Disclaimer: Los personajes de Naruto no me pertenecen.

Advertencias: Lemon.

—Bla bla —Diálogo.

Bla bla —Pensamientos.


Restableciendo el clan

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Capítulo X

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~oOoOoOo~


La intención de Ino, en una primera instancia, había sido ir a la entrada de Konoha y esperar a su novio, no obstante luego de aquel encuentro ardiente con el Uchiha no pudo presentarse a dicho lugar, puesto que la culpa fue demasiada carga para ella, así que su mejor opción fue tomar aquel turno de refuerzo en el hospital para poder despejarse de aquellos pensamientos ambivalentes.

Sin embargo… no fue una buena alternativa, ya que apenas pudo concentrarse en el turno. A pesar de que se hizo cargo de toda la unidad de pacientes cardiológicos, no pudo dejar de pensar en su situación actual.

Por una parte sentía temor de ver a Kiba, mirarlo a los ojos y pretender que nada hubo pasado, y por otro lado, el recordar las caricias lascivas del Uchiha le erizaban la piel.

¡Por Kami! Por qué tenía que ser todo tan complicado.

Mirando por una amplia ventana, observó a los habitantes de la aldea comenzar con sus labores diarias. Cómo envidiaba la vida simple de algunos habitantes de ahí…

Suspiró.

—Yamanaka-san, la necesitan en la sala D4.

Una enfermera interrumpió sus pensamientos.

—Gracias, iré enseguida —habló, volviéndose a la joven que asintiendo salía de la sala de descanso.

Terminando con aquellos pacientes pendientes se iría a casa a dormir para poder descansar un poco y estar un poco más despejada para cuando viera a Kiba de nuevo.

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Sus planes no se cumplieron.

Mal karma, definitivamente.

Cuando iba saliendo del hospital, divisó una silueta que bien conocía acercándose a ella. Para cuando estuvo a pocos metros de distancia, el corazón le comenzó a latir con rapidez.

—Kiba… —susurró, no sabiendo cómo actuar, ni qué decir, ni qué pensar, nada de nada.

—Ino —cuando estuvo frente a ella la abrazó con fuerza. —¡Te extrañé!

—Yo también, Kiba —se atrevió a decir, abrazándolo también. Por alguna razón no quiso despegarse de él. Quizás era miedo, tal vez el evitar mirarlo a los ojos, tal vez el tener que comenzar una charla, no lo sabía… Pero de lo único que estaba segura, era que no quería hacerle daño. No lo merecía. Al menos no más del que ya había causado.

—Fui a verte a tu casa anoche y tu padre me dijo que estabas en el hospital, así que decidí venir a buscarte. —Le dijo al oído, aún abrazándola.

—Gracias —le dio un beso en la mejilla antes de dejar el abrazo de lado. No obstante la separación duró breves segundos, pues Kiba la tomó de la mano y la apretó contra su pecho antes de besarla con intensidad, poderío y anhelo, el suficiente como para dejarla sin aliento por unos segundos.

Cerró los ojos y se dejó llevar.

Los besos de Kiba la dejaban sin respiración, pero los de Sasuke la enloquecían.

Mierda —murmuró a sí misma, regañándose por estar comparando los besos de aquellos hombres.

Abriendo los párpados se alejó de él.

—Es bueno verte.

Habría querido decir, "¡lo siento tanto", pero articuló algo completamente distinto a lo que formuló su cabeza.

Él le sonrió, dejando a la vista aquellos sexy colmillos caninos.

—Vamos a tomar desayuno. —Si bien era una invitación, no dejó que Ino respondiera, sino que avanzó con ella de la mano hasta la próxima cafetería.

Ino lo siguió en silencio, después de todo quería estar con él para sentirse bien consigo misma y no tan culpable.

Cuando llegaron a dicho lugar, tomaron asientos y una camarera les tomó la orden de inmediato.

—¿No te lesionaste? —Le preguntó lo primero que se le vino a la cabeza, ya que apenas podía aguantar el silencio, lo cual no era propio de ella. Los silencios no estaban hechos para Ino Yamanaka.

—No, ninguno de hecho —comentó tomándole una mano a Ino y entrelazando sus dedos. —No hubo problemas con la misión, fue todo un éxito.

—Me alegro por eso.

—Y cuéntame… —Kiba comenzó. —¿Algo nuevo que tengas que contarme?

