadada.
-No, no es lo mismo- le explicó Yoshiko e iba a empezar a hablar sobre la diferencia de colores, pero Hanamaru se inclinó por encima de la mesa y le tapó la boca con una mano, le hubiera gustado besarla, pero sería un poco precipitado.
-Es lo mismo, zura- y se movió para ir a pagar mientras Yoshiko susurraba que no era lo mismo.
Cuando Hanamaru volvió Yoshiko la miró inflando sus mofletes en un intento de imitar a la castaña, pero sólo consiguió hacer que la más bajita comenzase a reírse.
-¿Cúal era el siguiente lugar al que querías llevarme?- preguntó cogiéndola de la mano y arrastrándola fuera de la cafetería.
-El parque de los patos- murmuró mirando hacia donde estaban las obras. -Pero tenemos que volver a casa-
-¿Vamos a jugar a videojuegos, zura?- preguntó Hanamaru emocionada.
Yoshiko miró al suelo con una sonrisa, ¿por qué le tenía que salir todo tan mal?
-No… hay algo que…- suspiró mirando a Hanamaru. -Lo siento, hay algo que tengo que hacer-
No podía confesarle que aparte de estar enfadada por lo del parque había otra razón más.
-Está bien, pero luego jugamos juntas- sonrió la castaña. Para ella no estaba siendo la tarde perfecta, podía ver claramente como Yoshiko estaba enfadada y sobre todo triste, no sabía el motivo, pero quería hacer todo lo posible por animarla.
-¿Qué juego te gustó más?- preguntó de repente Yoshiko mientras caminaban de vuelta a su casa.
-Pues… me lo pasé muy bien conduciendo- respondió Hanamaru sinceramente. -Me sentía un poco como Mari, zura-
-¿Entonces no quieres disparar a ciervos virtuales, pero si atropellar personas virtuales?- preguntó Yoshiko con una sonrisa.
-Yo no les atropellé, fue la ambulancia- le recordó Hanamaru, aunque no sabía si en esa parte Yoshiko estaba despierta o dormida.
-Suele pasar- murmuró el Ángel Caído con una sonrisa.
-¡Yoshiko-chan!- la llamó de repente Hanamaru deteniéndose en mitad de la calle. -¿Te acuerdas de esta cafetería?-
Yoshiko miró atrás y reconoció enseguida el sitio. Asintió como respuesta y los recuerdos de ella marchándose le llegaron a la cabeza. Debía decírselo, debía decírselo.
-¿Por qué te fuiste del cumpleaños de Kanan, zura?- le preguntó la castaña poniéndose otra vez a su altura.
-Nada, quería ir a jugar a casa- se apresuró a responder ella.
-Si en aquel momento no jugabas a ese juego online, sólo me evitabas durante semanas y…- Hanamaru se quedó en silencio. Era cierto, antes de que sucediera todo eso, Yoshiko sólo la evitaba, se ponía nerviosa si tenían que pasar mucho tiempo juntas y cuando Maru trataba de hablar con ella se ponía de mal humor.
Era algo como lo que estaba haciendo ahora, y todo eso lo hacía… por ella.
Por estar cerca de ella.
Se llevó una mano a la boca, pero su reacción de sorpresa no la pudo evitar. Tal vez, Yoshiko sentía algo, por eso se comportaba así.
Pero si lo hacía, ¿por qué no aprovechaba esa tarde y hacía algo? ¿Por qué quería volver a casa?
-O… oye, zura- la llamó cuando ya distinguió su piso a lo lejos.
-¿Sí?- preguntó Yoshiko en esa actitud seria.
-Déjame las llaves…- dijo de repente. Yoshiko volvió a mirar atrás, sólo que esta vez se detuvo. -¡Déjamelas!- le gritó Hanamaru.
-Está bien, cálmate- Yoshiko enseguida sacó las llaves, las tenía localizadas porque en un par de minutos llegarían a su casa. Se las dio a Hanamaru pensando que ella iba a adelantarse y a abrir la puerta. -¿Contenta?-
Y en vez de adelantarse unos pasos, Hanamaru cerró el puño con fuerza y se giró hacia una especie de parque con bosque que había cerca de su casa. Entonces con toda la fuerza movió el brazo como si fuera a lanzar una pelota. Yoshiko miró al cielo anaranjado y luego al montón de arbustos con una cara de sorpresa.
"¡La llaves!" pensó rápidamente.
-¡ZURAMARU!- le gritó Yoshiko enfadada. -¿Qué haces?-
-¡No te puedes ir a casa!- le replicó la castaña. -No puedes seguir huyendo-
-¡No huyo de nada, tengo que volver a casa a por unas cosas!- le replicó Yoshiko acercándose al parque, que cómo no, para su gran suerte estaba hasta arriba de hierbas altas. -¿Por qué has hecho eso?-
La castaña no respondió, sólo se cruzó de brazos y miró a Yoshiko.
-Entonces, gracias Zuramaru- murmuró sarcásticamente comenzando a buscar las llaves por todo aquel lío de plantas.
Yoshiko la miró de reojo, cierto que la tarde no estaba siendo tan… divertida como esperaba, pero tampoco era para que Hanamaru sabotease sus nuevos planes.
-¿Al menos me vas a ayudar a buscarlas?- le preguntó de mal humor.
