Disclaimer: Thorin, Fili, el Hobbit, LOTR y todos sus personajes no me pertenecen lamentablemente; pertenecen al maravilloso maestro Tolkien.

Advertencias: Spoilers, Lemon, Genderbender, violencia, palabras en Khuzdul y Sindarin.

Parejas: Thorin x Female Fili.

Estado: Proceso.

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Lo que ser Rey significa

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Capitulo 11

Viento y Arena

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El viaje estaba siendo extraño, pensó Frerin desde la silla de su pony mientras cabalgaban, tenso en ocasiones y alegre por momentos.

Desde que Thorin les había contado lo que sucedía aquella noche de hacía casi mes y medio durante el festival de Yavanna y habían decidido que irían a Rhûn, había sucedido una vorágine de acontecimientos uno tras otro, primero Fili que quería ir, luego Dis que se oponía a que fuera, luego Kili que al enterarse había querido ir también alegando que si su hermana iba el estaba en su derecho de hacerlo, con la posterior negación de Dwalin y Dis, la organización y el gobierno de la Montaña, que había caído en manos de Dis… y luego estaban ellos.

Frar, Nali y Loni, los extraños que les acompañaban en su travesía camino a su propio reino.

Nadie de la compañía se fiaba de ellos, pero al menos intentaban ser corteses y llevar una buena armonía; aunque lo cierto era que con gentes tan cambiantes como los Rhûnienses nunca sabía uno que podía esperar. Dwalin había hecho aparentemente buenas migas con el mayor de ellos, Nali, solían fumar juntos a menudo cuando establecían el campamento mientras que su primo Loni parecía mas alegre y bromista; a Frerin le recordaba a Bofur en su forma de ser, mas sutil y extraño, pero similar a fin de cuentas.

El tercero de ellos, Frar era totalmente distinto a los primos; parecía mas solitario y callado, apenas decía nada excepto cuando se le hablaba directamente, y aún así lo hacía con un acento marcado y molesto en opinión del rubio, que evitaba totalmente su compañía. Sin embargo a pesar de ser silencioso, hablaba tanto con la mirada que al sentir sus ojos negros sobre si, Frerin no podía evitar sentir un escalofrío, como si estuviera siendo vigilado… no, tal vez el pensamiento correcto fuera escudriñado desde dentro, como si intentara leerle.

Fili también se sentía incomoda en su presencia, en la de los tres Rhûnienses, y el rubio lo notó claramente al ver como la joven siempre estaba tensa cuando estos le hablan o como evitaba responder mas allá de lo que la cortesía exigía, y cuando esto no era posible evitaba su presencia refugiándose en conversaciones con él mismo, con Dwalin o mayormente con Thorin; con quien pasaba la mayor parte del tiempo.

Hacia un mes largo que habían partido de Erebor, y dejar sus verdes praderas boscosas en primavera había sido un verdadero desconsuelo. Las Tierras Brunas eran una desgracia. El viento soplaba frío y constante sin descanso, el clima era inclemente allí, ni se notaba que había llegado la primavera pues el frío y el viento no dejaban arraigar ninguna flor en la corta y escuálida vegetación; la hierva era pálida y escasa. En esas condiciones habían pasado las tres primeras semanas, y el humor de Dwalin lo había notado.

Los de Rhûn por el contrario parecían inmunes a tales cosas, envueltos en sus capas de piel y sus pañuelos cubriendo parte de su rostro para protegerlos del frío. Eso solo hizo que el rubio pensara en que si tan familiares parecían con ese clima hostil, tal vez Rhûn no fuera el agradable lugar de playas de arena blanca que el imaginaba.

Tras esas primeras tres semanas habían dejado atrás las Tierras Brunas sin apenas incidentes, no había animales que se atrevieran a vivir en regiones tan desoladas, pensó Frerin con total lógica; lo único que pudieron ver en abundancia eran unas aves oscuras y siniestras vivir en la escasa e hirsuta maleza de alrededor. Pero cuando el rubio creyó que lo peor había pasado tras superar esa tierra, tuvo que admitir su error nada más entrar en la región de Rhûn.