Ino juraría de vientre al piso que ese tal "nuevo" tenía una intención oculta. Más bien, sospechaba que se trataba de una indirecta o un mensaje subliminal.

Sudó frío.

—No —no se atrevió a mirarlo a los ojos —, ya sabes, lo de siempre. Con la florería y el hospital me he mantenido ocupada.

Kiba asintió en silencio.

—¿Y cómo va lo de Sasuke? —Hizo una pausa para luego añadir; —¿Sigues buscándole pareja o ya has tenido éxito?

Para Ino no fue indiferente la mirada y el tono de suspicacia que le dedicó el moreno. ¿Sospechaba algo?

—Bien… —separó su mano de la de él cuando llegó la camarera con el pedido. Una vez que se fue ésta, continuó. —Está saliendo con Hanabi.

Por supuesto que no se trataba de un hecho, pero era mejor decirle eso para evitar mayores sospechas, aunque sus propias palabras le hayan oprimido el pecho.

—¿Ah, sí? —Parecía sorprendido. —¿Entonces ya no eres su casamentera?

El interés en las preguntas la incomodó aún más. Casi parecía un interrogatorio.

—No…

Kiba sonrió, al parecer conforme con la respuesta.

—Es una buena noticia.

—Claro… —concentró la vista en la taza de café. En ese instante, la presencia de cierto hombre captó su atención; alzó la mirada, notando que Sasuke estaba consumiendo un café unas mesas más atrás con los ojos fijos en ella.

El corazón le comenzó a latir fuerte.

Por alguna razón, el contexto le pareció conocido. Fue como un deja vu.

Sólo para evitarse problemas, actuó como si nada. No quería un nuevo incidente celópata por parte del Inuzuka por prestarle atención al Uchiha. Lo cual resultó ser positivo, el desayuno no tuvo incidentes de ningún tipo, no hasta que salieron de la cafetería y Kiba notó que estaba Sasuke.

Intercambiaron una mirada de soslayo, nada más. Claro que no pasó desapercibido por ella que fingió no darse cuenta, era mejor así de todos modos.

Cuando estuvo en su casa junto con Kiba, éste la abrazó y le susurró unas palabras al oído que la dejaron perpleja y sin aliento.

—Una vez más y no respondo.

—¿Qué…? — no hubo respuesta, él se había ido tan pronto le había dicho aquella advertencia.

Oh, no...

Lo sabía, Kiba lo sabía…

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Se moría de ganas por saber lo que había sucedido con el Uchiha, si bien aún tenía conjeturas por aquel insolente olor que encontró en él el día anterior, prefería dejar pasar el incidente con tal de no perder a Ino. Aunque no era estúpido, fueron las señales las que le dijeron a su consciencia que algo había sucedido entre ellos…

Y, por supuesto, fue sólo cuestión de tiempo para que sus sospechas fueran confirmadas, ya que cuando pasaron a un lado de Sasuke el temblor en Ino y la indiferencia marcada con cierto aire de temor, fueron suficientes como para saber que, en definitiva, sí algo había pasado.

Estaba seguro, el Uchiha puso las manos en Ino.

Para no actuar sin control se fue, dejando a la rubia en la entrada de la residencia Yamanaka. Un segundo más y habría atentado violentamente en contra ella.

—¡Mierda! —se mordió el labio inferior, dejando un hilillo de sangre descender por el mentón.

Ino Yamanaka y Sasuke Uchiha estaban muy equivocados acerca de él. Se habían olvidado, por completo, que él era el mejor rastreador del país del fuego… ¡Qué ilusos!

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Hanabi Hyuuga se presentó frente a él con una sonrisa pacífica en el rostro y un ligero rubor cubriéndole las mejillas, tan propio de las féminas de la familia Hyuuga.

—Hey…

—Hey —saludó del mismo modo, algo incómodo por encontrársela allí en plena calle, a vista y paciencia de todos.

—Me preguntaba sí… —lo miró a los ojos. —No sé… ¿Te gustaría cenar conmigo hoy? —Preguntó rápido, como sopesando la vergüenza por el invitarlo.

Sasuke se sorprendió, no era algo que se esperaba. Aunque… sí, bueno, su cita con Hanabi no había sido mala, resultó ser medianamente exitosa. Asimismo la Hyuuga parecía ser una buena chica, no temía hablarle y era un buen partido, pero por otra parte estaba Ino; la mujer que lo volvía loco y que tenía novio, para su mala fortuna.

