CAPÍTULO 10
-Vamos, Hummel, concéntrate -la respiración de Anderson en su oído provocó un escalofrío involuntario que corrió por el cuerpo de Kurt e hizo que fallara otro objetivo-. Puedes hacer más que esto, sé que puedes -insistió Anderson.
Kurt sabía que era difícil, pero al parecer no podía evitarlo. Había pasado varios días desde su enfrentamiento en el campo de tiro de los Needlers y la tensión dentro de él estaba llegando a un punto culminante. Parte de ello tenía que ver con el hecho de que cada vez que Anderson entraba por la puerta de su cuarto, Kurt tenía que besarlo. Bueno, no exactamente, Kurt sabía que su compañero no forzaría la situación si él decidía no practicar el beso casual que formaba parte de la extraña subcultura de los Needlers, aquí en La Academia. Pero Anderson tenía razón, se dijo a sí mismo. Si no se acostumbraba a ello se sentiría raro la próxima vez que fuera al salón. Así que cada vez que Anderson entraba por la puerta, Kurt le daba un beso y aceptaba un beso a cambio.
No le gustaba admitir que los besos duraban más de lo necesario y como habían pasado a ser algo más que casuales. Varias veces había terminado acostado en la cama con Anderson encima de él, besándolo de forma insensata, su pene moliendo su vientre mientras el duro eje de Kurt se frotaba contra su muslo. Pero justo cuando sentía que iban a llegar a algo más, el cadete más viejo siempre se alejaba con algún comentario sarcástico. Era enloquecedor, sobre todo porque Kurt todavía no había tenido tiempo a solas para aliviar su creciente necesidad.
Pero no era sólo el grado de tensión que alcanzaba mientras practicaba con Anderson en el simulador. También tenía que ver con el hecho de que, recientemente, su compañero había decidido trasladar sus sesiones de práctica al campo de tiro de los Needlers. La mitad del tiempo que permanecían ahí, los otros cadetes follaba durante la práctica, lo que, para Kurt era una gran distracción.
Tratando de canalizar su energía en alcanzar sus metas en lugar de escuchar lo que Smith y Clarington estaban haciendo a su izquierda, Kurt se concentró en el siguiente grupo de objetivos que el simulador lanzó en su camino. Los mandos JP saltaron en sus manos cuando tres de los cinco fueron destruidos. Los otros dos escaparon. -Cualquiera de esos podría habernos matado. Dijo lacónicamente Anderson en su oído, no lo acusaba, simplemente manifestaba un hecho-. ¿Qué pasa, Hummel es tu mano, aún te molesta?
-No, se siente bien -Kurt flexionó la mano en cuestión, agradecido una vez más por el estimulador de crecimiento óseo que el paramédico le había introducido. La fractura que había conseguido en su quinto metacarpiano, el técnico la había llamado "fractura de boxeador", había sido curada en cuestión de horas gracias a la avanzada tecnología. Por supuesto, ahora Anderson era más cuidadoso al masajear sus manos cada noche, pero a Kurt no le importaba. De hecho, muchas cosas le importaban menos de lo que lo hacían cuando llegó a La Academia, lo que le preocupaba si es que se ponía a pensar en ello.
Así que se esforzaba para no pensar en ello.
Le disparó a otro grupo de objetivos y acertó cinco de los seis.
-Mejor -Anderson sonó pensativo-. Pero aún no es suficiente para mantenernos con vida y mucho menos para ser los número uno. Pensé que querías ser el primero, Ojos Azules.
-¡Maldita sea, lo estoy intentando! -murmuró Kurt, sus ojos rastreando en el interior de la máscara de metal inteligente-. Pero es algo difícil cuando puedo escuchar... a esos dos todo el tiempo follando mientras estoy tratando de disparar -a su izquierda podía oír los constantes jadeos y gemidos.
-¡Oh Dios, bebé, fóllame! ¡Úsame duro! -el cadete con los ojos color verdes jadeaba.
