Incertidumbre….


Rokuro despertó cuando el sol ya estaba en lo más alto, alrededor del medio día. Eso quería decir que estuvo inconsciente por más de 2 horas. Aún sin estar muy despierto, intentó moverse y no pudo. Sentado como se encontraba, tenía las manos en su espalda, atadas por grilletes a una de las barras de la jaula. Eso le hizo despertarse por completo. La jaula en la que se hallaba prisionero estaba en movimiento.

Lo último que recordaba eran las caras asustadas de los niños mientras les pedía que se marcharan y de ahí todo se puso negro. Mientras atacaba a los nuevos enemigos, notó que estos habían llegado en sus caballos, algunos jalando como si fueran carretas, enormes jaulas en la parte de atrás. Al parecer él se encontraba en una de ellas ahora. Como no podía soltarse, miró a su alrededor. Frente suyo estaba Saizou, igualmente aprisionado contra la jaula, pero estaba inconsciente. Una delgada línea de sangre recorría un lado de su cabeza y rostro, pero debía estar vivo pues su pecho se movía.

Habían dos jóvenes más, muy mal heridos. Uno estaba también inconsciente, mientras que el otro miraba al vacío. Cuando quiso conversar con él, éste no respondía nada, estaba en shock, así que Rokuro desistió en su intento. Al final de la jaula estaba Jinpachi. Sus brazos estaban sujetos tras de él como el resto pero además tenía cadenas que aprisionaban su torso. Se veía muy mal herido y no se movía. Rokuro esperaba que alguno de sus dos compañeros despertase pronto y le diga que fue de Seikai, Sasuke y Yuri….mientras esperaba, cerró los ojos para rezar en silencio por el bienestar de todos.

Media hora más tarde, Saizou despertó. Estaba aturdido al inicio pero finalmente recobró la consciencia por completo. Luego de inquirir por su bienestar, Rokuro no se aguantó más. Tenía que saber.

"Saizou, quiero que me digas qué pasó después que me capturaron. ¿Qué fue de los niños?" aunque temía la respuesta, necesitaba saberlo. Saizou desvió la mirada, su rostro se tornó sombrío.

"Se los llevaron. Ese otro tipo, Kaito, bajó de su caballo y se los llevó, los cargaron sus hombres en unos costales. Jinpachi fue a ayudarles pero le lanzaron unos dardos, que me parece eran tranquilizantes. 3 le cayeron encima y le noquearon. Intenté ayudar pero al final no pude hacer nada. Demonios!" Saizou se veía bastante cabreado y frustrado, haciendo el intento de liberarse de los grilletes en vano. Rokuro cerró los ojos para asimilar toda esta información.

Estaban cautivos, yendo con rumbo desconocido y malheridos. No sabían a dónde se habían llevado a los niños, ni en qué condiciones les tenían. Seguramente estaban asustados, rodeados de esos hombres repudiables y desconocidos, encerrados como animales. A los 6 los iban a vender como tales, para diversos fines. Podía ser peor?

Rokuro había tenido una vida apacible en el castillo desde pequeño, no sabía lo que era vivir en el desamparo, con hambre, frío y rodeado de peligros. Yuri sabía como era, sabía que esperar y se defendería con todo lo que tenía, pero eso podía no llegar a ser suficiente. Seikai había vivido la mayor parte de su vida en el templo o entrenando en sitios más tranquilos que estos; seguramente nunca se había encontrado gente perversa como ésta. Sasuke igual; el chico había vivido hasta la adolescencia con su abuela, quien le brindó cariño y le acogió al morir sus padres; aunque pasó hambre cuando ella falleció, no fue mucho tiempo después que vino a vivir con ellos al castillo de Ueda, recibiendo luego su entrenamiento ninja.

Saizou y Jinpachi deben haber lidiado antes con gente así, especialmente el pirata, Rokuro estaba seguro de ello. Sabía que el tráfico de personas ocurría con frecuencia en otros lares cerca a Japón. Pero seguramente se enfrentaron a ellos siendo mayores, capaces de defenderse. Ellos 3 podían lidiar con lo que fuera a venir, no estaban indefensos. Sin embargo, Seikai, Sasuke y Yuri eran niños ahora, indefensos contra un grupo de guerreros adultos…Rokuro no podía ni imaginar como se sentirían. De alguna forma tenían que liberarse para ir a rescatarles.