Podría aceptar y de una vez dejar de lado lo que sentía por Ino, no obstante, no era propio de él dejar una batalla sin siquiera dar la lucha, aunque tuviera todas de perder y tuviera miles de dudas en la cabeza. Sin embargo al ver a la rubia en la cafetería con Kiba como si nada hubiese pasado, había sido un golpe bajo. Ino lo miró una vez y luego lo ignoró olímpicamente.

Se sentía dañado, casi dolido.

¿Qué hacer? ¿Nadar en contra de la marea y batallar por Ino? ¿O simplemente dejar las cosas de modo más simple y dejarse llevar por la corriente, a lo que la vida quisiera, aprovechando oportunidades como la que tenía enfrente?

Si analizaba las probabilidades…

No, ¡qué va! Considerar la segunda opción sería menos tormentoso. Además, Sasuke Uchiha no era de aquellos que peleaba por mujeres, simplemente las cosas no funcionaban así para él.

Engañándose a sí mismo –tontamente-, tomó una decisión.

La más simple, cobarde y engañosa.

—Está bien.

—¿Te parece bien a las 19?

—Sí, perfecto.

—Bien, entonces nos vemos más tarde…

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¿Eso fue una amenaza?

Después de la impresión por esa advertencia que le erizó la piel, fue en busca de Kiba para enfrentar, de una vez por todas, la situación. Podría aceptar muchas cosas, pero tenía dignidad, y jamás se dejaría amenazar por un hombre, mucho menos por su novio.

No, no iba con ella y no estaba dispuesta a aceptar tales tratos.

—No.

—¿No? —estalló, frunciendo en entrecejo. —¿Me crees estúpida o qué?

Si Kiba creía que era una tonta, significaba entonces que no la conocía ni siquiera un poquito. Muy rubia podía ser, pero estúpida jamás.

—¡Shh! ¿Quieres callarte?

De un movimiento certero la sujetó del antebrazo y la arrastró, de malas ganas, hacia el interior de su casa, lugar en donde no había nadie. Menos mal…

—¡Sólo responde!

Kiba, también volátil, se exasperó, generando mayor presión en la piel de ella.

—¡¿Y qué va si es así?!

—¿O sea que aceptas que me amenazaste…? —Ino se liberó del agarre, dándole una mirada inquisitiva. —¿Quién demonios te crees para hacer eso?

—¿Me crees idiota o qué?

El tono amenazador le provocó un escalofrío en la espalda.

—¿Crees que no sé que el Uchiha te anda toqueteando?

Amplió los ojos.

¿Qué diablos…?

—¿Qué?

—¡Ja! No me creas idiota, Ino. —Río, enfadado. —Tu olor estaba en su cuerpo.

Enmudeció.

—Y ni siquiera tienes algo que decir. ¿La culpa te consume, preciosa?

—N-No tienes idea… —bajó la mirada. —¡No tienes puta idea!

—¿No? ¿Qué más tienes que decir entonces? —La acidez era demasiada, cada vez más cargada a medida que surgían las interrogantes. —¿Me darás los detalles de cómo te tocó? ¡A ver, dime!

Ino apretó con fuerza los puños.

Le costaba creer que la persona frente a ella, que Kiba, su novio, estaba actuando de manera tan violenta y dañina.

Él no era así…

—Siento que… —no pudo aguantarlo más, lloró. —No te conozco…

—¡Vamos, Ino! ¡No me veas la cara de imbécil!

Enfocando las pupilas en él que la miraba casi con repulsión, tragó el nudo en la garganta.

—Sólo dime la verdad, ¿te acostaste con él?

—¡NO!

—¡NO me mientas, maldita sea!

Lastimada, negó en silencio, dándose por vencida.

—Cree lo que quieras… —murmuró, caminando y pasando al lado de él. No alcanzó a dar ni cinco pasos cuando Kiba la detuvo, agarrándola una vez más del antebrazo.

—¿Entonces es cierto?

—¡NO! —se deshizo del agarre, sin siquiera echarle un vistazo. Ya bastante arruinada estaba como para seguir haciéndole frente.

Por supuesto que tuvo un encuentro apasionado con Sasuke, pero no hubo sexo, no hubo coito. No se acostó con él. ¿Por qué mierda no le creía? Era un hecho que no se atrevía a decírselo, no obstante él estaba afirmando otra cosa.

