¡Hola! Bueno, pasaron casi cuatro meses desde mi última actualización, se qué los dejé colgados por mucho tiempo, pero no fue por abandonar la historia, ésta sigue presente en mí y tengo muchos deseos de seguirla. Así que no se preocupen, esta historia se completará, no pretendo dejarla inconclusa, así que por ese lado pueden (puedo) estar tranquila.
Muchas gracias a todas las personas que fueron pacientes y siempre muestran su amor a la historia, yo los quiero por igual, gracias por el fantástico feedback. Ahora estoy de vacaciones (libre al fin) de una escuela así que será más fácil para mí pasar más tiempo detrás de la computadora. Esperemos que el bloqueo de escritora no me ataque, al menos no por periodos tan largos.
Ni había notado que ya tiene un añito la historia, para celebrarlo les he traído el capítulo más largo hasta el momento, son cerca de 30 hojas en word, un conteo de más de 11,000 palabras.
Tengo una advertencia, no me gusta decir de qué tratan los capítulos antes de que lo lean, pero si ustedes no gustan del pairing 'SasuSaku', no lo lean. Si les advirtiera más al respecto, o explicara más, creo que desvelaría mucho del capítulo.
Bueno, me extendí demasiado. Puff, lo siento, tiendo al vómito escrito.
Gracias por esperar.
Disfruten de la lectura.
Lilith D. Dram
Capítulo 11. Porque existen los lazos
Le habían dado la noticia, y a pesar de que ya había pasado el tiempo, seguía sin poder sentir nada. Sus manos estaban entumecidas, no podían seguir tras las teclas del piano, ya no había motivo alguno para hacerlo, la razón ya se había ido para nunca volver.
Y cómo odiaba no poder llorar, no poder decir nada, no poder mirar a nadie, se sentía ahogada en ese mar de gente vestida de negro, con sus caras tristonas. De vez en cuando llegaban y le tocaban el cabello o le daban un abrazo, nunca respondió ninguno, solo podía mirar el féretro negro frente a ella. No podía y no quería creerlo aún. Se sentí sola e incapaz de pedir un poco de consuelo, sus padres se encontraban presas de su propio pesar, no podía llegar a ellos pidiendo soporte cuando ellos mismos se encontraban sufriendo. Además, cuando se sentía mal, era su abuela quien la hacía sentir mejor, era su mejor amiga, su confidente. Y ya no estaba. Su partida había dejado un agujero en su pecho que amenazaba con seguir creciendo en lugar de cerrarse con el tiempo.
Miró a su izquierda, ahí estaba él. Llevaba un tiempo sentado a su lado, no miraba nada en particular, ni siquiera a ella. Su rostro apacible y hermoso para un niño de nueve años siempre portaba esa expresión, carente de emociones. Sakura lo quería, de verdad que era así, pero en este momento deseaba sustituirlo por su amigo Naruto, quien siempre le sonreía y la hacía mirar hacia adelante con esperanza. Sasuke no era nada de eso, Sasuke no era el apoyo que necesitaba. Cómo odiaba que su amigo estuviera de viaje con su familia. De seguro justo ahora estaría tomando su mano, quizá, hasta estaría limpiando las lágrimas que justo en ese momento se negaban a aparecer.
Arrugó la nariz mientras se forzaba a no dejar salir ni un solo sollozo, el ambiente era tan frío en ese lugar, tanto estaba temblando, sus pequeñas manos tomaron con fuerza los pliegues de la falda de su vestido. ¡Aún no podía llorar!
No pudo evitar dejar salir un jadeo de sorpresa, su corazón estaba latiendo tan rápido y doloroso contra su pecho. Su mano izquierda ya no se sentía fría. ¡¿Pero, por qué?!
Unos dedos cálidos se cerraron en torno a los suyos y no sabía que había estado necesitándolos hasta el momento que los sintió contra los suyos. Era como si en ese mismo momento se hubiera quitado una carga de encima.
Bajó la vista, solo podía ver sus manos unidas, no sabía por qué no se atrevía a mirarlo, pero eso fue justo lo que necesitó. Sentirlo de verdad, saber que no estaba sola, que podía salir de todo aquello y que ahí estaba él, sujetando su mano para no dejarla caer.
No habló, tampoco esperaba que lo hiciera, estaba contenta con ese consuelo silente, no había necesidad de nada más, solo ese pequeño gesto le colmaba el pecho.
'Abuela, creo que puedo hacerlo' pensó. Y le dio un apretón a la mano cálida de Sasuke.
_o_
Miró su reflejo mientras pasaba el cepillo por su cabello, las hebras rosa pálido estaban cada vez más largas, no pudo evitar el sonrojo que tiñó sus mejillas, a él le gustaban las chicas con cabello largo.
Sus resplandecientes ojos jade le devolvieron una visión llena de ilusión y de júbilo, finalmente lo vería. Estaba volviendo de una larga temporada en el extranjero y regresaría a la escuela, junto a todos y junto a ella. Naruto le había contado que se habían visto y que se veía igual que siempre, caradura, con la nariz por encima de todo y con esa misma mirada de 'soy demasiado bueno para que me merezcas'. Y aunque Sakura había reído frente a Naruto, la verdad es que no podía evitar pensar en lo mucho que debía haber cambiado. ¿Habría crecido? Ya tenían once años, y aunque era tiempo bastante corto, año y medio, no dejaba de preguntarse si su cabello había cambiado, si su piel se había bronceado, si su voz ya comenzaba a cambiar, si acaso, le regalaría una mirada especial cuando la viera, después de todo, aún tenía el recuerdo de su mano sujetando la suya durante el momento más difícil en su vida. Desde entonces, no podía parar a su mente, todo la llevaba donde mismo, solo podía pensar en él, en Sasuke.
"Te he extrañado mucho, Sasuke-kun" musitó con las mejillas coloradas frente a su reflejo. Negó por su tontería, con una risita burbujeándole en la garganta. Estaba demasiado emocionada. '¿Me extrañaste? ¿Pensaste en mí?' agregó en su mente, demasiado avergonzada como para decirlo en voz alta.
"¡Te ves tan alto!" fingió sorpresa mientras apuntaba con su cepillo al techo. "Yo he estado bien, la escuela está bien, solo que no es lo mismo sin- ¡Diablos, eso no, Sakura!" se reprendió sintiendo sus orejas arder. Se miró en el espejo de nuevo, se preguntaba, qué tanto habría cambiado a ojos de Sasuke, se preguntaba si notaría su cabello largo, o sí tocaría uno de sus mechones y le diría que se veía muy bonita así. Claro era una burda fantasía, Sasuke tenía las habilidades sociales de un topo, pero no importaba, una chica de once años puede soñar.
"¡Sakura, Naruto y su amigo ya están aquí!" la voz de su madre se escuchó ahogada por las paredes. Pero fue suficiente para hacerla dar un respingo, detuvo su vals con el Sasuke invisible y aventó el peine a su cama.
"Bien, Sakura, aquí vamos, sonríe" terminó de arreglarse unos cabellos inexistentes frente al espejo, dibujando una hermosa sonrisa que sabía poseía. Y se sintió feliz, pero ansiosa a la vez. Podía sentir su corazón martilleando en su pecho: 'Tum-Tum Tum-Tum', no le daba tregua alguna.
Caminó por el pasillo hacia las escaleras que daban a la planta de abajo, sus manos ya estaban poniéndose mojadas, se las limpió en la falda de la escuela, no quería tener que darle la mano a Sasuke en ese estado. Pasó saliva. ¿Y si su cabello se había desarreglado? ¿Se había lavado los dientes? ¿Era demasiado tarde para volver a su habitación y revisar su aspecto por última vez? Trató de esfumar todas sus dudas, pero cada escalón traía una nueva consigo, llevándola al abismo que prometía su descender. ¡Solo tenía once años! ¿Cómo podía preocuparse por tantas cosas que nunca le importaban?
Y cuando lo vio, ahí de pie, dándole una mala cara a Naruto lo supo, no solo era el hecho de que volviera, sí, lo sabía y aunque nunca lo había negado, tampoco lo había admitido abiertamente, cuando ambos se volvieron para recibirla, solo fue consciente de sus ojos negros mirándola.
'Me gusta, Sasuke-kun' admitió por primera vez. ¡Dios, mal momento!
"¡Sakura-chan, mira quién está de vuelta!" le anunció Naruto mientras le dedicaba una amplia sonrisa.
Agradecida internamente con Naruto por hacerla volver en sí, dibujó una tímida sonrisa para él en sus labios. "Sa-Sasuke-kun, bienvenido". Ese era el momento que había estado esperando, no sabía por qué lo había temido tanto, sí, ahí estaba él, un poco más alto—ahora le sacaba una cabeza—su cabello seguía tan desordenado como siempre, su piel igual de blanca como la porcelana y sus ojos, seguían de ese negro tan hipnótico, que la habían perseguido en sueños. "Me alegro tanto de verte de nuevo" le confesó mientras se acercaba unos pasos hacia él.
"Hn, es tarde" espetó mientras se daba la vuelta, su voz era más grave, comenzaba a cambiar, pero no tenía el usual desperfecto en él, sonaba melodiosa, súbitamente no podía recordar otra voz que no fuera esa.