Media hora después los caballos se detuvieron y los bandidos bajaron a tierra. Ya era de tarde y habían descendido para comer y beber algo, cerca de un río. Luego de un rato, uno de los hombres que los había capturado vino con una jarra de agua y abrió la jaula.

"BEBAN! Ya bastantes hombres nos han hecho perder, así que más vale que no mueran ahora. El jefe piensa conseguir buen dinero por ustedes" dijo fastidiado el tipo, subiendo a la jaula para darles de beber de la jarra. Ocurría lo mismo en las otras jaulas cercanas. Sólo habían mandado a uno por grupo para hacerse cargo de ellos, los demás bandidos estaban en el río seguramente. Saizou notó que su espada estaba colgado en la montura de uno de los caballos. El hombre dio de beber primero al chico en estado catatónico y al inconsciente, quien despertó un poco. Luego pasó por Rokuro.

"Vaya, vaya! Tú si nos vas a dar muchas monedas. Los más ricos siempre piden chicos lindos como tú." Dijo el hombre poniendo la jarra en la boca de Rokuro. Ese comentario debió haber molestado al joven pero su cabeza estaba en otras cosas. "Nos tocó un hablador" pensaba Rokuro. Decidió sacar provecho de eso. Cuando daba de beber a Saizou –quien no dejaba de ojear su espada- el joven intervino.

"Señor, usted parece saber mucho sobre muchas cosas. Podría decirnos adónde nos llevan" Saizou le miró inquisitivamente, como preguntando a dónde quería llegar conversando tan amablemente con este tipo.

"De verdad no saben? No son de por aquí, uh?" Rokuro negó con la cabeza. "Vamos a una ciudadela que no está en los mapas, a unas 8 horas de aquí. Ahí se reúne gente importante en busca de buenos guerreros o trabajadores. Generalmente conseguimos de eso bastante y nos da suficiente para la semana. Sin embargo, estos dos" dijo señalando a Saizou y Jinpachi, aún inconsciente. "nos van a dar dinero para más que eso. Sólo hay que domarlos un poco y serán excelentes guerreros, leales a sus nuevos amos" sonrió el hombre.

"Tú en cambio" dijo cogiendo a Rokuro de la barbilla. "Nos vas a dar de comer por un mes completo. Los ricachones siempre buscan sirvientes jóvenes y bonitos como tú para entretenerse" añadió el hombre. Rokuro se sentía incómodo por la forma en que le miraba y tocaba pero no demostró nada. Saizou intervino entonces para desviar la atención del hombre.

"Oye, viejo" el hombre volteó a verle. "Y creen que ese dinero basta para compensar por la cantidad de hombres que perdieron? Mi amigo y yo nos tumbamos a varios" dijo desafiante el ninja. El hombre le miró furioso.

"Esos tipos? Por favor, idiotas como esos conseguimos a diario. Sólo los enviamos para probar la valía de ustedes 3. Además, la mayor parte eran hombres de Hiro-sama, el jefe. A su gente no le importa perder hombres, aunque generalmente no pierden tantos. Los niños y las mujeres siempre se venden a buen precio así que vale la pena arriesgarse." Explicó el tipo. Esto captó la atención de los chicos, aunque no quisieron parecer muy ansiosos.

"En serio? Y es que acaso no tenían suficientes jaulas para traerles? No les veo por ningún lado" mencionó el ninja, fingiendo desinterés.

"Si serás estúpido! Claro que no vienen con nosotros! Hay otra ciudadela más al sur, en medio de un bosque, en esta dirección", dijo señalando al lado. "donde se hace la subasta de los críos. Los que no han sido usados antes, tienen la suerte de ir a la subasta mayor, conseguirán un amo que se los llevará lejos. Los que no, irán a la subasta menor, y serán ofrecidos a varios quienes pagarán por hora. Sin embargo, siempre se pierden ganancias a medio camino…" esto último confundió a los chicos y el hombre se dio cuenta.