Kiba se interpuso frente a ella y le sujetó el rostro con ambas manos.

—Dímelo a la cara —la rudeza seguía en su voz. —Dímelo mirándome a los ojos.

La rubia se lamió los labios antes de encararlo.

—No —fue clara. —No me he acostado con Sasuke.

—¿Por qué entonces tenía tu aroma en el cuerpo?

Negó con un movimiento de cabeza.

—No puedo… —le tomó las muñecas para que la soltara. —Ya no, Kiba.

—¿Qué?

—Ya no más… —logró que él la liberara. —Esto queda hasta acá.

—¿Qué estás diciendo?

—Que esto se acabó.

—Jajaja —rió estrepitoso. —¿Es lo que querías, no?

—¡Ya basta!

—Ya lo sabía. Cuando ese imbécil llegó a pedirte ayuda, sabía que las cosas terminarían mal. Y lo peor es que todos lo sabían, pero creí en ti…

—Al parecer no lo suficiente —lo desafió, irritada.

Aquello lo enojó mucho más.

—¿Y para qué más? Era bastante obvio que irías a los brazos de ese hijo de puta. —Le sonrió malévolo.

Definitivamente, ese hombre no era Kiba, al menos no el que creyó conocer.

—Ya no más… —rendida, reanudó los pasos, sin embargo él la detuvo de nuevo, mas de una manera que jamás creyó posible; la abofeteó fuerte, haciéndole perder el equilibrio, mas no caer.

El sonido fue duro y resonante.

—¡Eres una cualquiera!

—¿Cómo…? —llorando a mares y con la barbilla temblándole, apenas pudo cuestionarlo.

Dolía horrible el rostro, pero no tanto como lo que sentía en el pecho.

—¿Cómo pudiste…?

Sin hacer nada más, ni articular un reclamo siquiera, desapareció en un torbellino de pétalos.

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A las 18:50 estaba esperando a Hanabi en la entrada de un restaurant a las afueras de la aldea.

Lo que menos quería era exponerse frente a todos los habitantes de la villa. No era buena idea y tampoco cómodo para él, en absoluto.

"Los hombres siempre deben llegar primero a las citas, a las mujeres no se les debe hacer esperar. ¡Nunca!" La voz de Ino resonó en su mente.

Sí, recordaba esas estrategias básicas de seducción y comportamiento ideal de la especie masculina, según había relatado la rubia.

Mientras esperaba, una melena rubia lo distrajo de sus pensamientos. Una melena platinada que bien conocía.

Pensando en el diablo y justo apareció.

—Ino… —murmuró, al parecer lo suficientemente audible como para que ella lo escuchara.

Cuando se giró hacia él y lo vio, el corazón casi se le detuvo. Los ojos tristes y enrojecidos lo preocuparon como pocas veces en la vida. ¿Qué le había pasado como para que perdiera aquel brillo característico?

—Sasuke…

Sin ser consciente se acercó a ella y posó una mano en su mejilla.

Todo el despecho que sintió cuando la vio con Inuzuka en la mañana desapareció por completo, dando lugar a un cosquilleo desenfrenado en el vientre.

—¿Qué pasa? —la preocupación en su voz fue evidente.

—… —ella abrió la boca para decir algo, para ninguna palabra pronunció.

—¿Estás bien?

Ino le sonrió, pero no se trataba de una sonrisa real, ya la conocía lo suficiente como para diferenciar las expresiones en ella. Estaba fingiendo, podría apostar hasta su alma por eso.

—No es nada —le aseguró, evitando sus ojos.

—No es cierto —le acarició con suavidad la mejilla. —¿Qué sucedió?

Ella negó.

—No es nada de verdad —y de pronto cambió su expresión. —¿Y tú qué haces acá tan emperifollado?

Ino Yamanaka sí que sabía cambiar los temas de conversación y sí, también era una excelente actriz. Entrecerrando los ojos, dejó pasar sus dudas, no obstante se hizo una nota mental para preguntarle más tarde por los hechos. Además no tenía mucho tiempo, se lo acababa de recordar Ino con su pregunta curiosa.

Se sintió inoportuno, puesto que su cita y la aceptación de ésta, se veía completamente forjada por la actitud indolente que la Yamanaka tuvo hacia él.

—Ahora… —Dejó el contacto de lado. —Tengo una cita.