Sakura se quedó congelada en su lugar. Mirando con ojos muy abiertos al espacio que había dejado Sasuke. Y a pesar de que intentaba consolarse, convenciéndose de que él era así, el dolor en su pecho no se apaciguaba.
Naruto contrariado por su gesto, la miró sin saber qué decirle y se volvió hacia su amigo lleno de furia. "¡Hey, Sasuke-teme! ¡Sakura-chan solo quería saludarte, pedazo de burro insensible!".
Los observó mientras Naruto no paraba de hacer aspavientos y darle una letanía de razones por las que era más frío que un témpano de hielo, y Sasuke seguía caminando con las manos enfundadas en sus bolsillos, pretendiendo ignorar el escándalo a su lado. Sakura no dijo nada, y a pesar de que el aire había despeinado su cabello cuando caminó tras ellos, no se molestó en acomodarlo en su lugar.
_o_
"Bueno, verás… mi relación con él, es complicada" explicó mientras Kakashi fingía no otorgarle tanta atención como en verdad hacía, la veía enredar los dedos nerviosa en su melena rosada.
_o_
"¡Naruto, Sasuke-kun!" los saludó mientras caminaba hacia el puente en el que solían reunirse, el río que corría bajo sus pies hacía un ruido de chapoteo y chasquidos. Tranquilizador. "Lamento llegar tarde, pero mi mamá me ayudaba a preparar el almuerzo".
"¡Sakura-chan! ¿Qué me trajiste? ¿Hiciste un poco de Ramen?" Naruto se acercó a la pequeña mochila en su espalda de repente sintiéndose débil por inanición.
"Traje omusubi con okaka y tomates" les sonrió a ambos, esperando que creyeran su sonrojo era por orgullo. Buscó la mirada de Sasuke a hurtadillas.
"¿Qué? Pe-pero habías prometido que— ¡No importa! ¡Yo comería la comida de Sakura-chan aunque estuviera envenenada!" declaró Naruto con demasiada determinación para su gusto.
"¿Me estás diciendo que mi comida es mala, Naruto?" intentó que su sonrisa se mostrara tan amenazadora y terrorífica como fuera posible, pareció surtir efecto, pudo ver cómo el color iba desapareciendo del rostro de Naruto.
"N-no es eso, Sakura-chan" levantó los brazos en tregua mientras la veía dejar la mochila en el suelo junto a Sasuke, mientras se acercaba al rubio recorriendo las mangas de su camisa hacia arriba.
"¡Yo preparé esa comida con amor! ¡¿Cómo puede saber eso mal?!" siguió caminando hacia él hecha una furia. Naruto solo siguió retrocediendo.
"¡Sa-sakura-chan, esa no era mi intención!" se excusó de nuevo una vez que Sakura hizo sonar los huesos de sus dedos. "Yo-yo, ¡Hey!" gritó hacia un lugar a su espalda, rompiendo la atmósfera que se había creado entre ellos "¡Teme, yo también quiero comer la comida de Sakura-chan!" la dejó ahí mientras ella intentaba procesar lo que había dicho. La brisa le trajo ese olor tan característico, se volvió y ahí estaba él, recargado contra el barandal del puente, una mano sobre el metal de la barandilla y otra sujetando una bola de arroz firme contra sus labios. No pudo evitar la sorpresa inicial, pero después, su pecho se inundó de ese sentimiento tan único. Una sonrisa de sincera felicidad se dibujó en sus labios.
Cuánto quería a ese chico.
_o_
Estaba lloviendo, menuda idea irse sin paraguas a la escuela, daba igual, ya hacía un rato seguía caminando hacia su casa. Ese no había sido su mejor día, solo esperaba poder llegar a casa, meterse bajo las mantas y perder el conocimiento por al menos unas horas.
Sasuke se había enojado con ella, y ella no hacía más que lamentárselo. Había caminado sin rumbo en la escuela, se había quedado a hablar con la sensei durante el final de la clase y había perdido parte de su horario de descanso, no tenía idea de dónde estarían Naruto y Sasuke, aunque éste último no hacía más que evitarlos y comportarse de una manera extraña últimamente. La creciente preocupación de Sakura no hacía más que ocupar todos sus pensamientos y su tiempo. No podía dejar de preguntarse qué era aquello que le molestaba.
Unos pasos más por el pasillo y pudo distinguirlo, esa pequeña tonada musical, sintió su corazón comprimirse. ¡Esa música! Su respiración se vio afectada junto a su pulso. Solo había escuchado esa intrincada pieza una vez, a manos de su abuela. Caminó por el rumbo que le marcaba el compás de la melodía. Sintiendo su pecho haciéndole eco a su respiración entrecortada. Se detuvo frente al viejo salón de música que hacía ya un tiempo se había vuelto inhábil por falta de personal.
No sabía qué era esa sensación que le impedía extender su mano y correr la puerta. Tenía la idea de que una vez abierta, la música pararía, castigándola por profanar el lugar por sus motivos egoístas de añoranza. Pero no podía evitarlo, tenía que ver quién tocaba aquella canción, tenía que escucharla sin la barrera de la puerta, tenía que volver a escucharla, aunque fuera solo una vez más.
Corrió la puerta antes de que sus instintos la atacaran de nuevo con dudas y ahí estaba.
Tal y como lo predijo, la música se detuvo. Solo podía ver su espalda, y podía notar lo tenso en sus hombros.
'Sasuke'.
Estaba muda, no podía encontrar algo, no podía formular nada, solo podía quedarse ahí, mirando su espalda mientras él comenzaba a levantarse del banquillo, guardando las teclas con la tapa.
Dio un paso al frente, éste hizo un eco por toda la sala, y el sonido la intimidó. Dio otro más para intentar infundirse valor.
"Sasu—" comenzó.
"No" su voz, ahora más oscura y grave, sonaba tan fría.
"¿Eh?" musitó confusa, mirando al fin sus orbes negras cuando éste se volvió hacia ella.
"No hables de esto con nadie" le ordenó más que pedírselo. Y ella no podía negar que cumpliría lo que le pidiese, incluso antes de escucharlo decirlo en voz alta.
Ella movió un poco la cabeza para espabilarse, caminó otro poco más hacia él. "¡Esa canción, Sasuke-kun! ¡Tocas hermoso! ¿Podría escucharte tocarla de nuevo?" su voz estaba llena de sentimiento, de emoción, podía sentir su sonrisa lastimando sus mejillas, de verdad estaba feliz.
Él solo la miró por un tiempo más y comenzó a caminar hacia la salida.
Ella lo siguió con la mirada. "Sasuke-kun, ¿por qué nunca nos dijiste que tocabas el piano?" negó un poco mientras acortaba más la distancia entre ellos "No, no me sorprende que puedas tocar el piano, tu eres sorprendente, puedes hacer todo".
Algo en su gesto pareció cambiar, pudo ver algo en sus ojos, pero el aula estaba oscura, se detuvo frente a ella, los pozos oscuros de sus orbes parecían aún más negros.
"Sasuke-kun, eres un pianista increíble, pero es algo usual, eres un Uchiha, siempre sobresales en lo que haces" siguió balbuceando, completamente consciente de que las puntas de sus pies chocaban.
Él elevó las manos hasta sus brazos y le dedicó una mirada que solo pudo distinguir como odio. Ira.
"¿Tú qué puedes saber de mí? Tú no sabes nada" las manos en sus brazos tornaron su agarre en una presión dolorosa que la hizo gemir no solo por la sorpresa, hasta que sintió que la hacía a un lado.
"Sasuke-kun" musitó preocupada por haber dicho algo que no debía, aunque no podía evocar qué había sido. "¡Espera!".
"No hables sobre esto nunca" le ordenó tajante y desapareció de su vista.
Y mientras la música de su abuela hacía eco en sus oídos, en aquél salón de música ya abandonado, Sakura se permitió derramar unas lágrimas, no sabía exactamente por qué, pero tenía que ser su culpa de alguna manera y se odiaba por eso.
_o_
Mientras caminaba por aquellos jardines tan hermosos, se sentía más nerviosa con cada paso que daba, si hubiera sido unos años atrás, no le hubiera importado, habría corrido sin importarle marcar el pulcro pasto con sus pisadas, solo pudo observar la mano de Naruto aferrada a la suya mientras la mantenía firme en su decisión. Habían ido hasta el distrito Uchiha, donde esperaban encontrar a su amigo. Pero ahora Sakura tenía doce años, y era terriblemente consciente de todo, sabía que si Sasuke no los buscaba más, era porque así lo deseaba, sabía que si había dejado de asistir a la escuela, había razones más importantes, sabía que si ya no les dirigía la palabra cuando los veía en la calle, era porque así quería que sucediera. Y Sakura se había enfocado en ser fuerte, pero ¿cómo podía explicarle a su corazón que tenía que dejar de dolerle? ¿Cómo acallaba esos sentimientos masacrados que tenía por él?
"Naruto, no sé si debamos" se volvió a quejar con la voz en un hilo una vez que distinguió la casa principal del distrito, la casa de Sasuke era inmensa.
