DISCLAIMER: Naruto, su mundo y sus personajes, le pertenecen a Masashi Kishimoto.

… Enjoy! …


~PENUMBRA~


Capítulo 11

"La decisión de Sasuke"


Las siluetas difícilmente podían distinguirse, el ruido a su alrededor la descolocaba de cierto modo, era difícil acostumbrarse, adaptarse y salir de ese trance que a menudo se manifestaba en ella.

—Hinata —alguna voz femenina dijo. —Hinata, despierta. Hinata…

—Hinata, oye, vamos, despierta ya. ¡Te perderás el resto del festival! —anunció esta vez una voz masculina.

—Idiota, por ahora lo más importante es la salud de Hinata.

—Que sabrás tú. A ella siempre le sucede lo mismo, esto es cotidiano. ¡Lo más importante ahora es ir al festín! ¡Escuché que habría filete!

— ¡Whoof!

—Tsk…esto es culpa de Ino y sus ridículas ideas.

—Sasuke, basta. ¿Acaso no ves que Ino ya se siente suficientemente mal?

—Sakura-chan tiene razón, Sasuke. Ino no merece ser culpada de esa forma.

—Yo solo quería que ella tuviera un poco más de confianza en sí misma! —alegó una Ino muy preocupada.

—Que problemático, los esperaré afuera…

Todo había pasado fugazmente. Naruto y el resto de los chicos habían intentado despertar a Hinata, pero todo fue en vano. Ino estaba angustiada, finalmente y por obvias razones al jurado no le quedó alternativa que descalificar a Hinata Hyuga del concurso "Señorita primavera de Konoha", Neji estaba preocupado, su semblante permanecía neutro todo el tiempo y sin embargo no dejaba de hacer preguntas acerca de la salud de su prima.

Sakura estaba desesperada, era demasiada gente acumulada en una misma habitación y si no solucionaba las cosas, estas podrían salirse de control ya que la tensión entre todos subía a cada segundo y no dudaba en que alguien (Sasuke) perdería finalmente los estribos y terminara por golpear a Naruto o a Kiba. Y ya que el pelinegro también se encontraba al límite de su paciencia, decidió abandonar la sala, pensó que no sería bueno para la chica despertar y ver a un montón de personas haciéndole preguntas, observándola.

A ella, que se veía increíblemente atractiva, a ella que yacía inconsciente en a camilla de una enfermería, ella que era todo lo opuesto a él, el contraste perfecto, su balance ideal.

Así como había salido de esa habitación, volvió a ingresar. Mandaría todo a la mierda, ya no se restringiría más. Era ESO lo que sentía, no podía evitarlo ahora, era demasiado tarde. No podía estar lejos de ella en un momento así, seria egoísta solo una vez más y se quedaría a su lado, porque él así lo deseaba.

Naruto estaba al borde de la desesperación, sabía que a Hinata le solían suceder esas cosas pero nunca antes había tardado tanto en despertar. Él era una persona muy poco paciente de por sí, el tener que estar ahí, preocupado, molesto, frustrado e impotente no le hacía nada bien. Pero se contenía, porque sabía que lo importante en aquellos momentos no era él, sino, ella.

Veía como Hinata no mostraba seña alguna de conciencia, escuchaba como Kiba no dejaba de parlotear acerca de que no era gran cosa y que no podría perderse el filete, sentía el aura asesina de Sasuke, por un momento eso le molestó, se suponía que Sasuke no podría sentir nada hacía con Hinata, ni la más mínima preocupación. Pero ahora, hasta él, el más despistado de todos en el mundo shinobi se daba cuenta. Notaba la preocupación de Sasuke, porque lo conocía perfectamente bien y sabía que algo lograba perturbarlo. Sabía también, que ese algo tenía nombre y apellido. Hinata Hyuga. Pero, ¿Qué era aquel extraño sentimiento en él? Esa necesidad abrumadora de acaparar atención, aquella extraña mescla entre dolor y rabia… ¿Acaso él sentía celos?

— ¡Está despertando! —anunció Tenten.

Aquello tomó desde luego, la atención absoluta de todos los presentes, mientras Naruto salía de sus pensamientos y se acercaba a Hinata, Sasuke inconscientemente abría los ojos de más y daba un paso al frente casi por instinto, desorientado. Ino no paraba de gritar:

— ¡Háganle espacio!

—Hinata-sama, ¿Se encuentra bien?

—Hinata, ya era hora de que despertaras.

