CAPITULO 10
Esta vez el capitulo estuvo mas
rapido,
la incpiracion esta muy bien amrrada,
bueno no tanto
se anda soltando.
Aqui les dejo el capi.
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— ¿Por qué demonios hiciste eso?— increpó molestísimo el ojiazul una vez que ambos aparecieron en su cuarto— A esos pobres hombres estarán dándoles un infarto, ver a dos personas desaparecer en medio de un salón—
—Estaban acostumbrados— dijo el rubio mientras se dirigía a un cajón y sacaba una botella de su poción—
—Créeme ningún Muggle está acostumbrado a eso—
— ¡Eran magos, todo el maldito bar es mágico!— explotó el rubio después de terminarse de un trago la poción.
— ¿Por qué no me lo dijiste antes?— increpó todavía molesto el moreno.
—No lo sabía, me entere cuando regrese al cuartillo ese, el tipo gordo me intento hechizar — el rubio se estaba descargando, después de subestimarlo, hacerlo recordar, intentar embrujarlo y de pilón insultarlo, eso había colmado su paciencia.
—No te creo— dijo fríamente el chico.
—No tienes por qué creerlo— tomó aire y con pase de varita cambio su ropa y luego se inclino a tomar su pequeño portafolio — Me voy a la universidad se me hace tarde—dijo el platinado con su tono igualmente frío para después desaparecer ante la presencia del otro.
El joven se quedo inmóvil viendo fijamente el lugar donde segundos antes había desaparecido el rubio.
Cansado se dejo caer mientras algunas lagrimas escapaban de sus ojos.
—Draco que nos está pasando—susurro a la nada— dos discusiones en un día, esto es un asco— Con el corazón comprimido se puso su pijama y se acostó en su cama que curiosamente aun no tenia sabana.
"Porque demonios estoy pensando en el diferente" —Se reacomodo en la cama— "Solo somos amigos, él me lo dejo muy claro No quiero tener ninguna relación no me gustan fue lo que el bastardo dijo, y yo como un estúpido tengo que ir y enamorarme de él"— nuevamente giró en la cama mientras seguía perdido en sus pensamientos —"el me lo dijo no puedo culparlo yo tampoco quería algo pero ahora cada vez lo quiero más" —sus tristes pensamientos lo llevaron a aquella noche.
Hacía poco me había enterado de que era un mago y de su doble vida universitaria, cierto que me sorprendí y casi lo delato pero después de eso nuestra relación paso a ser algo más que simples compañeros de cuarto, empezamos a hacernos amigos.
— ¿Draco, como es que sabes tanto del mundo mágico? — recuerdo le pregunté y él me miró como si hubiera dicho algo realmente estúpido, y no es que otro fuera su pensamiento.
—Pues veras yo nací dentro del mundo mágico— me empezó a explicar con calma al ver que realmente era una pregunta— mi familia es de magos, nosotros lo llamamos sangre pura ya que no nos mesclamos con muggles ni con mestizos, solo con magos de familia de magos— claro que en ese momento no entendí del todo— Nosotros despreciamos a los muggles, a la gente no mágica.
—Pero entonces que estás haciendo en una universidad "Muggle" —recuerdo haberle reprochado ya que me sentí muy ofendido.
—En realidad aun me estoy acostumbrando a esto, es muy raro, no me son desagradables ni nada pero nunca me imagine ni siquiera hablándole a alguno—Esas palabras en vez de ofenderme me llenaron de intriga.
— ¿Que te hizo cambiar de opinión?— Tal vez en ese momento lo agarre con la guardia baja porque me contesto.
—Porque no tenía muchas opciones y la mejor en ese entonces era mezclarme ya que nadie me buscaría con los muggles—
— ¿Buscarte?, ¿es que acaso escapas de algo?— recuerdo que estaba inquieto al saber que podía tener a un prófugo mago en mi habitación pero sus ojos que siempre parecieron distantes se hicieron fríos como si fueran de plata.