El territorio de Rhûn no era una ciudad tan solo, era un paraje amplio de cientos de millas, desértico y anticlimático como pocos en los que el rubio hubiera estado. No era un desierto de playas de arena como los desiertos de Gondor al sur, o el Harad, no; Rhûn era una región rocosa, de piedra roja y naranja cortante y afilada; y como también descubrieron mas adelante, no estaba desabitada.

Primero llegó el calor.

El calor de Rhûn era aplastante, les hacía sudar tanto que Dwalin estuvo tentado de quitarse la tunica en más de una ocasión, y Frerin sabía bien que no lo hacía porque estaban los Rhûnienses delante nada más. Ellos tres, tal como en las Tierras Brunas, no parecían afectados por el bochorno y el fuego que parecía recorrer esa tierra desde dentro, haciendo que vapor transparente flotara en el aire dándole un aspecto de sueño a la tierra que cabalgaban.

Luego llegó el frío.

Las noches de Rhûn eran tan frías como el invierno de Ered Luin, y ninguno de ellos estaba preparado para asumir esas inclemencias; sin embargo no dijeron nada deseando salir cuanto antes de aquel lugar y llegar a la ciudad capital del territorio, oculta entre las rojas, esquivas y calientes montañas. Su humor había empeorado… y eso no era lo peor. Al seguir avanzando entraron en una zona donde el viento soplaba tan caliente que quemaba la piel y secaba los labios, sin contar las pequeñas piedrecillas diminutas, casi arena, que arrastraba el viento.

Les golpeaba en la piel y les quemaba, tanto que llegó un punto que Fili no pudo soportarlo. Tenía esa extraña arenisca en todas partes, en las uñas, en el pelo, en los ojos, en la camisa, dentro de las botas… era sencillamente insoportable. Deseaba más que nunca un baño frío, tirarse en medio del lago Largo hubiera sido una bendición en esas circunstancias. Cuando finalmente decidió hablar tenía la garganta mas seca que una piedra, raspándole la voz como si fuera lija, tragar saliva era doloroso.

−Necesito agua… –dijo en voz alta con voz ligeramente ronca−, tío Thorin… ¿sabes si hay algún río cercano?

El aludido la miró desde su montura girándose ligeramente para mirarla sorprendido. El también estaba pasándolo mal, quemado por el sol y los labios pelados y agrietados, sin embargo estaba mas acostumbrado a ese tipo de sufrimientos… por lo que lo soportó estoicamente sin decir nada; pero ver que las fuerzas le fallaban a su sobrina era demasiado para él. Sabía que ella no debía haber venido, pero se alegraba de tenerla con él por otra parte, era casi un consuelo.

−No conozco esta región –confesó Thorin mirándola preocupado−, nunca he viajado tan al este…

−Debe de haber algún arrollo o manantial en algún sitio –dijo Dwalin interviniendo−, ¿cómo sobreviven los animales que vimos días atrás sino?

En ese momento Nali, que era quien más solía intervenir en las conversaciones intervino, haciendo que todos le miraran esperanzados.

−Unas millas mas adelante hay un pequeño emanamiento de agua –dijo el Rhûniense−, probablemente llegaremos a él antes del ocaso si cabalgamos a este ritmo.

La noticia fue recibida con alegría, y todos estuvieron de acuerdo en espolear un poco más a los caballos si eso conllevaba que llegaban al riachuelo más rápido; al coste de forzar a los animales si era necesario… era un riesgo grande, pero debían sobrellevarlo. Cuando parecía que el agua estaba mas lejos que nunca llegaron finalmente a un estancamiento rocoso donde los tres Rhûnienses tiraron de las riendas de sus ponys deteniendo a las monturas.

Thorin, Frerin, Dwalin y Fili imitaron sus acciones mirando hacia delante a ver si veían algo, sin embargo la luz cegadora del sol de la tarde no les dejaba ver nada mas alla de rojo y vapor ardiente. Dwalin se llevó la mano a la frente para tapar la claridad que lo cegaba, abriendo los ojos por la sorpresa.