"No, Sakura-chan, tenemos todo el derecho de exigirle una explicación al bastardo de Sasuke, no puede tratarnos de esa manera, esperar que nos conformemos con que nos ignore ¡somos sus amigos!" la voz de Naruto le hacía eco a sus pensamientos internos, también quería una explicación, pero si Sasuke se había negado a dárselas era porque tenía sus razones.
"No me siento cómoda en este lugar" objetó más para sí misma y sintió la mano de Naruto darle un apretón a la suya.
"No tengas miedo, Sakura-chan, solo son ricos pomposos e inofensivos, además, yo estaré aquí para defenderte" se volvió para regalarle una amplia sonrisa y ella no pudo evitar corresponderla.
"De acuerdo" accedió mientras llegaban al jardín de la casa principal y se detenían al instante.
Ahí estaba él, pero no estaba solo, había una figura mayor a su lado, Sasuke tenía los hombros tensos y no dejaba de fruncir el ceño a esa persona de la que solo podían ver su espalda, tenía el cabello largo, acomodado en una coleta baja. Estaba vestido formal, no pudo evitar preguntarse quién sería y qué estaría diciéndole a Sasuke para que éste estuviera tan afligido.
Pero los orbes negros de Sasuke captaron la mirada de los suyos y su gesto se ensombreció aún más. La figura frente a él pareció percibir el cambio en su comportamiento y se volvió hacia ellos. Sakura no pudo evitar pasar saliva y sentir sus manos temblorosas. Tenía que ser el hermano mayor de Sasuke, el parecido entre ellos era demasiado, tenía una expresión neutral, carente de cualquier emoción en sus ojos, la única diferencia que existía entre ambos, era que Sasuke tenía unas líneas más delicadas y su hermano tenía el gesto más imponente más grueso. Pero eso podía ser cubierto por el factor de su edad, podía notar lo alto que estaba si lo comparaba con Sasuke.
Naruto la jaló y ella no pudo evitar el deseo de soltarse de su mano y correr lejos de ahí, la mirada de odio que les dedicaba Sasuke era suficiente para hacerla retractarse de sus decisiones.
"¿Qué hacen aquí?" fue su agria bienvenida y pudo sentir en su mano, como Naruto también respingaba ante tal recibimiento.
"Tenemos que hablar, Sasuke" anunció Naruto y ella se alegró de no tener que decir nada por el momento. Sasuke no respondió, solo torció el gesto en desagrado.
"¿Son tus amigos, Ototo?" la voz grave y profunda frente a ambos les causo un escalofrío, el hermano de Sasuke tenía todo para intimidar a alguien. Aún así, se mantenía en una posición neutral e indiferente.
"No son nadie" le respondió Sasuke mientras les dedicaba una mirada severa.
"¡¿Cómo que nadie, bastardo?!" Naruto se encendió en seguida y Sakura tuvo que sostener su mano fuerte en su lugar para que no se le echara encima.
"Naruto" insistió cuando éste continuaba injuriando a Sasuke frente a su hermano. Seguramente no sería la mejor persona para provocar.
"Es un placer conocerlos" la voz de Itachi habló de nuevo, cortando de súbito la atmósfera que se había creado.
"Itachi—"protestó Sasuke, pero Itachi le dedicó un gesto de reprobación.
"No es la forma te tratar a tus amigos que se han tomado la molestia de venir hasta acá" terminó de reprenderlo y Sakura se sorprendió de ver cómo Sasuke miraba al suelo y hundía los hombros, aceptando completamente el regaño de su hermano. "Sean bienvenidos" se inclinó en una reverencia "tengo que disculparme, debo atender algunos deberes" Agregó con un tono más tranquilo hacia ellos.
"Lamento las molestias Uchiha-san" Sakura hizo una reverencia y se aseguró de que Naruto hiciera una también.
"Está bien, Sakura-san" la calmó y ella no supo cómo es que aquél sujeto podía saber su nombre, y aunque podía ser lógico pensando que era el hermano de Sasuke, ella dudaba mucho que él le hablara a su hermano mayor sobre ellos. "Nos veremos en otra ocasión, Sakura-san, Naruto-kun".
Y con eso caminó hacia la mansión frente a ellos, haciendo gala de unos movimientos agraciados y seguros. Sakura podía adivinar de quién había adoptado Sasuke su actitud y su porte, aunque después de tratar con ellos, a pesar del parecido, en realidad eran tan distintos.
"¿Qué es lo que buscan aquí?" Sasuke los miró con desprecio sosegado.
"¡Queremos saber qué mosco te picó!" Naruto se acercó unos pasos a él, soltando su mano y apuntando un dedo acusador al pecho de su amigo.
"A mí no me pasa nada" espetó Sasuke, manteniendo su suelo firme, desafiando a Naruto con la mirada.
"¿Que no te pasa nada? ¡Hace milenios que no te paras en la escuela! ¿Por qué ya no has ido? ¿Por qué ya no nos hablas? ¡¿Qué hemos hecho que su majestad se ha encabronado tanto con nosotros?!" agregó con un tono sarcástico y el ceño de Sasuke no hizo más que fruncirse más. ¡Kami-sama!
"Sasuke-kun" Sakura inició, dirigiéndole la palabra por primera vez desde que lo veía, él no la miró, seguía desafiando a Naruto en su competencia de miradas. "Solo nos preocupamos por ti, solo queremos saber si—".
"Ahórrenselo, no necesito que se preocupen por mí" la cortó aún sin mirarla.
"¡Si serás bastardo!" le espetó Naruto aferrando ambas manos en el cuello de su camisa. Cuando…
"¡Sasuke, cariño! ¡En la cocina hay unos bocadillos para tus amigos, invítalos a pasar un rato a la casa!" una voz femenina y melodiosa irrumpió desde el interior de la casa. Sakura pudo apreciar a la bella mujer que se asomaba por una de las ventanas. Sus ojos se abrieron desmesuradamente, el parecido de esa mujer con Sasuke era innegable, solo podía tratarse de su madre, aunque se veía tan joven y hermosa que cualquiera dudaría que tuviera dos hijos de la edad de ellos dos.
"¿Bocadillos?" Naruto soltó a Sasuke y también miró a la mujer, sonriendo ampliamente. Al menos todo había pasado antes de que llegara a mayores.
_o_
Lo miró salir de la escuela, no se suponía que tomara ese camino, su madre le había encargado unos víveres, y se había ido unas calles más hacia el norte, porque la tienda a la que siempre iba estaba cerrada. Pero mientras sostenía con fuerza la bolsa de papel contra su pecho, no pudo desconectar sus ojos de la figura alta y esbelta saliendo de esa escuela privada.
Él no había tomado cuenta de ella, estaban a unos metros de distancia, y él se encontraba rodeado por un grupo de personas, una chica lo miraba con extremado interés, sosteniéndose las gafas con una mano y sonriendo mientras le hablaba de algo, aunque él no daba muestras de reconocer su existencia, a lado de la pelirroja con gafas había otro chico de cabello pálido que no paraba de mirar la escena con mala cara y al otro lado de Sasuke se encontraba un chico demasiado alto, quizá varios años mayor que ellos, al igual, usando un uniforme de gala, color negro, con un saco igual de pulcro que los demás, el chico alto se mantenía impasible y sin mirar o dirigirle la palabra a nadie en particular.
Sakura no pudo detenerse a pensar qué hacer, porque ya se encontraba caminando hacia ellos, hacia él. Sasuke levantó la vista cuando escuchó sus pasos firmes y pudo observar el reconocimiento en sus ojos. Fingió que el gesto de desagrado que le dedicó no la había lastimado.
"¿Sasuke-kun?" preguntó la pelirroja al ver que se había detenido en su andar por mirar a la pelirrosa frente a ellos.
"Así que ahora estudias aquí" comenzó Sakura, odiándose por el tono dolido de su voz.
Sasuke se mantuvo inexpresivo, decidido a no otorgarle ninguna explicación. Los chicos a su lado la miraron, uno sin interés alguno y el otro, bueno, la estaba escaneando con la mirada, preguntándose qué importancia podía tener una don nadie como ella.
"¿No vas a decir nada?" preguntó cuando no se dignó a decirle nada más. La mirada en esos orbes negros se ensombreció. "Sasuke-kun—"
"¿Quién eres tú, rosada?" le preguntó la pelirroja con el ceño fruncido.
"Lo mismo te podría preguntar a ti, colorada" le devolvió sin pensarlo, odiaba que se metieran con ella ya fuera por su cabello o por su frente.
"¡¿Qué has dicho?!" Karin chilló mientras daba varios pasos al frente, pero fue entonces que la voz de Sasuke la interrumpió ipso facto.
"Basta, Karin".
Ella se volvió, dándole la espalda y Sakura no pudo evitar apretar sus puños.
"Pe-pero Sasuke-kun, ella me dijo—"
"Vámonos" sentenció antes de que pudiera seguir hablando y continuó su camino pasando de Sakura.
"Sasuke, por favor, necesito hablar contigo" pidió con menos convicción, sabiendo que aquello que pedía era en vano.
Pero no hubo más respuesta y solo escuchó sus pasos alejarse, no se dio cuenta que estaba llorando hasta que la bolsa de papel en sus manos comenzó a mojarse.