-¿Qué, te refieres a Smith y Clarington follando? Acostúmbrate -dijo Anderson despectivamente.
-Pues no veo por qué no podemos practicar en el simulador del campo de tiro principal -se quejó Kurt cuando la voz profunda de Clarington instando a Smith a correrse arruinó su concentración una vez más.
-Debido a que el equipo es utilizado por multitudes sin lavar -dijo Anderson con desdén-. Y porque si estuviéramos allí, no podría hacer esto…
El aliento de Kurt quedó atrapado en su garganta cuando sintió a Anderson desabrochar su ceñido uniforme negro y pasear sus dos manos sobre el pecho desnudo de Kurt.
-¿Qué... qué estás haciendo? -dijo, tratando de mantener el nivel de voz y fallando. En cierto modo, se sentía como su primer día otra vez.
-Tocándote -la voz de Anderson fue casual-. Sabes cómo van a ser las cosas una vez que estemos en el Needle. Tienes que acostumbrarte a mis manos sobre tu piel desnuda mientras disparas.
-Yo estoy acostumbrado a tus manos -Kurt se sintió avergonzado al decir eso, pero era cierto-. Cada noche, en la ducha, lavas mi espalda -añadió en voz baja.
-Sí, pero mientras volamos juntos voy a estar tocando algo más que tu espalda. Las manos de Anderson siguieron vagando sobre su pecho, haciendo una pausa para tirar ligeramente de los pezones de Kurt, haciéndole retorcerse. Su pene ya estaba duro como una roca y había estado así desde el momento en que estuvo fijado en el simulador y Anderson había tomado su lugar detrás de él. Ahora parecía en peligro de reventar atravesando la tela de su uniforme. Pero a pesar de la distracción, o quizá debido a ella, las palabras de Anderson finalmente calaron en él.
-¿Qué quieres decir con estar tocando algo más que mi espalda? -Kurt se obligó a preguntar, a pesar de que estaba tan dolorido que apenas podía articular las palabras.
Anderson suspiró en su oído. -Sabes, si fuera tú, me hubiera dedicado más tiempo a estudiar las especificaciones de los Needles, así sabrías qué diablos estoy haciendo.
Kurt se picó. -Yo he estudiado las especificaciones -protestó, disparando a los objetivos por control remoto, mientras hablaban-. Me sé las especificaciones del artillero hacia adelante y hacia atrás. Podría recitarlas en sueños.
-No tus especificaciones, las mías -enfatizó Anderson, pellizcando sus pezones con impaciencia y haciendo gritar a Kurt-. ¿Tienes alguna idea de cómo dirijo la nave mientras estás disparando, o no te importa?
-Por supuesto que me importa. Sólo pensé, no sé, que era asunto tuyo -Kurt apretó sus dientes, tratando de concentrarse en el siguiente lote de objetivos mientras los dedos hábiles de su compañero le acariciaban más abajo, entrando en la peligrosa zona alrededor de su ombligo -. ¿No tienes que usar controles, como yo? -se obligó a preguntar.
-En realidad, no -Anderson sonaba aburrido, pero su pene se sentía duro y caliente contra la parte posterior del muslo de Kurt, haciéndole preguntarse cuánto de la actitud indiferente de su compañero era una mera actuación-. Estoy conectado con el programa de navegación de la nave a través de electrodos conectados a mi cabeza. En esencia, vuelo con mi mente, porque todo lo que tengo que hacer es pensar en dónde quiero estar y allá vamos. Pero mientras estoy maniobrando, también es mi trabajo mantener la conexión de la red neuronal entre nosotros. Así que estaré tocándote mientras volemos, manteniéndote conectado, manteniéndonos conectados.
-¿Tocándome? ¿Tocándome dónde, cómo? -Kurt escuchó un temblor en su voz pero al parecer no podía evitarlo.
-Voy a tocarte de la manera que haga falta para aumentar y fortalecer la conexión de la red neuronal entre nosotros -la voz de Anderson era suave, pero una de sus manos de dedos largos estaba al sur del ombligo de Kurt ahora, sólo a unos centímetros de la lubricada cabeza de su pene. Kurt no sabía si quería que Anderson le tocara allí o no, pero tenía miedo de averiguarlo.