− ¡Hay un estanque a una media milla! –exclamó contento−, ¡por fin llegamos!

Frerin imitó a Dwalin entrecerrando los ojos.

− ¿Dónde? no veo el… –y siguió la dirección que señalaba su nadad, sonriendo ligeramente después al localizarlo−, ¡es cierto!

Fili suspiró entonces aliviada, dando unos toques ligeros a los cuartos traseros de Khamria, la yegua que Thorin le había regalado y que finalmente ella había terminado aceptando echando a cabalgar hacia donde su padre había señalado. Al ver el pequeño lago sintió que su animo mejoraba considerablemente, tanto así que desmontó de un salto y se lanzó al agua cayendo de rodillas, bebiendo desmesuradamente sin importale empaparse la camisa, los pantalones y las botas.

Los demás llegaron un instante después, y haciendo lo propio se agacharon a beber lavarse y rellenar las cantimploras agradecidos de haber encontrado el estanque, incluso Thorin aunque no lo admitiera; no parecería débil delante de los Rhûnienses.

−Instalaremos el campamento aquí –dijo Thorin mojándose el cuello con el agua fresca que tenía en las manos− no avanzaremos mas hasta el alba… tanto los animales como nosotros necesitamos descanso.

−Creo que estamos todos de acuerdo en eso –dijo Frerin sentándose sobre una roca para quitarse la arenilla que se le había metido en las botas.

El moreno asintió acercándose a su montura, abriendo la bolsa de leña que habían traído, sacando un montón de madera para hacer un fuego y poder comenzar a preparar la cena.

−Dwalin, ve sacando las cosas –dijo Thorin entonces−, yo haré una hoguera para calentarnos… el frío de estas tierras es demencial.

Mientras rascaba el pedernal sobre los palos de haya que había recogido no pudo evitar alzar los ojos y clavarlos en Fili, que se había soltado el pelo y se lo había mojado para refrescarse. La rubia le miró entonces y los ojos de ambos se encontraron, azul contra azul, dándole ella entonces una pequeña sonrisa intima, una que Thorin atesoró; hacía tanto que Fili no sonreía para él así de esa forma tan suya, únicamente para él, que era mas valiosa que un tesoro.

La joven caminó la distancia que los separaba, sentándose a su lado.

−Hola –saludó ella.

Thorin sonrió ligeramente antes de responder, como un necio enamorado.

−Hola –respondió mirándola a los ojos.

Fili suspiró mirando al cielo sin necesidad de romper el silencio, apoyando la cabeza sobre el hombro de su tío, que rodeó su espalda con el brazo atrayéndola hacia si acariciándola para darle calor y animo, sintiéndose relajado por primera vez desde hacía horas.

−Estaba pensando que podías unir tu manta a la mía –dijo el moreno suavemente, en voz baja−, esta bajando mucho la temperatura a medida que avanzamos hacia el este ¿no crees?

Ella asintió mirándolo desde su posición, demasiado cansada para hacer algo más.

−Me encantaría hacerlo –susurró−, sin embargo lo que más deseo en este momento es darme un baño, tengo arena en lugares que no debería tenerla…

Thorin rió por el comentario, depositando un beso en los rizos de su sobrina.

−Ve ahora que todos están ocupados, puedes resguardarte tras aquellos juncos –dijo el sin perder la sonrisa−, me encargaré de que sigan así y te dejen tranquila.

Fili sonrió con agradecimiento alzando la cabeza para depositar un suave beso en los labios de su tío antes de levantarse y dirigirse al estanque.


La joven desató su cinturón de cuero desprendiendo el nudo, dejándolo caer al suelo, seguido de sus pesadas botas y de sus pantalones marrones a los que tanto cariño tenía. El mismo camino siguió su camisa marrón clara, pues la chaqueta hacia mucho que había quedado guardada en la bolsa que cargaba su yegua... Rhûn no era definitivamente un lugar para llevar chaquetas de piel.