No ganaba nada con mentir, mucho menos considerando que su acompañante estaba a minutos de llegar.

—Oh…

Hubo un silencio no muy satisfactorio para ambos.

—Ya veo… ¿Con Hanabi, no?

—Sí —confirmó, sintiendo que no se trataba de lo correcto.

—Me alegra muchísimo que hayan funcionado las cosas entre ustedes. —Ella le regaló una hermosa sonrisa. —Es un gran avance.

—Sí…

No notó cuando Ino había reducido el espacio entre ellos, casi rozándose el pecho.

—Ahí sí —le dijo, arreglándole el cuello de la camisa azul marino. —Listo.

—Gracias —no pudo decir más, sintió el rostro demasiado caliente por aquel inocente gesto.

Sólo ella era capaz de provocar esas reacciones en él.

—No hay de que… —otra vez le concedió una sonrisa bonita. —Me alegro muchísimo por ti, Sasuke.

—… —Iba a decir algo, pero por el rabillo del ojo distinguió que la Hyuuga lo estaba esperando a unos metros de distancia.

¿Tan rápido había pasado el tiempo?

—Ya tienes que irte —Ino también reparó la presencia de Hanabi.

Sin darse cuenta, el aroma a jazmines se coló por su nariz. La rubia lo había abrazado.

—Fue un gusto ayudarte, Sasuke… —le besó la mejilla. —Mi trabajo termina acá… Nos vemos.

Pudo percibir un ligero quiebre en la voz de Ino.

—Suerte… —fue lo último que le dijo antes de separarse de él y continuar su camino.

Sin duda, lo que sentía por Ino Yamanaka, estaba comenzando a doler a medida que la observaba alejarse.

—Ino…

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Su cita no estaba yendo por la mejor vía.

Por alguna razón, no tenía ganas de estar ahí. Bien, honestamente, desde un comienzo no quiso estar ahí. Había cometido un error al aceptar salir con Hanabi sólo por despecho, ¿cómo puedo ser tan ridículo, infantil e inmaduro?

Sin embargo, intentó ser consciente de la situación y hacer sentir lo menos incómoda posible a la Hyuuga.

Luego de comer e intercambiar algunas palabras (sí, había mejorado increíblemente en comunicarse con las mujeres), decidieron caminar y dar una vuelta por la aldea.

Si bien no fue su proposición ir, no podía dejarla a la deriva y rechazar su alternativa. No era cordial ni caballeroso.

—Así que… —comenzó ella, con suavidad mientras pasaban por la plaza central de Konoha.

Metió ambas manos a los bolsillos y le echó un vistazo para que continuara con lo que sea que quisiera decir.

—Sé que no es de mi incumbencia…

Esas palabras lo intrigaron, por lo que arqueó una ceja.

—Sólo que… —ella se detuvo, lo mismo hizo Sasuke. —Es demasiado notorio.

Ahora estaba más interesado que antes. ¿A qué se refería?

—No tengo muchas experiencias románticas a mi haber —hizo una pausa. —, sin embargo sé diferenciar cuando alguien está atraído por una persona. Así que, me preguntaba… ¿Por qué no vas por ella?

—¿Cómo?

Vaya, sí que lo pilló con la guardia baja.

—Ino. ¿Por qué no vas por Ino?

Permaneció en silencio, analizando los dichos de la Hyuuga. No tenía idea que fuese notoria su fascinación oculta por Ino… A decir verdad, ya no tan oculta.

—La forma en que la mirabas —sonrió. —Se miraban, en realidad. Se gustan, a ti te gusta… Te conozco poco, pero creo que te conozco más que otras personas. Además sé diferenciar ese tipo de cosas, así que… me preguntaba, ¿por qué no luchar por ella?

Porque tiene novio —hubiese sido su contra respuesta, mas no lo hizo.

Pareciera que ella leyó sus pensamientos, porque lo que dijo a continuación lo sobrecogió.

— Ahora que está soltera…

Esa nueva información lo impactó.

—¿Qué?

—Ino está soltera. Al menos, es lo que se comenta por ahí…

Todo tenía sentido. Es por eso que Ino tenía los ojos enrojecidos y estaba tan triste, porque había terminado su relación con Kiba.

Eso quería decir, entonces, que había sido hace pocas horas no más…

Ganas de ir a buscarla y charlar con ella en esos momentos se apoderaron de su razón. Tenía que ir a verla, saber lo que había sucedido y, por sobre todo, jugarse su posibilidad de ganarse su corazón.