-Mira, sé que estás trabajando en "despojarme de mis límites", pero hay algunos que quiero mantener -dijo, tratando de nivelar su respiración aun cuando Anderson le acariciaba distraídamente a través de la mata de rizos justo debajo de su ombligo, todavía evitando escrupulosamente su pene.
-¿Lo que significa…? -la voz de Anderson todavía era aburrida y despreocupada.
-Lo que significa que no quiero terminar haciendo eso. Lo que Clarington y Smith están haciendo -dijo Kurt, incapaz de nombrar el acto en voz alta.
-¿Así que no quieres que te folle? ¿No quieres estirarte para mí y tomar mi pene profundamente dentro de tu apretado culito? ¿No quieres sentirme cabalgándote hasta que te llene con mi leche? ¿Es eso lo que estás diciendo? -los dedos de Anderson acariciaban más abajo, casi tocando la base del pene de Kurt mientras hablaba. Casi, pero no del todo.
Kurt soltó su aliento en un suspiro vacilante, tratando de no imaginar la erótica imagen que el cadete mayor había pintado con sus palabras. Antes de venir a La Academia, esas palabras no habrían significado nada para él, no le habrían hecho nada, pero ahora le hacían sentirse mal por dentro, ya que estaba secretamente intrigado por ellas, cuando sabía que eso no debía ser. Pero la idea de tener a su compañero haciéndole aquello, abriéndole, follándole... hizo temblar a Kurt y no precisamente de miedo.
-Sí, Anderson -dijo por fin, con la voz quebrada-. Yo no... no quiero que me folles. Eso es lo que estoy diciendo.
-Muy bien -la voz de Anderson era un poco fría, pero su mano continuó su exasperante exploración en la mitad inferior del uniforme de Kurt-. Una vez te dije que nunca rompo mis promesas, así que voy a hacerte una ahora, Ojos Azules. Te prometo aquí y ahora que no te voy a follar a menos que una de dos cosas sucedan.
-¿Qué dos cosas? -preguntó Kurt, olvidando que debía alegar de nuevo que no quería que su alto compañero lo follara bajo ninguna circunstancia.
-Uno, que me pidas que lo haga. O dos, si nuestras vidas dependen de ello.
-En primer lugar nunca voy a pedírtelo -dijo Kurt con más seguridad de la que sentía-. Y en segundo lugar, ¿cómo podrían nuestras vidas depender de ello?
-No hay manera más rápida para reforzar la conexión de la red neuronal que estar directamente unidos -dijo Anderson con total naturalidad-. ¿Por qué crees que Smith y Clarington siguen liderando las estadísticas? Nunca entran en un Needle, o incluso al simulador, sin estar unidos. Sin estar follando. Por supuesto -continuó pensativo-, que también ayuda tener un vínculo emocional. Pero en rigor, sólo estar conectados físicamente lo consigue.
-Yo-yo aun así no quiero -insistió Kurt-. Es simplemente que no.
-Como quieras. Yo diría que tus límites están desapareciendo lento pero seguro, de todos modos -dijo Anderson, como si no le importara que fuera de una u otra manera, si alguna vez consumaban su extraña relación-. ¿Has notado que mientras hemos estado hablando no has perdido un solo objetivo?
-¿En serio? -Kurt no se había dado cuenta, por supuesto. Había estado ocupado hablando, dejando que sus manos hicieran su trabajo, pero ahora se dio cuenta de que Anderson tenía razón.
-Cuidado, no dejes que saber que no la has jodido te haga meter la pata ahora -advirtió Anderson-. Sigue hablando mientras disparas -su voz bajó una octava, y en un tono más sensual, continuó-. ¿Sabías que hay una tradición Needler que si un artillero consigue una sesión perfecta, su piloto le hace una mamada?