-No, zura. No hasta que me cuentes los planes que tenías-
-Ir, comer, ver patos, volver a casa- dijo Yoshiko rápidamente buscando entre el segundo arbusto. Si no encontraba las llaves a tiempo…
-Ahora cuéntame por qué estás tan triste-
-No estoy triste- le dijo al instante Yoshiko levantándose de allí. -Sólo molesta porque nada es como quiero-
-¿Y qué era lo que querías, zura?- le preguntó Hanamaru más enfadada a ser posible.
-¡Cumplir la promesa de Harasho!- le respondió más alterada que antes volviendo a la búsqueda, estar enfadada le daba la fuerza suficientes para ir más rápido de lo que pensaba.
-¡Pero ibas a casa! ¡Estoy segura de que en casa no lo podías hacer porque de lo contrario ya lo hubieras hecho!-
-¡Puedo decirte en cualquier parte que te quiero!- gritó ella al final.
Yoshiko se detuvo de golpe y miró a Hanamaru, que estaba sonrojada y extrañamente ¿contenta? Todos sus pensamientos le habían dicho que la iba a rechazar, pero ella estaba sonriendo. -¿Ves? No era así cómo lo tendría que hacer -dijo al final molesta, mirando a cualquier parte menos a la castaña.
-Yoshiko-chan- la llamó Hanamaru acercándose al parque.
-Dé… Déjame, Zuramaru- Yoshiko se volvió a agachar para seguir buscando las llaves, su cara estaba ardiendo.
-Yoshiko~ dijo ella riéndose acercándose al Ángel Caído. -Tengo las llaves, zura-
-Pero… si…- Yoshiko la miró, la castaña estaba a unos centímetros de ella.
-Nunca las he llegado a tirar, te he engañado como a un perro- se burló ella comenzando a reírse.
-¡Zuramaru!- le gritó Yoshiko enfadada y en vez de mirar hacia otro lado, cogió a Hanamaru del cuello de la camiseta y la atrajo hacia ella dándole un beso en los labios que la pilló por sorpresa.
-Ahora te he engañado yo y tengo nuestro primer beso- anunció Yohane rápidamente, pero en vez de que Hanamaru se avergonzase volvió a reírse.
-En realidad…- dijo la castaña. –Ya te besé yo antes, perdón, zura-
Yoshiko se quedó en silencio. Hanamaru… simplemente podía con ella. Volvió a atraerla y la besó otra vez, a diferencia de la primera esta fue más despacio. Aunque se alejó a los pocos segundos.
-Siento que nada salga como planeo, pero tenemos que volver a casa- dijo susurrando, mirando al suelo tristemente.
-Está bien…- le dijo Hanamaru acariciándole la mejilla.
Caminaron otra vez en silencio hasta el piso, y una vez que entraron dentro de él, Yoshiko se giró a mirar a Hanamaru.
-¿Me puedes prestar el guion de la obra?- le preguntó de repente.
-Claro, zura- entrecerró los ojos e iba a bromear con que no lo quemase, pero antes de eso, Yoshiko se fue a su habitación.
Hanamaru, que seguía de pie en el pasillo totalmente confundida, fue a su habitación a por el guion. Cuando lo cogió en sus manos se fijó en que había un par de garabatos y anotaciones respecto a sus ideas, pero no le dio importancia.
Caminó hasta la habitación de Yoshiko y antes de abrir la puerta pasó la mano por las pegatinas que había en ella. La mitad eran al estilo "no pasar, ritual en acción" que le habían hecho mucha gracia al principio. Llevó una mano al pomo y antes de abrir, Yoshiko se adelantó.
-Oh gracias- sonrió cogiendo el guion. -Ahora tenemos que ir a un sitio-
-Yoshiko, me estás comenzando a asustar- le dijo Hanamaru con una sonrisa. -¿Qué ocurre?-
-Me tengo que ir- respondió el Ángel Caído.
Y Hanamaru se quedó allí de pie, completamente quieta y sin decir nada. Se enfadaba muy pocas veces, pero esta era una de ellas.
A regañadientes acompañó a Yoshiko al aeropuerto mientras ella le explicaba sobre el viaje que tenía que hacer por sus estudios. Hanamaru no habló, sólo miraba cómo adelantaban a los otros coches en el taxi en el que iban y eso hacía que Yoshiko se pusiera cada vez más nerviosa.
Cuando llegaron, las dos caminaron hacia la sala principal donde anunciaban los vuelos y fue el momento de hablar al final.
-Iba a decírtelo aquí- le dijo Yoshiko suspirando. -Comer juntas, ver los patos y… decirte que me gustas, luego ha cambiado el plan y pensaba decírtelo aquí, pero eres un angelical demonio que me saca de quicio y ha hecho que se lo grite en un parque mientras buscaba unas llaves imaginarias-
Hanamaru la miró inflando sus mejillas. Odiaba todo esto, ahora entendía un poco a Yoshiko, se suponía que esto no debía ser así.
-¿Ibas a decírmelo aquí porque si te decía que no, podías irte en avión, zura?- le preguntó seriamente, Yoshiko sonrió.
-Eso es estúpido, tendría que volver tarde o temprano y…- notó un agarre en sus mejillas.
-¡Eres una idiota!- le gritó Hanamaru.
-¡Eh que duele!- se quejó Yoshiko y también cogió las mejillas de Hanamaru, era su forma bonita de pelearse.
