Mi trabajo: Algo sumamente complicado.

Capítulo 11: Antiguas conocidas.

Lunes 3:30 p.m. Se encontraba en su departamento, recogiendo varias de sus cosas y empacando ¿Iría de viaje acaso? No, solo que se mudaría a la mansión ¿Por qué? Bueno porque su "hija" y Edward se lo habían pedido casi de rodillas. Desde aquel hermoso suceso que la hizo una de las mujeres más felices del mundo, apenas habían pasado 6 días, los cuales habían sido los mejores de su vida, Edward pasaba la mayor parte del tiempo con ella, mimándola y queriéndola tanto como ella a él y Hayley había pasado de ser la niña a la que cuidaba a ser su hija, ¿Irónico no? Ella que en ciertas ocasiones pensó que ellos dos eran "el dúo maléfico" se volvió parte de la vida de Edward y Hayley y ellos de la suya.

Su tobillo ahora estaba mejor, podía caminar pero a un paso lento, Alice se había tomado la molestia de acompañarla y ayudarla a empacar, cuando se enteró de la noticia acerca de que Edward y ella oficialmente ya se habían declarado dio un grito que estaba segura había dejado sordos a todos en el planeta, Jasper comenzó a hacer comentarios a su mejor amigo quien no le quedo de otra más que aguantárselos todos y tragarse su coraje en contra del zafiro, ya que cada uno de esos comentarios tenían absoluta razón.

En fin, las cosas ahora estaban bien, Tanya no se había aparecido durante esos seis días por la mansión y eso la inquietaba, no era que se preocupara por ella o algo por el estilo pero cuando se enteró de lo sucedido en la cena que había tenido la dama de ojos azules con Edward supo que intentaría algo en contra de ella, aunque el ambarino la tranquilizo diciendo que todo estaría bien porque él nunca la dejaría sola y eso era algo que la reconfortaba mucho.

-Belly, ya tenemos que irnos- grito Alice desde la puerta de entrada, la castaña guardo unas ultimas cosas en su bolso y salió cerrando la puerta de la habitación.

-Ya, todo listo Alice- dijo una vez estuvo frente a su prima.

-Pues entonces vámonos, Edward me ha estado llamando cada cinco minutos para preguntarme si ya estamos en la mansión- Bella frunció el ceño . –Valla que te quiere mucho y no desea que te pase algo malo- dijo soltando una risita y sonrojando levemente a la castaña.

-Si, lo sé- comenzaron a caminar a paso lento.

-Y ¿Cuándo se casan?- pregunto la amatista.

-¡ALICE!- grito Bella.

-¿Qué? Al final ustedes van a terminar por casarse-

-No lo sé, Edward aún no me ha dicho nada-

-Pero estoy segura que muy pronto lo hará, más si la pequeña insiste, a ella parece gustarle mucho la idea de que seas su nueva mamá-

-Sí, es verdad- sonrió.

-Ah, por cierto, con todo esto no he tenido tiempo para contarte-

-¿Qué sucede?- pregunto curiosa.

-Hace algunos días estaba tomando un pequeño descanso en un café cerca de aquí, y me encontré con la grata sorpresa de que Kurtz está en la ciudad-

-¿Kurtz?- pregunto confundida.

-Sí, ¿No la recuerdas?-

-No, ¿Cuál es su nombre? Tal vez así me acuerde-

-Bueno pues su nombre es…- antes de que Alice pudiera completar la oración, su celular comenzó a sonar – ¿Bueno?, si, si aquí está conmigo, claro- eran las respuestas que daba, al terminar extendió su teléfono a la castaña.

-Es Edward- dijo guiñándole un ojo –Yo me adelanto al auto- y dicho esto comenzó a alejarse dejando sola a Bella.

-¿Si?-

-¿Cómo estas corazón?- pregunto Edward.

-Bien ¿Y tú?-

-Extrañándote-

-Edward, no han pasado más de tres horas desde la última vez que nos vimos-

-Pero para mí ese tiempo sin ti es una eternidad- Bella se sonrojo.

-Y ¿Cómo va tu trabajo?- pregunto cambiando de tema.

-Horrible, desde que llegue me tienen como su esclavo- escucho que suspiraba.

