¡Hola!. Lamento mucho hasta ahora subir el final pero pasaron muchas cosas Salí de la ciudad, trabajo, exámenes finales que por cierto aun no termino y etc,etc…
Bueno esta historia llega a su fin, le agradezco mucho sus comentarios a isa1181 muchas gracias por tus comentarios que me hacían el día feliz al ver que por lo menos alguien le gustaba este fic y también por dedicarte un tiempo a dejar tu opinión que eso es muy importante para ti va dedicado este ultimo capitulo :D, también agradecer Tigre que por cierto lo que me preguntaste en estos momentos no te lo puedo contestar a falta de tiempo ya que tengo que empezar a estudiar para un examen muy difícil que tengo mañana pero si tienes cuenta deja me un review para mandarte un mensaje privado y ahí contestarlo o igual tu email y con todo gusto te respondo las preguntas que me hiciste :D
Bueno los dejo seguir con la lectura.
No le fue fácil afeitarse, porque su mano seguía muy temblorosa, y el afeitarse requiere tranquilidad, pero aunque se hubiera cortado la punta de la nariz se habría puesto un trozo de papel en la herida y habría quedado tan satisfecho.
Vistiéndose con sus mejores ropas y se lanzó a las calles.
La multitud se precipitaba en aquel momento, como la vio yendo con el Espectro de la Navidad Presente, y al marchar con las manos en la espalda, Haruka miraba a todo el mundo con una sonrisa de placer. Parecía tan irresistiblemente amable, en una palabra, que tres o cuatro muchachos de buen humor dijeron: "¡Buenos días, señor! ¡Felices fiestas, señor!" Y Haruka dijo más tarde muchas veces que, de todos los sonidos agradables que oyó en su vida, aquellos fueron los más dulces para sus oídos.
No había andado mucho, cuando vio que se dirigía hacia él los tres caballero que habían ido a su despacho el día anterior, diciendo: "¿Tenoh y Meioh, si no me equivoco?" Un dolor agudo le atravesó el corazón al pensar de qué modo lo mirarían los caballeros cuando se encontraran; pero vio el camino que se presentaba recto ante ellos, y lo tomó.
-Queridos señores -dijo Haruka, apresurando el paso y tomando al caballero de cabello negro las dos manos-. ¿Cómo están? Espero que ayer haya sido un buen día para ustedes. ¡Felices fiestas, señores!
-¡El señor Tenoh?- dijo el más pequeño de ellos
-Sí -dijo éste- tal es mi nombre, y temo que no les sea agradable. Permitirme que les pida perdón. Y tendrán la bondad de... (Aquí Haruka le cuchicheó al oído al castaño)
-¡Bendito sea Dios! -gritó Taiki, como si le faltara el aliento-. Querido señor Tenoh, ¿habla en serio?
-Sí no lo tome a mal -dijo Haruka-. Nada menos que eso. En ello están incluidas muchas deudas atrasadas, se lo aseguro. ¿Me harán ese favor?
-Querido señor -dijo el otro, estrechándole las manos-. No sé cómo alabar tal muni...
-le ruego que no diga nada -interrumpió Haruka-. Ir a verme. ¿Irán a verme?
-¡Iré! -exclamó Yaten. Y se veía claramente que pensaba hacerlo.
-Gracias -dijo Haruka- lo agradezco mucho. Les doy mil gracias, tengo otra cosa para ustedes- Haruka tomo el sombrero de Yaten donde coloco algo
- veinte monedas de oro ¡¡o no!!- dijo Seiya sorprendido al ver lo que había echado ahí Haruka.
- ¿No basta?- le pregunto Haruka mientras sacaba de su saco otro costalito lleno de monedas, echándolo dentro del pantalón de Yaten que por el peso hizo que se le fuera a las rodillas dejando ver su ropa interior adornada con corazones.- está bien cincuenta más!!
- de veras señor Tenoh es…- dijo Yaten levantándose el pantalón.
- vaya son duros de pelar- dijo Haruka interrumpiendo al joven- Aquí tienen cien monedas más de oro y ni un penique más!!
- gracias señor Tenoh gracias- decían los tres jóvenes mientras veían marcharse a Haruka- y le deseamos feliz navidad!!
Haruka estaba paseando por la calle cuando la vio pasar. Seguía igual de hermosa como la recordaba, sino hay que decir que mas. Se dirigió a ella sin pensárselo dos veces, ¡que es lo que le iba a decir! Lo pensaría en ese momento, cuando la tuviera frente a frente.
¿Mi…Michiru?- dijo a sus espaldas.-¿Cómo estás?
Por Dios!!- se asusto la joven a ver quien estaba tras de ella, no lo podía creer-¿eres tu Haruka?
Si… este... yo quería hablar contigo, si tú me lo permites claro-le dijo Haruka.