Cuando quedó vestida únicamente con el pequeño corsé y los pantaloncillos interiores Fili se detuvo, dubitativa, enfrentándose a un gran dilema.

Podía bañarse con la ropa interior aunque eso significara que no podía lavarse adecuadamente, o bien podía quitárselo todo y bañarse desnuda a riesgo de ser descubierta, a pesar de que su tío había dicho que entretendría a los hombres ella no estaba del todo cómoda con la idea. No tuvo más que recordar la ultima vez que se enfrentó a un baño silvestre desnuda; las consecuencias aún las estaba acarreando… sin embargo un suspiro salió de sus labios al tomar la decisión mas sensata en ese punto.

Sin más dilación tomó los lazos del corsé, que se anudaban delante, y los desató dejándolo caer junto a la demás ropa; llevándose las manos a las caderas para que el pantaloncillo siguiera el mismo destino. Una vez desnuda la rubia entró lentamente en el agua disfrutando de su frescor, que en comparación con el caluroso ambiente que se respiraba aún a esa hora de la tarde resultó un alivio. Cuando su cuerpo se hubo acostumbrado al agua se dejó caer hacia dentro con los brazos abiertos, dejando que el agua la cubriera completamente hasta el cabello, sumergiéndose unos instantes regocijada.

Que maravilla de sensación, pensó ella, sentir esa agua pura, limpia y clara bañar y limpiar su cuerpo tan cansado y acalorado por horas, días y semanas de viaje por lugares inhóspitos.

Salió a la superficie disfrutando de la vista, pues el cielo era ya de un naranja rosado cuando comenzó a bañarse, y sin perder más tiempo comenzó a frotarse los brazos y la espalda con una hoja de junco que encontró en la orilla, dejando que el sudor y la arena se desvanecieran. No supo en que momento una ligera melodía salió de sus labios de forma suave mientras se frotaba distraídamente, relajada por fin, recordando las canciones que Dis les cantaba a Kili y a ella cuando eran niños; se sintió feliz, cerrando los ojos con un suspiro.

Al cabo de un rato abrió los ojos girándose para posar la hoja de junco en la orilla de nuevo, casi preparada para salir del agua, notando algo raro entre los arbustos.

No supo si su mirada la engañó o era fruto del sol, pero Fili creyó ver la silueta de unos ojos oscuros, brillantes y calmados parados entre las hojas, y un escalofrió recorrió su espalda a pesar del calor; sintiendo la necesidad de cubrirse instintivamente, llevando las manos a sus pechos aún debajo del agua. Toda la relajación que sentía se esfumó de golpe con esa sospecha, y sin pensarlo dos veces salió del agua rápido, envolviéndose en su camisa mientras se ponía los pantaloncillos y los pantalones, dejando el corsé de lado; tenía prisa por volver junto al grupo.

Llegó finalmente junto a la hoguera, encontrando que todos los miembros de la compañía estaban allí sentados, Thorin, Dwalin, Frerin, Frar, Nali y Loni… tal vez sencillamente se lo había imaginado, sin embargo la sensación de disgusto no se iba, así que se apresuró a sentarse junto a Thorin y apoyar su cabeza sobre el brazo del moreno, que de nuevo la rodeó por la espalda.

− ¿Tienes hambre? –preguntó él− la cena está lista, te estábamos esperando.

−Gracias, si que estoy hambrienta –murmuró ella−, aunque en verdad tengo mas sueño que hambre… me gustaría irme a dormir temprano.

Thorin la miró sorprendido, no era habitual en Fili decir esas palabras, la rubia era de buen comer y mejor dormir; tal vez había pasado algo que él desconocía… pero aún así asintió para no llamar la atención de nadie, depositando un nuevo beso en el cabello de su sobrina.

−Como prefieras Kidhuzel, esta noche no haremos guardias, dormiremos temprano –dijo suavemente el moreno antes de girarse hacia los demás−, Dwalin nadadith, puedes sacar ya la cena.