-Tranquilo amor, todo va a salir bien, ya lo veras- dijo mostrando una sonrisa.

-Eso espero solo que…- hizo una pausa – ¿Me dijiste amor?- pregunto pícaramente.

-Si, ¿Qué acaso no te gusta?- pregunto Isabella en el mismo tono.

-Me encanta, ¿Qué? Ah, enseguida estoy ahí-

-¿Pasa algo?- pregunto al escuchar que el ambarino charlaba con alguien más.

-Tengo que ir a una junta urgente-

-Pues entonces no te quito más tiempo-

-No veremos más tarde y Bella…-

-¿Si?-

-Te amo- la castaña sonrió.

-Yo también te amo Edward, nos vemos- y dicho esto ambos cortaron la comunicación, Bella avanzo hacia el auto de Alice donde subió y se pusieron en marcha. La menor de los Swan estaba feliz, aunque ese extraño presentimiento seguía inquietándola, era una sensación de que algo no andaba bien, mas sin embargo no podía adivinar que era.


-¡Estúpida!- grito Catherine al mismo tiempo que propinaba una fuerte bofetada a la mejilla derecha de Tanya. -¡Tenías la oportunidad y no la aprovechaste!-

-¡Ya te dije que fue culpa de esa niñera!- contesto la rubia.

-Aquí la única culpa la tienes tú por perder el tiempo- suspiro pesadamente alejándose unos cuantos centímetros de ella – Sabes que, ya me canse de ti, ya no me sirves, desháganse de ella- le ordeno a dos de los hombres vestidos de negro que la acompañaban, los sujetos obedecieron la indicación y tomaron a Tanya por los hombros.

-¡Si me hacen algo hablare, te lo juro, gritare a los cuatro vientos todo lo que has hecho!- grito Tanya desesperada, Catherine se giró a verla y mostro una sonrisa llena de maldad.

-Tú crees que alguien le va a creer a una loca como tú, por favor Tanya- dijo con sorna –Te doy un día para que te largues y no te vuelva a ver por el resto de mi vida, si hablas ten por seguro que lo sabré y entonces te matare, ¿Entendiste?- la dama de ojos zafiro asintió con rencor –Suéltenla- los hombres obedecieron –Quiero para esta misma tarde que investiguen en donde vive esa niñera, y mañana comenzaremos con lo que vinimos a hacer- dicho esto salió de la habitación del hotel junto con los hombres dejando a Tanya en el piso.

-No, yo también me vengare de ti y de ella, por arrebatármelo y… y… de él… de el por rechazarme- susurro mientras se abrazaba a si misma.


Bella y Alice llegaron a la mansión Cullen después de tres horas, completamente agotadas, habían aprovechado ese tiempo para visitar algunas tiendas en la ciudad y distraerse un poco, unos pasos apresurados se escucharon por todo el lugar y pronto pudieron observar a Hayley que entraba en la sala junto con Chez.

-¿Por qué no me dejaste que fuera contigo mamá?- pregunto la niña a Isabella haciendo un puchero. Desde aquel día en el que se enteró que la joven de ojos jade seria su nueva mamá comenzó a llamarla de esa manera, por supuesto Bella no tuvo ningún problema con ello y Edward mucho menos.

-Porque ibas a aburrirte mucho- explico Bella a su "hija" con una sonrisa.

-Pero yo quería ir, ¿Qué tal si te pasaba algo?-

-No cabe duda que mi pequeña sobrina es idéntica a su padre- susurro Alice soltando una risita.

-No iba a pasarme nada, porque tu tía Allie estaba conmigo- Bella le dio un beso en la frente a la pequeña que solo sonrió.

-Qué bueno que ya estás aquí- dijo abrazándola con felicidad.

-Porque no vas a darle de comer a tu mascota, míralo se ve que tiene mucha hambre- Bella vio al cachorro que se veía un poco desanimado.

-Pero le di de comer hace una hora- contesto –Eres un glotón Chez- ante esto el perro ladro. -¡Ay, está bien! Vamos- La niña tomo al cachorro en brazos y camino con el hacia la cocina.

-No cabe duda que serás una buena madre para ella- dijo Alice sonrojando a su prima levemente. –Aunque, tienes que conseguirte un nuevo trabajo-

-¿Ah?- Bella ladeo la cabeza.