—No es asunto tuyo— era la primera vez que lo veía molesto y también que lo escuchaba arrastrar las palabras de esa forma tan amenazante.
—Lo siento— me apresure a decir, si es que tenia a un prófugo lo mejor era no hacerlo enfadar más.
Creo que vio mi miedo porque después se controlo más.
—Por favor no preguntes nada— su voz sonaba tan cansada y se veía tan frágil, creo que ahí fue donde me empecé a enamorar.
— ¿Te duele?— ni siquiera recuerdo porque esas palabras salieron, pero su simple mirada me lo dijo el no huía por que hiciera algo malo, sino porque le dolía. Nunca en toda mi vida vi una mirada tan llena de dolor, no pensé en mis actos y solo atine a abrazarle con fuerza.
—Descuida yo estoy aquí— solo actué por reflejo pero él de inmediato se tenso y me encaro.
—Últimamente te empecé a considerar mi amigo— me confesó aún tenso en el abrazo— Creo que habrás notado que no me relaciono mucho con la gente a mi alrededor.
—Porque son muggles— creí que sabía sus pensamientos pero falle horriblemente.
—No, ni siquiera en la universidad mágica hablo más de lo esencial, a decir verdad eres la única persona con la que hablo— no se pero que a pesar de haber tanta tranquilidad en su voz yo sentí como si doliera—
— ¿Por qué?— me anime a preguntar
—No quiero que nadie se acerque mucho a mi, no deseo involucrarme con nada ni nadie—su tono era bastante claro— Tu eres lo más cercano que tengo y aun no me termina de gustar, así que por favor mantén tu distancia— Su palabras frías me hicieron soltar el abrazo.
—Solo quiero saber porque te quieres aislar de la gente, no eres un ermitaño como para hacerlo, déjame al menos ser tu amigo—
—No quiero tener ninguna relación, no me gustan— esas fueron sus palabras— De ningún tipo, al final siempre termina doliendo— lo último fue como un susurro del viento a penas perceptible pero bastante claro.
—Solo seremos amigos— no me importó nada simplemente lo abrace y él se relajo, después se durmió, ahí en mis brazos, el cansancio le cobraba factura.
Desde ese día sus defensas bajaron y nos pudimos llamar amigos un poco más apegados a su significado, yo seguí mi promesa de no preguntar y lo único que se después de 5 años es que un tal Harry le hizo mucho daño, ¿por qué lo sé?, No es como si él me lo dijera, nunca menciono nada solo sus pesadillas dejaron entrever un poco su pasado. Por ellas se que lo continua amando ya que al principio son susurros anhelantes para terminar en gritos desesperados y dolorosos.
De nuevo había tenido ese sueño.
Aunque le gustaba tanto como lo odiaba, pero eso le basto para arruinarle la velada.
A su costado se encontraba Marcus, con quien había tenido una estupenda noche que había disfrutado completamente, pero Marcus no era él.
Siempre que se relacionaba con alguien lo invadía esa "pesadilla", siempre era tan vívido, aunque claro anteriormente era un recuerdo y por eso se sentía así, pero conforme había pasado el tiempo ese sueño había cambiado.
Ya no era un cuerpo con las curvas femeninas con el que había estado, cada día iba cambiando ahora siempre lo soñaba como un musculoso cuerpo de varón, si algo no había cambiado eran aquellos hermosos ojos grises que siempre lo veían con tanto amor.
Si de algo se arrepentía era de lo que le había hecho al rubio.
Se maldecía una y mil veces por que cuando recordó esa noche, el rubio había desaparecido de la faz de la tierra, luego del ataque a la mansión y su internado en San Mungo se había esfumado, nadie sabía nada de él.
En un tiempo los Malfoy habían ofrecido exorbitantes cantidades de oro por información de su hijo, aunque siempre igual de astutos no le daban a nadie que no declarara con veritaserum.