"no saben?" parece que se deleitaba en el hecho de saber más que ellos. "Yo trabajé un tiempo con ellos. La tentación es grande, tanta carne joven y fresca es irresistible. Algunos de mis colegas no aguantaron y, cuando nos detuvimos a descansar, zaz! tomaron a algunos niños y niñas, y se los follaron ahí mismo. Yo casi lo hago pero luego apareció el jefe, y sus hombres de confianza les mataron. Otros, más suertudos, escaparon, pero el daño ya estaba hecho. La mercancía había sido dañada. Por eso me quité, no quería morir antes de tiempo." Saizou ahora no pudo ocultar su rabia contra este hombre; sus amigos estaban en serios problemas y ellos aquí sin poder hacer nada.

"No me des esa cara chiquillo! Ustedes tienen la culpa por sacar a pasear a sus amiguitos por sitios así. Cuando pasamos por el pueblo donde estuvieron anteriormente, un hombre para salvar su vida dijo que había visto un grupo de jovencitos ir solos al sur, incluso mencionó que había uno muy bonito de cabellos rojos; así que fuimos en esa dirección. En los años que llevo en esto nunca había encontrado niños y jóvenes como ustedes, tan bien cuidados, deambulando solos por estos lugares. Hiro-sama parecía contento cuando vio a su amiguito pelirrojo…si no le ofrecen suficiente por el niño seguro que se lo queda. Le gustan las cosas bonitas" finalizó el hombre, acercándose a Jinpachi para darle de beber. Los demás aguateros ya se habían marchado, sólo quedaba él.

"Así que para ustedes ellos son cosas" dijo siseando el pirata. Esto sobresaltó al hombre. Jinpachi se soltó de sus grilletes y cadenas, y cogió al hombre del cuello para que no pudiera pedir ayuda. Le quitó una brújula que llevaba en el cintillo del pantalón y presionó fuertemente hasta romperle el cuello. Le soltó y su cuerpo inerte cayó al suelo de la jaula. Jinpachi tenía un semblante adusto y, a pesar de lo golpeado que estaba, se movía sin dificultad…sin mostrar dolor, sólo con un objetivo en mente. El pirata procedió a liberar a sus compañeros usando el objeto que Yuri había recogido del suelo, lo que usó para abrir el baúl.

"Kamanosuke pensó que sería mejor que yo lo tuviera…fue un regalo" explicó Jinpachi al sentir que los otros le miraban. Una vez libres, los chicos descendieron de la jaula. Saizou fue por su espada, mientras los otros dos liberaban a los caballos. Saizou cortó con su espada los grilletes de algunos presos, quienes salieron corriendo igual que los caballos. Cuando escucharon que los bandidos volvían debido a la conmoción, cada uno se subió a uno de los caballos que quedaban y se fueron en la dirección que les señalaba el pirata, usando la brújula.


Yuri despertó con el sonido de gritos y de alguien tocándole el abdomen, toscamente. Cuando hubo despertado por completo, entendió los que decían las voces, o por lo menos una de ellas.

"MALDITO BASTARDO, NO LE TOQUES" era la voz de Sasuke, sonaba agitado. Yuri miró en su dirección….Sasuke se veía molesto, con los ojos desorbitados y el ceño fruncido, gritándole a alguien que estaba detrás de Yuri. Al notar esto, Kamanosuke se volteó para ver detrás suyo, desde donde estaba, echado en el suelo, y vio una cara sucia que le miraba y una mano a través de las rejas que le tocaba e intentaba halarle en su dirección. Su mente se aclaró de inmediato, se liberó del agarre, maldiciendo en dirección del extraño.

"Kamanosuke, ven aquí!" sin pensarlo dos veces, Yuri gateó en dirección de Sasuke, quien estaba al otro lado de la jaula, con grilletes en las muñecas que le mantenían en su sitio, cerca de las rejas pero no apoyado en ellas, gracias a las cadenas que salían de los grilletes. Cuando Yuri llegó hasta él, el chico de 11 años le abrazó, cubriendo con sus brazos la cabeza de Yuri para que no viera lo que ocurría a su alrededor. Yuri no entendía, se escuchaban gritos y llanto en todas direcciones, y la jaula en la que estaban se movía de a ratos. En un momento dado, Sasuke usó uno de los brazos con que sujetaba a Yuri para apartar una mano que había pasado las rejas para coger a Seikai.