-Si, tan solo piénsalo, puede que muy pronto te conviertas en la nueva señora Cullen y por lo tanto no puedes seguir trabajando como la niñera de tu hija, no sería algo lógico- comento la amatista.

-Es cierto, pero precisamente elegí este trabajo porque no encontraba algún otro- suspiro -¿Qué hare?-

-¡Ya se! ¿Recuerdas a Demetri?-

-Ah, el chico que estuvo en tu boda- pregunto

-Si, él es dueño de uno de los diarios más importantes en todo USA, ¿Por qué no hablas con el?, tal vez pueda ayudarte, aquí está la dirección- extendió una tarjeta que Bella tomo al instante y abrazo a su amiga.

-Pero, pensé que era un empresario-

-En efecto, le ayuda a su padre en asuntos de la empresa pero también es dueño de ese diario- sonrió

-Muchas gracias Alice, ten por seguro que lo hare- se dijo decidida.

-¿Qué es lo que harás?- pregunto una tercera voz detrás de ambas mujeres, Isabella dio un leve brinco mientras que Alice reía.

-Ay, Edward me asustaste- dijo llevando una mano a su pecho y girándose para quedar frente a él.

-Tu eres la que me asusta a mí- contesto con una sonrisa -¿De que hablaban que te escuchabas muy animada?-

-Ah, pues Alice me estaba ayudando para encontrar un nuevo empleo- Edward frunció el ceño.

-¿Nuevo empleo?-

-Si, lo que pasa es que no me gustaría que tú siguieras pagándome por cuidar a Hayley- hizo una pausa -Así que, mañana en la mañana iré a ver a Demetri Diburi, un amigo de Jasper y Alice que trabaja en uno de los diarios más famosos - explico ella.

-¡Con ese sujeto!- pregunto Edward molesto, si, claro que recordaba a ese "tipo" como olvidarlo, si era el mismo que había bailado con su Isabella el día de la boda de su mejor amigo.

-¿Pasa algo?- pregunto la castaña confundida.

-Si, que de ninguna manera vas a ir a ver a ese- dijo despectivamente.

-¿Por qué? ¿Estas celoso?- pregunto divertida.

-Yo iré a ver a mi sobrina- anuncio Alice saliendo del lugar lo más rápido posible de la vista de ambos.

-Celoso, ¡Yo!- dijo Edward señalándose a si mismo.

-Entonces, si no estás celoso, ¿Por qué no quieres que valla a ver a Demetri?- el ambarino se quedó callado.

-Está bien, lo admito sí, estoy celoso, contenta- se rindió ante la mirada divertida de Bella.

-Tontito, no tendrías porque, además, Demetri es solo un amigo y tu- se acercó a el –Eres el hombre al que yo amo- Isabella junto sus labios con los de Edward posando ambos brazos detrás de la nuca del joven ambarino quien la atrajo mas hacia el tomándola de la cintura y profundizando el beso aun mas, cayeron en cuenta que se encontraban en la sala lugar no muy apropiado ya que Hayley podría entrar en cualquier momento, así que con mucho pesar fueron separándose lentamente.

-Eres malvada ¿Sabias?- dijo Edward en un susurro.

-No, ¿Por qué lo dices?-

-Porque con uno de esos besos, termino por aceptar todo lo que tú me pides- Bella sonrió y se abrazó a él fuertemente.

-Bella, Edward… quien los viera he- dijo una voz desde la entrada, al voltear se toparon con el rostro sonriente de Edward.

-¡Desde cuando estás ahí!- grito Edward separándose de la joven y acercándose a su amigo con intenciones claras de ahorcarlo.

-No te preocupes que no vi nada que no quieran que vea- Bella se sonrojo ante el comentario.

-Se puede saber qué haces aquí- pregunto el padre de Hayley con enojo.

-Vine por mi esposa y por mi hijo o hija, aún tenemos que ver uno cuantos detalles- contesto riendo. –Y como ya vine por lo mío, no se preocupen, en cuanto Hayley se duerma podrán hacer lo que ustedes quieran- ambos castaños se sonrojaron.

-¡Jasper…!- grito Edward.