-¿Él qué? -Kurt apretó los mandos JP por reflejo, disparando en todas direcciones a la vez. -Se la mama, el piloto se arrodilla y chupa el pene de su artillero hasta que él se corra -dijo Anderson con un toque sarcástico.
-Sé lo que significa. E-es sólo que no lo creo. Te lo estás inventando -pero en el fondo de su mente recordaba haber oído a Duval decirle a Sterling la misma cosa: "Termina el entrenamiento con un puntuación perfecta y te daré una mamada esta noche que no olvidarás, te lo juro". ¿No habían sido esas sus palabras exactas?
-No lo estoy inventando. Un piloto se encarga de su artillero, siempre -la voz de Anderson era tan mortalmente seria que Kurt no pudo refutarlo.
-Bien, entonces no creo que tú lo hicieras por mí -reformuló-, sólo nos conocemos de unas pocas semanas y ni siquiera te gusto.
-El gustar no tiene nada que ver con esto -dijo Anderson, sin confirmar o negar la acusación de Kurt, para su decepción-. Tiene que ver con el piloto cuidando de su artillero. Eres mi artillero, así que voy a cuidarte de todas y cada una de las maneras que sepa.
-Sí, pero eso es llevarlo al extremo -protestó Kurt. Mientras hablaban sobre lo que estaba seguro que era una situación hipotética, sus manos siguieron haciendo su trabajo, derribando sin esfuerzo cada objetivo que se cruzaba en su camino.
-¿Me estás desafiando? -las manos de Anderson se habían trasladado de vuelta hasta su ombligo, pero ahora avanzaban lentamente de nuevo. El dorso de una barrió, aparentemente por accidente, la cabeza del sensibilizado pene de Kurt, haciéndole gritar-. ¿Crees que no lo haré?
-Ni siquiera lamerás la cabeza -dijo Kurt con desprecio, tratando de sonar como si no le importara-. Hablas mucho, pero apuesto a que tienes tantos límites como yo cuando se trata de chupar el pene de otro hombre.
-Ni siquiera lameré la cabeza, ¿eh? Acierta los próximos cinco objetivos de una vez y verás -había una afectada diversión en la voz de Anderson, pero también algo más, una calidez que Kurt no había oído antes. Quería preguntar si Anderson había chupado el pene de Elijah, pero sabía que era mejor no mencionar al último compañero del alto cadete por su nombre. A continuación, el siguiente grupo de objetivos se precipitó hacia él en la pantalla de simulación. «Debería perder. Debería hacerlo a propósito, estamos yendo demasiado lejos». Pero tan rápido como el pensamiento cruzó su mente, sus dedos fueron más rápidos, trabajando con los mandos JP y disparando ráfaga tras ráfaga, explotando cada uno de ellos.
-Muy bien, Ojos Azules. ¿Ves lo que puedes hacer cuando tienes un poco de motivación? -el simulador se detuvo de repente, haciendo parpadear a Kurt cuando la máscara inteligente se apartó de su cara. Pero Anderson no pulsó el dispositivo que le liberaría de las mangas del simulador. Después de trabajar con los simuladores durante días, Kurt sabía cómo hacerlo y abrirse por sí mismo, pero no lo hizo.
-¿Qué estás haciendo? -preguntó, aunque ya sabía la respuesta.
-Pagar mí apuesta -Anderson se arrodilló tranquilamente delante de él en el duro piso de metal y desabrochó el resto del uniforme de Kurt. Kurt tuvo un momento de pánico cuando su duro pene apareció a la vista, sobresaliendo entre el tejido negro como un arma mal disimulada.
-¡Jesús, Anderson, realmente no tienes que hacerlo!
Anderson sacudió la cabeza. -Yo siempre cumplo mis promesas y nunca dejó de pagar una apuesta -tomó el duro eje Kurt en una mano y lo acarició una vez, desde la raíz a la punta, haciendo que Kurt gimiera aún en contra de su voluntad. «Me voy a correr si continúa haciendo eso. ¡Oh Dios!, no puedo… no puedo correrme así o lo sabrá. Sabrá que no me importa que me toque... ¡que incluso casi me gusta!».