El castaño asintió muy de acuerdo, sacando de la hoguera el tronco de madera sobre el cual había un trozo grande de cerdo asándose al lento calor de las llamas. Lentamente con su cuchillo Dwalin fue partiendo raciones iguales entregándoles un generoso trozo a todos, sobrando aun así un poco de carne, que quedó sobre la madera carbonizada. Thorin tomó el suyo soltando por fin a Fili, que lo imitó cogiendo su trozo de pierna de cerdo con las dos manos, comenzando a comer.

La carne estaba deliciosa, sabía a humo de hoguera y jugos de la propia carne del cerdo que habían resbalado, una verdadera delicia que Fili atesoraba demasiado; no era habitual que mientras habían vivido en Ered Luin hubieran tenido algo así para ellos, pues el cerdo en general era un manjar caro.

Al pasar un par de horas todos habían terminado de cenar, ya que tras el cerdo asado habían sacado de las bolsas de provisiones un poco de Cram dulce relleno de miel, el cual acompañado con café y leche fresca era un delicioso postre; en ese momento Fili dejó su plato vacío lleno de migajas de bizcocho sobre la arena, sacudiéndose a si misma para dirigirse a su montón de mantas, que había unido al de Thorin tal como habían acordado.

Se descalzó y se tumbó sobre las mantas tapándose con ellas, suspirando mientras intentaba descansar por fin. Las mantas olían a Thorin, notó Fili, y el pensamiento le sacó una sonrisa alegre y ligera, sabiendo que en un rato su tío estaría tumbado al lado de ella, cosa que adoraba.

Tal como ella previó, sin tardar demasiado Thorin se apareció al cabo de un rato tumbándose a su espalda girado hacia ella, abrazándola por la cintura mientras depositaba un beso suave sobre su cuello.

−Descansa Atamanel –dijo el moreno.

Ella se acurrucó dejándose abrazar, sintiendo el calor de sus fuertes brazos, segura y tranquila, protegida… feliz.

−Buenas noches tío Thorin –susurró ella.

Y juntos, por primera vez en muchas noches, durmieron de una vez sin sueños oscuros ni molestias inesperadas que los despertaran.


Fili despertó unas horas mas tarde y no tenía frío, cosa que la extrañó, hasta que recordó donde se encontraba. Abrió los ojos para ver si ya era de día, encontrandose con que aún era noche cerrada, con cientos de estrellas brillando sobre ellos como diamantes en una tela oscura. Bajó entonces los ojos, encontrandose a su tío apaciblemente dormido bajo ella, pues de algun modo que desconocía mientras dormía había cambiado de posición hasta quedar tumbada sobre su tío, su cabeza sobre su pecho y los brazos de él rodeando su espalda.

La rubia sonrió, depositando un beso en el rostro de su tío. Thorin parecía tan tranquilo y apacible cuando dormía que nada tenía que ver con el rostro que tendría cuando despertara, tan lleno de preocupaciones y deberes… ahora era sencillamente Thorin, su tío, el enano que amaba. Fili contemplo lo atractivo que era, observando sus largas pestañas, las ligeras pecas que había bajo sus ojos, las arrugillas que tenía en los parpados, y las canas que había en sus sienes y su barba como hilos de plata… Thorin era sencillamente perfecto.

Suspiró llena de amor, depositando otro beso, esta vez sobre sus labios; sin embargo antes de que pudiera alejarse Thorin la retuvo ahí, pues sin que ella lo hubiera anotado el moreno había despertado, y ahora correspondía el beso, que fue ganando en intensidad hasta que pasó de ser un beso ligero a uno apasionado y amoroso.

−Maravillosa forma de despertarme Kidhuzel –sonrió el moreno abriendo los ojos finalmente−, podría acostumbrarme a ella…

Fili sonrió aún sobre sus labios, besándolo de nuevo mas suavemente esa vez, separándose rápido.

−Duerme… aún no despunta el alba –susurró ella rozando su nariz con la de él.

Thorin cazó los labios de ella con los suyos, rozándolos ligeramente con su lengua antes de responder.