Si..claro.
Bueno veras…yo te quería pedir una disculpa por cómo me porte contigo hace tiempo- al decir esto agacho la cabeza al no poder sostenerle la mirada a la joven- sabes, eras lo más valioso que tenía en la vida y por mi ambición te deje ir, como me arrepiento tanto de eso, pero ahora ya es muy tarde.
¿Porque dices que es muy tarde, Haruka?
Pues me imagino que tu abras seguido con tu vida y en este momento estarás feliz mente casada con el hombre que si te supo apreciar y hermosos hijos como su madre.
No Haruka, te equivocas- dijo tristemente Michiru- yo nunca me case.
¿Pero porque?- quiso saber Haruka- seguro tenias muchos pretendientes ¿o me equivoco? Cualquier hombre estaría dichoso a esposarte.
Si así es, pero yo solo he amado a un hombre en mi vida- por la mejilla de Michiru se pudo observar una pequeña lagrima traicionera, que escapo de sus hermosos ojos- y ese hombre nunca tuvo la intención de hacerme su mujer.
Pero que hombre tan iluso!!- exclamo Haruka indignado- como pudo no hacer su mujer a la más bella dama de este mundo.
Michiru lo vio estupefacta y empezó a reír. Seguía tan iluso como lo recordaba.
¿Que a caso he dicho alguna broma?- le dijo Haruka al ver que la joven no paraba de ir, pero si consiguiera ver siempre esa sonrisa en su rostro sería capaz de convertirse en bufón para lograrlo.
No, no, solo que… olvídalo Haruka.
No como voy a olvidarlo- dijo mientras tomaba entre sus manos las de la joven-quiero saberlo.
La joven se sonrojo notoriamente al hacer Haruka esa acción.
Dime Michiru, ¿quién es ese hombre que te robo el corazón?- le suplico Haruka.
¿Que no te has dado cuenta, Haruka?
¿Darme cuenta de qué?- le pregunto ingenuamente.
Pues ese hombre fuiste tú- Michiru volteo su mirada a otra dirección, así no ver la reacción del joven, su corazón no soportaría otro rechazo de parte de el.- siempre fuiste el dueño de mi corazón, prometí dejar de amarte, pero no pude, en el corazón no se manda.
Haruka no sabía si echarse a reír o llorar de felicidad al escuchar las palabras de la joven, después se sintió culpable al recordar cómo la había tratado y sobre todo una pregunta estaba en su cabeza.
Michiru… ¿me sigues amando?- temía a la respuesta pero era necesario saberla.
Si Haruka, te amo tanto o más como el primer día.
Michiru, mi amada Michiru, yo también te sigo amando- Haruka deposito un beso en los labios de la joven. al separarse buscaron sus miradas, así descubrir que todo lo que habían dicho era verdad.
Haruka me tengo que ir- le dijo Michiru, separándose de él.
Si, lo siento- la joven continúo su camino dejando a Haruka triste y desolado. En eso voltea sobre sus pasos.
Haruka…
¿Sí?
Me gustaría que me acompañaras a cenar esta noche-le dijo Michiru más roja que un tomate.- bueno si es que no tienes planes, si no quieres lo entenderé.
No, si claro, digo sería un gran honor acompañarla a cenar- dijo Haruka haciendo una reverencia y después tomando la mano de ella y depositando un beso.
Entonces nos vemos esta noche, adiós- la joven se alejo pero volvió a darle un dulce beso y después retomo su rumbo.
Estuvo en la iglesia, recorrió las calles y contempló a la gente que iba presurosa de un lado a otro, dio a los niños palmaditas en la cabeza, interrogó a los mendigos, miró curiosamente las cocinas de las casas y luego miró hacia las ventanas. Y notó que todo le producía placer. Nunca imaginó que un paseo -una cosa insignificante- pudiera hacerle tan feliz. Por la tarde dirigió sus pasos a casa de su sobrina.
Pasó ante la puerta una docena de veces antes de atreverse a subir y llamar a la puerta. Por fin se lanzó y llamó:
-¿Está en casa Hotaru, querida? -preguntó Haruka a la muchacha. ¡Guapa chica, en verdad¡
-Sí, señor.
-¿Dónde está, preciosa? -dijo Haruka.
-En el comedor, señor; está con el amo. Hacerme el favor de subir conmigo.
-Gracias. La señorita me conoce -repuso Haruka, con la mano puesta ya en el picaporte del comedor- Voy a entrar, hija mía.
Abrió suavemente y metió la cabeza ladeada por la puerta entreabierta. El matrimonio se hallaba examinando la mesa (puesta como para una comida de gala), pues los jóvenes amos de casa siempre cuidan de tales pormenores y les agrada ver que todo está como es debido.