-Mira -dijo con desesperación mientras Anderson inclinaba su cabeza-. ¿No, eh, quieres que siga disparando mientras haces esto? ¿Así yo puedo, uh, concentrarme en el simulador, no importa lo que esté pasando? - Anderson hizo una pausa, mirando pensativo el pene de Kurt a mitad de camino de su boca.
-No ésta primera vez, Ojos Azules -dijo por último-. Ésta primera vez quiero que mires. Quizás aprendas algo.
-¿Aprender qué? ¿Qué puedo yo aprender viendo cómo lames la cabeza de mi pene? -exigió Kurt.
Anderson le dio una sonrisa de gato Cheshire* y sacudió la cabeza. -¡Basta de charla! Tan sólo mira. Estoy a tu servicio -bajó la cabeza y colocó un suave beso con la boca abierta en la palpitante cabeza del eje de Kurt, haciéndole jadear de nuevo. La boca de su compañero en su carne dolorida se sentía tan bien, tan correcta que casi no podía respirar.
Hipnotizado, miró cómo Anderson lamía con su caliente y roja lengua, las gotas de presemen que se habían acumulado en la rendija de su pene. « ¡No puedo creer que realmente esté haciendo esto! ¡No puedo creer que en realidad esté lamiendo mi pene! », Pensaba Kurt, y sin embargo no podía apartar la vista de Anderson de rodillas delante de él. Kurt sabía que si él mismo hubiera sido obligado a chupar a otro tipo, lo habría hecho rápidamente para terminar lo antes posible. Pero Anderson estaba arremolinando su lengua alrededor de la cabeza de la polla de Kurt en largas y lentas caricias sin prisa, como si tuviera todo el día para hacerlo. Como si realmente no le importara en absoluto. Como si le gustara.
-Sabes bien, Ojos Azules -dijo, parando por un momento para mirar a Kurt con ojos entornados-. ¿Satisfecho de que sea tan bueno como dije? -arqueando la ceja desfigurada, preguntó-: ¿Quieres que continúe? ¿Quieres apostar a que no voy a poner todo tu pene en mi boca y chuparlo? ¿Quieres apostar a que no voy a tragar tu leche?
-Yo... yo... -Kurt no encontraba las palabras. La visión del alto piloto de rodillas y la sensación de la boca de Anderson sobre la cabeza de su pene eran casi más de lo que podía soportar. Entonces las palabras de Anderson penetraron en su cerebro adormecido-. ¿Tú... tú me dejarías correrme en tu boca? Pero eso es tan…
-¿Gay? -interrumpió Anderson sin dejar de mirarle-. ¿Me hace un maricón el chuparte, Ojos azules? ¿Me hace marica el cuidar a mi artillero, para tratar de fortalecer la conexión entre nosotros y así, cuando finalmente lleguemos a estar en un Needle, no salgamos volando por los aires?
-Yo... yo nunca pensé acerca de ello… -susurró Kurt. Así que eso era lo que estaba haciendo Anderson, tratando de fortalecer la conexión de la red neuronal entre ellos.
Una parte de él se sintió aliviado de que su compañero tuviera una razón pragmática para sus eróticas acciones. Pero parte de él estaba... ¿qué? ¿Decepcionado? ¿Molesto porque Anderson no estaba haciendo esto por un sentido personal de conexión o cariño? Pero eso era estúpido. No le importaba lo que el cadete mayor pensara de él, se dijo a sí mismo, ni siquiera un poco.
-Por supuesto que no pensabas en eso -Anderson capturó la mirada de Kurt mientras recogía lentamente con la lengua otra gota de presemen que se había formado en la cabeza de su pene.
Parecía disfrutar del sabor, o al menos no le importaba, pensó Kurt, con la mirada fija en las gélidas profundidades doradas de los ojos de su compañero.