_o_
"Sakura" la voz fue firme, suave como terciopelo, pero fría, fría como el mismísimo ártico.
Hacía tanto tiempo que no hablaban, tanto que había dejado de buscarlo, había pasado un año, ya tenía catorce años, los rasgos de la infancia se habían transformado en líneas más refinadas, había crecido unos centímetros, pero comparada con su amigo Naruto, quien había dado un inesperado estirón, parecía que seguía siendo la más pequeña del grupo. Sus ojos seguían brillantes y vivaces. Ya estaba comenzando a parecer más una mujer. Y él, estaba ahí, no sabía cómo la había encontrado, o si sus caminos se habían cruzado por pura coincidencia, pero ahí estaba él, igual de hermoso e imponente que siempre. Dolorosamente distante y frío.
"Sasuke" lo saludó sin convicción, aún con el shock de tenerlo frente a ella. Cerró el libro descartándolo en su regazo. Subió la mirada y la trabó con la suya.
El silencio se hacía más y más pesado con cada minuto que pasaba, su rostro igual de impasible, ella desearía poder mirarle así por tanto tiempo, sin sentir nada, ignorando ese dolor en su pecho que le decía lo mucho que significaba para ella.
Fue entonces cuando algo en su expresión cambió, algo que no podía describir en ese mismo momento, y quizá nunca. Ese frente a ella, ¿era Sasuke? Ya no recordaba qué tanto quedaba de aquél niño que había tomado su mano en el funeral de su abuela, a veces creía que había desaparecido para siempre, pero ahí, en esa expresión de sus orbes oscuros, creía que lo estaba viendo de nuevo.
"Sa-" no pudo terminar, su suspiró se lo llevó el viento. Sasuke ya estaba caminando lejos de ahí. Se maldijo mientras evitaba que las lágrimas cayeran por sus mejillas.
No sabía exactamente qué fue lo que la impulsó, pero ya se encontraba de pie, siguiendo las huellas que había dejado él. Ya no había marcha atrás, pero se arrepentiría toda su vida si no se daba una oportunidad para dejar las cosas en claro, para mejorarlas, o en el peor de los casos, que todo terminara de una vez y para siempre.
"¡Sasuke, espera!" logró decir una vez cercana a él, se sintió orgullosa de que su voz fuera firme. Él no se detuvo, pero su andar se redujo en velocidad. "Por favor, no te quitaré mucho tiempo, solo… solo quiero hablar contigo".
Esta vez sí se detuvo y le dedicó una mirada sobre su hombro. Volvía a estar libre de emociones, como si mirara a través de ella. Hubo solo una pequeña pausa antes de verlo asentir. "Sígueme" fue todo lo que dijo y siguió caminando.
'Kami-sama, te prometo que ordenaré mi alcoba todos los días si me ayudas a pensar las cosas correctas para decirle, sabes que es un cabeza dura' pensó para sí mientras daban un giro bajo un puente, era una parte menos visible y concurrida, de hecho podía notar que solo estaban ellos dos. Aferró el libro contra su pecho mientras lo veía volverse. Era ahora o nunca.
"¿Cómo has estado?" se sintió tonta, pero de verdad necesitaba saberlo. No habían hablado por casi todo un año.
"Hn" fue su respuesta, parecía que ese era el 'bien' que obtendría de él, quizá no esperaba que hablaran sobre cosas tan triviales.
"¿Por qué Naruto y yo ya no podemos verte?" si eso es lo que esperaba, entonces eso haría, iría directo al grano. "¿Por qué ya no nos diriges la palabra? ¿Por qué cuando nos encontramos en la calle me ignoras? ¿Hicimos algo mal?".
Hubo un ruido y Sasuke se volvió en seguida, como si estuviera a punto de agazaparse contra algo o alguien, pero comprobó que no era nada y de nuevo volvió a mirarla.
"Así debe ser" apuntó, su voz filosa como un cuchillo.
"¡¿Pero por qué?!" no quería dejar que sus emociones se llevaran lo mejor de ella, pero el sentimiento estaba ahí, aún en su pecho, esperando tenerlo en frente para hacerle saber lo mucho que la había hecho sufrir.
"Sakura" comenzó él en advertencia, pero ella ya había deshecho la distancia entre ellos y lo miró directo a los ojos.
"No, quiero la verdad Sasuke, la merezco, nunca hicimos nada malo para merecer tu indiferencia, mucho menos tu olvido, Sasuke… yo…" se detuvo ahí mismo, no podía decirle nada más, si no quería ser honesto cuando era obvio que eso era lo que ella buscaba, no serviría de nada decirle aquello que era tan íntimo para ella. "Olvídalo, ¿sabes qué? Está bien, ve con tus nuevos amigos, ve con tu nueva escuela prestigiosa, ve y olvídanos. Sé un Uchiha hecho y derecho, nosotros solo te estorbaremos, Naruto aún es incapaz de creerlo, pero lo estoy viendo justo frente a mí. Tú no nos mereces. Y aún así no entiendo por qué viniste a buscarme hoy."
El ceño fruncido en su rostro detonaba que no le había gustado nada la perorata que había salido de ella, pero daba igual, hoy no se iba a arrepentir de nada, no podía echarse para atrás.
"¿Tú qué puedes saber?" soltó para ella en un hilo de voz apenas audible, pero firme.
"Yo sólo sé lo que me has dicho ¡Nada!" cortó un poco más la distancia entre ellos, tanto que el único que los separaba era el libro en sus manos. Lo miró con fiereza y dolor. Ya no podía contenerse. Pero solo un poco más frente a él y su barrera fuerte y sólida comenzaba a deshacerse. Estaban tan cerca, era doloroso, saber que lo tenía a nada de distancia y aún así, saberlo tan lejos. "¿Por qué nos arrancaste así de tu vida, Sasuke-kun?"
"…" se la quedó mirando, no hizo un esfuerzo por separarse, seguía con los ojos clavados en los suyos. Si Sakura hubiera puesto más atención podría haber visto lo tenso de su quijada y como abría y cerraba las manos a ambos de sus costados.
"¿Por qué no podemos estar contigo? ¿Por qué no me dices qué pasa?" susurró, sintiendo como su aliento rebotaba contra el rostro de Sasuke, estaban tan cerca. Estaba justo frente a él, la persona que tanto quería, la que la había lastimado, pero no podía evitarlo, con solo tenerlo cerca, esos sentimientos tomaban lo mejor de ella, sin querer darse cuenta comenzó a acercarse cada vez más a su rostro, utilizando la punta de sus pies para cubrir la poca altura que los separaba. "Solo déjame estar cerca de ti… yo te quiero". Lo miró a los ojos justo a milímetros de sus labios, pero no hubo ninguna mano que detuviera su trayecto ni sus intenciones, cuando sus ojos no se mostraron enojados, sino atentos, supo que a su manera, también estaba esperando lo que iba a suceder.
Lo besó.
Solo un roce pequeño, nunca había besado a nadie, pero ese simple gesto reconfortó su roto corazón. Hubo un pequeño ruido sordo contra el pasto a sus pies, pero no le importó, ahora podía tomarlo del frente de su camisa. Y aunque no sintió sus brazos rodeándola como lo había visto en tantas películas, podía sentir sus labios moviéndose contra los de ella, y eso le bastaba.
_o_
La había acompañado a casa, todo se sentía tan extraño, no la había tomado de la mano, no le había dirigido la palabra, de hecho, si no miraba de vez en cuando en su dirección para comprobar que siguiera ahí, no creería que de hecho él, sobre todas las personas en el mundo, la estaba acompañando a casa.
Quiso hablar con él, pero se detuvo todas las beses, no sabía cómo reaccionaría él, pero sobre todo, no sabía que decirle, la situación no era precisamente incómoda, sino más bien desconocida. Siempre habían sido amigos—excepto por los últimos años donde se había comportado como un patán evitándolos todo el tiempo—nunca se había permitido traspasar esa barrera de amistad por sus sentimientos, pero ahí estaban, caminando el uno al lado del otro después de haberse besado bajo un puente. Pegó su abusado libro contra su pecho, tenía huellas de pisadas sobre la portada color tinto.
Cuando reconoció su casa a pocos metros de distancia, se puso ansiosa sin desearlo. No quería que terminara así. Sí, había sido un día extraño, pero ahí estaba él, con ella, y si no había sido un sueño, nada le aseguraba que a partir del día siguiente de nuevo no se volverían a ver, había pasado un año desde la última vez que se habían visto. ¿Cuánto tiempo más tendría que pasar ahora?
Se detuvieron justo frente a su puerta. Tomo un poco de valor y se volvió hacia él, sorpresivamente seguía de pie a su lado. El sol se estaba poniendo, robándole unos reflejos muy hermosos a su cabello negro azulado. Se veía tan hermoso que tuvo que morderse el interior de las mejillas para tener el impulso de tocarlo.
"Gracias por acompañarme, Sasuke-kun" sacó en un suspiro apenas audible.
Él asintió, pero igual, no se movió de su lugar, sus ojos negros seguían mirando los suyos. Por un momento creyó que se inclinaría a besarla de nuevo, pero esas expectativas murieron cuando comenzó a darse la vuelta para irse.