Ya empezaba a amanecer, algunos rayos de luz se empezaban a colar por las gruesas cortinas, suspiró con pesar desde que había despertado se había hecho a la idea de que no dormiría más.
Con cuidado de no hacer ruido tomo sus cosas para irse a duchar y arreglarse, mientras su amante dormía un poco más.
Al salir se encontró que su novio continuaba dormido, volvió a suspirar mientras iba a donde él y con un pequeño beso en los labios junto con movimientos suaves intentaba despertarlo.
—No puedes dejarme dormir en paz— reclamó molesto el castaño.
—Pero ya es tarde, tienes que ir a trabajar— dijo el moreno viendo como su pareja se envolvía más en las sabanas.
—No me escuchaste, ayer te dije que hoy me daban el día libre, así que déjame dormir— respondió molesto el Ravenclaw mientras que con una almohada se tapaba la cara.
—Está bien, pero yo si tengo que trabajar nos vemos— Esa actitud solo le hacía pensar en lo que Hermione le decía, cierto que desde que habían empezado a salir su novio había empezado a faltar con más frecuencia y también a lucir muchas ropas nuevas, claro todas provenientes de sus fondos.
Suspiro, era la tercera vez en el día y apenas había empezado.
°| San Francisco |°
Se encontraba desayunando en la cafetería de la universidad, anoche no había podido dormir nada, después de las clases en la universidad mágica se había quedado para adelantar un poco las prácticas y así recibirse cuanto antes.
Tomo otro bocado de su desayuno, mientras leía un grueso libro ya que el lunes a primera hora tendría examen.
—Disculpe joven Black— una voz que se le hacía muy conocida lo llamaba, levanto la cabeza para ver de quien se trataba y en cuanto ubico al tipo de enfrente frunció el ceño.
— ¿Qué es lo que quiere? —ni cortes, ni amable. Ese era el tipo del restaurant de la noche pasada.
— ¿Puedo sentarme? —pidió amablemente el francés.
—No creo que sea necesario— contesto el rubio mirando duramente al otro hombre.
—Yo pienso que si, ya que esto puede durar un tiempo —La sonrisa amable no hacia ningún efecto en él.
—Pues adelante— contesto el rubio con falsa amabilidad— Yo me retiro— término con frialdad tomando su libro y levantándose de su mesa.
Muchos estudiantes estaban al pendiente de sus movimientos, era raro que lo vieran hablando con alguien de fuera del campus, aun con los estudiantes de su mismo curso era raro verle conversar.
—Que pasa Draco, sí que eres descortés, la única persona que se interesa por ti y mira como la tratas— Una voz grave sonó por todo el comedor, el tipo era Jacob Soul, un compañero de su mismo curso, con el cual había empezado una gran rivalidad.
—No es de tu incumbencia Soul y si tanto te interesa siéntate, está el espacio libre— contestó el rubio mientras alzaba la frente y pasaba a un lado del joven castaño como si este fuera escoria.
—Oh veras maldito— el Cataño se descontrolo y tomo por el cuello de la camisa al rubio que lo miraba impasible.
—Ya terminaste tu indignado discurso, porque no tengo todo el tiempo del mundo— su voz solo sonaba desinteresada mientras miraba a su alrededor con una tranquilidad nada común en esa situación.
—Mira niño bonito, ya me tienes harto desde el primer día llegaste pavoneándote de todo y creyéndote mejor que los demás, así que déjame decirte que hoy se acaba eso— Todos se habían juntado alrededor de ambos rivales mirando la escena impresionados.
—¿Aún te falta mucho?— contestó el rubio mirándose las uñas, cosa que exaspero más a su atacante.
Acababa de entrar Johan al comedor, y de inmediato reconoció al señor que la noche anterior le había pedido una pieza en piano a Draco, se fue acercando un poco más y al ver la turba fue directo a ella, donde vio a su mejor amigo y al mastodonte de Soul.