-¡Una idiota y una despistada, zura!- las palabras de Hanamaru le dolían un poco, pero no más que el agarre, parecía que la sujetaba con unas pinzas de acero ardientes. -¡No quiero esperarte, que ¿un mes o dos? Justo cuando… ¡odio que todo te salga mal!-
-¡Zuramaru!- Yoshiko consiguió soltarse del agarre y antes de que la castaña la volviera a atacar la cogió de las muñecas. -Me voy una semana, sólo una semana-
-Ah…- la castaña se ruborizó un poco y trató de recuperar la compostura, desde que se había despertado estaba actuando de una forma alocada. Evitó mirar a Yoshiko. -Sigues siendo una tonta, te vas justo cuando… cuando más quiero estar contigo-
-Es el encanto de los Ángeles Caídos, somos unos idiotas encantadores- le respondió Yoshiko divertida, todavía sin soltarla de las muñecas.
Hanamaru miró a Yoshiko. Definitivamente no estaba controlando sus emociones, hoy Yoshiko la había sacado de quicio más veces de lo normal y cada vez que lo hacía sólo pensaba en besarla.
-Yo diría más que el encanto de los Ángeles Caídos es que son unos irresponsables, malhumorados y… amantes de los perros…-
-¡Zuramaru!- se quejó Yoshiko, ahora entendía por qué le había gustado tanto jugar a Grand Theft Auto. Su pequeña castaña estaba desarrollando un lado oscuro.
-Que se ríen de forma muy extraña y no son conscientes de cómo actúan cerca de ti hasta que se enamoran y piensan que lo van a echar todo a perder por su mala suerte…-
-Te da para un libro…- comentó Yoshiko molesta.
-Que te enamoran sin darse cuenta por sus pequeñas acciones y al final, deciden decirte que se van de viaje unos minutos antes…-
-Ha sido casi una hora antes…-
-Y aun así sólo quieres besarlos, zura- terminó Hanamaru.
Yoshiko se acercó a Hanamaru y por supuesto, la besó. A diferencia de su beso en el parque este pudo durar el tiempo suficiente.
-¿Cuándo me has besado?- preguntó con curiosidad separándose un poco de la castaña, no le encajaba.
-Ah…- Hanamaru se sonrojó y sonrió. -Es un secreto, zura- Yoshiko alzó una ceja, esto no iba a quedar así.
-Ha llegado la hora Zuramaru, en unos minutos me tendré que marchar… yo, Yohane-sama emprenderé un viaje por territorios inexplorados y contribu…-
Hanamaru la volvió a besar. Si tenían unos minutos más era lógico que no iba a dejar que su Ángel Caído comenzase a divagar. Casi le dio la risa al pensarlo, pero Yoshiko le había creado problemas de atención. Quería su atención en todo momento y este era uno de ellos.
-Cuatro minutos para embarcar- le dijo Yoshiko mirando el tablero de los vuelos.
-Suficiente- Maru volvió a juntar sus labios y esta vez no dejó que Yoshiko la interrumpiera con cualquier comentario.
Tras muchos, un montón, de sollozos de Honoka, la chica logró tranquilizarse y soltó por fin a Nozomi. Todas seguían en el templo hablando con la pelimorada que de vez en cuando miraba a Eli. La rubia había decidido alejarse para darles espacio.
-¡Y tú!- le gritó Nico llamando otra vez la atención de la chica de las cartas. -¡Eres una idiota! ¿Por qué no vienes a hablar conmigo?-
-Lo siento Nicochi- se disculpó ella y lo hacía de verdad. Hanayo le había demostrado en sólo una conversación que estaba equivocada.
-Já, por esta vez lo dejaré pasar- le respondió Nico todavía enfadada, y se cruzó de brazos mirando a su amiga fijamente. –Tch-
-¿Me quieres abrazar, Nicochi?- le preguntó Nozomi con una sonrisita. -¿Igual que quieres abrazar a Maki pero no lo haces porque según tú no sientes absolutamente nada por ella?-
-¡Cállate!- le gruñó, y dio un paso alejándose, pero volvió sobre él para abrazar a Nozomi rápidamente. -Tonta- le dijo alejándose.
Nozomi sonrió y miró al suelo, no se esperaba que estuvieran todas aquí, esta situación se le hacía extraña, pero muy familiar y a la vez perfecta.
-¿Por qué no vas a hablar con ella?- preguntó Kotori poniéndose a su lado señalando a Eli que seguía dando vueltas. -Yo vigilaré a Honoka un rato-
Nozomi asintió y caminó hacia Eli que enseguida se quedó quieta mirándola alterada.
-He pensado… ¿quieres que empecemos de nuevo? No sé que hacer, he visto muchas películas, demasiadas… pero… yo…- alzó una mano, estaba hablando lo suficientemente rápido como para confundir a Nozomi. -Me llamo Harasho- se quedó callada un segundo. -¡No!- gritó alzando las dos manos. -Me llamo Eli y no debería seguir los consejos de Honoka-
Se mordió el labio y se dio la vuelta mientras Nozomi se tapaba la boca, seguía siendo su adorable Elichi.
-No quiero empezar de nuevo- susurró ella y vio como Eli se tensaba. Jugó con sus manos, ella tampoco sabía qué hacer ahora.