Su corazón martilleo en su pecho. ¿Cuánto tiempo pasaría?
"¡Lo que dije es verdad!" le dijo un poco alto, las zancadas del chico eran largas. Sentía su pulso acelerado, sus mejillas coloradas recordando su confesión instantes atrás. Lo vio detenerse y dedicarle una mirada sobre su hombro. Solo hubo silencio por unos segundos hasta que escuchó su voz de nuevo.
"Hablaremos luego" se despidió y siguió su camino.
No comprendía por qué su corazón no se hundía en su pecho y por qué las lágrimas no amenazaban con salir. Su respiración era regular, no se había convertido en sollozos contenidos. Pero entonces lo entendió, su corazón la había preparado para un rechazo definitivo, pero tal cosa no había llegado.
'Hablaremos luego' había dicho, y esa misma frase se repitió en su mente una y otra vez.
_o_
El 'luego' había llegado antes de lo que se esperaba, la había buscado en el parque de nuevo, y ese lugar se había convertido en su punto de reunión. Caminaban por el parque, no hablaban específicamente de nada, ni siquiera de 'eso', solo iban el uno al lado del otro, mirando los árboles, los niños que correteaban siguiendo algún insecto, o simplemente jugando.
Sakura se sentía en una realidad alterna, no podía ser cierto, Sasuke estaba ahí para ella, caminando a su lado, y aunque en parte se sentía mal, porque Naruto también extrañaba a su mejor amigo, no podía hablar al respecto, la actitud de Sasuke no le dejaba dudas, siempre que salían a caminar, miraba a todos lados, como esperando a que alguien apareciera, siempre caminaban por los lugares menos concurridos, como ese parque solitario cercano a su casa.
"¿Qué tal han ido las clases?" preguntó, un poco aburrida del silencio que se había instalado entre ellos.
"Normal" fue su críptica respuesta, al parecer no le molestaba el silencio.
Sakura asintió y se volvió, aún así, mirándolo por el rabillo del ojo. No sabía exactamente por qué su mano picaba, sentía pequeños aguijonazos en el interior de su palma izquierda, pero el hecho de que la mano de Sasuke estuviera tan cerca de la suya le daba una idea de qué era. ¡Quería tomarlo de la mano!
Subió su mirada y lo pudo ver observando hacia la dirección opuesta a ella. Esta vez no parecía esperar a que alguien apareciera, se veía relajado a su lado. Eso solo sirvió para incentivarla a hacerlo. ¡Tomaría su mano!
Una mirada más para asegurarse que no mirara hacia su dirección le sirvió para darse valor. Desvió su mirada hacia los árboles de cerezo a su lado y comenzó a estirar levemente su mano hacia la dirección de la de Sasuke. El calor que sentía provenir de ésta fue su guía. No estaba pensando en las consecuencias, solo quería calmar esas ansias de tocarlo. Sí, lo tenía cerca, pero no era suficiente.
Tomó su mano, apenas lo tocó, le recordó al momento en el que él la había tomado de la mano, en el funeral de su abuela. No había tenido el valor de mirarle en ese momento, y ahora que era ella la que lo estaba tocando, no podría mirarlo, sabía que estaba completamente sonrojada. Se sentía mareada.
"¿Qué haces?" preguntó la voz de Sasuke a su lado y tuvo que volverse, porque parecía una voz completamente distinta. Esperaba más bien un tono de reproche, pero fue cálido, sorpresivamente cálido.
"Yo… eh…" miró sus manos unidas por un momento y no pudo evitar ser honesta "quiero estar más cerca de ti" se mordió la lengua antes de decirle algo más vergonzoso, pero si era posible ya estaba lo que le seguía a roja tomate.
Le dedicó una media sonrisa, apenas un fantasma de una expresión en su rostro, pero ahí estaba, le dio un pequeño apretón a su mano y siguió caminando. Sakura no podía caminar bien de la impresión y se amenazó a sí misma para no comenzar a sudar de los nervios, lo último que quería era que Sasuke tocara sus manos sudorosas. ¡No lo había pensado bien!
_o_
Si alguien le hubiera preguntado qué eran, no habría sabido qué responder.
Salían al parque casi a diario, caminaban, se tomaban de la mano, incluso se besaban de vez en cuando. Claro, eso solo pasaba cuando no había nadie que los pudiera ver. Eso no importaba, se sentía en una nube.
Por eso estaba el 'hubiera', porque nunca pasaría, lo que pasaba entre ellos era un secreto.
"Sakura-chan, salgamos a cenar ramen hoy" le ofreció Naruto mientras se estiraba sobre el sofá de su sala. "Yo invito" le sonrió con todos los dientes. Siempre que hablaba de esa comida podía esperarse un júbilo parecido.
"No puedo hoy Naruto, tengo algo que hacer" se sintió mal por rechazarlo, ya casi no salían o se veían. Y como si estuviera escuchando lo que pensaba, el rubio torció el gesto en decepción.
"Vamos Sakura-chan, difícilmente te veo, en la escuela no vamos en el mismo grupo y cada que voy a buscarte para salir, o ya estas afuera o vas saliendo" se acercó a ella y le hizo un puchero. "Vamos, solo esta vez, Sakura-chan".
Suspiró, se sentía mal, vería a Sasuke esa tarde y no podía dejarlo plantado, pero ese frente a ella era su mejor amigo y tenía razón en todo lo que le decía. ¿Sería momento para hablarle la verdad a Naruto?
"¿Qué te parece si mañana salimos y yo invito?" le ofreció con una sonrisa de disculpa en sus labios.
Él pareció pensarlo pero asintió contento. "¡De acuerdo! ¡Es una promesa Sakura-chan!".
"Bueno, tengo que ir a casa ya" declaró mientras se ponía de pie y tomaba su mochila del sofá.
"Te acompaño" se ofreció mientras la imitaba.
"No hace falta, está cerca y aún es muy temprano" caminaron hacia la puerta y se volvió hacia él para detenerlo dentro de su casa.
"Ya ni eso me dejas hacer" suspiró y hundió los hombros "te irás igual que el bastardo de Sasuke".
No pudo evitar que le dieran escalofríos al escuchar ese comentario, tenía que buscar la manera de decirle la verdad por ella misma, era su mejor amigo después de todo.
"No seas bobo" se acercó y le dio un abrazo "tú siempre serás mi mejor amigo, como mi hermano, Naruto, nunca te librarás de mí".
Se separó de él y pudo ver que estaba rojo hasta la sien. Aprovechó su descuido y caminó hacia la puerta.
"Nos vemos, Naruto" y cerró la puerta. Caminó de prisa con una sonrisa. Tenía que apurarse si quería llegar a tiempo.
_o_
De repente Sasuke se tensó en su abrazo, los brazos que rodeaban su espalda comenzaron a ceder hasta desaparecer. Sakura lo miró, tenía la quijada tensa y miraba un punto a su espalda. Tardó unos segundo en comprender, pero cuando el ceño del chico se frunció, supo que había alguien atrás de ella, alguien que se acercaba a su dirección por los pasos sobre el pasto que eran cada vez más ruidosos.
"Sakura-chan" fue la voz que esperaba no escuchar. Naruto.
¡Oh, no!
_o_
"¡Basta, por favor!" suplicó mientras los veía levantarse del suelo. La mirada herida de Naruto cruzó levemente contra la suya y sintió algo romperse en su interior. Lo había lastimado, lo sabía. Trató de acercarse a ellos, pero Naruto ya estaba corriendo en dirección a Sasuke con un puño levantado. "¡No, basta!".
Sasuke detuvo el golpe al aire, sujetando la muñeca del rubio con fuerza, Naruto no tuvo tiempo de reaccionar y el golpe dirigido a su mejilla izquierda fue inevitable. El impacto lo tumbó al suelo y Sakura se cubrió la boca ahogando un grito. Podía ver sangre resbalando por los labios de su amigo. No, esto no tenía por qué ser así. Sasuke y Naruto siempre se habían llevado mal, no exactamente en ese sentido, siempre discutían por su absurda rivalidad, pero sobre todo eso siempre estaba su lazo de amistad. Ellos eran como hermanos, o al menos así siempre había sido. Verlos ahora, enfrentados, con deseos de dañar al otro, manchaba los recuerdos que tenía de los dos.
"Por favor" pidió en un susurro, sintiéndose imponente. Esta vez no fue Naruto quien la miró, fue Sasuke. Había caído de rodillas en el pasto, temblando por los espasmos de dolor, de tristeza, se podía romper en cualquier momento. "Ya no sigan". Los ojos negros de Sasuke la miraron durante un instante largo, y de repente se suavizaron. Se volvió hacia Naruto que lo miraba de una manera extraña, como si no pudiera creer lo que pasaba, tenía los ojos desorbitados.
Y en un gesto que no hubiera esperado nunca, Sasuke tendió su brazo para el rubio que estaba aún en el suelo. No como amenaza, ni con el puño cerrado, listo para terminar lo que habían empezado. Tenía la palma abierta, esperando a que la tomara.
"¿Qué es esto, Sasuke? ¿Una broma?" se levantó sin aceptar la mano frente a él. Sus piernas temblaban de cansancio. "¿Quién carajos te crees, bastardo?"