-Jazz, ya no los molestes- intervino Alice –Nos vemos luego Bella, Edward- se despidió con una sonrisa y salió del lugar junto con el zafiro que seguía riendo a carcajadas.

-Ese maldito me las va a pagar- susurro el castaño entre dientes, no paso mucho tiempo cuando su hija hizo acto de presencia nuevamente en la sala junto con Chez que parecía reventaría en cualquier momento por tanto comer.

-¡Papá, no sabía que habías llegado!- grito la niña emocionada.

-¿Dónde estabas que no te vi cuando llegue?- pregunto el ambarino confundido.

-Le estaba dando de comer a Chedar, ¿Verdad mamá?- Bella asintió.

-Bien, pues es hora de que vallamos a cenar y luego, a dormir- dijo Isabella tomando a la niña de la mano quien sonrió contenta, Edward solo las veía con una sonrisa en su rostro.


El día siguiente llego sin muchas complicaciones, Bella ahora se encontraba en la habitación de huéspedes terminando de vestirse para ir a la oficina de Demetri, había decidido instalarse ahí por el momento ya que no era correcto que siguiera quedándose en la habitación de Edward y mucho menos con el ahí, no era que le desagradara la idea, al contrario, solo que había que darle tiempo al tiempo, eso pensaba o más bien quería pensar.

Se miró al espejo nuevamente, llevaba puesto un hermoso traje color crema que se ceñía a su cuerpo perfectamente, su cabello lo llevaba suelto y su maquillaje no era muy leve pero tampoco exagerado.

-Solo espero que Demetri pueda ayudarme- suspiro, tomo su bolso y salió de la habitación, camino con sumo cuidado por el pasillo hasta que por fin llego a las escaleras, suspiro, estaba dispuesta a bajar cuando de pronto sintió como alguien la detenía.

-No lo harás Bella- dijo Bella quien se encontraba detrás de ella sujetando su brazo.

-Pero Edward ya puedo caminar perfectamente- insistió la castaña.

-Claro- el joven de ojos ámbar hizo caso omiso a las excusas de Bella y la tomo en brazos bajando con ella las escaleras.

-Te dije que yo podía hacerlo- susurro completamente sonrojada.

-Y yo te dije que no puedes- al llegar a la planta baja, Edward bajo a Bella con suma delicadeza mientras esta se cruzaba de brazos.

-Alice si me permitió salir con ella el día de ayer-

-Pero si te das cuenta en tu departamento hay un elevador, querida Bella- susurro cerca de su oído causándole un leve sonrojo y un escalofrió que recorrió todo su cuerpo.

-Creo que mejor me voy, le prometí a Hayley que iría con ella al parque- contesto cambiando de tema.

-Yo te llevo- se ofreció el padre de la pequeña.

-No te preocupes, estaré bien, además tú también tienes que irte a trabajar-

-Pero…-

-Enserio Edward, estaré bien- Bella le dio un leve beso en los labios y salió de la mansión, el castaño solo observo la puerta con detenimiento, ¿Por qué de pronto tenía la sensación de que algo estaba mal, sumamente mal?

Demetri Diburi revisaba los papeles de Bella con detenimiento cosa que la ponía extremadamente nerviosa, una vez termino, el joven se levantó de su lugar y le extendió una mano a Bella quien también se puso de pie y acepto el gesto un tanto confundida.

-Felicidades Isabella, ya tienes un nuevo empleo- dijo Demetri con una sonrisa.

-¡Enserio!- exclamo emocionada.

-Claro, eres apta para el trabajo, aun no comprendo como los demás diarios no te aceptaron-

-Creo que era porque no tenía experiencia-

-Para nada, aquí lo que cuenta es que des lo mejor de ti- hizo una pausa –Si gustas puedes comenzar el próximo Lunes, estás de acuerdo-

-Si, claro, muchas gracias-

-Al salir, asegúrate de dejar tus datos con mi secretaria en caso de que necesite comunicarme contigo o viceversa- explico el joven de ojos grises, tenia un aire muy partículas, ojos rasgados… era una muchacha de china, que hablaba muy bien el español. ¿O tal vez de Japón?