— ¡Te destrozare!— gritó rojo de furia el castaño mientras soltaba al rubio y le daba un puñetazo que tiró al ojiplata.
Todos empezaron a corear "Pelea pelea" mientras que un asustado Johan miraba la escena espantado, Soul era mucho más fornido que Draco, ya que anteriormente había practicado futbol americano.
El rubio simplemente se levanto como si nada y empezó a sacudir su ropa, luego se agacho por el libro que había quedado tirado.
—Bueno creo que es todo me retiro, tengo cosas más importantes que hacer— su frialdad y tranquilidad dejaron a todos momentáneamente extrañados.
Fue cuando dio media vuelta, dispuesto a irse a descansar.
— ¡Que es que acaso huyes!— Gritó muy molesto el castaño quien se sentía ignorado por el ojiplata — ¡Eres un maldito cobarde!— Gritó aun más fuerte.
Ante esas palabras el rubio detuvo su caminata.
Johan, simplemente cerró los ojos se imaginaba lo que vendría, nadie llamaba a Draco Malfoy cobarde y menos aun ante su presencia.
—Repite lo que acabas de decir— siseó el rubio sin moverse todavía.
—Que eres un maldito cobarde— dijo el castaño deleitándose con cada palabra y con cada reacción de su oponente.
— ¿Tú me dices a mi cobarde?— dijo incrédulo el rubio quien se dio media vuelta y empezó a caminar hacia el castaño— No me hagas reír, ¿un maricón de mierda como tú me está diciendo a mi cobarde?— soltó una carcajada cruel— Me gustaría verte en un ataque para ver si aun te consideras valiente— seguía hablando claramente pero sin subir ni un tono a su nivel de voz.
—Que acaso tú has estado en uno— pregunto escéptico el castaño.
El rubio sonrió de una forma que no se podía describir de otra forma más que aterradora.
—Si lo que quieres es pelear a golpes, pues adelante golpéame, pero te lo advierto ya no tendrás oportunidad de salir ileso—
El mayor rio ante las palabras del más bajo, aunque algo dentro de sí le gritara que se retirara.
El Malfoy se quito la chaqueta que traía ya que le impediría algo de movimiento, debajo solo traía una camisa de cuello alto sin mangas en color negro. Los brazos ante la sorpresa de muchos estaban levemente marcados pero eso no hacía que perdiera su esbelta figura.
El castaño soltó un puñetazo, que con una increíble velocidad el rubio esquivo y con un certero golpe en el brazo se lo dejo inmóvil.
La mirada oscura del mayor estaba llena de escepticismo, con su otro brazo intento golpear al rubio quien volvió a esquivar y otra vez dio un golpe en el brazo dejándolo inmóvil, no le dio tiempo para reaccionar al otro por que nuevamente atacó ciertas partes del cuerpo del joven quien cayó pesadamente al suelo.
— ¿Qué demonios me has hecho, maldito bastardo?— gritó lleno de furia e impotencia el castaño desde el suelo, ya que no podía moverse en absoluto.
—Deberías leer más— respondió simplemente el rubio mientras se ponía nuevamente su chaqueta y volvía a recoger su libro— Solo entumecí tus nervios dentro de unas 12 o 14 horas volverás a poder moverlos, son puntos de presión—Contestó escuetamente el rubio mientras miraba alrededor— Pueden hacer que evites sentir dolor, pero sabiéndolos localizar muy bien se puede lograr hasta dejar paralitico.
Empezó a caminar hacia donde estaban el francés y Johan, justo al pasar entre ellos habló.
—Síganme lo mejor es hablar afuera, aquí va a haber mucho alboroto.
Los tres salieron a un café Muggle que estaba cerca.
Al sentarse y pedir una orden pronto empezó la plática.