−Estoy demasiado ocupado para dormir sobrina –murmuró él−, tengo cosas mejores entre manos en este momento…

Y al decirlo agarró con ambas manos el trasero de la rubia, que aún seguía sobre él, haciendo énfasis en el comentario que Fili entendió instantáneamente echándose a reír con alegría, intentando acallarse a si misma para no despertar a nadie, ocultando su risa en el cuello de Thorin, que aún no soltaba esa parte de ella, acariciándola sobre la tela. Fili alzó la cabeza al calmarse, juntando los labios con los de Thorin en un beso apasionado, dejando que su lengua jugara con la de él hasta que les faltó el aire.

Thorin estaba enardeciéndose rápido, Fili lo notó claramente por como inconscientemente él comenzó a mover sus caderas presionando su trasero que aún tenía sujeto sobre ellas, haciendo que la rubia notara claramente como el moreno se iba excitando.

−Te recuerdo que adad y tío Frerin están ahí al lado –dijo Fili separándose ligeramente de sus labios entonces−, por no hablar de los Rhûnienses ¿recuerdas?

Él la ignoró sin responder, besando sus labios de nuevo en un toque, y otro, y otro más, saboreando la suave piel rosada de sus labios que lo enloquecía.

−No van a despertar… –dijo volviendo a besarla−, y si lo hacen… sea, no me importa…

Fili correspondió al beso enérgicamente abrazando a su tío hasta rodear sus hombros con los brazos, mientras que él se alzó ligeramente para alzarla un poco, encajando las caderas de ella sobre las suyas a la perfección, soltando un jadeo ronco sobre los labios de ella con deseo desatado. Thorin se sentía flotar, ardiendo a pesar del frío de la noche, y cuando Fili se movió inconscientemente sobre él sintió que podría morir de gozo aún sin haberla siquiera tocado.

−Thorin… ahh… –jadeó la rubia, sintiendo que ella también estaba siendo presa del toque de esas manos.

El moreno sonrió sobre sus labios de nuevo antes de dejar que sus manos, sobre la tela de los pantalones de su sobrina se introdujeran bajo ella, tomando entre sus manos los muslos de Fili, subiendo hacia arriba de nuevo hasta quedar sobre su trasero, ganándose suspiros ahogados por parte de ella, que rompió el beso para posicionarse un poco y tumbarse de lado, aún medio recostada sobre él. Thorin entonces se sintió bendecido, no sabía si por casualidad o no, pero Fili le había puesto las cosas fáciles.

−Silencia tus labios Amrâlimê si en verdad quieres que no despierten –dijo Thorin apretando ligeramente su agarre, haciendo que ella jadeara de nuevo− aunque oírte sea música para mis oídos –añadió acariciándola mas suavemente−, habrá tiempo para eso luego…

Ella asintió, mordiéndose los labios para silenciarse con los ojos fuertemente cerrados aferrándose a la camisa de Thorin, que como mejor pudo pasó una de sus manos entre sus muslos y dejó sus dedos vagar entre sus piernas, acariciando la calida y húmeda piel de ella, que sentía su corazón latir tan rápido que no creía poder soportarlo. El moreno pasaba sus dedos índice y corazón entre sus pliegues moviendolos rapido allí; sabía bien como reaccionaban las mujeres al hacerlo, rozando después el calido interior de Fili, que solo se dejaba llevar por sus manos expertas.

Cuando el primer dedo fue introducido en su interior la rubia abrió los ojos por la sorpresa alzando la mirada para encontrarla con la de su tío, que la miraba fijamente sopesando su reacción, metiendo y sacando el digito como si quisiera probarla. Cuando Fili alzó una ceja desafiante el moreno introdujo dos dedos más moviéndolos con rapidez y maestría, haciendo que ella cerrara los ojos por la molestia, tanto así que él se cuestionó si no había sido demasiado precipitado; sin embargo cuando los orbes azul grisáceos se clavaron de nuevo en los suyos, una sonrisa pícara de su sobrina se reflejó en su rostro.