-Claro, y una vez más, muchísimas gracias Demetri- dicho esto salió de la oficina con una enorme sonrisa, tal y como Demetri le había indicado, se acercó al escritorio donde se encontraba una chica de cabello negro y ojos grises.

-Em… ¿Disculpa?- llamo con un poco de timidez.

-Ah, usted debe ser la señorita que vino por el empleo no es así- pregunto la chica girándose para verla.

-Si, así es-

-Y ¿Le dieron el puesto?-

-Si, precisamente vine porque el señor Diburi me pidió que le dejara mis datos-

-Muy bien, mire, llene este formulario- le extendió una hoja, Bella lo tomo y comenzó a llenarlo tal y como la joven le explicaba. –Eso es todo, ah, de casualidad no tiene un comprobante de domicilio-

-¿Comprobante de domicilio?, pues si pero, la verdad acabo de mudarme apenas ayer y pues…- dijo apenada.

-No tiene el comprobante de su nueva residencia- completo la grisácea, Bella solo asintió. –Pues, si gusta puede traerme el comprobante con el que usted cuenta, es solo por lo pronto podrá cambiarlo después cuando guste, es solo porque en ocasiones suele llegar correspondencia por parte del diario a los hogares de los que trabajan aquí-

-Ya veo, pero no lo traigo conmigo en este momento-

-No hay problema, si gusta puede ir por el-

-Muchas gracias- sonrió, la chica pelinegra hizo lo mismo.

-No se preocupe, ah y por cierto, me llamo Akane, bienvenida- extendió su mano a la castaña quien acepto gustosa. ¡Claro, la muchacha era asiática!

-Isabella Swan, por cierto, puedes decirme Bella si gustas, después de todo estaremos viéndonos con frecuencia-

-Claro Bella-

-Bien, entonces iré a buscar ese comprobante, no me tardo- Isabella salió del edificio caminando lo más rápido que sus pies le permitían, teniendo cuidado de no lastimarse al hacerlo, tomo un taxi que la dejo frente a la fachada del lugar, subió al elevador y al llegar al piso destinado se encamino hacia su departamento, abrió la puerta y comenzó a buscar el documento faltante, el único lugar que quedaba sin buscar era su habitación, entro desordenando todo a su paso y finalmente encontró el comprobante en uno de los cajones cerca de la mesita al lado de su cama.

-¡Aquí esta!- dijo emocionada, giro su vista y se percató de la fotografía donde se encontraba ella al lado de sus antiguos compañeros de preparatoria, la tomo entre sus manos y la observo por un rato, fue entonces que se dio cuenta.

-No… puede ser- susurro abriendo los ojos a más no poder, ahí al lado suyo había una chica que parecía ser mayor que ella, cabello castaño y hermosos ojos. – Catherine… Catherine Brooks. –

-Flash Back-

Corría hacia la preparatoria, como todos los días se le había hecho tarde, era su último año y aun no podía quitarse aquella mala costumbre, llego a la puerta de la preparatoria Forks casi patinando, corrió por los pasillos y las escaleras hasta que por fin llego a su salón, suspiro aliviada al ver que el profesor de literatura aun no llegaba.

-Buenos días Bella- saludo Alice como siempre con una gran sonrisa.

-Buenos días Ally- ambas se dirigieron a sus respectivos lugares.

-¿Ya escuchaste los rumores?- susurro la amatista.

-Ah, ¿Rumores?-

-Si, dicen que llego una chica nueva y que será nuestra compañera de clases, aunque es mayor que nosotras por casi dos años- explico.

-Y que hace una chica mayor en la preparatoria, se supone debería estar en la universidad-

-Eso es lo más extraño, creo que se debe a que perdió un año de escuela porque tuvo problemas personales- en ese momento el profesor hizo su aparición en el aula de clases, todos los alumnos tomaron asiento en sus lugares.

-Buenos días alumnos- saludo –El día de hoy tenemos a una nueva compañera, pasa por favor- una chica de cabellos castaños largos y ojos miel hizo su aparición frente a todos. –Su nombre es Catherine Brooks y viene de un pueblo a las afueras de Vancouver, espero que sean amables con ella- la chica hizo una leve reverencia. –Veamos, donde te sentaras, ah, detrás de Swan, Swan levante la mano-Bella obedeció a la indicación, Catherine avanzo hacia ella con pasos lentos, una vez estuvo en su lugar Bella se giro para verla.

