Descargo de responsabilidad: Ni Shingeki no Kyojin ni ninguno de sus personajes me pertenecen, son propiedad de Hajime Isayama.
La portada es propiedad de meronpan.
11. Estaturas
—¿Cómo te fue en el examen físico? —le preguntó Eld a Petra cuando ésta salió de la oficina médica y se encontró con el resto de su grupo en el comedor.
Ese día había sido el examen físico anual de la Legión de Reconocimiento. No era nada del otro mundo, solo se trataba de un control para mantener vigilada la salud de los soldados. Los exámenes incluían desde exámenes de sangre, hasta la toma del peso, y otras medidas como altura y talla de zapatos y ropa. Esto último con el propósito de tener las medidas exactas para el constante cambio de uniformes, y asegurarse que las correas del equipo de maniobras tuvieran la medida apropiada para cada persona.
Gunter ahogó una risa desde su posición.
Se podía decir que un aura oscura y deprimida rodeaba a Petra, incluso su mirada había cambiado.
—Prometan que no se reirán —exigió.
—¡Prometido! —exclamaron sus acompañantes en respuesta, llevándose una mano al pecho.
Petra tomó aire, y se decidió a responder.
—Yo… yo… no he crecido nada —confesó con la voz temblándole.
Un breve silencio se hizo luego de aquella declaración. Hasta que Gunter y Eld no lo aguantaron más y soltaron cada uno una potente carcajada.
—¡Dijeron que no se reirían! —exclamó ella ofuscada. Y, lejos de ruborizarse, estuvo a punto de lanzarle la taza del café a Eld en la cabeza. En cuanto a Gunter, la jarra vacía podría servir… y quizás a Oluo le iría bien un codazo directo a las costillas…
—¡Está bien, está bien, está bien! —se defendió el rubio antes de que en serio le pegaran con una taza—. ¡No nos reiremos más, pero perdónanos!
Petra bajó el café.
Hange entró en ese momento, cargando una carpeta con documentos.
—¡Hola muchachos! —saludó con entusiasmo—. ¿Cómo les fue en el examen físico? ¿Alguna novedad?
—¡Mayor Hange! —saludaron con respeto en respuesta.
—En realidad no hemos pasado —explicó Eld—. Ya que ésta es la ronda de nuestro grupo, Petra pasó primero. Estamos esperando que nos llamen a nosotros.
—¿Entonces, como te fue? —preguntó Hange—. ¿Algún cambio interesante?
Petra tragó saliva. Pero debía responder, Hange no era el tipo de persona a la que se le evaden las preguntas. Finalmente, luego de pensarlo un poco, decidió responder:
—He mantenido mi peso estable… Y las medidas solo cambiaron un poco pero no necesito cambiar el arnés…
—En realidad no creció nada —acusó Oluo con simpleza desde su asiento.
—¡Oluo!—chilló Petra alarmada.
—Ahhh entonces la pequeña señorita no ha crecido más… Qué pena, a este paso te quedarás así para siempre… ¿Cuánto fue la última vez? ¿1, 56?
—¡No lo diga Mayor Hange! —suplicó alarmada, ya bastante se había esforzado en ocultar aquello, lo que incluía mantenerse alejada de Levi en presencia de sus compañeros para que éstos no intentaran calcular su estatura basándose en el metro sesenta de su superior.
Las carcajadas estallaron y la pobre Petra se puso roja de la vergüenza. ¿Qué pasaría si era cierto? ¡Y si en verdad no crecía más! ¡Parecería una niña para siempre! ¡La tomarían por una nueva cadete, o peor aún, por la hermana menor de algún cadete! El aura gris pareció de nuevo flotar sobre ella.
—Ya, ya… tranquila, Petra —la consoló Eld—. Mírale el lado positivo…
—¿Cuál…? —susurró desconsolada desde su posición, con la cabeza sobre la mesa como en posición de descanso.
Eld se quedó mudo, e intercambió una mirada con Gunter que suplicaba ayuda. No esperaba que ella preguntara.