La joven llevó su mano libre hasta los pantalones de Thorin, introduciéndola dentro para tomar el miembro de él con la mano, moviéndola decididamente, haciendo que fuera esa vez turno del moreno de cerrar los ojos y soltar un ronco jadeo, tragando saliva después.

−No… no empieces algo que no quieras terminar Fili –dijo a modo de advertencia.

Ella lo ignoró, moviendo la mano con más energía sobre su dura y caliente erección, haciendo que Thorin se revolviera bajo ella con los ojos cerrados y las caderas acompasándose a su mano.

−Permiteme terminarlo entonces –susurró ella dándole un ligero beso en la mejilla.

Y sin esperar una respuesta la joven se introdujo bajo las mantas hasta que su rostro quedó a escasos centímetros de la erección de Thorin, que no podía creer lo que estaba pasando, como si fuera un regalo de los Valar que ella estuviera accediendo a hacer eso… lo deseaba con ferocidad, con cada fibra de su cuerpo, sentir esa boca suave y adorada sobre su polla sería una bendición demasiado grande; sin embargo y para su desgracia como sabiamente había señalado Fili antes, no eran ni el momento ni el lugar.

En cuanto estuvieran a solas la tomaría durante horas, penetrándola hasta hacerla gritar su nombre, hasta que ella solo supiera que no quería más que a él, hasta que la marca de su piel y su semilla estuvieran por todo su maravilloso cuerpo… pero lamentablemente no podía ser ahora. Tragó saliva de nuevo abriendo los ojos, dándose fuerzas mentalmente para rechazarla.

−Fi..Fili… Kidhuzel… detente... –dijo él con un titánico esfuerzo−, no aquí sobrina…

La rubia oyó sus palabras, pero las ignoró, introduciendo la erección de Thorin entre sus labios hasta cubrirla por completo con su boca, sin saber que eso sería así. No era una experiencia desagradable como algunas personas habían mencionado, sencillamente incomoda, pero la joven se esforzó para mantenérsela dentro succionando tentativamente, lo cual sacó un gemido ahogado de Thorin, que no pudo contenerse más. Fili dedujo que esa era una buena señal y continuó por ese camino, succionando más activamente, lamiendo la piel caliente hasta sacarla por completo, notando un sabor extraño en sus labios al rozar con ellos el extremo… pero eso no la detuvo.

Thorin no podía creer lo que estaba sintiendo, era más intenso, duro y placentero que nada que hubiera experimentado; había tenido muchas acciones parecidas a esa en el pasado, rameras humanas que cobraban precios muy elevados le habían hecho lo mismo, mujeres enanas también, e incluso varones de los cuales podía presumir de haber conquistado en Erebor… pero jamás se había sentido así. Tal vez porque ella era su única, pero el placer que sentía cuando Fili pasaba su lengua sobre él no tenía nombre en su idioma, ni en ningún otro que él conociera.

−Fili… aaah… Mahal… –murmuró roncamente moviendo las caderas.

Estaba dejándose llevar tanto por el placer que su movimiento era casi metódico, tanto así que Fili tuvo que alzar sus manos sobre sus caderas para retenerlo quieto. Un jadeo duro se escapó entonces de los labios de Thorin, haciendo que un ruido se escuchara en las mantas de uno de los Rhûnienses. Fili detuvo su movimiento al oírlo, alarmada, y Thorin llevó su puño a sus labios para acallarse; sin embargo el aludido, Loni, se giró con un ronquido y siguió tranquilamente durmiendo.

Fili sabía bien como se hacía todo, no en vano Dwalin le había hablado de ello hacía años cuando había sido un enanillo adolescente y en edad de yacer por primera vez, al cumplir los sesenta. Sabía que en algún momento Thorin se liberaría, y que ese momento sería muy placentero para él, por lo que no cejó en su intento de provocarle eso hasta que no logró que lo hiciera. Cuando Thorin finalmente no pudo contenerse más tiempo y explotó en su boca Fili estaba demasiado sorprendida para hacer algo, por lo que no pudo mas que tragar y esperar.