—Jovencito me tiene impresionado, creí que tocaba increíble y no solo eso parece ser un buen estudiante y hasta sabe pelear— alabó el hombre—
—Anteriormente practicaba Quidditch así que de vez en cuando me mantengo en forma, pelear en realidad no sé, pero soy bueno es mis estudios y aprendí los puntos de presión en la universidad mágica— respondió el rubio mientras veía fijamente al hombre frente a él.
—Que descortés, mi nombre el Joel Dubois— dijo el casi pelirrojo a los jóvenes— Vine a pedirle disculpas en nombre de mi hermano, personalmente me siento avergonzado de su comportamiento, tratando de hechizarlo, es indignante.
—Bien señor Dubois, si es todo lo que tenía que decir, no entiendo el porqué venir hasta aquí por algo tan insignificante— contesto el rubio tranquilamente mientras recibía su capuchino.
—A también quise traerle la paga por su servicios— el hombre coloco un sobre amarillo en la mesa.
—Muchas gracias—
—También quería pagarle por la pieza en piano que me hizo favor de tocar.
—No hay porque— dijo fríamente el rubio aun desconfiado de la actitud del francés.
—Le platique de usted a un amigo mío, también mago— aclaró rápido ante la atenta mirada de ambos jóvenes— Quiere que por favor toque solo por una noche—
—No me interesa—Contestó el rubio fríamente.
—Por favor, tan solo vaya a verlo, lo quiere conocer, no es muy común que alguien del mundo mágico sepa tocar un instrumento.
—Le repito, no me interesa—
—Está bien, quería que fuera una sorpresa pero mi amigo quiere que toque en la SFS — dijo sonriendo confiado el francés.
—No me interesa— repitió el rubio un poco harto de la situación.
— ¿Pero qué dices Draco? — Interrumpió por primera vez el morocho— ¡si es la orquesta sinfónica de San Francisco!— dijo impresionado el ojiazul.
— ¿No dijo que su amigo era un mago?— acusó el rubio viendo fijamente al otro.
—Claro, bueno más bien es un Squib y le interesa mucho su caso—la alegría en la voz del hombre era mucha— Quiere verlo cuanto antes, ya que se ofrecerá un concierto mañana en la noche.
—Es hilarante, imposible no puedo ir y tocar en la sinfónica de San francisco con solo un día de práctica— los ojos plata lo miraban incrédulo.
—Por lo menos valla a hablar con él— pidió el francés.
—Anda Draco, vamos, ¿qué puedes perder?, es solo un concierto siempre estas preparado y tocas increíble— animaba el morocho emocionado ante la propuesta.
—Está bien— dijo rindiéndose el rubio ante la emoción de su amigo.
Los tres hombres salieron del café luego de pagar y empezaron a caminar rumbo a un callejón.
—Para llegar más rápido que les parece sin nos aparecemos— habló el castaño mirando a los otros dos magos.
— ¿Dónde?- preguntó simplemente el rubio ya esperando la respuesta.
—Que les parece en el "Careme Room" a esta hora esta desierto y yo tengo llaves, también es en parte mío el restaurant— confesó un poco abochornado el hombre.
—De acuerdo— Y como en la noche anterior tomo a Johan y lo acerco para desaparecerse en conjunto.
En cuanto llegaron al restaurant el joven morocho habló.
—Nunca me acostumbrare a esto— y soltándose del rubio siguió al francés que ya iba rumbo a la puerta.
—De aquí hasta el Salón Louise M. Davies Symphony, son unas 8 cuadras— Una gran sonrisa se dibujo en el rostro del europeo.
Después de caminar por dos cuadras decidieron tomar un taxi, para ahorrar energías que cierto rubio ni siquiera traía.
Al llegar a la recepción inmediatamente los pasaron al despacho del Director Musical quien era el amigo del francés.
—Buenas tardes, muchas gracias por aceptar mi invitación— dijo amable era un hombre de color poseedor de unos grandes ojos negros— Mi nombre es Arthur Fiedler— Extendió la mano en dirección al rubio quien la tomo con elegancia y firmeza.