— ¡Whoorf!

Tal y como intuyó Sasuke, la habitación en ese instante se llenó de gritos, cuchicheos y preguntas, todos alrededor de ella, mirándola. Y él, él lo observaba todo desde algunos metros de distancia. La verdad era que realmente había estado preocupado. Sus ojos estaban bien abiertos y aquella mirada se enfocaba únicamente en Hinata, mas sin embargo, casi inmediatamente sus pozos negros se dirigieron hacia el rubio, quien en un tierno acto de cariño y confortación, acarició la mejilla de Hinata mientras ésta se incorporaba en la camilla y prontamente iba tomando color en sus mejillas. Y supo en ese mismo instante el error que cometía, sabía lo despistado que Naruto lograba ser, sabía también acerca de los obvios sentimientos de Hinata para con el tonto de su rubio amigo. Sabía que Naruto muy probablemente correspondiera a esos sentimientos sin siquiera saberlo aún… y también sabía que estaba jodido, porque ahora él se estaba enamorando de esa hermosa chica de ojos perla.

— ¿Pero qué… ha pasado?

— ¿Está bien? —pregunto Neji.

—Yo… s-sí.

—Gracias al cielo —suspiro Ino mientras caía en una de las sillas de la habitación.

—Demo, ¿C-Cómo?...

—Estabas frente casi toda la aldea en un traje de baño bastante sugerente y te desmayaste, eso pasó.

— ¡Sasuke! —gritó Sakura.

La mitad de los presentes quedaron mudos.

—T-Teme…

Hinata parecía estar una vez más al punto del colapso pero rápidamente Ino y Sakura lograron estabilizarla a punta de abanicadas desesperadas.

—Ya… e-estoy bien, gracias. —terminó ella bajando la vista, claramente avergonzada. Los ojos bien abiertos y las mejillas coloradas resaltaban su pálida piel blanca. La vista perdida en las sabanas a las que sus manos se aferraban como si su vida dependiera de ello. Porque sentía ese nerviosismo que la dejaba helada, ese que surgía cuando era observada de aquella manera tan estática por ese par de ojos negros.

—Bueno… como sea.

—Hinata, ¿Estás segura de que te sientes bien ahora? —preguntó atentamente Kiba.

—Sí, Kiba-kun. Estoy bien.

—Me alegra oír eso… ¡Vallamos de una vez por ese filete!

—Whoorf!

Después de ir por aquellos filetes, después del festival, y al término del estallido de energía de un muy ebrio Lee; quien para su desfortunio y el de sus compañeros, bebió un trago de sake pensando que se trataba de una especie de jugo, y ese simple trago torno la situación en un espectáculo de caos total que dejo sin cabello a más de una anciana. Cuando todo aquello por fin llegó a su fin, cada uno de los novatos se dirigió a su respectiva morada, para al fin poder descansar.

—Teme, te acompañaré. —dijo Naruto.

—Hmp.

— ¡Hinata, acompáñanos! Al fin y al cabo, la casa del teme está a unas cuantas cuadras de la tuya.

—Naruto-kun… yo… n-no sé si Uchiha-san quiera que-

—Vámonos de una vez. Andando. —terminó ordenando el pelinegro.

—H-Hai. N-Nos vemos, Neji-niisan.

—Hmn.

A esas alturas de la tarde, el crepúsculo se acentuaba y hacia relucir de aquella hermosa manera a los árboles que rodeaban el pequeño pueblo. Naruto, Hinata y Sasuke caminaban en sincronía y en paz, cada uno con sus propios pensamientos. Sasuke no podía dar paso alguno sin sacar de su mente a la Hyuga y el estúpido bikini, Naruto no podría avanzar centímetro sin dejar de pensar en lo extraño que se sentía ahora caminar junto y tan cerca de Hinata, y la susodicha en cuestión, no podía dejar de tropezar a cada tres pasos. Era de saberse que Hinata era una persona tímida, pero en aquellos momentos, cuando caminaba en medio de aquellos dos chicos, algo extraño se anidaba en su pecho y le hacía entorpecer.

—Bien… llegamos. —anunció Naruto.

—Mañana…— comenzó Sasuke, pero Hinata continuó.

—Iremos a visitar a Rokudaime Hokage para una misión…

–—Hmph.