Yuri aprovechó ese momento para ver mejor sus alrededores. Seikai estaba encadenado como Sasuke pero a diferencia de él, se encontraba echado en el suelo, inconsciente, sin moverse. Habían 3 niños más con ellos, entre 8 y 12 años, quienes no dejaba de llorar, acurrucados en el centro de la jaula. Dos hombres, contando al que acababa de alejar Sasuke, metían sus manos a través de las rejas para intentar tocarles, mientras que otro estaba parado en la puerta tratando romper el seguro. Lo mismo sucedía en otras jaulas cercanas, sólo que en varias de ellas, las puertas ya habían sido abiertas, y los hombres mayores entraban y sacaban a los que estaban dentro.

Sasuke, una vez habiendo espantado a ese hombre horrendo, volvió a envolver a Yuri con sus brazos, agachando la vista para ver directamente al menor en el rostro, intentando no parecer asustado.

"Por favor, háblame de lo que sea. Te lo pido" rogó Sasuke. El chico quería olvidarse de lo que pasaba alrededor suyo. Él estuvo despierto todo el tiempo y vio como unos hombres, aprovechando que sus jefes y otros habían ido a refrescarse, volvieron y se metieron a las jaulas, sacando a algunos niños, niñas y mujeres para violarles entre todos. Sasuke sólo podía ver pasar todo esto alrededor suyo sin nada que pudiera hacer al respecto. Entonces unos hombres quisieron entrar en su jaula y pensó que era el fin. Yuri no estaba esposado pero yacía inconsciente en el suelo. Sabía que irían por él primero, escuchaban a los hombres afuera pelearse por ser los primeros en tener al pelirrojo. Sasuke gritó lo más que pudo pero el chico no despertaba. Afortunadamente, la entrada no cedió y no consiguieron entrar pero otros venían a probar suerte…querían entrar a toda costa. Tampoco pudo despertar a Seikai que estaba a su lado, Sasuke no sabía que más hacer.

"Qué—qué pasó con Seikai? Por qué no despierta?" dijo en voz baja Yuri. El pedido de Sasuke le tomó por sorpresa pero sentía que era de suma importancia decir algo, así que dijo lo primero que se le vino a la cabeza.

"Creo—le dieron muy fuerte pero él está bien. Aún respira y su corazón late fuerte, me fijé hace poco. Creo que estará bien" dijo Sasuke. A medio camino, Sasuke recordó, abrieron la jaula para chequear a uno de los otros niños, uno que estaba desmayado como Seikai y se dieron con la sorpresa que estaba agonizando. El hombre cogió al niño y lo tiró al lado del camino. Antes de cerrar la jaula nuevamente, chequeó a Seikai y a Yuri, y dijo a su jefe que estaban bien, sólo inconscientes. Sasuke no estaba mintiendo del todo acerca de la salud de Seikai.

"Y Jinpachi? Va a estar bien? Dónde están los otros?" Sasuke no tenía respuesta para esas preguntas o por lo menos nada certero, había visto caer al pirata posiblemente envenenado, no sabía, así que dijo lo que esperaba fuera cierto, lo que deseaba de corazón.

"Escuché a unos hombres decir que se los llevaron a otro sitio. No van donde nosotros vamos. Jinpachi es fuerte, estoy seguro que está bien. Me asusté cuando te vi ahí tendido, te llamé a gritos y no despertabas, pero al final lo hiciste. Si tú despertaste estoy seguro que él también lo hará. Rokuro y Saizou también deben estar bien" Dijo Sasuke con una sonrisa, para darle más credibilidad a sus palabras. La jaula dejó de balancearse y se escucharon unos disparos.

Varios de los asaltantes cayeron muertos y otros huyeron de la escena. Los hombres que les dispararon recogieron a los niños tendidos en el suelo y los pusieron de vuelta en sus jaulas…muchos ya no lloraban ni se movían. Hiro-sama se veía molesto, pasó por la jaula en que se hallaban los chicos y miró en dirección de Yuri. Sasuke se dio cuenta de ello y lo abrazó con más fuerza, cubriéndolo con su cuerpo. Luego de unas cuantas órdenes más, estaban de vuelta en marcha.

"Sasuke" dijo casi en un susurro Yuri. "A dónde nos llevan? Volveremos a ver a los otros?" Sasuke pegó su cabeza al oído del chico, triste.

"No lo sé" fue la respuesta más difícil de pronunciar de todas.


siguiente capítulo dentro de poco :)