"No es una broma" lo cortó y Naruto lo miró de nuevo con los ojos saltones, después miró a Sakura, como esperando una explicación, ella solo podía mirarlo con igual sorpresa en sus rasgos.
Sasuke enfundó sus manos en sus bolsillos antes de dirigirse a donde estaba Sakura aún de rodillas sobre el pasto ya aplanado. Lo miró con sorpresa, su gesto no estaba cargado de amor, ni siquiera había una sonrisa en sus labios al verla, ahí estaba su misma máscara estoica, pero en el fondo de sus ojos, como había sabido reconocer últimamente, estaba su preocupación.
"Estoy bien" le aseguró para tranquilizarlo y aceptó la mano que le ofreció para levantarse.
"¿De qué se trata todo esto?" preguntó la voz de Naruto, su matiz se encontraba más hacia la genuina duda que a la de un reproche. Sakura se sintió ávida a querer saciar sus dudas, pero la voz de Sasuke la detuvo.
"No es tu asunto".
"¿Qué no lo es?" preguntó y la miró de nuevo. Descifrar todo lo que pasaba por su rostro era una tarea difícil. Sakura quiso hablar de nuevo, pero no encontró su voz.
"No". Cortó el Uchiha. Comenzó a caminar, esperando que Sakura le siguiera y ella se quedó plantada por uno segundos. Tuvo el tiempo suficiente para susurrarle:
"Nos vemos mañana, Naruto, te explicaré todo" no sabía bien qué podía decirle, pero tenía que hacerlo, se lo debía. Él pareció pensarlo un poco, pero se dio la vuelta, dándole una imagen de su espalda manchada de lodo y con un poco de pasto aún aferrada a la tela de su suéter.
"No creo que pueda salir mañana, Sakura-chan" anunció y comenzó a alejarse también.
No pudo evitar las lágrimas, estaban calientes mientras surcaban su rostro. Lo había perdido. ¡Había perdido a Naruto para siempre! Su corazón dolía con el hecho de pensarlo.
_o_
Tomó su celular solo cuando estuvo en su habitación, Sasuke la había acompañado a casa en un camino de silencio, la atmósfera estaba tan cargada de tensión que prefirió decir nada, ni siquiera intentó tomar su mano esta vez. Y se sintió fatal cuando él no buscó la suya.
Comenzó a escribir entre sollozos y entre una visión nublada por las lágrimas. "Vamos, Naruto, no te rindas, nunca te rindes, no empieces conmigo, por favor". Rogó mientras sorbía de su nariz, había estado conteniendo el llanto de camino a casa.
"Naruto, sé lo que viste, sé lo que pensaste. Por favor, déjame explicártelo todo. Por favor, ve mañana a Ichiraku a las 5pm, te estaré esperando, pagaré como había prometido, solo ve. Te quiero, Sakura" leyó antes de enviarlo.
Aún no sabía bien qué podía decir y qué no, pero lo haría, le contaría todo, al menos todo lo que supiera, no podía perder a su mejor amigo. No podía hacerlo, la sola incertidumbre ya le dolía en el alma.
_o_
Naruto no se presentó al día siguiente, ni al siguiente, ni al siguiente, sin importar cuántos mensajes le mandara. Y cuando creyó que no podía ser más miserable, Sasuke tampoco daba señales de vida. Se había quedado sin los dos.
Estaba en casa, intentando terminar su tarea, pero no podía siquiera comenzarla, solo un pensamiento colmaba su mente. El lazo entre las dos personas más importantes para ella, y claro, el suyo con ellos. Podía imaginárselo terriblemente dañado, sino que completamente deshecho.
Mordió su labio inferior intentando aplacar una nueva oleada de llanto. Una cosa que hacía muy a menudo a partir de ese desagradable incidente.
Cuando por fin se convenció de revisar su tarea un golpecito en su ventana le llamó la atención. Lo descartó cuando pasaron unos minutos y no volvió a repetirse ¡genial, ya se imaginaba cosas!
Tic
Ahí estaba nuevo, miró su reloj, eran las 7 de la tarde.
Tic – Tic
El sonido era más fuerte ahora y los intervalos de tiempo más cortos. Finalmente descartó el lapicero frente a su cuaderno y caminó descalza por el suelo alfombrado de su alcoba. Corrió la cortina blanca traslúcida de su ventana y lo vio. Su corazón dio un vuelco. Tenía una mano levantada dispuesto a tirar otra piedrita, cuando la reconoció le dedicó una sonrisa de oreja a oreja. Sakura sentía que podía ponerse a llorar en ese mismo momento. Le hizo unas sellas y le prometió que bajaría en ese mismo instante.
No tardó ni un instante y cuando ya estuvo fuera lo abrazó con fuerza. Él la sostuvo en el aire un momento antes de dejarla en el suelo. Sus pies descalzos contra el suelo de la calle le picaban por el repentino cambio de temperatura. No pudo evitar avergonzarse por su reacción, pero a estas alturas eso no importaba, el hecho de tenerlo frente a ella la hacía inmensamente feliz.
"Naruto, yo creí que-e" se cortó en media frase, ya estaba llorando de nuevo.
"Shh, Sakura-chan, lamento haberte hecho esperar, quise responderte, pero mi teléfono no tenía tiempo, así que no—lo siento" se interrumpió mientras acariciaba su espalda para calmarla.
"Perdóname, yo no quería que las cosas pasaran así" se separó de él y lo miró con desesperación en los ojos "quería contarte, de verdad que sí, pero no sabía cómo y qué te iba a contar, yo— ¿Qué te paso en la cara?" detuvo su perorata cuando vio su ojo morado y su nariz lastimada. "Naruto, ¡¿se pelearon de nuevo?!" su voz se agudizó con preocupación.
"Nada malo, la verdad creo que sirvió bastante, fue nuestra manera de hacer las paces" se rió un poco mientras se rascaba la nuca. "Lamento haber reaccionado así antes, no sabía lo que estaba pasando" declaró apenado.
Ella negó quitándole importancia y sonrió para él. "Lo importante es que estás aquí y que todo está mejor, ¿no?".
Él la miró por unos instantes y Sakura supo que algo había pasado, pero no quiso pensar en eso. Quizá solo estaba pensando de más.
"Vamos, ven, te pondré un poco de hielo, te ves terrible" lo tomó de la mano para guiarlo dentro de su casa.
"Deberías verlo a él" se afanó mientras atravesaban el umbral. Conociéndolo, seguramente estaba exagerando.
_o_
Cuando lo tuvo frente a ella, le fue difícil no mirar esa cortada en su labio y otro ojo morado a la par con un corte en su ceja izquierda. No había exagerado tanto, pero igual, consideraría por las heridas que había sido un empate.
"¿Se sienten mejor después de haberse agarrado a palos?" le inquirió mientras lo veía cerrar la distancia entre ellos.
"Hn" exclamó mientras la rodeaba en sus brazos, nuevamente no había nadie, pero no importaba, solo quería estar con él. Hubiera o no hubiera nadie para atestiguarlo.
"¿Por qué tardaste tanto en verme?" preguntó, las marcas en su rostro ya habían pasado la peor parte, Naruto había ido con las heridas frescas.
"Tenía que arreglar unas cosas" y aunque su respuesta fue bastante críptica, la aceptó, de todas maneras no estaba acostumbrada a que ese mudo estoico se explicara.
"Estaba preocupada por ti" declaró mientras hundía su nariz en el hueco de su cuello. Aspirando lentamente su fragancia, su esencia, la hacía sentirse en paz. Aún así su corazón y su estómago estaban inquietos.
"¿Por qué?" su voz fue tan baja, que si no hubiera estado hablando en su oído no lo hubiera escuchado. Se separó de él y lo miró a los ojos, repentinamente sintiéndose avergonzada.
"Po-porque te quiero" confesó sintiendo los colores subir hasta su sien.
De nuevo le regaló una media sonrisa, solo que verla con ese labio lastimado lo hizo de una manera más real. Ahí estaba para ella, sí, era extraño que intentara esconder lo que tenían de todo mundo, pero eso a su corazón no le importaba. Él tenía sus razones y ella confiaría en él.
Sintió sus labios contra los suyos, no podía lastimarla alguien que la besaba con tanta delicadeza.
_o_
Cambió el canal de la televisión con pereza, sus padres habían salido a hacer unos encargos no tenía nada bueno que hacer. Sasuke no le había mandando algún mensaje para verse. Y eso alteraba su humor, hacía casi una semana que no daba señales de vida.
Suspiró, siempre seguiría siendo igual de reservado.
Hacía un año que estaban en ese tipo de relación, pero ahora se sentía más tranquila con poder darle un término, ahora no solo podían tomarse de la mano en el parque, podían salir por las calles con los dedos entrelazados. Sasuke no era muy expresivo con lo que sentía, y Sakura lo entendía, no pensaba pedirle más, se sentía muy feliz con lo que tenían, sabía que a su modo, Sasuke le demostraba lo que sentía por ella.
Aunque a veces se pasaba de cubo de hielo y ni un maldito mensaje le mandaba en casi una semana. ¡Si será cabrón!
Miró su celular con furia desde hacía días que esperaba que sonara. ¡Pero nada!
