Hola, queridos lectores. Felices fiestas para todos.

Tuve un corto periodo de inactividad, pero he regresado. Este cortito lo tenía escrito desde hace mucho, pero ignoro por qué no lo había publicado, así que aprovecho ahora.

Falta menos para el estreno de la última ova de tri. Esperémoslo ansiosos. ¡Agradecimientos a todos por sus lindos comentarios!


Como las huellas de un gato

#11: Abrazos

Había que decirlo…

Cuando Taichi y Meiko finalmente comenzaron una relación, las cosas se pusieron cómicas. No solo porque Mei nunca había tenido un novio (ni nada que se le pareciera) y era tan tímida que Tai debía batallar para recibir una muestra de afecto; sino porque Meicoomon estaba celoso.

Sora se rió cuando su mejor amigo le contó la situación, y no pudo evitar comparar al digimon con un niño que no quiere que su mamá tenga un novio.

Yagami suspiró cansinamente.

—Meicoomon es adorable, ¿en serio tan malo es? —la pelirroja todavía lo cuestionó.

En respuesta, el castaño se levantó las mangas de la camisa del uniforme, revelando sus brazos arañados por todas partes.

—Así de malo es.

Cuando el timbre del departamento sonó, Taichi se levantó presuroso del sofá, arregló un poco su desastre (restos de frituras y soda en la mesa) y de inmediato fue a abrir la puerta. Sus padres se habían ido en una cita romántica y Hikari había quedado con Daisuke y los demás.

Así que solo estaban él y Agumon.

En cuanto abrió la puerta, el brillo de las garras y la mirada enfurruñada de Meicoomon lo saludaron. Nunca lo admitiría, pero un pequeño escalofrío le recorrió la espalda. Meiko en cambio, le sonrió apenada.

—Pasa —se hizo a un lado, apenado también.

Taichi Yagami era necio e impulsivo, pero con las chicas (y especialmente con su chica), no podía evitar ponerse un poco nervioso. Sobre todo, por la situación, ellos dos solos.

Meicoomon saltó de los brazos de su compañera al suelo, en tanto, Agumon salía de la sala para asomarse al recibidor.

—¡Meiko! —exclamó emocionado mientras iba a su encuentro.

El pequeño dinosaurio se abrazó a la chica, mientras ella le correspondía de manera afectuosa también. Taichi se pasmó por un segundo, ¿cómo era que su compañero recibía un abrazo así de fácil?

—Mei —el moreno carraspeó—, ¿qué hay de mí? ¿Yo no tengo un abrazo?

El rostro de Mochizuki se sonrojó al instante, de un rojo neón.

—Ah, eh, s-sí —balbuceó nerviosa.

La pelioscura soltó al compañero de su novio, para acercarse a él, pero Meicoomon se atravesó y comenzó a jalarla del vestido.

—¡Meiko, abrázame a mí!

Taichi miró enfurruñado al pequeño felino, mientras jalaba a Meiko del brazo, como un niño pequeño también.

—¡Oigan, no sean envidiosos! —Agumon comenzó a discutir cuando se vio inmerso en los empujones.

Entre el forcejeo que habían iniciado, todos terminaron cayendo al suelo del recibidor. Meiko había caído encima de Taichi, con Meicoomon bien pegado a su espalda y con Agumon abrazado a sus piernas. Cuando el mayor y los dos digimon comenzaron a discutir sobre quién había tenido la culpa, Mochizuki empezó a reír.

—¿Qué tal si los abrazo a todos a la vez? —propuso con su voz tímida.

Los tres se miraron entre sí con los ojos entrecerrados.

—Bien… —respondieron a coro—, tregua.

Sin embargo, mientras Meiko no observaba, Meicoomon añadió un nuevo rasguño al brazo de Taichi.


*Headcanon propio*

Meicoomon está celoso de Taichi.