-Hola, mi nombre es Isabella, mucho gusto en conocerte Catherine- saludo cordialmente.

-Igualmente Isabella- contesto con una sonrisa en su rostro.

-Espero seamos muy buenas amigas-

-Yo también lo espero-

-Fin Flash Back-

La recordaba, Catherine, la esposa de Edward había sido su compañera de clases en la preparatoria, después de aquello jamás la volvió a ver, todos decían lo mismo que por causas familiares había regresado a Hong Kong, justamente tenía la edad de 19 años, si sus suposiciones eran acertadas Catherine y Edward se conocieron en ese lapso. Un recuerdo más llego a su mente, el suceso que ocurrió un año atrás…

-Flash Back-

Caminaba por las calles de la ciudad, había quedado con su amiga Alice para ir de compras, después de todo desde la partida de su hermano Emmet se sentía muy sola en casa y que mejor que salir con tu prima y mejor amiga a distraerte, y hablando de distracciones, la joven castaña estaba tan sumida en sus pensamientos que no se dio cuenta por donde caminaba y tropezó con una chica.

-Lo siento mucho- se disculpó ayudando a la joven a recoger sus cosas que por el choque habían quedado regadas en el piso.

-No hay problema-

-Disculpe, ¿La conozco?- pregunto Bella al ver su rostro.

-No lo creo, aunque déjeme decirle que usted también se me hace familiar- la menor de los Swan siguió en su labor de recoger los diversos objetos, y entre ellos se topó con un hermoso medallón en forma de estrella que tenía el nombre Catherine grabado, la chica lo tomo rápidamente y lo guardo en su bolso.

-Muchas gracias por ayudarme- y sin dar más tiempo a que Bella dijera algo más desapareció entre la gente.

-Fin Flash Back-

Era ella, no había duda alguna, Catherine seguía viva y ella lo comprobó ese mismo día, aunque por lo que suponía Tanya también sabia de ese secreto ya que fue precisamente ella quien le dio a Hayley el medallón de su "difunta" madre. Dejo caer el marco en donde se hallaba la fotografía rompiendo el vidrio de este en mil pedazos, tomo su bolso y salió de la habitación, tenia que decirle a Edward lo que estaba pasando, tenia que informarle que de ser así Noemí seguía viva y que lo mas seguro era que intentara quitarle a Hayley. Salió del edificio encaminándose directamente a la mansión Cullen, sin embargo un par de hombres le cerraron el paso impidiéndole avanzar, todo paso en un abrir y cerrar de ojos, retrocedió lentamente pero antes de que pudiera siquiera gritar, uno de ellos le tapó la boca con una mano mientras que con la otra la sujetaba fuertemente por los hombros.

Intentaba gritar, liberarse pero no podía, escucho el sonido de un carro frenar muy cerca de donde se encontraba, el mismo hombre la tomo en brazos y entro con ella al auto, lo último que pudo sentir fue un golpe en la cabeza y entonces todo se volvió oscuridad.


Hayley se encontraba jugando con Chez en el jardín de la mansión Cullen, en específico con una pelota color amarillo que lanzaba una y otra vez y el cachorro corría por ella.

-Muy bien Chedar, eres un buen perrito- dijo acariciando su cabeza.

-Hola pequeña- escucho de pronto, al darse vuelta vio a Tanya.

-Ah, hola señorita Tanya- contesto la niña tomando la pelota entre sus manos. –Si busca a mi papá, él no esta-

-No, no vine por el, vine por ti, quiero llevarte a dar un paseo- la rubia se acercó a la pequeña de cabellos castaños quien solo retrocedió.

-Yo… no puedo… estoy esperando a mi….-

-¿A quien? ¿A la torpe de tu niñera?- esta vez mostro una sonrisa malvada, Hayley comenzaba a asustarse.

-Ya debo irme- antes de que comenzara a correr, Tanya le impidió el paso, Chez comenzó a gruñir.

-No, no, no, aún no hemos ido de paseo- la rubia tomo a la niña de la mano.