— ¿Una misión? ¿Nosotros tres juntos? ¡Genial Dattebayo! Pero… ¿Qué clase de misión?... ¡Oouch! —Un fuerte golpe en la cabeza distrajo al rubio de sus palabras dejándolo sólo con más dudas y furia en su interior. —T-Teme… ¡¿SE PUEDE SABER POR QUÉ DEMONIOS ME GOLPEAS 'TTEBAYO?!

—Por idiota. ¿Que acaso no estás escuchando que mañana iremos con Kakashi para hablar del asunto? ¿Es que acaso tu imprudente y excéntrico ser aún no sabe esperar? —respondió el Uchiha exasperado.

—Itai… —se quejó Naruto mientras sobaba levemente su rubia cabellera y al mismo tiempo, la protuberancia que ahora había brotado de ésta.

—N-Naruto-kun, déjame a-ayudarte… —ofreció Hinata, preocupada.

—No te preocupes Hinata, ¡Estoy bien 'ttebayo!

— ¿E-Estas seguro? Yo podría-

—Está bien. —interrumpió con tono molesto el pelinegro.

Naruto y Hinata en ese instante voltearon extrañados su vista en dirección a Sasuke, quien únicamente viró el rostro hacia un lugar un poco menos interesante. —Tsk. Me voy, nos veremos mañana, supongo.

—H-Hai, buenas noches Uchiha-san. —se despidió nerviosamente la Hyuga.

Sasuke estaba harto de su típico "Uchiha-san" todo le molestaba a esas alturas.

—Si, como sea. —dio sus últimas palabras, y se fue.

—Hmmn… que extraño está el teme…

—Mmn —"afirmó" Hinata.

— ¡Vamos Hinata! ¡Te acompañaré a tu casa! —dijo Naruto con efusividad mientras la cogía de la mano y partían corriendo de ahí.

Mientras tanto en las sombras, una silueta masculina poseedora de intensos ojos rojos los miraba atentamente, sintiendo una punzada de dolor y desprecio. Sasuke estaba frustrado, enojado, desesperado, triste, decepcionado e inestable. Todo al mismo tiempo. Celoso. Y él lo sabía, ya sabía acerca de los sentimientos que tenía hacia Hinata. Lo supo desde el momento en que vio como aquellos ojos perla no miraban directamente a los suyos, sino que lo evadían por vergüenza, con ese encantador sonrojo. Pero de la misma manera sabia, que aquello tal vez no podría ser jamás, ya que para su mala suerte, o el mismo destino que se ensañaba en su contra, esa única chica estaba enamorada de nadie más que su mejor y único amigo. No podría interferir.

—No… esta vez…—le dijo al viento nocturno. Esta vez ya no sufriría, esta vez lucharía por lo que en realidad quería, ya no le importarían demasiado los medios si al final podría…— ¡Obtendré mi felicidad! —rugió con coraje mientras contemplaba con recelo la luz de la luna. Había tomado al fin una decisión.

—Naruto-kun, gracias por acompañarme —dijo con un leve sonrojo. Se hallaban tan solo a unos cuantos metros de la entrada principal de los aposentos Hyuga. —significa mucho…

—No lo menciones, Hinata. No fue absolutamente nada, de verdad. —contestó él animado pero algo distante. La verdad de aquello era que algo le había dejado intrigado y es que la mirada que les había dirigido el Uchiha al despedirse no le brindo buena espina. Tal vez estaría…

—Ya veo… —se notaba su desanimo, entonces sus ilusiones habían vuelto a caer a tierra firme. Naruto no actuaría de esa manera con ella por nada más que simple amistad —ya deberías haber entendido eso… —le repetía su mente.

A pesar de lo despistado que podría ser, Naruto comprendió en sus ojos perla la desilusión, y supo que había metido la pata. Fue también entonces cuando recordó eso que quería preguntarle a la pelinegra desde el momento en que ésta había recuperado la conciencia.

—Hinata…

—Está bien, nos veremos mañana temprano en casa de Uchiha-san para partir a la torre Hokage. ¡Hasta entonc-