Gunter llegó para salvar la tarde:
—¡Tu desempeño con el equipo de maniobras es mucho mejor al del promedio!
Eld aprovechó la oportunidad y aportó lo suyo:
—¡Sí! ¡Aquellos de baja estatura tienen mayor agilidad para moverse!
—¡Y no te tienes que agachar para entrar a la oficina del cabo! —exclamó Gunter en tono humorístico—. Como Mike, por ejemplo —pensó lo último.
—Bueno, eso último no me sirve de mucho… —rechazó Petra.
—¡Ya sé! —exclamó Hange levantándose de su asiento, con la aterradora determinación que mostraba cuando hablaba de experimentar con titanes—. ¡Eres perfecta!
Todos levantaron una ceja confundidos. ¿Qué mosca le picó a Hange ahora? Todos rogaran que no tuviera que ver con algún raro experimento con titanes.
—¡Eres perfecta para ser la esposa de Levi!
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Oluo ahora sí prestó atención y casi se cae de su silla de la impresión. Gunter y Eld abrieron los ojos como platos, y Petra enrojeció como nunca, y escupió el café que tomaba en esos momentos, casi atragantándose en el proceso.
—¿¡Disculpe!? —chilló agudamente la chica cuando se hubo repuesto de su casi ahogamiento.
—¡Sí! Verás, ese enano ha estado soltero desde que lo conozco, y bueno, todas las chicas por aquí son más altas que él y se vería gracioso si estuviera con alguna de ellas… ¡Así que tú serías perfecta para él! —sonrió ampliamente al terminar su explicación.
Más silencio en respuesta…
—¡Ay vamos! ¡Lo que digo es que eres la única más baja que ese enano, así que quedarían perfectos juntos! Además, eres la única que soporta su mal humor, su horrible comida, su cara de viejo amargado, y su fijación obsesiva por la limpieza. ¡Son el uno para el otro!
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—Haangeee… —esa voz, dura y tosca, y siseando amenaza—. Cuatro ojos apestoso, ¿se puede saber qué estás haciendo?
Ahora sí que a la pobre Petra casi le da un ataque.
Gunter y Eld enrojecieron al soportar las inminentes ganas de reír a carcajadas como nunca.
—Nada enano. Solo decía que sería perfecto si—
—¡Que sería perfecto si hoy cenamos todos juntos! —interrumpió Petra a la velocidad de la luz.
Levi enarcó una ceja como diciendo "¿qué demonios?". Gunter y Eld ahogaron sus risas con el café (derramando parte de este por las burbujas que provocaron al aguantar la risa), Hange se quedó desconcertada por la interrupción y el cambio de sus palabras, y Oluo se sentía aliviado de que la verdad no saliera a la luz.
—No tengo tiempo para eso. Tú —señaló a Hange—. Erwin quiere verte. Ahora.
Hange se levantó decepcionada.
—Uf, y yo que me estaba divirtiendo… —se quejó por lo bajo haciendo un puchero mientras se retiraba—. Bueno muchachos, será en otra ocasión que continuemos con esto. ¡Buena suerte!
—Ustedes —dijo refiriéndose a los varones del grupo—. Es su turno.
De inmediato los tres obedecieron, (más de prisa que lo usual…), dejando solos a una todavía nerviosa Petra y un Levi con cara tan seria que hasta miedo daba.
La pobre muchacha no hallaba que hacer, así que optó por retirarse.
—Con su permiso, señor.
Ya iba llegando a la anhelada puerta, cuando…
—No dejes que lo que dice Hange te moleste. Está loca.
Y con eso, fue Levi quien se retiró.
Petra se quedó congelada en su lugar, aun sosteniendo el pomo de la puerta en sus manos temblorosas.
¿¡Había escuchado todo!?
Petra medía 1,58; por si las dudas~ pero como ubiqué esto antes de que se unieran a la Unidad Especial, la puse más bajita :3
—Fanfiction, 12 de Febrero de 2014.
Corregido el 30 de octubre de 2015.