Ahora que sabía que estaba soltera, nada ni nadie iba a impedir que la alejaran de él. No, absolutamente nadie.

—Lo sabía, era muy evidente.

Hanabi lo sacó de su introspección.

—Ve por ella.

Le dedicó una mirada interrogante. ¿Cómo abandonarla en medio de una cita para ir en busca de otra mujer?

—No te preocupes por mí —rió. —Sé cuidarme sola.

Como contadas veces, esbozó una sonrisa honesta.

—Gracias —se acercó a ella y le plantó un beso en la mejilla en agradecimiento.

—No hay de qué. Ahora ve por ella —le guiñó un ojo, sin dejar la expresión de pasividad de lado.

Sasuke asintió, marchándose para ir en busca de la mujer que estaba seguro, quería como a nadie en la vida.

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Ino, después de un largo baño con sales aromáticas, salió de la tina y se envolvió en una toalla para secarse.

Su día había sido, oficialmente, una mierda. Apenas había logrado dormir 20 minutos, ya que después de su turno nocturno en el hospital, todo había sido caos y más caos. Así que optó por un baño para relajarse y luego irse a dormir mínimo unas 12 horas para desconectarse del mundo.

Mientras se pasaba una toalla pequeña por el cabello, se perdió en el recuerdo de su último encuentro con Sasuke. Por un lado, se sentía vacía por haberlo perdido, pero por otra parte, estaba feliz de que él haya elegido a alguien.

Había un dicho que decía; "si amas a alguien, déjalo ir. Si regresa, es tuyo. Si no regresa, nunca lo fue." Ella lo dejo ir porque lo amaba. Sí, lo amaba. Y, bueno, para amar se necesitan dos. El sentimiento debe ser bilateral, sino no sirve de nada.

Dejando sus pensamientos de lado, miró su reflejo en el espejo, dejando caer la toalla pequeña en un canasto con ropa a su lado. Sus ojos estaban hinchados y lucía horrorosa.

Todo por culpa de ese idiota, en realidad de su ahora ex novio.

No, qué va, sabía que en parte la culpa era de ella, mas el reaccionar de Kiba la había asustado como nunca. Nunca lo vio tan agresivo.

¡Y de nuevo pensando lo mismo, ya basta! —Se regañó, dándose ánimos y tratando de ser resiliente.

Después de cepillarse las finas hebras doradas, salió del cuarto de baño, encontrándose con una figura masculina que reconoció de inmediato.

—Sasuke… —susurró despacio, deteniéndose apenas lo vio.

Él se acercó a ella y, sin previo aviso, la besó, ajustando ambas manos en su nuca.

Sorprendida por los hechos, correspondió de igual modo, cerrando los ojos y dejándose embriagar por aquel dulce sabor. Al igual que él, envolvió las manos en su cuello, atrayéndolo hacia ella.

No supo cuánto tiempo estuvo besándolo, pero ya cuando el aire se hizo necesario, se separó de él.

—Sasuke…

Él apoyó su frente a la de ella.

—¿Es cierto? —Le pidió con voz baja. —¿Ya no estás con él?

Le dieron ganas de llorar, mas se reprimió. Lo que menos quería era recordar ese fatídico suceso en donde Kiba la insultó y golpeó, para colmo.

—S-Sí…

—No te dejaré ir, sabes… —confesó seguro de sus palabras, palpándole el labio inferior con el pulgar.

La frecuencia cardiaca aumentó al escucharlo y todo malestar se esfumó. Ni en sus sueños más absurdos, de niñez, soñó con tales palabras y tal escenario.

—Nunca más… —le susurró al oído. —Ahora eres mía…

Ahí terminó por cautivarla. ¿Y cómo no? Si Sasuke Uchiha, el hombre del cual estaba enamorada desde hace muchísimos años, le estaba proclamando que sería su mujer. Era la forma de decirle que le gustaba y ese tipo de cosas, aunque le hubiese gustado que se lo dijera tal cual, mas… se trata de Sasuke Uchiha, no podía pedirle peras al olmo, al menos, no todavía.

Se besaron de nuevo, esta vez con más pasión y deseo que la vez anterior. Pronto, la temperatura aumentó, sucumbiéndolos en un ardor que terminó por quitarles la cordura.