-¡Suélteme, déjeme ir!- grito

-Si sigues gritando y no me obedeces como niña buena- de su bolso saco un arma pequeña misma que apunto hacia Chez. –Voy a mandar a tu perrito al cielo en este mismo instante, ¿Entendiste?-

-No, por favor se lo pido, no le haga nada a Chedar, hare lo que usted me pida- dijo la niña con lágrimas en los ojos.

-Muy bien, ahora ven, vamos a nuestro paseo- Tanya camino con Hayley hacia la salida, Chez solo las siguió como pudo pero antes de que pudiera salir, Tanya cerro la reja. Subió a Hayley a su automóvil color rojo y se alejaron de la mansión Cullen.

No sabía porque pero ese presentimiento no lo abandonaba, ya era de noche, manejaba por las calles sintiendo como un terror inexplicable se apoderaba de el de tal manera que no podía pensar en nada mas, llego a la mansión donde estaciono el automóvil plateado y entro sorprendiéndose de ver a todos los sirvientes alarmados, supo que algo no andaba bien.

-¿Qué está sucediendo?- pregunto Edward, todas las miradas se centraron en él.

-Señor…- dijo una de las sirvientas –No encontramos a la niña Hayley por ningún lado- sollozo, el corazón del castaño comenzó a acelerarse.

-¿Cómo que no la encuentran?-

-Estaba jugando en el jardín con su mascota y de pronto ya no escuchamos ruidos, fuimos a ver y ya no estaba, solo encontramos esto- dijo mostrando una pelota amarilla.

-Isabella, ¿Dónde esta Bella?- aun albergaba en el la esperanza de que estuviera con ella.

-Ay señor…- dijo sollozando más fuerte –La señorita salió desde la mañana y no ha regresado- el ambarino saco su teléfono celular y marco el número de la joven castaña, espero por unos momentos.

-El numero celular que usted marco no existe favor de intentar con otro numero- su corazón latió aún más rápido y en un intento desesperado lanzo el teléfono en contra de una pared rompiéndolo en pedazos.

-¡Maldición, maldición!- grito -¡Llamen a la policía o a alguien, rápido!- los sirvientes obedecieron al instante, Edward camino hacia el estudio donde abrió la puerta de un golpe, busco en el escritorio y marco el número de la casa de su mejor amigo.

-Si, habla Jasper Hale-

-Sea donde quiera que estés ven rápido- ordeno

-Edward que tienes… ¿pasa algo?- pregunto con tono serio.

-¡Que más me va a pasar, Hayley y Bella están desaparecidas!- grito.

-Como que están desaparecidas- pregunto sumamente preocupado.

-¡Deja de hacer preguntas y ven ahora mismo!- el castaño corto la comunicación y se dejó caer en una de las sillas sosteniendo su cabeza con ambas manos.

Minutos después la policía junto con Jasper y Alice llegaron a la mansión interrogando a cada uno de los sirvientes.

-Señor- llamo el jefe de policía –Dice que la última vez que vio a su hija y a la señorita Swan fue esta mañana, ¿No es así?-

-Si, ¡Por enésima vez si!-

-Señor, cálmese, estamos haciendo todo…- antes de que terminara Edward lo tomo por el cuello.

-¡Como quiere que me calme si mi hija y la mujer que amo están desaparecidas en algún lugar!, ¡Si estuvieran haciendo todo lo posible ya me habrían dado una respuesta!- Jasper de inmediato separo a Edward del jefe de policía quien aunque no lo aparentaba sentía algo de miedo.

-¡Edward Anthony por Dios cálmate, ya verás que las van a encontrar!- grito el zafiro, el ambarino se separo de él bruscamente y paso una mano por sus desordenados cabellos castaños.

-¿Esta seguro que no tiene algún dato de donde puede estar mi prima y mi sobrina?- pregunto Alice con algunas lagrimas en sus ojos.

-No señorita, no hay pruebas, ni testigos, nada, prácticamente estamos luchando contra algo invisible- Jasper abrazo a su esposa quien comenzó a llorar desesperada.

-¿No hay alguna manera de averiguarlo?- pregunto el zafiro.

-Si fueron secuestradas, habrá que esperar hasta que el mismo secuestrador haga contacto- hizo una pausa –Pero aquí hay algo que no es lógico…-

-¿Qué?- cuestiono Jasper.