—Draco Malfoy, señor— se presentó y la mirada extrañada del otro hombre no le paso desapercibida, luego se dirigió hacia el pelinegro.
—Johan Smith— Se presento ante el director.
— ¿Y dónde está el músico del que tanto me han hablado?— preguntó amablemente el hombre negro.
—Es él— dijo Joel empujando levemente al rubio.
—Creí que era Lucius Black— dijo un poco más serio el director.
—Draco Lucius Malfoy Black— contesto el rubio viendo fijamente al hombre delante de él—las personas me conocen de diferentes maneras, pero ese es mi nombre completo.
—Me parece una persona sumamente interesante, porque no se sienta señor Malfoy, también usted joven Smith— dijo el músico mientras les señalaba ambas sillas.
Ambos se sentaron en los lugares indicados y el señor Dubois se sentó en una silla cerca de la ventana.
—Bien, me alegra que viniera — confesó tranquilamente— que alguien sea recomendado por Joel es mucho que decir, ya que es un crítico profesional y que lo alabara tanto creo que vale muchísimo—La sinceridad en la voz de aquel hombre era reconfortante.
—A decir verdad, me siento alagado pero lamentablemente creo que he de negarme a tocar— hablo calmadamente el rubio.
— ¿Puedo saber sus motivos?— preguntó un tanto decepcionado.
—Soy extranjero— fácil, simple y cierto. El hombre levanto una ceja interrogante— Tengo una Visa para estudiante, por lo que no se me permite trabajar, he estado tocando en restaurantes y bares ya que no es un trabajo propiamente dicho o de lo que se entere el gobierno— terminó de explicar el rubio calmado.
—Entonces el problema es esa Visa— mencionó el hombre mirando impasible al rubio— Creo que ese es un problema fácil de solucionar, alguien con su talento puede obtenerla con los contactos indicados.
—El problema es que no tengo dichos contactos— declaró el rubio mirando al hombre entre intrigado y esperanzado.
—No será un concierto al público, vendrán a vernos otras orquestas de la asociación por lo que no le veo mucho problema para tramitar una visa para un pequeño trabajo— dijo el de piel oscura
—Entonces ¿usted solucionaría ese problema?— preguntó Johan impactado por la conversación y la situación.
—Exacto, así que creo no hay ningún otro inconveniente a menos que usted no quiera presentarse— dijo el hombre con una amable sonrisa muy parecida a la de Dumbledore.
—Está bien, ¿me podría dar la partitura?— dijo el rubio mientras se rendía, después de todo que tanto podía pasar por tocar con la SFS.
—Nos gustaría tenerlo con nosotros en el tema de apertura y que usted cierre el concierto con un solo de violín— Exclamo muy feliz el hombre mientras le pasaba la partitura del tema de apertura.
—4° Sinfonía de Carl Nielsen —leyó el titulo mientras veía los acordes y todo— No la había escuchado antes, se ve muy interesante— dijo el rubio mientras leía atentamente cada nota e imaginaba las pisadas en su violín.
— ¿Cree tenerlo para mañana en la noche?— preguntó un poco nervioso el conductor—
—Me imagino que habrá un ensayo general antes de que inicie el concierto, creo que ahí podrá juzgarlo y ver si considera que puedo unirme a su orquesta— dijo el rubio tranquilamente pero por dentro estaba rebosando de emoción, un buen reto, dominar una canción en tiempo límite para tocar con la sinfónica de San Francisco.
—Me parece estupendo— dijo el crítico levantándose de su lugar— ¿Me podrías dar algunos de tus datos para tramitar esa visa? — dijo acercándose al rubio.
—Una pregunta, cuál sería la pieza para el cierre— buscaba entre las hojas pero ahí nada mas estaba el tema de apertura.