La toalla de Ino resbaló por su cuerpo y las prendas del Uchiha comenzaron a caer con desesperación.

Las manos inexpertas de Ino apenas lograron sacar toda la ropa, mas tuvo éxito.

—Ino… —susurró entre besos y mordiscos ahogados. Los gemidos de Ino lo estaban devastando por completo, más aún cuando ésta pronunciaba su nombre.

No supo cómo terminó en su cama con él encima de ella, besándole el cuello y los pechos, proporcionándole pequeños mordiscos que la excitaron aún más. Y si eso la encendió, cuando sintió la erección en contra de su muslo izquierdo, la avivaron aún más llevándola al abismo.

La humedad se hizo más profusa y las ganas de ser uno la comenzaron a irritar. Quería sentirlo pronto en ella, quería que la hiciera suya, que la llevara al cielo y la hiciera caer de golpe.

Kami… —se mordió los labios cuando los dedos del Uchiha le palparon su centro, con tanta suavidad, que tuvo que alzar las caderas para que la presión y profundidad fuese mayor.

—Tranquila… —le dijo con una sonrisa mientras repasaba la punta de su lengua por el pequeño y rosado montículo al mismo tiempo que recorría la tierna carne con los dedos medio e índice.

Pudo sentir la humedad filtrarse por sus dedos, cada vez más abundante y cálida.

Maldita sea, estaba desesperado por sumergirse dentro, no obstante, quería disfrutar el momento, se trataba de su primera vez juntos después de todo. Y su primera vez con una mujer.

Volvió a su boca y la besó de nuevo, naufragando esta vez sus dígitos a su interior. El quejido de placer que llegó a sus oídos casi lo hizo perder el control, el insuficiente que le quedaba. De a poco emprendió un movimiento manual que trajeron más gemidos a la habitación, gemidos que también dejó escapar cuando una traviesa mano de Ino le rodeo la dura virilidad, otorgándole masajes ascendentes y descendentes que lo comenzaron a cegar.

Mierda… sintió cómo algo cálido emergió de su miembro.

No, no podía más, era demasiada tortura.

—Sasuke…

Se detuvo al escuchar su nombre, por lo que sostuvo su peso con ambas palmas y la observó con detenimiento; estaba bañada en una fina capa de sudor que la hacían ver condenadamente hermosa, aún más bella.

—Eres preciosa… —le dijo, dándole un casto y tierno beso en los labios.

Ella le sonrió mientras le acariciaba el rostro con una mano temblorosa. Estaba nerviosa y ansiosa a la vez.

—Hazlo…

No espero a que se lo repitiera, porque ya no aguantaba más. Así que, acomodándose en su entrada, sintió el calor darle la bienvenida. Fue de a poco, adentrándose cada vez más, hasta que sintió una barrera interponerse en su trayecto.

—¡Uhm!

La observó cerrar los ojos, en evidente expresión de dolor.

Ino… Ino era virgen.

Sonrió ante el reconocimiento. Eso significaba que su cuerpo no estaba corrompido por el Inuzuka y que ella sería sólo de él. Kami, la sola idea de que Ino lo haya elegido a él para ser el primero, le produjo una fascinante sacudida en el pecho.

Sería el primero.

—Va a doler —advirtió, quitándole los rebeldes cabellos húmedos del rostro.

Por Kami que era bellísima.

—Lo sé… —abrió los párpados y le sonrió amplio, cediéndole autorización. —Hazlo, Sasuke. —Sí, confiaba en él su cuerpo como nunca pudo con Kiba.

Sasuke sin más la besó con anhelo, casi agradeciéndole el momento, y sumergiéndose hasta romper la barrera.

Era el paraíso.

Segundos después, ella fue quien inició el movimiento, comunicándole que ya podía comenzar con las embestidas.

Le dio un último beso apasionado y el vaivén de caderas surgió de forma innata.

Nunca imaginó que la sensación sería tan, maldita sea, placentera. La estreches y la humedad, acompañada de esa contracción alrededor de su erección dio por sepultado el mínimo autocontrol que le quedaba. El juicio se evaporó y los instintos por la satisfacción carnal aumentaron, al igual que las arremetidas.

—Ino… —la llamó, sujetándole con fuerza las caderas, entrando cada vez más duro y más rápido.