-Entonces si no quieres empezar de nuevo… como es muy pronto para hacer una promesa… voy a… voy a empezar corrigiendo mis errores- Eli se dio la vuelta, guardó sus manos en los bolsillos del pantalón para que Nozomi no viera como temblaba.
"Bien Ayase, primera cita, te dijo que te quería y tú respondiste con un "bien"… Qué estúpido"
-Fue en este sitio- Eli la miró fijamente. -Tú te confesaste, creo que es mi turno- miró hacia donde estaban las demás y en vez de bajar la voz por vergüenza la alzó. -Te amo, Nozochi-
La pelimorada la miró sin decir nada y luego se sonrojó un poco enfadada.
-¡No me llames así!- le dijo riéndose.
-Es que estabas tan callada- respondió Eli riéndose. -Nos ha salido todo ridículamente mal. La chica de las cartas y la que tiene miedo a la oscuridad con siete hijas-
-Seis… y una mascota-
-Te amo…. Nozochi- respondió Eli riéndose.
-¡Os he oído!- se quejó Nico desde atrás, que se acercaba peligrosamente para atacar a Eli, porque contra Nozomi no podía hacer nada, por lo menos no hoy… aunque en un par de horas y si la pelimorada seguía molestándola sí, sin duda alguna iría a por ella.
-¡Nico-chan!- la llamó Maki. -Rin, Hanayo, ayudarme-
-¡No te enfades, lo dijo Nozomi hace mucho tiempo, nuestro futuro iba a ser alocado y divertido!- respondió Eli alejándose de Nico, que había cogido un palo como arma.
-¿Aún te acuerdas?- preguntó Nozomi sorprendida y Eli la miró entrecerrando los ojos.
-Por supuesto que me acuerdo, era nuestra predicción- susurró. -Cómo si fuera nuestra promesa de que nos volveríamos a ver por muchos obstáculos que se interpusieran-
Nico alcanzó a Eli y esta no tuvo más remedio que echar a correr, tratando de llamar a Honoka para que la defendiera.
Nozomi sintió cómo su corazón se volvía loco, la primera vez en la que había sido sincera con sus sentimientos, cuando se había armado de valor y le había pedido a Eli quedar en el templo… y ella lo recordaba.
Sin duda alguna era una densa y a la vez perfecta, perfecta Elichika.
-Vamos, que no ha sido para tanto- dijo Yoshiko con esa especie de toga negra que siempre se ponía por encima cuando interpretaba a el Ángel Caído, incluso llevaba su característica pluma negra en el pelo. -Vamos, Zuramaru-
La castaña la miraba desconfiada, ¿acaso Yoshiko no había escuchado ese "crash" o es que se estaba haciendo la loca?
-Hanamaru-chan- la llamó al final deteniendo la puerta del ascensor, la más alta se veía molesta. -Ven-
-Pero… ¿no has oído eso? El ascensor se va a caer- lloriqueó la más joven. -Se va a caer y no me he terminado el libro que me estoy leyendo, y está interesante… y no le he dicho a Ruby que...-
-¡Zuramaru!- la interrumpió Yoshiko. -¡Cállate y sólo dame la mano!- dijo extendiéndola hacia la castaña.
Maru la miró con susceptibilidad, pero sin darse cuenta, estaba dirigiendo su propia mano hacia la de Yoshiko. La entrelazó con la de ella y esperó.
"¿Está temblando?" pensó Yoshiko sorprendida. "Ahg, que remedio"
Soltó la mano de Hanamaru y la miró fijamente deteniendo la puerta del ascensor por quinta vez, quienquiera que lo necesitase podía usar las escaleras, Yoshiko estaba haciendo su buena acción del año.
-Mira, Yohane-sama no tiene suerte, para nada, nunca tengo suerte, ni un poco- dijo haciendo muchos gestos a los que Hanamaru miro atentamente con su cara de cervatillo a punto de ser atropellado. -Así que mira esto- comenzó a dar unos saltitos en el ascensor haciendo que este se moviera un poco, y observó cómo Hanamaru se ponía blanca al instante.
-¡Yoshiko, no hagas eso!- gritó asustada.
-¡Pero no ha pasado nada!- le respondió Yoshiko abriendo los brazos. -Así que ahora, Little Demon, demuéstrame lo que vales-
Extendió su mano otra vez mientras ponía la mejor de sus sonrisas. Hanamaru tragó saliva, y volvió a agarrar la mano de Yoshiko, sintiendo otra vez esa tibieza y suavidad.
-Ahora… entra- le pidió Yoshiko. Hanamaru la miró a los ojos haciendo un testamento mental, valdría de poco, pero así sabía las cosas que tendría que hacer si salía de esta. Dio un paso, luego otro y al final entró al ascensor. -¡Ya estás! Bien hecho- Yoshiko le volvió a sonreír.
-Zura~ respondió ella. No se estaba tan mal, incluso el ascensor tenía música.
-Ya puedes soltarme de la mano…- le susurró Yoshiko.
-Mejor no- le respondió Hanamaru sin mirarla. -Si… si no te molesta-
Yoshiko no dijo nada, para ella también resultaba cómodo, incluso tranquilizador, tener así a Hanamaru. Sonrió haciendo más fuerza y notó una extraña calidez en el pecho, ¡esa era su Little Demon! La chica de los zuras, tímida, pero valiente, y estaba orgullosa de ella.