—Quisiera que escogiera— tomó unas carpetas del elegante escritorio y las colocó frente al ojiplata—
—Este me gusta— tomo uno de los sobres— Red Violin "Anna Theme"
—Excelente elección, joven Malfoy— dijo el señor mientras sonreía satisfecho.
—Lo esperamos mañana a las 6:00 para dar un repaso al tema de inicio, confió plenamente en sus capacidades para el tema de cierre.
—Muchas gracias, con su permiso creo que lo mejor es que vaya a practicar— se levantó mientras ambos se daban un apretón de manos cerrando en trato.
—Adiós— dijo tímidamente el pelinegro despidiéndose de ambos hombres.
Salieron del despcaho y ambos caminaban a paso moderado, fue cuando el americano habló.
—Oye Draco, eso estuvo estupendo pero cuanto te van a pagar— el rubio soltó una risa alegre y le paso ambas carpetas.
El otro se le quedo viendo con cara de no saber qué.
—Ábrelas y veras— se fue adelantando ya que eso sería interesante de ver.
~4° Sinfonía Carl Nielsen / $1'500.00 USD
~Red Violin, Anna Theme / $2´500.00 USD.
—Madre santa, es muchísimo dinero— exclamó asombrado— Con eso podrás descansar un rato de ir a tocar con Allen.
No le contestó con palabras pero se escucho su risa entre las paredes del gran recinto.
El tiempo pasó volando, era domingo en la noche y estaba saliendo al escenario para acompañar a la orquesta en el tema de apertura.
—Célebres músicos, es un honor y privilegio tenerlos reunidos aquí para presenciar este concierto que con el trabajo conjunto de la academia hemos logrado hacer posible— empezó a decir el señor Fiedler— Tenemos la participación especial de un gran violinista que a su corta edad ya es todo un prodigio en dicho instrumento— lo estaba mencionando, pero sí que confiaba en su critico ya que presentarlo así y apenas haberlo escuchado en el ensayo general, eso sí que era arriesgado.
—Es un joven Ingles, que actualmente estudia aquí en San Francisco y esta noche nos acompañara en este tema de apertura y también cerrara este concierto— todos los presentes estaban extrañados por el misterioso violinista— Les presento al joven Draco Malfoy—el rubio se puso de pie y con una reverencia se presento ante el público, luego volvió a su lugar junto a los demás.
—Y ahora empecemos—Se dio la vuelta para empezar a dirigir, de inmediato a la orden de la varita todo mundo empezó a tocar aquella dramática sinfonía, siendo escuchados por su público, todos ellos conocedores y críticos de la música.
Había pasado ya hora y media y estaba por llegar su turno para cerrar, tenía mucha responsabilidad y presión debido a las palabras iniciales del director.
—Para terminar este concierto, el señor Malfoy interpretara "Red Violin, Ana Theme" junto a la participación de nuestra soprano Beverly Halls.
Era su turno, no había marcha atrás.
La soprano empezó con su parte, él no debía interrumpir hasta cierto punto donde la voz y la armonía debían fusionarse.
Empezó a tocar mientras la voz de la mujer empezaba a apagarse.
Era una canción triste y melancólica, lo ideal para cerrar un tranquilo concierto. Mientras tocaba cada nota intentaba concentrarse en ciertos momentos de su vida, ya que más de una vez le decían que a pesar de ser limpia su canción faltaba el sentimiento propio de la música y eso era lo que estaba imprimiendo en cada nota.
El concierto fue todo un éxito, y el público que a pesar de ser conocedores, aplaudieron de pie.
Después de cobrar su paga ambos regresaron a la universidad y todo estuvo calmado por una semana.
Estaban en clase cuando el director interrumpió por el altavoz a toda la escuela.
—Al joven Draco Malfoy se le solicita en la oficina del Director— El malnacido de Soul que ya estaba recuperado se estaba casi carcajeando por la situación.