Kidhuzel… ha sido lo mejor que he sentido nunca… –susurró Thorin respirando agitadamente cuando notó que ella lo soltaba−, no tenías porque…

Ella sonrió dubitativa, saliendo de debajo de las mantas para volver a recostarse sobre el amplio y duro pecho de él, que aún tenía su mano dentro de ella, deslizando los tres dedos fuera con suavidad antes de besarla lentamente, beso que ella respondió con un suspiro aliviado.

−Tu felicidad es la mía Atamanel –dijo ella cerrando los ojos, riendo ligeramente después−, además, ha valido la pena por verte suplicar así…

Thorin sonrió por el comentario, sabiendo que la revancha no estaba muy lejana… solo debían llegar a Rhûn, solo un poco más. La envolvió con el brazo libre entonces, besando su cabello mientras con la otra los cubría con la manta.

−Durmamos las pocas horas que nos quedan –dijo el moreno−, ya no deben ser muchas…

Ella sencillamente asintió con los ojos cerrados como toda respuesta, y Thorin suspiró más feliz de lo que lo había sido hasta entonces.

Si… podía acostumbrarse a esa vida, a tenerla siempre a su lado, a amarla y ser por fin amado.

Con ese sencillo pensamiento cerró los ojos dejando que el sueño se apoderara de él.


Al alba todos despertaron incitados por Nali, que había comenzado a preparar el desayuno, dejando que en el aire flotara un aroma calido y delicioso a café recién hecho y pan tostado. Thorin y Fili fueron más renuentes, sin embargo pronto se unieron a los demás en el desayuno.

Horas mas tarde dejaron atrás el asentamiento rocoso y el territorio volvió a cambiar, dejando atrás los grandes cañones rojos y naranjas, comenzando a adentrarse en una zona arenosa con montañas rodeándola, el desierto había llegado a una zona menos dura; el calor era menos acuciante, e incluso podían ver vegetación, hierbajos y arbustos con más frecuencia. Incluso había una pequeña sierra de montañas rojizas, cada vez mas cerca.

− He ahí el reino de Rhûn –dijo Loni señalándolas con la mano.

Todos alzaron la mirada hacia donde señalaba, observando que había una montaña enorme junto a otra más pequeña, unidas en la pequeña sierra, bajo las cuales había un lago mediano rodeado de árboles, un oasis en el desierto, el lugar ideal para construir una ciudad enana en ese lugar tan alejado.

−Bienvenidos –dijo entonces Nali, sonriendo.

Y sin más palabrería, el grupo se alejó cabalgando, camino a las montañas.

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Mini diccionario

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KHUZDUL

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Adad Padre

Amad – Madre

Namad – Hermana mayor

Nadad Hermano Mayor

Nadadith Hermano Pequeño

Inudoy Hijo

Nidoyel Hija

Kidhuzel Mi unica de Oro (no tiene una traducción lógica, podríamos decir: "Dorado entre el oro", o bien "Oro mas valioso que el mismísimo oro")

AtamanelAmor mío (literalmente Aliento de Alientos, pero eso no tiene sentido, así que lo traduzco menos literalmente, dado su obvio significado)

Men lananubukhs menu Te amo

Ghivasel Tesoro mío

Amrâlimê Mi amor

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Mucha narración y poca acción esta vez, lo se, pero aún así espero que os haya gustado; ha sido un capitulo transitorio… pero muy necesario. Lo creáis o no me ha costado un infierno escribir esas pocas palabras… en fin.

Huele ligeramente a despedida ¿cierto? bueno, probablemente, me siento triste y frustrada como autora al ver que mi esfuerzo no sirve para cambiar nada, que incluso al ir a buscar a un beta-reader para que me ayude corregir mis multitudes de comas y punto y comas nadie del idioma español estaba dispuesto a betear algo como lo que escribo debido a sus "preferencias" (prejuicios), vaya, eso me dolió mucho más de lo que creía; así que a la mierda, tal vez estoy luchando una batalla perdida de antemano. En este momento mi inspiración esta muerta, nada más que decir.

A las personas a las que en verdad les gusta la historia, gracias.

Un beso.