Eli se miró en el espejo del baño y sonrió débilmente, quería recogerse el pelo, pero tendría que llevarlo suelto porque no conseguía que le quedase bien el recogido.
-Con lo perfecto que había quedado esta mañana- suspiró tratando de echarse el pelo hacia delante. Sin embargo, al ver que no podía hacer nada más decidió dejarlo. -Gracias por el cepillo- murmuró Eli devolviéndoselo a Kotori que estaba a su lado.
La peligris asintió, no había hablado desde que entraron al baño para que Eli consiguiera arreglarse el pelo que había acabado hecho un desastre por todos los abrazos que le daba Honoka, la mayoría de ellos con lágrimas.
-¿Estás lista?- preguntó Eli abriendo la puerta y saliendo al pasillo, Kotori la siguió de cerca mientras pensaba en algo.
Eli observó los pasillos y las aulas, todo estaba completamente vacío, y no pudo evitar sentir una sensación de tristeza porque era su último día caminando por ahí. A no ser que Honoka hiciera algo muy extraño y las llamasen para volver. Era una probabilidad que tenía un porcentaje muy alto de que sucediera.
-Último día- dijo en voz alta. Miró las puertas que llevaban a una de las salidas, podía escuchar el sonido de voces de los otros alumnos que estaban celebrando allí afuera junto a sus familias y amigos.
-¿Puedo preguntarte una cosa?- habló al final Kotori, que andaba unos pasos tras ella.
-Claro, ¿algún problema?- Eli se arreglaba la chaqueta y decidió no detener el paso.
-Umi-chan, ¿te ha dicho algo de mí?-
Al oír esa pregunta se giró para mirar a Kotori. No entendía muy bien la pregunta y tampoco el tono de voz tan triste que usó.
-No... ¿Ocurre algo? ¿Os habéis peleado?- murmuró Eli.
-Solo quería saber si ella te había dicho algo sobre mí- respondió Kotori encogiéndose de hombros. -Por nada en especial-
Eli sonrió al darse cuenta de por dónde podría dirigirse la conversación. Normalmente no bromeaba mucho con sus amigas, pero era el día de su graduación... Ya había incumplido la regla de estar hasta tan tarde en la escuela el día anterior, ¿por qué no seguir haciendo el mal?
"A Nozomi le encantaría esto" pensó de repente "¡Nozomi!" Miró hacia la salida, aunque no la había visto por ninguna parte.
-¿Has visto a Nozomi?- preguntó Eli olvidándose de todo lo demás.
-Ahora que lo dices... Ha desaparecido- le respondió Kotori.
-¡Voy a buscarla, si ves a Honoka dile que nuestra foto puede esperar!-
-¡Vale!-
Kotori observó cómo Eli echó a correr por el pasillo con bastante prisa. En ese momento las puertas que estaban detrás de la peligris se abrieron haciendo que un escalofrío la recorriera.
-Kotori- la llamó Umi.
-Oh, Umi-chan-
-Honoka... No sé dónde se ha metido- le explicó rápidamente acercándose a ella, sin fijarse en la amplia sonrisa que Kotori le dedicaba. -¿La has visto?-
-No- respondió ella riéndose, hoy todos le preguntaban dónde estaban las demás personas. Umi la miró confundida por la risa, pero aun así sonrió.
-¿Qué te hace tanta gracia?- la peliazul miró en todas las direcciones, por si acaso había algo que se estaba perdiendo.
-¿Umi, te gusta alguien?- preguntó de repente la peligris haciendo que poco a poco la cara de Umi se pusiera roja. Al hacer la pregunta en voz alta, incluso ella fue consciente de lo directa que había sonado.
-¡Ko… Kotori!- le gritó. -¡No es momento para hacer esa pregunta!- le recriminó dándose la vuelta dispuesta a marcharse.
-¡Umi-chan, espera!- Kotori la agarró del brazo. -Me... Me refiero a algún personaje o un escritor o un actor- trató de salvar la conversación, pero la mirada fija de Umi le decía lo contrario, que por mucho que lo intentaste la peliazul había descubierto el verdadero significado.
Umi la miró en silencio, Kotori no solía meterse con ella, así que no había problema en decirle la verdad… aún así ¡era demasiado vergonzoso hacerlo!
-No hay nadie que me guste en ninguno de los sentidos que has preguntado…- respondió al final con una voz apenas audible que hizo que el corazón de la futura diseñadora diera un vuelco.
"Aún es pronto... pero es posible" suspiró pensando en eso, y salió al patio delantero donde estaban todos reunidos.
-¿Y tú Kotori, hay alguien que te guste?- escuchó de repente tras ella y al oírlo, no tuvo más remedio que mirar a Umi sorprendida, no se esperaba una pregunta así.
-Eh… Bueno…- empezó ella tímidamente. Umi la seguía mirando porque estaba esperando una respuesta. -Hay alguien- susurró al final con una sonrisa.
La peliazul asintió, pero no pudo evitar una pequeña molestia en el pecho. Kotori se quedó en silencio esperando a que ella hablase, pero no sabía cómo responder exactamente.
-¿Fe… felicidades?-
-¿Qué?- Kotori sonrió y luego comenzó a reírse haciendo que Umi se sonrojase, aunque no la interrumpió, le gustaba ver a Kotori reír, y al final ella se unió a las carcajadas.