Ya se sentía con más confianza, tanto que hasta Ino sabía de su relación, esto más por restregárselo en la cara, pero al parecer su amiga ya lo había superado, la miró con desagrado por el sentimiento de haber perdido contra ella aunque fuera por algo que ya no deseara, pero finalmente se sintió feliz por ella y hasta le daba consejos, menos que más útiles. Cosas como 'Cómo pasar de un pico a un francés' o 'Cómo hacer que no te digan que no con una batida de pestañas' o la favorita de Ino 'Cómo aprovechar el momento a solas'. Le dieron escalofríos de solo pensarlo, más por el hecho de imaginarse a Sasuke en una posición tan íntima que por el hecho de imaginarse haciendo algo 'privado' con él. Sinceramente, su relación con Sasuke no pasaba de los abrazos y los besos tranquilos, podía decirse que eran novios de 'manita sudada', pero eso no le importaba, se sentía completamente feliz de saberlo a su lado, su yo interna a veces hacía uno que otro comentario, pero siempre terminaba aplacándose cada vez que Sasuke la besaba o la tomaba en sus brazos. Porque a pesar de que se pusiera roja como tomate imaginando cosas no aptas para todo público con el chico de sus sueños, la verdad era que aún no se sentía lista para dar ese inmenso salto en su relación.
Estaba por comenzar a escribirle un regaño electrónico a su amiga por haber puesto imágenes tan turbias en su imaginación de 15 años, cuando escuchó un golpecito a su puerta. Frunció el ceño, esperaba que no fuera un vendedor o alguien buscando a sus padres, no estaba vestida para nadie, solo llevaba un short rojo a medio muslo y una camisa blanca de resaque blanca y holgada que casi cubría por completo su short.
Dejó su teléfono cuando el golpeteo en su puerta fue más insistente. Sus padres ya habrían abierto de ser ellos, torció el gesto mientras se ponía en marcha para mandar al carajo a quien quiera que fuera.
"¿Qué diablos?—¡Sasuke-kun!" se interrumpió sorprendida de verlo ahí frente a su puerta. Tenía la mano lista para volver a llamar. "¿Qué sucede?".
No pudo evitar recorrerlo con la vista, se veía muy apuesto con ese atuendo informal, tenía una camisa azul oscuro sin mangas, con unos jeans negros. Estaba haciendo calor, mucho, mucho calor. Sakura no pudo evitar mirarlo avergonzada, por estarlo mirando tan abiertamente y por su atuendo.
"¿Puedes salir?" le preguntó y se hubiera sentido muy soñada de no haber sido tan consciente de su facha.
"Ahm, mis padres salieron y tengo que quedarme a cuidar la cena" recordó las instrucciones que le había dado su madre aprovechando que era un perro abandonado en casa sin compromisos para salir.
"Está bien, me quedaré" declaró mientras pasaba a través del umbral, Sakura lo miró por un instante y se sonrojó, recordando que debería irse a poner algo más presentable.
"De acuerdo, ve la televisión un momento, iré a mi cuarto a—" comenzó pero sintió la mano de Sasuke apresar su muñeca. Ella se volvió y lo miró, el peso de su mirada era bastante.
"Quédate, no necesitas cambiar nada" le aseguró adivinando lo que estaba pensando. Ella se sonrojó de nuevo. ¿Le estaba diciendo que se veía bien? Asintió y lo siguió hacia el sofá.
Sasuke tomó el control y comenzó a hacer zapping. Cada canal se veía más aburrido que el anterior si eso era posible.
Y entonces se dio cuenta, su pulso se aceleró mientras revisaba los hechos, ella y él, en su sofá, con menos ropa de la usual, solos en su casa.
¡Maldita seas, Ino!
Intentó buscar un tema de conversación, pero misteriosamente no podía hablar, las imágenes en su mente no la dejaba. Se sentía acalorada y transpirada, necesitaba agua.
"¿Qui-quieres algo de beber, Sasuke-kun?" se ofreció mientras se ponía de pie.
Lo observó y unas gotitas de sudor adornaban su sien, al menos no era la única que estaba sudando, aunque las razones fueran completamente distintas.
"Agua" pidió y volvió a mirar la tele.
Sakura se escabulló a la cocina y tragó tres vasos del vital líquido, se sintió bien, aunque parecía que el agua se evaporaba en cuando tocaba su boca, porque aún tenía sed. El calor y ese chico no combinaban bien. Iba a terminar deshidratada, estuvo a punto de volver a la sala cuando se dio cuenta de que había olvidado el vaso de agua para Sasuke, tomó unos hielos y sirvió agua en un vaso. Lo pegó un poco contra su frente disfrutando la sensación.
"Aquí tienes, Sasuke-kun" le ofreció el vaso y cuando él lo tomó sus manos se rozaron. Se odio por el efecto instantáneo que tuvo en ella, su corazón estaba latiendo muy rápido. Esperaba que no lo hubiera notado. Él bebió del vaso lentamente, podía ver como su manzana de Adán subía y bajaba. Siguió esa línea hasta sus clavículas expuestas, tenía los primeros botones abiertos, seguro por el calor, se convenció mientras se sentaba a su lado.
"¿Ya encontraste algo bueno?" preguntó en un tono de voz que pretendía ser relajado y fresco. Enfocando toda la atención que podía en el aparato frente a ellos y no al radiador a lado de ella.
"Hn" fue su respuesta y pudo sentir su mano aferrando la suya. ¡Oh, no! Eso no ayudaba a su concentración. Entornó los ojos en dirección a la televisión, era solo un gesto como siempre. Le devolvió un ligero apretón. "Sakura" la llamó. Y ella renuente le inquirió qué pasaba. "Mírame".
'Ni loca' respondió en su fuero interno.
Una mano acarició su mejilla y fue su inesperado roce lo que la hizo jadear de sorpresa. Se volvió hacia él lentamente, y lo tenía ahí justo frente a ella. Soltó su mano y puso cada una a ambos lados de su rostro, estaban calientes. Su nariz le hacía cosquillas, su respiración le daba escalofríos, estaban muy cerca.
"Hn" lo vio esbozar una media sonrisa antes de sellar sus labios con los suyos. Y lo que parecía al principio una tierna caricia, poco a poco fue transformándose en algo más, almo más necesitado, urgente, algo más íntimo.
"Sasuke-kun" jadeó contra sus labios, sintiendo los suyos abusados, pero aún así no queriendo detenerse. Solo necesitaba respirar un poco más y estaría lista para otra ronda.
Él deslizó sus manos detrás de su cuello y la atrajo de nuevo, se besaron intensamente, explorando los sentimientos del otro. Ahí estaba él para ella y ella para él, ofreciéndole todo lo que tenía.
La mano de Sasuke recorrió su espalda, trayéndole una gama de sensaciones desconocidas, se sintió bien, se sintió extraño, se sintió… placentero.
Ella soltó su camisa, que hasta ese momento no sabía la estaba aferrando, seguro la había dejado marcada por arrugas, pero en ese momento no importaba, enterró sus blancos dedos en los cabellos azabaches de Sasuke, se sentían suaves y rebeldes al mismo tiempo.
Hubo un punto en el que comenzaron a descender poco a poco, su espalda se apoyó contra el asiento del sofá y se sintió aprisionada entre los brazos de Sasuke a cada lado de su cabeza. Él no se había dejado caer sobre ella, continuaba sosteniendo su peso sobre ella. Besando sus labios y esparciendo caricias a diestra y siniestra.
"Ah… Sasuke…" dejó salir en un pequeño gemido, estaba perdiendo lo poco de cordura que le quedaba, pero se sentía tan bien, no podía detenerlo.
Sintió sus manos buscando más de su piel, desabrochando lentamente los botones de su camisa, era como si tuvieran vida propia ¿Cómo podían ser las manos de Sakura las que estaban a la mitad de abrir la camisa de Sasuke?
Una de las manos de Sasuke dejó de sostener su peso y se aventuró bajo su camisa de resaque holgada, surcando el lienzo de su piel y erizando palmo a palmo todo a su paso.
Las respiraciones se convirtieron en jadeos y los jadeos en gruñidos y gemidos contenidos, comenzaba a sentir una presión en su cuerpo, más específicamente un nudo en su vientre que le decía que faltaba algo, que eso se sentía muy bien, pero necesitaba más. Desabrochó por completo la camisa de Sasuke y tuvo frente a ella su torso descubierto, al desnudo, solo para sus ojos, antes de poder dejar sus manos correr por la curva de sus pectorales o por esa espalda por la que deseaba sostenerse, sacó su camisa por encima de su cabeza. Y lo miró con las mejillas sonrosadas. Él la estaba mirando tanto como ella lo miraba a él. Ambos pasearon sus manos, probado la textura suave de su piel, las manos de Sasuke recorrieron su cintura, su vientre, sus hombros, sus costillas, pero parecían evitar sus pechos a propósito. Ella estaba degustando la piel de su espalda, siguiendo la línea de su columna y ganándose algunos gruñidos de placer por parte de Sasuke, el sonido era casi inexistente y contenido que si no estuviera besando su cuello en ese mismo momento no lo habría escuchado.