—Espera, Hinata. —llamó interrumpiéndola, tomándola del brazo con leve desespero. —Yo… hehe —titubeó nervioso mientras pasaba una de sus manos por su nuca —bueno, tengo cupones para Ichiraku Ramen y… bien… dudo que Sasuke-teme quiera si quiera volver a olerlos y… bueno, Sakura-chan está muy ocupada en el hospital…—Naruto se sentía un estúpido, en el fondo sabía que realmente no eran esas las circunstancias que lo orillaban a pedirle a la ojiperla un día en su compañía, ¿Por qué le era entonces tan difícil ser honesto y decirle que quería una cita? Así es. Ya lo tenía decidido, no sabía aun que era lo que sentía, ese extraño sentimiento cada vez que la tenía cerca, nunca antes se había sentido así. Era una sensación desagradable y embriagante al mismo tiempo. Como si el suelo rocoso fuera la gloria y la vida te estampara contra él. Fuera lo que fuera lo tenía perturbado, así que había decidido pasar más tiempo al lado de la pelinegra para así estar un poco más seguro acerca de sus sentimientos… realmente no sabía qué clase de sentimientos tenía él hacia con Hinata, Dios, estaba tan confundido que había olvidado el hecho de que se quedó mudo frente a la chica y si no articulaba palabra pronto, su oportunidad se iría al carajo. — ¿Me acompañarías?... Hinata… —Ya. Lo había dicho. Victoria para Naruto! O tal vez aún no. Se horrorizó al ver el rostro de desagrado de la Hyuga, sus finas expresiones habían cambiado para mostrarle un mohín de rechazo, su cara estaba exageradamente roja, como si estuviera enfurecida, sus ojos se hicieron aún más inmensos, como si quisieran atacarlo letalmente… le resultó irónico darse cuenta que aquello la hacía verse extrañamente… hermosa.

—Naruto-kun…

¡Ya estaba! Lo rechazaría, le diría que se fuera al carajo, que no era el premio de consolación de nadie. ¿Por qué de todas las estúpidas palabras había tenido que usar aquellas? ¿Por qué no simplemente le había dicho algo como… "¡Hinata, tengo cupones para Ichiraku's, vamos!"? Pero ahora ya todos aquellos pensamientos no servían absolutamente de nada porque ella le diría que…

— ¡Me e-encantaría! —Hinata estaba feliz, aun no podía creer aquello, después de tanto tiempo al fin podría convivir un poco más con el rubio, estaba completamente roja, junto sus pequeños y apretados puños a la altura de su rostro debido a la emoción que sentía, brindando una de sus más tiernas sonrisas. Por un momento sintió como sus piernas le fallaban y el equilibrio la traicionaba de nuevo, pero se afianzó como pudo al poco valor que le quedaba en aquellos momentos con Naruto tan cerca, viéndola de esa manera tan intensa como nunca antes lo había hecho con sus inmensos mares azules.

Y Naruto…

Jamás imaginó esa reacción por parte de Hinata. Viéndola tan roja, y aterrada lo primero que era de suponerse es que le daría una negativa como respuesta pero nunca antes se había sentido tan feliz de conocer tan poco a la ojiperla en toda su vida. Hinata era diferente a las demás. Bien sabía él de los sentimientos que ella alguna vez le había confesado, pero también estaba convencido de que nadie, podría olvidar tan simplemente el hecho de que aquella persona a quien amaste toda tu vida, a la que dedicaste tus mejores pensamientos, la que era tu motivación, a la que defendiste y le gritaste un "te amo" al momento de ofrecer tu vida por él… a la persona que te sostuvo la mano en tu momento más difícil, aquella que te dijo algo así como que le habías salvado, que te había hecho sentir segura… dejara que pasaran 4 años e hiciera como que nunca había pasado nada…

Pero lo que Naruto aún no entendía, era que Hinata Hyuga si podría ignorar todo aquello, pues tan grande era su amor por él que incluso aún después de tanto tiempo de silencio, ésta lo seguía tratando de aquella manera tan cálida y afectiva, porque lo amaba.

Un cobarde…

Ahora se sentía como un auténtico cobarde por no poder haber hecho frente antes a las circunstancias. Sentía que tal vez lo que merecía era haber recibido una negativa, pero sabía que no había sido así, por ende se sentía también… bastante afortunado.

oOoOoOoOoOoOo …A la mañana siguiente… oOoOoOoOoOoOo

—Adelante.

—Hokage-sama: Naruto-kun, Sasuke-kun y Hinata-san han llegado.

—De acuerdo, por favor hazlos pasar.

Después de aquello, los tres jóvenes entraron al despacho del Hokage. Naruto entró trastabillando torpemente llevándose de paso a Sasuke quien musitó por lo bajo algo como un "Usuratonkachi" y Hinata sólo balbuceaba algunas cosas incomprensibles, muy nerviosa, tratando de explicar semejante entrada al despacho del Hokage.

Kakashi dio un suspiro largo.