—Joven Draco Malfoy es urgente su presencia en la oficina del director— Volvió a repetir la secretaria, después se escucho el arrastrar de la silla de llantitas, al parecer se le olvido apagar el altavoz.
Toda la escuela estaba en silencio esperando ver que se podía escuchar.
—Señor director— la melosa voz de la secretaria se escucho muy clara aun— En serio es la sinfónica de Londres.
—Lo sé Rosetta, es increíble ambos directores vinieron para hablar con el joven Malfoy personalmente, La sinfónica de San Francisco y la de Londres— se escuchó un pesado suspiro— Me sorprende en que estará metido este joven.
—No creo que sea nada malo, es un alumno destacado—
Se sentía súper abochornado, todo el mundo lo estaba mirando fijamente aunque claro lo ocultaba como un buen Slytherin.
— ¿Profesor me permite salir? — pidió cortésmente ignorando las alabanzas y críticas que se seguían escuchando por el altavoz.
—Está bien joven Malfoy— el profesor al igual que los demás lo veía atentamente—
El rubio se levanto lentamente pero en eso la puerta del salón se abrió intempestivamente dejando ver a una joven de aproximadamente la edad de los presentes.
—Draco eres tu— dijo emocionada una hermosa mujer de larga cabellera rubia que atravesaba el salón casi corriendo para abrazar asfixiantemente a su amigo.
— ¿Daphne Greengrass?- preguntó inseguro el rubio.
—No lo podía creer cuando Anthony me lo dijo— El rubio la cortó mientras veía a todo el salón que nos les despegaba la vista.
—Con su permiso profesor— dijo mientras arrastraba a la rubia consigo, en cuanto salieron del salón el ojiplata encaró a la joven mientras ponía un silencio a su alrededor.
— ¿Por qué estás aquí? —preguntó dejando ver algo de sus nervios.
—Mi novio Anthony es un fanático de la música clásica y pues el director de la orquesta de Londres, que es un Mago, lo invitó a ver este estelar concierto que se hizo la semana pasada, llegando me comento que un gran violinista había cerrado el concierto, un tal Draco Malfoy—
—Aparte de ustedes quien más lo sabe— pregunto cada vez más ansioso—
—Tranquilo Dragón, nadie más, los demás que fueron al concierto son muggles, y yo me vine en cuanto pude sin decir nada a nadie—
—Menos mal— suspiró— ¿Me acompañas con esos directores?
—Si encantada—
Al entrar a la oficina del director se dio cuenta que el altavoz seguía conectado por la intensa luz roja y que el director de la universidad discutía acaloradamente con los directores de las orquestas.
—Disculpen ¿me llamaban?— construyó inmediatamente su máscara para evitar cualquier cosa.
—Joven Malfoy que bueno que viene— habló el hombre de color— Al parecer la orquesta de Londres está decidido a llevarlo de vuelta a su nación.
—Pero el joven es magnífico debe de estar con su país, con su orquesta— discutió el rubio quien era el mago del que Dafne le habló—
—Pero el joven Malfoy está terminando su carrera en esta universidad no se lo pueden llevar— discutió el académico intentando retener a uno de sus mejores alumnos.
—Podrían apagar el alta voz— hablo monótonamente mientras señalaba con la cabeza el foco rojo que indicaba que estaba siendo publicado a toda la universidad.
—Estaba prendido, pero que…— antes de que se escuchara semejante palabra la secretaria apago el modem, inmediatamente chiflidos y gritos porvenientes del edificio se hicieron escuchar.
—Bien joven Malfoy, queremos saber que hará con su futuro porque es inquietante su gran talento— Habló el director académico mientras miraba retadoramente a los otros dos.
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El capitulo estuvo algo raro,
pero
todo es una peqeuña preparacion para el proximo
donde abrá
muchas sorpesar y saldran por primera
vez mis villanos XD.
Sin mas espero leerlos.
BYE