Cansada de no recibir aquello que estaba buscando lo empujó un poco y lo miró a los ojos, tomó sus manos y él le dedicó una mirada contrariada, pero oscura por el deseo contenido. Le sonrió para darle confianza y dirigió sus manos sobre sus pechos cubiertos por la tela rosa pálido de su sujetador. Él la miró por unos instantes, no muy seguro de lo que estaba por suceder, incluso había pasado saliva, tragándose las indecisiones. Y entonces sintió sus manos moverse contra su pecho en una caricia fantasma, casi imperceptible. Pero ¡ah, estaba estupenda!
Cerró los ojos tratando de concentrarse en el cúmulo de sensaciones que estaba experimentando, sus manos aferraron los antebrazos de Sasuke con fuerza, era demasiado, demasiado para ella.
"Sa-sasuke" gimió apenas, conteniendo la fuerza de sus emociones.
Sintió sus labios contra los suyos y se relajó, estaba ahí con ella, eso era nuevo para él también, pasarían por eso juntos. Estaba lista.
¿Lo estaba?
De repente la parte racional de su cerebro, aquella que había quedado anulada por todos sus deseos y dominada por las caricias otorgadas a su sensitiva piel, comenzó a llamar su atención.
Lo había dicho antes, no se sentía lista, y sí, era el chico que quería sobre todos y todas las cosas, pero la verdad era esa, solo eran unos chiquillos queriendo hacer cosas fuera de su alcance. Se sintió repentinamente insegura. Sasuke lo notó porque repentinamente se había detenido y se separó de ella dejándola respirar, permitiendo que el oxígeno llegara al cerebro de ambos.
"Yo, creo que—"comenzó rápidamente al ver la situación en la que estaban. Pero Sasuke la detuvo y negó para ella, se hubiera sentido mal, de no ser por la mirada cálida que le dedicó. Él se levantó de encima de ella y le alcanzó su camisa. Al igual tomó la suya y se excusó para ir al baño.
'¡¿Qué hiciste, Sakura?!' se inquirió, mientras colocaba su camisa en su lugar. Roja como un tomate. Estaba feliz. Estaba con él, con Sasuke, aquél que siempre había sido dueño de su corazón.
Se acomodó en el sofá y esperó a por él. Cuando regresó se veía fresco y su camisa un poco arrugada. No pudo evitar la sonrisita traviesa y avergonzada que se formó en sus labios.
"Es hora de que me vaya" anunció mientras miraba el reloj en la sala. Ella lo miró y la verdad es que no había pasado mucho tiempo, pero al oler algo pesado en el aire supo que su madre la mataría.
"¡Diablos! ¡Espera, Sasuke-kun!" corrió a la cocina y no se molestó en levantar la tapa, no podría reconocer la cena, se había pasado el tiempo de cocción. Suspiró mientras apagaba la llama y aunque en ese momento debería estar pensando en una excusa para su madre, no podía bajar de su nube. Volvió a la sala y se sintió internamente feliz de ver que ahí seguía.
"¿Volveré a verte mañana?" preguntó mientras lo acompañaba a la puerta. Él caminó a su lado y no dijo nada mientras abría la puerta y ponía un pie afuera. Se volvió hacia ella y le dedicó una mirada extraña. No de complicidad por lo que habían compartido, ni siquiera de molestia por su insistencia, había algo atrás de esa mirada, pero no supo descifrar qué era. Tampoco tuvo tiempo, porque sin esperárselo, los labios de Sasuke se sellaron contra los suyos en un beso demandante. Ella le siguió el paso, pero un nudo en su estómago completamente diferente al anterior comenzó a hacer presión dentro de ella. Algo no andaba bien.
"¿Sasuke?" le preguntó cuando se separaron y aún no le decía nada, sus frentes estaban juntas y tenía los ojos cerrados, pudo ver su ceño fruncido.
"Yo te marcaré" anunció y ella asintió contra su frente a pesar de que la verdad solo quería hacerle millones de preguntas y saber qué había pasado de repente.
Se separó de ella y entonces ella lo sujeto del frente de su camisa, arrugándola aún más. "Que sea pronto" le hizo prometer.
"Hn" fue su respuesta y tomó las manos en su camisa, sin intención de separarlas de su agarre, sino más bien protegiendo la unión. Se inclinó una vez más y la besó suavemente antes de separarse definitivamente.
Algo no andaba bien, Sasuke nunca había sido de los que se despedían con un beso, de hecho nunca se despedía. ¿Qué había cambiado ahora?
"Cuídate" susurró perdida en sus ojos negros.
Él no dijo nada, la observó un rato y dio media vuelta.
Ella lo miró irse, por alguna extraña razón no pudo despegar sus ojos de su figura hasta que desapareció de la vista.
Cerró la puerta y su corazón latiendo errático en su pecho le decía que algo no andaba bien.
_o_
"No volví a saber de él, hasta que—".
"Lo llamé para darte clases" la interrumpió mientras la veía juguetear con un mechón rosa. Durante toda la historia no lo había mirado y él no se había atrevido a interrumpirla hasta ese momento. "El asunto sigue inconcluso, ¿no?" comentó con su usual tono despreocupado, rascando su mejilla desnuda.
"No es lo que tú crees, Kakashi" ella se volvió por primera vez hacia él. Y le dedicó una mirada que pretendía mostrarle que sabía de lo que hablaba. Pero él sabía mejor.
"Ya es tarde, Sakura" suspiró mientras se ponía de pie "usarás mi cama, yo dormiré en el sofá, ¿de acuerdo?".
"Pero—".
"Después terminaremos de hablar, ya tuviste un día lleno de cargas emocionales" le sonrió, aunque el gesto pretendía calmar sus demonios internos, la plática lejos de calmarlo al respecto Sasuke había prendido una alarma. Lo que menos deseaba era implicarse de una manera tan problemática en una situación tan absurda. El solo hecho de seducir a su alumna ya era algo riesgoso, seducirla mientras ella seguía enamorada de otro, era simplemente estúpido.
Ella lo miró por unos instantes más, parecía ofendida o herida de cierto modo, pero él se volvió hacia su librero y tomó un libro de pasta naranja, ella torció el gesto, obviamente sintiéndose molesta por el hecho de haber sido cambiada por ese libro. Se puso de pie, caminó hasta su habitación y cerró de un portazo.
Sería mejor así, a partir de ese momento tendría que olvidar lo que había pasado, tendría que olvidarse de sus deseos, de ella, de esos besos y de todo lo que se habían dicho. Frotó una mano insistente contra su sien. ¡Maldita sea! ¿Por qué se había empeñado en retorcer todo?
Aventó el libro a la mesita de café frente a él. La verdad solo había sido una excusa. Se dejó caer sobre el sofá y cerró los ojos, estaba exhausto.
Ese no había sido su día, regularmente, esperaba que el día de su muerte fuera un día donde se reservaba especialmente para ella pero, ahora esa chica del otro lado de la pared estaba invadiendo su vida, estaba invadiendo su espacio y su mente, de una manera que no había advertido, y lo peor de todo, es que ella no lo deseaba de la misma maldita manera. No es que él fuera a reconocer abiertamente eso. Pero, lo mejor sería dejarlo pasar. Y no, no eran los celos hablando, solo estaba frustrado y harto de tantos problemas, él no era la clase de personas que se ponen en una montaña rusa emocional por simple placer. Eso siempre le había resultado tedioso y ciertamente nunca le había apetecido ponerse en una situación así.
Intentó dormir, pero el hecho de que su sofá oliera a ella, a Sakura, no ayudó en nada. Gruñó para sus adentros hasta que simplemente el cansancio se lo llevó lejos de ahí.
Finalmente pude liberar a este monstruo, sé que muchos se preguntarán cosas y comenzarán a dudar del real pairing detrás de Amor en Crescendo, pero no teman, este capítulo es esencial para el desarrollo de la historia, además no puedo regalar una pareja así de simple, tienen que construir todo de cero y sufrir en el proyecto, este es un capítulo donde conocemos más acerca de Sakura y honestamente, es la mitad de todo el capítulo, falta llenar los huecos que dejan los flashback de Sakura.
Pero Sakura no es la única de la que podremos conocer su historia, sí, faltan otros personajes que tienen muchas cosas que explicar, y sí, Kakashi es uno de ellos, pero me reservo lo mejor para más adelante.
Espero no estarlos confundiendo conforme avanza la trama, en mi cabeza suele tener más sentido. Además tenía dudas de publicarlo antes de terminar la otra parte que la complemente, pero honestamente, retrasarlo hubiera tomado demasiado, además editarlo una y otra vez fue muy pesado, me tomó mucho tiempo y semanas leerlo todo y editarlo, porque siempre había algo que no me convencía por completo.
Pfff, de nuevo, en fin, gracias por ser pacientes, les repito, no tengo intención de abandonar la historia, solo que ahora que estoy llegando a las partes más intrincadas de mis carreras (porque soy masoquista y quise sacar dos al mismo tiempo) el tiempo se me consume rapidísimo.
En fin, gracias de nuevo, disculpen cualquier error.
El siguiente capítulo llegará también, está en proceso. ¡Gracias por esperar tanto!
Lilith D. Dram