—Muy buenos días chicos —saludó el Rokudaime sonriente, a la vez que juntaba ambas manos a la altura de su cuello, pareciera que se disponía a meditar o algo por el estilo.

— ¡Uhm! Mu-Muy Buenos días Hokage-sama.

— ¡Sí! ¡Buenos días Kakashi-sensei!

—Si, como sea. Habla rápido Kakashi, tengo asuntos importantes que atender.

Kakashi suspiró una segunda vez.

—Muy bien. —dijo el peliplata mientras se relajaba y cerraba los ojos. —Ustedes tres irán a una misión. Rango S.

— ¡Eso significa que-

—Eso significa que necesito la mayor seriedad en el asunto. Como sabrán, después de los estragos que dejó la guerra la pobreza se hizo inminente y los países a pesar de estar más unidos que nunca, sufren conflictos entre pueblos debido a la diferencia económica.

—De acuerdo. —respondió Naruto con la mayor seriedad — ¿A quién hay que darle? —olvídenlo.

—Hace aproximadamente dos días atacaron al hijo mayor del jefe de uno de los clanes más importantes del país del viento. Lo han secuestrado y hasta el momento no han podido dar con su paradero. Es por eso que han solicitado nuestra ayuda. —A continuación, sacó de uno de tantos montones de documentos uno en especial y lo mostró, contenía una fotografía de un joven de no más de 25 años, cabello castaño chocolate revuelto e intensos ojos gris claro. Un joven que al parecer gozaba de buena salud y, dicho sea de paso, era muy apuesto. — Usui Hiromu, hijo primero de Usui Takeshi líder de su clan a partir del fin de la guerra. 22 años, 1.78 metros de altura, tipo de sangre A+, complexión delgada… lleva el tatuaje de una media luna azul en la parte superior de su hombro derecho.

Y suspiró una tercera y cuarta vez… tanto trabajo acabaría demacrándolo. Extrañaba tener el tiempo para leer su Icha-Icha… bueno, eso no importaba ahora.

El trio de jóvenes asintió al mismo tiempo, Naruto estuvo a punto de opinar que una media luna no era algo de reconocerse varonil pero se ahorró sus comentarios, Sasuke se mantenía imaginando quienes pudieron haber sido los responsables detrás de todo aquello, Hinata, por su parte, analizaba internamente la situación; de acuerdo, admitía que a primera instancia aquel joven de la fotografía logró parecerle apuesto, no era como que estuviera ciega, se dio cuenta que también tenía la misma edad de Neji y finalmente preguntó:

— ¿Cuáles son los detalles de esta misión?

Kakashi releyó una vez más los documentos que yacían sobre su escritorio. —Ustedes se infiltrarán en dicho clan, llegarán como invitados de la tierra del té y pretenderán estar ahí por asuntos poco convencionales. Durante su estadía deberán reunir la información necesaria para descubrir al responsable. La única persona enterada de su verdadero objetivo es el líder, padre de la víctima en cuestión. Él les brindará un poco más de información. Se sospecha que probablemente el secuestrador conviva dentro del mismo clan… por lo que la misión se tornara aún más delicada, pero de cierto modo, se les facilitará el proceso. Sean prudentes y recuperen al joven con vida. Que así sea. —sentenció.

— ¡Entendido! —gritó con euforia Naruto.

—Hmmp

Hinata asintió educadamente en señal de afirmación.

—Y una cosa más…

— ¿Qué es… —dijo Naruto varios segundos después al ver que su antiguo maestro no procedía.

—Declaro a Hinata Hyuga líder de esta misión.

Hinata palideció. No era como si jamás la hubieran nombrado líder de misión, sólo era el hecho de tener que soportar la mirada fulminante del Uchiha y el temor a diferir con el Uzumaki. Más sin embargo, eran las órdenes del Hokage…

—E-Entendido.

—Bien.

— ¿Algo mas Kakashi? —preguntó Sasuke con cierto tono de sorna impregnado en su voz.

—Un detalle… —agravó la voz. Posteriormente hizo una seña hacia Naruto y Hinata indicándoles con amabilidad que salieran del despacho. Ambos obedecieron, él obviamente molesto y bufando. Ella por su parte, salió sonrojada haciendo repetidas y cortas reverencias. Una vez se hallaron solos, continuó. —Sasuke… ¿Sabes lo importante que es esta misión… cierto?

—Lo sé.

—No sólo se trata del hijo de un líder poderoso… no fue una tarea fácil convencer a los del consejo para que te permitiesen ir a esta misión, es muy importante que hagas tu mejor esfuerzo.

