Capitulo 11
Daban las 9 de la mañana del domingo y ambas seguían en la clínica supervisando que todo siguiera en orden. Por suerte para todos Russell no se encontraba allí y Quinn dio la orden de que no se le informara nada de lo que estaba sucediendo.
April había tenido una leve mejora gracias a la intubación, y que podía respirar artificialmente, July y Regina agradecieron inmensamente a Rachel, que no se quería mover de aquel lugar bajo ningún concepto. Primero porque la niña era su paciente, y segundo porque no dejaría a Quinn sola en el caso de que Russell hiciera acto de presencia.
Las dos estaban sentadas en la sala de espera continua a la habitación de la pequeña.
-Rach- susurro Quinn para llamar la atención de la morena que fruto del cansancio había cerrado los ojos.
-¿Si?- pregunto mirándola a los ojos, estaban sentadas una al lado de la otra.
-¿Te gustaría trabajar aquí?- Rachel la miró y no tardo mucho en contestar.
-La verdad es que me gustaría, pero no por trabajar aquí en sí, si no que para lograr obtener plata para el centro, para devolver el dinero que nos han dado mis padres, y la madres de Brody, y para no perder mi casa, que ya va por la segunda hipoteca, pero si es por trabajar bajo las ordenes de Russell, por supuesto que no quiero.- fue firme y sincera fiel a su estilo. -¿Por qué me lo preguntas?
-Bueno, es que hay algo que me está dando vueltas en la cabeza, pero es complicado, y no se si realmente lo podría lograr- Quinn logró que Rachel se sentara derecha y la mirara como intentando saber que era lo que la rubia pensaba, pero Quinn no decía nada y a la doctora se le estaba acabando la paciencia.
-Quinn, puedes decirme que estas pensando-
Quinn la miró y sonrió, asintiendo.
-Primero voy a contarte porque tengo el 50% de las 4 clínicas que maneja mi padre- Rachel hizo un gesto con su cabeza para que la rubia siguiera.
-Las clínicas en realidad las fundo mi abuelo, Richard Boths, el padre de mi mamá, cuando el murió quedo todo en su poder, ella era neurocirujana, estudiando conoció a mi papá y juntos se hicieron cargo del manejo de las clínicas- Quinn suspiraba, hablar de su madre aún era difícil para ella.
-Mamá creo que nunca terminó de confiar en Russell, porque dejo aclarado en su testamento muchos años antes a que falleciera, que si algo le pasaba, si o si el 50% de las cuatro clínicas tenían que estar a mi nombre, y que ninguna decisión se podía tomar si yo no aceptaba.
Rachel la miró sorprendida, ese era un dato con suma importancia.
-Russell solo tiene un 30% de las acciones, el 20% restante está dividido en otros doctores que estaban interesados y yo di permiso para que se vendiera-
-Espera eso quiere decir, que las clínicas son tuyas- Ahora si que Rachel no podía creer nada.
-Si en teoría si, pero yo nunca me hice cargo de ninguna, cuando cumplí la mayoría de edad firme un poder por 10 años donde le daba autorización a Russell para que administre mis acciones y tome las decisiones por mi, en esos momentos lo último que quería era rodearme de doctores y esas cosas, por eso estudié marketing, no quería saber nada con la medicina.-
-O sea que si apareciera ahora nos podría echar- Rachel se asustó
-No Doc, si apareciera y quisiera echarnos o lo que sea, llamo a mi abogada y ese contrato se rompe, o lo que fuera, eso es lo que estoy pensando, llamar a Santana, que es mi mejor amiga y abogada, para que me devuelvan el poder de las clínicas, y cambiar todo.
-Quinn eso es muy arriesgado, tu padre te va a odiar-
-Rach por ahora es solo un pensamiento, primero debo ver que realmente el es un animal conmigo, o al menos intentar que cambie estas clase de cosas, como echar a esa pobre niña, si no lo obtengo por las buenas, te prometo que no me importa que me odie, son mis clínicas, y las voy a recuperar-
Rachel la miraba con admiración, la rubia había logrado cambiar de la noche a la mañana, o tal vez solo se había animado a ser ella misma, dejar la falsedad atrás.