Él mismo preferiría morir antes que probar el sabor del semen de otro tipo, ¿no era así? ¿Qué pasaría si cambiasen sus posiciones? La espontánea imagen de sí mismo de rodillas delante de Anderson, chupando el gran pene sin circuncidar de su compañero se alzó detrás de sus ojos y no quiso irse de nuevo. Dios, ¿qué estaba mal con él?
-¡Ah, al servicio de tu artillero, ya veo! ¿Es esa pollita caliente tan sabrosa como parece? -la alta e irritante voz de Smith rompió el intenso momento entre ellos y Kurt tardíamente recordó que no eran los únicos Needlers en el campo de tiro. De repente se sintió increíblemente nervioso. ¡No sólo había permitido a Anderson lamerle y chupar la cabeza de su pene, lo habían hecho en un lugar público donde cualquiera podía verle!
Con un rápido movimiento pulsó el dispositivo y se liberó de las mangas del simulador. Tan pronto como sus brazos estuvieron libres buscó a tientas su cremallera, empujando su pene desinflado rápidamente dentro de la tela de su uniforme. Frente a él, Anderson se levantó con gracia, obviamente, completamente indiferente al hecho de haber sido visto realizando un acto sexual degradante a su compañero.
-Las puntuaciones de Hummel están por las nubes últimamente, estaba a punto de darle una recompensa -dijo con calma-. Puede que tengas que tener cuidado con él en una semana o dos, Smith.
-Bueno, bueno, ¿en serio? -el afeminado Needler con el cabello castaño se había inclinado en un beso de saludo, pero ahora se retiró, una expresión de pesar en sus extraños ojos de color verde.
-Claro que sí -Kurt se había recobrado lo suficiente como para mirar a Smith, a quien aún odiaba cordialmente. Clarington sonrió dándole palmaditas en la espalda a Anderson con el dorso de su gran mano, mientras lo besaba rápidamente en la mejilla. -Es bueno verlos a los dos llevarse bien. Corría el rumor de que no se ajustaban muy bien.
-El rumor está muy equivocado -dijo Anderson devolviéndole a Clarington el beso -Vamos a estar a la cabeza de las calificaciones antes de que se den cuenta los dos.
-¡Oh, no lo sé, cariño! -Smith sonrió maliciosamente-. No creo que vaya a suceder mientras aquí el niño bonito te mantenga fuera de sus pantalones. Los he visto a los dos aquí más de una vez y no has estado dentro de él ni una sola vez.
-Estás condenadamente en lo cierto de que no ha estado dentro de mí, yo no tomo por el culo como tú, Smith -Kurt le miró ceñudo, pero el castaño artillero sólo sonrió dulcemente.
-Es cierto, cariño, me toman por el culo y amo cada segundo de ello. Y mientras lo hago, hago volar todo por los aires. Es todo un arte, una habilidad que nunca vas a lograr, mi pequeño y dulce latente.
-¡Hijo de puta! -Kurt podía sentir su odio hacia Smith creciendo de manera exponencial. Sólo un golpe, eso era todo lo que quería. Incluso el recuerdo de su mano dañada no podía detenerlo de querer derrumbar esa expresión engreída de elfo. Anderson puso una mano de advertencia sobre su brazo para detenerlo.
-Tranquilo, Hummel -murmuró entre dientes.
-Smith tiene razón -Clarington frunció el ceño a Kurt como si dictara una conferencia-. Necesitas establecer una relación muy estrecha con el fin de mejorar tu red neuronal. Esto es imposible si no dejas que tu piloto se sirva de ti. « ¿Servirse de mí? », Kurt miró fijamente al cadete grande, sin encontrar las palabras, pero Anderson ya lo agarraba por el brazo y le arrastraba lejos.
-Adiós, cariño. Espero ver a los dos tortolitos en el salón pronto -Smith trinó detrás de ellos-. Y mientras tanto, no voy a contener mi respiración acerca de sus calificaciones.
*Gato Cheshire: Personaje de Alicia en el país de las maravillas, conocido por su amplia sonrisa maliciosa, llena de dientes blancos.