Eli corría tan rápido cómo sus piernas le permitían porque sabía a dónde tenía que ir, y tenía mucha prisa por llegar. Pero antes de que pudiera girar la esquina se llevó un golpe contra alguien.
-¡Aaaaaaaauch!- escuchó, y no le hizo falta abrir los ojos para saber quién era. -¡Uh hu dueleee!-
-¿Qué haces corriendo así por el pasillo?- le preguntó molesta.
-Yo también pregunto lo mismo- lloriqueó Honoka tratando de ponerse en pie, pero al recibir tal impacto no podía ni moverse.
Eli, que estaba observando como Honoka se arrastraba penosamente por el suelo, se sintió mal y la ayudó a ponerse de pie.
-Venga, que sólo ha sido un golpecito...- le arregló un poco la chaqueta y luego recogió un papel que se le había caído a la pelijengibre del bolsillo.
Se agachó para recogerlo y miró sorprendida a Honoka, ¿Qué hacía ella con eso?
-¿Una fotografía de Kira Tsubasa firmada por ella?- preguntó casi con incredulidad.
-Ah- Honoka le quitó el papel de las manos y se sonrojó un poco. -No te preocupes... Ella no se fijará en mí- volvió a guardarlo en el bolsillo.
-Pues entonces tiene que estar muy ciega- murmuró Eli continuando con su camino. -Pero da igual, tienes prohibido salir con ella-
-¡Eli!- Honoka la intentó seguir pero le recorrió un dolor desde el pie hasta la cadera. -Auch...- sólo consiguió mirar cómo se alejaba. -¡Me refería como líder! ¡Eli!- gritó, pero la rubia ya desapareció. -Como líder…- miró otra vez el bolsillo de su chaqueta.
-¿Algo especial, muy especial?- dudó Nozomi mirando sus cartas, era la tercera vez que las barajaba y llegaba a la misma conclusión. -No puede ser- las recogió negando con la cabeza, aunque hasta ahora sus predicciones nunca habían fallado.
¿Pero qué podría ser un momento especial para ella? Sí, era el día de su graduación, pero sus padres no habían podido asistir... Y sí, estaba rodeada de amigas, pero no dejaba de pensar que sería su último día en el instituto. No más uniformes, no más taquillas, ni buenos días a sus amigas ni molestar a Nico, ni jugar con Honoka, ni aconsejar a Maki, ni, bueno, todo lo que hacía a diario. Todo lo que se le venía a la mente podía ser triste.
-A no ser que Honoka venga con manjus...- miró a la puerta. -He dicho… manjus…- insistió fijándose en el pomo de la puerta, pero este seguía completamente quieto.
Suspiró mirando las cartas, estaba sola en el aula del consejo estudiantil que seguía lleno de los papeles de su última broma. Tras jugar con las cartas unos segundos más y concentrarse, sacó otra vez las mismas.
-¡Imposible!- gritó, en parte emocionada.
-¿Qué es imposible?- preguntó la voz de Eli tras ella. Nozomi la miró sorprendida y con la boca abierta por la sorpresa.
-¡Elichi! Es el día, el día- dijo remarcando la palabra con mucha fuerza. -Deberías estar con tus padres y tu hermana, ¿al final entrará a Otonokizaka?-
La rubia asintió caminando hacia la ventana, desde ahí se podía ver a todos los alumnos paseando tranquilamente.
-¿Qué es imposible?- preguntó cruzándose de brazos y volviendo a mirar a Nozomi, porque había ido corriendo hasta allí sólo para estar con ella, no para observar a otros alumnos.
-Hay una predicción que...- Nozomi miró a Eli en silencio, ahora se le ocurría una mejor idea de lo que podía ser algo especial.
-¿Es mala?- preguntó la chica tomando asiento al lado de la pelimorada para mirar las cartas, aunque ella no las entendía.
Cuando se sentó, Nozomi volteó rápidamente una de ellas, la tapó con su mano y se quedó mirando la mesa esperando que Eli no se hubiera dado cuenta.
-No... Sólo dicen que... Todo va a cambiar-
-Ah...- Eli se quedó en silencio -¿cuál es esa carta?-
Nozomi miró el dedo de Eli y luego hacia donde señalaba, había empezado por la primera y ella trataba de ocultar la segunda.
-Cambio- murmuró, tratando de no darle importancia.
-¿Y la que escondes?- preguntó con una sonrisa de lado que hizo sonrojar a Nozomi.
-Nada...-
-No seas así- la pinchó Eli acercándose más a ella, durante los últimos meses se había dado cuenta de que si miraba a Nozomi y se acercaba, era capaz de ponerla nerviosa, y a ella tampoco le disgustaba estar tan cerca de la pelimorada.
-¿No deberías ir a hacerte fotos y todo eso?- preguntó Nozomi a la defensiva con una ceja alzada tratando de imponerse a Eli. Pero ella sonrió, completamente, lo que dejó a la pelimorada sin defensa.
-Tengo tiempo- susurró ella. -¿Cuál es la carta que escondes?-
-Una carta muy muy mala- respondió ella en el mismo tono de voz.
-No lo creo- apoyó su brazo en la mesa y en él la cabeza para poder mirar a Nozomi completamente, que seguía con la mano estirada, tratando de ocultar la carta.