-Eso es increíble Quinn, es impresionante lo que estás pensando, es.. es..- Rachel se paró de la silla y animó a Quinn que haga lo mismo, para poder abrazarla como se lo merecía.-Quinn eres un Ángel- le susurró al odio aún pegada a su cuerpo.
-Te lo debo a ti mi Doc- de a poco se fueron separando y nuevamente sus rostros quedaron muy juntos, ambas se miraban intensamente, y la atracción era tanta, que a punto de olvidarse de todo lo que había hablado estuvieron, pero fueron fuertes y con la piel estremecida se separaron, regalándose una sonrisa que decía todo lo que estaban sintiendo.
Una voz interrumpió el intenso momento
-Quinn, ¿Qué es todo esto?- Quinn tembló esa voz la conocía mejor que nadie.
-Pa..papá-
Quinn miró a su padre por encima de Rachel que estaba de espaldas a Russell, que aún no la había reconocido.
-Me dijeron que entraste a la clínica con una doctora y un pequeña de 4 años ayer, ¿qué pasó hija?- pregunto tranquilamente, evidentemente aún no sabía de que se trataba.
-Si papá era una nena que tiene neumonía aguda y necesitaba cuidados con urgencia- contesto evadiendo el tema
-No entiendo Quinn, tu eres amiga de sus padres, o amigos de Sam, como llegó a ti una niña en la madrugada-
Rachel tomó coraje y se dio vuelta enfrentando a Russell, que casi se le salieron los ojos de lugar cuando descubrió a Rachel enfrente suyo
-¿Berry?-
-Russell tanto tiempo- contesto la doctora con una sonrisa irónica en su rostro
-Pero qué diablos es todo esto, Quinn esta es la doctora con la que viniste
-Si papá, y la pequeña que está internada es la que tu mismo echaste ayer- fue firme y sin vacilaciones, tener a Rachel a su lado le estaba dando toda la fuerza que necesitaba
-¿Cómo?.. No no.. Tu no puedes hacer eso, esa gente es enferma, pecaminosa, como esta que está a tu lado- contesto señalando a Rachel
-Papá no te lo permito, Rachel me salvó la vida, y le salvó la vida a esta niña-
-Te va a lavar el cerebro como hizo con Luke, está enferma Quinn- grito exaltado
Rachel se posiciono enfrente del Russell
-Miré señor Fabray, nunca le he faltado el respeto a usted, y nunca lo haré porque esa gente enferma que usted dice, son mis padres, y me criaron mucho mejor de lo que hacen muchas parejas heterosexuales que les prohíben a sus hijos ser felices-
-No pienso gastar saliva contigo "rarita", Quinn ven a mi oficina, esto no va a quedar así- ordenó
-papá no voy a ir a ningún lado, y acostúmbrate porque de ahora en más las decisiones las tomo yo-
Russell se puso rojo de ira, pero fiel a su estilo, largó una carcajada
-Tú no puedes tomar ninguna decisión, recuerda que tengo un poder, al menos por tres años más-
-Es un contrato, y como todo contrato puede romperse, y deja de una vez de tratar a la gente como animales, cuando son mucho mejores que tu- le grito saliendo toda su ira de adentro.
-Ya te lavó el cerebro evidentemente, pareces tu tío, lo que me falta ahora es que me digas que eres lesbiana y listo cartón lleno-
-Y si lo fuera, que harías, me echarías a la calle como a Luke, me dejarías sin nada- le contesto firmemente, Quinn no estaba en sí, jamás se imagino que todo saldría de esa manera.
-Se que no lo eres hija, yo te crie bien, y bajo las órdenes de Dios, por eso duermo tranquilo todas las noches y no sé de dónde has sacado todo eso de lo de tu tío, aunque viendo con quien te juntas, ya puedo imaginarlo.