-¿Hotaru? -dijo Haruka.
¿Cielos? ¿Cómo se estremeció su sobrino político. Haruka olvidó por el momento que lo había visto sentado en un rincón, con los pies en el taburete: si no, no se habría atrevido a entrar de ningún modo.
-¡Dios me valga! -gritó Hotaru- ¿Quién es?
-Soy yo. Tu tío Haruka. He venido a comer. ¿Me permites entrar, Hotaru?
-¡Permitirle entrar!
Por poco no le arranca un brazo para introducirle en el comedor. A los cinco minutos se hallaba como en su casa. No era posible más cordialidad. El esposo imitó a su mujer. Y lo mismo hizo Topper cuando llegó. Y lo mismo la hermana regordeta cuando llegó. Y lo mismo todos los demás cuando llegaron. ¡Admirable reunión, admirables entretenimientos, admirable unanimidad, ad-mi-ra-ble dicha!
Pero Haruka acudió temprano a su despacho a la mañana siguiente. ¡Oh, muy temprano! ¡Si él pudiera llegar primero y sorprender a Serena cuando llegara tarde! ¡Aquello era lo único que le preocupaba!
¡Y lo consiguió, vaya sí lo consiguió! El reloj dio las nueve. Serena no llegaba. Las nueve y cuarto y aun no llegaba. Serena se retrasaba ya dieciocho minutos y medio. Haruka se sentó, dejando su puerta de par en par, a fin de verle cuando entrara en su mazmorra. Se Había quitado serena el sombrero antes de abrir la puerta y también la bufanda. En un instante se instaló en su taburete y se puso a escribir rápidamente, como si quisiera lograr que fueran las nueve de la mañana...
-¡Hola! -gruñó Haruka, imitando cuanto pudo su voz de antaño-. ¿Qué significa que vengas a esta hora?
-Lo siento mucho, señor -dijo Serena- Ya sé que vengo tarde.
-¡Tarde! -repitió Haruka-. Sí. Creo que vienes tarde. Acércate un poco, hazme el favor.
-Es solamente una vez al año, señor -dijo serena tímidamente, saliendo de la mazmorra-. Esto no se repetirá. Ayer estuve un poco de broma, señor.
-Pues tengo que decirte, amiga mía -dijo Haruka- que no estoy dispuesto a que esto continúe de tal modo. Por consiguiente -añadió, saltando de su taburete y haciendo a serena retroceder dando traspiés a su cuchitril-. ¡Por consiguiente voy a aumentarte el sueldo!
Serena tembló y se dirigió a donde estaba la regla sobre su mesa. Tuvo una momentánea intención de golpear a Haruka con ella, sujetarle los brazos, pedir auxilio a los que pasaban por la calle, para ponerle una camisa de fuerza.
-¡Felices fiestas, serena! -dijo Haruka, con una vehemencia que no admitía duda y abrazándole al mismo tiempo- Tantas más felices fiestas te deseo, serena, querida muchacha, cuanto que he dejado de felicitarte tantos años. Voy a aumentarte el sueldo y a esforzarme por ayudar a sostener a tu familia y esta misma tarde discutiremos nuestros asuntos ante un tazón de ponche humeante, serena. ¡Enciende las dos lumbres: ir a comprar otro cubo para el carbón antes de poner a punto la caldera!
Haruka hizo más de lo que había dicho. Hizo todo e infinitamente más: y respecto de chibi chibi, que no murió, fue para él un segundo padre. Se hizo tan buen amigo, tan buen esposo, tan buen padre, tan buen maestro y tan buen hombre, como el mejor ciudadano de una ciudad, de una población o de una aldea del bueno y viejo mundo. Algunos se rieron al verle cambiado; pero él les dejó reír y no se preocupó, pues era lo bastante juicioso para saber que nunca sucedió nada bueno en este planeta que no empezara por hacer reír a algunos: y comprendiendo que aquéllos estaban ciegos, pensó que tanto vale que arruguen los ojos a fuerza de reír, como que la enfermedad se manifiesta en forma menos atractiva. Su propio corazón reía, y con eso tenía bastante.
No volvió a tener trato con los aparecidos, pero en adelante tuvo mucho más con los amigos y con la familia, y siempre se dijo que, si algún hombre poseía la sabiduría de celebrar respetuosamente la fiesta de Navidad, ese hombre era Haruka.
¡Ojalá se diga con verdad lo mismo de nosotros, de todos nosotros! Y también, como hacía notar Chibi Chibi, ¡Dios nos bendiga a todos!
FIN
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Gracias por todo:D espero verlos pronto en otro fic xD y que tengan una feliz navidad y prospero año nuevo y como dijo la pequeña chibi chibi
¡QUE DIOS NOS BENDIGA A TODOS!