-Oh Elichi, ¿vas a conquistarme?- bromeó ella siguiéndole en juego, pero sin mover la mano ni un centímetro. Pero debía admitir que con esa sonrisa y el pelo suelto cayéndole sobre los hombros… estaba consiguiéndolo.
-Tal vez...- suspiró Eli. -¿Cómo de mala es la carta?- preguntó lentamente haciendo que Nozomi le prestara atención.
-Muy mala, te lleva a un círculo del que no quieres y es muy dificil salir- respondió.
-¿Y es una predicción para ti?-
Nozomi asintió, no entendía por qué Eli tenía que estar usando con ella su voz de chica responsable y a la vez cautivadora. ¿Acaso no se daba cuenta de lo que estaba haciendo realmente? Aunque claro, Nozomi no iba a interrumpirla, prefería fingir que tampoco se daba cuenta.
-Bien, si es tan mala...- Eli se acercó un poquito más, lo suficiente para que las dos quedasen cerca. -¿Puedo hacer algo para cambiarla?-
-En realidad- Nozomi sonrió moviendo la carta hacia la baraja, poco a poco. Por muy convincente que estuviera siendo Eli, no se iba a dejar vencer. -Puedes hacer muchas cosas para cambiarla, pero creo que todavía no eres consciente del verdadero significado de la carta-
La rubia la miró confusa, se había perdido un poco. Antes de que replicarse la puerta se abrió dejando ver a Nico que las miró enfadada.
-¿Ya estáis coqueteando otra vez?- suspiró ella molesta.
Aunque dijo eso, ni Eli se apartó de Nozomi ni Nozomi dejó de ocultar la carta. Las dos eran demasiado cabezotas.
-Nicochi, ¿qué ocurre?-
-Te están buscando y sólo yo me hacía una idea de dónde podías estar- dijo ella caminando hacia atrás. -Así que... Terminar esto y- señaló a Eli -baja cuando quieras- cerró la puerta con cuidado y se marchó.
-Ya la has oído- le sonrió Nozomi con la carta a unos pocos centímetros del lugar dónde podía ocultarla.
Eli se levantó del asiento enfadada y recogió las cartas, excepto la que Nozomi ocultaba. Cuando terminó, cogió la baraja y las juntó. Todo eso lo hizo lo suficientemente rápido cómo para que Nozomi no pudiera oponer resistencia.
-¿Elichi?- dudó ella moviendo la carta, todavía oculta.
-Me voy a llevar tu baraja y veré cuál es la que falta- respondió Eli encogiéndose de hombros. -No quiero que me ocultes la verdad por muy mala que sea- respondió tranquilamente.
Nozomi sonrió levantándose de la silla para ponerse a la altura de Eli.
-¿Ehh? ¿Acaso te preocupas por mí?- preguntó Nozomi con una sonrisa.
-Sí- la sinceridad de Eli hizo que su corazón apretase con más fuerza. -Ahora vamos, tenemos que bajar-
-Pero te han llamado a ti- le recordó Nozomi tranquilamente. -Tienes que ir con tu familia-
-Entonces genial, porque tú eres mi familia- respondió Eli abriendo la puerta y saliendo al pasillo. La pelimorada al escuchar esas palabras notó como los latidos de su corazón se aceleraron aún más, nunca esperó escuchar eso de Eli. -Incluso tenemos hijas y todo- caminó por el pasillo cerciorándose de que Nozomi la seguía.
-¿Y... cómo de mal ves nuestro futuro?- bromeó ella señalando la carta que todavía llevaba Nozomi en la mano.
-Lo veo... Un poco...- Nozomi miró la carta que llevaba en la mano sin dejar que Eli la llegase a ver. -Un poco alocado, divertido, con momentos intensos y nuevas expectativas- respondió ella. -Y por muchas cosas que sucedan, seguiremos juntas, somos una familia-
-Me gusta, suena a que no nos vamos a aburrir- le dio la mano libre a Nozomi y ella la aceptó con una sonrisa.
-Elichika- la llamo Nozomi acercándose completamente a ella. -Te me has aficionado al mal- susurró y le dio un beso en la mejilla pillando a Eli con la guardia baja. -¡Feliz día de nuestra graduación!-
-¿Ahora nos felici...? ¡Eh! ¿Y la carta?- dijo señalando la mano de Nozomi que ahora no sujetaba nada.
La pelimorada sólo sonrió y se adelantó un par de pasos soltando la mano de Eli, que seguía quieta mirando alrededor por si se había caído la carta al suelo.
-¡Aún te queda mucho por aprender!- la voz de Nozomi hizo que la mirase confundida y sin apartar la mirada de Nozomi, levantó la última carta que estaba arriba del todo. La miró rápidamente porque tenía miedo de que la pelimorada se le escapase.
"Los amantes" pensó mientras la leía rápidamente. "Tal vez no era esta" y volvió a guardarla en la baraja. "Pero... Sí, me gustaría"
-¡Nozomi, espérame!-
La pelimorada aceleró un poco más el paso, sabía que tarde o temprano Eli la alcanzaría, por eso no se preocupaba por echar a correr. Aún así no pudo detenerse cuando la llamó, tenía que recuperarse de ese "nuestro futuro" porque Eli se había unido inconscientemente a la predicción que ella había indicado desde un principio que era suya y eso… eso la hacía bastante feliz.