—Lo sé —afirmó nuevamente.

—Confío en que harás el trabajo, esta misión podría ser también una decisiva al momento de discutir tu libertad total.

El rostro de Sasuke se iluminó por una milésima de segundo, poco caso hizo al escuchar un gruñido de emoción ahogado del otro lado de la puerta… ese Naruto.

—Entendido.

—Muy bien. Puedes retirarte.

El Uchiha dio la espalda y se dispuso a marcharse pero antes de girar el pomo de la puerta sus labios se movieron.

—Kakashi… gracias. —dijo, y al fin salió de la habitación.

Kakashi sonrió para sus adentros. No sabía exactamente qué era lo que habían estado haciendo con Sasuke estos últimos días pero se dio cuenta que un gran cambio se había notado en su persona. Desde el momento en el cual no renegó al enterarse de quien sería la líder de misión, supo que lentamente Sasuke Uchiha salía de la oscuridad.

— ¡Felicidades teme!

—No cantes aun victoria, dobe.

—Aun así… e-es una gran oportunidad para usted. Nos esforzaremos al máximo. —opinó, algo cohibida.

—Hmmp —cruzó los brazos y ocultó ambas pupilas oscuras tras sus párpados mientras una vaga sonrisa de medio lado surcaba su rostro.

— ¿Qué harás ahora Sasuke? —preguntó Naruto.

—No pienso tener una cita contigo, eso es seguro.

El rubio bufó molesto. Pero inmediatamente se repuso, aquello le había recordado un asunto pendiente que estaba por cumplir con cierta chica nerviosa que se hallaba a su lado.

—Iré a entrenar… supongo.

—Bien, bien… ¡Hasta luego!

Y como si nada más importara, el de ojos azules salió volando para después alejarse brincando de techo en techo llevándose de la mano a una muy sonrojada Hinata a quien había tomado por sorpresa.

—Maldito… —susurró al viento mientras veía como se alejaban.

Ahora lo comprendía todo, su urgencia por alejarse, Hinata, Naruto aquel concurso y el premio del segundo lugar, el hambre que desde hace horas profesaba tener Naruto mientras no dejaba de ver a Hinata…

No lo permitiría. Pero tampoco podía llegar de buenas a primeras a comer fideos —Tsk… —esos fideos, el sólo imaginar el olor le causó ganas de devolver el estómago. Enfadado y con rapidez, dirigió sus pasos hacia el hospital de Konoha.

La mañana había sido muy pacífica, casi no había enfermos ese día por lo tanto el hospital se encontraba en silencio.

—Entonces… ¿Me estás diciendo que estas aburrido y por eso quieres ir a comer ramen...? —recitó una vez más Sakura.

—Es sencillo —dijo con voz parcial —no he desayunado, vine a ver como estabas y tampoco has desayunado. Resulta que ese local queda bastante cerca y–

—Sasuke. —interrumpió — ¿Te encuentras bien? —dijo algo preocupada, poniendo su mano en la frente del chico frente a ella para comprobar que no estuviera delirando producto de una intensa fiebre.

—Olvídalo. Si no quieres acompañarme no tienes que burlarte tampoco. —dijo molesto a la vez que se disponía a retirarse. La verdad es que pensó que accedería demasiado fácil y ahora le molestaba que le diera tantas vueltas al asunto.

—No tienes que ser tan grosero. —dijo ella haciendo un puchero molesta y cruzando los brazos. Al notar que el pelinegro había detenido sus pasos prosiguió. —Te acompañaré, la verdad es que yo también tengo hambre.

—Hmmp —dejó salir. Sakura no podía verlo desde donde estaba, pero agradecía por eso, pues de lo contrario hubiera apreciado una sonrisa maliciosa pintada en toda su cara.


Uhmm... ni siquiera yo sé que sucederá a continuación… no, la verdad sí lo sé pero no se los diré [ja, ja]. Estén al pendiente, quiero agradecer a todos y cada uno de los que han seguido esta historia teniendo extrema paciencia, y dejando cada vez su opinión en un review. Eso ayuda a mejorar la calidad de la trama y reconsiderar ciertas cosas, además que me alientan para seguir escribiendo, ¡muchas gracias!

Desde hoy les aviso que haré un especial One-Shot para aquel que sea el review #100 en este fic. De la pareja que pidan, siempre y cuando se trate del anime Naruto, claro. Muchos saludos y buenas vibras desde acá.

~Shady19