-Basándonos en lo dicho por los sirvientes, la joven llamada Isabella Swan y la niña Hayley Cullen desaparecieron en distintos lugares, si hubiera sido un grupo de secuestradores las habrían interceptado juntas y no por separado- razono -¿Conocen a alguien que quisiera vengarse de su familia?- pregunto a Edward -¿Alguien que les tuviera rencor por algo?- por la mente de los tres adultos presentes una cruzo el nombre de una sola persona.

-Tanya…- susurro Edward.

-Cabe la posibilidad de que haya sido ella- dijo Alice.

-Pero sin embargo no podemos hacer afirmaciones apresuradas, lo primero es hablar con las personas que las vieron por última vez, Señor Cullen, ¿Alguien más vio a su hija y a la señorita Swan después de usted?-

-Demetri… Demetri Diburi, ¿Lo conoce, no? Bella dijo que iba a ir a su oficina por el nuevo trabajo no es así Alice- pregunto a la amatista quien asintió.

-Voy a llamarlo, tal vez él sepa algo- la esposa de Jasper se alejó unos cuantos pasos de ellos.

-¡Diablos! Hayley, Bella… donde, donde-Edward caminaba de un lado para otro desesperado, el zafiro se acercó a él y poso una mano sobre su hombro.

-Así no vamos a lograr nada, tienes que tener paciencia- susurro, Alice nuevamente se acercó a ellos esta vez con un semblante más pálido.

-¿Qué paso, que te dijo?- pregunto el ambarino.

-Demetri dice que en efecto Bella estuvo en su oficina esta mañana- hizo una pausa –Dice que después de que salió la ultima persona que la pudo ver fue su secretaria-

-Y ¿Hablaste con ella?- cuestiono Jasper.

-Si…- su voz comenzó a quebrarse –Me dijo que Bella había ido a su departamento por un documento que hacía falta ya que Demetri le dio el puesto, pero que no regreso, dice que la estuvo esperando- la amatista comenzó a llorar mientras que su esposo solo la abrazaba intentando calmarla.

-Lo más seguro es que la interceptaran cuando entraba o salía de su departamento, tal vez si vamos encontremos algo- sugirió el jefe de policía, de inmediato Edward, Jasper. Alice y las autoridades salieron de la mansión en dirección al departamento de Bella, una vez estuvieron en el lugar entraron y subieron por las escalera hasta llegar frente a la puerta correspondiente. Alice saco una llave de su bolso que introdujo en la perilla y la giro lentamente hasta abrir.

-Bella me dio una copia por si algo pasaba- explico al ver como todos la miraban, buscaron por todo el lugar pero no encontraron rastro de la joven castaña, Edward decidió entrar a la habitación de esta encontrando varias cosas regadas, camino alrededor del lugar cuando de pronto escucho el sonido de algo romperse, fijo su mirada en el suelo donde había una fotografía en un marco de cristal completamente roto.

El joven padre la tomo entre sus manos, pronto ubico a Bella en la fotografía y al lado de ella se encontraba nada más y nada menos…

-Cath… ¿Catherine?- dijo abriendo sus ojos con sorpresa y estupefacción.

-Encontraste algo Edward- pregunto Alice desde la puerta, al ver que Edward no respondía, se acercó lentamente a él.

-Tu sabes quien es ella- pregunto señalando el rostro de su ex esposa.

-Si, es Catherine Brooks, era una antigua compañera de clases de Bella y mía-

-Ella… ella… era mi esposa- la amatista llevo una mano a su boca y movió la cabeza negativamente, Edward al ver esta reacción se sorprendió.

-No… no puede ser… dijiste que ella había muerto… Bella me lo dijo- contesto

-Y en efecto, murió hace 4 años-

-Es que… ella está viva Edward- el castaño dejo caer el marco –La vi hace unos días… platicamos… ella está viva… tu esposa está viva-


CHAN CHAN CHAN CHAAAAAN! ¿qe les parecio?

UN CAPITULO MUY REVELADOR! espero reviewsss! :) aaaahhh & POR CIERTO! las invito a leer: "hermanos por contrato" MI NUEVA ADAPTACION!

dejen reviews! las quiero.

D. lady