—¡Ah, Sasuke! —se sentía volar. El calor naciente en su centro, se iba intensificando en cada embestida, ascendiendo por su vientre en un cosquilleo que casi le hizo perder la consciencia. —Más, más… —Y vaya que quería más, pues estaba dispuesta a perder la cabeza por él y por todas esas sensaciones que la estaban trastornando.

No sabía cómo una sensación así podía causar tal descontrol de su cuerpo, pues ya no era capaz de reprimir los temblores en las piernas y en la pelvis, mucho menos esos espasmos en su interior.

De repente, todo ese fuego interno le nubló la vista. Cerró los ojos y gritó cada vez más alto.

Por su parte, Sasuke apenas podía aguantar las ganas de correrse, y es que esa presión y ese ardor en su parte baja, cada vez más acumulable, imploraba ya escapar. E Ino estaba en las mismas que él, porque los arañazos en la espalda y esos intrépidos movimientos estaban perdiendo toda voluntad.

Gruñó, tratando de retener el fuego, sin embargo no podía más… No, no, no, necesitaba acabar.

—Ino… —suspiró, cerrando los ojos, soportando el delirio efervescente casi culminar. —Ino… —dijo una vez más, mordiéndose el interior de la mejilla al sentir un escalofrío recorrerle la médula.

Se iba a correr.

—Sasuke —la Yamanaka, al igual que él, no aguantaba más. Se estaba volviendo loca y en cualquier momento iba a perder la cabeza. —¡Sasuke! —y la perdió, pero no una vez, sino que otra y otra vez más.

—Ino, Ino… —Sasuke no pudo más, acabó, descargando toda la pasión al interior de la rubia. —¡Ino! —roncó, dejándose caer al sudoroso cuerpo bajo él.

¡Llegó al bendito paraíso y fue increíble!

Jamás en la vida creyó que iba a sentirse de tal modo. Se trataba de los mejores placeres de la vida, si es que no el mejor… Sí, era el mejor, no había duda al respecto.

—S-Sasuke… —le acarició los cabellos con un esfuerzo sobrehumano por controlar los temblores en su cuerpo.

Sasuke Uchiha la hizo ver las estrellas, los planetas y la galaxia completa.

—Hn… —él se acomodó a su lado y le acarició el rostro. —No te voy a dejar… Serás mía…

Ino sonrió somnolienta, sabía lo que eso significaba, sin embargo no fue capaz de decir algo al respecto, el cansancio llegó de golpe y apenas podía moverse. Los párpados le pesaban como plomo y después de todos esos espasmos generalizados en sus músculos, su cuerpo se relajó.

Lo último que supo antes de caer rendida en un sueño, fue que Sasuke la abrazó, la abrigó y le besó los labios, compartiendo el mismo destino que ella; los brazos de Morfeo en mutua compañía.

Esa noche Sasuke Uchiha durmió profundamente después de años de insomnio.

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Cuando despertó, el aroma a flores se aventuró por su nariz. Entreabriendo los ojos, pasó una mano por la cintura de la rubia durmiente y la atrajo hacia su cuerpo para depositarle un inocente beso en la mejilla.

Lo que sentía ahí, en ese momento, al despertar junto a ella, era lo que quería seguir haciendo por el resto de su vida.

Sí, ella era la mujer indicada…


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TO BE CONTINUED…

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Y lo prometido es deuda. Acá les traje el esperado lemon. Sé que no es tan ardiente como otros, no obstante, se trataba de una primera vez, así que… no se pudo hacer mucho al respecto. Próximo capítulo, enfrentamiento entre Kiba y Sasuke, ¡sí!
Si mis cálculos no son malos, sólo quedan dos capítulos más (perdí mi cuaderno de ideas así que tendré que improvisar en los próximos dos u.ú). Dejo claro que en un comienzo fue un SasuIno, por lo que con Kiba ya veremos que sucede, tampoco quiero dejarlo a la deriva porque sí.
Agradezco infinitamente a quienes comentaron en el capítulo anterior, son geniales! Tsukimon, ana-gaara, Guest, Lizz Malfoy, Naoko-eri, Jamie Black 5, pyo, Samantta Hyuuga, Annalizzz, Sabaku-No-Yamanaka-Ino, blink-chan90, Kassumii-chan, Al Shinomori. Sin sus comentarios, mi entusiasmo por terminar el fic no habría sido posible, así que gracias totales!
Un abrazo y nos pronto (muy pronto)
Saludos, Ellie.