-¡Te atrapé!- sonrió Eli dándole un abrazo al que Nozomi correspondió enseguida. -¡Bien, ahora vayamos con todas- la rubia sabía perfectamente que debía separarse de la pelimorada, pero no la soltó. Quería seguir protegiéndola y haciéndola reír con sus ocurrencias.
Desde que recuperó la pasión por el baile gracias a Honoka, había pensado emocionada en la graduación, en cómo podría perseguir sus sueños relacionados con el ballet sin descanso, por eso no entendía por qué estaba tan molesta de que tuviera que acabar el instituto.
-¿Me sueltas?- susurró Nozomi sacándola de sus pensamientos.
-Ah… sí- Eli se separó y miró a la pelimorada que seguía sonriendo, le dieron ganas de preguntarle por qué estaba tan feliz.
-Venga Elichi, no estés tan triste, luego te invitaré a un parfait- bromeó Nozomi señalando las escaleras con la cabeza. -¿De acuerdo?-
-Harasho-
Las dos comenzaron a bajar juntas las escaleras.
-Este viernes, ¿tienes algo que hacer?- preguntó de repente Nozomi.
-Uhmm, no- le respondió Eli fijándose en que aún llevaba las cartas en la mano. Alzó el brazo para devolvérselas a Nozomi, pero ella no la miraba, parecía muy concentrada.
-¿Te acuerdas dónde me recogiste el día en el que llovió mucho y yo no llevaba paraguas?-
-¿Fue en el templo?- dudó Eli insistiendo en devolverle las cartas.
-Sí Elichi- sonrió Nozomi. -Gracias- dijo recuperando sus cartas. -¿Podemos quedar allí el viernes?-
-Claro- sonrió, todavía sin ser consciente de lo que había aceptado. Su corazón se hacía una idea, pero ella ni lo intuyó.
-¡Nozomi, Eli!- les gritó Honoka que estaba exactamente en el mismo lugar. -¡Ayudarme!- lloriqueó alzando una mano.
-¿Honoka-chan? ¿Qué ocurre?- le preguntó Nozomi acercándose preocupada.
-¡Eli y yo nos hemos chocado y duele mucho!- se agarró a los hombros de Nozomi cuando ella se acercó del todo. Al escuchar lo que le dijo Honoka miró a Eli de reojo que se sonrojó de golpe.
-Debía de ser una buena razón para ir corriendo de esa forma tan bruta…- susurró ella.
-Era la mejor de todas- se defendió de repente Eli y su mirada se cruzó con la de Honoka, ella sabía a donde se dirigía cuando se chocaron.
-Voy a llamar a la enfermera- le respondió Nozomi -no te muevas- añadió con una sonrisa, que a pesar de la situación hizo reír a Honoka.
"Tienes prohibido salir con ella" le dijo Honoka a Eli moviendo sólo los labios.
"¿Qué?" preguntó ella sonrojada. Sabía que Honoka seguía molesta por haberla dejado ahí tirada, pero nunca esperó que su propia frase le afectaría tanto.
"Lo que has oído… bruta" y le hizo un gesto de burla a Eli.
-¿Qué hacéis?- preguntó Maki indiferente. -¿Sabéis que Nico-chan os está buscando a todas como una loca?-
-Hemos tenido un pequeño accidente- señaló Eli a Honoka.
-¿Qué le pasa?- preguntó Maki acercándose a ella, que seguía quieta en el sitio.
-No la toques, le…- y antes de que terminase la frase algo pasó a toda velocidad tan cerca de ella que incluso la asustó.
Al segundo siguiente vió como Rin estaba abrazando a Maki y ella mantenía el equilibrio con un pie.
-¡Rin-chan!- la llamó Hanayo que se acercó a las chicas, y eso hizo que la pelinaranja se girase haciendo que Maki perdiera el equilibrio y las dos cayesen sobre Honoka.
Eli sólo tuvo tiempo de taparse los oídos antes de que Honoka soltase un gran sollozo… tal vez no había sido un golpecito…
-¿Maki-chan, Honoka-chan?- preguntó Nico que había aparecido al final del pasillo.
-¡Honoka!- gritó Umi desde la otra parte del pasillo, detrás de ella la seguía Kotori con una cara de preocupación.
-Sí, ella está…- Nozomi guardó silencio al ver cómo estaba la escena. Y entre todo ese caos levantó la mirada para fijarla en Eli que la miró fijamente y poco a poco sonrió.
-Un poco alocado y divertido- respondió encogiéndose de hombros. Nozomi sonrió, sería un gran futuro.
¡Purrrrrrrrfect! ¡Nos leemos! ¡Sacaré tiempo de debajo de las piedras! ¡Gracias por vuestro apoyo! ¡Todo escrito con exclamaciones! ¡Sayonaraaaa! :3
PD: +Okey, todo muy bien. ¿Dónde está mi KotoUmi? -¿En el epílogo? +¿Y You? -¿En... el epílogo también? +Veo que vas entendiendo algunas cosas... ¿Y dónde están los videojuegos? -¿Epílogo? +Que lista eres... ¿Y el Tsubahono? -Que sí, que está todo en el epílogo, incluso Nico y su palo. +Muy bien... -¿Puedes bajar ya el arma?