-Pues te equivocas, soy lesbiana y ni tú ni tu Dios me harán volver a vivir una vida llena de mentiras y sufrimiento, por miedo a aceptarme a mi misma, siempre lo he sido, me gustan las mujeres, todas, y sabes que más, quiero a Rachel, y de verdad que la quiero- le grito
Esta vez no solo se sorprendió Russell, si no que Rachel quedó estática y una increíble sonrisa y fuerzas entraron a su cuerpo que la llevaron hacer algo que nunca había imaginado.
Agarró a Quinn firmemente del rostro, y sin pensarlo junto sus labios con los de la rubia, y se fundieron en un beso cargado de miles de cosas, sensaciones perfectas mezcladas con el miedo propio de estar desafiando a Russell de aquella manera
No llegaron a pasar 10 segundos, cuando un empujón hizo caer a Rachel.
Todo lo demás pasó demasiado rápido, Quinn gritaba desesperada de que lo odiaba, que es un animal y que le quitaría absolutamente todas las clínicas, mientras levantaba a Rachel del piso, un enfermero llego a socorrer a Rachel, porque los gritos eran demasiado fuertes y toda la clínica estaba siendo testigo privilegiado de lo que sucedía entre los tres.
-No la levantes o te quedas sin trabajo ahora mismo- amenazo Russel al joven
-Tu te vas a quedar sin trabajo Padre, porque te lo prometo aquí y ahora, que no te quedará ni el 1% de las clínicas, no se como haré pero te sacaré todo.
-Mira Quinn, una vez dejé a mi hermano sin todo por ser enfermo, ser gay no es algo normal, no puedes andar acostándote con mujeres por instinto, y no dudes de que también te lo haré a ti, ninguna hija mía va a ser una "rarita"-
Rachel que nuevamente entraba en la batalla, iba a hablar pero Quinn le sujeto la mano fuertemente dándole a entender que esa pelea era de ella, que la dejara
-Padre, haz lo que se te venga en ganas, pero nadie se va a marchar de aquí y nadie va a ser despedido- iba a seguir hablando pero Russell la interrumpió
-Todavía está todo bajo mi poder Quinn, hasta que no logres romper ese contrato yo puedo hacer lo que quiera, y en este momento estoy haciendo que se vayan ustedes dos y la familia de enfermas que hay en la habitación-
Russell les dio la espalda y comenzó a llamar a seguridad para que saquen a las 5 personas de su clínica ya misma.
Rachel por ser doctora solo pudo pensar en la pequeña niña que quedaría sin ser atendida nuevamente y logro reaccionar.
-Quinn… Bonita- la llamó Rachel dulcemente, logrando que la rubia la mirara mientras caían grandes lágrimas por sus ojos. –Debemos sacar los instrumentos para atender a April en el centro, hay que llevarlo con nosotras, eso es lo más importante en este momento, si no la niña puede morir- Quinn asintió y antes de comenzar a llamar a uno de sus mejores amigos que era doctor de la clínica para pedirle su ayuda, se tiró a los brazos de Rachel para buscar la fuerza que necesitaba para seguir adelante después de todo lo sucedido.
-Quinn, tranquila, ya vamos a solucionar todo, y no estás sola, si linda?-
Quinn convulsionaba a cada palabra dulce de Rachel a pesar de todo lo que había pasado con su padre aún sentía los tibios labios de la morena sobre los de ella.
-Gracias por todo Rach-
Rachel la apretó entre sus brazos y le dejo un suave beso en sus labios, apenas un roce, pero lo suficiente para que ambas retomen las fuerzas para rescatar a la niña que nuevamente estaba por ser echada de la clínica.
Quinn tomó su teléfono y rápidamente marcó el número de su amigo, que no tardo en contestar, Rachel miraba y escuchaba la interacción rogando de que todo saliera bien.
-Noah, si si, ya se que es temprano.. no.. necesito tu ayuda… si… ven a la Saint Marie… si si está… ya se… tenemos que sacar una niña a escondidas con todos los aparatos… Puck es serio… no… por favor ayúdame… ok.. Gracias Noah-
La comunicación terminó, y Rachel esperaba ansiosa
-Noah nos ayudará, traerá su camioneta, y sacaremos todo lo que necesitamos, si nos descubre no me importa a la niña la salvamos si o si.
