CAPÍTULO 011

Kate se despertó. Las 4 de la mañana. Dio varias vueltas en la cama. No hubo manera. Decidió levantarse. Prepararse un vaso de leche e intentar llamar al sueño desde el salón.

Haciendo el menor ruido posible, se echó con su taza, abrazada a una manta, pensando en todo lo que había cambiado su vida en tan poco tiempo. Como, de pronto, los errores del pasado, volvían a aparecer. Sin saber muy bien cómo. Sin saber muy bien el motivo.

- ¿No puedes dormir? - la voz de Richard la asustó.

- No te había escuchado... - susurró.

- ¿Pensando?

- No puedo dormir. Doy mil vueltas en la cama. - se justificó.

- Es normal. Todos estamos un poco inquietos. - se sentó a su lado.

- Creo que vosotros lo lleváis un poco mejor. - intentó sonreír.

- La suerte que tengo es que nuestra hija piensa que soy un caso perdido y no me echa tanto la culpa como a ti. Aunque...

- ¿Qué?

- Quizá lo haga así porque necesita tener algo a lo que aferrarse. No tiene que ser fácil pensar que tus padres fueron incapaces de criarte...

- Rick... Tú no lo sabías...

- Tampoco ayudé demasiado a que confiaras en mí.

- No lo justifica. Tendría que haber hecho las cosas de diferente manera.

- Buscabas algo más en tu vida.

- Aun sigo buscándolo... - dijo muy bajito, casi inaudible.

- ¿No lo has conseguido?

- No.

- Pero has llegado muy lejos... Quiero decir...

- Pero esa persona ha llegado más lejos que yo... Casi inalcanzable.

- Lo siento mucho. - agarró su mano, intentando reconfortarla.

- ¿Qué vamos a hacer? - preguntó mirando la unión de sus manos.

- Lo que quieras que hagamos.

- No, tenemos que llegar a un acuerdo Rick. No es lo que yo quiera. Lo que quiera nuestra hija o Anne... Es lo que todos queramos.

- ¿Qué es lo que tú quieres?

- En este rato que he estado aquí... Quizá sea el momento de regresar a Nueya York.

- ¿Cómo?

- Hay muchas otras formas de trabajar para el FBI, desde otros puntos del país.

- Imagino que de forma incógnita...

- Imaginas bien.

- ¿Es eso lo que realmente quieres?

- Estoy en un momento de mi vida que siento que todo está patas arriba. No sé quién soy. Ni quien quiero ser.


Richard se levantó algo nervioso. Rodeó el sofá y se plantó ante una de las ventanas. Mirando hacia la calle principal.

- ¿Hay alguien que te espera en Washington? - exhaló esperando la peor respuesta.

- Mi prometido... - Kate respondió al instante.

- Estás prometida...

- Desde hace seis meses. - se levantó y caminó hasta él, buscando el contacto visual - Rick...

- Enhorabuena, Kate. - se giró, mirándola.

- Lo tenía todo bajo control. Toda mi vida planeada. El pasado oculto en una parte recóndita de mi mente. Y... llegáis de pronto a mi vida... Me replanteó todo... Todo... ¿En algún momento he sido feliz en estos años?

- Esa respuesta solo la puedes saber tú...

- ¿Y si quiero averiguarlo? - preguntó con algo de timidez.

- ¿A qué te refieres?

- A mudarme, Rick. A estar con vosotros. A averiguar si es esto lo que quiero de verdad.

- ¿Y volver a irte después? ¿En serio crees que tu prometido va a aceptar que compartas piso con tú ex, una hija en común y una hija adoptiva?

- Rick...

- Joder Kate... Contigo siempre es igual... Tendrás que hablar con él, ante todo... Explicarle lo que ocurre. Quizá el no quiera tenernos en su vida... O peor... Mucho peor para mí...

- ¿Qué quieres decir?

- ¿No has pensado que quizá quiera ser él el cabeza de familia?

- Tú eres su padre, Rick.

- Sí, un estupendo padre que se acaba de enterar que tiene una hija de 16 años. ¿Eso que dice sobre mí? - se revolvió el pelo, nervioso.

- Soy yo la responsable...

- Ya...

- No confías en mí...

- Te fuiste, Kate. Yo era un desastre, un inmaduro... Un loco que soñaba demasiado... Pero te fuiste. Decidiste lo que era mejor para ti y no me tuviste en cuenta. Intenté buscarte. Lo hice. Te aseguro que si...

- No podía obligarte a perseguir mi objetivo.

- No dejaste que decidiese...

- Era mejor así.

- ¿Mejor para quién? ¿Para ti?

- ¡No podía meterte en mi venganza, Rick!

- ¿Por qué? - cortó la distancia entre ambos, quedándose a varios centímetros de sus labios.

- No quería manchar lo único bueno que había en mi vida... Era una niña. Una niña que te amaba demasiado. Tanto como para no querer arrastrarte conmigo.

- Era una decisión de ambos. Como ahora.

- Hubieses venido conmigo. Hubieses estado días y días esperando por mí en nuestra casa. Casi sin vernos. Contadas horas. ¿Hasta cuándo podrías haberlo soportado?

- No lo sé. Al menos lo hubiésemos intentando. Eso es mucho más de lo que hicimos en la realidad. Míranos ahora...

- Hemos vuelto al inicio de todo.

- Pero seguimos igual que años atrás...

- ¿Por qué? - entrecortó la respiración al percibirlo cada vez más cerca.

- Eres tú quien decidirá... - susurró.

- No, no lo haré. Esta vez no. Mira lo mal que lo hice...

- Me gustaría... - acarició su mejilla. Sintió su piel. Aquella cercanía que había echado tanto de menos. Esa sensación que había buscado y no había vuelto a encontrar - ...que no estuvieses prometida y tener la oportunidad de empezar de cero.

- Déjame volver Rick...

- Kate...

- Déjame volver a tu vida. Empecemos desde cero. Poco a poco...

- ¿Y tú prometido?

- Después del fin de semana volveré a Washington y hablaré con él. Pediré un traslado a la ciudad.

- ¿Es en serio? - sonrió casi sobre sus labios.

- Sí, es en serio. Muy en serio. No sé qué me haces. Pero volverte a ver... No quiero perderos. Quiero formar parte de todo esto. Estar con vosotros... Conseguir que nuestra hija me perdone. Comenzar de nuevo. No cometer los mismos errores.

- Quiero besarte... - cerró sus ojos intentando controlar su impulso.

- Yo también...

- Pero estás comprometida...

- Lo sé... Dejaré de estarlo...

- El próximo fin de semana...

- Sí, solo unos días...

- Y podré dejarme llevar, ¿verdad? - abrió sus párpados buscando su confirmación.

Kate se abrazó a su cuello, sonriente. - Podremos dejarnos llevar. Tú y yo. Los dos.

- ¿Estás segura?

- ¿De qué? ¿De volver a sentir esta locura con el hombre que más me saca de quicio?

- Bueno... Podemos plantearlo así también... - sonrió.

- Eres tan diferente a mí... Y aunque lo negaré en público... Esa es la razón por la que siempre fuiste mi mejor complemento.

- Vaya...

Ella se abrazó a él. Fuerte. Muy fuerte. Buscando ese algo que llevaba años alejando de sus deseos más fervientes. Esa parte que le hacía más humana. Sentirse mucho más viva.